Buenas! Yo y otra traduccion, esta es del fic Casting moonshadows de Moonsign (que me sorprendió no tenía traduccion al español, si tiene tantas en otros idiomas..) Cada capitulo esta desde la perspectiva de una persona y lo dice al principio, bueno, los dejo leer
REMUS:
Remus siempre había pensado que los recuerdos eran como fotos encuadradas en una repiza. La mayoría eran dejadas en el sol y se volvían borrosas con el tiempo. A veces el color se iba, dejando solamente un ligero sentido del tiempo; las líneas de un recuerdo que cambiaba un poco cada vez que era contado. A veces eran los bordes los que se borraban así que el color quedaba en forma de brillantes y vívidos manchones - un sentido real del tiempo pero sin detalles.
Otros recuerdos eran puestos en la oscuridad, tapados por las sombras. Eran esos recuerdos - los que querías olvidar - los que no perdían su color o potencia con el tiempo.
Para Remus, el más vívido de sus recuerdos sombríos era el de Esa Noche. La Noche tenía repercuciones que enviaban vibraciones que hacían eco y cambiaban hechos en el resto de su vida. El recuerdo que más quería borrado y cambiado era el que se quedaba con él en detalle más vívido.
Lo que Remus siempre recordaba de su madre, mucho después de que los otros recuerdos se borraban y se oscurecían, era su amor por la luz de la luna. Como la maestra de Pociones del apotecario local, su trabajo a menudo requería que saliera por la noche a buscar ingredientes para ciertas pociones.
En esas noches, cuando el cielo era claro y la luna colgaba llena y embarazada de luz, se metía en la habitación de Remus sin molestarse en prender las luces. Ponía su capa de exteriores sobre su pijama y metía sus piecitos en los zapatos antes de tomar su mano y llevarlo fuera de la casa, a través del jardín y hasta el bosque que rodeaba su propiedad.
Mientras trabajaba, Serena Lupin cantaba todas las canciones Muggle de su niñez -cualquier canción que contuviera la palabra "luna"- mientras Remus corría locamente a su lado, uniéndosele con su aniñada y aguda voz, mirando la sombra de la luna que saltaba y rodeaba las más oscuras sombras de los árboles.
Remus sabía que la magia existía -había crecido en un hogar mágico- pero la vista de la sombra de la luna entre plateada y azul junto con el sonido de la inquietante voz de su madre parecía atraer un tipo diferente de magia al bosque. Era menos exacta, pero más tangible. Eléctrica y salvaje pero al mismo tiempo segura y privada.
El padre de Remus nunca se les unía. Esas noches iluminadas por la luna eran algo que les pertenecía a ellos y nadie más tenía permiso de meterse. Remus, en ese momento tan jóven, no se había dado cuenta de cuanto su padre resentía el hecho de que su salvaje e impredecible esposa quisiera a su hijo mucho más que a nadie en el mundo. John Lupin adoraba el suelo por el que caminaba y Serena, en respuesta, le devolvía afectuosa tolerancia.
Y así miraba sombríamente desde la ventana de la habitación como dos pequeñas figuras iban hacia el bosque envueltos en capas de exterior, con pedazos de canciones Muggle siguiéndolos mientras caminaban.
"Memory, all alone in the moonlight, has the moon lost her memory? She is smiling alone…"
"Fly me to the moon and let me play among the stars! Let me see what spring is like on Jupiter and Mars…
"What a marvelous night for a moondance, with the stars up above in your eyes…"
Y más a menudo, la favorita de los dos, la que cantaban cuando emergían de vuelta del bosque, tomados de las manos, saltando y bailando, con los chillidos de deleite de Remus llenando el aire nocturno mientras su madre lo recogía y lo hacía girar en lo alto.-
"I'm being followed by a moon shadow! Moon shadow, moon shadow! Leaping and a hopping on a moon shadow, moon shadow moon shadow!
And if I ever loose my hands, loose my plough, loose my lands. Yes, if I ever loose my hands, hey – I won't have to work no more…" (1)
Quizás no fue sorpresa, entonces, que en la noche en que John Lupin vino a casa del trabajo en el ministerio con las serias noticias de que el hombre lobo, Fenrir Greyback, había escapado de la guardia de seguridad para los criminalmente inestables en San Mungo, Remus había buscado consuelo en la luz de la luna.
En Esa Noche -la noche en que todo había cambiado en una corriente de violencia, sangre y sombras de luna, Remus había salido de su cama luego de una pesadilla y hacia la habitación de sus padres en busca de su madre.
Paró cuando escuchó el sonido de una discusión adentro. Nunca antes había escuchado a sus padres pelear. Su padre odiaba molestar a su madre y ella generalmente estaba demasiado perdida en su propio mundo como para prestar atención a una discusión y lograr que se volviera grave.
Remus se deslizó hacia la puerta y presionó su oreja en la madera.-
-...No puedes salir ahora. Ni siquiera por ingredientes. ¿Quién sabe en dónde está? -Decía John- Puedo ordenarlos por tí en el trabajo.
-Pero me gusta buscar mis propios ingredientes, -Protestó Serena, con voz suplicante- ¡Esa es la razón por la que me volví maestra de pociones en primer lugar! ¿En cuánto tiempo lo atraparán?
-¡No lo sé! -Contestó John- Si supieramos en donde demonios está, ¿no crees que ya lo habríamos atrapado? Me culpa a mí, Serena, por ponerlo ahí, porque yo fui el del Departamento de Criaturas Mágicas que lo encontró. Quiere vengarse de mí, Serena, y está loco. ¿Crees que podría vivir si te atacara para vengarse de mí?
-¡No es JUSTO!
-¡No me INTERESA! ¡No saldras, Serena, y se terminó!
Remus se alejó, temblando. No entendía de qué hablaban y no se atrevía a interrumpirlos. Mientras pasaba por el pasillo y hacia su habitación, pasó por la ventana, y notó la luna llena colgando cerca y pesada en el cielo, iluminando con su luz a través de la ventana hasta llegar al piso de madera.
Remus sintió el repentino deseo por el baile salvaje y las sombras de la luna. Necesitaba sentir esa fría luz plateada en su cabeza para que lo ayudara a olvidar la pesadilla y la discusión.
En silencio, bajó por las escaleras y se paró en puntas de pie para abrir la puerta del fondo. La abrió tanto como se podía en silencio y salió al patio de atras. No era estúpido, y sabía que no debía ir al bosque solo, así que se quedó en el grueso y frío pasto, murmurando suavemente para sí, "I'm being followed by a moon shadow, moon shadow moon shadow. And if I ever loose my legs, I won't moan and I won't beg. Yes if I ever loose my legs. Hey – I won't have to walk no more…"
Se recostó en el grueso pasto y miró a la luna llena. Además de su madre la luna llena era la cosa más bonita que había visto. Se veía tan sólida -como si no tendría que haber estado en el cielo, y su pálido brillo parecía venir de otro mundo. Bajo su mirada llena, Remus sintió los últimos rastros de su pesadilla disolverse y desaparecer.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sonido en el borde del patio. Remus se sentó y giró para mirarlo, con el corazón latiendo locamente. Repentinamente no estaba tan seguro de que tenía que estar ahí solo. ¿Quién sabía qué clase de criaturas horribles venían por las noches cuando su madre no estaba ahí para alejarlas?
Congelado de miedo, miró intensamente al arbusto que se había movido, y saltó cuando se volvió a mover. De repente, dos orbes gemelos de brillante amarillo-dorado aparecieron en las sombras al lado de la planta. Un momento antes de que Remus se diera cuenta de que eran ojos.
Alentado por su temor, Remus se levantó y se dio vuelta para correr hasta la casa lo más rápido que sus cortas piernas lo llevaran. Quiso más que nada no haber ido tan lejos en el largo jardín. Se escuchó un suave golpe detrás de él cuando la criatura saltó desde el arbusto cubierto y lo persiguió. Podía escuchar el rítmico sonido de pisadas que se le acercaban mientras miraba por encima del hombro.
La vista lo hizo temblar, tropezar, caerse. La criatura era grande -un lobo, su mente le gritó, mostrándole imágenes del gran lobo malo en los cuentos que su madre le leía por las noches. Gritó cuando le saltó, aterrizando en su pecho y dejándolo sin aire. Lágrimas de dolor hacían que el lobo se viera borroso mientras se le acercaba con la boca abierta. Remus pudo gritar una segunda vez cuando sintió los dientes destrozar su hombro y pecho. El dolor era blanco y caliente, corriendo por todo su cuerpo.
-¡REMUS!
Sintió que el peso se levantaba cuando fue quitado de su pecho y volaba por el aire para aterrizar a unos metros de ahí. Respirando agitadamente y gimiendo de dolor, Remus giró la cabeza para ver una figura con pelo castaño, ponerse entre él y el lobo. Serena levantó la varita de nuevo, pero no fue lo suficientemente rápida. El lobo saltó de nuevo, esta vez cayendo en Serena, y poníendola contra el piso.-
-Mamá... -Remus había querido gritar la palabra, pero apenas podía respirar del dolor, mucho menos hablar. Miró con horror paralizado como esos blancos dientes cubiertos de sangre atacaban su cuello una y otra vez.
-¡Por Dios! ¡SERENA!
Por segunda vez esa noche, el lobo voló en el aire. Esta vez Remus vio a su padre parado con sus pantalones del pijama. Aún con su visión borrosa por el dolor y la pérdida de sangre, notó que John Lupin se paró entre su esposa y el lobo, dejándolo vulnerable ante otro ataque.
Un rayo de luz verde se disparó de la varita de John hacia el lobo que se pudo mover justo a tiempo. Dudó por un momento, entonces cuando John levantó nuevamente la varita, se dio vuelta para salir por el bosque. John lo persiguió, sacudiéndose por la magia y la rabia.
Remus se dio vuelta de nuevo hacia su madre. Estaba cubierta de sangre. Nunca había visto tanta sangre. Se veía espesa y negra en la luz de la luna. Giró en su estómago y el dolor lo recorrió. Gimió silenciosamente.-
-¿Re... mus?
Su voz era tan débil. Nunca la había escuchado sonar así antes.-
-¿Re... mus, mi... bebé?
Sus palabras eran interrumpidas por temblores. Remus usó toda su fuerza para acercarse a ella. El dolor era tan terrible que ahora parecía una parte completamente diferente de él. Luego de lo que parecía un siglo, la alcanzó y miró hacia abajo. Para su horror pudo ver hueso, tendón y músculo, destrozado y sangriento en su garganta.
-V...vive R..remus. -Pudo decir Serena- ¿P-promételo? No... los dejes c-convertirte en un m-monstruo como él. El l-lobo no te ha cambiado. ¡Dilo Remus!
-L-lobo no me ha c-cambiado, -repitió Remus llorosamente, incapaz de verla a los ojos, sólo a la gran herida en su cuello.-
-B-buen chico. R-recuer-d-da eso.
Se estaba volviendo borrosa en los costados. Remus creyó que podía estar diciendo algo más, pero no escuchó nada. Su cabeza estaba llena de un zumbido que la había demasiado pesada para su cuello. Cayó hacia adelante, al pasto mojado en sangre cerca del hombro de su madre y sintió que lo empujaban a la inconsciencia.
Las canciones:
Moonshadow – Cat Stevens, Memory – Andrew Lloyd Webber, Fly Me To The Moon - Escrita por Bart Howard en 1954 y cantada originalmente por Kaye Ballard, Moondance – Van Morrison,