Había asegurado la victoria de Japón trayendo al enemigo a casa.

Dándole la tecnología a mi equipo.

La motivación a la orden.

Y las vidas que defender.

Diferente al final pasado, no era el villano aquí.

Tampoco el héroe.

Pero jamás se necesitó de Zero, solo debía recordarles que jamás sobrevivieron a base de milagros y el mundo podía continuar girando sin remordimientos.

Solo me deshice del falso mesías que confundió sus mentes y los hizo dudar.


Stage 50: Last Stage

C.C. P.O.V.

El Frontier no avanzaba tan rápido como me habían prometido.

"Las mejoras aumentaron la capacidad de todos los KF en un 50% y solo porque son los prototipos, no tenemos tiempo para investigar más a fondo y refinarlos, pero con eso bastará"

Yo esperaba aparecer en un parpadeo en Japón y esta cosa no estaba dándome resultados. Un gran nudo se había instalado en la boca de mi estómago sin que tuviera que ver con la velocidad o que estaba volando sola esperando llegar a tiempo. Eran las palabras de Nunnally resonando en mi cabeza una y otra vez, preparándome para las ideas más estúpidas de Lelouch.

Y el bastardo me escucharía en cuanto lo encontrara, sin importar en medio de qué batalla estuviera o si fuese a interrumpir uno de sus grandes discursos, me escucharía por lo que había hecho, y lo golpearía tan fuerte que sus ancestros sabrían quién era yo en su vida. La bruja sin un pasado pero con un niño su presente y esperanzas de formar una familia en el futuro.

No dejaría que se me escapara de las manos tan fácil.

Por fortuna ya visualizaba las islas.


Suzaku P.O.V

Nada de esto se sentía bien.

-¡Los estamos repeliendo!-

-¡El enemigo finalmente está dando señas de derrota!-

-¡Podemos lograrlo!-

Si, nuestros KF habían sido mejorados y con ello teníamos un mayor porcentaje de ganar sobre nuestro territorio. Además enfrentábamos a un enemigo que había estado viajando durante horas sin descanso, qué mencionar el dormir. Nuestro número era mayor, teníamos gran convicción de querer terminar esto, pero algo estaba fuera de lugar.

-Lelouch, estamos ganando terreno- expresé abriendo nuestro canal de comunicación, pero solo escuché como respuesta la estática. Revisé de nuevo que hubiese encendido el botón correcto y que el otro dispositivo estuviera en línea, lo cual me mostraba estados normales.

No dejé que mi mente saltara de inmediato en conclusiones fatales y volví a intentar.

-Lelouch ¿Me escuchas? El enemigo da indicios de rendición, estamos mermando sus fuerzas-

De nuevo la estática y eso podía ponerme nervioso al instante.

-¡Kururugi!-

Salí de mi mente pesimista pensando primero en Lelouch, pero el hecho de haber sido llamado por mi apellido y que la voz fuese femenina mató mis esperanzas en el momento al mismo tiempo que me creó un escalofrío.

-¿C.C.?- las palabras salieron de mi boca antes de pensarlas, pero se supone que la bruja estaba en Britannia por órdenes de Lelouch.

-Encantada de reencontrarnos Kururugi ¿Dónde está el idiota de Lelouch?- al grano y bastante enojada por lo que se podía escuchar, pero la mención de susodicho nombre volvió a desviar mis pensamientos de manera preocupada, mandando al diablo el hecho de que C.C. estaba en Japón por motivos que desconocía.

Comencé a llamar de nuevo al dispositivo de Lelouch pero la comunicación se mostraba estable y sin interrupciones.

-¡¿Dónde está Lelouch?!-

Gruñí ante el grito, no era momento para esto.

-¡Guarda silencio un momento, C.C.!- porque quería la respuesta tanto como ella y no podía ser posible que ese bastardo se hubiese perdido del mapa, no en una situación como esta y no con la vigilancia que había conseguido.

Cambié de canal de comunicación, plan B.

-¿Ohgi?- llamé, el hombre hasta el momento había estado haciendo un excelente trabajo supervisando toda la lucha por medio de las cámaras y sistemas alrededor de la ciudad. Esperé pacientemente dos segundos antes de volver a revisar mi conexión que indicaba todo menos una falla -¿OHGI?- debía insistir.

Esto estaba tentando mi límite de sanidad.

-¿Alguien sabe dónde demonios se metió Ohgi?- reclamé en la comunicación abierta y recibir las negativas probaba que no era yo el que tenía problemas con la comunicación, eso solo pintaba peores escenarios.

-¡Tengo cinco minutos tratando de establecer comunicación y nada!- se quejó Kallen descargando su frustración en cualquier KF que se atravesaba en su camino –Creí que el problema era mío pero quizás dejó el centro de mandos-terminó un poco más calmada.

Hasta cierto punto era válida su teoría.

-¿Dónde-está-Lelouch?- y C.C. estaba picándome las costillas sin cesar.

-¡No lo sé C.C. , se supone que Ohgi lo mantenía vigilado desde el Centro de mandos!- grité y tarde me di cuenta de que lo estaba haciendo en el canal público.

-¿Lelouch desapareció?-

-¿Dónde está Zero?-

-Su comunicador sigue activo en nuestro GPS- proporcionó Cecile-san como una posible solución y suspiré. –De hecho sigue en el lugar donde lo dejaste, Suzaku-kun-

El puerto.

Olvidé la batalla y comencé a descender de manera rápida, Kallen reclamó por un momento el haberla dejado con los dos Hybrid pero esto también era de vital importancia.

El Frontier me pisaba los talones a medida que descendía y no podía evitar preguntarme cómo es que C.C. estaba aquí y por qué la premura de encontrar a Lelouch. era importante, claro pero creo que nuestros motivos eran distintos. Finalmente divisaba el puerto con las pantallas del Lancelot y todas las esperanzas volvieron a esfumarse al no ver a nadie.

Ni siquiera a One.

Pero el dispositivo de comunicación de Lelouch por supuesto que yacía olvidado en el piso.

No debía estar lejos si carecía de un KF.

Así que a pesar de que tenía todavía cosas que hacer, apagué los sistemas del Lancelot y abrí la cabina rápidamente. El Frontier imitaba mis actos y C.C. estaba en el suelo primero que yo, mirando a los alrededores de manera tensa.

-¿Dónde está el Faustus?- demandó esta vez frente a frente y pude notar que vestía el uniforme de la orden así como una expresión indescriptible.

Caminé un par de pasos lejos de ella hacia el dispositivo de Lelouch y lo recogí pensando en las posibilidades con la mente fría.

-Debe estar en el fondo de la costa en este momento, por eso Lelouch no debe estar lejos. Él y One perdieron sus KF sin estar dentro de ellos- debía recalcar la última parte para evitar malos entendidos.

Pero entonces C.C. ya había dejado de escucharme y comenzó a andar de manera rápida por la zona, el sonido de sus botas alejándose me alertó. Lo más probable de todo esto era que Lelouch no quería ser vigilado y por eso había arrojado esto, cuando específicamente le dije que no se lo quitara. Llevábamos las de ganar sin necesidad de que entretuviera por más tiempo a su medio-hermano, no era necesario que se siguiera exponiendo y tampoco se lo podía hacer saber sin modo de comunicarme.

C.C. caminaba por la orilla del área de anclaje buscando algo en el agua, yo dudaba que Lelouch o su enemigo estuvieran de nuevo en el mar.

Pasos ajenos a los tacones de C.C. me alertaron y me llevé una mano al arma que portaba, pero el intruso de inmediato se identificó con ambas manos arriba.

-Calma, Kururugi-kun- Ohgi se expresó sin aliento, deteniéndose un par de segundos para tomar aire. Pero su aparición aquí tampoco cuadraba con los mejores eventos en mi cabeza.

-Primer ministro ¿No se supone estaba vigilando el avance de la batalla?- sentencié, dejando excluido el dato específico que nos avisaba de los movimientos de Lelouch.

El pobre hombre asintió mirando en todas direcciones, buscando con la mirada algo en específico.

-Lelouch no está aquí- proporcioné, C.C. abandonó su desesperada búsqueda y me miró de mala manera.

Algo había pasado entre esos dos.

-No, Lelouch estaba aquí- aseguró Ohgi muy convencido de lo que decía y sus ojos se iluminaron en reconocimiento –Decidí venir a ayudar, la última vez que las cámaras del puerto lo captaron se movía en esa dirección- apenas levantó su brazo para apuntar a dónde se refería, C.C. tomó la delantera corriendo hacia una zona llena de bodegas.

La dirección aunque imprecisa nos daba un respiro lejos del mar. Por un momento temí que la búsqueda de C.C. fuese correcta y Lelouch quizás de nuevo había caído al mar con ese bastardo.

Así que pronto alcancé a C.C. topándonos con al menos seis lugares que revisar, sin la esperanza siquiera de que Lelouch estuviera en alguno de ellos.

Estábamos por separarnos cuando escuchamos el tintinear de piezas de metal cayendo. Los sonidos provenían de la primer bodega y sin pensarlo dos veces olvidamos el plan anterior y C.C. de nuevo fue la primera en correr. Para una mujer que usaba esa altura de zapatos, me sorprendía. Sin embargo al rodear la bodega, la entrada principal estaba obstruida por escombros.

-Esto debe tener salida de emergencia- musité moviéndome de inmediato hacia el otro lado, ahora era seguido por los otros dos con un extraño nudo en la boca de mi estómago.

Todo era tan bizarro.

Doblamos en la esquina de la bodega y con un suspiro noté que al menos había espacio para poder entrar con cuidado, C.C. me empujó haciéndome a un lado sin nada de delicadeza y Ohgi respiraba de manera agitada a mi lado tratando de recuperarse. Esperamos pacientemente que C.C. lograra entrar pero yo seguía pesando que podíamos estar siguiendo falsas pistas, era una bodega dañada después de todo.

Pero justo cuando me acuclillaba para poder entrar, noté una mancha en el piso. Fresca y como demostrando alguien arrastrándose hacia afuera, era sangre. Esto ya quebraba todo mi entrenamiento y la mente fría que trataba de conservar. Me apresuré a pasar y sentí a Ohgi casi empujándome para acompañarnos, pero cuando volví a enderezarme, choqué con C.C. que no nos había dejado espacio y estaba parada tan dura como una piedra frente a mí.

Primero se apresuraba por pasar primero y ahora no se mov-

Quería dar un paso hacia adelante.

Quería caminar alrededor de la bodega buscando lo que vinimos a buscar en un principio, pero no hacía falta.

De repente sentí que habíamos sido derrotados.

Y el frío que embargó mi cuerpo el día del réquiem volvía a reclamarme.

Solo me quedé parado observando, mientras el mundo clamaba victoria.


C.C. P.O.V.

En un parpadeo podía quebrar todas las promesas que me había hecho de una manera que antes no había presenciado.

-Lelouch- susurré y di un paso hacia adelante. Los dedos de Kururugi apenas rozaron mi antebrazo tratando de detenerme pero no era una opción, tenía que hablar con Lelouch.

Porque su victoria se estaba haciendo presente, todo estaban a punto de celebrar.

-Lelouch, vamos- extendí mi mano con la palma abierta –Están esperando uno de tus tan grandiosos discursos-

Pero él no me prestaba atención, así que tenía que acercarme más para que me escuchara. Otro par de pasos no estaría mal para así evitar que creyera que venía a reclamarle.

-C.C.-

-Lelouch realmente estoy enfadada contigo- quizás sí sería bueno reclamarle para que se diera cuenta de que no podía seguir jugando conmigo. Si había logrado expresar mis sentimientos, entonces debía aceptarlos todos y no nada más la felicidad que compartíamos.

De hecho me tenía muy enojada.

-Si me sigues ignorando no te irá mejor- advertí con una leve sonrisa, él y sus tácticas.

Pero a medida que el silencio seguía reinando, su juego comenzaba a distar de lo divertido. Así que me acerqué donde seguro sí me escucharía y recogí los holanes de mi falda para acuclillarme a su lado. No quería ensuciarme de pintura roja que después no pudiera lavar, este uniforme me lo había dado él y me gustaba.

-No seas perezoso- alargué mi mano para tomar la suya. Siempre había tenido las manos frías, así que no me sorprendía más. Apreté mis dedos alrededor de los suyos buscando que nuestras manos embonaran pero seguía negándome un reconocimiento. –He venido desde Britannia a hablar contigo sobre lo que me hiciste y no te vas a salvar de ello- insistí.

Había volado desde Pendragón tan solo me enteré.

Fingir estar dormido no me engañaría como a sus antiguos maestros de la academia.

-Ya no es divertido- fruncí el entrecejo halando de su mano para sacudirlo. -¡Deja de ignorarme Lelouch!- y levanté la mano para propinarle una bofetada.

Pero Kururugi me tomó de la muñeca.

Entonces todo caía en su lugar como un baldazo de agua fría.

-¡NO!- le grité y sacudí mi mano tratando de que Suzaku me soltara, pero el japonés se aferró de manera fuerte así que utilicé la otra para golpear a Lelouch en el pecho -¡No puedes estarme haciendo esto de nuevo!- reclamé y con cada palabra le propinaba un nuevo golpe.

-C.C. esto no es…-

Me giré con el rostro enfurecido para silenciar a Kururugi.

-¡Él me lo prometió!- grité ¿Por qué no podía entenderlo? Y me giré a Lelouch de nuevo para que se llevara su parte de culpa -¡Él tenía que cumplir esa promesa! ¡Somos cómplices!-

Suzaku me soltó y con mis dos manos libres tomé a Lelouch por el cuello del traje. Lo sacudí esperando que se riera, que despertara disculpándose por el mal trago que me estaba haciendo pasar, pero su cabeza solo se movía sin fuerza de un lado a otro con una expresión que no cambiaba. No podía ser que realmente estuviera-

-C.C. vamos-

Sentí una mano en mi hombro y la aparté de inmediato con un manotazo, no me resignaría a esto.

-Lelouch… por favor- tenía que contar, tenía que valer que le estuviera pidiendo las cosas de buena gana, no quería estar sola de nuevo. –Por favor, ¡Por favor! ¡VUELVE!-

Podía escuchar mi eco en la bodega.

Vacío y sin respuesta.

Los brazos de Kururugi alrededor de mi cuerpo y su cabeza enterrándose en mi espalda, impidiendo moverme, impidiendo seguir golpeándolo pero completando el ciclo que trataba de seguir negando, entonces mis lágrimas salieron libremente.

Tomé ambas manos de Lelouch entre las mías.

-Te amo. . .-


Ohgi P.O.V.

El hubiera no existe, pero debí moverme antes, cuando empezó todo esto. Cuando me empezó a dar mala espina la idea de dejar a ese muchacho solo con un enemigo tan inestable.

-¡He derribado al SWAN! ¡JA!-

-¡Kallen venció un Hybrid! ¡Increíble!-

-¡Hey, Akito también dañó al de los tentáculos!-

-¿Entonces ya ganamos? ¿Eso es todo?-

Pero el mundo no retrocedería ni se detendría para nadie.

-¿Al fin terminó todo?-

-Bien hecho- puntualicé, pero no había alivio o sonrisa que enmarcara mi rostro. Esto no era una victoria. No cuando la victoria debía incluir una celebración al final y no un funeral.

Cerré la comunicación de mi dispositivo, el llanto de C.C. podría filtrarse y todavía no era el momento. Nunca sería el momento para dar una noticia de esta índole. Y me hacía sentir impotente no estar haciendo nada en ningún sentido.

Caminé hasta Kururugi que solo se estaba montando guardia tras C.C. con ambas manos en sus hombros mientras ella se desahogaba. Pero él sabía tan bien como yo que esto no se podría posponer demasiado, no si desaparecíamos todos al mismo tiempo.

Me miró de reojo, su mirada tan vacía como fría, guardando todo lo que pensaba al respecto pero no por eso sufriendo menos la muerte de su mejor amigo.

-Los Hybrid han sido derribados- dije, esperaba que solo me escuchara él pero C.C. detuvo un par de segundos sus sollozos esperando que seguro continuara. –Están esperando órdenes-

¿La felicitación de Lelouch?

¿Los vítores?

Sentí un escalofrío recorrerme pero Kururugi no me respondió, contrario a eso solo se agachó un poco y con ambas manos en los antebrazos de C.C. la puso de pie de manera lenta, tratando de mostrar algo de tacto. Ella no se negó como las veces anteriores y se abrazó a Suzaku en un momento que me incomodó pero que tenía que presenciar.

Entonces desvié mi mirada hacia donde quizás menos debía.

Zero. . . Lelouch yacía en el suelo con ambas manos sobre su estómago. Una de ellas ensangrentada, seguro en un intento que había hecho por detener la hemorragia de la herida que estaba a la altura de su estómago. Su rostro apacible, como si solo estuviera dormido, pero tan pálido como no era natural, incluso en él.

Seguía siendo un muchacho joven.

Había sido muy joven para todo esto.

-Regresa a la base con Ohgi- escuché a Suzaku susurrar, tenía ambas manos en las mejillas de C.C. limpiándole el rostro. –Yo me haré cargo-

Eso era una especie de orden y aunque no me opondría a eso, teniendo la mente un poco más despejada para esto había una pregunta todavía sin resolver.

¿Dónde estaba el cuerpo del enemigo?

Lelouch simplemente no moriría sin-


Suzaku P.O.V.

-Te encanta ponerme en esta posición ¿Cierto?- apagué los sistemas del Lancelot, el hangar estaba vacío de cualquier otro miembro de la orden pero el equipo de tecnología se reunía a los pies de mi máquina esperando noticias.

Nadie sabía nada aún.

-Tenías que dejármelo a mí- reclamé ajustando a Lelouch en mis brazos para bajar.

Y todos respirarían aliviados creyendo que mi pasividad era porque había encontrado a Lelouch por ahí, herido quizás, trayéndolo hasta aquí pensando en recibir ayuda médica. Cecile y Rakshata se moverían de inmediato buscando lo básico para atender su herida, pero lo harían de manera ordenada ya que yo no estaba en un estado de emergencia inmediata.

Pero contrario a ellas, Lloyd-san sabía la verdad apenas mirándome a la cara. De hecho parecía haber estado pensando en esa posibilidad que solo confirmó con mi llegada, y la de Lelouch. Su mirada se oscureció y yo no tuve que decir nada, solo me concentraba en llegar a la habitación de Lelouch sin toparme con nadie más, él se encargaría de explicarle a las otras dos mujeres lo que había pasado.

Porque yo tenía todavía un tiempo difícil tratando de captarlo.

No era que esto me fuera más fácil.

No era que no tuviera sentimientos al respecto.

Pero Lelouch me había puesto una tarea nuevamente que requería que me mantuviera firme, después podría hacer lo que quisiera.

Después. . .


C.C. P.O.V.

La celebración había sido eclipsada.

Las apuestas permanecerían sin pagar.

Las noticias que esperaba Japón y el mundo llegarían a medias.

Una noticia no tan esperada también tenía que difundirse.

Ohgi se paró en frente de las cámaras que se plantaron en la sala de conferencias de la base de los caballeros negros. Los pilotos aterrizaban y se unían a la multitud con sus caras llenas de alegría, golpeados, con heridas menores, pero esperando el anuncio oficial para poder gritar de la emoción.

Japoneses encendían la televisión, los refugiados de Australische esperaban también las buenas nuevas.

Y yo permanecía en la esquina de la habitación, con ambos brazos cruzados sobre mi pecho. Kururugi a mi lado usando una máscara de frialdad que no dejaba a nadie averiguar nada, excepto por el equipo de tecnología con un humor apagado que yacía en el otro lado de la sala.

Pero muchos ya se preguntaban por qué no era Zero quien anunciaba tan importante evento.

¿Por qué Lelouch no estaba presente?

¿Por qué?

-Es un honor para mí anunciar los resultados de esta ardua batalla- comenzó Ohgi con un tono amargo que no podía ocultar muy bien, de hecho estaba bastante nervioso y no era para menos. Trataba de encontrarle algo irónico o divertido a la situación, pero me era imposible. –La orden de los caballeros negros ha cumplido con su propósito, el enemigo ha sido sometido-

¿Cómo hacerle entender a la gente que esto era culpa de su egoísmo? Quitarme lo que yo quería porque ellos no peleaban sus propias batallas.

Los reporteros comenzaron a hacer preguntar al mismo tiempo que Ohgi no se molestó en escuchar, solo levantó una mano para silenciarlos a todos a la par.

Hipócritas, cobardes-

Suzaku me tomó de la mano dándome un leve apretón.

Yo solo no quería que…que lo dijera, que lo anunciara. Que lo reviviera de nuevo.

-De la misma forma y de manera muy lamentable. Su alteza el Emperador Lelouch Vi Britannia, onceavo príncipe, fundador y líder absoluto de la Orden de los Caballeros negros- a Ohgi se le había formado un nuevo en la garganta -…ha muerto en esta batalla-

-¿Qué?-

El grito fue de Kallen.

Pero el resto de los hombres presentes cayeron en un pesado silencio que ni los reporteros supieron cómo interpretar. Suzaku haló de mi mano para perdernos en el pasillo, cinco segundos después escuché como todos estallaron en caos demandando respuestas.

Lelouch, tu tenías que darles un discurso.

o-o-o-

No era fácil, explicarle a tantas personas que algo no había ido de acuerdo al plan y que de la nada habíamos perdido la batalla. Tampoco era fácil mirar a los ojos a las personas que confiaron en que lo peor había acabado cuando no era así, pero sobre todo no era fácil enfrentar las reacciones de las personas a las que les importaba.

Cornelia.

Nunnally.

Gottwald.

El mundo entero.

Yo estaba en al habitación de Lelouch tomando una de sus manos cuando el caos explotó en el pasillo y Suzaku era quien trataba de calmar las ansias, pero sus palabras entrarían en oídos sordos. Llegaron un par de horas tarde, yo había llegado tarde. Pero sabía de la misma forma que lo que Lelouch quería, Lelouch lo obtenía.

Solo no tenía idea de por qué debía ser tan egoísta y nunca lo sabría.

-¿Tenías que dejarme un niño en tu lugar?- pregunté peinando su cabello con mis dedos -¿Tenías que encadenarme a la vida de alguna forma?-

Era cruel.

Era Lelouch.

Me gustaba el atuendo que usaba, solo una gabardina blanca con plata, pero me recordaba mucho a la anterior.

La puerta fue abierta y Nunnally fue la primera en entrar, traté de hacerme a un lado porque esto era un tema personal, pero ella me detuvo jalándome del brazo y abrazándose a mí en lugar de su hermano.

-Lo lamento tanto- susurré.

-Yo también- lloró en mi hombro por largos minutos.


La primera vez que Lelouch murió, el mundo entero se alzó en una celebración que duró días, donde no solo vitoreaban que el dictador del mundo había caído, sino que de alguna forma, el odio que le tenían al anterior emperador y a toda Britannia en general, se lo atribuían a él. Ese era el plan después de todo.

Había fiestas, había alcohol, había festivales que recordarían el día en que el mundo volvió a ser un lugar libre.

Entonces se hizo una muy pequeña y privada ceremonia donde unos cuantos habían despedido a Lelouch. Los miembros más viejos de la orden, Zero, Nunnally. Todo se hizo con discreción y sin grandes honores. Nada que el mereciera después de lo que había hecho.

Pero hoy supongo que no había hecho planes.

Y el mundo no quería respetarlos de todas formas.

Él era después de todo Zero, el príncipe terrorista de Japón.

La persona que liberó el mundo de la esclavitud.

La persona a la que se le rendiría tributo como tal, esta vez.

Ajusté a Cyan en mis brazos dando un pequeño suspiro. Qué diría Lelouch de ver todo lo que estaba pasando a su alrededor, el reconocimiento que le estaban dando.

De la nada, Japón y el mundo querían agradecerle, aunque creo que algo tarde para eso. Las flores no le servirían de nada.

-Estaría muy avergonzado- susurró Nunnally a mi lado, tomándose de mi brazo. Al girarme a verla, una muy leve sonrisa adornaba su rostro y me permití imitarla.

-Siempre prefirió ser odiado que amado- concordé al instante, era una persona complicada.

Pero Japón insistió en esto y los ciudadanos de Australische también, así que Nunnally concedió esta exposición donde verían a Lelouch como realmente había sido. Dependiendo del punto de vista.

Había una ordenada fila que entraba en a la base de la Orden por un lado e inmediatamente salía por el otro. Pero antes de todo esto, podían pasar frente a Lelouch, al gran y hermoso lugar que sus hermanas habían montado para que descansara, y depositar sus ofrendas. Para los japoneses, había sido la figura de Zero lo que más había importado. Flores lilas o azules eran depositadas como un código de color alrededor de su altar, pronto llenando en mayoría el espacio.

Otros muchos preferían el blanco, aquellos que no lo conocían tan bien como los ciudadanos de Australische pero que al final les había brindado gran esperanza, formaron otro significativo montículo a los pies de Lelouch, demostrando su profundo agradecimiento.

Después estaban todos aquellos Britannian en la zona, como la Academia Ashford, Milly y otros aristócratas restantes que prefirieron el amarillo, un color vivo y que representaría la realeza en la sangre de Lelouch así como su poder de mando, muy recordado para todos.

Entonces entraba la Orden de los Caballeros Negros y todos sus integrantes, representando con más fuerza que al resto del mundo una ofrenda llamativa. Supongo que en la actualidad, podíamos encontrar rosas de todos colores y la orden sería siempre, de los caballeros negros. Y ellos hoy opacaban al resto del mundo buscando representar en cantidad lo agradecidos que podían estar con Lelouch.

Kallen cargaba tantas rosas como sus brazos le permitían y al final no pudo volver evitar reclamarle a Lelouch sus estúpidas acciones, al igual que todos. Lo podía ver desde mi lugar.

Yo personalmente no me había acercado, porque sería lo último, sería de las últimas personas que le reclamarían a Lelouch algo, junto con Nunnally. Ella con una flor rosa y yo… con un lirio blanco, porque no sabía por qué era blanco, pero si sabía que era hermoso. Entonces todo habría acabado y tendría que moverme hacia el futuro, cuando yo soltara esta flor entonces debía dejar de vivir en esta pena.

-Pápa…- por Cyan.

Suzaku estaba sentado a un par de metros de nosotros con la cabeza colgando hacia adelante y ambas manos entrelazadas. Quizás prestarle a su sobrino un rato podría hacerlo sonreír.

-¡Hey, cuál es la prisa!- alguien se quejó en la multitud y todos levantaron la vista, los murmullos se detuvieron buscando la fuente del alboroto, venía de la fila.

Podía ver japoneses haciéndose a un lado mientras una persona los empujaba y no distinguía muy bien el problema, al menos hasta que la persona causante de todo llegó al frente y brincó la barrera que separaba a todos de Lelouch.

-Suzaku- llamó Nunnally preocupada, yo también miré en su dirección y él pronto se levantó. No tenía idea de quién podía ser tan irrespetuoso como para hacer algo así y con qué motivo. Ya estábamos sufriendo, eso era imperdonable.

Pero esta figura que hasta el momento había tenido un gorro en la cabeza, terminó de acercarse a Lelouch a un nivel impersonal y para hacer sentir peor a todos, de un brinco se subió al altar quedando sentado junto a Lelouch, dejando que su capucha resbalara en el acto.

-¡Atrapen a ese maldito!- Cornelia habría gritado, pero Suzaku ya estaba brincando las barreras también y estaba más cerca.

No me había preocupado por él…creí, creí que Lelouch se había deshecho de él, jamás me preocupé por ese bastardo. Porque entonces la muerte de Lelouch había sido en vano.

James.

Sentí que el mundo se congeló cuando posó sus manos en el rostro de Lelouch, no podía ser que siguiera haciéndole daño, nadie lo soportaría. Suzaku se estaba demorando demasiado en alcanzarlo.

Dejé a Cyan en manos de Nunnally y comencé a correr por mi cuenta, pero ya era tarde.

Siempre era tarde.

Suzaku tomó del brazo al responsable de todo esto y con un arma en su cabeza lo jaló lejos de Lelouch, pero James no opuso nada de resistencia. De hecho cayó al suelo como un muñeco de trapo que Suzaku estaba a punto de asesinar. Yo no quería que Suzaku manchara con esa sangre el lugar de descanso de Lelouch.

-¡No!- grité ya saltando la barrera y recogiendo mi vestido negro para avanzar rápido, entonces noté que en algún momento había soltado el lirio. Suzaku apenas me escuchó levantando la mirada en una furia indescriptible.

¿Quién era yo para decirle que no lo asesinara?

-No frente a Lelouch- supliqué acercándome despacio, si hacía algún movimiento brusco lo mataría. –No frente a Lelouch- repetí poniendo una de mis manos sobre la suya que sostenía el arma de manera temblorosa.

Entonces quitó su dedo del gatillo y yo suspiré agradecida. Eso no le quitó la satisfacción de propinarle una patada al cráneo del otro sujeto antes de girarse conmigo a revisar que todo estuviera en orden, a revisar que no le hubiese hecho daño a Lelouch.

Había sangre en el rostro de Lelouch donde James lo había tomado, sus dedos marcados en sus mejillas de. Suzaku comenzó a limpiarlo de manera frenética con la manga de su camisa y Lelouch frunció las cejas molesto.

Parpadeé confundida.

Suzaku siguió tallando.

Entonces Lelouch abrió levemente los ojos, visiblemente molesto.

-Me lastimas, Suzaku- susurró.


Lelouch P.O.V.

Entonces no se veía tan bonita la posibilidad de morir aquí y mis opciones se cerraban de manera espeluznante. Por primera vez desde que tenía memoria, o quizás desde Shinguku, la desesperación de tener una salida a la cual aferrarme se volvía a hacer presente, solo que no tenía a C.C. conmigo y ya tenía un geass.

¡El geass!

James seguía deteniendo mis manos a los lados de mi cabeza, esto sería simple.

-¡Yo gané Vi Britannia! ¡Yo seguiré viviendo!-

Quizás había hecho muchas cosas sorprendentes que al final solo eran cuestión de cálculos, mi tan afamados "milagros". Pero creo que esto saldría en el libro de los records, si funcionaba.

Mi deseo no era más el seguir contradiciendo a James, ni hacer que me obedeciera. Eso ya era historia vieja. Hoy quería seguir viviendo y definitivamente mi cuerpo no podría aguantar mucho más tiempo.

Enfoqué mi mirada y activé el geass.

Pensar que le tendría que agradecer a mi madre la idea.

Primero sentí mi mente desconectarse de mi cuerpo como si me quedara dormido. Al principio tuve miedo, quizás había muerto y esto no había funcionado. Pero cuando los sonidos y colores volvieron a mí, miraba todo desde un punto de vista un tanto diferente, me miraba a mi mismo atrapado contra el suelo, ambas manos detenidas a los lados de mi cabeza.

Y a pesar de lo bizarro que era, sostuve la posición.

James parpadeó confundido al darse cuenta de lo que yo había hecho.

-¿Qué… cómo demonios lo lograste?- preguntó con gran miedo en su voz, pero sabía que no era tanto el temor por lo que yo había hecho, sino el sentimiento de la muerte acercándose. Aún así verme a mí mismo en este estado, con una mente ajena a mi cuerpo en él, estaba tomando lo mejor de mi concentración.

Cerré los ojos para que no hiciera lo mismo que yo y para no volverme loco en el intento.

-¿Cambiar de cuerpos?- pregunté, notando que el cuerpo de James no estaba en mejor condición que el mío pero al menos viviría un poco más. –Cuando tu solo utilizaste el geass a tu beneficio, yo luché contra él en todas sus formas- espeté y no me gustaba que mi voz no tuviera la fuerza de siempre, aunque para empezar no era la mía –Aprendí a vencerlo, medirlo y respetarlo como el arma que era-

Su primer error.

-Ahora tu morirás gracias a la muerte que me acarreaste, medítalo- me aferré todavía a mi posición, no quería escucharlo, no quería verlo. Porque abrir los ojos además de arriesgarme a que mi mente regresara a mi cuerpo moribundo, me obligaría a ver mi propia muerte como un espectador secundario, lo escucharía gemir lastimeramente con mi voz, vería su mirada de desesperación.

Mi mirada.

Pero después de unos minutos ya no gritaba.

Ni se movía.

Me encontraba ajetreado y nada deseoso de ver lo que había hecho, literalmente me había asesinado. Así que abrí los ojos con temor, la mente de James había desaparecido con mi cuerpo dejando un cascarón sin vida. Pero había lágrimas en mi rostro, una expresión de dolor y unos ojos sin vida.

Solté mis brazos con suavidad y pasé la mano sobre mis ojos para cerrarlos. Ahora tenía que salir de aquí antes de que alguien confundiera todo esto y me asesinara antes de explicarme. Ya tendría una oportunidad de regresar a mi cuerpo cuando este estuviera en mejor forma, o al menos suturado.

Cuando me puse de pié, una de mis piernas se dobló. Maldito James, cómo demonios se movía en esta condición. Logré pararme pensando en que esto no era mi cuerpo de todas formas y no importaba, aunque el dolor estuviera penetrando en mi mente. No debía olvidar que el geass había estado acabando con James hacía meses antes que yo cambiara nuestras mentes así que me tocaría sufrir un poco de su penitencia.

-Ugh… si es que no sufro un derrame cerebral antes- tampoco contaba con mucho tiempo en su cuerpo.

Escuché un par de botas.

Demonios, ya me estaban buscando. Hora de correr.

Me arrastré por la salida obstruida lo más rápido que pude, pero sentí que al agacharme algo corrió por mi nariz de manera escandalosa y me ahogué.

Esto era lo más loco y asqueroso que había hecho, pero debía moverme. Me limpié con la manga de la ropa de James y continué, los pasos se escuchaban más cerca.

Apenas logré esconderme en otra bodega para ver quién era la persona con la que me tendría que disculpar después por mi supuesta muerte, pero sentí que la suerte no estaba de mi lado cuando una de ellas era C.C.

Demonios.

Se supone que estaba en Pendragón.

Me sostuve la cabeza con una mano, esperaba no morir hasta poder regresar a mi cuerpo. Y para eso necesitaba contacto visual, sería divertido cómo lograría volver a verme.


justo ahora, no me sentía de la mejor manera. De hecho creo que mi plan no había resultado del todo bien porque no me sentía mejor que antes y tampoco tenía la fuerza para explicarles a todos cómo lo había logrado. C.C. fue la primera que se dio cuenta de lo que pasaba ya que Suzaku estaba muy ocupado haciéndole daño a mi rostro.

-Me lastimas, Suzaku- me quejé, tenía que hacerle ver que algo andaba mal.

Miré de reojo el cuerpo de James en el suelo, temiendo que se levantara, pero por fortuna no fue así. Además C.C. pronto golpeó a Suzaku quitándolo del camino para acercarse, el de ojos verdes no tuvo oportunidad de defenderse porque apenas procesaba que yo había dicho algo y su pequeño cerebro no tenía espacio para tanto.

Entonces mi visión de James fue obstruida por C.C.

Debía disculparme.

Aunque-

-Shh…tranquilo- una de las manos de C.C. se posó en mi mejilla y la otra buscó mi mano. Tenía bastante frío, pero mis dedos pudieron responder al toque de sus dedos cálidos. Sentía también sueño, mucho sueño… no había podido dormir en el cuerpo de James por temor a no despertar y la realización de que todo esto había terminado finalmente, era pesada.

Suspiré levemente, C.C. sonrió con lágrimas en los ojos.

-Te lo prometí ¿No es cierto?- hablé y eso me dejó sin aliento. Ella asintió todavía sonriendo y podía escuchar que pronto se pasaban la voz así como Suzaku ya había digerido lo que estaba pasando.

De reojo vi la multitud acercarse.

-Cierra los ojos, yo estaré aquí cuando despiertes- musitó C.C. poniendo una mano en mi frente.

Suficiente de aventuras por un largo momento.


C.C. P.O.V.

Así que no había faltado a su palabra. Lelouch de hecho era un hombre de palabra, porque no había manera en que rompiera una de sus promesas así tuviese que regresar del infierno. Lo supe ese día y supongo que no tenía por qué dudar de ahora en adelante, le había dado todo lo que podía darle y viceversa, nada podía ser más perfecto.

Después de que despertó por segunda vez en su tumba, me puse a pensar en todas las formas en que podía haber logrado semejante milagro, pero al no encontrar nada creíble, esperé a que él contara su propia historia. El problema era que Lelouch estaba de nuevo vivo, en un cuerpo que necesitaba atención médica y eso rompió el encanto del primer encuentro.

Cuando Lelouch cerró los ojos, noté que la herida en su estómago comenzó a sangrar y de inmediato todos se movilizaron. Se canceló el funeral y esperaba que todos se llevaran sus rosas porque no serían necesarias. Kururugi tomó a Lelouch en sus brazos con delicadeza pero corrió a una velocidad impresionante buscando un médico.

La base se volvió un caos en un par de minutos.

El mundo se convirtió en una sala de espera, donde todos esperaban noticias de una sola persona.

Y Nunnally era la dichosa portadora de buenas noticias, anunciando en cadena nacional el nuevo milagro de Lelouch Vi Britannia.

Resurrección.

Después de que lo estabilizaron, deshicieron todo aquello que estaba montado para su funeral de manera feliz. La victoria comenzaba a cobrar verdadera vida en el mundo que ya no tenía nada por lo cual lamentarse y las apuestas volvían a ser cobradas, para desgracia de Tamaki. Entonces la base estalló en la felicidad que había pospuesto desde el primer momento.

Todo había terminado.

Todo había terminado.

Pero yo tenía una idea diferente de final, que no tenía que ver con Japón y Britannia.


Lelouch P.O.V.

Por mi mente jamás pasó el tiempo, ese fue mi primer respiro. Girar en la cama, ver la hora y el calendario hizo que me enderezara como si tuviera un resorte en la espalda.

Muy mal hecho.

-Ugh…- me llevé una mano al estómago, dolía, dolía ¡Dolía!

-Debes de ser más cuidadoso- volví a enderezarme con miedo. –Tu consciencia ¿Lelouch?-

C.C. cerró la puerta de la habitación y tragué gordo. No estaba listo para esto, definitivamente no quería morir de nuevo y en sus manos.

Pero al ver que traía en sus brazos a Cyan consideré que quizás no me haría daño frente a un niño pequeño ¿O si? Se sentó en la orilla de mi cama y puso a Cyan sobre el colchón que de inmediato comenzó a gatear en mi dirección balbuceando incoherencias.

-Pápa-páp..papapá- lo ayudé a sentarse pero al parecer eso no es lo que quería, estiró sus bracitos para que lo agarrar.

-No lo hagas Lelouch, puedes lastimarse- advirtió C.C. con cautela pero eso no importaba, necesitaban de mi ayuda en un lugar y no podía negarla. Senté a Cyan en mis rodillas y me miró aplaudiendo un par de veces, feliz.

-¿Te has portado bien, Cyan?- pregunté, pero no obtuve respuesta coherente. El niño se tomaba de mi cara y jalaba de mis mejillas bastante entretenido, de dónde había sacado esa manía no lo sé. Entonces me giré hacia C.C., ella sonreía de manera calmada todavía sin reclamar nada, pero quizás no era necesario.

Iba a disculparme ya por inercia, pero escuché algo fuera de lugar.

Algo que no había notado antes.

El sonido de olas chocando en la costa.

Parpadeé confundido y C.C. sonrió aún más.

De inmediato reconocí los alrededores y me sentía secuestrado.

-Estamos en…-

-Australische- completó C.C. de manera calmada llamando a Cyan con sus brazos. –El Gobernador debe estar donde su gente después de todo-

Abrí los ojos aún más abrumado.

Geass god.


Now now... no lloren TwT he aquí el final de mi bebé mayor y el primero en Code Geass que empecé a pocas las horas de ver el final de R2.

Gracias a todos los que alguna vez comentaro y a los que esperaron hasta el final tambien n.n hace tres años que inició la historia y hoy por hoy ha quedado finalizada como pocos fics pueden presumir. Pero no lloren que seguimos de cerca con Nippon Rebelion y el resto n.n ¿Qué tal?

Quisiera un review largo y tierno de cada uno de ustedes, sobre todo con la posibilidad de hacer un oneshot de mini historias pendientes con algunos de los personajes. ¿Mao? Prefiero pensar que se pudrió en la cárcel por el resto de su vida ya que a nadie le interesa.

Fin de la transmisión.

Gracias.

anySuzuki