Disclaimer: Soul Eater y sus personajes pertenecen al señorito, que de señorito tiene poco, Okubo.

"¡Te felicito, Azabache! Has conseguido acabar tu SEGUNDA historia larga, y eso que, sin contar con los one-shots, ya empezaste cuatro y solo has terminado dos. Te has superado…"

Ejem… perdonadme. Me temo que me he dejado llevar por la emoción y mi álter ego ha salido de su cascarón para tocarme los huevos, hablando en plata. Ignoradlo, por favor, y si ya lo conocéis de otro de mis fics, haced lo propio.

Este final será largo, pues he dejado en blanco muchas cuestiones y además tengo demasiados planes para el desenlace, por lo que intentaré enrollarme lo máximo posible.

También ruego mil perdones (una vez más) por demorarme de una manera tan monstruosa… una vez más…

Agradecimientos y demás, al final del capítulo. Por ahora, a leer, que esto ya se acaba ^^.

Última aclaración: muchos lo han supuesto, estoy seguro, pero NO. No va a haber lemmon en todo el fic. Para los que no les guste, me vale; para los que lo deseaban con toda su calenturienta imaginación, os jodéis , pues sólo estará implícito.

Final

Capítulo X

Libres

Black Star entrona los ojos y mira a Kid extrañado. "¿No se suponía que él era el sensato del grupo y yo el impulsivo?", piensa para sus adentros. Esa suposición se acaba de ir a tomar vientos cuando ha descubierto lo que Kid escribió a Crona por SMS. No le molesta en absoluto, pero cree que esa forma de actuar no le pega nada. Es como si ahora, de repente, a él le diera por buscar la perfección y la simetría en todo lo que ve. No tendría mucha lógica, pero por poner un ejemplo vale de todo.

Suspira. Kid ha venido a su casa con una actitud alicaída, casi somnolienta. Está sentado en su cama mirando al suelo y moviendo la rodilla de arriba para abajo en un nervioso movimiento. Él, por su parte, lo mira intentando escudriñar en su ambarina mirada. A Black Star nunca se le dio bien eso de la psicología. Siempre pensó que para esa clase de cosas es mejor pedir ayuda a un mayor, o incluso a una chica. Ellas si que saben lo que hacer. Pero nunca a otro chico, de eso estaba seguro. Todas las veces en las que algún amigo vino a pedirle ayuda o consejo, acabaron de la peor forma posible. Por eso duda ahora; porque tiene la sensación de que, dijera lo que le dijera, no sería lo correcto.

-¿No dices nada? – Pregunta Kid con voz preocupada.

-Pues… no sé qué quieres que diga, tío.

Lo mira suplicante. El propio Kid sabe que tampoco él sabría que hacer o decir en una situación como ésta. Él mismo está dubitativo por cómo arreglar todo este problema. "¿Por qué tuviste que hacerlo? ¿No podrías haberte callado y seguir poco a poco como hasta ahora?" Dice la mente a su propietario. Ese mensaje nunca debió haber sido enviado, nunca. Lo que él sentía por Crona era verdadero, casi palpable. Ya es raro encontrar un sentimiento así cuando se tiene su edad, con la hormona tan revuelta, pero él tiene la certeza de que, pase lo que pase, esto nunca cambiará.

Curiosamente, en este momento piensa lo contrario. Puede que lo que él sienta no cambie, pero puede que, después de lo ocurrido, ella pase a tomarle como un obseso o como un tío que solo se fija en su imagen. Pero eso no es cierto. Él la quiere, eso es todo. No sabe por qué. No es por su forma de ser, ni por su bonito cuerpo, ni por nada que se pueda llegar a saber de una persona conociéndola de poco en poco. No es por nada, la quiere, ya está.

-Pero, a ver… ¿Cómo fue? – Pregunta Black Star.

-¿Cómo fue qué, el mensaje? Pues, tío, lo de siempre. Coges el móvil, escribes el texto y…

-Joder, eso no. ¿Por qué lo hiciste?

Mira para otro lado. Su rodilla parece electrificada.

-Eso… no lo sé. Quiero decir… sí que lo sé, pero es que simplemente tenía curiosidad por ver cómo reaccionaba.

-¿Tío? – Incluso Black (N/A: atención; estamos hablando de Black Star) sabe que eso no tiene ni pizca de gracia.

-¡Lo sé, fue un sinsentido, lo sé!

-¿Entonces qué? ¿Qué vas a hacer ahora?

-Pues había venido a pedirte ayuda a ti, pero no se te ve muy dispuesto.

-En serio, créeme que me gustaría decirte algo adecuado para dejarte las cosas más claras, pero mira: ni nunca he estado en una situación así, ni sé qué decirte excepto que te disculpes.

La rodilla de Kid deja de moverse como una posesa. Él parece relajarse por momentos, pero aún hay nerviosismo en sus ojos. Parpadea confuso.

-¿Cómo voy a disculparme si ni siquiera seré capaz de decirle porqué hice algo así?

-Ya te dije que no sabía qué decirte. O me haces caso o actúas por tu cuenta, escuchando a lo que la lógica te diga.

Se queda pasmado. Ahora no está nervioso, solo deslumbrado. ¿Acaba Black Star de decirle que actúe con lógica? ¿ÉL?

-Oh… qué profundo, Black – No se le ocurre decir nada más.

Él le mira medio molesto, medio confundido.

-¿Qué significa eso, exactamente? ¿Acaso no te lo esperabas de mí?

-Eh… no. Sinceramente, no.

Se miran. Tras unos instantes, echan a reír. Ambos saben que esas palabras son demasiado "complicadas" para que Black Star las diga, siquiera. Sin darse cuenta, sin quererlo, lo han olvidado todo. De pronto, dentro de Kid ya no caben preocupaciones. Esa risa, ese cachondeo con su amigo le ha hecho cambiar de parecer en cuanto a lo que ocurrirá con él y Crona; ahora lo ve todo más claro.

Las risas cesan, y de pronto, ambos miran al suelo de la habitación instintivamente.

-Mira… Haz lo que mejor te parezca, ¿de acuerdo? – Dice Black Star clamándolo más aún.

-Sí, gracias, de verdad. Me has ayudado más de lo que crees.

-Lo dudo mucho – Se ríe de nuevo – Nada, tío. Relaja, ¿vale? Venga, que todo te va a ir como la seda, te lo digo yo.

Con una imborrable sonrisa, Kid sale del apartamento de su amigo y encara las largas escaleras de piedra. Aunque esté mejor que antes, no se ve con fuerzas para bajarlas. Prefiere el ascensor, en el que entra con una repentina sensación de cansancio. Mientras nota cómo va bajando de piso en piso, se mira al espejo sin darse cuenta. Se fija en sus tres rayas blancas de su pelo. Nunca le gustaron, siempre pensó que le hacían parecer completamente asimétrico, y sigue siendo así; pero por alguna razón que desconoce, hoy le parecen de lo más curiosas. Es más, se podría decir que le hacen sentir más… atractivo. Jamás, jamás se había visto a sí mismo como alguien "guapo", pero hoy, ahora, precisamente ahora, se encuentra estupendo.

El ascensor llega a la planta baja del edificio, sale de él y se dirige con tranquilidad a la puerta que da a la calle. Es una puerta grande, sin cristal; una característica extraña para tratarse de la puerta del portal de una casa. Pero precisamente eso es lo que va a causarle la sorpresa más descomunal de su vida.

La abre con naturalidad, rápido, sin siquiera percatarse de que hay una persona delante de él, por lo que choca bruscamente con ella. La chica pierde el equilibrio, y él cae encima de ella con un violento y doloroso golpe. Ambos se quejan al unísono con un sonoro "ay". Kid parpadea confuso e intenta enfocar la imagen de a la que ha derribado. Cuando lo hace, su corazón se detiene por un fugaz e imperceptible instante. Es Crona, acaba de chocarse con Crona y ambos han caído al suelo. Los dos juntos. Uno encima del otro.

Ella no abre los ojos hasta pasados unos segundos, que para Kid son lustros enteros. Se sonrojan, mucho, y Crona puede percibir y escuchar los millones de pensamientos que sus mentes lanzan a propulsión. Ella siente las sienes palpitar, el cuero cabelludo picar debido al sudor que empieza a emanar en él, y el peso del enorme cuerpo Kid aplastando sus pechos. Él, por su parte, también oye algo en su cabeza. Son voces, muchas, y la mayoría son igualitas que la de Crona. Aparte de eso, también siente su propio sudor surgir de muchas partes de su cuerpo, su mandíbula temblar como si tuviera un terremoto metido en ella y su boca llenarse de saliva espesa, por lo que tiene que tragarla con un ruido gutural.

-Yo… lo siento… – A Crona le tiembla la voz.

Kid también quiere disculparse, pero simplemente no le salen las palabras. "¿Después de lo que he hecho, viene a buscarme?"; piensa. Como si le hubiera escuchado, ella lo mira y se encoge de hombros como puede.

-Bueno, sí. ¿Te importa? Después de todo, ese mensaje no era para tanto. Lo borré, por supuesto – Dice mientras en su cara se dibuja una débil sonrisa.

Él está más que confuso.

-¿Q-Qué…?

Antes de que pueda continuar, Crona pasa sus brazos por su cuello y lo atrae hacia sí, besándolo. Kid se relaja y deja caer todo su peso encima de ella mientras la abraza. Por alguna razón, sabe que no la hará daño, y no se equivoca.

De pronto, ella ya no puede escuchar ni percibir ninguna clase de voz. Oficialmente, ha perdido su habilidad.

-0000000000000-

-Hazlo tú solito – Responde Maka algo insolente.

-Jo, Maka. Mira que eres niña – Soul la sonríe.

-Di lo que quieras, no pienso poner el muérdago junto a ti JUSTO debajo.

-Oye, relaja, no voy a hacerte nada.

Maka siente cómo se le erizan cada uno de los poros de su cuerpo. Desconfía de lo que Soul esté tramando, y quiere que su primer beso con él sea en una situación propensa, no debajo del muérdago de Navidad… Él no tenía en mente besarla cuando estuvieran bajo la hierba colgante, pero la idea era bastante atrayente. Supone que por eso mismo sus ojos debieron de adoptar un brillo de emoción ante la posibilidad, y que, seguramente, haya sido eso lo que le hubo delatado.

No le importa. Se encoge de hombros y deja el muérdago sobre la mesa con cándida resignación.

-¿No teníamos hambre? – Sugiere tranquilo.

Una vez oye esto, las tripas de Maka vuelven a rugir con rabia. Se ruboriza un poco por lo obvio de su apetito.

-Sí… – Dice – Tenemos pizza en el congelador.

-¿Pizza? Ni hablar del peluquín. ¿No tienes otra cosa?

-Oye, encima que te invito a quedarte no te quejes, ¿eh?

-No, no… Si es que lo digo por ti. ¿Piensas comerte semejante bomba de sebo con esa figura?

Soul se lleva la mano a la boca de súbito, mientras se ruboriza y mira al suelo. Como si lo que acabara de decir se le hubiese escapado por accidente. Maka, por su parte, se ha quedado boquiabierta de sorpresa y no se pone más roja simplemente porque su cara no puede albergar tanta sangre en ella. Si no, explotaría. Silencio, eso es todo lo que hay en los siguientes instantes. Hasta que es roto por Soul, que carraspea.

-Sé cocinar tortilla y, si quieres, te puedo enseñar a hacer unas pocas croquetas.

-Bueno… Si no te importa.

Él se ríe un poco mientras pasa al lado de Maka y le acaricia la cabeza como a una niña pequeña. "Claro que no me importa. ¿Qué clase de monstruo se atrevería a hacerte engordar?", escucha ella en su cabeza. Esta vez sabe que ha sido él quien ha querido que le escuchase en su mente, no en sus oídos. Por eso, simplemente por eso, no merece la pena seguir con el tema… por ahora. Pero lo más seguro sea que lo haya hecho porque hay algunas cosas imposibles describir con las palabras en sí… sino con lo que directamente sientes. Al menos, eso era lo que ella siempre creyó.

"Está muy bueno", piensa Maka mientras saborea el trozo de tortilla en su boca. Soul la toma el pelo:

-¿Eso lo dices por mí?

-Más quisieras…

Ambos se ríen con complicidad. Están en la mesa de la cocina cenando lo que prepararon. Cocinar juntos fue algo muy especial para ellos. Ahora que están frente a frente, a veces los pensamientos de cada uno se traspasan como corrientes de agua, por eso andan con cuidado de no pensar cosas que los dejen en una situación comprometida.

Cualquiera que los viese ahora diría que no hay tensiones, pero en realidad hay algo mucho más inquietante. Hay una sensación de pesadez y apelmazamiento en el aire. Es como si lo que ambos sintieran por el otro estuviese causándolo. Sus caras se han tornado serias y duras. Comen despacio, sin prisas y con algo de parsimonia incluida. Ya no se oyen voces de ningún tipo. Todo se ha quedado en silencio.

Maka se lleva las manos a las rodillas y empieza a arrugar con sus dedos el pantalón. Quiere decirle tantas cosas… Quiere contarle todo lo que le hace sentir cuando está con ella. Sin embargo, un sentimiento de presión arremolinada le oprime las entrañas, impidiendo que pueda hablar, siquiera. Soul se encuentra en una situación parecida: se muerde los labios con salvajismo, sus manos se han entrelazado delante de su cara, que sostiene contra ellas. Su rodilla parece estar accionada por un motor eléctrico. También quiere hablar de lo que siente. También quiere liberarse de ese constante pensamiento que todavía le acribilla: Kim.

Sí, ella sigue apareciendo en sus más febriles sueños. La quería mucho, muchísimo, y puede que nunca sea capaz de olvidarla. Pero con Maka es distinto. Desde que está a su lado el vacío no ha vuelto nunca más, de hecho se ha librado de él para siempre. Por eso se ha enamorado de ella. Porque le hace sentir vivo.

Eso también ha sido la razón por la que pudo comprender la naturaleza de su habilidad. Lo descubría poco a poco cada vez que leía su mente, lo que casi nunca pasaba. Finalmente supo la razón de porqué se quedaba hueco al usar ese poder: supuso que siempre que quisiera saber lo que piensan otros, es como si estuviese tocando su corazón, pues también lee lo que sienten en su interior. Para tocar el corazón de alguien, hay que tener vaciado el propio. Con cada lectura, éste se enfría más y más hasta no quedar ni rastro de emoción en él. Por eso Soul estaba seguro de que si nunca hubiera conocido a Maka, su cuerpo se habría convertido en un recipiente sin vida. Un ser inerte.

Maka empieza a pensar que tanto silencio le incomoda, le molesta. De pronto quiere hacer algo junto a Soul. No sabe qué, pero ahora que están solos, deberían aprovechar, ¿no? Aunque no haya mucho que hacer en casa, excepto ver la tele o usar el ordenador, siempre pueden salir a dar una vuelta. Ella nunca pensó en dar ningún paseo, ni sola ni acompañada, pero con él las cosas siempre dan un giro de ciento ochenta grados.

-¿Te apetecería salir a dar un paseo? – Pregunta finalmente.

Él levanta la mirada de la mesa y sonríe después de haber parpadeado algo confuso.

-¿Por qué no? Pero, ¿a dónde podríamos ir?

-Ahora mismo no se me ocurre nada… pero improvisaremos, ¿vale?

Ella devuelve la sonrisa. Antes de que se pueda levantar para ir directa al baño y preparase un poco para salir, Soul la toma de la muñeca y la mira con bromista reproche.

-Tú no te mueves hasta que termines la tortilla.

-0000000000000-

Las oscuras calles están cubiertas por la nieve. Las farolas iluminan con un fulgor anaranjado a las personas que aún quieren trasnochar algo más. Algunas de esas personas van solas, otras acompañadas de amigos o de su pareja. Cualquiera que viese a Soul y Maka andar juntos, pero sin apenas tocarse, pensaría que son una pareja algo demasiada fría para el invierno. Eso era lo que los hacía sonrojar: unos cuantos de los que pasaban a su lado decían esto mismo en sus mentes, lo cual era escuchado a la perfección por Soul, y él, por los nervios, lo transmitía a Maka inconscientemente.

Maka había pensado en dar un paseo para despejar la tensión entre ambos, pero lo único que estaba consiguiendo era empeorar las cosas. Decide sacar algún tema para hablar.

-Ya debes de saber que Jacqueline y Killik están saliendo, ¿verdad?

Él la mira muy sorprendido.

-Vaya, no lo sabía. ¿Desde hace cuanto?

-¿Viste las confianzas que se traían entre ambos y aun así no lo notaste? Pues sí que estarías atontado… En fin, ella me lo dijo cuando pusimos los adornos juntos, así que seguramente habrán empezado hace poco.

Se sorprenden con la facilidad que pasan de tener entre ellos un ambiente duro y seco como la piedra, a otro más agradable y vivo, como el de ahora mismo. Eso les hace suponer que, a pesar de lo que sienten, siguen siendo muy diferentes, simplemente que no logran congeniar a menos que lo intenten de verdad. Y, por ello, se sienten algo frustrados e inseguros. "¿Qué pasa si en verdad yo no le gusto?", piensan los dos. Ese pensamiento al unísono impide que Soul pueda hacerlo resonar en las mentes de ambos, descartando así una confesión no deseada.

Maka ve delante de ella, al fondo de la calle, el cartel colgante de uno de sus bares favoritos, y puede que el único: The Norse Beating. Su cara se ilumina con la idea que acaba de llegar a su mente. Toma a Soul de la mano y tira de él con alegría.

-¡Vamos, me encanta ese pub!

-¡Espera! ¿Un pub? ¡No te pega nada! – Responde él riendo.

-¡Pff! ¿Acaso me ves con preferencias sobre los locales a los que voy? Me gusta de todo. De todas formas, éste es mi preferido.

-¿Cómo va a ser tu preferido si nunca has estado en él?

-¿Y eso cómo lo sabes tú? – Maka intenta parecer segura, pero es él quien tiene razón.

Soul señala con el dedo índice su cabeza. Había leído la verdad de su mente, pero por lo visto no le da mucha importancia a que ella finja. Maka se abochorna un poco de su estupidez. La verdad es que lo había dicho porque, desde siempre, le llamó mucho la atención ese pub. Nunca estuvo dentro, pero de todas formas tenía muy buena fama y en varias ocasiones pensó en visitarlo. Por eso se hizo a la idea de que, cuando entrara, le iba a gustar tanto, que pasaría a ser su favorito.

Cuando llegan a la puerta del bar, un chico rubio y algo escuálido está encendiendo la lámpara de aceite colgada en la pared. Es un adorno viejo y un algo difícil de mantener, pero le da al local un aire más acogedor y hogareño. El muchacho se percata de la presencia de los visitantes y se voltea para recibirlos mientras se frota las manos ligeramente debido al frío. Cuando los ve más detenidamente se queda muy sorprendido. Ambos Soul y Maka lo reconocen finalmente. Es Hero Solheim, su compañero de clase y cuyos padres dirigen un bar. Lo que no sabían es que era, precisamente, éste.

-¡Anda, hola, chicos! ¿Venís a hacernos una visita a mí y a mis padres? – Se le ve bastante contento.

-Pues… en realidad no sabíamos que este negocio era de vuestra familia, pero la verdad es que nos ha llamado bastante la atención el nombre – Responde Maka recordando las muchas veces que miraba la entrada del sitio.

Hero se asoma a la calle y mira hacia el cartel. Tuerce la boca no muy de acuerdo con ella.

-¿El nombre? Nunca me gustó. Solo a mi padre se le ocurre llamar a un pub La Paliza Nórdica. No sé si lo pilláis. Si yo viese un local llamado así, lo primero que pensaría sería que dentro se dan lugar las peleas más dolorosas y alcohólicas del lugar. Pero ese no es nuestro caso, como supondréis.

Se ríen un poco. "Es muy directo, ¿a que sí?", le dice Soul a Maka por telepatía, a lo que ella asiente ligeramente con la cabeza para no llamar la atención de Hero. Éste, dejando aparte su sincera opinión, clava sus ojos en ellos. Parece molesto a la vez que curioso.

-Solo por curiosidad… No estaréis saliendo, ¿verdad? – Pregunta.

Se ponen rojos como casi siempre que tocan ese tema. Y es que, después de haber oído lo mismo de las mentes de los transeúntes de la calle, esto empieza a ser un poco siniestro. Se miran el uno al otro y, de pronto, notan como si sus intestinos se dieran la vuelta. Soul se marea un poco, seguramente debido esa extraña sensación, pero aun así responde:

-N-No… Solo queríamos dar un paseo y, bueno, aquí estamos.

-Sí… eso… – Ratifica Maka también algo indecisa.

Hero los mira a ambos con las manos en las caderas. Tuerce la boca un poco y entorna algo los ojos, con una extraña expresión.

-Entonces, solo amigos, ¿verdad? – Dice él.

-Sí – Ellos responden al unísono habiéndose librado ya del bochorno.

-Solo amigos…

Hero repite la respuesta mientras se frota ligeramente la barbilla y les da la espalda para ir abriendo la puerta mientras mantiene la misma cara. Nada más lejos de lo normal. Es un pub como cualquier otro, pero con un "decorado" un poco medieval. Como bien dice su nombre, tiene detalles nórdicos en las paredes y en general. Casi todo es de madera oscura o clara. Hay unas cuantas mesas cuadradas adheridas a las paredes, que cuentan con unos asientos de banco con respaldo, y otras redondas con sillas normales por el medio del enorme salón que conforma el bar.

Por supuesto, también cuenta con la típica clientela de su estilo: mayoría de ancianos en mesas apartadas fumando puros, unos cuantos jóvenes que ríen y beben sin demasiada moderación, puede que alguna pareja extraviada y muy poca gente que viene en solitario a ahogar sus penas en la barra o simplemente que no encuentra una manera mejor para pasar el frío que bebiendo cerveza.

Hay música de fondo. Normalmente se suele poner la clase de música acorde con el tema del local, pero esta parece ser una excepción, pues lo que lo único que se escucha en estos momentos es La oreja de Van Gogh y alguna que otra canción de ese estilo.

Hero cruza la sala en dirección a la barra, donde se puede ver a un fornido hombre de piel morena y pelo rubio cenizo muy corto, casi cepillo. Está limpiando un gran vaso de cerveza con un trapo grueso y blanco. Típica pose de un tabernero. Maka y Soul lo reconocen enseguida. Es su padre, Joe Buttataki. Los dos oyen una voz que los llama algo impaciente.

-Vamos – Les apremia su amigo ya al otro lado de la barra mientras se pone una bata de camarero.

Cuando se acercan, Joe se percata de su presencia y parece reconocer a Maka, pero no a Soul, pues le mira con una cansada sonrisa que denota confusión. Antes de que nada acontezca, Soul se fija en el señor Buttataki y se queda con su imagen de una forma más exacta. Sus ojos son tan pequeños y caídos que parecen estar cerrados constantemente, pero si se concentra la mirada, se pueden avistar dos brillantes destellos turquesas entre sus párpados. Es, como ya se fijó anteriormente, de complexión grande y prácticamente cuadrada, lo que también incluye la forma de su mandíbula. Su rubio cabello de cepillo cuenta con dos líneas de pelo negro a un lado y una sola en la parte superior de la cabeza. Un detalle que le recuerda a Kid. También cuenta con una barba que le crece desde las patillas y se extiende en línea recta por el filo de su mandíbula hasta la barbilla, donde termina en una perilla.

A pesar de su apariencia formidable, sus pensamientos más superficiales reflejan una gentileza y simpatía poco comunes. Y café, mucho café negro. Eso último le pareció a Soul un dato curioso. Joe le tiende la mano.

-Supongo que eres Soul. Soy Joe, el padre de Hero. Mucho gusto.

-Vaya, parece que mi llegada no pasó desaparecida – Responde él riendo ligeramente sin poder evitarlo mientras le estrecha su mano. Una afabilidad como la de ese hombre, hace a cualquiera sonreír.

Una mujer sale con paso rápido y firme de la cocina del bar. A Soul y Maka solo les da tiempo a ver cómo su rubia melena se mueve a toda velocidad por el local. Eso, y un extraño parche negro en su cara. Él se queda algo sorprendido por la impresión, pero Maka le hace volver dándole un golpecito en el codo.

-Es su madre. La de Hero, quiero decir. Se llama Marie. ¿A que es guapísima?

-La verdad es que sí.

-Supongo que de tal palo, tal astilla – Dice ella con un tono algo extraño.

Soul va a responder, pero aparece Hero de sopetón con una expresión dura. Está completamente vestido para servir a los clientes y lleva una pequeña agenda con un bolígrafo en la mano. Enseguida, les mete prisa.

-¿Me seguís y elegís mesa?

-C-Claro… – Soul no deja de "asustarse" por la forma de actuar tan a la tremenda del chico y su madre, en ocasiones.

Su amigo-camarero anda con una energía y un poderío descomunales. Es algo raro verlo con esa fuerza cuando, desde siempre, se le ha conocido como el chico escuálido y delgaducho de la clase. Mientras le siguen por el local hasta una mesa, Maka mira a sus dos amigos. Soul parece estar ensimismado pensando en sus cosas. Lo que le parece raro es que ella no pueda escucharle. No le da mucha importancia, pues se le ve tranquilo. La preocupa más el cómo se parece sentir Hero. Sin siquiera llegar a verle del todo la cara, puede denotar su nerviosismo como una bomba de relojería. Desde que dio el cambiazo, quiso arreglar las cosas con él, después de todo, a nadie le gusta tener presiones de ese calibre entre amigos.

Cuando llegan a su mesa, se percatan de que es una de las que más cerca está del alboroto que algunos jóvenes causan. Eso les parece extraño a ambos, su amigo parece demasiado profesional como para haber elegido un sitio tan "desfavorecido". Sin poder evitarlo y sabiendo de algún modo el porqué, Maka deduce que lo ha hecho a posta. Sonríe amargamente mientras se sienta en frente de Soul, quien sigue estando tranquilo. Hero pulsa el botón del bolígrafo y levanta la libreta, dispuesto a cumplir su labor con una actitud no demasiado agradable o propia en él.

-¿Qué vais a pedir?

-Yo nada, gracias – Soul rehúsa de tomar nada.

Ante su rechazo, Hero asiente con la cabeza rápidamente dirige su mirada en Maka. Ella, por su parte, intenta ignorar la tensión que él desprende y piensa en qué tomará. Tras unos instantes, se decide sonriente.

-Una cerveza, por favor.

Soul vuelve a mirarla como antes de entrar al local. Arquea una ceja y dice sonriente:

-De nuevo, no es para nada tu estilo.

Ella va a responder, pero Hero se adelanta sin tener que haber apuntado el pedido en la hoja. Lo hace de forma brusca y algo molesta.

-Déjala que pida lo que quiera. ¿No la conocías tan bien, tú?

Entonces, se va. Soul se queda anonadado. ¿Qué ha sido eso? Él nunca se llevó mal con Hero, pero ahora podría jurar que eso no fue un comentario nada amigable. Se queda parpadeando confuso, pues no le dio tiempo a leer lo que su mente decía, y eso es algo frustrante para él. Maka se queda muy mal parada. Sabe que Hero actúa así porque Soul está con ella, y es lo que más incomprensible ve. Se supone que todo lo que él todavía quiere creer había terminado. A ella eso le sienta como un tiro. Se lleva las manos a la cara y se apoya en ellas, desolada.

-¿Estás bien? – Pregunta Soul al verla en ese estado.

-Sí, creo que me ha dado un bajón de tensión. Nada más.

No la cree. Simplemente ha sido una mentira muy mala. Malísima. Arquea una ceja y extiende uno de sus brazos en la mesa, dispuesto a responderle con un algún ingenioso comentario para alargar la conversación. Antes de que pueda decir nada, una mujer de melena rubia y paso firme llega con una enorme jarra de cerveza.

-Aquí tienes, Maka – Dice la camarera.

-Gracias, doña Marie – Maka sonríe como puede.

Soul por fin puede verla con detenimiento. Como pudo apenas fijarse anteriormente, es una mujer preciosa. La nariz algo puntiaguda, pero aún así guapa. Otro punto en contra es ese extraño parche que le tapa el ojo derecho. ¿Por qué lo llevará? Decide no realizar ninguna incursión en su cabeza ni, por supuesto, preguntar. Marie le mira y sonríe.

-El parche lo tengo porque mis ojos son bicolor. El tapado es naranja.

Él siente cómo el bochorno le empapa la cara con un tinte rojo.

-Oh… N-No era mi intención… – Se intenta disculpar.

-Tranquilo, no me molesta para nada – Se ríe. Dirige su perpetua sonrisa a Maka – ¿Y qué tal tú? No me digas que has venido a hacer a Hero entrar en razón.

Ella se hace a la idea de a qué puede referirse, pero no Soul, que las mira a ambas confuso. Antes de causar un lío mayor, Maka decide mentir.

-En realidad sólo había venido a darme una vuelta con Soul, pero ahora que lo dices puede que lo intente.

Marie parece sentir cómo un peso se desvanece en su interior. Uno aplastante. Suspira y agradece.

-Gracias, enserio. No para de hablar de ti y supongo que tú no querrás volver con él, ¿no?

Ahí todo se estropea. Maka pensaba explicarle todo a Soul de una manera tranquila y sosegada, pero ahora que Marie lo ha dicho de pronto, seguro que él se ha llevado un buen susto. Y así es. La cara de Soul parece haberse petrificado en una expresión de asombro. Ella suspira con amargura y responde lo más normal posible.

-No. Creo que eso lo dejé claro.

Con una última sonrisa y una encantadora despedida, Marie se va a atender a los demás clientes. Soul sale de su estupor, respira hondo y mira a Maka serio. Ella coge su cerveza y la mira con detenimiento. No es que no la guste, si no, no la habría pedido; es simplemente que es mucha cantidad para ella. Para aliviar un poco la tensión, decide ofrecerle un poco a Soul.

-¿Quieres? – Dice mientras la levanta con la mano y se la pone delante de la cara.

-…Bueno – Él parece algo reacio, pero luego saca una media sonrisa algo mal hecha.

Después de haber dado un trago largo, le devuelve la jarra, que recibe otro sorbo por parte de la chica. Ambos se quedan algo callados mirando al enorme vaso en medio de la mesa de madera.

-No me importa que hayas estado saliendo con él, Maka – Dice al final Soul –. Pero ya podrías habérmelo dicho y tal…

Ella traga saliva y le mira.

-Bueno, es que no lo vi conveniente.

-¿Por qué no?

-Porque…

De pronto, se calla. Iba a decírselo. Iba a decirle lo mucho que le quería y que no tuvo el valor para recordarle las muchas veces que salió con otros chicos como Hero. Pero algo la detuvo. Ese algo ahora mismo palpitaba en sus sienes como un bombo. ¿Qué pasaría si ahora mismo él estuviera escuchando lo que piensa y siente? Todo lo especial y maravilloso del momento en el que le confesara sus sentimientos se iría al traste.

Soul ladea la cabeza sin dejar de mirarla, inquisitivo. Piensa que prefiere no saberlo. Algo le dice que, si no es algo malo para él, lo es para ella.

-No importa. Dejémoslo en que simplemente no se te ocurrió decírmelo.

Ella asiente con la cabeza. Antes de que se den cuenta o puedan empezar otra conversación, Hero vuelve al ataque. Se planta delante de ellos con las manos en las caderas y con una amplia sonrisa hacia Maka, pero ni siquiera mira a Soul.

-¿Quieres algo más?

-N-No gracias – Responde ella – Pero seguro que Soul sí.

-No, no. Yo estoy aquí para lo que tú quieras, no para lo que quiera él.

En un principio, Soul pensó en ignorar cualquier tontería, intimidación o intento de ligue con Maka, pero nunca supo que fuera tan difícil. Es más, ahora mismo se empieza a poner muy nervioso porque le esté tratando como a alguien inferior. No es que lo que haya hecho sea un insulto, pero sólo le molesta mucho. Ni siquiera él pudo suponer que con una sola muestra de desprecio, podría llegar a perder tanto el control como a continuación:

-¿Tienes algún problema conmigo? ¿Qué es eso que tanto te molesta? – Le pregunta a Hero con tono duro.

El aludido gira levemente la cabeza. Le mira de arriba abajo con algo de desprecio y soberbia y sonríe desdeñosamente.

-Todo lo que tenga que ver contigo me hace hervir la sangre, Soul.

-¿Ah sí, y eso por qué?

-Por nada…

-No. Ahora lo dices.

Mientras dice esto, Soul se levanta de su asiento con actitud desafiante. Maka les ve venir. De los ojos de ambos parecen salir chispas y el ambiente se ha encarecido de pronto. ¿Será por los nervios? No tiene ni idea, pero lo que sí sabe es que, si no hace algo pronto, la mesa se convertirá en un cuadrilátero de lucha libre. Se avecina pelea.

-Basta. Los dos – Intenta calmarlos poniéndose en medio, pero es ignorada.

-¿Te importa, acaso? Pensé que a ti todo te daba igual – Hero sigue calentando al otro con un recordatorio de su anterior "yo".

-¡Tú qué sabrás! Ya me estás diciéndolo todo – Soul le sigue.

-¿Y si no, qué?

Por un momento, Soul se queda en silencio al ver la mirada suplicante de Maka. No quiere pelearse delante de ella, pero a Hero le hace falta una buena ostia. Esperaba no tener que volver a hacer esto nunca. De hecho, le prometió a ella que no lo volvería ni a intentar, pero no ve otra salida. Gira la cabeza y centra toda su atención en su amiga.

Ella oye de pronto una voz en su interior tintada de lamento y al mismo tiempo cariño. "Perdóname".

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Maka se despierta a espaldas de alguien. Está en movimiento. Subiendo unas escaleras, para ser exactos. Abre los ojos y se encuentra a sí misma llevada por Soul. Siente su cuerpo calentarse como una estufa acelerada. Quiere bajarse debido al bochorno que esto le causa, pero simplemente no puede… o no quiere del todo. Sus fuerzas la han abandonado en gran parte. ¿Qué ha pasado?

-Ya veo que despiertas – Dice Soul con tono tranquilo.

Ella responde como puede:

-¿Qué… pasado…?

-Espera que lleguemos. No puedo explicarlo todo en las escaleras.

Ella asiente suavemente con la cabeza, pues sabe que la extraña somnolencia que siente le impedirá decir un simple "sí". Mientras su rubor sigue patente, apoya su cabeza en el hombro de Soul. ¿Qué sentirá él por ella? Quisiera saberlo y al mismo tiempo ignorarlo por completo. Lo que siente es tan fuerte que podría hacerla daño incluso siendo correspondida. Antes de empezar a soñar despierta, aspira el aroma de quien la lleva a espaldas: sudor y sangre. Algo no muy agradable, pero al mismo tiempo único.

Soul quiere dar marcha atrás en el tiempo. Quiere hacer que esa pelea con Hero nunca hubiera ocurrido o hubiera llegado a ser tan violenta. Sangra por una ceja y la nariz. También tiene un ojo morado, pero su adversario tampoco quedó bien parado, de eso está seguro. Sabe con certeza que Maka querrá todos los detalles de lo que ocurrió, y de hecho se los debe; pero no puede evitar sentir un nudo en el estómago y la garganta solo de pensarlo. Lo hizo no sólo porque Hero le estuviese provocando, sino porque, además, estaba intentando dejarle de lado delante de la chica más especial para él. Trataba de ligar, sin demasiado éxito, con ella delante de sus narices. Cuando lo recuerda, le hierve la sangre. Pasará mucho tiempo hasta que ambos puedan olvidar los golpes recibidos.

Finalmente llegan a la puerta del hogar de Maka, que poco a poco va recobrando la conciencia. Soul se da cuenta de que le faltan las llaves. Con una disculpa bien recibida, posa a su amiga en el suelo y saca las llaves de su bolsillo.

Una vez dentro del piso, agradece con todos sus pensamientos que "el señor de la casa" no esté. Habría sido su fin. Al llegar al salón, tumba a Maka en el sofá y va a la cocina a por un vaso de agua. El sueño que sufre en estos momentos no es más que un efecto secundario de haber despertado de un desmayo provocado por él mismo para que no presenciara la pelea. Se le pasará pronto y su mente no se resentirá, pero aún así él se siente fatal por haber invadido de nuevo su conciencia. Ella, por su parte, ya se ha despejado del todo, pero sigue aturdida. ¿Por qué de repente están en su casa? ¿No se encontraban hace un momento en el Norse Beating? Lo último que recuerda es que Hero y Soul estaban a punto de empezar una auténtica refriega. Inconscientemente, se lleva una mano a la cabeza debido a una repentina neuralgia que de pronto le surge.

Soul llega con el vaso a rebosar y se lo da a ella.

-Bebe – Dice con voz relajada pero baja.

-Soul, ¿qué ha pasad…?

Maka se interrumpe cuando, al agarrar el vaso, ve la cara de su amigo. Las heridas que la cubren son bastante feas y no parecen haber sido tratadas. Antes de que pueda decir nada, él la hace tomar el agua de una forma algo brusca.

-Hazme caso. Te sentirás mejor.

-¿Ah sí? ¿Y qué hay de ti? ¡Tenemos que curarte! – Logra soltar ella a punto de atragantarse.

-Bah, no es para tanto.

-¿Que no? ¡Quieto aquí, que voy a por el botiquín!

Sin miramientos, se levanta del sofá y va directa al despacho de su padre. Soul mira cómo se aleja por el pasillo con un paso más rápido de lo normal tras haber despertado de un desmayo. Con una media sonrisa sincera y un suspiro, se dedica a fisgonear un poco por la casa, pues todavía no ha tenido la oportunidad de hacerlo. El primer cuarto que visita es el de Maka. Ignorando el palpitante dolor que aún le producen las heridas, da vueltas sobre sí mismo mirando las paredes y demás. Su mirada se para en un cajón en concreto. No es que tenga nada de especial, es un simple cajón de la cómoda al lado de la cama de Maka; pero hay algo más, algo que a cualquier persona "normal" se le habría escapado: el aire a su alrededor está impregnado de pensamientos. Sí, un aura de palabras y voces que revolotea. Decide investigar. Cuando lo abre, lo único que encuentra es un montón de cosas inservibles para él, pero el aura se intensifica a medida que revuelve el interior del cajón. Tras haber apartado de su vista todos los trastos, encuentra aquel objeto que desprende tal cantidad de pensamientos. Está envuelto en papel de regalo.

Maka vuelve con agua oxigenada, algodón y esparadrapo. Se sienta junto a Soul en el sofá y vierte un poco del desinfectante en un trozo de algodón, con el que toquetea la herida en la ceja del otro. Mientras hace esto, no puede evitar ponerse muy nerviosa. No por el hecho de estar tan cerca del chico que la gusta de una forma tan extrema, sino porque cuando ve la avería que le han hecho en la nariz, hiperventila. No solo está sangrante, sino que además está completamente torcida. Afortunadamente, sólo es eso, no una rotura grave ni nada. Para evitar pensar en cómo van a hacer para colocarla del modo correcto, le pregunta:

-Y ahora, ¿vas a explicarme qué diablos ha pasado? Es como si tuviera resaca; ¡apenas me acuerdo de nada! Sólo que habíamos ido fuera y que tú y Hero…

Se interrumpe, de pronto lo recuerda todo.

-¡Oh, será una broma! – Salta medio enojada.

-No lo es. En verdad me peleé con él – Soul lo dice muy tranquilo.

-¿Por qué?

La serenidad con la que actuaba, desaparece de pronto. Soul ya no se ve con fuerzas para decirle el porqué. Miente.

-Me estaba provocando de mala manera.

-No es eso y lo sabes…

Él mira a otro lado intentando ocultar la verdad. Lo que en realidad le hizo luchar contra Hero fue el hecho de verle tan "simpático" con Maka. Nunca sintió algo así. Esa rabia, esos celos y esa sensación de que podía arrebatarle a la chica que más quiere y desea, le provocaron a actuar de esa forma. Aun así ese sentimiento era muy desagradable, pero se liberó de él y de lo mal que lo estaba pasando, y eos es lo que importa.

Maka odia que la ignoren, por eso se coloca delante de Soul, que por lo visto aún no se ha percatado de ello, con intenciones amenazadoras. Sin que él pueda reaccionar, agarra su retorcidísima nariz y la coloca de la forma correcta acompañada de un sonoro crujido óseo.

Soul grita de dolor mientras se lleva las manos a su ya arreglada nariz y se tira al suelo. Duele, duele mucho, pero al mismo tiempo sabe que ya tiene un problema menos del que ocuparse después. Maka lo mira intentando parecer insensible al principio, pero no puede evitar preocuparse y se agacha para ayudarle a levantarse.

-¡Siento el susto y el daño! – Se disculpa sincera – Pero de todas formas lo íbamos a hacer más tarde y tienes que reconocer que en parte te lo merecías.

-Ugh… – Soul sólo es capaz de articular ese quejido.

-Mira, ahora ya no sangras, ¿y a que ya no te duele?

-N-No…

Él se levanta y se va directo a mirarse en un espejo. Nada, no hay ningún problema en su cara (exceptuando el moratón y la herida de la ceja, que ha dejado de sangrar). Se relaja, puede que ahora Maka no siga con el tema… Se equivoca:

-Todavía quiero una explicación… – Dice ella expectativa.

Traga saliva. Ya lo supuso. Con los nervios a flor de piel, agacha la cabeza sin siquiera voltearse y mirarla. Ha llegado el momento que tanto esperaba y a la vez deseaba que nunca sucediera. Se da la vuelta y, empezando a sudar, mira a Maka a los ojos.

-Lo hice porque yo…

No continúa, el sonido del teléfono móvil de su amiga le hace perder el hilo y se queda petrificado sin saber qué hacer. Ella, sin embargo, responde a la llamada enseguida.

-¿Sí?

-¿Maka? Soy Crona.

-Ya, ya lo sé.

-Antes de preguntarte qué tal te va con Soul, quiero contarte algo.

-¿De qué se trata? ¿Kid y sus locuras, o era sólo alguno de los chicos gastándote una broma?

-Mejor di nuestras locuras… Bueno, el caso es que quería arreglar las cosas con él y decidí ir a su casa, pero no estaba. Me decanté por la idea de que, a lo mejor, estaría en casa de Black, ya sabes cómo es Kid; ¡y así fue!

-¡Un momento! ¡Para! ¿Quieres decir que ya has aclarado las cosas con él?

-Sí, ahora todo irá como la seda.

-¿Eso significa lo que yo creo?

-¡Sí! – Crona no puede evitar gritar de alegría – Me encontré con él nada más entrar en el edificio y… ¡es demasiado para contártelo por teléfono! ¡Debo ser detallista para cuando te lo diga todo!

-¡Bueno, digo yo que algo sí podrás decirme ahora!

-De hecho… He perdido mi habilidad nada más besarme con él.

-Ah… Pero, ¿os habéis besado sin más? ¡Qué digo! ¿De verdad has perdido la telepatía?

Cuando oye eso, Soul se pone muy alerta y decide fisgonear en la conversación sólo como él sabe. Introducir su consciencia en una línea telefónica es una tarea trabajosa, pero en esta ocasión merece la pena. Ahora sabe lo que le ha pasado a Crona. Se alegra mucho por ella, y espera que a él le salga igual de bien la jugada.

-Vale, ¡entonces nos vemos mañana! – Se despide Maka mientras cuelga - ¡No vas a creer lo que le ha ocurrido a Crona! Resulta que…

Su boca es tapada por la de Soul, literalmente. Al no poder continuar hablando, ha decidido expresar su amor de la mejor forma. Maka se ha quedado simplemente inmóvil. Ha besado a muchos chicos, demasiados para su edad, pero desde que se enamoró de Soul nunca se ha sentido tan febril por alguien. Por eso besarle justo a él es algo impensable, inconmensurable para su propia percepción.

Soul tampoco está nada tranquilo. A pesar de encontrarse besándola, sus labios no realizan ningún movimiento. Quietos como si fuera la primera vez que son usados. Intenta mover alguna otra parte de su cuerpo en defecto, y lo primero que reacciona son sus brazos, que rodean a Maka y la atraen hacia el cuerpo de su propietario.

El beso cesa. Soul no es capaz de mirar a la cara a Maka, por eso se mantiene abrazado a ella sin decir una palabra, aunque ya apenas sean necesarias. Maka le toma de los hombros y, lentamente, se libera del abrazo.

-Así que… ¿era esto por lo que lo hiciste? – Pregunta con un hilo de voz.

-B-Bueno… No exactamente…

-Cállate.

Con esta violenta orden, Maka atrapa a Soul con sus brazos y se lanza al sofá encima de él. El golpe contra los mullidos y a la vez duros cojines hace que Soul suelte una exclamación de sorpresa. Ella coloca sus manos a los lados de la cara de él y le mira sin poder dejar de sonreír. Está tan contenta y feliz que su sonrisa empieza a temblequear.

-¿Ma…ka? – Balbucea Soul aturdido y pensando en lo que esto puede significar.

-Soul, yo te quiero.

Dicho esto, también le besa, pero esta vez pidiendo permiso para entrar en su boca. Su pedido tiene un buen recibimiento, pero de pronto nota que él parece querer seguir hasta cierto punto, pues sus manos se deslizan peligrosamente por todo su cuerpo mientras se van deshaciendo de las prendas que lo cubren, sin demasiado éxito. El beso se rompe cuando Soul les da la vuelta, haciendo que él se coloque encima. Va a seguir, pero entonces algo en su interior le hace parar. Lo que le detiene es la sensación que empieza a notar en su pecho junto a Maka. Ambos notan un sentimiento de alegría colosal. Tanto tiempo ocultando lo que sienten… ¿para qué? ¿por qué? No lo saben. Quizá haya sido por miedo al rechazo o por sentir de nuevo algo así por otra persona, o quizás no. No tienen ni idea.

Se quedan mirándose sin pestañear. Sonrientes. Embriagados de amor y euforia. Él acaricia su rostro, ella también. Soul se acuerda de algo muy importante y decide enseñárselo. Se quita la camiseta, para sorpresa de Maka, que lo mira medio asustada, medio sorprendida por lo que pretenda hacer. Pero lo que intenta es sacar algo que tenía escondido entre sus pantalones y la camiseta. Un objeto rectangular envuelto en papel de regalo. SU regalo. Pero algo va mal, el papel parece haber sido manipulado o algo, pues se ve bastante zarrapastroso y con trozos de celo mal adheridos.

-Me encanta – Dice él mientras despega el envoltorio.

-Ah… Eso… – Maka se ha quedado sin palabras.

Cuando quita todo el papel, se descubre una foto enmarcada. En ella se ve a Soul sentado en un banco y a Maka tirando de sus mejillas para obligarle a hacer una sonrisa mal formada. Es un recorte de la foto que se hicieron todos en el parque en la "época de vacío de Soul y de estupidez de Maka". Para alguien más puede que sólo sea un recorte manipulado con ordenador, pero para Maka y Soul es algo más que eso. Representa lo mucho que tardaron en darse cuenta de lo que se amaban, y de lo mucho más que tardarán en dejar de sentir ese amor. Si es que eso llega a ocurrir.

A ella se le llenan los ojos de lágrimas solo de verlo tan feliz, de eso y de que sepa que es correspondida. Pero hay algo más. Un pensamiento algo molesto. Quizá sea porque su regalo ha sido abierto en el momento menos oportuno.

Soul escucha ese pensamiento y lo descarta, ahora quiere dejar de oír lo que la cabeza de ella diga. Deja la foto en la mesa de al lado y se dedica completamente a querer como nadie a Maka.

-Soul… para. Esto es muy repentino… Yo… – Maka intenta zafarse al ver cómo Soul la está tocando.

-¿Qué más te da? Tomémoslo como un regalo mutuo de amigo invisible navideño.

Mientras la besa y siente cómo se deja llevar, Soul ya no escucha nada en su cabeza. Sólo un reconfortante silencio, únicamente interrumpido por su propia voz de la conciencia. Sí, él también ha perdido su telepatía.

Bueno… pues… Ya está… ¿De verdad se acabó ya? Sí, supongo que esto puede considerarse como un final bastante esperado y normalito. Pero no me importa. Este era un fic hecho para probarme y ver si valgo para empezar un proyecto mayor. Y… creo que estoy listo ^^

Muchísimas gracias a todos los que disteis vuestras opiniones de la forma más sincera y al mismo tiempo bondadosa posible, sin vosotros, no habría sido capaz de saber si soy bueno o no… y he llegado a la conclusión de que ni soy bueno, ni soy un negado; sólo soy un escritor aficionado con un poquitirrinín de talento. Como la mayoría de los presentes.

Os espero en mi siguiente historia, que ya tiene listo el prólogo, pero no el primer capítulo. ¡Hasta pronto!