Hola a todos: les traigo este nuevo fic, el cual es un sasukexsakuraxitachi. Creo que lo pondré como un SasuSaku aunque aún no tengo el final ni nada de eso, por lo que según la opinión de mislectoras puede cambiar....jejejejeje...sin embargo en principio esa es la idea. Debo decir que para el personaje de Itacho me inspiré en la película Leyendas de pasión, el se asemejaría al personaje que interpretó Brad Pitt ... si alguien vio la peli creo que entiende lo que quiero decir...sino bueno, es romantica y dramatica...a mi me gustó..
Aclaraciones: lo que aparece "así" son los pensamientod, lo aclaro porque esta vez lo puse en los diálogos, es como si por ejemplo Saku dijera algo y a la vez estuviera pensando otra cosa o algo así...cuando lleguen a esas partes entenderán lo que quiero decir...
Lamento no haber actualizado los otros fics, pero estoy de exámenes y no tengo demasiado tiempo libre, pero es probable que para la semana proxima los actualice.
Muchas gracias por leer y espero les guste.
Besosssss
Capítulo 1: Itachi
Mi nombre es Sakura Haruno y tengo 23 años. Soy una chica sencilla y alegre la cual ama la naturaleza. Tengo el cabello rosa y ojos verdes, mi cuerpo es normal aunque generalmente me dicen que tengo una linda silueta.
Tenía 18 años cuando conocí al primer amor de mi vida y del cual me enamoré profundamente. Su nombre era Itachi, tenía 24 años y era el típico chico rebelde y salvaje que atraía al sexo opuesto.
Todos los veranos solía pasarlos en el campo de mis abuelos; me encantaba ese lugar y cada vez que tenía vacaciones en el colegio o algo de tiempo libre viajaba hasta ese lugar. El rancho estaba ubicado a unos cuantos kilómetros de un pequeño pueblo llamado Konoha.
Yo vivía con mi tutora Shizune; mis padres habían fallecido en un accidente automovilístico cuando yo tenía 13 años, por lo que ella, quien era sobrina de mi abuela decidió hacerse cargo mío para no tener que cambiar de ambiente ni dejar a mis amigos luego de tan horrible tragedia. En su momento mis abuelos Tsunade y Dan insistieron en que me mudara con ellos para terminar mi educación en Konoha pero yo insistí en quedarme con Shizune. Vivíamos en la ciudad de Suna a unos 400 km de Konoha; sin embargo, por más largo que fuera el viaje hasta ese hermoso lugar no me importaba el tiempo que demorara en llegar, ya que esas vastas extensiones de tierra llena de ríos y bosques siempre lograban relajarme e inspirarme a la hora de plasmar mi imaginación en papel.
Desde pequeña me gustaba escribir historias, por lo que cuando arranqué la educación superior en el colegio una de mis profesoras llamada Anko, al ver de lo que era capaz, me inscribió en un concurso literario el cual gané. Desde ese momento mi hobby empezó a rendir grandes frutos y a los 18 años yo ya había publicado dos libros los cuales habían tenido bastante éxito entre los jóvenes de mi edad.
Al concluír mi último año en la secundaria me fui los 3 meses de vacaciones donde mis abuelos, antes de comenzar la Universidad, donde estudiaría Administración y Contabilidad, pues cuando me graduara mis abuelos planeaban cederme el manejo del rancho donde ellos vivían. Éste era uno de los más reconocidos de la zona por tener muy buenos animales en pie; en varias ocasiones hasta habían ganado alguna mención por dichos animales, en algunas exposiciones rurales. También era mi sueño irme a vivir allí pues ese lugar era donde me sentía yo misma, donde sentía que mis sueños podían llegar a hacerse realidad, donde me sentía en paz.
Hacía una semana que había llegado al rancho cuando en una de mis cabalgatas por el bosque divisé a lo lejos la silueta de un hombre. Intrigada por ver quien era el intruso en las tierras de mi familia bajé del caballo y lo seguí a pie. El misterioso hombre fue hasta el río que cruzaba el bosque y sin ningún pudor se desnudó y metió al agua a refrescarse. Yo me ruboricé al verlo sin ropa y me escondí rápidamente detrás de un árbol. Disimuladamente me moví un poco volviendo a posar mis ojos en ese hombre y pude apreciar lo bien constituído que estaba. Era musculoso y de pelo negro largo, era muy apuesto y por Dios como testigo si ese hombre no estaba bien dotado! Sin querer hice un ruido con una rama y me volví a esconder rápidamente rogando porque el hombre no me hubiera descubierto con tan comprometedora escena. Sin pensarlo demasiado me levanté y salí corriendo hacia donde había dejado el caballo, me monté en él y salí al galope rumbo al rancho. Esa noche no pude dormir recordando al hombre del río, era tan perfecto ante mis ojos; me sorprendí teniendo pensamientos pecaminosos con ese hombre por lo que decidí que al día siguiente le preguntaría a la abuela si había habido alguna novedad en los alrededores.
Al día siguiente me levanté y fui derecho a la cocina donde ya se encontraba la abuela preparando un pai de manzana. Le pregunté disimuladamente si había algo nuevo para contar.
- Pues no lo creo querida, Por qué preguntas? – me dijo un tanto curiosa.
- Es que … - genial y ahora que decía – ayer me pareció ver un muchacho por el bosque del norte y pensé que quizá había vecinos nuevos – conté encogiéndome de hombros intentando parecer indiferente. Mi abuela rió.
- Pues ahora que lo pienso … - mi abuela puso gesto pensativo – el hijo mayor de los Uchiha volvió del extranjero – yo la miré extrañada – Oh, pero creo que nunca te los presenté. Los Uchiha compraron el rancho de los Hatake hace unos 2 años más o menos. El hijo mayor del actual dueño se vino a vivir al rancho hace unos meses pues estaba en el extranjero; creo que se está empezando a ocuparse del rancho.
- Y quiénes son esos Uchiha? – pregunté aún más curiosa.
- Son gente rica que tienen varias agropecuarias en distintas partes del país. Creo que tienen una sucursal en Suna; sé que hay una en Konoha. También tienen criaderos de caballos por lo que son muy reconocidos – me sorprendí ante lo que mi abuela me revelaba; sin embargo, aún la duda sobre el muchacho me carcomía.
- Y los conoces personalmente abuela? – pregunté observando como mi abuela entrecerraba los ojos a la vez que me miraba fijamente como si quisiera saber por que tanta curiosidad de mi parte.
- Mmm … pues … conozco a Fugaku Uchiha que es el dueño del lugar, vino a presentarse cuando compró las tierras. Dan conoce al capataz de la estancia, un tal Hiashi Hyuga, y creo que fue él quien le contó a tu abuelo sobre el hijo mayor de Fugaku – ella me miró un tanto pícara – Tu abuelo irá a ver a Fugaku hoy en la tarde porque tiene unos negocios que tratar con él, por qué no lo acompañas y ya te presentas? Después de todo en unos años serás tú la que dirija este lugar y tendrá que manejar los negocios – Yo asentí sonriendo y me fui a hacer tiempo dando un paseo por los alrededores. Mis dudas habían sido aclaradas, al menos una parte, por lo que mi ansiedad se había reducido un poco. Pero ahora me encontraba nerviosa porque tal vez vería a ese adonis del río y no sabría que decirle. Ya quería que llegara la tarde.
Finalmente la tarde llegó y con el abuelo partimos en la vieja camioneta rumbo al rancho de los Uchiha. Yo iba concentrada en el paisaje tratando de no pensar para que mis nervios no me delataran delante del abuelo. Todo el camino transcurrió en silencio; el abuelo era alguien de pocas palabras y yo en ese momento agradecía que fuese así.
Vislumbré a unos 100 metros adelante la casona que había sido de los Hatake y no pude evitar que cierta nostalgia me invadiera al recordar las visitas a ese lugar cuando era una niña. Recordaba lo amables que eran cada vez que mis padres me llevaban allí de visita algunas tardes; la Sra Hatake había fallecido casi por la misma época que mis padres y su hijo Kakashi estuvo un par de años más hasta que se fue a otra ciudad, la abuela me había contado que debía ser muy solitario para él vivir allí sin ningún familiar. Creo me dijo que se había ido a vivir con unos primos a Suna. Volví a la realidad cuando sentí que la camioneta detuvo su andar y vi muchos caballos en los alrededores de la casona. Se veía que eran excelentes ejemplares.
El Sr. Uchiha nos estaba esperando en la entrada del lugar. Se saludaron con mi abuelo y me presenté. El hombre era muy serio; sin embargo, se notaba cierta calidez en su voz. Mi abuelo me dijo que lo esperara mientras ellos entraban en la casona a discutir algunos asuntos a lo que yo asentí. Escaneé un poco el lugar hasta que mis ojos se posaron en un caballo que estaba apartado del resto. Fui hasta donde se encontraba él y no pude más que admirar al magnífico semental. Se notaba era un pura sangre; era blanco con algunas manchas negras; y tenía una larga melena gris. Me enamoré del animal enseguida y me entraron muchas ganas de montarlo. Me quedé apoyada en la portera que mantenía encerrado al animal y me mordía el labio. Sentí a alguien ubicarse a mi lado pero no le tomé importancia sino que seguí contemplando al animal.
- Excelente pura sangre, no? – preguntó una voz a mi lado.
- Sí … - contesté casi inconcientemente, y en ese momento me di cuenta realmente de la presencia a mi lado por lo que instintivamente giré mi cabeza para encarar a quien me había hablado. Y que casualidad encontrarme con mi adonis del río. Me ruboricé al instante recordando las imágenes del río y el sólo rió ante mi comportamiento.
- Sabes de caballos? – me preguntó sacándome de mi trance momentáneo.
- Algo … - contesté rápidamente volviendo a posar mis ojos en el animal – mi abuelo tiene un rancho cerca de aquí y he pasado mucho tiempo rodeada de ellos … "por qué le conté eso?" – me pregunté a mi misma.
- Aahh … - dijo él – soy Itachi – se presentó ofreciendome su mano.
- Sakura – contesté estrechándosela.
- Y qué haces aquí Sakura?
- "Qué lindo suena mi nombre en su boca"… Vine con mi abuelo, él está adentro con el Sr. Uchiha haciendo negocios – informé y me sonrojé.
- Así que él era la cita de mi padre – dijo – Dime Sakura, te gustaría dar un paseo por el rancho mientras los viejos tratan sus cosas? – Yo asentí sonriendo y el amplió aún más su sonrisa.
Caminamos por el lugar, hablando de todo un poco; yo le conté de que mis vacaciones las pasaba allí y él que había vuelto del extranjero pues su padre quería que él comenzara a aprender a manejar el rancho. Y así fue como Itachi y yo nos conocimos. Desde ese momento nos empezamos a frecuentar todos los días. A veces él me pasaba a buscar por el rancho de los abuelos y otras veces yo lo llevaba a él a diversos lugares que el no conociera de los alrededores. Entre nosotros fue creciendo un vínculo conforme pasaban las semanas. Yo me había enamorado perdidamente de él; su forma de ser tan seguro y extrovertido, siempre tan alegre y risueño, era muy dulce y a la vez aventurero, siempre me estaba sorprendiendo. Ambos nos la pasábamos muy bien juntos.
Hacían 2 meses ya que nos habíamos conocido cuando fuimos al río donde aquel día yo lo había visto desnudo. Nunca le conté sobre eso porque me daba mucho vergüenza recordarlo. Él había planeado un picnic para ese día y ya teníamos todo preparado y dispuesto a la orilla del río. Comimos, conversamos y reímos; él comenzó como otras veces a hacerme cosquillas y sin saber como terminó casi encima mío con nuestros rostros muy cerca. Pero algo parecía diferente en él esa vez. Ahora me miraba de una nueva manera; nuestras respiraciones estaban algo agitadas y yo me encontraba un poco sonrojada. No pude controlar mis impulsos en ese momento y sin pensarlo más lo besé. Él no tardó en corresponder y de ahí en más todo se descontroló.
Comenzamos a besarnos cada vez más apasionadamente a la vez que nuestras manos recorrían el cuerpo del otro. Introdujo una de sus manos bajo mi camisa y me tocó los senos a lo que yo solté un suspiro. Subí mis manos por su espalda subiéndo su remera y sacándosela dejando su torso desnudo a mi vista. Lo acaricié retomando nuestros besos mientras el me desabrochaba los botones de la camisa y mi sostén dejandome en las mismas condiciones en que él se encontraba. Acariciaba mis senos con sus manos mientras con su lengua delineaba mi cuello hasta llegar a mis pechos, donde me los besó y succionó mis pezones de uno en vez, los cuales se iban endureciendo por la excitación que yo estaba sintiendo en ese momento. Yo gemía ante sus caricias y pasaba mis manos por su espalda y su pelo.
Me sacó las botas y luego se deshizo de mis vaqueros. Volvió a besarme con ansias apoyándose en uno de sus brazos para no caer sobre mí, y con la otra me acariciaba la entrepierna haciendo sensuales círculos con sus dedos sobre mi centro. Yo lo había abrazado atrayéndolo hacia mí para devorar su boca ferozmente mientras más excitada me iba poniendo. Cuando comprobó mi humedad sonrió y se alejó de mí descalzándose rápidamente y bajándose los pantalones y boxer para quedar igual que yo. Me sacó las bragas y se posicionó sobre mí entre mis piernas. Volvimos a besarnos mientras con su pene rozaba mi cavidad mojada. Esa fricción me estaba enloqueciendo y lo quería dentro de mí. Abracé su cadera con mis piernas animándolo a que lo hiciera de una vez y así lo hizo, entró en mí de una fuerte embestida que hizo que lanzara un pequeño gritillo. Me tensé un momento y cerré mis ojos y apreté mis dientes fuertemente pues era virgen y eso me había dolido más de lo que esperaba.
- Eres virgen? – me preguntó Itachi jadeando un tanto sorprendido. Yo asentí aún un tanto adolorida – Disculpame – susurró besándome dulcemente – seré gentil – agregó y repartió más besos por mi cuello y oreja intentando que me relajara. Al parecer funcionó porque la tensión de mi cuerpo fue pasando; él comenzó a moverse suavemente entrando y saliendo de mí. Yo empecé a sentir que el dolor pasaba y una sensación diferente empezaba a manifestarse. Itachi gemía roncamente en mi oído mientras se movía a un ritmo constante, y de vez en cuando nos besábamos. Esa sensación en mi vientre aumentó y yo me empecé a sentir muy bien. Sin darme cuenta yo también comencé a gemir y a moverme un poco debajo de él. Itachi aceleró sus movimientos y yo sentí algo cálido en mi interior. Por un momento había sentido una corriente muy placentera recorrerme el cuerpo que me había dejado sin aliento. Itachi también había llegado al clímax y había eyaculado en mí.
No habíamos tomado precauciones.
- Eso … fue … genial Sakura – dijo Itachi con la voz entrecortada mientras intentaba regular su respiración. Salió de mi y se acostó a mi lado.
- Itachi … - dije – no usamos protección – Y él se tensó un momento para luego relajarse y preguntarme.
- Cuando te viene el período? - Yo me ruboricé ante tan directas palabras.
- Pues … lo tuve hasta hace unos días – le contesté en voz baja.
- Entonces no hay problema – agregó – las mujeres no son fértiles durante los días previos y posteriores al período, no te preocupes – y diciendo esto me abrazó y volvió a besar dulcemente. Nadamos en el río un rato y luego nos fuimos de allí. Al día siguiente fui al pueblo y compré pastillas anticonceptivas, aunque Itachi dijera que no había problema no quería arriesgarme a que tener alguna sorpresa.
Los días fueron pasando, nuestros encuentros eran cada vez más fogosos y de mayor duración; ni hablar de las repeticiones. Itachi me hacía ver las estrellas cada vez que hacíamos el amor. Yo lo amaba cada vez más con locura y me entregaba a él una y otra vez sin reservas. Mis abuelos no sabían nada sobre nuestros encuentros con Itachi, aunque creo que algo sospechaban.
- Mmm … Itachi … - gemí al sentir su lengua en mi intimidad – así … sí … aahhh … - él me estaba haciendo un fabuloso sexo oral mientras yo enredaba mis manos en su pelo. El orgasmo me había golpeado con fuerza y yo estaba jadeando. Itachi subió a mis labios y me penetró de una estocada haciendome gemir de nuevo. Sus embestidas eran profundas pero lentas hasta que mi desespero porque fuera más rápido hizo que yo tomara el control girandolo y quedando a horcajadas sobre él. Él se sorprendió un poco ante mi movimiento; sin embargo, cuando empecé a moverme arriba y abajo sobre su miembro sólo echó la cabeza hacia atrás y gimió mi nombre. Yo aceleré las penetraciones sintiendo que mi nuevo orgasmo estaba cerca. Itachi agarró mi cadera ayudandome con el vainén frenetico que mantenía y ambos llegamos al tan ansiado clímax.
Caí sobre su pecho y el me abrazó. Nos tomó un momento regular nuestras respiraciones. Finalmente me decidí a romper el cómodo silencio que se había formado entre nosotros.
- En 2 días me iré – dije mirándolo apoyando mi mentón en su pecho, pero él estaba con los ojos cerrados – Regreso a Suna – él seguía en silencio aún sin mirarme – Te amo – confesé al fin logrando que él abriera los ojos. Sin embargo no dijo nada. Me levanté de él y me senté a su lado esperando me dijera alguna palabra – Estoy enamorada de ti, Itachi ... "Por favor, di algo" – repetí. El sólo se paró y comenzó a vestirse en completo silencio.
- Vístete – me dijo en un tono frío que hizo que me helara y mi corazón por un instante dejara de latir – tenemos que irnos, ya es tarde – agregó y mi corazón se rompió ante su indiferencia. Yo hice lo que me dijo y nos fuimos de allí. Me acompañó hasta el rancho de los abuelos y sin más, se fue sin decir una palabra, dejándome con un nudo en la garganta y los ojos llenos de lágrimas.
Desde ese momento no supe nada más de él; mis abuelos se preocuparon al verme tan decaída en esos días anteriores a mi partida pero lo atribuyeron a que no quería irme de ese lugar al que tanto amaba. Finalmente el día llegó y los abuelos me llevaron hasta Konoha, donde tomaría el autobús que me llevaría a Suna de vuelta. Aún mantenía una pequeña esperanza de que Itachi apareciera y me dijera algo; sin embargo, todo eso desapareció al momento que el autobús arrancó para llevarme de vuelta a mi vida en la ciudad.
Ahora comenzaba una nueva vida para mí; arrancaría en la Universidad y tendría que olvidar a Itachi. Una vez en Suna lloré durante días todo el dolor que había estado guardando en mi corazón, bastante había aguantado en el rancho para no preocupar a los abuelos. Shizune me acompañó todo el tiempo, y ella y mis amigos fueron mi consuelo para salir de la depresión en la que me había sumido al principio. Gracias a ellos salí adelante y dejé atrás parte de la tristeza que la indiferencia y silencio de Itachi habían dejando en mi alma.
Espero les haya gustado este primer capi...era una idea que tenía en mente desde hace un tiempo, pero debo reconocer que se me hizo un poco difícil plasmarla en papel.
Si gustan dejar un RR será bien recibido...gracias!
besoss
sayito
Juli!