Disclaimer: Nada de esto me pertenece. Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer. La trama le pertenece a Stephaniiie (thank you!). Yo sólo me adjudico la traducción.
Le doy las gracias a mi mejor amiga audevon por acceder, después de molestarla por días, a ser mi beta reader.
The Hard Way To Learn A Lesson
Prólogo
"Entra, Cullen" llamó el Sr. Hudson con voz aburrida. Él estaba acostumbrado al "Cullen" salir fuera de su oficina. En realidad, ya ni siquiera tenía que esperar el duro golpeteo de nudillos en la puerta. Y eso no tiene nada que ver con el hecho de que había una ventana en la puerta de la oficina.
La puerta se abrió y entró un chico extraordinariamente apuesto, luciendo tan aburrido como sonó el Sr. Hudson. "Sr. Hudson" saludó y se sentó en la silla opuesta al hombre calvo. Se recostó en la silla, la luz brillando sobre su cabello bronce. Sus llamativos ojos verdes eran provocadores, un brillo insolente pasó por ellos mientras ponía los pies sobre el escritorio como si fuera la cosa más natural del mundo, lo que, para él, probablemente lo era.
"¡Los pies fuera del escritorio, Edward!" ladró Hudson.
"Sí señor" respondió burlonamente Edward, sacando sus pies del escritorio.
El Sr. Hudson apretó los dientes juntos, obviamente frustrado con la respuesta sarcástica del niño, pero sin poder trabajar en ella. Contó hasta diez en su cabeza y luego suspiró. "¿Por qué estás aquí esta vez, Cullen?"
"Por decir la verdad" contestó el chico con voz inocente. "Y por tirar un ladrillo a la ventana del auto de la Sra. Conell. Aunque ella prácticamente lo pidió"
Hudson apretó el puente de su nariz e ignoró el segundo argumento de Edward. "¿Decirle la verdad a quién?"
"Esa chica Swan" Su tono fue rudo y enfadado cuando habló y su perfecta cara se transformó en una expresión bastante amenazadora, incluso un vampiro se habría asustado.
"¿Presumo que te refieres a Isabella Swan?" El tono del Sr. Hudson era reprimente y prácticamente honorable. "Ella es un correcta estudiante con excelentes calificaciones y con un muy buen comportamiento. Ella tiene un futuro brillante por delante, bastante diferente a ti en este momento. En vez de decir cosas desagradables a ella, debería imitarla y seguir su ejemplo."
"Dije que conté la verdad, no que le dije cosas desagradables a ella" Edward sonrió a su director.
"Edward. Estás en mi oficina. Obviamente, para ti, ambas cosas están mutuamente incluidas, ¡o tu no estarías sentado ahí ahora mismo!"
"Lo siento, señor. No sé a qué se refiere con 'mutuamente incluido'."
"¡Significa que son lo mismo, Cullen!" Gritó Hudson. "¡Eso es exactamente lo que estaba diciendo! Tienes un gran potencial, Edward, pero lo desperdicias y lo usas para crear problemas. Hasta acá llegué." Él golpeó su escritorio. "No voy a castigarte más porque sabes que lanzar ladrillos a las ventanas de los profesores está mal y sé que la suspensión no funciona. Edward, aunque deteste mucho 'rendirme' con un estudiante, no puedo tratar de enseñar lo in-enseñable. Considera esto como tu última advertencia."
"¿Última advertencia antes de qué?" Edward preguntó suspicazmente.
"Expulsión" contestó rotundamente el Sr. Hudson.
Edward rodó sus ojos, no disuadido del todo y se levantó. "Gracias Sr. H. Fue bueno hacer negocios con usted." Luego salió de la oficina.
"¡Te dije que no me llamaras Sr. H!" gritó el Sr. Hudson después de él, su cara se tornó de un inusual color rojizo. Apretó los dientes y cerró los ojos, empieza a contar hasta diez y murmurando para sí mismo acerca de 'las canas antes de tiempo' a pesar de que en realidad no tenía suficiente pelo como para que se volviera gris.
Pero antes de que llegara a siete, fue interrumpido. "Ahm… ¿Sr. Hudson?"
El Sr. Hudson abrió sus ojos para ver a un hombre de cuarenta años con pelo gris, parado frente a él. Él estaba jugando nerviosamente con el botón de su chaqueta, algo que realmente irritaba al Sr. Hudson.
"¿Si Sr. Marshall?" preguntó al único profesor de psicología del Instituto de Forks.
"Bueno, lo siento Señor, pero no pude evitar escuchar su conversación con el Sr. Cullen y pienso que puedo tener la solución a su problema," dijo el Sr. Marshall.
"Si usted piensa que tiene un castigo que funcione con Cullen, entonces usted tiene mi permiso para probarlo, y que tenga toda la suerte del mundo".
"Bueno... es de largo aliento... y puede tomar un tiempo... pero estoy bastante seguro de que esto podría enderezarle."
El Sr. Hudson entrecerró los ojos con recelo hacia al tono misterioso del Sr. Marshall. "Escuchémoslo entonces."
"Tengo al Sr. Cullen y a la Srta. Swan en mi clase de psicología y estoy pensando en la introducción de un nuevo proyecto para su clase, y usarlos como conejillos, por así decirlo".
"¿Cuál es el proyecto y cómo va a detener el mal comportamiento de Cullen?" El Sr. Hudson suspiró como si tuviera muy poca fe en su colega.
"Bueno, se trata de juntar a un chico con una chica... ellos tienen que pretender que están casados. Ya sabe, vivir juntos, usar anillos, pasar todo su tiempo con el otro... todo lo que implica un matrimonio excepto por el aspecto físico..."
Hudson interrumpió. "¿Y cómo esto detendrá a Cullen de...?"
"Estaba llegando a esa parte. Puedo emparejarlo con Isabella Swan. Ella puede enseñarle a él una lección o dos, estoy seguro. Y… quizás haya algunas cosas que ella pueda aprender de él también…"
"Y usted está casi seguro que esto... 'lo enderezará'," Sr. Hudson hizo eco de sus palabras, sus ojos se entrecerraron ligeramente.
"Nunca debe subestimar el poder del efecto sicológico que puede tener un ejemplo humano. Creo que puede ayudar a Cullen a ver el mundo diferente y darse cuenta qué puede hacer él si pone su mente en ello. El proyecto puede incluso ser una increíble experiencia para toda la clase"
El Sr. Hudson calló nuevamente y lo consideró por algunos minutos. Giró en su silla y se quedó mirando al cartón que colgaba de su pared. Era un calendario del año, con una pequeña caja por cada día desde que había empezado aquí, antes de que terminara la primavera. Faltaban sólo dos días hasta el receso de primavera, pero cada día que el Sr. Hudson había estado reemplazando al director anterior, el Sr. Greene - que había decidido cambiarse a una escuela de niñas, y el Sr. Hudson estaba empezando a darse cuenta de por qué – había hecho un pequeño garabateo de recordatorios. La mayoría de ellos eran recordatorios de algún tipo de castigo que Edward Cullen estaba realizando de forma corriente. Más recientemente, simplemente se leía "Cullen".
Frunció el ceño mientras pensaba. "¿Y cuándo podría empezar y terminar este proyecto?"
"La primera semana que regresamos del receso de primavera – necesitará algo de preparación- y probablemente dure algunas semanas"
El Sr. Hudson contuvo un suspiro y luego exhaló cuando tomó su decisión. "Muy bien. Puede seguir adelante con este proyecto e intente con la mayor fuerza posible de influenciar a Cullen con el espectacular poder de la mente humana, aunque personalmente pienso que no tendrá mucho impacto. Todo lo que espero de este proyecto es un enfurecido Cullen y un ladrillo a través de su ventana, dando lugar a la expulsión. Le acabo de dar la última advertencia. Si da un paso en falso más… " concluyó con su voz apagándose.
"¡Oh, usted no puede expulsarlo durante el proyecto! Dejaría a Isabella sin compañero y ella reprobaría. La chica nunca obtiene debajo de 10 en su vida – ¡ella podría morir de un ataque cardíaco!" Dijo el Sr. Marshall.
El Sr. Hudson estaba visiblemente irritado. "Bueno, entonces usted deberá mantenerlo a raya."
"Haré todo lo que más pueda. Valdrá la pena intentarlo, ¿no cree?"
Aunque Hudson no estaba del todo convencido de que el proyecto valdría la pena, se le habían acabado las ideas por lo que tendría que quedarse con la idea más loca que cualquier persona haya tenido. "Supongo. No puede hacer más daño. Otro profesor está destinado a recibir un ladrillo a través de su ventana muy pronto... o peor. Pero, después de su pequeño proyecto, Cullen no estará protegido de la expulsión. No puede saber que no será expulsado mientras participe en esto o se volverá loco."
"Tan pronto como el proyecto esté terminado, Marshall, le daré todo ese tiempo. Si el chico no ha cambiado para entonces, él va a estar fuera de esta escuela más rápido de lo que puede tirar un ladrillo a través de mi ventana... ¡y yo esperaría que él pudiera hacer eso malditamente rápido!" concluyó Hudson, señalando la puerta, una indirecta sutil de que quería que el Sr. Marshall dejara su oficina.
"Sí señor. Gracias, señor" dijo el Sr. Marshall con gratitud. Llevaba una enorme sonrisa en el rostro mientras salía de la oficina de su jefe, ansioso de poner su plan en acción. In-enseñable, ¡efectivamente! Él, Stephen Marshall, podría ser el elegido para probar que no había un estudiante in-enseñable en el mundo, incluido Edward Cullen. Después de todo, uno nunca debe sobreestimar el poder de la mente humana… y la psicología detrás de ello...
Hola a todo mundo. Si leen esto, es que llegaron al final del prólogo. Espero que sigan la historia y les guste tanto como me ha gustado a mí. Es mi primer trabajo aquí en Fanfiction y como traductora, aprovechando que estoy aprendiendo inglés y pensé que sería buena forma de practicar. Y desde ya les pido paciencia, lo más probable es que me demore un poco en subir los capítulos, al menos por estos días, ya que también dependo de mi beta.
¡Gracias por leer! Y acepto toda clase de comentarios.