And isn't this exactly where you'd like me?
Kyouya se atormenta, se martiriza; se ahoga en alegría y acaba ignorando qué sentir.
Permanentemente – aunque no lo demuestre- hay miedo de que todo se sepa.
O peor, de que termine.
Y aunque suene inusual, es Tamaki quien espolvorea de lógica la situación, con palabras suaves, ojos violáceos y una sonrisa inflamada:
Kyouya no debería especular sobre consecuencias potenciales, obsesionándose con el "y si"; lo que debería importarle es cada beso clandestino, cada sonrisa esbozada sin querer, cuando recuerda que Tamaki le quiere.
A él.
Ootori recapacita: Tamaki tiene razón.
Lo anterior va primero; lo demás puede irse al carajo.
Gracias por leer.
Hyo:
Jeje, feliz cumpleaños, amiga. Perdón, creo que fue más pequeño mi regalo de lo planeado, pero lo compensaréen el futuro- si me acuerdo, seamos realistas u.u-. Felices 15, que sea un día muy feliz y espero que sigamos en contacto durante los próximos años. ¡Te quiero!