Esta es una historia paralela a la espada maldita, pero no es necesario haber leído la anterior para poder hacerlo con esta, ya que no están relacionadas.

Empecé a escribirla hace tiempo, pero la deje un poco de lado por que estaba mas entrada en otras historias. En un principio iba a ser un one shot, pero empecé a escribir y vi que daba para algo más. De todas formas no creo que sea muy largo. Ya veremos a medida que vayan saliendo los capítulos cuanto dará de si. No creo que pueda actualizarla muy seguido, pero no la dejaré sin terminar. Eso seguro.

Por ultimo deciros que es un Neji/Hinata, mi segunda pareja favorita después el Naru/Saku y que se lo dedico a una amiga muy querida que me pidió una historia de esta pareja.

Un abrazo, Fern25.

LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN.

DESTINO INCIERTO..

Capítulo I

Una grupo de enmascaradas y rápidas figuras volaban por las altas ramas de la foresta con la velocidad del rayo pero tan silenciosas y ágiles como una sombra. En perfecta sincronía, recorrían los escasos kilómetros que les separaban de las límites de Konoha atentos a cualquier señal de su líder, pero permitiéndose el lujo, al estar tan cerca de su destino, de fantasear con el momento de llegar a sus hogares y reencontrarse con sus seres queridos.

Y es que, a pesar de lo tantas veces repetido, hasta conseguir volverlo una norma, sobre la no demostración de sentimientos por parte de los ninjas o la conveniencia de no tener apego con nadie, lo cierto era que sobre el corazón es imposible mandar y todos los que en ese momento volvían a sus casas, tenían algún profundo lazo de afecto que les unía con alguien de manera especial. Podrían ser padres, hermanos, amigos o incluso alguna persona amada. Por eso, este grupo en concreto, después de más de un mes alejados del hogar, contaban los minutos para ver aparecer ante ellos el conocido perfil de su añorada aldea.

Había sido una misión larga y agotadora, en la cual se habían vivido momentos bastante angustiosos y donde el peligro les había estado acosando continuamente como una alimaña, poniéndoles a prueba hasta el límite de su resistencia. El joven capitán del escuadrón ambu numero cuatro, se había estrenado en su nuevo puesto con la misión mas dura que habían tenido hasta ahora, pero con el orgullo de haberla realizado con éxito, sin contar ninguna baja y solo con pocos heridos, entre los que se encontraba él mismo.

Al fin las enormes y familiares puertas de la villa, estaban frente ellos. Después de tres largos y extenuantes días de viaje, podrían darse el lujo de tomar una ducha caliente, dormir a pierna suelta sobre un cómodo futton y tomar una comida decente. Alegremente apretaron el ritmo y en unos minutos cruzaban la entrada tras su capitán. Este se detuvo levemente para informar a los guardianes de la puerta y tras despedirse de sus hombres, dio instrucciones para que llevasen a los heridos al hospital y se encaminó a la torre de la Hokage para dar su informe.

El joven, aun con su rostro oculto tras su mascara y su largo cabello recogido en una alta coleta, esperaba pacientemente a poder pasar al interior del despacho de su superiora. Se alisó un poco su ajado uniforme procurando adecentar un poco su lamentable aspecto y suspiró con resignación al ver que había poco que hacer. Girando levemente la cabeza, observó su brazo izquierdo donde un profundo tajo le cruzaba el brazo. Apretó un poco mas la andrajosa venda que la cubría y se enderezó rápidamente al escuchar como la puerta se abría y la ayudante morena de la Hokage le llamó para que entrase.

…/….

Dejó con cuidado la bandeja con la taza de te y el plato con pastas sobre la pequeña mesa y esperó a que él le dijese algo, pero los segundos pasaban y ninguna palabra salió de su boca. Lentamente levantó su vista y enfocó sus hermosos ojos perlados sobre la masculina figura temiendo y esperando por ver su airada mirada, pero sorprendida se dio cuenta de que el hombre estaba totalmente perdido en sus pensamientos y apenas había percibido su presencia. Aclaró suavemente la voz antes de dirigirle la palabra con respecto pero sin poder evitar un pequeño titubeo.

- Pa...padre…aquí tienes tu te.

El hombre la miró fijamente cuando escuchó su llamado y ante el desconcierto de ella, que espera una seca contestación o en el mejor de los casos un frío silencio, fue por el contrario recompensada con una triste y casi imperceptible sonrisa y un susurrado...gracias...hija.

Hinata esbozó a su vez una sonrisa y lentamente se dispuso a salir del cuarto, pero antes de que se escabullera por la puerta, escuchó la llamada de su padre.

- Hinata…

- Si...padre...- respondió la joven.

Hiashi la contempló durante segundos como dudando que decirle pero finalmente pareció pensarlo mejor y negando con la cabeza, tomó su taza y antes de llevárselo a los labios le dijo.

- No...nada. Puedes retirarte Hinata.

Con una ligera inclinación, la chica se marchó cerrando la puerta tras de si, y ya en el pasillo, cuando estaba a varios metros de distancia de la puerta de la habitación de su padre, se apoyó en la pared y fue resbalando por ella hasta quedar sentada en el suelo donde rodeó sus rodillas con su brazos y lentamente permitió que las amargas lágrimas salieran sin control de sus ojos de perla.

…/…

El sol estaba ya muy alto cuando pudo llegar a la mansión después de su entrevista con Tsunade. Esta se había demorado algo más de lo preciso pero valió la pena por recibir la felicitación de la rubia y el reconocimiento a su labor. Aun así, estaba ansioso por llegar a su hogar y poder disfrutar de un poco de descanso y de la compañía dulce y tranquilizadora de su prima Hinata.

Lo mas duro de la larga misión que había realizado fue soportar la angustia de la separación. En esas largas semanas, se había dado cuenta de muchas cosas. Entre otras, había comprobado con asombro cuan doloroso le resultaba estar lejos de ella. Cuanto añoraba su presencia y como cada noche al intentar dormir, se recreaba recordando la suavidad de su pelo tan negro como la noche y la ternura de su carácter. No hacia falta ser un genio para sumar dos mas dos y saber de que se trataba esos sentimientos que le inundaban el pecho con un súbito calor. A lo largo de los años, la joven se había colado en su alma hasta adueñarse de ella totalmente. Su pequeña y dulce prima la había robado el corazón.

Pero este amargo descubriendo había caído en su ánimo como una cubo de agua fría por que era plenamente consciente de que debido a sus circunstancias, este seria siempre un amor prohibido o cuanto menos, prácticamente imposible.

Intentó desprenderse de esos negros pensamientos y sigiloso como solo él era capaz, se adentró en los jardines saltando el alto muro que rodeaba la propiedad y se dirigió rápidamente a su habitación para poder asearse, descansar un poco y poner en orden sus agitados sentimientos.

Al rodear un pequeño seto, sus ojos captaron un leve destello de seda azul y curioso se detuvo para poder comprobar si era quien creía y en el fondo deseaba que fuese. Caminó un par de pasos hacia la derecha y la vio. Ahí estaba, vestida con un precioso kimono azulado y sentada en uno de los bancos del jardín. Sus pequeñas manos estaban cruzadas nerviosamente sobre su regazo y su cabeza estaba inclinada de tal forma que la cortina de seda negra de sus cabellos, le cubría el rostro impidiendo ver si como sospechaba estaba llorando. Despacio se acercó hasta quedar a un par de pasos de distancia de ella y suavemente la llamó, viendo como ella se sobresaltaba al no haber sentido su presencia.

Al elevar su rostro pudo ver lo que lo que se temía. Grandes surcos húmedos recorrían su hermosa faz, haciendo notar que había estado llorando, pero aun así, fue capaz de esbozar la sonrisa más hermosa que nadie podría jamás contemplar y que consiguió que el corazón del joven capitán ambu, saltara en su pecho.

- Ne...Neji...nisan…has vuelto…

El joven se acercó y tomó asiento junto a ella en el banco. Dejó su mascara sobre el asiento a su lado y la miró con tanta intensidad que la chica se sonrojó.

- ¿Por qué llora, Hinata sama?..¿Que le ocurre?...

- ¡Oh...!..yo...por...por nada… - respondió tímidamente. Aun se sentía cohibida ante la imagen de su formidable primo. Si bien la relación entre ambos había mejorado considerablemente con el paso de los años, todavía se sentía en clara inferioridad ante él y una parte de ella todavía temía de manera inconsciente e irracional que él pudiese humillarla o burlarse de su falta de habilidad. El joven era el genio del clan y ella, siendo la heredera oficial no le llegaba a la suela de los zapatos.

- Nadie llora por nada. Algo le ha ocurrido y me decepciona que no me lo diga. Pensé que éramos amigos…- le replicó Neji, que no se había quedado conforme con la respuesta. Le dolía que la joven después de tanto tiempo no tuviese confianza con él.

- ¿Ha discutido con su padre?..¿es eso?.. - Preguntó entonces.

- No...

- ¿No será por Naruto...verdad? – volvió a preguntar con un tinte de rencor en la voz que a pesar de intentarlo no pudo ocultar, pero que solo él percibió. Hinata como respuesta, sacudió su cabeza en una negación que hizo que su sedosa melena se balancease desprendiendo un delicado aroma que inundó los sentidos del chico haciéndole olvidar momentáneamente el tema de la conversación.

- No,..Naruto...no. Yo..yo he decidido…dejar..ol...olvidarme de Naruto. – contestó la joven con voz temblorosa y algo sonrojada, captando nuevamente la atención de su primo. – A pesar de que Sakura se fue de…de la aldea, yo se que él la sigue queriendo y nunca la olvidará...y...y es imposible que se fije en nadie...mas.

Un pequeño y casi inaudible suspiro de alivio salió de los labios del castaño, tras lo cual un largo e incomodo silencio se estableció entre ellos. Hinata queriendo romperlo le miró y sonriendo le preguntó por su misión, pero antes de que el joven pudiera contestarle, la joven soltó una aguda exclamación al ver como la sangre manchaba un precario vendaje que cubría su brazo izquierdo.

- ¡Neji nisan!..¡estas herido!... – exclamo tomando su brazo con delicadeza.

Este intentó apartarse con cuidado pero ella no se lo permitió y antes de que se diera cuenta, la chica había desprendido la sucia venda y estaba examinando cuidadosamente la herida.

- ¿Cuándo te hiciste esto?..y... ¿por qué no te lo curó el medico de tu escuadrón?..

- Por que él era uno de los heridos mas graves y no estaba en condiciones de desperdiciar chakra curándome a mí. – aclaró entonces el joven viendo como la joven utilizaba uno de sus paluelos bordados para limpiar un poco la herida y verla mejor - Es poca cosa...Hinata sama…- añadió finalmente.

- No, no lo es...Neji. Es bastante profunda – dijo entonces ella mientras se levantaba. – Espera aquí que voy por el botiquín para curártelo. El joven Hyuga hizo un ademán para detenerla, pero la morena ya había desaparecido para volver minutos después con una caja de curas en las manos y el rostro limpio de restos de lágrimas.

En silencio empezó a curar el tajo que tenia el castaño mientras este se deleitaba observando como el sol sacaba luminosos destellos de su precioso pelo azulado. Durante un buen rato, Hinata se afanó limpiando y cosiendo la herida, para terminar volviéndola a vendar mientras él se dejaba hacer, disfrutando del suave tacto de las manos de la chica sobre su piel. Al finalizar con su labor, ella con un pequeño suspiro de tranquilidad, levantó el rostro y esbozo una nueva y seductora sonrisa, que aceleró considerablemente los latidos del corazón del joven Hyuga..

- Ya está, Neji…- dijo bastante satisfecha.

El joven con gran esfuerzo por su parte, apartó sus ojos del bello rostro de Hinata y se miró el brazo para luego sonreírle a su vez a su improvisada enfermera. Había hecho un magnifico trabajo. El vendaje se veía bien colocado y las punzadas que sentía en la herida y el dolor que había sentido anteriormente en el brazo eran bastante mas leves.

- Gracias, Hinata sama…pero...no debería haberse molestado. Ahora cuando me duche volverá a mojarse todo el vendaje y tendré que quitarlo de nuevo.

- No te preocupes, no es molestia para mí. Después volveré vendártelo de nuevo. – añadió sonriendo ampliamente al sentirse complacida por haber resultado útil.

Ambos se quedaron contemplándose mutuamente durante unos instantes sin saber que mas decir. Al final Neji recordó el motivo de su conversación y volvió al tema, rompiendo el encanto de momento.

- Hinata sama...aun no me ha dicho que le ocurría antes…

La joven jugando con sus dedos, solo dijo una frase tan bajito que el castaño se tuvo que esforzar para oír.

- El examen de jounin…

Neji colocó un dedo bajo la suave barbilla de la joven obligándola a levantar la cabeza y mirarle a la cara mientras le hablaba.

- ¿El examen de jounin?.. preguntó buscando su mirada - El examen de jounin es dentro de dos meses. Lo sé…Usted me lo dijo hace tiempo…¿está preocupada por eso?..

- N..no, no estoy preocupada. En realidad es que…que no voy a presentarme, Neji...- dijo ella bajando nuevamente los ojos.

- ¿Va a posponer su examen? ¿quiere dejarlo para la siguiente convocatoria? – preguntó con curiosidad.

- No,…no voy a presentarme..nun.. nunca... – contestó en un susurro.

El castaño la miró con los ojos desorbitados. ¿No iba a presentarse nunca?..¡Pero eso no era posible…! Ella era la heredera del clan Hyuga. Todos los líderes del clan habían sido jounin… siempre.

- ¿Es por que no se siente preparada? ..dígame…¿es por eso?..porque si es así, yo puedo ayudarla a entrenar…Tsunade sama me ha dado al menos una semana de descanso hasta nuestra próxima misión y si quiere yo..

- No,..es por..por que creo que es… lo mejor…que yo puedo…ha..hacer - le interrumpió suavemente.

- Pero.. no puede hacer eso. Usted es la heredera. El clan necesita que su líder sea alguien fuerte y decidido…y Usted puede serlo, Hinata sama - le dijo el joven intentando convencerla.

Aun no podía creer lo que la chica le estaba diciendo. Empezó a pensar que quizás las presiones a las que estaba sometida por parte de la mayoría del clan, habían conseguido quebrar aun más su frágil autoestima y que por eso había optado por la solución más fácil. Ceder su puesto ante su hermana Hanabi, ya chunin y mas fuerte que ella, según la consideración de su padre y de la mayor parte de la rama principal de la familia Hyuga.

- No Neji..- le cortó ella – gracias por tu oferta, pero no. Ya he tomado mi decisión y no voy a cambiar.

La determinación en la voz de Hinata cogió totalmente por sorpresa al joven castaño. Nunca en toda su vida había vista a su prima hablar tan segura de lo que decía y con tanta firmeza. Pero a pesar de eso, su mirada estaba enturbiada por la tristeza y sus ojos húmedos por las lágrimas que amenazaban con volver a derramarse. Con algo de indecisión tomó una de sus pequeñas manos, captando la atención de la chica.

- Se lo ha dicho ya a Hiashi sama…¿verdad?..- afirmó Neji con seguridad - por eso llora…¿Qué la ha dicho él?...

Hinata miró con ojos desolados a su primo que con cariño le devolvía la mirada con esos ojos tan parecidos a los suyos y a la vez tan diferentes.

- Lo ha aceptado…Comprende que es mi decisión…o al menos, eso me ha dicho…

- Pero usted no le cree..¿no es así?...

Antes de que pudiera responderle, Hinata se abalanzó a los expectantes brazos de su primo y empezó a llorar desconsoladamente, contándole entre hipidos la conversación mantenida con su padre días antes. Neji la escuchaba en silencio mientras la abrazaba a su vez y le acariciaba suavemente la melena. Tras largos minutos, la chica pareció calmarse y separándose de su primo solo le dijo una frase…

- No es justo…Tú deberías haber sido su hijo, Neji…yo solo he sido una gran desilusión para él…

El joven hizo el intento de contestar pero fue abruptamente interrumpido.

- ¡Neji!...

La voz masculina sorprendió a ambos jóvenes que volvieron la cara para ver al actual líder del clan que de pie a un par de metros de distancia contemplaba a la pareja con su habitual gesto adusto.

- Si. … Hiashi sama… - contestó el joven levantándose del banco donde ambos estaban sentados

- Ya me he enterado de que tu primera misión como capitán ha sido un éxito. Te felicito.- Le dijo el hombre sin cambiar su expresión ni por un momento.

- Gracias señor.

- Y por lo que veo has vuelto sano y salvo… - añadió acercándose un par de pasos. Entonces se percató del vendaje que tenía en el brazo y alzando una ceja volvió a preguntar - ..¿Estas herido?..

- Solo ha sido una pequeña herida que Hinata sama ha tenido la amabilidad de curarme…Hiashi sama.. - aclaró el castaño, lanzando una fugaz mirada a su prima que se había levantado segundos después que él lo hiciera.

El hombre desvió sus blanquecinos ojos hacia su hija que inmediatamente bajó la cabeza. Después, volvió su mirada hacia su sobrino para añadir antes de marcharse.

- Bien…entonces ahora descansa Neji, pero después de comer necesito que vengas a mi habitación. Hay algo que quiero comentarte.

- Si, señor. – asintió el joven con una pequeña reverencia, viendo como su tío desaparecía sin despedirse de su hija que lo miraba con una tristeza tal que conmovió profundamente al normalmente inalterable y frió genio de los Hyuga.

Fin del capítulo