todos los personajes, asi como el mundo de Harry Potter, pertenecen a JK Rowling, quien debe estar disfrutando de sus millones en alguna isla paradisiaca. Yo en cambio tengo que batallar el dia a dia, sobreviviendo, y despuntando, de vez en cuando, el vicio que tengo por la escritura. Lo demas, historia mia...

Historia: Porque me amaste

Hola!!! bien, se que no es jueves y mucho menos viernes, pero me dije, despues de hacerlos esperar, tenia que dejarles algo... y bueno, decidi subir esta historia, que no es gran cosa, pero como siempre digo, se deja leer.

Quizas alguno e ustedes le encontrara similitud con "Amor por contrato". puede ser, porque a estas historias las comence a escribir, en simultaneo. Asi que si no les gusta, tienen la libertad de decirmelo y dejar de leerla. Espero comentarios y sugerencias seran bien recibidas. como siempre, y no se por que todas son Harry/Ginny. No puedo escribir acerca de otras parejas. Alguien por ahi me dijo que si podia traducir al ingles una de mis historias. no se cual quieres traducir, porque me enviaste un mensaje privado. Comunicate comigo nuevamente, y de verdad, no tengo problemas en que lo hagas, solo que, quiero leerla antes de que sea publicada.

Y tengo en mcarpeta (Osea que no sale de mi mente, dos historias que si tengo tiempo comenzare a escribirlas pronto. Aunque, todavia tengo pendiente la continuacion de "quien llamo a la cigueña" Ya la publicare algun dia... no se alteren!!

ahora si els dejo esta historia espero que sea de su agrado y ya saben, si mandan tomates, el kilo de estos en Argentina está por las nubes!! y ni que hablar de la papa, pataa, o como la llamen en cada uno de sus paises.

Ah, me olvidaba!! la historia, esta basada en una canción que canta Celine Dion "Because you loved me"

Capitulo 1

Reencuentro

Harry había partido hacia muchos años, escapando de la realidad que le pintaba el mundo mágico. Asqueado de ser una celebridad sin pedirlo, se refugio en el anónimo mundo muggle, allí podría hacer una vida "normal". Pero además de escapar de su fama, había huido para no tener que sufrir. Años amándola como a nada en el mundo y todo para que, para que ella, la hermosa y colosal Cho Chang, le rompiera el corazón de la manera más bestial, dejándolo humillado y destrozado.

Ocho años habían pasado de su partida, y esa tarde, caminando por una calle del Londres muggle, pensaba que así acabaría otro día de asquerosa rutina. De trabajar en una lujosa oficina, de bienes raíces, donde seguía amasando una considerable fortuna. Y todo para que, para no tener con quien compartirla, para estar completamente solo. Porque Harry Potter, el famoso niño que vivió, había decidido que ninguna mujer lo volvería a tratar, como lo había hecho Cho. Nunca más tendría una pareja y mucho menos se enamoraría.

"Camino a través de esta calle vacía

En el boulevard de los sueños rotos

Donde la ciudad duerme

y yo no soy el único, y camino solo…"

Se sintió hastiado… pasó por un comercio, y se quedó mirando la vidriera. Desde dentro una mujer lo miraba sensualmente, tratando de seducirlo. El sonrió, pero falsamente. Sabía lo que ella quería, "siempre desean eso" solía pensar, y él se había convertido en un hombre de encuentros casuales. Sólo una noche y adiós, sin llamadas, sin compromisos. A lo sumo tenía una mujer sólo un mes y luego la botaba. Una distinta cada mes, nunca las repetía. No quería problemas. Decidió no seguirle el juego y continuó caminando. Hoy no quería eso, hoy deseaba estar solo.

"Mi sombra es la única que camina a mi lado.

Mi corazón vulnerable es lo único que está latiendo

A veces deseo que alguien allá afuera me encontrase.

Pero hasta ese momento, camino solo."

De pronto ensimismado en sus pensamientos no vio por donde caminaba y tropezó con una persona. Era una muchacha, bonita y no muy alta. Ella, no había atinado a mirar por donde caminaba.

- Yo… disculpe usted – dijo ella colorada y lo miró a los ojos - No sé en qué estaba pensando… - lo miró nuevamente, él estaba algo fastidiado. Esa muchacha lo miraba insistentemente.

- Descuide, yo también lo siento… no me fije… - De pronto la muchacha levantó la mano y sin pedir permiso, movió el pelo que tapaba la frente de Harry, encontrando su característica cicatriz en forma de rayo, y sonrió.

- ¿Harry? – lo miró. Él estaba algo molesto, alguien en su seguro mundo muggle, lo había reconocido. Retiró la mano de la muchacha de su cara. – Harry eres tú! Harry Potter!! – y se abalanzó dándole un fuerte abrazo. Harry no pudo hacer nada, ni siquiera la abrazó.

- Disculpe… - dijo luego que la muchacha se separara – ¿La conozco?

- ¿Vamos, no te acuerdas de mí? – dijo torciendo los ojos – ¿Es que el cabello rojo, las pecas en la cara no te dan una pista de quién puedo ser? – la miró detenidamente, no podía ser… ella era muy pequeña e insignificante… no podía estar frente a…

- ¿Ginny Weasley? – ella asintió, volvió a sonreír y se abalanzó nuevamente hacia la humanidad de Harry.

- ¡Vaya creo que me has reconocido! – sonrió. – ¿Qué haces por aquí? Digo es que hace años que no te vemos… yo… Ron estará contento, cuando le cuente que te he encontrado... ¡mira lo que son las casualidades!! – él se puso serio.

- Escúchame, Ginny – la miró – yo, estoy bien así. Me fui del mundo mágico porque no tengo nada más que hacer ahí – ella torció los ojos – Yo no quiero tener nada que ver, con eso. Así que… te pido por favor, aquí nos saludamos y no nos vemos más…

- ¡Vamos, Harry! – dijo escéptica – ¿Es qué tanto puedes cambiar? – le tomó las manos. Harry se sentía algo intimidado por aquella muchacha decidida a entablar un diálogo, que él quería terminar rápido. – Tanto al punto, de olvidar a quienes más te quieren¿A quienes en ocho años te han extrañado?

- Eso no me interesa…

"Lee entre líneas que carajo está mal y todo está correcto

Chequea mis signos vitales

Para saber si aún sigo vivo y camino solo."

- ¿Qué haces? – dijo cambiando de tema…

- Yo… trabajo en bienes raíces…

- ¡Veo que te va bien! – e hizo una fugaz mirada de arriba abajo a la lujosa vestimenta del joven.

- No me quejo… ¿y tú?

- Trabajo en el ministerio de magia, en el Departamento de Relaciones Muggles – sonrió – tengo un buen cargo y sueldo, por lo que me decidí y dejé la madriguera. Vivo sola en un departamento, por aquí cerca.

- Bueno, debo irme… – le dio la mano. Ella se acercó y le dio un beso en la mejilla.

- Adiós Harry… - lo saludó y luego reaccionó - ¡Espera! - sacó un pedazo de pergamino y escribió algo – Este es el número de mi teléfono móvil – Harry la miró sorprendido – Sí¡tengo que estar al tanto de la tecnología muggle, Harry! – le guiñó el ojo, divertida – Llámame si quieres charlar… - y se marchó. Harry la miró irse y desaparecer doblando en la esquina. Miró el papel y tuvo deseos de romperlo. No quería noticias del mundo mágico, no ahora que estaba tan nostálgico. Sacudió sus pensamientos y sin saber por qué, guardó el papel en el bolsillo. Y siguió su camino.

"Camino solo... Camino solo…"

Ginny llegó a su casa y se sentó en una espaciosa butaca, pensando en lo que había pasado hace unos momentos. Se había encontrado cara a cara, con él. Con la persona que jamás pudo olvidar… con la persona que había amado y que con profundo dolor veía de lejos amando a Cho. Pero estaba cambiado. Tenía la mirada dura, de alguien que había sufrido, de alguien a quien una malvada le rompiera el corazón. Hasta sus palabras eran frías, carentes de sentimientos. El antiguo Harry le hubiera preguntado acerca de Ron Y Hermione, pero éste no. Se levantó del sillón para hacer algo de comer, totalmente convencida de que esa era la primera y la última vez que lo vería, después de Hogwarts. Porque, si cómo él dijo "no quería saber nada del mundo mágico" el pequeño trozo de pergamino con su número telefónico debería descansar ya, en el primer cubo de basura que Harry encontrara en esa calle.

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La semana siguiente, Ginny fue a trabajar al Ministerio como lo hacia siempre. Se cuidó de no mencionar su sorpresivo encuentro con Harry, a sus familiares y amigos. No quería darles falsas esperanzas. Después de todo Harry no había dado señales de vida, por lo que las sospechas de Ginny acerca del triste destino del pergamino, parecían tener fuerza. Los pasillos de su departamento, estaban en el cuarto piso. Caminó rápidamente. Estaba harta de los cumplidos de los magos jóvenes. Varias veces había rechazado a estos. No tenía apuro en casarse. Tenía una vida normal. Había tenido varios novios, uno en particular más serio que otros, con el que había intentado una convivencia, frustrante la mayoría del tiempo en que duró, pero ahora no se encontraba con ánimos de entablar una nueva relación. Llegó a su oficina, que compartía con su amiga y desde hace dos años cuñada Hermione Granger Weasley. Sonrió al verla y dejó su capa en un perchero, cerca de la puerta.

- ¡Buenos días señorita Weasley! – dijo Hermione con cierto tono de sarcasmo – ¡Me alegro que se haya dignado en venir!

- ¡Disculpe usted, señora Weasley! – y las dos reían – es que parece usted que se ha olvidado… – Hermione la miró – Hoy era el desayuno con el secretario del primer ministro muggle. – se acercó y le dio un beso en la mejilla – Pensé que ir desde mi casa sería lo apropiado¿no te molesta?

- Lo siento Gin, es que realmente lo había olvidado. ¿Y, cómo resultó?

- ¡Como siempre! – dijo bufando – antes de empezar a darle los detalles del encuentro entre los dos ministros, el muy estúpido me pidió que le hiciera un par de trucos de magia a su hijito – Hermione rió – Todo estuvo bien, hasta que cansada convertí al crío en un sillón.

- ¿Qué hizo el secretario?

- Al principio rió, luego al ver que pasaba el tiempo y yo no volvía al chico a su estado original… se alarmó.

- ¡Eso está mal, Ginevra! Yo… estas cosas agrietan las relaciones entre los dos mundos…

- Está bien, al final lo hice, el mocoso estaba encantado y luego…

- Entonces¿para cuándo la reunión?

- Quedó en avisarme, por teléfono… ¡el muy imbécil!

- Esperemos que ese pequeño incidente no alargue la cita – Dijo Hermione y siguió con su tarea. Ginny se quitó su chaqueta quedando con una blusa y una falda de jean y botas marrones. Vestía elegantemente y se veía sensual con ese atuendo, razón por la que varios magos que trabajaban en el ministerio querían conquistarla.

A media mañana, estando enfrascada leyendo algunos pergaminos para enviar a los gobernantes muggles, sonó el teléfono celular. Hermione sonrió complacida, según ella era el secretario confirmando la cita de los ministros. Ginny observó el número de quien la llamaba. No era conocido. Rápidamente atendió.

- Si, habla Ginevra Weasley¿quién habla? – silencio, la persona que estaba del otro lado parecía estar pensándolo bien – ¿Hola¿Hay alguien? Digo¿no es temprano para molestar?

- ¿Ginny? – la voz de Harry pareció helar la sangre de la pelirroja – no cuelgues, yo… soy… Harry – ella trató de emitir sonido pero no pudo, al ver su cara de asombro, Hermione se preocupó.

- ¿Ginny¿Quién te habla? No es el idiota de Dean otra vez¿verdad?

- ¿Es Hermione? – preguntó nervioso Harry.

- Si, ella trabaja conmigo – dijo Ginny – si quieres…

- No, por favor, yo no quiero… ¡no digas mi nombre! – suplicó Harry

- Okay… James – sonrió Ginny a Hermione y ésta preguntó a señas quién era. Ginny no dijo nada – Pensé que no me llamarías…

- Yo… estuve… ocupado, he tenido que viajar – dijo con la más fría voz.

- ¿Y para qué llamaste? – Preguntó Ginny.

- Quisiera saber si puedes almorzar conmigo, hoy… Hay un restaurante… - Ginny se levantó y salió al pasillo conciente de los oídos de Hermione, que trataban de averiguar con quien hablaba. – si quieres…

- Bien, pasa por mí.

- Yo no iré al ministerio – dijo cortante – sabes que no quiero saber nada de ese mundo…

- Está bien¿nos encontramos en Battersea Park?

- ¿Por qué ahí?

- Es donde usualmente almuerzo – Harry pareció pensar la opción.

- Está bien – dijo luego – ¿A las 12:30 te parece?

- Te esperaré en la entrada de la cafetería, cerca del zoológico….

- Nos vemos, Ginny…- colgó el teléfono y se metió en la oficina.

- ¿Y bien?

- Quedamos en almorzar

- ¿Quién es ese misterioso James?

- Nadie que te interese…

Nota de la autora: la canción, es una traducción ligera de Green Day "Boulevard de los sueños rotos"… que me pareció especial para acompañar ese momento del capitulo…

Bien… espero comentarios a cerca de este nuevo emprendimiento literario… y muchas gracias a Sandra… mi compañera en este camino, porque sin sus correcciones, esto sería cualquier cosa!!

Saludos y hasta la próxima (eso si, no esperen que actualice periodicamente, o semanalmente... esto de tratar de progresar economicamente, es una lucha diaria... asi que no se cuando vuelva a poner el proximo capitulo. lo bueno es que esta corregido y solo tengo que sentarme un segundo y publicarlo. ¡Deseenme suerte!!

Saludos Silvia

Silvia