Parte II.
Sanosuke observaba furioso a Yahiko correr hacia el Dojo, donde seguramente iría a contar todo. Resopló mientras dudaba entre seguirlo o quedarse allí, maldiciendo al enano. ¿Qué demonios había hecho que todo le pasaba ese día? Comenzó a avanzar hacia la calle, había decidido darle una paliza al mocoso entrometido, cuando sintió la mano fría de Megumi tironear de su brazo y voltearlo hacia ella.
-¡Ah no, no te vas a ir así como así! –le gritaba con el cabello revuelto y una vena latiendo en su sien. Se veía realmente peligrosa, más pálida de lo habitual y con ojeras-. ¡Ahora mismo me vas a explicar qué pasó anoche, y ni creas que voy a permitir que te salgas con la tuya!
Sanosuke bajó la cabeza, derrotado (¿Pero qué le pasa a esta Kitsune? Le dije que no pasó nada, y sigue de necia…). Megumi seguía esperando la respuesta, pero como el chico no contestaba, comenzó a darle con las manos cerradas en su pecho desnudo, a la vez que le decía:
-Eres un grosero, un aprovechado, un mentiroso, un…
Sanosuke detuvo sus muñecas con las manos, cansado de las rabietas de la doctora. Megumi se sorprendió con el contacto, y se calló por un momento (u.u por fin…). Observándola desde arriba, le repitió con calma:
-Ya te dije que no pasó nada. Na - da. Y tampoco hay gran cosa qué explicar, así que deja de verme con esa cara de bruja que tie…
-¡Y todavía te atreves a llamarme bruja! –se indignó Megumi intentando zafarse, sin conseguirlo-. ¿Cómo voy a creerte que no pasó nada si tú estás desnudo y yo casi desnuda?
Sanosuke cayó en la cuenta de lo que ella decía, posando su mirada en el nacimiento de su pecho… sin querer, recordó que por la noche había estado a punto de besar esa piel encantadora, y sintió la sangre subir a sus mejillas (¡Se ve tan sensual con mi camisa puesta! pensó mordiéndose los labios). Cuando volvió a subir los ojos, se encontró con los de Megumi abiertos de par en par: como si leyera su pensamiento, de inmediato había adivinado el motivo de su sonrojo…
¡PLAF!
Lo había abofeteado con fuerza, aprovechándose de que él bajó la guardia cuando la observaba vestida de esa manera.
-¡Eres un degenerado, Tori atama!
Y lo hizo voltearse para poder ponerse su ropa, mientras seguía refunfuñando contra él. Sanosuke, de espaldas a Megumi y con la mirada hacia el techo, no dejaba de imaginar ese escote vendado. En tanto, frases como "¿y quieres que crea que no me hiciste nada?" "pero si se nota en tu estúpida cara que eres un pervertido" fueron acompañadas de insultos y, por último, Sano sintió que le arrojaba su camisa a la cabeza.
Antes siquiera de volverse para verla, ella se dirigía a la salida como una exhalación, levantando la barbilla con altivez y empujándolo con el hombro al pasar. Sanosuke, con el ceño fruncido, la observó avanzar bien erguida y sin voltear a mirarlo, con su cabello ondeando detrás de ella.
-¡Aún estás despeinada! –le gritó cuando ella se aproximaba a la esquina, y notó claramente cómo la doctora daba un respingo y avanzaba más rápido al escucharlo.
Sagara sonrió, quitándose de la cabeza su camisa y aspirando fuertemente el dulce perfume de Megumi (si no quiere creerme, no es mi problema). Entró a dormir otro rato; a pesar de que en las calles ya había mucha actividad era muy temprano para él, y no había dormido nada cómodo en el suelo. Además, seguramente el futón olería a la Kitsune…
Acomodándose con una sonrisita de placer en el rostro, no tardó nada en volver a dormir.
oOoOoOo
-¿QUE SANO HIZO QUÉ? –Kaoru estaba de piedra y con los ojos redondos por la sorpresa, mientras Kenshin trataba de calmarla un poco.
-¡Así como lo escuchaste! –exclamó Yahiko exultante, con una chispa de diversión en los ojos. Comunicarles la noticia a sus amigos lo tenía más que contento. A decir verdad, lo mejor había sido verlos, todos despeinados y desarreglados… al recordarlos, no pudo evitar volver a reír como lo había hecho todo el camino.
-Pero Yahiko ¿estás seguro de eso? –preguntó Kenshin con vocecita serena, procurando no llamar la atención de Kaoru que seguía petrificada.
-¡Como que lo ví con mis propios ojos, Kenshin!
-Uhm… es extraño… la señorita Megumi no habría permitido algo así, además Sanosuke no podría llegar a tanto… -aunque cerraba los ojos para afirmar lo que había dicho, se escuchaba más bien como queriendo convencerse a sí mismo-. Dime ¿qué viste, exactamente?
Kaoru salió de su estado de shock y de inmediato le tapó la boca a Yahiko, que se disponía a dar santo y seña de cómo los había encontrado en la mañana.
-¡Ah, no! Eso no se repite en mi casa, jovencito. Además… -Kaoru había reparado en algo, y era en el exceso de información de su pupilo-: ¿por qué conoces de esas cosas? Eres un niño, no deberías saber cuando dos adultos lo han hecho!
Mientras hablaba comenzó a zarandearlo, lamentándose por su inocencia perdida y aún cubriendo su boca con la mano. El niño comenzó a ponerse morado por la falta de aire, y tenía ojos de borrego moribundo… Kenshin, al observar que Yahiko se desmayaba, tomó las manos de Kaoru para liberarlo.
-Yo… no… ¡no soy un niño! –repuso Myojin tosiendo y recuperando el aliento.
-Tranquilícese, señorita Kaoru –pidió el samurai sonriendo desconcertado-. Debe haber algún error, quizá Yahiko malinterpretó las cosas…
-Ya verá Sanosuke cuando lo encuentre… -amenazó Kaoru levantando el puño, haciendo caso omiso de Kenshin-. Ya le enseñaré a no pervertir niños…
-¡Que no soy un niño! –se quejó Yahiko otra vez, con una venita latiendo en su sien por la exasperación.
oOoOoOo
Megumi se encontraba en la clínica, pensativa. Se había bañado rapidísimo y había empezado a atender a sus pacientes, que por la hora de su llegada ya sumaban nueve o diez. Cuando terminó de consultarlos decidió que lo mejor era recibir sólo urgencias, se encontraba demasiado cansada y agitada como para desempeñar bien su trabajo.
Aprovechando que no había nadie esperando, Megumi se dejó caer en la silla que estaba en un rincón del consultorio. Se sentía fatal por haber tomado tanto sake el día anterior, su cuerpo lo estaba resintiendo y aunque ya había tomado una infusión para recuperar carbohidratos, seguía teniendo mucha sed y ganas de dormir.
-Mmm… estúpido Tori atama –le dijo al consultorio vacío, pensando en Sanosuke.
Aunado a su malestar físico, se encontraba el dilema de su noche con el luchador. Su mente estaba en blanco, y aunque se esforzaba por recordar, no lo conseguía. Esa era una de las razones por las que no bebía. La otra era que se desinhibía, y llegaba a cometer locuras que estando en juicio nunca haría.
Se recargó en la mesa, descansando la cabeza sobre los brazos cruzados. ¿Qué había pasado entre ellos? Tori atama juraba y perjuraba que nada, pero Yahiko tenía razón: ¿por qué Sanosuke tenía el torso sin vendas y rasguños en el cuello? Peor aún: ¿por qué estaba ella sin ropa de la parte de arriba, y con la camisa de Sano puesta? Todos estos pensamientos inundaban su cerebro y la mareaban un poco, confundiéndola. Si de verdad había pasado algo ¿por qué no lo recordaba?
Con un suspiro, se imaginó su estupendo pecho moreno, sus manos fuertes y firmes cuando la sujetó, recordó el aroma de su camisa sobre su cuerpo… supuso que con todo eso, TENÍA que recordar la noche anterior (Quizá Sano no es tan fabuloso en la cama como me contaron…) Sonrojándose terriblemente ante estos pensamientos, negó con la cabeza, avergonzada. Andar pensando esas cosas de momento no le ayudaban para nada; sin embargo se obligó a aceptar que se moría por saber lo que había ocurrido la noche anterior…
oOoOoOo
En el Dojo, Yahiko y Kaoru entrenaban exhaustivamente, pues ya era medio día y todavía no habían terminado con el calentamiento. Todo ese asunto de Sano con Megumi los había distraído un buen rato, sobre todo a Kenshin y a Yahiko, que a duras penas contuvieron a la chica para que no fuera a darle sus buenos palos a Sagara.
Kenshin tarareaba una canción al lavar la ropa, de cuclillas en el jardín. Estaba a punto de tenderla, cuando escuchó que se abría la puerta.
-Sano, buen día –saludó Kenshin al recién llegado con una espléndida sonrisa.
-Qué hay, Ken…
Pero no terminó el saludo porque Kaoru y Yahiko salieron corriendo a su encuentro y se le abalanzaron, ella con el bokuto y Yahiko a preguntas:
-¡Tori atama, tienes que contarme todo! Qué pícaro, nunca creí que se te hiciera con ella. Cuéntame con lujo de detalles, amigo…
-¿Cómo pudiste dejar que Yahiko los viera? Lo que Megumi y tú hagan es su problema, pero mira que involucrar a un niño inocente…
-¡NO SOY UN NIÑO! ¬¬#
Sanosuke estaba en medio de una batalla campal, donde Yahiko le gritaba a Kaoru por llamarle "niño", mientras Kaoru se defendía del chico y además se daba tiempo para golpear a Sano también. Éste empezó a perder la paciencia ante esos dos mocosos; al otro lado del patio Kenshin tendía la ropa como si nada.
-¡Basta! –gritó el luchador, harto del comportamiento de esos dos-. Antes de que empiecen con sus cosas, tienen que escucharme.
Yahiko y Kaoru dejaron el pleito, y lo miraron expectantes. Hasta el pelirrojo se acercó, al escuchar que Sano se aclaraba la garganta y comenzaba a explicar:
-Entre Megumi y yo no pasó nada…
-¡Claro que pasó! Cuando entré estaban a medio vestir y se abrazaban apasionadamente…
-… ¡Nadie se estaba abrazando, tonto! Qué no te diste cuenta que Megumi me golpeaba con la botella vacía…?
-¿EMBRIAGASTE A MEGUMI PARA ACOSTARTE CON ELLA? -inquirió con la boca abierta Kaoru, sintiendo pena por la pobre doctora, y arremetiendo nuevamente contra el joven-. Eres una lacra…
-¿La hiciste beber? –se sorprendió Yahiko, asimilando la información-. Siempre creí que te costaría mucho lograr que te hiciera caso, pero eso es mucho hasta para ti…
-¡No embriagué a Megumi porque no pasó NADA! -Sanosuke apretaba los puños, al borde del colapso nervioso. Antes de continuar, golpeó a Yahiko en la cabeza-. ¿Qué no pueden callarse y escuchar lo que tengo que decir?
Pero Kaoru y Yahiko siguieron peleando contra Sano; ella por solidaridad con su amiga engañada, el chico por el golpe en la cabeza que acababa de recibir.
-No se exalte señorita Kaoru, que se va a arrugar… -intentó zanjar la pelea el vagabundo, consiguiendo solamente varios moretones en la cara- …oro ro ro ro ro ô.ô
-Me la encontré de camino a mi casa en la noche, iba un poco… "alegre", si saben a lo me refiero; entonces quise ayudarla y la llevé a mi casa –soltó de golpe Sano, tapándoles la boca a Kaoru y Yahiko para que lo dejaran hablar-. Primero intenté llevarla a la clínica, pero ella se negó a caminar y no me pareció bien incomodar al anciano con eso…
-Tiene lógica –respondió Kenshin, mirando a Kaoru.
-¿Entonces cómo explicas ESTOS rasguños? –preguntó Yahiko perspicaz, señalando su cuello.
-¿Cómo explicas que cuando llegó Yahiko te encontró sin vendas? –le hizo segunda Kaoru, observándolo desconfiada.
-¡Jum! Una cosa es que les explique lo que pasó, y otra que me sometan a un interrogatorio –se indignó Sanosuke, fulminándolos con la mirada-. No pienso seguir respondiendo, lo único importante es que les quede claro que no pasó nada entre ella y yo.
Kaoru y Yahiko le dirigieron una mirada recelosa, y entraron de regreso al dojo. Iban cuchicheando, se veía que no habían creído ni una palabra de lo que les acababa de decir (¡Son unos fastidiosos!). Kenshin se acercó despacio a Sano, y le preguntó con voz queda y los ojos muy abiertos:
-A mí puedes decirme la verdad, Sano.
¡Hasta Kenshin dudaba de él, eso era el colmo! Después de aplicarle un buen coscorrón, Sanosuke se largó del Dojo, refunfuñando contra todo el mundo.
oOoOoOo
Megumi seguía recargada en la mesa, durmiendo. Entre sueños escuchó pasos dentro de la clínica, y despertó algo alarmada. Frotándose los ojos con prisa, se levantó y se alisó la bata.
-Hoy sólo atendemos urgencias, señor…
-Qué hay, Kitsune.
Megumi cruzó los brazos al ver entrar a Sanosuke, desviando la vista hacia el techo. Era un desvergonzado, todavía tenía la desfachatez de ir a verla.
-¡Mmmm! Espero que esa mano haya acabado de destrozarse o que tengas una hemorragia interna mortal, de lo contrario no pienso consultarte –le reprochó casi escupiendo las palabras, observándolo con frialdad.
-Tranquila, hoy no vengo a consulta… vine a entregarte esto.
Y le tendió la botella de sake vacía. Era un pretexto demasiado estúpido, sin embargo Sano tenía ganas de verla.
Megumi lo observó un momento, y después volteó la cara. Era el colmo, como si quiera que le recordaran lo que había hecho la noche pasada…
-Bueno, eso era todo… -el joven había notado que no era el momento de hablar, entonces prefirió irse. Que se quedara con la falsa idea, después de todo a él le daba igual. Se dirigió a la saluda una vez que dejó la botella sobre un armario-. La próxima vez, me invitas…
Pero no había llegado a la salida cuando escuchó la voz de Megumi, vacilante y un tanto desesperada:
-Nunca había muerto un paciente mío…
Sano se volvió y al contemplarla tan acongojada, regresó y se sentó junto a ella en la mesa. No era precisamente un tema que quería tocar, pero la doctora se veía realmente triste, y algo que él no soportaba era ver su precioso rostro afligido. Megumi continuó, con la cabeza baja:
-El doctor Genzai salió, se fue a visitar a unos amigos al norte y se llevó a Ayame y Suzume. Yo me quedé a cargo de la clínica, no había problema porque ya lo había hecho antes. Sin embargo… ayer al medio día, me llamaron porque una señora estaba a punto de dar a luz.
El luchador la observaba mientras hablaba. Poco a poco, iba entendiendo los motivos de Megumi para haber tomado la noche anterior…
-Yo traté Sanosuke, de verdad que traté. Pero el niño venía en mala posición, y aunque hice lo posible para que naciera, al final la señora no resistió el parto. Era muy delicada de salud, además se negó a que intentara hacer otra cosa…
Terminó con voz apagada, conteniendo las lágrimas que luchaban por salir de sus ojos. Sanosuke tomó su barbilla y le respondió, mirándola a los ojos y con voz cálida:
-Hay cosas que no se pueden evitar, Kitsune… No te martirices por algo así, si hiciste tu mejor esfuerzo no fue culpa tuya que la señora no quisiera que intentaras algo más…
Megumi, al verlo tan cerca y hablándole de esa manera, recordó un fragmento de la noche anterior: "…el caso es que me importas mucho y no voy a hacer nada que no quieras o que después no recuerdes…"
Abrió los ojos y comenzó a recordar más cosas, como los besos que Sano regara por todo su cuello, sus manos recorriendo con suavidad su espalda descubierta, el aire húmedo de la habitación…
-¿Qué pasó anoche, Tori atama? –le preguntó con urgencia porque estaba empezando a creer que había pasado todo, considerando que ella estaba tomada y se creía muy capaz de haberlo hecho.
-Pues nada… te encontré en la calle y no quise traerte para acá, sobre todo para no darle molestias al doctor –explicó Sano con sencillez (De haber sabido que no estaba…), pero sin soltar su rostro ni alejarse-. Entonces te llevé a mi casa, pero lo único que hicimos fue dormir… tú estabas bastante bebida.
-¿Estás seguro? No pasó… nada de nada?–no podía creerlo, no quería creer que todo había sido así de fácil.
-Está bien, si quieres saber qué pasó, fue esto…
Y a continuación la besó con todas sus fuerzas, intentando hacerle sentir aunque fuera la mitad de lo que ella sembró la noche anterior en su corazón. Con delicadeza presionó sus labios rojos, disfrutando hasta el máximo ese dulce sabor, aspirando su característico olor a cereza. Tomándose su tiempo, y percatándose con satisfacción que Megumi le correspondía, abrió con su lengua su boca y la exploró como lo hiciera ella en la noche, regresándole la sensación de conquista que empezara con su beso…
Cuando se separaron, Megumi aún tenía los ojos cerrados y el corazón latiendo desbocado. Al abrirlos, vió que Sanosuke se dirigía a la puerta, levantando la mano en señal de despedida. Con la mano en la perilla de la puerta, giró el rostro hacia ella y le aseguró con una sonrisa seductora y voz un poco ronca:
-Ya deja de preocuparte, que si hubiese pasado algo entre nosotros, te JURO que lo recordarías…
Y Megumi, con una largo suspiro, supo en ese momento que tenía toda la razón.
x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x
¡Este sí fue el fin!
Debido a todos los reviews (nunca había recibido tantos por un solo capítulo), me decidí a hacer el complemento de esta historia… es la segunda y última parte, ya que no creo encontrarle mucha trama a esto (en el sentido del tema "Megumi-borracha-encuentra-a-Sano)… aunque quién sabe, en una de esas me inspiro. A los que hayan leído la historia nueva (Como Agua y Aceite), sólo les pido que no se preocupen, que seguiré escribiendo de nuestra pareja favorita ;).
Besos a todOs (disculpa Star Knight por haber puesto todAs la primera vez) por sus comentarios:
Naomi Shimamura Zori, Vitoria, Gabyhyatt (hasta dos!), Star Knight 80, Arcasdrea, Raposa, Lara, Ayumi Sagara, Jasmin, Axopoda, Okashira Janet (jujuju gracias por darle oportunidad al Sano-Megu, amiga), Aledith y Yukiyasha.
DISCLAIMER: Rurouni Kenshin y todo lo relacionado es propiedad de Nobuhiro Watsuki.