Una tarde en el parque, una noche de desastre: Noche
Obi-Wan llevó a Anakin a un lugar que este nunca había notado: un pequeño resto-bar con un hermoso jardín. El lugar no estaba muy concurrido, pero tenía algo que lo hacía acogedor. Y la decoración estaba a tono con la fecha (cosa que ambos lamentaron): las mesas estaban decoradas con rosas, velas y sahumerios. Y esto le daba un toque romántico.
"Debí imaginarme que en este día el lugar se vería algo alterado a lo normal. Lo mejor es actuar como si nada" se dijo Obi-Wan a sí mismo.
"Bueno Anakin, si vas a hacerlo, que sea a lo grande" Anakin se decidía.
Obi-Wan se dio cuenta de que ambos estaban parados mirando el lugar y creyó conveniente el preguntarle a Anakin si le gustaría cenar allí.
"Si Maestro. Si a usted también le gusta."
"Bueno, pues elige una mesa."
Anakin se dirigió hacia la puerta que dividía al local del jardín.
"Por aquí estaría bien."
Obi-Wan siguió los pasos de su aprendiz para encontrarlo sentado en una mesa en el jardín. Esta era particularmente distinta a las demás, ya que en vez de sillas tenía unos cómodos sillones con almohadones blancos.
Se sentaron en los sillones y pidieron la cena. Mientras esperaban la comida, les trajeron sus bebidas.
Obi-Wan, que era un hombre de gustos refinados, había ordenado una copa de vino tinto. En cuanto a Anakin, quien del buen gusto mucho no conocía, había pedido cerveza.
Bebieron en silencio.
Y les trajeron la comida.
Comieron en silencio.
Durante esa cena sus miradas se cruzaron innumerables veces. Pero siempre alguno la apartaba, sonrojándose o haciendo un gesto.
Luego de que los platos hayan sido retirados, Obi-Wan decidió romper el tenso silencio. Tomó un trago de vino para tomar valor y comenzó la conversación.
"¿Disfrutaste de la cena?" preguntó.
Anakin asintió.
Sus miradas se encontraron y el aprendiz volteó.
"¿Qué opinas del lugar?"
"Es muy… romántico."
Anakin miró a su Maestro a los ojos y este le sostuvo la mirada.
"Y pienso que mi Maestro es muy romántico."
Obi-Wan se sorprendió.
"Eso debe ser una broma. Es una broma. Tiene que ser una broma. No puede ser otra cosa más que una broma" se dijo a sí mismo.
"¿Y no crees que tu Maestro es sexy?" preguntó Obi-Wan siguiendo lo que suponía era un chiste.
Obi-Wan rió suavemente, pero su aprendiz no lo hizo. En cambio, lo miró con una mirada desesperante y en un tono suave, pero serio dijo:
"Yo creo que mi Maestro es romántico, es sexy, es hermoso, es perfecto, es… lo es todo para mí."
"Lo dije. Y ahora viene la pérdida" pensó Anakin muy entristecido.
"¿Qué hago¿¡Qué hago?" Obi-Wan se deseperaba.
El silencio los sumió por un largo rato. Anakin miraba a su Maestro. Obi-Wan evitaba a su padawan.
Finalmente Obi-Wan resolvió la situación.
"Será mejor que volvamos a casa."
Hallo!
Bueno, ustedes ya conocen el resto de la historia.
Espero que les haya gustado, y es posible que noten que la historia tiene sus momentos inspirados y sus momentos no tanto. Explico: la fui escribiendo por partes y depende de la situación en que estaba salía algo bueno o algo no tanto. Ya sea que haya estado viendo ER, o esperando a alguien, o viendo una foto del mar mientras afuera diluviaba.
Igual esta segunda (o primera) parte no le llega ni a los talones a "Jugando con fuego". Sólo me di el gusto de escribir lo que sucedió para que aquella historia exista.
Espero que la hayan disfrutado!
May the Force be with us all.