CAPÍTULO 10: BELLA

POV EDWARD


¿Cuándo van a venir? He llegado temprano. Estaba demasiado apresurado por llegar a esta cena a tiempo. Cierro los ojos y bajo levemente mi cabeza. Llevo un rato largo en el restaurante, ¿por qué tengo la impresión de ser observado constantemente? Es imposible, excepto Jasper, nadie sabe dónde estoy.

-Disculpe la tardanza, señor Cullen.

Levanto la mirada y veo a una mujer que debe superar sus 30 años frente a mí.

-¿La conozco? –pregunto sin saber muy bien cómo reaccionar.

-Lamentablemente no hemos tenido la posibilidad de conocernos personalmente hasta ahora. Vine de representación del señor O'Brien, tuvo un inconveniente a último momento y no podrá acompañarnos esta noche. Pido disculpas en su nombre. Espera que lo pueda entender y si está de acuerdo, el señor O'Brien desea compensarlo la próxima semana.

-Entiendo. Puede decirle que podemos acordar otro día cuando él tenga tiempo.

Tal vez debería irme ahora mismo, considerando que el encuentro no podrá realizarse.

-Agradezco su compresión. Espero que no le moleste quedarse esta noche conmigo. Si bien el señor O'Brein no pudo venir, él quiso que la primera charla la pudiera tener conmigo, también me dio indicaciones precisas de entregarle algo. Él realmente está muy entusiasmado con la idea de poder trabajar junto a él en los próximos meses. Pero vayamos paso a paso, ya tendremos tiempo para conversar durante esta velada.

En un caso normal, me iría, pero esto es por trabajo, seguramente su jefe tuvo sus razones para ausentarse hoy.

-¿Ha pedido algo, Señor Cullen?

-Estaba esperándolos. Pero si usted prefiere, podemos hablar sobre este asunto y queda liberada antes.

-Oh, no. No sé moleste, tengo tiempo.

La mujer se sienta frente a mí y de inmediato viene un mozo, para tomarnos los pedidos.

Pido lo primero que se me viene a la mente, ya que no pretendo quedarme demasiado tiempo. Si bien el plan original se arruinó, debería escuchar al menos lo que su representante tiene para decirme. Aunque no me sienta del todo satisfecho con la idea. Nunca me sentí del todo cómodo en estas situaciones, menos si debía tratar con una mujer. Sin embargo, me tuve que acostumbrar debido al trabajo.

A pesar ella buscar temas de conversación diversos, no le doy mucha importancia o le doy respuestas simples. Debe notar luego de un silencio extraño que no soy de hablar demasiado, porque pronto me empieza a hablar del asunto principal a tratar. Me dice que el señor O'Brien le pidió que me entregara el contrato e información adicional que me sirviera para entender todo el asunto. Luego de explicarme los detalles generales. Se excusa por un rato, para ir a un lugar y darme tiempo para ver con tranquilidad todo el material brindado. Prometiéndome que volverá en unos minutos para responder todas mis dudas.

Desde que estoy aquí, me siento observado, pero he ignorado esa sensación por bastante tiempo, ahora que estoy solo, miro a mi alrededor, no veo a nadie cerca de mí observándome, sin embargo la figura de alguien llama mi atención, su rostro me parece muy familiar. Parece estar hablando con otra persona que apenas logro ver desde mi posición. Vuelvo a mirar a la joven, solo para notar lo mucho que se parece a alguien.

¿Isabella?

Usa un vestido con mangas largas con encaje en tono azul y tiene un peinado semi recogido con leves ondas.

¿Pero qué haría ella en un lugar como este y vestida así en plena noche y justo donde yo estoy?

No hay ninguna duda de que es ella.

Tomo el teléfono rápidamente bajo la mesa solo para marcar su número y confirmar mis sospechas.

No voy a hablar, pero si la llamo y ella contesta de inmediato…

La busco entre mis contactos y presiono en la pantalla el botón para llamarla. No puedo saber si suena su teléfono, pero la veo rebuscar en su bolso y contestar la llamada sin pensar, colocando el dispositivo en su oído.

Y escucho su voz desde mi dispositivo.

-Hola ¿Quién es?

Corto la llamada rápidamente y trato de contener una sonrisa. La atrapé.

Observo de reojo como ella parece confundida, porque no sabe que era ella yo y deja el teléfono a un lado del plato.

-¿Por qué viniste aquí? –murmuro.

Es ahí cuando recuerdo que ella salió con mi hermana durante todo el día.

¡Oh, Alice! Lo hiciste nuevo. La llevaste de paseo, le compraste ropa fina y la arreglaste como una típica chica de clase alta, y para finalizar pensaste que podías engañarme con su nuevo look y pasar desapercibidas mientras me vigilabas a la distancia. Y mi conserje personal te cubrió. ¿Quién te dijo dónde iba a estar yo esta noche? Jasper me juro que guardó el secreto, sin embargo tú siempre consigues tus propios informantes. Debí sospecharlo.

Bebo algo de vino de mi copa y centro mi atención en los papeles para disimular. Esa persona que está con Bella es una mujer, o más bien mi hermana con el rostro oculto bajo un sombrero.

Bien, no importa, haré de cuenta que no las vi por un rato.

Sin embargo cuando se acerca un mozo, le aviso que iré a tomar aire unos minutos y luego volveré.

Ignorando la mesa de ellas, camino hacia un pasillo que me llevará a un balcón y allí le envío un mensaje de texto a Isabella.

No le digas nada a mi hermana. Sé que estás aquí. Ven a encontrarte conmigo en el balcón, si no quieres que tu situación empeore.

Su respuesta llega de inmediato.

¿Edward?

¿Quién más? Necesitamos hablar.

De acuerdo.

Me siento en unos asientps con las livianas carpetas en mi mano y sigo leyendo.

Entiendo que Alice esté aquí, pero ¿por qué está ella? ¿Ella sabía desde el inicio lo que planeaba mi hermana?

Siento a alguien sentándose a mi lado.

-Que rápido, señorita Swan. Esperaba que demorara más en encontrar este lugar.

-Vine a penas el mozo me aviso que usted no se encontraba. No es que importe demasiado, pero mi apellido no es ese, es Wang.

Me giro a mirarla, dándome cuenta que no es quien yo pensaba y me pongo de pie.

-Oh, ¿lo asusté? Lo siento mucho.

Aunque dice eso, algo en su sonrisa y su fingida preocupación no me convence.

-¿Vino aquí para ver con más tranquilidad todo? ¿Está de acuerdo con lo que ha leído? ¿Tiene alguna pregunta?

-Todo parece estar en orden.

-¿Eso significa que va a firmar con nosotros?

-No quiero precipitarme, prefiero hablarlo con él personalmente, si no le molesta.

Le entrego a la mujer pero me lo devuelve.

-Puede dejárselo, son copias. Piénselo bien y cuando se decida se puede comunicar con nosotros.

Luego de un agradecimiento formal de mi parte, la mujer se acerca más a mí.

-Espero que realmente considere nuestra propuesta, personalmente estaría muy complacida de podamos trabajar con usted, con un joven tan atractivo, como talentoso desde temprana edad. Siempre lo admire, pero nunca pensé que fuera aún mejor de lo que imaginaba en persona.

-Agradezco el elogio, pero creo que está exagerando, no soy grandioso y soy un novato en comparación con otros que llevan más décadas de experiencia.

Doy un paso atrás, manteniendo distancia.

-Claro que no, querido. Usted lo es. Pero pienso que debería relajarse un poco más, es joven con toda una vida por delante, lo he notado incómodo y tenso durante toda la cena, pensé que dándole un tiempo a solas, se relajaría, pero no fue el caso. Si usted desea conozco un lugar donde podrá liberar todas sus preocupaciones y quien sabe, conocernos más, después todo nos frecuentaremos más adelante.

Esas palabras me suenan tan familiares, que traen a mi mente horribles y dolorosos recuerdos que por años intenté enterrar en mi mente y dejar en el pasado, sin éxito.

"Estás muy tenso, cariño. Esto no te gusta ¿verdad? Relájate y libérate más. Un niño de tu edad tan guapo, debería aprender a disfrutar los placeres de la vida más. Es normal que estés nervioso, pero no te preocupes aquí estoy yo para enseñarte. Esto te va a gustar, te lo prometo.

Vamos, cariño. No me mires con esa cara de odio. No soy una mala persona, pero puedo convertirme en una. Sé un niño buen porque si te resistes, será peor para ti.

¿Crees que golpeándome y alejándote me vas a detener, niño estúpido? ¡Sigue comportándote como un niño rebelde y te aseguro que te arrepentirás!"

Siento sus manos en mi rostro y que ella se acerca sin nada de vergüenza, pero me siento paralizado y no puedo reaccionar.

-¿Te invito a ir a algún lugar por unos tragos o podríamos pedir algo en mi habitación? Actualmente me estoy hospedando aquí.

Odio sentir sus manos sobre mí, pero ella no se detiene e intenta acercarse más. De repente siento furia y cuando estoy a punto de hacer algo para apartarla, una voz me detiene.

-¡Edward! ¿Estás aquí?... ¡Edward! –luego de una pausa, continua -Oh, ahí estás.

La mujer baja las manos de repente y yo puedo girar el rosto para ver Isabella parada sonriendo cerca de mí.

-¿Quién eres? –pregunta la mujer.

-Te podría preguntar lo mismo. ¿Qué haces tocando a mi novio? ¿Sueles acercarte a cualquier hombre que apenas conoces y tocarlo sin su consentimiento? ¿Sabes que eso de mala educación y no habla bien de ti?

Isabella se interpone entre mí y la mujer cruzándose de brazos y mirando enojada a la mujer.

-No creo que le importara, él no puso ninguna queja.

-Vi todo. No me importa quien seas, ni que hagas, ni porque estés aquí, pero aleja tus manos de él.

-Bella…

¿Por qué interviene para salvarme?

-Es necesario, Edward. Lo que ella hizo está mal –se gira a mirarme suplicante y se posiciona a mi lado tomando mi mano entra la suya. Miro su mano sujetando la mía.

Sin embargo, ese simple contacto de manos con Bella, a diferencia de las vulgares insinuaciones de la otra mujer, no me provoca desagrado, ni temor. Me trae de vuelta al presente y consigo volver a tener control de mí mismo. Le sigo el juego para tener una excusa para rechazar a una indebida invitación.

-¿Es verdad, señor Cullen? ¿Ustedes están juntos?

-Así es –miento tratando de sonar convincente. –Es mi novia y le pedí que viniera aquí conmigo, pero no pudo llegar a tiempo para la cena. Y por eso mismo espero que usted lo respete. Por cierto, tenga lo que me entregó de vuelta. No lo voy a necesitar. Dígale al señor O'Brien que me disculpe, pero no voy a poder tomar el trabajo por el momento.

-Pero… señor Cullen… Prometo que me comportaré, no sabía que usted tenía novia –ahora la mujer parece desesperada por encontrar una forma de retenerme, posiblemente esto la deje muy mal parada en su trabajo si se sabe.

-El hecho de no tener pareja, tampoco le daría permiso para actuar como lo hizo ¿lo sabe? Debería ser más profesional. Es mi última palabra. Si dejamos el tema aquí, prometo no decir nada sobre el comportamiento de esta noche. Personalmente, odio tratar con personas como usted. Ahórrese un conflicto y espero que no nos volvamos a cruzar nuevamente.

Se muestra avergonzada y molesta por lo que dije, como si recién cayera en el error que cometió. Mi conserje, en cambio, me observa sorprendida, pero no dice una palabra al respecto.

La mujer se marcha a paso rápido sin despedirse, ni voltearse a mirarnos.

Nos soltamos las manos una vez que ella desaparece de nuestra vista.

-¿Estás bien? –nuestras voces suenan al mismo tiempo, veo sus mejillas colorearse de un tono rosa cuando se da cuenta de esto.

-Lo siento –dice otra cosa. –Creí que era necesario mentir para que te dejara en paz.

-¿Por qué lo hiciste?

-Tú lucías aterrado cuando esa mujer te tocaba y supe que algo estaba mal de inmediato. Solo quería liberarte de aquello que te molestaba, y esa mujer estaba acosándote.

Me apoyo en la barandilla del balcón y ella me sigue.

-¿Hice bien? –pregunta temerosa mirando hacia delante.

-Gracias, me bloqueé por unos momentos, hasta que apareciste.

Creo que por primera vez no me molestó su presencia, pero me sorprendió que se pusiera de mi lado en una situación que tal vez para otros parecería normal.

-¿Qué sucedió?

-Traté de ignorarla durante todo la cena, pero ahora que lo pienso, actuó todo el tiempo así, diciendo o insinuando cosas. Me hizo sentir bastante incómodo. Cuando vine aquí para reunirme contigo, ella me siguió. Se acercó y pensé que eras tú, hasta que habló. Me dijo que me admiraba, entre otras cosas y pasó lo que viste.

-¿Quién es? ¿Le dijiste que ibas a rechazar su oferta de trabajo?

-Oh, eso. Un director de una compañía me llamó hace unas semanas para que considerara trabajar con él, esa era su representante. Pero no importa, luego de esto ya no me interesa. Aparte, si acepto el trabajo me debo ir del país por varios meses, acabo de volver hace poco y me gustaría quedarme más tiempo aquí. Podrías decir que por respeto no lo rechacé inicialmente, quería escuchar lo que tenían para decirme, pero él no pudo venir y en su lugar la mando a esa mujer.

-Déjame adivinar. En Francia… Italia… España. O algún otro país europeo.

-Italia.

-Es muy lejos. Estuve algunas veces allí, por mi padre. Entonces ¿el hecho de perder esta oportunidad no te afecta?

-En lo personal, no. Es una gran oportunidad, pero no estoy interesado. Y en ocasiones como estas, las primeras impresiones son importantes. Primero, sin importar el motivo ese hombre se ausentó cuando prometió venir a conocerme, y ahora esto.

Nunca hablamos tanto, ¿por qué le estoy diciendo todo esto? Ni siquiera somos amigos.

¿Será que solo quiero dejar de pensar en lo pasó recién o en mi pasado?

Cierro los ojos y tomo me sujeto de la barandilla.

-Odio pasar por estas situaciones.

-Supongo que te debe pasar muy seguido, por ser quien eres.

-Más veces de las que desearía.

-Suena agotador.

Desearía que fuera solo agotador.

Espera ¿lo dije en voz alta?

-No quiero hablar más de eso –quiero cambiar de tema y distraerme. Dijiste que estuviste en Italia. ¿Qué hace tu padre?

-Es director de orquesta, la mayor parte del tiempo no lo veo, debido a que viaja mucho. Trabajó algunas veces allá, y lo acompañamos con mi madre.

¿Su padre está en este ambiente? ¿Cómo no lo supe?

-¿Cómo se llama?

-Charlie Swan ¿lo conoces?

Charlie Swan… lo tengo. Su padre es bastante conocido por los músicos.

-Es posible, me suena su nombre.

-¿En serio?

-Eso creo.

-Tal vez lo hayas visto en notas de diarios o revistas especializadas, varias veces lo han entrevistado.

-No estoy seguro, pero creo que puede que lo haya conocido en persona en alguna oportunidad.

Señor Swan, Director Swan ¿será el mismo que conocí durante una gira?

-No me sorprendería –Bella levanta la vista al cielo y sonríe viendo la luna –Ambos pudieron haber coincidido alguna vez. Es una agradable noche, el cielo está despejado, hay estrellas y la luna llena.

Ella sonríe como una niña admirando su juguete o dulce favorito.

Bella es una buena persona.

Hasta tú sabes que ella es diferente al resto de las chicas de su edad.

Fueron palabras de Jasper.

Sí, sé que ella es diferente, por eso me irrita la sola idea de tenerla a mí alrededor, pero no estoy seguro que es lo que provoca que me sienta así tan nervioso, molesto y al mismo tiempo tranquilo con ella. He pasado a sentir muchas emociones diferente con el transcurso de los días.

Incluso vestida, maquillada y peinada de la forma que suelo detestar en las mujeres, ahora la veo como alguien inocente y positiva, mientras se muestra feliz con cosas simples, como la naturaleza. Mostrando una sonrisa siempre y atenta.

Ella no tenía la obligación de ayudarme a salir de esa situación, no es parte de su trabajo, y aún así me brindó apoyo. Me pregunto si Alice le habrá dicho algo sobre mí, o tal vez le pidió que estuviera atenta.

Me sorprendo mirando su rostro fijamente por varios minutos hasta que noto que está temblando, considerando que su vestido de seda y encaje es demasiado liviano, debe estar congelándose. Me quito la chaqueta y la coloco sobre sus hombros sin decir una palabra. Ella dirige su mirada a la mía rápidamente.

-¿Por qué me la das?

-¿No tienes frío?

-¿Qué hay de ti?

-Estoy bien. Úsala mientras estemos al aire libre.

Tal vez no debería hablar sobre porque está aquí hasta que lleguemos al hotel. Estoy dispuesto a hacer una tregua con ella, y a ser amable por primera vez desde que nos conocimos. A pesar de empezar con el pie izquierdo y discutir bastante, con el paso de los días fui comprendiendo que ella no era un peligro.

-Gracias –ella me sonríe en respuesta, una tierna sonrisa y un leve sonrojo, que por alguna razón hace que mi corazón parezca salirse del pecho, de repente y que el muro que construí alrededor de mí empiece a agrietarse... solo un poco.

Llevo mi mano a mi corazón y la dejo allí unos segundos esperando calmarme.

¿Qué es esto? ¿Cómo puedo permitirme bajar la guardia ante ella?

-Me quiero disculpar. No sabía que ibas a estar aquí. Alice no me dijo nada, salvo que quería cenar conmigo, luego de un rato llegaste tú y comprendí todo.

-Era esperable que lo hiciera. Pero dejemos ese tema para cuando lleguemos al hotel, o terminaré asesinando a mi hermana en público.

Ella se ríe.

-Alice creía que tal vez no nos reconocerías.

-Para mi suerte o desgracia, tengo una vista sana y he convivido contigo varios días, sería un tonto si no te reconociera. Cuando te vi y noté la presencia de alguien más, supe inmediatamente que ese pequeño duende se había salido con la suya nuevamente.

-¿No estás molesto?

-No del todo. Me molesta que actúe a mis espaldas, pero sé que sus intenciones no son malas.

Isabella me mira con cierta tristeza y curiosidad, pero no se atreve a decir nada.

-¿Qué?

-Nada. Solo pensaba. De todas formas, no me corresponde preguntarlo, ni recibir respuesta de tu parte.

Posiblemente no le quiera contestar lo que sea que pasé por su mente, si tiene que ver con lo que pasó recién.

-Pero si me necesitas para espantar a alguna mujer o algún fan obsesionado de ti, cuenta conmigo… si eso te hace sentir más tranquilo. Es mi trabajo asegurar tu bienestar y atender tus necesidades.

Lo dice con una serenidad que me transmite confianza.

-¿Te das cuenta a quien se lo estás diciendo ¿no? ¿Por qué eres tan amable conmigo ahora, si yo no te tratado bien en este tiempo?

-Podría preguntarte lo mismo ¿Por qué eres tan amable conmigo, si yo no te he tratado bien en este tiempo?

-Te debo un favor. Esta muestra de amabilidad tal vez solo sea por tiempo limitado –bromeo. -¿Y tú?

-Creo que debes tener tus razones para ser como eres –responde a mi pregunta. –Lo respeto y no haré preguntas al respecto. Pienso que eres una buena persona, aunque algo diferente a lo que estoy acostumbrada. Debemos estar tratándonos el uno al otro por un tiempo más, Edward… Deseo que tratemos de llevarnos bien para no hacer más complicada la convivencia. Hoy es la primera vez que tenemos una conversación normal, lo cual me pone feliz. Y si bien, aún no sé cómo lograr que confíes en mí, encontraré una manera.

-¿Por qué tratarías de buscar una forma de que confíe en ti tan desesperadamente? –no entiendo porque se esforzaría tanto por alguien que apenas conoce.

-No sé, solo no quiero que nos sintamos incómodos el uno con el otro, quiero que haya una relación de respeto y entendimiento mientras esto dure. ¿Tiene sentido? De todas formas, no tengo opción. Mi Jefe quería que ganara más experiencia trabajando de cerca para alguien, no tengo intenciones de echarlo a perder.

Sonrío al darme cuenta la seriedad con la que se toma su trabajo.

-¿Por qué sonríes? ¿Dije algo divertido?

-Es solo que esperaba otra respuesta. La mayoría de las personas que se acercan a nosotros, cuando hacen algo aparentemente desinteresado y bueno, es porque están buscando sacar provecho de nosotros, ganando nuestra confianza y cariño. No siempre, pero suele pasar. En cambio, tú solo quieres hacer bien tu trabajo y no pareces estar mintiendo.

-Podría estar mintiendo ¿lo sabes? –sonríe sarcásticamente.

-No podrías fingir, no es lo tuyo. Eres directa y fuerte. Pero cuando dudas o no toleras a alguien se nota un poco. Por una parte, es una característica buena.

-¿Algo bueno?

-Las personas que son débiles, no resistirían más de un par de semanas o meses aquí. Estoy seguro que te ha tocado tratar con huéspedes extremadamente exigentes y hasta agresivos ¿me equivoco?

Asiento.

-Bien. Si te dejas amedrentar por ese tipo de huéspedes, no solo te sentirías enferma, deprimida y harta del trabajo en poco tiempo, sino también no serías tan bien vista por las cabezas del hotel. Si bien debes aparentar tranquilidad, ser paciente y ayudar a la gente, siempre hay un límite, debes ser capaz de mantenerte firme en tus convicciones y seguir las normas del lugar del trabajo, no las que imponen los huéspedes cuando son muy irracionales. Incluso dentro del marco del respeto, tienes derecho a decir no a lo que consideres incorrecto.

-¿Incluso si eres tú? –pregunta curiosa.

-Incluso si el huésped complicado soy yo –aseguro.

Sé que no fui justo al justo al comienzo.

Ella sonríe satisfecha con la respuesta.

-Al final, tuve que ceder.

-¿Eso significa que ya me aceptó?

-Más bien significa que me rendí y no tuve otra opción. Lamento el trato de los primeros días, pero no era capaz de confiar en ti. Trataré de cambiar eso. No pareces ser una mala persona. A pesar de que trabajarás poco tiempo para mí, intentaré alivianar la situación. No más discusiones, ni recriminaciones sin sentido. Es una promesa.

Frente a ella, mirándonos a los ojos, le tiendo la mano, pero ella parece reacia a aceptar ese contacto.

-¿Señorita Swan?

-Pensé que no te gustaba tener ese tipo de contacto con otras mujeres.

-Y sigue sin agradarme, pero dije que me rendí contigo. Estamos en el mismo barco, Bella.

Por un segundo ella parece sorprende que la llamé por su apodo, y yo también. Pero luego reacciona y toma mi mano.

-Gracias. De mi parte, prometo lo mismo.

Su cálida y suave mano se siente muy pequeña entre la mía… y tan frágil. De repente, me siento mal por haberla tratado de forma ruda cuando la conocí.

Trato de transmitirle con mi mirada que realmente estoy arrepentido, y que haré mi mejor esfuerzo por cambiar mi actitud hacia ella. También que estoy agradecido por lo que hizo esta noche.

Le voy a dar una oportunidad para que me demuestre que tal vez por primera vez desde hace una década que puedo confiar en una mujer ajena a mi familia, como dijo Jasper. Después de todo, durante las siguientes semanas no podré evitar tener contacto con ella, aunque quiera.

Mirándome a los ojos, me sonríe luego de unos minutos al entender que estoy siendo sincero. La calidez de su gesto me conmueve lo suficiente para devolverle la sonrisa.

-Bella… ¿Te puedo llamar así de ahora adelante o sería muy extraño siendo tu nuevo jefe?

-Bella, está bien por mí.

Entonces… Bella, mañana será un nuevo día.

Espero.


N/A: Este capítulo me tomó más de lo normal terminarlo, lo reedité varias veces antes de estar conforme con lo que debía plasmar. Como ya debieron notar dejé una pista del pasado, pero no lo voy a ampliar hasta que Edward se sienta preparado para compartir ese secreto.

Por otro lado este fanfic es una especie de crossover, en la una ruta del otome, se menciona que Mei Tarantino fue abusado sexualmente por una mujer muy mayor que le daba clases de piano, según su ruta ocurrió cuando él tenía 15 años y debido a ese suceso se debe el trauma, que sea tan solitario y principalmente su "odio" hacia las mujeres, sobre todo las que le recuerdan a esa pedófila.

Sin embargo, algo que me gustó del protagonista y al mismo tiempo me llamó la atención, es que el hecho de haber sido violado tan joven, no lo convirtió en una persona mala que repitió el patrón en otras personas; en el caso de él fue al revés, Mei se recluyó en su propio mundo y construyó un muro a su alrededor, no dejando a nadie ingresar a su espacio por miedo a ser lastimado nuevamente. Pero eso cambio cuando conoció a la protagonista femenina, fue una apertura gradual, hasta que lentamente fue confiando en ella y también empezó a ver el mundo de otra forma. Conocer a la chica, lo ayudó a ir superando aquella herida que nunca se curó del todo. Ella fue su salvación.

En este fanfiction quiero ir plasmando eso, como Bella logra sacar a Edward de ese lugar oscuro y como él empieza a abrirse al mundo, tras darse la oportunidad de conocerla a ella.

Espero que hayan disfrutado el capítulo.

Ya tengo en mente para el capítulo 11, espero pronto tenerlo terminado, ya que estoy trabajando en cuatro historias actualmente.

Buenas noches,

Lucy.