Toda esta información es escrita por Reiya-san y sacada de su tumblr. Yo solo traduzco.
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CONTIENE CIERTOS SPOILERS E INFORMACION DE SITUACIONES QUE SUCEDERAN A FUTURO
TODO SUCEDE EN EL UNIVERSO DE "RIVALS"
Pequeños pedazos escritos por Reiya-san de lo que pudiera ser el desarrollo de este fic:
Todo Peón Puede Convertirse en Una Reina
Rating: Explicit
Archive Warning: Graphic Depictions of Violence
Category: M/M
Fandom: Figure Skating RPF
Relationships: Katsuki Yuuri/Viktor Nikiforov
Characters: Katsuki Yuuri, Viktor Nikiforov, Katsuki Mari, Phichit Chulanont, Christophe Giacometti, Yuri Plisetsky, Otabek Altin, Jean-Jacques Leroy, Georgi Popovich, Mila Babicheva, Other Character Tags To Be Added
Additional tags: Alternate Universe, Alternate Universe - Matrimonio Arreglado, Alternate Universe – Historical Fantasy, Alternate Universe – Realeza, Conspiración, Intentos de Asesinato, Enemigos a Amantes.
Summary:
Yuuri es el príncipe de un imperio, segundo en la línea al trono y reconocido en batalla, un guerrero formidable que llevaba la mitad de su vida peleando contra el imperio vecino y sus bárbaras costumbres. Pero después que la tragedia golpea ambos reinos, una intranquila paz debe ser formada por ambos lados, una paz que debe ser sellada con el mas fuerte de los lazos.
Motivado por la idea de mantener la paz por el bien de su gente, Yuuri es forzado a dejar su tierra para casarse con el único hijo y heredero del reino enemigo, forjando una alianza de matrimonio para proteger al imperio construido con el sudor y sangre de su familia, y el cual era ahora regido por su querida hermana. Pero Yuuri sabe lo que aquel matrimonio significa en realidad. Una sentencia de por vida, por siempre aprisionado bajo las reglas de un hombre al que detesta y con el cual se ha enfrentado en batalla miles de veces.
Pero las maquinaciones políticas de la corte extranjera podrían probar ser un campo de batalla aún más letal que el acababa de dejar, y él debía mantener la paz entre los reinos para salar a miles, a toda costa. Y además de todo, su enemigo de toda la vida y esposo no era el hombre que creía que era y su posición como príncipe consorte conllevaba mucho más poder del que imaginaba. Aquel que posea el corazón del futuro Rey, será quien pueda controlar el reino entero.
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Extracto del Capítulo 1/15
Yuuri pudo sentir sus manos apretarse bajo las ropas de su ropa formal, pudo sentir cómo las paredes de la habitación parecían moverse y presionarle a ambos lados.
«Es por tu país» se dijo a sí mismo, aunque aquellas palabras no hicieron nada para aliviar el retorcijón en su estómago. «Por tu gente».
Tanto él como Mari habían estado de acuerdo, ambos se encontraban todavía recuperándose de la muerte de sus padres y la devastación que había caído tanto sobre su propio imperio como el de su enemigo. Ningún lado habría podido sobrevivir a la guerra, no sin descender al caos, por lo que la paz había sido la única opción. Aquel era un concepto tan extraño para Yuuri, había pasado luchando la mitad de su vida y la guerra se había extendido durante más tiempo del que podía recordar.
El tratado de paz había sido sellado y firmado por Mari, con el manto de emperatriz estando ahora sobre su cabeza, y por el Rey bárbaro. Puede que el extranjero tuviera un reino y un ejército más grande que el de ellos; pero al pararse lado a lado, Yuuri podía ver como este empequeñecía ante la fuerza de voluntad de su hermana.
Pero a pesar de lo poderosa que era, Mari no podía controlarlo todo. Ambos consejos habían concordado en que solo había una forma de asegurarse que el pacto fuera cumplido y de que la paz se mantuviera. Una unión entre los dos imperios, un pacto sellado a través del matrimonio.
Yuuri era el segundo hijo de la dinastía, por lo que siempre supo que algún día se le iba a imponer un matrimonio por asuntos políticos, pero jamás hubiera creído que le fuera a suceder de esta forma. Vendido como ganado al único hijo y heredero del reino contra el que había estado luchando durante tantos años. Un prisionero político para asegurar que la paz se mantuviera en ambos lados. Una vida atrapado en la jaula de oro que sería aquel palacio extranjero, un lugar que jamás llegaría a ser su verdadero hogar.
Había aceptado el trato porque ¿qué más podía hacer? La paz era demasiado importante, y tanto el deber como el honor le imponían hacer lo que fuera necesario para mantenerla. Sería los ojos y oídos de Mari en aquella corte extranjera, tenía la intención de hacerse camino hasta congraciarse con los altos nobles y hacer lo que sea para asegurarse que la guerra no volviera a desatarse. Por su país, por su gente.
Se aferró a ese pensamiento mientras se encaminaba hacia el altar en donde su futuro esposo esperaba por él, su cabello color plata brillaba suavemente bajo la luz del sol que se filtraba por el salon. Cada par de ojos en el lugar estaba sobre él, miradas penetrantes que parecían perforar hasta lo más profundo de su alma.
Unos cuantos susurros se escucharon a medida que se acercaba a la parte frontal del salón y Yuuri sabía la razón de estos. Se había rehusado tajantemente a utilizar la tradicional ropa matrimonial que se le había entregado ya que la tela se había sentido áspera y extraña entre sus manos. En lugar de eso, había decidido utilizar las brillantes y coloridas prendas tradicionales de su gente, las cuales contrastaban con el estilo del país en donde ahora se encontraba para siempre atrapado. Puede que se viera forzado a sentarse con ellos, beber de su vino y hablar su idioma; pero nunca sería uno de ellos. Él era un Katsuki, siempre lo sería y eso jamás se lo podrían quitar, sin importar el nombre que fuera forzado a utilizar.
Su larga trayectoria finalmente terminó y se encontró parado en la parte frontal del salón junto al hombre que había enfrentado en batalla incontables veces antes. Se encontraban tan cerca que podía discernir las facciones del apuesto rostro, los fríos ojos azules, la piel blanca como la nieve, y la dentada cicatriz que marcaba la antes perfecta mejilla. Yuuri conocía muy bien esa cicatriz. Después de todo, había sido él quien la había puesto allí.
El sacerdote delante de ellos había comenzado a murmurar, balanceando una bola de incienso al mismo tiempo, y Yuuri tuvo que resistir el impulso de cerrar los ojos y llorar porque sabía que este era el inicio del fin.
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Extracto del Capítulo 3/15
Yuuri observó atentamente como Viktor entrenaba con los caballeros en el patio real. Después de dos semanas en el palacio, Yuuri había llegado a conocer un poco mejor a su ahora esposo, pero este nunca dejaba de sorprenderle. No era para nada como Yuuri había esperado, desde como le había deseado buenas noches en su noche de bodas para luego dejarlo solo en sus aposentos - para el completo shock y alivio de Yuuri - hasta el momento en que lo había invitado a la parte principal del castillo mientras entrenaba.
Había una cierta suavidad en él, un cuidado y una preocupación que Yuuri jamás habría creído posibles de un hombre que había intentado matarlo y a quien él también había intentado asesinar tantas veces antes. Viktor distaba tanto del hombre que alguna vez había conocido que aquello no lo dejaba de desconcertar, incluso ahora.
— ¿Vas a tomar tu espada? —le llamó Viktor con un tono ligero y bromista— ¿O solo te vas a quedar observando todo el día?
Yuuri se quedó perplejo ante la declaración y miró al otro hombre en shock. Había asumido que solo estaba invitado a observar. Jamás había imaginado que le darían un arma. Yuuri sabía que incluso aquí tenía su reputación como guerrero, era absolutamente letal en el campo de batalla y su espada estaba teñida con la sangre de cientos de los compañeros de Viktor. Había asumido que, ahora que estaba atrapado allí, ninguno de ellos se atrevería a poner una espada en sus manos.
La sorpresa debió ser notoria en su rostro porque la expresión de Viktor se ensombreció ligeramente mientras se acercaba a él, cargando una segunda espada para lanzársela a Yuuri quien la atrapó por instinto.
—No estás aquí como prisionero —le dijo a Yuuri con una sincera expresión—. Estás aquí como un principe. Puedes entrenar cuando quieras, e ir y venir como te plazca, tal como se espera del consorte del futuro rey. Quien diga lo contrario tendrá que responder ante mi.
Yuuri asintió en gratitud, todavía perplejo, al tiempo que balanceaba la espada entre sus manos y se acostumbraba al peso de la misma. Ante aquel movimiento, todos los caballeros alineados en el patio real dieron un paso atrás, observando como ambos príncipes se enfrentaban cara a cara en medio del espacio vacío en el centro.
—Pelea conmigo —pidió Viktor repentinamente y Yuuri se tensó. Buscó cualquier tipo de truco en su rostro pero no encontró ninguno. Ellos habían peleado muchas veces antes, pero jamás en términos amigables ni con otra intención que no fuera matar.
—Solo si estás preparado para perder —soltó en respuesta en lugar de manifestar sus pensamientos. Giró la cuchilla de nuevo, pero esta vez en un movimiento mucho más llamativo que dejaba en claro que solo buscaba hacer show. Viktor le dio una media sonrisa y movió su propia espada, el brillante metal resplandecía bajo la luz del sol a medida que empezaban a rodearse el uno al otro
—Yo no lo creo.
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Extracto del Capítulo 7/15
La cálida luz de las llamas danzaba sobre la piel de Viktor, quien se encontraba sentado en el lado opuesto a Yuuri, sus ojos viéndose oscuros e intensos. Mucho había cambiado entre ellos en los meses transcurridos desde el momento en que Yuuri había llegado, y a penas podía creer que Viktor fuera el mismo hombre que una vez había odiado con ardiente pasión.
Después de la conversación que tuvieron ese día, Yuuri había comenzado a pensar en lo diferente que todo era a sus ojos ahora, Viktor sobre todo. Antes, jamás hubiera podido creer que Viktor pudiera hacerlo reír de la forma en que lo hacía, que pudiera hacerlo sentir tanta emoción y gozo con cada cosa que hacían, con cada hora que pasaban en la presencia del otro.
Y sobre todo, jamás hubiera podido imaginar la forma en que los besos de Viktor lo harían sentir, esos pequeños momentos robados que lo dejaban desesperado y adolorido por el deseo de más. Habían pasado semanas desde su primer beso, pero jamás lo había presionado por más ni había sido menos que un caballero con él. Pero él no era cualquier caballero, era el esposo de Yuuri. Y puede que toda su relación y cortejo se hubiera dado al revés, pero Yuuri ya había decidido que habían esperado lo suficiente. Notó la forma en que Viktor lo observaba y supo que no estaba solo en cuanto a sus deseos.
Caminó hacia donde este se encontraba y se sentó con él, no en el espacio vacío, sino sobre sus piernas, permitiendo que las rodillas de su esposo sostuvieran todo su peso. Viktor colocó sus manos sobre los costados de Yuuri por puro instinto y allí permanecieron, fuertemente apretadas contra su piel mientras Viktor tragaba saliva y lo miraba fijamente. Sus pupilas estaban dilatadas y sus ojos oscuros. Pero en ellos no había duda, solo el deseo, afecto, y la emoción que Yuuri estaba seguro debía ser amor.
Bajando para colocar sus manos a cada lado del rostro de Viktor, Yuuri se inclinó de modo que sus rostros se encontraran al mismo nivel. Todavía sentado sobre las piernas de su esposo, Yuuri sonrió, y observó como la respiración de este se entrecortaba ante la cercanía.
— ¿Sabes?, nunca tuvimos una verdadera noche de bodas —ronroneó sacando la punta de su lengua para mojar sus labios, y observó cómo los ojos de Viktor se fijaban en ese movimiento de forma inconsciente—. Ya es tiempo de que arreglemos eso ¿no crees?
Yuuri pudo sentir cómo las manos de Viktor se flexionaban y apretaban contra su piel y vio como este finalmente sonreía, inclinándose de modo que sus frentes se encontraran ahora tocandose y haciendo que casi respiraran del mismo aire, sus labios tentadoramente cerca.
—Eso… —le dijo al tiempo que subía una de sus calientes manos por la espalda de Yuuri y lo hacía estremecerse de deleite— definitivamente tiene solución.
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Extracto del Capítulo 10/15
Yuuri luchaba contra el agarre de los guardias, intentando desesperadamente escapar de las manos que se aferraban como grilletes alrededor de sus brazos mientras lo arrastraban hacia el frente. Él era un guerrero experto, sabía cómo pelear mano a mano tan bien como cualquier otro hombre, pero había sido tomado por sorpresa y habían demasiados como para poder liberarse.
Todas las miradas se enfocaron en él mientras era arrastrado. Todos, desde el más rico noble hasta el más humilde de los sirvientes, enfocaron sus ojos en la escena frente a ellos. Las noticias viajaban rápidamente por el palacio y Yuuri sabía que pronto cada alma en el lugar sabría que el Príncipe Consorte había sido arrestado y llevado a una audiencia frente al rey. Y después de los eventos sucedidos la noche anterior, no habría cuestionamientos acerca del porqué.
Cuando finalmente llegaron al salón del trono, Yuuri fue encerrado allí y lanzado al suelo sin ningún cuidado, justo frente al estrado que se alzaba en la parte más lejana del salón. El Rey estaba sentado en el trono, viéndose tan regio como siempre pero con la aún fresca cicatriz cruzando a través de su mejilla, el segundo trono junto a él estando dolorosamente vacío. Pero Yuuri a penas y miró al hombre, toda su atención estaba fija en la figura parada a su lado quien lo miraba con el rostro completamente pálido.
Viktor se encontraba vestido con las formales ropas de la corte, la corona del heredero descansando sobre su cabeza, cada pulgada de él viéndose como el príncipe que era. Su rostro se hallaba frío y estoico, una fachada que Yuuri lo había visto utilizar muchas veces antes mientras lidiaba con sus deberes como prínqcipe, pero Yuuri la podía reconocer como la máscara que era. Podía ver el oculto dolor que aquella expresión escondía, un dolor que se avivó al ver a su esposo siendo lanzado al suelo a sus pies, con espadas siendo apuntadas contra su desprotegida espalda.
—Yuuri Katsuki —empezó a decir el rey, y Yuuri se encogió ante ello porque aquel no había sido su nombre durante más de un año, no desde que se había casado dentro de la dinastía Nikiforov. Inicialmente se había sentido furioso por perder el apellido familiar del cual había estado tan orgulloso, pero a el odio por su nuevo apellido había empezado a desvanecerse a medida que sus sentimientos por Viktor comenzaban a crecer. Además, él había llegado como un guerrero enemigo, un príncipe enemigo, y el apellido que se le había entregado por su matrimonio con Viktor era la única cosa que lo mantenía seguro dentro de un imperio que detestaba al suyo. Si estaban usando su antiguo nombre ahora, eso significaba que la situación era atroz y estaba en un gran peligro.
—Has sido acusado de traición contra el Gran Imperio, de conspirar para derrocar la corona, asociarse con el enemigo, intento de asesinato, y homicidio. ¿Tienes algo que decir antes de que decidamos tu destino?
A un lado del salón, Yuuri notó al consejero observándolo con una maliciosa sonrisa en su rostro y casi arremetió contra el tipo, pero el frío peso de la espada lo hizo retroceder. El escenario era tan perfecto, tan impecable que incluso Yuuri se lo hubiera creído, de no ser él quien estaba compareciendo como el acusado.
—Están cometiendo un error —intentó decir, sintiendo como la desesperación empezaba a hacerse camino arriba por su garganta. No había nada que pudiera decir en su propia defensa, ninguna prueba de su inocencia que pudiera llegar al corazón del rey. Así que decidió girarse hacia el hombre en el que confiaba sobre todos los demás, rezando porque lo escuchara aun si no lo hacía nadie más.
—Viktor, yo no lo hice. Sabes que no sería capaz.
—No trates de buscar la simpatía de mi hijo —espetó el rey con el enojo brillando en sus ojos, sus manos aferrándose fuertemente a los brazos del trono—. Te atreves a suplicar por tu inocencia después de todo lo que has hecho. Eres un infeliz y un mentiroso traidor, así que te aconsejo escoger cuidadosamente tus palabras ya que podrían ser las últimas.
—Viktor, por favor escuchame. Yo no tuve nada que ver con esto —volvió a intentar Yuuri, pero fue cortado por el golpe de la empuñadura de una espada contra la parte trasera de su cráneo, provocando que su cabeza cayera hacia el frente.
—Ya tenemos la evidencia de tus crimes —espetó el guardia que lo había golpeado, y lo peor era que no había nada que Yuuri pudiera decir en su defensa. Había sido engañado, manipulado con lo que él creía que era lo correcto, protegiendo a su gente en la única forma que podía. Pero sus acciones habían sembrado las semillas de la traición, y fue solo la noche en la que el complot completo fue evidente ante sus ojos que se dio cuenta de que solo había sido una marioneta en las manos de alguien más, un simple peón siendo sacrificado en pos de un mucho más grande y horrible propósito. Puede que no hubiera cometido el horrible crimen del que estaba siendo acusado, pero ahora no había nadie en todo el reino que quisiera creerle.
Tal vez Viktor pudiera haberlo hecho en el pasado porque había amado a Yuuri y había confiado en él como en nadie. Pero ese sentimiento ya había desaparecido, ido junto con la madre de Viktor y con la frágil paz que había estado protegiendo los reinos de ambos desde que el pacto de matrimonio había sido sellado.
—Si tienes tan poco honor que te rehusas a admitir tu propia culpa, entonces no se te dará la misericordia de una muerte honorable —proclamó el rey, y sus palabras hicieron que el horror se derramara en el cuerpo de Yuuri. Un terror que no había sentido cuando los guardias lo habían encerrado empezó a crecer dentro de él.
Desde el momento en que había llegado, su única meta había sido mantener la paz entre los dos reinos. Su matrimonio con Viktor eran las ataduras que los mantendrían unidos, lo que los transformaría de enemigos a aliados. Ninguno de sus países se había recuperado aún de la guerra que los había casi destruido por completo, y si empezaba una nueva todo estaría perdido.
Pero si Yuuri moría, si era asesinado por orden del rey, entonces la venganza de su hermana sería rápida y devastadora. No tendría piedad por nada ni nadie en su búsqueda por vengar la muerte de su hermano y reclamar justicia por el contrado de paz que habría sido roto tan pronto como se le quitara la vida. Ella jamás lo creería como el traidor que todos proclamaban que era y no dudaría en ir a la guerra contra los que habían asesinado al único otro miembro de su familia que quedaba con vida.
— ¡Escúchenme! —dijo alzando su voz, el sonido resonó como un trueno en el salón que ahora se encontraba siendo llenado por los susurros de los miembros del jurado que discutían su destino. Él ya sabía que no lo escucharían ni le creerían nada de lo que dijera, ya que llevaba repitiendo lo mismo una y otra vez desde la noche anterior y nada había cambiado—. Si me matan, solo estarán haciendo exactamente lo que ellos quieren. Están buscando que la guerra vuelva a tomar lugar, ellos son los verdaderos traidores. Solo estan jugando con nosotros.
—Su majestad, el traidor no tiene pruebas de lo que dice pero nosotros sí que tenemos muchas de sus crímenes —dijo el consejero contra el oído del rey en una voz de murmullo que aún así consiguió llenar toda la habitación y ser escuchada por todos en el salon—. Le sugiero lidiar con él de inmediato.
—Será ejecutado al amanecer —confirmó el rey, y Yuuri notó perfectamente la forma en que los ojos de Viktor se cerraban y como finalmente permitía que su rostro demostrara dolor.
Yuuri sabía que Viktor lo consideraba culpable, y sabía que él también hubiera pensado lo mismo de Viktor si los papeles estuvieran invertidos porque el complot formado para acabar con todo era tan magistral que ninguno de ellos lo hubiera visto venir. Pero no pudo evitar el intentar una vez más.
—Viktor, por favor —suplicó mientras era arrastrado a la puerta y hacia el destino que le aguardaba detrás—. Por favor.
Pero Viktor no dio indicio alguno de hablar, solo se quedo perfectamente parado con una de sus manos detrás del trono vacío en donde su madre se había sentado una vez, y el dolor era perfectamente claro en sus azules ojos. Los mismos ojos azules que días antes habían observado los de Yuuri mientras le proclamaba su amor, mientras le decía lo feliz que era de que Yuuri hubiera entrado a su vida, y lo mucho que rezaba porque estuviera juntos para siempre. Unos ojos que observaban como Yuuri era arrastrado fuera, que se encontraban húmedos, y de los cuales cayó una solitaria lágrima que terminó rodando por la mejilla del portador.
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Extracto del Capítulo 11/15
El sonido de la celda abriéndose alertó a Yuuri de una presencia segundos antes de que la luz de la antorcha en el corredor se internara en la profunda oscuridad de la habitación e iluminara la figura que se mantenía parada en el marco de la puerta. Cuando la luz se posó sobre el rostro de la persona frente a él, Yuuri sintió una corriente de alivio pasar a través de él e intentó levantarse, pero fue empujado hacia atrás por las cadenas que se aferraban a sus muñecas y lo anclaban al suelo.
—Viktor —exhaló con alivio, pero la expresión en el rostro de su esposo nunca dejó de tener la misma apariencia fría y sin expresión que había llevado desde el momento en que fue puesto en esa celda.
—No te atrevas —le dijo, y por un segundo su voz se quebró, permitiéndole a Yuuri ver la fragilidad detrás de esta—. No te atrevas a decir mi nombre cuando todo este tiempo no fuiste mas que un vil traidor.
Yuuri se sobresaltó ante esas palabras porque le había tomado mucho tiempo que el odio que sentía se convirtiera gradualmente en amor y el referirse a Viktor por su nombre era el reflejo de eso, haber cambiado el burlón "su alteza" y "mi príncipe" por un nombre que había aprendido a conocer y amar muy bien.
—Viktor, por favor créeme —volvió a intentar de nuevo, pero el susodicho no parecía ni un poco más convencido de lo que había parecido en el salón de trono en donde Yuuri había apelado su inocencia, y podía entender el porqué. Desde afuera claramente se veía como un manipulador y un traidor, y sabía que no podría culpar a Viktor si este incluso observaba impasible cómo era arrastrado hacia su ejecución al dia siguiente.
—Te amo —escogió decir, porque aun si Viktor creía que era una mentira, Yuuri no podía morir sin decírselo una vez más—. Y por favor, aun si no me crees, no permitas que la guerra vuelva a empezar. Matame si tienes que, pero prometeme que mantendrás la paz sin importar lo que pase.
La parte racional de Yuuri sabía que sus palabras eran inútiles, pero no podía evitar rezar porque -aun si moría- Viktor pudiera ser capaz de convencer a Mari de no destruir ambos reinos en nombre de la venganza y permitir con ello que los traidores se volvieran reyes de las cenizas que quedaran. Él conocía el destino que le deparaba al padre de Viktor, el de su hermana, y el de propio Viktor, si la guerra volvió a desatarse. Y a pesar de sentirse aterrorizado por su propia muerte, el imaginarse a Viktor y a su hermana pálidos en medio del sangriento campo de batalla lo aterraba aún más.
En lugar de responder, Viktor se le acercó rápidamente con una dura expresión en su rostro y Yuuri se encogió. Pero en lugar del golpe que estaba esperando, Viktor lo tomó por las manos y las giró de modo que las cadenas fueran visibles para luego abrir los grilletes alrededor de sus muñecas, permitiendo con ello que estos cayeran al suelo.
Yuuri lo observó en shock, pero en lugar de hablar, Viktor lo sacó de la celda y lo arrastró hacia un pasillo extrañamente desierto, llevándolo a través del enredado laberinto que eran los calabozos del castillo, y eventualmente llegando hacia el exterior. Un caballo lo esperaba fuera, ensillado y cargado con bolsas llenas de comida y agua. Yuuri se giró para ver a Viktor y notó la pena y confusión que había en sus ojos, y aquello era lo más descorazonador que Yuuri había visto en la vida.
—No puedo…—empezó a decir Viktor, pero su voz salió ahogada y tuvo que detenerse.
—No puedo verte morir —dijo finalmente después de unos segundos, pero cuando Yuuri trato de tocarlo, Viktor golpeó su mano para alejarla y movió la otra hacia donde Yuuri sabía que él guardaba su daga.
—No me toques —espetó Viktor con enojo—. Eres un traidor y un manipulador. Se que todo lo que tuvimos fue una mentira. Pero lo Dioses me han maldecido haciéndome amarte de todos modos, y no puedo soportar el tener que observar el final que mi padre ha preparado para ti. Pero jamás te perdonaré por lo que has hecho.
Yuuri pudo sentir el dolor cortando a través de él, un dolor peor a cualquiera que hubiera experimentado antes, pero no había nada que pudiera hacer contra lo que ya había sido hecho.
—Aquí llevas suficiente comida y agua para que puedas pasar la frontera —le dijo Viktor mientras señalaba al caballo parado frente a ellos—. Regresa con tu hermana, o huye lejos. No me interesa. Pero no regreses aquí jamás. Tienes hasta el amanecer antes de que tu escape se sepa, porque luego cada soldado y sabueso estará detrás de tu cabeza.
—Voy a resolver esto —juró Yuuri, todavía deseando poder tocar a Viktor pero sabiendo que sería rechazado si lo intentaba—. Se que todavía no me crees, Viktor. Pero voy a resolver esto de algún modo.
—Si alguna vez vuelves a poner un pie en mi reino, yo mismo te mataré —prometió Viktor en lugar de responder a las palabras de Yuuri—. Esta será la única oportunidad que tendrás para escapar de las consecuencias de tus crímenes. Mi amor por ti me a vuelto lo suficientemente débil como para dejarte ir, pero no seré igual de misericordioso una segunda vez.
Peleando contra el picor formándose en sus ojos, Yuuri se subió al caballo para luego y el cielo, en donde la primera luz de la mañana empezaba a filtrarse por el horizonte. Yuuri tendría tiempo para llegar a la frontera solamente si cabalgaba fuerte y velozmente, pero sería muy peligroso—. Vete, y no vuelvas nunca.
Yuuri se volteó y pateó los lados del caballo con sus talones para incitarlo a moverse, galopando así lejos del castillo que se había convertido en su hogar, y dejando a Viktor como una simple y solitaria figura que desaparecía en la lejanía.
El dolor todavía quemaba dentro de él, pero sabía que no podía permitir que este lo abrumara. Todavía tenía mucho que hacer. Un plan que realizar, traidores que exponer, situaciones que arreglar. Todavía no sabía cómo, pero estaba determinado a revelar el alcance completo de lo mucho que todo había sido manipulado desde el inicio. Y tal vez allí, cuando se supiera la verdad, Viktor podría ser capaz de encontrar en su corazón el perdón hacia él.
Yuuri cabalgó fuerte y velozmente, sin permitirse mirar atrás. Tenía una guerra que impedir.
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Extracto del capítulo 14/15
Yuuri podía sentir como el sudor bajaba por su frente mientras esquivaba otro ataque de la espada de su enemigo, sabiendo que cada movimiento podría ser el último. La batalla dentro de las paredes del palacio era intensa, y si su plan no empezaba a funcionar pronto, cada hombre y mujer que había traído con él a batalla estaría perdido. Todos eran leales y fieles, pero estaban siendo ampliamente superados en número. Pero esto no importaría si las piezas que había movido funcionaban como debían mientras ellos actuaban como distracción. Pero si fallaban, entonces moriría, y todos los que lo seguían morirían con él.
La pelea era intensa y Yuuri se encontraba justo en medio de esta, pero a pesar de ello fue capaz de ver un destello de cabello plateado en la distancia, más allá de el rocoso salón del trono que se hallaba lleno de soldados en batalla. Viktor había entrado en combate, determinado a proteger su hogar a pesar de que Yuuri no era una amenaza real. Pero Viktor no sabía eso. Todo lo que sabía era que el enemigo estaba allí y que estaban armados, así que acabar con ellos era su deber como príncipe.
Yuuri solo rezó porque tuviera el tiempo suficiente a pesar de la presencia de Viktor allí. El príncipe era un guerrero legendario, con él en la batalla el balance en la pelea se vería desequilibrado y desfavorecedor de su lado.
Esquivando otra espada, Yuuri se movió, determinado a pasar a través de este pasillo y salir hacia el corredor en donde la pelea mas fuerte se estaba llevando a cabo. Observó a Viktor titubear, lo vio voltear y pudo sentir el momento exacto en que sus ojos se encontraron a través del salón, azul sobre café, el aire pareciendo espesarse entre ellos.
Un destello de profunda traición brilló en la mirada de Viktor, y Yuuri recordó la promesa que su esposo le hizo la última vez que se habían visto; la promesa de que si se atrevía a volver a poner un pie sobre su reino, Viktor lo mataría. Pero su príncipe no hizo intento de avanzar, su mirada continuaba clavada sobre él aun en medio del caos en el que se encontraban, y Yuuri pudo sentir la culpa subiendo por su garganta y amenazando con ahogarlo.
Estaba haciendo esto por Viktor, por ambos, y por todos a los que amaban. Y Viktor se daría cuenta de eso, si tan solo Yuuri pidiera conseguir unos minutos más. Pero a pesar de que el pensamiento cruzara su mente, Yuuri pudo ver las puertas de hierro levantándose en los ojos de Viktor, cortando con ello toda emoción. Levantó su espada para posicionarse en modo de ataque y Yuuri supo que, amándolo o no, Viktor no tenía la intención de dejarlo escapar otra vez.
Amaba a Viktor, lo amaba con todo su corazón, y sabía que no podría pelear contra él. Ni siquiera podría imaginar el lastimarlo, y no podía permitir que Viktor le quitara los valiosos segundos que le quedaban para probar su inocencia y finalmente desenmascarar a los verdaderos traidores.
Así que hizo lo único que podía hacer: huir.
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Extracto del capítulo 14/15
El corredor se hallaba extrañamente oscuro y vacío, tanto que Yuuri podía escuchar sus propios jadeos mientras corría, el cansancio clavándose en sus huesos. Había funcionado, su plan había tenido éxito y todos en el castillo sabrían la verdad en cualquier momento. Ahora podría regresar con Viktor y conseguir que las cosas funcionaran esta vez. Lidiaran rápidamente con los traidores y restaurarían la paz entre reinos.
Hubieron momentos en los que estuvo seguro de que fallaría, de que moriría, o peor, de que observaría las muertes de los que amaba. Pero había tenido determinación y fe, y finalmente todo acabaría pronto.
Escuchó un ligero sonido de tras de él y de repente fue empujado hacia el frente por un inesperado impacto, la fuerza del golpe mezclada con el cansancio en su cuerpo fueron suficientes como para hacerlo caer. No sentía ningún dolor, y fue por eso que Yuuri se sintió perplejo cuando bajó la mirada y vio lo que había causado su caída.
La filosa punta de una flecha había perforado su costado, tan al borde que por poco y era un golpe fallido. La punta carmesí brillaba bajo la antorcha, y la nublada mente de Yuuri apenas registró que lo que bañaba la punta de la flecha era sangre que ahora se encontraba lentamente tiñendo su camisa con su color vino.
Se giró lentamente, forzando sus ojos a enfocarse sobre la figura que se encontraba detrás de él, la figura que le había disparado tan inexpertamente.
Gradualmente la figura dejó de parecer borrosa y Yuuri sintió como sus labios formaban un familiar nombre. —Yuri —murmuró, y a pesar de que no sentía ningún dolor, si pudo sentir como la herida comenzaba a drenar lo último que le quedaba de fuerza, forzandolo a caer sin gracia sobre sus rodillas.
Yuri estaba parado al final del corredor, su arco todavía se encontraba levantado en su mano pero la cuerda de este se encontraba suelta. Sus manos temblaban violentamente, y por un segundo, el molido cerebro de Yuuri no pudo procesar el porqué de esa reacción. Yuri era famoso por sus habilidades con el arco, el mismo Yuuri lo había observado perforar el cráneo de una ardilla, justo en medio de los ojos, a kilómetros de distancia. Un amplio corredor los separaba, pero aun así no podía entender como Yuri podía haber fallado al disparar tan inexpertamente de modo que Yuuri se encontrara todavía con vida.
Mientras observaba, Yuuri notó como el rubio bajaba el arco con sus manos aún temblorosas, y bajo la luz de la antorcha solo pudo distinguir el ligero trazo de lágrimas que bajaban por las mejillas del joven. Yuuri nunca lo había visto llorar antes. Yuri jamás se lo había permitido así mismo, determinado a actuar tan fuerte como se esperaba de él al ser el sobrino del rey y el siguiente en la línea al trono después de Viktor. Cuando se conocieron, Yuri lo había odiado con pasión, pero Yuuri había intentado ganarse el favor del muchacho con todas sus fuerzas y había creído que este por lo menos había empezado a confiar en él, incluso que tal vez había comenzado a agradarle.
Pero todo eso había sido antes de que Yuuri hubiera sido tildado de traidor y sentenciado a morir. Antes de que hubiera escapado y cada soldado en el reino hubiera sido ordenado a asegurar su muerte. Puede que Yuri fuera joven, pero era tan conocedor de su deber como cualquier otro soldado.
Yuuri pudo sentir la amargura subir por su garganta. Había estado tan cerca. Su victoria estaba asegurada, la verdad saldría libre y no habría nadie que pudiera detenerla. Pero ya era demasiado tarde para él. La flecha en su costado y el dolor que repentinamente comenzaba a ser notorio al esparcirse por su cuerpo se encargarían de ello.
La fuerza lo abandonó y repentinamente Yuuri pudo sentirse desmayar, su cuerpo golpeó contra el suelo con fuerza y el dolor en su costado se incrementó por el impacto. La herida era limpia, y se encontraba lo suficientemente lejos de sus órganos vitales como para que Yuuri supiera que tendría una muerte lenta. Pero estaba demasiado cansado, y ya podía sentir como su vista comenzaba a oscurecerse y el mundo giraba a su alrededor.
Vagamente se preguntó si Yuri vendría para terminar lo que había comenzado, pero solo escuchó pasos desapareciendo rápidamente por el corredor y el sonido de un sollozo ahogado haciendo eco en la distancia. Pero a penas tuvo energías para procesarlo antes de que la oscuridad finalmente llegara a él y con agradecimiento se permitiera ser acunado por la inconsciencia.
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Extracto de capítulo 15/15
Yuuri escuchó a la distancia el sonido de pasos apresurados y voces gritando, pero su mente estaba demasiado cansada como para interpretar lo que estas decían. Rápidamente se escucharon cada vez más cerca, sonando más y más fuerte con cada paso, y de repente reconoció a una de ellas como perteneciente a Yuri, y la otra…
Unos brazos lo rodearon repentinamente, levantando del piso su inmóvil cuerpo. Unos frenéticos dedos se posaron junto a su cuello, buscando su pulso con desesperación, y Yuuri pudo escuchar el sollozo de alivio que el hombre sobre él soltó cuando su búsqueda fue recompensada con un pequeño aleteo del corazón de Yuuri.
Viktor.
Escuchó más palabras siendo gritadas a su alrededor, y Yuuri pudo escuchar a Yuri entre entre ellas, sonando lleno de pánico. Pero todo lo que le importaba era el hombre que lo acunaba entre sus brazos mientras repetía su nombre una otra vez, como si fuera una plegaria. Estaba demasiado cansado como para moverse o para siquiera abrir sus ojos; pero estaba agradecido de que, si era su momento de morir, al menos Viktor estuviera allí con él.
Parecía que su plan finalmente había funcionado. Si Viktor se encontraba allí, sosteniéndolo fuertemente, meciendolo y con sus dedos aferrándose desesperadamente a su pálida piel, significaba que los traidores habían sido expuestos y que su inocencia había sido demostrada. A pesar de todo, Yuuri al menos estaba feliz de que Viktor ya no pensara mal de él y de que ya no lo viera como un traidor. Su espíritu partiría del mundo de los mortales en completa paz, con el perdón de Viktor iluminando su camino.
Viktor comenzó a hablar de nuevo, diciendo más cosas en su idioma nativo, cosas que Yuuri sabía que debería ser capaz de entender pero que su cerebro no era capaz de traducir por lo débil que se encontraba. Así que simplemente se relajó y se dejó llevar por la sensación de ser abrazado, dejando que la oscuridad lo arrastrara.
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Extracto del capítulo 15/15
Yuuri no tenía idea de cuando tiempo estuvo flotando en las tinieblas, no completamente vivo pero tampoco seguro de estar muerto. A veces, ciertas palabras se filtraban entre la oscuridad, piezas de conversaciones en voces conocidas.
—…juro que no sabía —dijo una, y el cerebro de Yuuri le indicó: "Yuri", antes de perderse de nuevo.
—…infección…—dijo otra, y de repente sintió un par de manos aferrarse a las suyas y los dedos de Viktor acariciando suavemente su cabello y rostro mientras le susurraba suaves palabras de aliento.
—…se fuerte —escuchó casi a la distancia y luego sintió un dolor desgarrador, el dolor más fuerte que jamás había sentido en la vida y que lo tuvo gritando con fuerza, el sonido desgarrando su garganta al escapar de esta. El dolor estaba en todos lados, quemaba por su venas, pero lo peor era la sensación de una brasa en llamas pegada contra su costado, y en ese momento se dio cuenta de que seguramente habían removido la flecha que lentamente había estado arrastrandolo hacia su muerte.
Los brazos de Viktor solo lo aferraron más fuertemente mientras murmuraba gentilmente contra su oído, pero Yuuri pudo sentir el temblor en sus palabras, y no pudo detener el grito que salió de su garganta al sentir algo caer sobre su herida que intensificó diez veces el dolor anterior.
En ese momento, Yuuri se sintió agradecido de volver a caer en la inconsciencia.
Luego de eso volvió a caer en la deriva, la tranquila oscuridad que lo rodeaba se convirtió en un bálsamo para las heridas que sabía que estaban allí. Hacía mucho calor en la oscuridad, mucho más calor de lo que jamás había sentido en antes, pero estaba demasiado perdido en las sombras como para registrar la realidad de lo que estaba sintiendo.
Tal como antes, algunas palabras se filtraron a través de la neblina en su mente. Estaba casi seguro que los días pasaban rápidamente, pero estaba tan perdido en la oscuridad que no podía estar seguro.
Algunas veces era Yuri quien hablaba, su voz sonando en alto y enojada, pero ahogada por las lágrimas. A veces era otro hombre que Yuuri no reconocía, aunque por los fragmentos de que podía entender parecía que era un médico.
—…hierbas…—había escuchado decir un par de veces—…beba…
—…puede que no sobreviva la noche, su alteza…—se dijo otra vez, y Yuuri solo pudo sentir el frío chorro de agua que cayó en su frente para luego bajar por su cuello al tiempo que alguien limpiaba su frente suavemente y pedía al doctor que se marchara.
Era Viktor, estaba seguro de ello. A pesar de que su mente estuviera flotando a la deriva, podría sentir la presencia de Viktor donde sea. Sus palabras usualmente se perdían, pero Yuuri podía sentirlo a su lado, de donde no se había movido para nada. A veces, Viktor presionaba prendas frías contra su frente y rostro, y otras veces lo sostenía fuertemente y lo presionaba contra el. Algunas otras veces le cantaba, suaves y melódicas canciones de cuna que Yuuri apenas y podía recordar.
Una vez, cuando la oscuridad había sido más pesada que nunca antes y el calor parecía engullirlo por todos lados, Yuuri estaba seguro de haber escuchado a Viktor repitiendo las mismas palabras una y otra vez al tiempo que aferraba una de las manos de Yuuri entre las suyas propias. La extraña y extranjera esencia del incienso que la gente del reino de VIktor utilizaba para sus adoraciones llenaba la habitación, y a Yuuri le tomó unos pocos segundos darse cuenta de que Viktor estaba rezando.
Quería alcanzarlo, quería abrir los ojos y apretar las manos de Viktor para que supiera que podía escucharlo, pero estaba demasiado débil y solo aquellos pequeños segundos de lucidez le restaban tanta energía como para no ser capaz de mantenerse despierto durante mucho.
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Extracto del capítulo 15/15
Yuuri había pasado tanto tiempo perdido en la oscuridad que fue una sorpresa cuando sus ojos finalmente se abrieron. La habitación en la que se encontraba estaba también a oscuras ya que las cortinas estaban puestas para bloquear el frío de la noche, pero no era la oscuridad en la que había estado atrapado por tanto tiempo. Al observar a su alrededor, se dio cuenta de que se encontraba yaciendo en una grande y lujosa cama, lo suficientemente grande para dos personas. Era su cama. La cama de Viktor y de él.
Pero Viktor no se encontraba durmiendo junto a él como Yuuri estaba acostumbrado a que lo hiciera, sino que estaba acurrucado en una silla con su cabeza descansando contra el colchón y una de sus manos aferrándose a la de Yuuri. Parecía un completo desastre con ese cabello despeinado y los oscuros círculos que teñían la parte baja de sus ojos.
Haciendo una mueca, Yuuri se sentó ligeramente. Su costado todavía le dolía al moverse, pero cuando levantó la sedosa tela que había estado lo cubriendo, notó que la herida se encontraba limpiamente cubierta con una venda firmemente aferrada a su costado, la cual sentía tirar cuando giraba, la nueva piel pegada sobre el lugar en donde había caído la flecha. El calor había desaparecido también, y su cabeza se sentía más clara de lo que había estado en…quien sabe cuanto tiempo.
Observando de nuevo a Viktor, no pudo evitar maravillarse con la forma en que su cabello brillaba bajo la suave luz de luna que se filtraba a través de las cortinas, el cómo su rostro siempre parecía mucho más inocente cuando dormía. Era tan hermoso, y al verlo, Yuuri sintió una oleada de alivio porque supo que había tenido éxito. Si Viktor estaba allí y no lo había dejado para que muriera, entonces eso quería decir que sabía la verdad, que Viktor lo había perdonado y que estaban a salvo.
Gentilmente apartó un mechón de cabello que había caído sobre el rostro de Viktor y este se sobresaltó ante el movimiento, sus ojos se abrieron ligeramente para luego hacerlo completamente al ver a Yuuri frente a él, sentado y con finalmente despierto. Se levantó de golpe, poniendose en alerta de forma instantánea, y Yuuri a penas tuvo tiempo de respirar antes de ser atrapado en un abrazo.
Llevó sus manos a la espalda de Viktor para aferrarse a esta y luego hundir su cabeza el cuello del mismo, al tiempo que sentía como las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Cuando se separó, notó como estas se reflejaban en los ojos de Viktor y también notó que este se veía más feliz de lo que jamás lo había visto.
—Yuuri —dijo con una exhalación, casi reverentemente. Yuuri sonrió al tiempo acunaba el rostro de Viktor con sus manos.
—Viktor —dijo en respuesta, y sabía que eso era todo lo que necesitaba decir. Podrían hablar apropiadamente luego. Por ahora, todo lo que Yuuri necesitaba era saber que ambos estaban vivos y que estaban juntos. Así que tiró de Viktor para besarlo y le agradeció tanto a sus Dioses como a los de Viktor por la segunda oportunidad que les estaban brindando.
Este es uno de los "fics famosos en el universo Rivals" que se presentaron en un TOP anterior.
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