N/A: ¿Con que cara me dices que me apure en mi fic? Touche xD me cerraron el pico.

Pero bueno, lo prometido es deuda.


Capitulo 2: Kagome


Autora Pov´s

Bien, debo tranquilizarme y respirar profundo, no debo entrar en pánico. No debo asustarme. El hecho de que Inuyasha me abandono en pleno bosque y que extrañamente el cielo se oscureció dejándome como un blanco fácil para los demonios no debe porque asustarme ¡Soy fuerte! ¡Soy valiente, como diría Shippo! ¡Soy...!

*Ruidos tras los arbustos*

¡Aaaah, mierda!

Asustada y con el grito más agudo que di en mi vida comencé a correr, procurando sostener bien fuerte mi mochila entre mis brazos. Extrañamente, a causa del pánico o el shock emocional que ahora experimento, me doy cuenta del hecho que sigo en el mismo lugar. No avanzo y mucho menos me alejo del peligro... Soy una tarada.

¡En círculos no, Idiota! ¡Derecho, derecho!

Me reprende mi mente y obedeciéndole, empiezo a correr en línea recta.

La oscuridad apenas me deja ver por donde voy, solo por ello es que inevitablemente es que choco contra otro cuerpo, haciendo que ambos cayésemos al suelo. El golpe me duele de verdad, siento ardor en mis brazos y el trasero es el que más sufre la caía. Unas lagrimillas escapan de mis ojos ¡Mierda, me duele!

Estoy dispuesta a picarle los ojos a quien se haya chocado conmigo, cuando veo a cierta colegiala sobarse el trasero.

—Que golpe... —susurra y abre los ojos viéndome.

—¿Kagome? —digo incrédula ¡Kami me ama! Sonrió abiertamente, al menos no pasare la noche sola y el destino se puso a mi favor al enviarme a la sacerdotisa— ¡Gracias, Superman! —

—¿Que? —

No presto atención a lo que me dice, yo sigo en mi tarea de bailar. Festejando el hecho de haberme encontrado con Kagome.

Dejando de lado mi alegría volteo a verla, noto que se siente incomoda pero decido ignorarla. Carraspeo suavemente y le doy la mano en son de saludo, ella contesta dudosa y cuando nuestras manos se unen, de un jalón la tiro contra mi a un abrazo poderoso.

La chica grita justo sobre mi oreja, la muy desgraciada.

Trato de aguantar valientemente el fuerte piii que siento hacer eco en mi oído, respiro hondo y presiono el abrazo para evitar que ella escape. Kagome se remueve pero no logra librarse de mi, ahora entiendo perfectamente porque se esfuerzan tanto en protegerla. Sino puede siquiera escaparse de un abrazo, pobrecita. Sonrió tratando de darle confianza, vuelvo a carraspear para llamar su atención.

—¡He, he! Tranquila, que no quiero hacerte daño. Por favor, Kagome, deja de gritar —le pido, porque enserio ¡La desgraciada va a dejarme sorda!.

—¿Quién eres y porque me estas abrazando? —me exige con enfado.

Uh, que miedo (nótese el sarcasmo)

—Primero que nada, no te abrazo porque quiera, simplemente es un método no muy convencional para retenerte aquí. Y en segunda, solo te liberare con la condición de hacerte unas preguntas —le contesto.

Ella parece pensarlo unos momentos ¿Es que acaso no entendió? La verdad no me gusta repetir lo que digo pero... Kagome abre su boca en "o" y suelta un chillido muy agudo.

Juro por Naraku que si vuelve a gritar, chillar, hablar, gruñir, ect. sobre mi oído, voy a apuñalarla con una banana sin filo.

—¡Tu eres la niña con la que Inuyasha se encontró esta tarde! —me acusa.

—Si, si, fui yo pero te agradecería que dejaras de gritar en mi oreja. Por favor... —

Kagome se calma y deja de forcejear. Yo aun no la suelto, primero quiero saber si ella esta dispuesta a responder a mis preguntas, además, ni que fuera tan malo. Inuyasha solo es un perrito llorón.

—¿Aceptaras? —le pregunto.

La miko suspira cansada y asiente.

—De acuerdo, porque no —

No pude evitar la sonrisa de felino que invadió mi rostro, Kagome solo me vio con preocupación. Seguramente ahora mismo se esta arrepintiendo de haber aceptado, no la culpo, yo no me hubiese aceptado a mi misma.

Fin Autora Pov´s.

Ambas muchachas se sientan sobre las raíces de un árbol bajo la luz de la luna quien le proporcionaba perfectamente claridad para leer el cuestionario.

—¿Lista? —pregunta la muchacha.

—S-si, eso creo —responde con nerviosismo la miko.

Primera pregunta: ¿Que sentias exactamente por Hojo? ¿Si no hubieses conocido a Inuyasha, hubieses terminado con él?

La miko no pudo evitar sonrojarse, no sabia porque incluían a Hojo en la pregunta ni mucho menos porque la joven extraña preguntaba eso. Aun así, a pesar de incomodarle la pregunta, se limita a contestar, más porque lo prometió en vez de querer hacerlo.

—B-bueno, Hojo es un amigo muy preciado para mi. Lo estimo mucho, ya que él se preocupa mucho por mi salud, me envía sus medicinas a casa para mi y siempre esta dispuesto a ayudarme con mis exámenes. Pero a pesar de ser un chico maravilloso, solo lo veo como mi mejor amigo.

—¿Nunca lo viste como algo más? ¡Digo! Inuyasha es muy guapo, si, pero también es un idiota y Hojo además de guapo no es idiota —le dice la otra muchacha.

—A-aah... Si, creo que tienen razón—admite Kagome apenada.

—Eso quiere decir que de no haber conocido a Inuyasha, hubieses terminado con Hoyo... —afirma la joven, anotándolo.

—¡Eso no es cierto, yo no dije tal cosa! —chillo, Kagome avergonzada por las palabras de la muchacha de su época.

Segunda pregunta: ¿QUE SE SIENTE ESTAR RODEADA POR MUCHOS HANYOUS, DEMONIOS Y HUMANOS SEXYS? *grita la pregunta*

—¿Pero porque gritas si estoy a tu lado? —se asusto Kagome, llevándose una mano al pecho, justo donde su corazón bombéame más sangre del que debería.

—Lo siento, es que así esta preguntado jeje —se disculpa ella por el énfasis emocional y eufórica de la pregunta— Pero dinos la verdad... —una gran sonrisa pervertida baila en su rostro— A que te gusta estar rodeada de ellos, todos tan guapos y sexys. Teniendo hasta para escoger entre demonios, híbridos y humanos —

Kagome se vuelve a sonrojar y la autora no puede evitar preguntarse que esta pensando la sacerdotisa.

—Bueno... Yo... No soy de fijarme precisamente en eso, pero creo que me siento afortunada. No soy de piedra, y... bueno, hay tanto chicos guapos ¡Ah, pero que cosas digo! —la azabache se sonroja y lleva sus manos hasta sus mejillas, negando varias veces y balanceando su cuerpo hacia los lados.

La otra muchacha siente examinando profundamente cada detalle y luego anotando en su Tablet.

A Kagome le gustan sexys... —

Tercera pregunta: ¿Kagome, nunca tuvistes ganas de violar a Inu ,Sessho, Bankotsu o Koga? Porqe dejame decirte que esos galanes estan como dios quiere.

La sacerdotisa esta como un gran tomate maduro, quita como piedra y muda como vocina de avión. La autora empieza asustarse ¡Por dios, la ha matado! La joven niega, no pude ir a la cárcel ¡No sobreviviría ni medio segundo! La chica, en su mente, empieza a maquinear todo tipo de escapes, donde no es apresada por haber matado a la azabache y vive su larga vida como una fugitiva.

Pero toda idea bizarra de una vida cruel como asesina no-culpable abandona su mente tan rápido como vino, porque, nota que Kagome respira.

—Oye... —quiso decir ella, pero en ese momento Kagome estalla.

—¡¿Pero que son esas insinuaciones?! ¡Yo nunca pensaría tal cosa, todas ustedes son unas depravadas de primera! —le grita sus verdades, ahora entendiendo perfectamente la molestia de Inuyasha al ser entrevistado.

La joven autora hace un largo mohín, tampoco había sido como para que la sacerdotisa le gritase de aquella manera tan grosera.

—Esta bien ¿Si? Tampoco fue como si te hubiese preguntado de que tamaño la tiene Inuyasha —suelta la joven, escribiendo es su Tablet —Aunque si fuera yo, a Sesshomaru no me lo quitarían ni aunque me tirasen agua helada... —

Cuarta pregunta: Kagome dame tu secreto para tener paciencia, mujer ¿Como haces para aguantar a Inuyasha? es decir, el cachorro es dulce y tiene escasos momentos de inteligencia, perooo... es decir, la mayoría del tiempo demuestra que el pensar no es su fuerte. Y dos cosas más ¿Que se siente que tu pareja tenga el cabello más largo que tú, y realmente, disfrutas sentar a Inuyasha?

¡Que Inuyasha no es mi pareja! —chilla avergonzada, moviendo sus brazos como si quisiera volar.

—Bájale la espuma a tu chocolate, cielito. Tu solo preocúpate de contestar y dejar de chillar como loca, porque te juro que la próxima vez no respondo por mis actos —le amenaza.

Kagome lo piensa un poco, aun a pesar de que la otra muchacha empezaba a caerle realmente mal, se decidió por contestar. Más porque ella una mujer de palabra, no porque quisiese responderle realmente.

—No es que le tuviese mucha paciencia a Inuyasha, solo decido ignorarlo. Además, ya bien sabido tenemos que su fuerte no es usar la cabeza, todos tenemos a un amigo insoportable aunque tampoco es tan malo como se parece, simplemente hay que quererlo como es... —dijo sabiamente la azabache.

—Amén —la joven anota cada palabra en su Tablet —¿Pero que hay de su cabello? Hay que ser sinceras, Inuyasha tiene un cabello de envidia —

—Si —admite cerrando los ojos con resignación.

Ambas se miran sus propios cabellos. La miko con su azabache hasta la mitad de la espalda, la autora con su rubio hasta más debajo de los hombros. Al final, terminan suspirando frustradas.

Quita pregunta: ¿Usas maquillaje o algo? ¿Cómo o con quien seria tu primera vez?

A decir verdad nunca me a portado el maquillaje, eso no quiere decir que no lo he usado o algo. Simplemente decido usarlo en momentos especiales —

La otra muchacha asiente de acuerdo con la sacerdotisa.

—Creo que coincidimos, yo tampoco soy de maquillarme sino es para algún festejo patrio o fiesta familiar ¡Viva la belleza natural! —exclama y ambas chocan los cincos con efusión, la joven anota en su Tablet y sigue con la pregunta— ¿Y tu primera vez seria...? —le ínsita a responder.

—B-bueno, yo quisiera que sea con alguien especial. En una habitación bien decorada rom-manticamente, con v-velas y rosas... Creo que todo deber ser romántico, sino me sentiría intimidada— responde en susurros.

La otra asiente y sigue anotando.

Romántica empedernida... Creo que Inuyasha va a tener problemas—

Sexta pregunta: ¿Como es posible que en tu epoca todos se crean las enfermedades que dice tu abuelo sin tener certificación medica?

Al terminar de preguntar, Kagome rie con nerviosismo. La otra joven se siente desconcertada, ella no había dicho nada gracioso ¿O si? Con curiosidad vuelve a ver sus preguntas, nope, no hay nada de gracia en aquella pregunta. Su vista vuelve a la miko, esperando por su respuesta.

—Pues, en realidad mi madre si envía certificaciones medicas jejeje —la miko cierra los ojos y sonríe con cierta culpabilidad.

Al abrirlos, nota que la muchacha esta extrañamente vestida como Sherlock Holmes y la observaba con gran acusación.

—Dinos la verdad, señorita Higurashi ¿De donde es que exactamente provienen aquellas certificaciones? Porque no creemos que provengan del Sengoku-Jidai ni muchos menos —la joven entrevistadora golpea su regazo con fuerza, provocando un sonido sordo que hiso eco en el bosque— ¡Responde, Higurashi! ¡Di la verdad! —Kagome tiemble, pero no dice nada— ¡Confiesa, dilo! —le presiona.

Kagome llora y oculta su rostro entre sus blancas manos.

—¡Si, lo admito! Todas y cada una de las certificaciones que han llegado al instituto son falsas ¡Falsas! —admite mientras le agrega énfasis al "falsas"— Mi madre es quien las ha estado haciendo ¡Pero juro que es para un buen propósito! —vuelve a chillar y llorar como marrana.

—Caso cerrado —sentencia la entrevistadora.

¿Quién iba a decir que la señora Higurashi era tan perversa?

Séptima pregunta: Kagome ¿Cuantos uniformes tienes o siempre usas el mismo?

Kagome suspira, como si la simple pregunta se la hicieran a menudo.

—No, no siempre uso el mismo. Ya aprendí que debo tener más de uno cuando mi uniforme quedo manchado de sangre youkai... —

—Pobre de ti —dice sarcásticamente la joven —Entonces dinos cuantos tienes, mujer —la presiona nuevamente ha contestar.

—¿Tan importante es que lo diga? —

—¡Y yo como voy a saber! Tu solo te limitas a contestar lo que se te pregunta —le ordena estricta.

Ya parece dictadora —Kagome se asusta, arrepintiéndose de haber aceptado algo tan absurdo como ello —Pues, antes tan solo tenia dos, pero ahora debo decir que tendría entre unos treinta y cuarenta y dos uniformes, entre las versiones de verano e invierno —contesta resignada a su cruel destino.

—Wow, tu si que piensas en todo... —

La joven entrevistadora escribe bajo la cansada mirada chocolate de la miko.

En su Tablet claramente se sobresaltaba: Compulsiva, perseguida.

Octava pregunta: ¿Como lo haces para luchar y moverte constantemente sin que tu uniforme muestre de mas?

—Oye ¿Esto tiene para rato? Creo que me aleje mucho tiempo de los muchachos —

—Juro que ya terminamos ¿Si? Limítate a responder y dejare de molestarte —

Kagome se resigna ¿Para que pelear? Ella no iba a dejarla tranquila hasta que terminase de responder a todas y cada una de sus preguntas ¡Era peor que un examen! Preferiría miles de veces estar estudiando y luchando contra Naraku al mismo tiempo antes que pasar un segundo más de su vida en compañía de aquella muchacha de mente tan loca y retorcida.

—No es ningún misterio en realidad. Simplemente mi falda es más ajustada y firme, de una tela dura y al ser corta me permite moverme libremente. Con la camisa es igual, mi única queja es que ambas se ensucian fácilmente —se queja la miko.

Tampoco es como si tu lo lavaras —la joven anota finguiendo interés.

A Kagome le gusta provocar a Inuyasha, Miroku, Koga, Sesshomaru, Naraku, Hakkaku, Kohaku, Hakudoshi y hasta, posiblemente, Jaken.

—¿Qué escribes? —dice con curiosidad la miko, asomando su vista por encima del aparato tecnológico.

—¡Siguiente pregunta! —se apresura la otra muchacha, alejando la Tablet justo a tiempo.

Novena pregunta: -¿Has pensado que el gritar "AHI VA" cada vez que lanzas una flecha, pone en sobre aviso a tu enemigo?

La sacerdotisa baja su vista a su regazo, une sus manos sobre el y piensa en la respuesta. La entrevistadora espera a que hable, esperando seguramente alguna tontería por parte de ella.

Tal vez le diría que le pone un nombre de ataque a su "poder especial", aunque no la culpa, después de todo todos en aquel tiempo tienen una habilidad por cual ser nombrada. Inuyasha ya tenia a su Viento Cortante, Sango poseía a su Hiraikotsu y Miroku a su Agujero Negro; aquello ultimo le causo una gracia pervertida. Llenando su mente de chistes de doble sentido y a un Inuyasha dispuesto para la ocasión.

—No es que gritase aquello por querer hacerlo o porque simplemente quisiera ponerle un nombre, es más bien para darme valor a mi misma —aquella respuesta acalla todo pensamiento en la otra joven, quien no se esperaba tal respuesta— Nunca me he sentido bien matando a otros, no importa que este fuera un demonio. Creo que al gritar libero una parte de mi, tal vez a la sacerdotisa con sed de su naturaleza. Además, si mis amigos están en peligro y no me veo en otra opción, el decir eso me libra del peso que siento al disparar una flecha... —

El silencio las rodea a ambas. Las bromas y el sarcasmo por parte de la entrevistadoras no se oyen y ella misma se cuestiona si debe decir algo para romper aquel silencio que se genero. Decidió, casi al final, por optarse en morderse la lengua, es lo mejor.

Simplemente asiente al escribir sobre la Tablet, contenta con el resultado de aquella respuesta. La mejor en toda la entrevista, admite para si misma.

Además de ser chillona, es una buena persona. Termina por entender, casi, que fue lo que le vio Inuyasha... Al parecer, fue su corazón.

Decima pregunta: ¿Qué pasaría si una mañana despiertas y fueras gorda?

—Eso nunca pasara —

Un aura oscura rodea a la miko, la joven solo asiente rápidamente dándole toda la razón.

Tengo miedo... —

[Autora Pov´s]

Vi como Kagome suspiraba y masajeaba sus piernas.

—¿Ya terminamos con esto? —pregunta Kagome, cansada.

¿Tan malo eran mis entrevistas? No pude evitar ponerme triste ¡Mal agradecido sean todos!

—Solo una más y listo —

Pregunta extra: ¿Te divertiste en la entrevista?

Ella se quedo callada, poniendo una cara de "¿Enserio?", aun así, espero paciente su respuesta.

—En una escala del uno al diez —dice ella y yo espero a que me de un numero —Yo... —

Pero cuando esta a punto de responderme, un gran temblor casi nos tira al suelo. Asustada, recojo mis cosas y las meto en la mochila. El temblor lo mueve todo muy cerca de nosotras y esta vez soy yo la que cae. Las ramas de los árboles se agitan con violencia y de ellas aparece la figura de Inuyasha, quien toma a Kagome desde su cintura y se la lleva con él, detrás de ellos aparecen Sango y Miroku junto con Shippo montados en Kirara.

Extrañada miro por sobre mi hombro y...

¡Un enorme demonio peludo a aparecido!

Doy un grito para nada masculino y salgo corriendo como perseguida por el diablo, sin dejar de gritar obviamente.

... ¡Oh, por Odín. El desgraciado me esta siguiendo!

No dejo de gritar. Sep, mañana me dolería la garganta.

—¡Sálvame, Jebús —


N/A: La próxima victima, digo, entrevistado: Miroku.

¡Dejen sus preguntas para el pervertido monje!