Inizia la battaglia strategia

Entraron a una chocolatería, ya llevaban cerca de diez minutos siguiéndole.

-¿A don-donde fue?- preguntó la pelinegra mientras se deshacía su cola de caballo.

-Lo perdimos- respondía Takeshi mientras giraba a todos lados buscando al Noveno Vongola.

-¡No podemos perder a Timoteo!- gritó desesperada, ahora si que estaban en problemas.

-¿Y CEDEF?- inquirió el castaño, "Quizás ellos tendrían algo de información que nos ayude"

-Es que esto va mas allá de CEDEF y Vongola, ustedes no saben nada.- se llevó las manos a la cabeza asustada.

-No lo entiendo- se rascó la nariz confundido.

-Esto va mas allá de la razón y de la historia- comenzó a explicar la pelinegra – su plan es eliminar a ese Vongola para que Tsunayoshi caiga en su trampa y asesinarlo.

Giró de golpe, sintiendo una presencia. –Por allí – musitó entre dientes para después abrirse paso entre las personas que se encontraban en el establecimiento, llegaron al área de despacho, y brincaron la mesa rápidamente, entrando por el pasillo de piedra, por el cual Timoteo había entrado, subieron las escaleras, y en la pared de los costados había un grabado, letras, para ser exactos, pero decidieron ignorarlo para alcanzar al mayor.

-¡Timoteo Vongola!- gritó con voz chillona para captar la atención del aludido, sin embargo este hizo caso omiso.

-¡Oi, viejo!- le llamó la Lluvia de los Vongola mientras le tomaba la muñeca.

-Debo ir- decía mientras trataba de soltarse del amarre- el pergamino debe desaparecer conmigo.

-¿Pergamino?- los ojos acaramelados del moreno se posaron en la chica que estaba con él.

Extrañada, la mujer se acercó al mayor y se quitó el flequillo de la cara exponiendo su ojo –Dime quien te ordenó.

-Kheo Rosselvi- respondió el noveno para después caer al suelo.

-Hay que llevarlo con el décimo, y después hablar con todos- sus ojos perdieron el brillo, estaba asustada. –La sombra de muerte está mas cerca de lo que creía. –La lluvia solo se limitó a asentir y ayudó a cargar al jefe Vongola.


Abrió la gruesa puerta de mármol, casi cayendo en el descomunal intento.
-Es pesada- se quejó el chico rana con su habitual tono de voz.

-Shishishishishi, un príncipe no puede ensuciar sus manos con un trabajo como ese- respondió el rubio mientras entraba primero a esa destruida y olvidada mansión. -¿Qué buscamos aquí froggy?

-Sempai, ya le dije que buscamos el cadáver de Agatha-sempai, y después buscaremos las esferas que ella necesita.

Confusión eso era lo que no dejaba ver su cabello en sus ojos.

-Pero si esa chica esta viva- dijo mientras se llevaba una mano al mentón analizando su respuesta.

-Error estúpido sempai, lo que vemos es un montón de hojas y ramas unidas creando la ilusión de un cuerpo para el alma de ella. – Le explicó mientras hacia el dibujo de un arbolito con un angelito a un lado.


Tomó su teléfono celular y marcó el único número que estaba programado, presionó la tecla verde y dos segundos después el sonido de espera comenzó a sonar.

-¿Diga?- dijo una voz infaltil

-Tsunayoshi, dime que ahí no hay un investigador.- decía la chica negándose los hechos.

-Eh, bueno sobre eso…

-¡Baka!, sácala de ahí antes de que diga cosas sin sentido- le regaño la chica del teléfono.

-¡IHHHHHHHHHHHHH!, Espera, lo dices como si fuera tan sencillo, y más cuando Hibari-san la contrató.

-Pues me importa un pepino quien la mandó a traer, la sacas de allí pero ya.

Colgó el teléfono rápidamente y tomó su bolso que se encontraba tirado a un costado.

-Nos vamos Takeshi.


Se sentó en el sillón más pequeño de la sala, la piel café que recubría el mueble se amoldaba perfectamente al pequeño cuerpo de la ratoncita de biblioteca.

-Muchas gracias por dejarme pasar- dijo la investigadora e historiadora. –Le diré toda la información que me ha pedido.

El asesino se acomodó su feodora y su ojo ónix dejó salir un brillo característico.

-¿Qué es lo que investigaste?- su sonrisa ladina desapareció casi en el acto, dejando ver su rostro serio.

-Bueno, investigué desde los orígenes de la familia, lo cual fue bastante complicado, ya que la mayoría de la información se encuentra escondida o perdida, me he basado en algunos cuadros o relatos, algunos pergaminos que estaban en la ciudad de Salem y otros en Munich.

-¿A dónde quieres llegar exactamente?

La pregunta hizo un eco en esa sala silenciosa.

-A lo que quiero llegar es que las personas simplemente pueden borrar su pasado y no dejar ni un solo rastro de lo que son o fueron.- llevó su mano al mentón y apuntó al recuadro detrás del hitman.

Una chica de cabellos dorados y ojos azules, mirada cálida, pero madura, su piel marfil casi lechosa era una invitación a la tentación, un corse ajustado y lleno de miles de detalles, una gargantilla con una piedra en forma de gota de agua.

-Y la Primera Generación de Vongola no es lo que todos creen, y mucho menos los aliados que les ayudaron a llegar a la cima.

-Reborn-san, Tsuna-san pide que pasemos a la sala principal, es una reunión de emergencia, también quiere que la chica que sabe cosas vaya contigo- Haru entró en la habitación con su semblante preocupado, al parecer algunas cosas dichas por el joven Vongola le habían alterado.


El Noveno Vongola en ese momento se encontraba tendido en la cama, a un costado se encontraba una peliroja con compresas de agua helada, llevaba ya algunas horas con fiebre y esta parecía que no quería ceder.

-Por favor, solo resiste un poco- dijo la chica mientras se llevaba sus manos entrelazadas al pecho.


El moreno espadachín estaba sentado en la silla, aun trataba de asimilar la información dicha por la pelinegra, tenía demasiado sentido si lo veías desde otro punto, aunque era demasiado complicado.

Frente a el Agatha se encontraba sentada moviendo sus pies uno frente al otro, como si fuera una niña pequeña, a un costado de ese escritorio donde la pelinegra descansaba, el líder Vongola estaba recargado en la orilla del mueble, Gokudera, Mukuro, Chrome, Lambo, Ryohei y el resto de la familia estaban sentados en los sillones.

Cuando el Hitman entró se pudo dar cuenta de que no eran los únicos allí, además Fon el arcobaleno se encontraba en el marco de la puerta frente a Hibari, el cual aún conservaba su semblante intimidante, pero esta vez con cierta pizca de curiosidad.

-Te daría las gracias por venir, pero me temo que has investigado demasiado y la información que tienes está un tanto incorrecta.- Los ojos de la pelinegra se posaron en el Sol de los Arcobalenos, el cual le respondió de muy mala gana.

-¿Y a ti que te importa?, nos has engañado.

-¿Solamente yo?, no sabes ni la mitad de la historia de lo que pasó realmente con respecto a Vongola y conmigo- quitó el flequillo de su ojo, exponiendo su ojo.

-¡El sello de magia negra!- gritó a todo pulmón la investigadora mientras buscaba entre sus papeles la carpeta de cuero negro, algunos dibujos estaban plasmados, una vez que encontró el dibujo que tanto necesitaba lo mostró a todos.

La cara demacrada de una mujer, sus ojos mostraban grandes ojeras, su piel estaba amarillenta, su cabello negro totalmente hecho en picos y sus orbes poseían dos libélulas.

-Parezco demonio en ese dibujo, ¿Quién diantres me ha dibujado así?- le arrebató el dibujo mientras buscaba el autor de semejante idiotez –Kuromimi… Ese idiota me anda metiendo en sus leyendas de yokai.

-Pero este es el dibujo más acercado a lo que es Catherina Balastro- se excusó la chica mientras sacaba sus lentes.

-¿Y prefieres creerle a un japonés que a la misma Catherina?- reclamó mientras arrojaba un libro.

Miró un poco dudosa antes de continuar su narración.

-Cuando Vongola Primo, o mejor dicho el primer Vongola llegó a mi tierra, no tienes idea de cuantos destrozos causó. En primer lugar, cuando el llegó, se desató un gran revuelo en toda Italia, era el primer gran pensador en cierto modo, sus ideas individualistas y complejas hacían que los pensadores y aristócratas de ese tiempo se creyeran superiores a su manera.

-¿Pero Primo no fue el que ganó en la batalla Le tempesta?- preguntó la chica mientras sacaba su cuadernillo de apuntes.

-A ver querida, en primer lugar, Le Tempesta fue un restaurante, segundo, esa batalla fue una idiotez que causó fue que el baka se caía con sus propios pies y le arrojó la copa de vino en el vestido a Elena- se masajeó la sien mientras unas gotitas de su cuello al recordar el bochornoso momento, Elena golpeando con un zapato y corriendo detrás de el pobre rubio. –De cierta manera Tsunayoshi se parece a Primo.

-¿En que está ligada la Vongola contigo?- inquirió en manera de acusación.

-La Vongola, muy buena pregunta, así que deberé de contar detalles que ustedes mismos desconocen- dejó escapar un suspiro- verán, cuando Primo quiso comenzar a andar con los vigilantes, comenzaron los problemas, además de que aún le faltaban algunos vigilantes, estaba la molestia del gobierno y bueno, todo mundo sabe lo que pasa cuando la mafia y todo eso…

Trató de no dar mas detalles en el momento.

-Básicamente ustedes están en medio de una batalla que lleva más de cuatrocientos años, y ustedes están en medio. – Se movió con los hombros dejando una interrogante – Kheo era mi prometido hace un tiempo, bueno, la verdad es que las personas nunca son lo que aparentan, y bueno, caí en su trampa.

-Mis investigaciones decían que moriste en la hoguera.

-Y tienes razón en lo que has leído, morí en la hoguera, poco después de que me convirtiera en una de las doce brujas blancas, el mismo me mandó a matar, junto a mi maestra Lexi – una lágrima rodó por su ojo – ni siquiera pude terminar mi misión en la Vongola, y lo peor de todo es que Elena me ayudó a poner el sello de protección a la familia, ¿Nunca se preguntaron como un ataque como ese de todos los lugares de la mansión fue a dar exactamente en la habitación de ella?.

-¿Entonces fue cierto que fue un claro intento de asesinato?.

-Fue un asesinato, el objetivo era matarla para debilitar el sello y dejar salir a quien va más arriba de todos, en aquel entonces, Luce era una sacerdotisa de Mundo, ella era la mediadora entre los vivos y muertos, yo soy la que mantiene el balance entre la naturaleza y el hombre, y Elena era la representación de la pureza, nosotras hicimos un sello para retener a la persona que pensaba comenzar una guerra que nadie podría parar. El nombre que portó Luce en el tiempo que estuvo viviendo aquí portó el nombre de Kheo, con la esperanza de que ella recordara quien era el, sin embargo, parece que no recuerda nada, lo más cercano que ve es lo de los Arcobaleno y eso es suerte.

-No comprendo nada, se supone que la Famiglia Balastro solo tenía una hija, la cual fue asesinada, como te explicas el estar aquí.

-Como lo dije antes, soy bruja, soy la mediadora de la naturaleza y los humanos, simplemente un poco de abracadabra, cree un cuerpo hecho de hojas y ramita y estoy aquí.

-Eso se escucha demasiado sencillo- respondió la investigadora mientras sus ojos se ensanchaban.

-Buah, y lo es, no es tan complicado, simplemente se recitan las oraciones y listo, sin embargo comen demasiada energía- reprocho mientras sacaba la lengua. –Mi cuerpo está siendo traído por Belphegor y Fran, así que ya no tardo en llegar, y Viper va a traer a Elena.