Pequeño protegido.

El hombre miraba atentamente al chiquillo que intentaba resguardarse en un rincón de su cuarto. Ya había hecho lo que tenia que hacer, pero ese niño de aspecto delicado… No podía permitir dejar vivo a ese niño. Comenzó a acercarse a él. A cada paso que daba el niño se apretujaba contra la pared.

-No te hare daño-le informo, mientras miraba al asustado niño.- ¿Cómo te llamas?

-Milo…-respondió el aterrado niño de 7 años. El hombre que tenía en frente, tenía un sangre en su ropa y en la hoja de su espada. Esa sangre podría ser de su madre, de su padre o alguno de sus hermanos.-No me lastime…

-No lo hare Milo, no te preocupes…-Tomo entre sus dedos uno de los sedosos mechones del niño. Luego con su otra mano acaricio con cuidado la mejilla del niño limpiando sus lagrimas de piel era sumamente suave, sería un pecado imperdonable matar a esa criatura. De por si, ese niño habia sido enviado para terminar la guerra. Su fiera interna se apaciguo al ver esos llorosos ojos turquesas.- No te preocupes, te cuidare a partir de ahora…-el hombre beso la frente del menor, se quito un collar del cuello y se lo puso al menor. Le beso en la frente, de nuevo con la promesa de cuidarle y se fue.

Siete años después.

Él había sido llevado a un prestigioso colegio con internado, jamás le dijeron quien había sido su benefactor. Pero siempre tuvo las comodidades necesarias. Jamás pudieron atrapar a los asesinos de su familia, habían sido muertes muy violentas y era claro que no había sido por una sola persona. El que le encontró esa noche, le había salvado la vida… para no decir que se la había perdonado. Pero… ¿Por qué lo había hecho? Él juraría que ese ser estaba dispuesto a matarlo, como había hecho con el resto de su familia.


Ahora caminaba hacia la parte trasera del campo de deportes, había recibido una nota en la que le decían que querían verlo ahí. Hacia unas semanas unos chicos, mayores a él, le acosaban y literalmente parecían traer muy malas intensiones hacia su persona. La nota estaba firmada por uno de sus amigos, le decía que tenía que mostrarle algo importante. Y que solo podía mostrárselo en el lugar citado.

Bosque lindero al campo de deportes.

Milo siguió caminando, ya se estaba acercando al viejo cobertizo de leña. Esa era una zona prohibida, todos lo sabían. Por eso, todos, se juntaban en ese lugar.

-Si ya llego el huerfanito…-dijo una voz burlona, cuando Milo la escucho quiso salir corriendo, pero dos chicos lo agarraron y le acercaron al dueño de la voz.-Cuidado Valentine, la idea es hacer las paces… No lastimar al nenito.

-Me sueltan-Milo en vano trataba de soltarse.

-Ya… cálmate-le dijo el sonriente rubio.-Vamos a dentro…-los otros dos entraron con el más joven aun fuertemente sujeto.

Dentro del cobertizo de Leña.

El cobertizo de Leña era una antigua cabaña donde se solía guardar leña (que ya casi no se usaba) y herramientas de jardinería. Valentine y Shilpyd, sentaron a Milo en una silla y le ataron las manos en la espalda.

-Suéltenme…-suplico mientras trataba de soltarse. Radamanthys, uno de los más grandes del instituto con 17 años, se acerco al chico que le miro con terror.

-¿Por qué te iríamos a soltar mocoso?-pregunto el joven burlón mientras le quitaba la corbata del uniforme a Milo.- ¿Vas a irle pedir ayuda a mami y papi? O a tu benefactor anónimo…

-SUELTAME…-Radamanthys le sujeto del rostro.

-No eres nadie para exigir…-le informo el rubio burlón.-nosotros podemos hacerte lo que queramos...

-AUXILIO-Grito, pero Radamanthys le amordazo con su corbata. Luego Valentine le levanto de la silla, aun tenía las manos atadas. Radamanthys lo tiro en el suelo y comenzó a quitarle el pantalón al joven peli azul. Quien en vano intentaba escapar de las manos de sus acosadores, Radamanthys dejo en ropa interior al pobre niño que gimoteaba en vano. El rubio se puso entre sus piernas, estaba dispuesta a poseer a ese niño. Y sus amigos dispuestos a ver como lo hacía y hacerle lo mismo luego al niño. Estos, de mientras, sujetaban a Milo para que no se escapara.

-Ahora si vas a tener motivos para lloriquear-le informo Radamanthys mientras le desabotonaba la blanca camisa. De los ojos de Milo caían lágrimas de pánico. En vano intentaba soltarse, Radamanthys lo sometería y como era hijo de uno de los dueños, de seguro quedaría impune por ello.- Chilla si te duele…-le dijo mientras comenzaba a quitarle lentamente la ropa interior, para aumentar su martirio. La puerta de la cabaña se abrió de golpe, dejando ver una sombría figura. Los más grandes dejaron al chiquillo. Quien aun mantenía su ropa, ligeramente, a la altura de la cintura.

-Largo.-ordeno, Milo abrió los ojos espantado. Reconoció esa voz, apenas la escucho… Comenzó a negar con la cabeza y trato de alejarse de ese hombre. Sus acosadores escaparon de la cabaña y le dejaron a solas con ese hombre. Comenzó a llorar cuando este se adentro en la cabaña, cerró los ojos aterrado. Le habían dejado con el dueño de sus pesadillas. Él se arrodillo a su lado y le quito la mordaza, Milo seguía con su silencioso llanto- Ya calma, no te hare daño…

-¿Por qué?

-¿Por qué?-el hombre le miro arqueando una de sus perfectas cejas- ¿A qué viene esa elocuente pregunta?

-¿Por qué me dejaste vivo?-el hombre lo abrazo, Milo se sentía perturbado, sintió un ligero tirón del lazo que sujetaba sus manos y estas quedaron libres. Estaba asustado y no sabía cómo reaccionar. El hombre le abrazo, aun de rodillas junto a él, y comenzó a acunarlo. Milo solo quería ponerse el pantalón y salir de ahí. Estaba aterrado, "su" pesadilla se quito la gabardina que cargaba y tapo al niño con ella.-Mi ropa…-logro articular.

El hombre tomo el pantalón de Milo y comenzó a vestir al menor. El chico se sentía raro, dado que este en ningún momento le había soltado. Él acerco sus labios al odio del menor, mientras deslizaba su mano hacia el pecho del chico para localizar el medallón. Estaba donde lo había dejado por última vez, seguía pendiendo del cuello del niño.

-Te cuidare a partir de ahora.-le susurro el hombre, para volver a tapar al niño con la gabardina y sacarlo en brazos de la cabaña.

Despacho del director.

Milo seguía en brazos de su "pesadilla", quien en realidad resulto ser su benefactor. El responsable que a él no le faltara nada… El director escucho lo que había pasado, Milo no se movía de donde estaba (en brazos de su benefactor aun cubierto por la larga gabardina)

-Espero que entienda, que por esta razón… Retirare a mi protegido del colegio-el director asintió- y junto con ello… Retirare mi dinero de todo lo demás-el hombre abrió los ojos de forma desmesurada, Milo levanto la vista ¿Dinero de todo lo demás?-Pensé que había dejado al niño en buenas manos… Pero al parecer me equivoque…

-Señor Acuarus…

-Nada.-informo el peli azul, mientras se levantaba con Milo aun en brazos.- Yo esperaba que protegieran a mi niño… y no lo hicieron… Lo lamento, pero llevare a Milo a un mejor lugar.-el hombre se retiro con el muchacho en brazos.

-¿Por qué me dejaste vivo?

-¿Vas a preguntarme eternamente sobre eso? ¿O solo el tiempo que dure tu vida?-pregunto el hombre de fríos ojos celestes. Milo enmudeció y no respondió.

Fuera del colegio.

El señor Acuarus, como por fin podía identificar a su benefactor, salió del edificio con Milo en brazos y se acerco a un auto negro que ahí aguardaba.

-Señor-dijo un joven peli lila, que le abrió la puerta a su "pesadilla/benefactor" para que subiera con Milo en brazos.

-Llévanos a la casa, Mu.-ordeno el peli azul mientras entraba al auto.- Cuando lleguemos, manden a los gemelos, que se encarguen de esos chicos. -Milo se tenso en brazos de su "pesadilla", "que se encarguen de esos chicos". ¿Qué le harían a esos chicos?

-No los lastimes… por favor.-susurro.

-Ah callar.-le ordeno el señor Acuarus, Milo se tenso a un más en sus brazos.- lo que te estuvieron por hacer no se perdona. Recibirán sus castigos, pero no les matare si es lo que te preocupa. Matarlos seria premiarlos.-Miro hacia adelante, manteniendo una mirada helada.- Mu, cuando lleguemos. Que se prepare todo, volveremos a Francia.

-Sí señor, como usted desee. -Milo escondió su rostro en el pecho de ese hombre tan siniestro, que le habia estado protegiendo durante siete años. ¿Acaso esa cosa sentia remordimiento por mata a su familia? Tenía miedo, no sabia que podria pasarle ahora que estaba con él. El señor Acuarus sentía el miedo del niño. Por lo cual comenzó a acariciarle el pelo, para calmarle, Milo termino durmiéndose en sus brazos.

Mansión.

El señor Acuarus, entro a la mansión y subió a la planta alta (aun con el niño dormido en brazos) entro a una habitación y le deposito con cuidado en la cama. Su leal "lacayo" había guardo silencio mientras esto acontecía.

-Duerme pequeño…-susurro, mientras tapaba al niño.

-Señor. ¿Ese es el ángel?-Pregunto el peli lila.

-Es él…-informo el hombre- qué bueno que no lo mate esa noche… Su cuerpo debe mantenerse puro, Mu te encargo su vigilancia.

-Sí señor.-respondio el peli lila.

Continuara.