Ranma ½ y todas sus situaciones y personajes son propiedad de Rumiko Takahashi. Hago esto por voluntad propia y sin fines de lucro.

.

-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-

Adicción

-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-

.

.

Yo, Kodachi Kuno, la rosa negra de la Escuela para señoritas San Baco, puedo conseguir siempre todo lo que quiero.

Fue sencillo engatusar a Ryoga Hibiki para llevar adelante mis planes. Para su ingenua y patética mente éramos aliados buscando un mismo fin, pero en realidad él era mi esclavo, un vasallo, una herramienta para que mi amado Ranma-sama abriera por fin los ojos y descubriera la verdad, todo el amor que estaba en mi poder entregarle, toda la pasión que guardo en mi corazón solo para él.

Como una mascota fiel y bien entrenada, Hibiki me ayudaría en mi cacería para llegar a regocijarme en los brazos fuertes de mi querido Ranma-sama, y mi amado guerrero comprendería por fin la clase de chiquilla de baja calaña con la que estaba obligado a convivir. Nuestra meta era conquistar el premio: yo viviría por siempre encerrada en el tibio calor del cuerpo de mi amado Ranma, rodeada por sus fuertes y protectores brazos, y esa estúpida chiquilla bien podría ser el trofeo que ganara mi sirviente, después de todo la plebe se conforma con las sobras que dejan los grandes señores. Y ellos eran el uno para el otro, sin duda, igual que mi Ranma-sama y yo.

Lo único que necesitaba era una prueba, una verificación. El día en que por fin nos uniéramos de una vez y para siempre pensaba ofrecerle a mi amor un banquete digno de reyes, y en el postre agregaría unas cuantas gotas de poción. Nada que le impidiera el uso de sus facultades, por supuesto, solo algo que lo relajara lo suficiente para dejarse llevar por toda la pasión que guardaba en su pecho, porque mi Ranma-sama es tan apasionado como tímido, lo conozco bien. Era necesario probar en alguien más la cantidad exacta y el efecto que causaría, algunas gotas de más llevaban a la muerte y eso sería bastante contraproducente.

Entonces, ¿quién más podría usarse como conejillo de indias? Hibiki estaba para servir a mis propósitos, cuales fueran. A la primera mordida del pastelillo supe que había calculado bien la dosis y reí con regocijo. Los ojos de mi perro fiel brillaron encendidos, el calor le coloreó el rostro y empezó a balbucear y a removerse inquieto. No sabía lo que le estaba ocurriendo. Pobre diablo ingenuo.

La risa me asaltó de nuevo mientras lo observaba enjugarse el sudor de la frente y respirar agitado. Cuando me moví para cruzar las piernas y mi fina yukata se abrió revelando más mi suave y firme muslo, capté su atención de inmediato. Sonreí. Pude comprobar que el elixir causaba el efecto deseado.

En un solo movimiento estuvo de pronto sobre mí besándome sin miramientos. Entonces comprendí que aquella podría ser una divertida forma de practicar para luego satisfacer en todo a mi lujurioso guerrero de cabello trenzado, así que le permití deleitarse con mi cuerpo. Sus manos me quemaban la piel, me tocaban con insolencia y yo me inflamaba imaginando el momento en que las manos de mi Ranma-sama me tocaran así y se regodearan sobre mí. Gemí anticipando caricias más osadas, el vasallo asaltaba mis labios y su lengua violentaba mi boca con ardorosa maestría. Y yo imaginaba que era la boca de mi amado la que me reclamaba, que era él quien me abría la yukata con brutalidad y arrancaba después mis otras prendas.

¡Oh sí, mi Ranma-sama! ¡Mi adorado amante! ¡Oh, sí! Mi cuerpo le pertenecía completamente.

Ayudé a quitarle la camiseta y los pantalones, quería tocarlo también, saber anticipadamente cómo se sentiría tocar los poderosos músculos de mi dueño. En mi mente era para él para quien abrí mis piernas, aunque era otro el que me tocaba y resoplaba en mi oído. Él murmuraba el nombre de la chiquilla Tendo pero no me importaba, yo también pensaba en otro extasiada, comprobando que mi siervo alucinaba poseído por el afrodisíaco de la poción. Así también le sucedería a mi Ranma-sama, la cabeza se le llenaría de fantasías que yo le cumpliría, sería su princesa, su criada, su reina, su diosa; él me complacería y yo domaría al caballo salvaje que habitaba en su cuerpo. Sí, así sucedería.

Esto era solo una práctica, una preparación para el verdadero momento, el placer que mi sirviente me otorgaba en aquel instante no era nada comparado al que me enseñaría a alcanzar mi Ranma-sama. Pero mientras tanto disfrutamos hasta saciarnos, gritando cada uno en la cúspide el nombre de la persona que habitaba sus pensamientos.

Comprendo que con el tiempo Hibiki se hiciera adicto a mí, a mi belleza y mis talentos únicos, no tenía otra salida de todos modos. En sus ojos ya no brillaba la falsedad del elixir, me miraba de verdad, y yo me dejaba admirar, era realmente él quien me deseaba y volvía a buscar aquello sin lo que ya no podía vivir.

Las posibilidades que teníamos eran muchas, cuerdas, grilletes, cadenas, deliciosos peligros, todo tipo de divertidos objetos, sábanas de seda, camas de agua. Estaba dispuesta a probar todo hasta perfeccionar la técnica que me convirtiera en la amante ideal y deshiciera a Ranma-sama en mis brazos con solo tocarlo.

Un sirviente cualquiera siempre se siente atolondrado ante su amo, y frente a tanta opulencia como halló en mí, el tonto Hikibi casi no sabía reaccionar, pero me había convertido en un vicio que le roía la mente. Podía verlo cada vez que me desnudaba con sus manos temblorosas y bruscas, en la manera en que su cuerpo reaccionaba al instante con mis lentas caricias. En medio de la pasión tiraba de mi cabello suelto con rudeza.

Yo era la delicia, el mejor bocado que tendría nunca en sus labios.

Soy Kodachi Kuno, la rosa negra, puedo conseguir todo lo que me propongo y aún muchas más cosas sin pretenderlo siquiera. Así como mi destino me hizo encontrarme un día en los brazos del verdadero amor sin yo haberlo previsto y conocí a mi Ranma-sama, así también inesperadamente había encontrado en mi súbdito un agradable compañero para jugar y divertirme. Él me buscaba una y otra vez. Yo le permitía probar toda clase de placeres en mi cama.

Podía dejar el juego en cuanto quisiera, solo que aún no se me antojaba hacerlo.

.

.

-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-∙:∙-

.

Toda esta colección está dedicada especialmente al señor Aoi Fhrey.

¡Feliz cumpleaños, Mario! Ojalá te guste esta extraña historia y pueda alegrarte en tu día.

.

Nota de autora: Ustedes disculparán que comience otra historia cuando aún no he actualizado las demás, pero se me ocurrió esta malvada idea y no pude resistirme XD. Leyendo en otro fandom fics de un concurso de parejas crack (parejas raras o no-canon), pensé en hacer algo parecido para el universo de Ranma ½.

Para acabar con la rutina y descansar un poco de Ranma y Akane.

Gracias por leer.

Romina