Sailor Moon no me pertenece.

Promesas inconclusas.

Epilogo.

Cuatro años después. . .

A penas el auto se detuvo un niño de diez años, pelinegro y vestido con el uniforme de entrenamiento de su equipo de futbol se bajó, tras despedirse de su amigo Malachite tomo su bolso de entrenamiento y comenzó a caminar hacia su casa, su bicicleta estaba aparcada cerca de la puerta del hogar Chiba-Tsukino, la próxima semana tenia la carrera anual del pueblo, y estaba seguro de que volvería a ganar el primer lugar como lo había hecho el año anterior.

- ¡Mamá ya llegue!

- ¡Endy. . . Endy. . .!- Dos niñas pequeñas, una de cabello rosa y otra de cabello oscuro corrían hacia él.

- Hola Rini.- Miro a las dos pequeñas.- Hola Hotaru. . . ¿Y los demás?

- Mamá esta en la sala, tiene muchos obsequios.- Murmuro la peli rosada.

- Mi mamá esta en a cocina.- Murmuro la otra pequeña

- Vamos.- Le dio una mano a su hermana y la otra mano a su otra hermana.- Vamos con mi mamá.

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- Veamos. . .- Serena hiso el ultimo nudo y la rosita del obsequio quedo perfecta, noto los pasos de sus hijos acercándose y sonrió al verlos aparecer al fin.- Hola mi amor. . . ¿Cómo te fue en el entrenamiento?

- Hice tres goles, el entrenador dice que soy toda una promesa del futbol.

- Lo sabía.- La rubia estaba sentada en el suelo alfombrado de su casa, estaba realmente cómoda ahí a pesar de su vientre hinchado por un nuevo embarazo de casi ocho meses.- Mañana tu padre y yo estaremos alentándote desde las gradas.

- ¿Qué es gradas mamá?- Rini se sentó en su pequeña mesita de hacer deberes y tomo un crayón de color, pues antes de la llegada de su hermano había estado dibujando.

- Es el lugar donde nos sentamos cuando vamos a los partidos de futbol de Endy.

- Aaaaa. . .- La niña miro a su compañera.- ¿Tu también iras a ver a mi hermano?

- Si. . .- La niña de pelo oscuro tomo su osito y comento a atarle el nudo del cuello.- Mi mamá dice que hay que apoyar al equipo de Endy.

- ¿Mamá a qué hora comenzaran a llegar los niños?- Pregunto Endy al ver que todo parecía estar listo para el cumpleaños de ambas niñas.

- Pues a las tres.

Para la alegría de Ojo de Tigre el bebé que había engendrado en Beryl había nacido sin ningún problema de salud, el rubio había dejado atrás su vida de adicciones y ahora era uno de los terapeutas del centro donde había conocido a quien ahora era su esposa. Berjerite se había enamorado de Ojo de Tigre nada más conocer su historia de vida, lucho mucho para poder sacarlo de las drogas y conforme pasaban tiempo juntos se habían enamorado el uno del otro y así como Serena había conseguido adoptar legalmente a Endymion, Berjerite había hecho lo mismo, tras haberse casado con Ojo de Tigre hace poco más de dos años, naturalmente la pequeña daba por hecho que Berjerite era su madre y solo ella, nunca había conocido a Beryl pues ella había muerto al poco tiempo de dar a luz.

Endymion entendía perfectamente que tenía otra hermana más a parte de Rini, y de hecho quería a la pequeña Hotaru como quería a Rini, sin ningún tipo de miramientos, de hecho el pequeño siempre compraba dulces y muñecas para su hermana.

- Oye mamá. . . No veo a mi papá.- Murmuro Endy.- ¿Dónde esta?

- No quieres saberlo creerme. . .- Murmuro Serena mientras se ponía de pie.

- No me digas que. . .

- Ajá. . . Tu padre es un excelente medico pero inflador de globos es. . .

- Un desastre.- Sentencio el pequeño.

- Y Tigre no se queda atrás.- Berjerite entro en la sala llevando una bandeja con galletas y leche.- Ese par no terminara nunca de inflar todos los globos para el cumpleaños de las niñas.

- Llevan así desde el desayuno, después de que te fuiste a entrenar.- Murmuro Serena entre risas.

- Sabes que papa no se da por vencido.- Murmuro Endymion a medio reír.

- Mamá.- Hotaru se acercó a su madre.- Galletas. . .

- Toma mi amor.- La joven le sonrió antes de besarla en la frente, luego se volvió hacia donde estaba Rini.- Mi cielo aquí tienes una galletas y leche.

- Gracias tía Berjerite.- La niña acepto los bocadillos.

- ¿Quieres Endymion?

- Si gracias.

Serena miro a sus hijos, ambos querían a la pequeña Hotaru, lo cual le hacía muy feliz, sobre todo porque Tigre y Berjerite vivían solo a un par de casas de la suya, haciendo que la relación entre los hermanos fuese estrecha.

Lo mejor de todo era que ahora vivían en absoluta paz, Beryl ya no significaba ningún riesgo, Gea mucho menos pues estaba cumpliendo condena por complicidad, se había iniciado un juicio contra Beryl por todos los cargos, el primero en ser citado a declarar fue Tigre, quien al cooperar no tuvo pasar tiempo en la cárcel, sino que con trabajo comunitario, de ahí fue que su relación con la peliazul se hiso más intima.

- Mamá.- Endy la miro.- Malachite me dijo que llegaría eso de las tres.

- Si mi cielo.- Serena le sonrio antes de ponerse de pie.- Vengan niños vamos a ver como siguen los hombres.

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- Estúpido inflador.- Darien gruño rabioso.- El cumpleaños de mi hija va a comenzar en un par de horas y no quiere funcionar.

- Tendremos que seguir como estamos.- Comento Tigre ya con poco aire ya que había comenzado a inflar los globos rosados con la boca.

- Tu pareces muy tranquilo, también es el cumpleaños de tu hija. . .

- Estoy tranquilo porque sé que Berjerite me va a venir a rescatar.

- Por lo visto te apoyas mucho en ella.

- Sabes que si, la amo con toda mi alma, y lo que me tiene feliz es que es un amor de verdad.

- Eso todos lo vemos.- Darien tomo un globo y se lo llevo a la boca.- Lo bueno es que cambiaste tu vida por completo.

- El saber que Beryl estaba embarazada de mi me hiso cambiar, sabía que el bebé iba a necesitar todo el apoyo del mundo, y yo debía ser ese apoyo.

- Lo bueno es que Hotaru nació bien. . .

- Si. . . Y Endy ya está mejor, sin necesidad de ninguna operación.

- Si. . .- Darien comenzó a soplar.

- Hola papá. . . Hola Tigre.- Endy se les acerco, se quedó mirando los pocos globos que ya estaban listos.- Vaya mamá tenia razón, no han avanzado mucho.

- Pues ella habla mucho y ayuda poco.- Murmuro Darien medio enfadado.

- Pues yo inflo globos más rápido que ustedes dos juntos.- Serena tomo un globo y en pocos segundos demostró su punto.

- Mi amor.- Berjerite se acercó al rubio objeto de su amor.- Dejame ayudarte.

- ¿Ves? - Tigre miro a su amigo.- Ella siempre me salva.

- Ven Hotaru vamos a la casita que mi papá construyo. . .

- Si Rini. . .

Los adultos escucharon las voces de las niñas, estaban evidentemente felices, ambas estaban de cumpleaños en la misma fecha, pues Hotaru había nacido un par de semanas antes de lo previsto y Rini se había demorado una semana más.

- Al menos no soy tan mal constructor.- Oyó Serena que decía su marido.

- Darien. . .

- ¡Hola!- Neherenia entro en el patio de la casa, llevaba varios obsequios.- ¿Dónde están mis amores?

Los tres niños, al oír la voz de la mujer mayor corrieron a su encuentro, Neherenia comenzó a repartir dulces y regalos, los más grandes naturalmente eran para las cumpleañeras.

- Gracias señora Chiba.- Hotaru era una niña muy respetuosa, todo gracias a la educación de su madre.

- De nada cielo.

Berjerite miro a su marido, ambos sonrieron, la niña a pesar de ser hija de quien era, la querían mucho, nadie la relacionaba con aquella mala mujer. La peliazul, le dio un beso fugaz a su marido en tanto miraba a su niña abrir el obsequio, era la muñeca preferida de su hija.

- Es usted muy amable señora Chiba.- Le dijo a la mujer.

- No tienes nada que agradecer querida, Hotaru es casi mi nieta también, al ser medio hermana de Endy.- Sonrió Neherenia.- Ahora vamos a ponernos manos a la obra, Artemis y Luna, deben estar por llegar con más infladores para los globos.

-¡Si!- La alegría se hiso sentir en los dos hombres.

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- Darien.- Serena trato de hacerse un lado, pero las manos de su esposo eran más rápidas.- Cariño no. . . Hay niños por todos lados. . .

- Mmm. . . Pero quiero besarte. . .

- No sigas, pareces un niño.- La pareja estaba en la cocina, Serena había ido a buscar más jugo para los niños, pero su marido la había seguido buscando acariciarla.

- ¿Acaso no quieres mi cariño?

- Sabes que si.- Se volvió para mirarlo a los ojos.- Siempre quiero tus caricias. . . Pero soy maestra, la mitad de los niños que están aquí han sido alumnos míos. . .

- Dejaste de ser maestra cuando presentaste la baja por maternidad.- Darien puso su manos sobre el vientre donde descansaba su tercer bebé.- Mi hijo. . . Ya quiero que llegues aquí con nosotros Mamoru.

Ese era el nombre que habían decidido ponerla a su próximo hijo, ya casi todo estaba listo para recibirlo, solo faltaban algunas decoraciones en el cuarto del nuevo bebé. Darien y ella se habían esforzado mucho, ya querían a ese bebé en sus brazos.

- Solo un beso.- Murmuro él con una sonrisa.

- Bien.- Cedió la joven.- Solo un beso.

Pero como siempre solo un beso no fue suficiente, Darien la estrecho entre sus brazos, ansiaba tenerla asi desde la mañana, sus amigos habían llegado temprano para ver todo lo del cumpleaños, de modo que penas si había podido estar cerca de ella.

- Lo siento par de tortolitos.- Esmeralda sonrió mientras entraba en la cocina, iba de la mano de su esposo, Diamante.- Creo que llegamos en mal momento.

- Hola.- Serena se alejo de su marido.- Ven Esmeralda siéntate.

La peliverde camino lentamente, desde hacía pocos meses podía caminar de forma normal, dado que tras su accidente se había quedado en sillas de rueda, ahora y luego de tanto trabajo de ella, y de su novio que era kinesiólogo había podido rehacer su vida en forma normal.

- Gracias por invitarme. . . Después de todo lo malo que les hice. . .

- Eso ya es pasado.- Sonrió la rubia.- Ahora ya no tiene importancia. . .

- Pero Serena yo siempre fui cruel contigo. . .

- Olvídalo Esmeralda, ahora todo es distinto.

Desde la muerte de Beryl, y el total abandono de parte de sus padres, Esmeralda se había sentido sola y perdida, Serena había sentido piedad por ella y desde entonces eran amigas, incluso la peliverde ya se llevaba mucho mejor con su sobrino.

- Hola tía Esmeralda.- Casi como si hubiese sido invocado el niño entro.- Mamá, papá, ya casi es hora del pastel.

- Es cierto.- Serena miro a su nueva amiga.- Vamos Esmeralda.

- Si.- La joven se levanto con la ayuda de su novio.

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- ¿Qué pasa?- Tigre miraba a su esposa, parecía nerviosa, y eso le preocupaba.- Anda dime mi amor.

- Yo. . . Tigre. . . Yo estoy. . .- La joven comenzó a mover sus manos, se habían alejado un poco de todos los niños y niñas que habían en la fiesta.- Yo estoy. . . Estamos. . .

- Sea lo que sea mi amor, sabes que estoy contigo.- La estrecho en sus brazos, tenía miedo, no quería que nada le quitara esa felicidad.

- Vamos a tener un bebé.- Dijo la joven abruptamente.- Estoy embarazada.

Berjerite se quedó mirando a su marido, se había quedado callado y pálido, quizá no era un buen momento para ser padres, ambos tenían mucho trabajo en el centro de rehabilitación

- Di algo. .- Le pidió un tanto angustiada.- Por favor. . .

- Un bebé. . .- Fueron las primeras palabras del rubio.

- Si, sé que quizá no estas feliz. . .

- ¿Estás loca?- Tigre la tomo entre sus brazos y comenzó a besarla como un loco.- Mi amor. . . Mi cielo, un bebé. . .

- ¿Estas feliz?

- Mucho. . . Mucho mi amor.- Se arrodillo y beso el plano vientre de su mujer.- Mi cielo. . . ¿Cuánto tiempo tienes?

- Tres meses. . . No me había dado cuenta hasta hace algunas semanas. . .

- Y yo. . .- Tigre se sonrojo.- Anoche fui un poco brusco contigo. . .

- Fuiste maravilloso mi amor.- La joven recordó la forma apasionada en la que se había entregado a su marido, habían hecho el amor después de haber acostado ambos a su hija.- Te amo.

- Y yo mi amor. . . Mi dulce ángel.- Se levantó para besarla en los labios.

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Los niños corrían de un lado al otro, las risas iban y venían, entre pastel, globos y dulces los niños no dejaban de jugar entre tanta alegría, Serena estaba feliz con la vida que llevaba con su esposo, su amigos, y la comunidad en general.

- Hola. . .- Seiya llego a mitad de la fiesta.- Estamos en el examen de grado de Kakyuu.

- ¿Y cómo te fue?- Serena miro a su amiga y a la que esperaba pudiese convertirse en su colega.

- Aprobé con muy buenas calificaciones.- Dijo orgullosamente la peliroja.

- Muchas felicidades. . .

- Setsuna dijo que puede comenzar a trabajar en el colegio el próximo año escolar.- Murmuro el pelinegro.

Darien miro a su hijo mayor jugar con sus amigos a la pelota en una esquina del jardín trasero, después busco a su hija, Rini jugaba por todos lados con su mejor amiga Hotaru, los demás niños comían dulces y reían de buena gana. Todo a su alrededor era lo que siempre había querido, estar al lado de su hermosa Serena, quien llevaba en su seno a su tercer hijo, tenía a sus dos hijos, era la familia que quería desde hace años, por la que había luchado y con la que ahora disfrutaba de buena gana.

- ¿Mi amor?- Serena de pronto le hablo, le toco el hombro delicadamente.- Te has quedado callado.

- Veía a nuestra familia, nuestros pequeños, nuestra felicidad mi amor. . .

- Si.- La rubia no podía estar más de acuerdo con su amado esposo.

DEJEN SUS REVIEWS.

Snif. . . Snif. . . Amigas esta historia llego a su fin, espero que les haya gustado, quiero agradecerles a todas las que dejaron sus Reviews y me permitieron de alguna forma conocerla y también conocer su obra, espero que tengan una buena navidad y próspero año nuevo. Saludos!