(¡Hola! Bueno, esta es la primera vez que publico un fanfic. Basado en "Dark Woood Circus". Final alternativo.)

Los personajes de vocaloid no me pertenecen ni la canción, todo es propiedad de sus respectivos autores a quienes agradezco. Yo sólo tomé la idea y los personajes prestados.

Recibió con una cara de no entender lo que sucedía el extraño folleto que se le fue entregado, tenía muchos dibujos de flores en blanco y negro, bastante detallado en su opinión. Aquel pedazo de papel al observarlo le produjo una sensación agradable y a la vez de curiosidad. La chica que se lo había entregado era muy pequeña y vestía de rojo, quiso buscarla entre la multitud, pero la perdió de vista.

Siguió mirando el papel, quieta y muy concentrada. Comenzaba a sentirse mareada entre tantas personas, las voces que escuchaba se mezclaban entre ellas, creando murmullos desagradables. Intentó caminar, pero cada paso que daba producía en ella aún más desconcierto, todo giraba ante sus ojos y los murmullos se convertían en risas que se burlaban de su estado, risas aterradoras y molestas. Sentía que caía, pero no llegaba nunca al suelo. Pasó unos interminables segundos cayendo, pero al volver en sí, seguía en el mismo lugar de pie.

Preocupada por aquella experiencia anormal, decidió ponerse en marcha para regresar a casa, pero sus piernas no le respondían, la desesperación no se hizo esperar, ¿Qué estaba ocurriendo con ella?

Al cabo de unos minutos que se le hicieron eternos, volvió a tomar el control de su cuerpo, volvió a observar el papel que seguía en sus manos, lo volteó y notó el dibujo de un gran circo en él. Sonrió y nuevamente una sensación agradable la inundó, pasó sus dedos sobre el dibujo en un acto completamente involuntario.

Toda su atención se centró en aquel insignificante papel, como si supiera que este escondía algo más. Era más que una hoja. Mucho más que eso. Una melodía comenzó a escucharse de la nada, surgía de quién sabe dónde y comenzaba a tomar fuerza, la suficiente como para hacer que llegara a los oídos de ella, pero de nadie más. Aquella melodía sólo tenía como meta captar su atención, la de una sola persona, la de su presa.

Miró a sus costados y notó su soledad. Sólo quedaba una persona frente a ella, era la pequeña que le había dado el folleto, esta sonrió de forma tierna y emitió una pequeña risita. Nuevamente cometió un acto involuntario, seguirla. Aunque realmente no tenía ganas de oponerse a hacerlo, de todas formas quería hacerlo, ¿Por qué? Mera curiosidad y extrañeza.

El andar de ambas iba en dirección al bosque, pero al llegar ahí, la niña pequeña desapareció, la melodía en todo este trascurso de hechos no había dejado de escucharse, y cada vez se oía con mayor claridad. Aquel ritmo la hipnotizaba, producía en ella una mezcla de sensaciones y la controlaba completamente. Es así como caminó casi conociendo su destino.

Se detuvo al llegar a las profundidades del bosque, ante ella había una enorme carpa de circo, aún más alta que todos los árboles de ahí, de colores desteñidos pero aún así no parecía ser vieja. Era iluminada por unas débiles luces de colores que colgaban desde la cima de la carpa. Observó los árboles y creyó ver que uno de estos se había movido. Levantó su rostro y al hacerlo descubrió una chica aún más alta que la carpa. Vestía de un color negro azulado, con ropas de hombre, sus cabellos eran de un color blanco total, usaba un sombrero de copa y era poseedora de unos profundos ojos negros. Al otro lado había otra chica con un vestido verde oscuro, con cabellos de oro, pero de igual tamaño y color de ojos. Ambas parecían no advertir la presencia de una "invitada" hasta que esta, asombrada ante lo que veía, dio un paso que quebró una pequeña rama. Las jóvenes al verla sonrieron, estiraron sus brazos, entrelazaron sus dedos y se acercaron para luego tomarse a forma de prepararse para bailar. Y así fue, bailaron alrededor de la carpa con lentitud y delicadeza, sus cuerpos altísimos se movían con la agilidad de una pluma mecida por una brisa de verano, se dejaban llevar por el son de la melodía extraña, que ahora causaba una sensación de melancolía en la única espectadora.

Por su mente no pasaba nada, tan sólo sentía una opresión en su pecho al ver tal espectáculo. Cuando ambas dejaron de bailar, la de cabellos de oro, tenía una expresión que denotaba una profunda tristeza, su acompañante de cabello blanco la abrazó de manera protectora, al separarse, unieron sus manos se agacharon y sonrieron ampliamente.

-Welcome to The Dark Circus.- dijeron al unísono.

Hicieron una seña con sus manos para darle la bienvenida y mostrarle la entrada…