Capítulo VII: Baby, I'm Yours
La llama encendida entre ellos era incombustible. Habían olvidado la ducha, la hora de la cena, y las actividades del casino, lo único en que ocuparon toda la noche fue en amarse mutuamente. Acababan una y otra vez, y en cuestión de minutos el deseo les invadía de nuevo, lanzándolos a sus fogosas acciones. Cayeron rendidos poco antes de que salieran los primeros rayos del alba, completamente agotados y sin más fluidos a los que darles salida.
Dormían desnudos, abrazados el uno con el otro de manera plácida y profunda, cuando un atronador sonido y unas fuertes luces los despertaron. Gray cayó de la cama, y Juvia en un ataque de nervios se envolvió en todas las sábanas cual momia.
− Esto va a ser de lo más COOOOOOOOOOOL – gritaba Jason, que había irrumpido con estruendo en la habitación, tirándose de rodillas al suelo.
− ¿ERES IDIOTA O QUÉ TE PASA, DESGRACIADO? ¡QUÉ HACES ENTRANDO EN HABITACIONES AJENAS Y PRIVADAS! – gritó Gray enfurecido.
− Ah, el COOOOL mago Gray se encuentra desnudo de nuevo, dime ¿es por tu extraño hábito o es porque has dormido así junto a Juvia? – le preguntó Jason mientras se sacaba un blog y un boli de un bolsillo de la chaqueta.
− DE QUÉ VAS IDIOTA, TE MATO – le gritó de nuevo Gray mientras creaba una espada de hielo con su magia, dispuesto a hacer rodar su cabeza.
− Jason-san… a Juvia le da mucha vergüenza que la veas desnuda –
− ¿Desnuda? ¿Cómo? Pareces una momia, COOOOOOL –
Aquello atravesó cruelmente a Juvia, que cayó rígida en la cama pensando que se lo había dicho por su falta de atractivo.
− No… no… soy una momia, Lucy se llevará a Gray… − se decía mientras se agazapaba y encogía en la cama.
− LUCY NO TIENE QUE VER NADA CON ESTO −
− No entiendo nada, pero bueno, espero que estéis preparados, tenemos que terminar la sesión de fotos, os espero en media hora en el decorado, COOOOOOL –
Con las mismas que entró, salió el excéntrico reportero, aunque con un tinte triunfal en su rostro que ni Gray ni Juvia lograban entender. El tiempo apremiaba y se ducharon y vistieron con prisa, sin dedicarse apenas a los deseos personales. Se tomaron el desayuno de camino al decorado. A pesar del calor y de que se hubiera sucedido toda una noche, el decorado estaba prácticamente intacto, albergando aún toda la hermosura de la magia de ambos magos.
− Qué bien que ya estáis aquí, vamos, vamos COOOL VAMOS, el tiempo apremia, vuestros trajes están en la tienda – les animó Jason mientras daba unas palmadas al aire.
− A este tío me lo cargo antes de que termine el día… − murmuró Gray entre dientes.
Juvia tiró de él para evitar cualquier atrocidad, y finalmente entraron en la tienda. Esperaban encontrarse a la maquilladora, pero en su lugar encontraron el lugar vacío, salvo por los objetos.
− Ah, se me olvidaba decíroslo, andamos cortos de personal, se suponía que todo iba a terminar ayer, ahí tenéis vuestros COOOOOL trajes – interrumpió Jason de nuevo, pero salió corriendo al ver que se dirigían hacia él numerosas lanzas de hielo.
− ¿Ah? ¿A esto llama trajes? Parecen taparrabos – dijo Gray mientras desdoblaba su ropa y la ponía por encima de la suya.
− Una… ¿sirena? –
El traje de Juvia era diferente al del día anterior, para su alivio. Era un espectacular disfraz de sirena, de color azul brillante y plata. Contaba con una larga y esbelta cola de numerosas y diminutas escamas, un par de escuetas conchas plateadas para tapar sus pechos y unas alargadas y estilizadas aletas con brillantes y diminutas cristalinas gotas para colocar en sus brazos y en sus orejas. Volvería a llevar la misma purpurina y adornos en su piel.
El traje de Gray parecía más bien como el de un naufrago, pero del mismo estilo que el de Juvia. Pantalones largos y ajados del mismo azul con detalles plateados, torso desnudo, y chaqueta avejentada y rota de color plateado salpicado de minúsculas escamas azules.
− Este… este es precioso – exclamó Juvia mientras apretaba la cola contra ella.
− Estoy seguro que te quedará perfecto – le dijo él mientras dejaba su traje y se acercaba pícaramente a ella.
El roce de los dedos sobre la piel de Juvia la hizo estremecerse. Su cutis se erizaba en oleadas hasta llegar a la raíz de su pelo, despertándole un gemido ahogado. En ese mismo lugar, el día antes había disfrutado de las más placenteras caricias de Gray, ¿Por qué no volver a repetirlo? Y más ahora que sabía era suyo.
− Gray…sama – comenzó a decirle sensualmente mientras rozaba sus dedos tibiamente contra el musculoso pecho – ayer mismo… justo ahí, me lo hiciste pasar mal… creo que te corresponde un castigo por ello – continuó mientras señalaba el armario.
− ¿Ah? Creo que ayer cobraste tu castigo, ¿sabes? Y si no… tú también eres merecedora de él – contraatacó Gray mientras la atraía hacia sí y comenzaba a desabrocharle la camisa.
− A Juvia le gustan tus castigos, quiere otro, pero un castigo de verdad… más fuerte –
La maga de agua le quitó la camiseta sin dilación, y comenzó a desabrocharle el pantalón, el cual también terminó de dejar en el suelo.
− ¿Debajo de la tímida y acosadora Juvia se esconde una fiera indomable? No quiero que sufras – continuó mientras le quitaba violentamente el pantalón y la dejaba con sus braguitas y la camisa a medio desabrochar.
Los ojos de Juvia se encendieron como estrellas, pues iba a dar rienda suelta a su sádica personalidad sexual. No es que le gustaran las cosas extremadamente fuertes, de hecho no había probado ninguna, pero como ya demostró en Tenroujima, si venía de parte de Gray, se prestaba gustosa a ser azotada.
Le agarró del cuello de la camisa y lo atrajo hacia ella mientras se sentaba en la mesa de maquillaje, desordenándolo todo. Le besó con pasión y lujuria, introduciendo su juguetona lengua. Le terminó de retirar la camisa y recostó su espalda contra el espejo. Gray le terminó de quitar la camisa a ella con un fuerte tirón, rasgándola, lo que hizo botar sus enormes pechos, que quedaron rápidamente atrapados entre los labios y manos del chico. Él apretaba su cuerpo fuertemente contra el de ella, abriéndola aún más las piernas para poder frotarle con su renovada erección. Movía sus caderas, presionando con fuerza el ya humedecido sexo de Juvia, exactamente contra su clítoris. Pasó de sus pechos a su cuello, el cual comenzó a lamer y succionar de forma brusca y agitada.
− Gray-sama, Juvia quiere más fuerte – le susurró calenturientamente al oído.
− ¿Con que esas tenemos? –
La tomó en brazos y la tumbó de cara al espejo, para que observara su vicioso y acalorado rostro, y también los actos del chico reflejados en el espejo. La golpeó fuertemente con la palma de la mano en una de sus nalgas, arrancándole un fuerte grito. La había cogido por sorpresa, y la primera sensación fue de dolor, pero poco a poco se fue transformando en placer, y lo que le sorprendió a ella, en sumisión. Agarró las braguitas y las introdujo entre sus nalgas, tirando rudamente de ellas, de arriba hacia abajo, lo que provocaba un roce de la tela contra su sexo, que le gustaba demasiado. Mientras tiraba con una de las manos, con la otra se encargaba de masajear el trasero de la chica, a la vez que la azotaba interrumpidamente. Cada vez que lo hacía le arrancaba un gemido más fogoso que el anterior, perfectamente audibles a través de la fina lona de la tienda. Cansado de esa postura, tiró con fuerza de las braguitas, y las hizo harapos, dejando al descubierto el lubricado y mojado sexo de Juvia.
La cogió de nuevo en brazos, y la sentó con las piernas abiertas justo delante de él. Se separó de ella, y con la mano le señaló que se fijara entre sus piernas. Aún seguía con la ropa interior puesta, pero decidió provocarla quitándosela lentamente.
− Tienes prohibido moverte de ahí, Juvia, haga lo que haga, sólo te dejarás provocar –
La chica se mordió el labio inferior y asintió con la cabeza. Las manos de Gray se deslizaron por encima de su ropa interior, agarrando y marcando su erecto miembro atravesado. Lo frotaba por encima de la tela y masajeaba. Aquella imagen incitó a Juvia a moverse de su posición para poder ir y agarrarlo para devorarlo o introducírselo, pero las órdenes de Gray habían sido claras. Comenzaba a sudar del calor que sentía, y su respiración se agitaba. El mago de hielo introdujo su mano y agarró su duro pene con una mano, frotándolo por debajo de la tela. Jugueteaba con él sin que Juvia pudiese ver nada, y eso la martirizaba, sólo podía imaginar cómo sus dedos se deslizaban por las marcadas venas y frotaban el húmedo glande.
− Gray-sama… por favor… quiero… Juvia quiere ver –
Gray sonrió con malicia y jugueteó de manera más intensa. Culpable de hacerla sufrir tanto, decidió darle el gusto de ver su miembro. Lo puso recto tras la tela mientras lo sujetaba, y empezó a bajarse la ropa interior poco a poco. Primero mostró la punta de su húmedo glande, cubierto de pequeñas gotas de líquido, que llenaban toda la superficie cada vez que Gray se frotaba, seguido del ancho y venoso tronco que apenas podía abarcar con su mano. Dejó caer todo lo que quedaba de ropa en el suelo, y comenzó a frotarse con intensidad ante los vidriosos ojos de Juvia. Cogió una silla cercana y se sentó en ella siguiendo los rápidos movimientos. Le excitaba poder tocarse ante la imagen desnuda de Juvia, tanto que si seguía así todo terminaría en ese momento.
− Juvia está cansada sólo de mirar, Gray-sama – le dijo repentinamente mientras se levantaba del tocador y se abalanzaba sobre él.
Le retiró las manos de su miembro y las depositó en sus nalgas, las cuales Gray agarró con fuerza. Cogió el miembro entre sus manos, y se lo introdujo con ímpetu por su sexo. Se pegó completamente a él y comió de sus labios. La excitación la llevaba a ser dominante y posesiva, y más siendo consciente de que él era suyo. Mordió con avidez sus labios a la par que movía sus caderas, frotando el duro miembro contra todo su interior. Se estimulaba de tal manera que sus piernas se aflojaban y su interior hervía como el agua de sus celos. Sólo el calor era calmado al beber de los labios de Gray, al beber de su helada magia que la calmaba y saciaba. Introdujo de nuevo su lengua, pero esta vez lo máximo que pudo, desplazando la de Gray como si de un visitante se tratase. Recorrió cada rincón y recoveco hasta que sus pulmones se quedaron sin aire y tuvo que separarse de él. Respiraba de manera entrecortada, le faltaba el oxígeno. Sus labios se encontraban enrojecidos e hinchados, y Gray se percató de ello, por lo que decidió darles una tregua. Subió las manos por la espalda, y la empujó hacia su rostro, metiéndolo de lleno entre los pechos de Juvia. Agarró un pezón con sus dientes y lo mordisqueó con suavidad, a la par que manoseaba sus pechos y colaboraba con las fuertes embestidas. Eran cada vez más profundas y rápidas, lo que no le daba tregua a Juvia a recuperarse, haciéndola acumular placer. Pero aquello también lo estaba desgastando a él, que notaba como la tensión se formaba en la punta de su glande, amenazando con estallar en cualquier momento. De nuevo estaba cerca, y de nuevo lo notaban.
− ¿JUVIA? ¿GRAY? ¿Estáis COOOOL bien? – Vociferó Jason – tardáis mucho para cambiaros sólo de ropa –
Gray y Juvia se paralizaron durante una milésima de segundo, recordando los quehaceres que tenían ahí, pero sin pretenderlo concienzudamente, sus cuerpos se pusieron en marcha de nuevo, negándose a parar cuando se encontraban tan cerca del éxtasis.
− Gray-sama… lo siento, Juvia no puede parar, Juvia… Juvia quiere venirse –
− Calla, y sigue moviéndote –
Mientras le decía lo anterior, bajaba sus manos con torpeza y nerviosismo, hasta agarrarse de manera férrea a las generosas caderas. Embistió con mucha más fuerza y rapidez, sabiendo que si no se daban prisa, serían descubiertos. Los movimientos eran tan rápidos que la fricción y el placer los quemaba, acercándolos sin haber vuelta atrás al éxtasis.
– ¡Gr-Gray-sama! –
El orgasmo de Juvia llegó primero. Lo notó como una fuerte descarga y alivio en su cuerpo. El placer recorría todos sus músculos, y justo después una sensación de fatiga comenzó a llenarla. Había gritado tan fuerte que ese fue el detonante para que también Gray llegase al éxtasis. Notó el calor de los abundantes fluidos de Juvia, y sin poder ni querer retenerlo, eyaculó inundando por completo su interior. Bastaron pocas embestidas más para vaciar por completo aquel fluido en el sexo de Juvia.
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Cuando Jason entró, ambos se encontraban casi vestidos. A Gray sólo le faltaba su chaqueta, Juvia se ajustaba la cremallera de la cola mientras estaba sentada en el suelo.
– Estáis COOOOL preparados, pensaba que sucedía algo COOOOL, no salíais y además se escuchaban… gritos –
Ambos se ruborizaron y miraron hacia otro lado, pero Gray se recompuso con pasmosa velocidad.
– Idiota salte, NOS ESTAMOS VISTIENDO – le gritó mientras daba lugar a un gigantesco martillo de hielo y lo utilizaba para lanzar a Jason fuera de la tienda – Idiota entrometido, bueno, venga, mientras antes empecemos, antes terminaremos esta cosa tan bochornosa –
Gray caminaba hacia el exterior, cuando la lastimera y tímida voz de Juvia lo detuvo.
– G-gray-sama… no puedo caminar, ayúdame… por favor –
El chico se giró, y al estar completamente sereno se pudo dar cuenta de la belleza que irradiaba la chica. Su piel pálida contrastaba con los brillantes colores. Su belleza era mística e incitante, no parecía exuberante, sino misteriosa e interesante, provocadora e hipnótica, como una auténtica sirena, invitaba a todo naufrago a acercarse a su presencia y caer en un profundo trance. Los movimientos de Gray eran mecánicos, apenas pensados, guiados por la necesidad de tener entre sus brazos la frágil figura. Tomó a Juvia en sus brazos y la miró sin pestañear, intentando buscar algo en el interior de sus enormes ojos, amplios como el mar donde se estaba perdiendo.
– Ahhh, Gray-sama, eres tan atento – le gritó Juvia mientras efusivamente rodeaba sus brazos por el cuello de Gray, con tanta fuerza que ambos terminaron cayendo al suelo.
Aquello sacó al chico del espiritual trance. Sacudió su cabeza, y acto seguido puso una mueca de irritación en su rostro.
– Nunca… nunca cambiarás, ¿verdad? – preguntó con resignación.
– ¿Gray… sama? –
– Cuando pensaba que… da igual, tú eres tú, aunque hayas estado a punto de engatusarme de tal manera –
– ¿JUVIA… ENGATUSAR… A GRAY-SAMA? –
– Tus malditos poderes de sirena – le encaró Gray pegando su frente a la de la chica – JAJAJAJA, aunque pensándolo bien, esa no era Juvia – estalló de repente el chico en carcajadas.
– Ju-juvia no entiende nada, ¡Juvia siempre ha sido Juvia! –
– Da igual, venga vamos –
– No Gray-sama, ¡Juvia es Juvia! –
– Lo sé, y por eso… ya sabes, yo… –
– ¿Yo? ¿Hay otra verdad Gray-sama? ES LUCY, ¡MI RIVAL! –
– ¿Ah? Para ya –
– Gray-sama, dime qué pas- –
– MALDITA SEAS, ¿PARA YA VALE? – le gritó Gray, intimidándola de tal manera que las lágrimas se vinieron a sus grandes ojos – A MI LA ÚNICA QUE ME GUSTAS ERES TÚ, ¡TÚ! ¡SÓLO ME INTERESAS TÚ! Y vámonos ya –
Se incorporó y la agarró de la cintura, atrayéndola hacia su costado, cargándola como a una niña pequeña. Salió de la tienda, y Juvia todavía seguía en un estado de shock, cuando por fin se dio cuenta de las palabras de Gray, que la reconfortaron y tranquilizaron. Se limpió las pequeñas lágrimas con su mano y comenzó a reír con fuerza, a lo que el chico la imitó.
Cuando llegaron a la altura de Jason, éste comenzó a darles indicaciones. Gray dejó a Juvia sobre la piedra del decorado, y siguieron las órdenes de Jason. La mañana avanzaba rápido a pesar de que aquel trabajo irritaba a Gray, que se sentía estúpido con aquellas ropas, recibiendo órdenes de un excéntrico como Jason y aguantando las pegajosas acciones de Juvia. A la mañana le siguió parte de la tarde, pero por fin lograron terminar con aquella sesión. Jason se mostraba satisfecho con el resultado a pesar de los cambios, Juvia había olvidado por completo el hecho de mostrar su cuerpo a todo Fiore, y Gray ya respiraba tranquilo al pensar que en breves tomarían el tren que los llevara de vuelta a Magnolia.
– Vuestro trabajo ha sido muy COOOOOL COOOOOOL – gritó Jason eufórico – aquí tenéis, vuestros honorarios, los honorarios para el gremio, y en breves recibiréis cada uno un ejemplar de la COOOL revista –
– Ahórrate el mío – le dijo rápidamente Gray, que se llevó la mano al rostro.
– Juvia lo quiere, y quiere todas las fotos de Gray-sama a tamaño real, voy a empapelar mi cuarto con ellas, ¡ahhh! –
– PARA YA POR FAVOR, NO VAS A HACER ESO –
– Y por último, vuestros billetes de regreso, sale vuestro tren en una hora –
– ¡Por fin! Gracias por todo, ¡nos vamos! –
– Espera, Gray-samaaaaaaaaaaaaaaa –
– P-pero… tengo… unas pocas COOOL preguntas –
El mago tomó a la chica de la muñeca, y corrió veloz hacia la habitación tirando de ella. Era tan rápido que Juvia parecía que estaba volando. Casi sin aliento abrió de una patada la puerta del cuarto, y dejó a Juvia en la cama.
– Ah… ah ah… – jadeaba estrepitosamente – vamos, cámbiate rápido, yo hago mientras tu maleta –
– P-pero… ¿Por qué tanta prisa Gray-sama? –
– No me fio de Jason, creo que sabe lo que hay entre nosotros –
– ¿Y qué tiene de malo? –
– Pues que es periodista, seguramente lo publique en la revista –
– ¿Y todo el mundo sabría de lo nuestro? ¡A Juvia le gusta la idea! –
– Eso tiene de malo… Natsu no hará más que reírse de eso –
– Podremos ir de la mano juntos… te podré dar de comer… nos abrazaremos y besaremos en público –
– ¡DAME TIEMPO! Vamos, vístete –
Ambos se quitaron sus disfraces y los doblaron dejando una nota que indicaba que eran para Jason. Se pusieron sus ropas del primer día, y salieron con prisa del cuarto en dirección a la estación de tren. Juvia se sentía plena y alegre, pero Gray se mostraba inquieto. La manera en la que Jason los había despertado le parecía extraña, sobre todo aquellas extrañas y potentes luces, y no hacía más que darle vueltas. No es que se arrepintiera de lo que había pasado con Juvia, pero tampoco le apetecía que lo supiera todo el país, aunque más que el país, el gremio, o bueno, determinados miembros del gremio que se burlarían de él por estar con una chica… o porque tendría que admitir muy a su pesar que Juvia le gustaba desde el primer día. Estaba tan distraído que no notó la llegada del tren, y sólo pudo salir de su ensimismamiento al sentir el cálido roce de la mano de Juvia tirando de su manga.
– Gray-sama, lo vamos a perder después de haber corrido tanto –
Juvia volvió a tirar de él pero Gray ya consciente la tomó de la mano y la iniciativa. Subió de nuevo su maleta, esta vez con más destreza y se sentó con ella junto a la ventana. Un profundo silencio se instauró entre ellos, sólo roto por el inicio del movimiento del tren. Juvia tenía las manos en su regazo y jugueteaba nerviosa con sus dedos mientras lanzaba tímidas miradas hacia Gray, que se encontraba apoyando su barbilla contra su mano y miraba el rápido suceder del paisaje por la ventana. No era un silencio incómodo, habían estado así miles de veces, y les reconfortaba el simplemente estar el uno junto al otro. Juvia sonreía para sus adentros, todo parecía estar igual, pero sabía que definitivamente se había forjado un lazo irrompible con el mago de hielo.
– Te... te… –
– ¿Te…? –
– Te… te sienta… muybienesevestido –
– ¿Qué has dicho Gray-sama? –
– TE SIENTA MUY BIEN ESE VESTIDO –
Todo el tren se giró hacia la pareja, concretamente hacia Gray. Se encontraba completamente rojo, no sabía cómo podía haber gritado eso tan alto, pero simplemente sintió que le apetecía decirle eso a Juvia, llevaba pensándolo y sintiéndolo desde que la vio parada esperando por él.
– D-deberías vestir así más a menudo… eres demasiado… bonita… para esconderte tras ese pesado y tétrico abrigo – le susurró al oído.
Juvia no sabía qué responderle, y escondió la cabeza en su regazo, completamente avergonzada. Llevaba tanto tiempo soñando con un momento como aquel que no sabía qué hacer. Gray se sintió extrañado e incómodo, pues pensaba que la había molestado.
– Juvia, yo, perdona si t- –
Pero la chica lo cortó y se abrazó con fuerza a él.
– Gracias Gray-sama, no hace falta que digas más nada, Juvia sabe que a Gray-sama le cuesta trabajo sacar a la luz sus sentimientos, así que Juvia es feliz si Gray-sama simplemente la abraza durante todo el viaje –
– Puedes ser tan adorable si te lo propones –
Pasaron todo el viaje abrazados el uno al otro. En ese estado, el tiempo volaba de entre sus dedos, y sin darse cuenta, ya se encontraban en Magnolia. Las puertas del tren se abrieron y ambos se levantaron para volver al gremio, donde todos los esperaban. Al contrario de lo que Gray pensaba, Juvia no se mostró nada pegajosa, entendía la forma de ser de Gray y correspondía su gesto del tren con una actitud sosegada y discreta.
– Vamos, el maestro tiene que estar esperándonos –
– ¡Sí, Gray-sama! –
El gremio se encontraba como siempre, en una constante fiesta. Los gritos y los cánticos llenaban el lugar. La gente se agolpaba en el tablón de misiones, otros comían ruidosamente, y otros tantos bailaban.
– He ganado, ¿qué podré ordenarle? –
– ¿A quién Gray-sama? –
– Natsu dijo que no me atrevería a ir a la misión, he ido, así que tiene que hacer lo que le diga durante todo un día, mira, allí están todos –
Happy, Cherle, Lucy, Natsu, Wendy, Erza, Mira y el maestro se encontraban arremolinados en un corro. Portaban algo entre sus manos, y cuchicheaban intensamente entre ellos, pero la pareja no echaba cuenta a esos detalles. Gray se encontraba eufórico, ¿cómo podría utilizar a Natsu? ¿Le haría comer hielo picado? ¿Bañarse en una bañera llena de hielo? ¿Ir desnudo por la calle?
– Hola, Natsu, hace un día muy bonito para que hagas todo lo que yo quiera – le dijo Gray al dragon slayer mientras golpeaba su hombro.
– HAHAHAHAHAHA, ¿Yo? Seguro que tienes otras cosas que hacer que te interesen más HAHAHAHA –
– ¿A qué te refieres? ¿Qué pasa, se te ha olvidado la apuesta? –
– HAHAHAHA, ¿Por qué no te vas a una cita? –
– Pero qué estás diciendo…
– Ah, Juvia, Gray, bienvenidos de nuevo – les saludó dulcemente Mira – Han quedado muy bien las fotografías y el reportaje –
– ¿Reportaje? –
– Gray… y no querías ir, ¿Eh? Fufufu – le dijo pícaramente Lucy.
– MI RIVAL EN EL AMOR –
– ¿PERO QUÉ COJONES ESTÁ PASANDO AQUÍ? – Gritó Gray mientras le arrancaba a Natsu la revista de las manos – ¿CÓMO HA LLEGADO ESTO TAN RÁPIDO? –
– Es una revista de magia, llega siempre rápido – le dijo Lucy mientras intentaba quitarse a Juvia de encima.
Gray miró la portada, y pudo ver que allí se encontraban él y Juvia. Observó la imagen, y se detuvo en una esquina, donde pudo leer "Exclusiva en el interior, el romance entre el mago de hielo y la maga de agua de Fairy Tai".
– Pero qué… –
Abrió la revista con ansias, captando la atención de todos. Llegó hacia el reportaje, repleto de fotos de Juvia y él. Fotos en la recepción, fotos en el decorado, comprometidas fotos en el interior de la tienda, fotos en dirección al cuarto, ¡y fotos de ellos en la cama!, de Juvia envuelta en las sábanas, y de Gray con una enorme espada de hielo.
– SABÍA QUÉ ESE DESGRACIADO NOS ESTABA ESPIANDO –
– J-Juvia… eso es ¿igual que en los libros eróticos? Dime, ¿se hacen las mismas cosas? – preguntó una curiosa Erza que se estaba comiendo un trozo de pastel.
– Erza… san, pues, verás, empezamos haciendo… –
– NO LE CUENTES NADA –
– HAHAHAHA, ¡pillado Gray! –
De nuevo todo se volvió un caos. Gray y Natsu comenzaron a pelearse, el maestro intentaba pararlos y Juvia le contaba a Erza todo con lujo de detalles, traumatizando a la pobre Wendy, a la vez que Charle las reprendía por desvergonzadas.
– Lucy, parece que todo salió bien y cambió la situación entre ellos dos – dijo Mira mientras le guiñaba un ojo.
– Sí… entre ellos sí… ¡pero este gremio no cambiará nunca! –
– ¡Ellos se GGGGGGGGGustan! –
¡Por fin el último capítulo! Se me ha hecho largo, pero a la vez muy corto, he de decir que me he divertido mucho escribiendo esta historia, con sus toques de humor y atracción. Quería que fuese algo donde los dos acabasen juntos, como se merecen, pero que a la vez siguieran siendo la misma Juvia y el mismo Gray de siempre, ¡espero haberlo conseguido! Muchas gracias a los que habéis estado ahí leyendo, sin vosotros, no hubiera sido posible :D mención especial a todos aquellos a los que no os he podido contestar personalmente por ser "guest", también me han encantado vuestras reviews. En fin, aquí se acaba una historia, pero otras muchas están por venir, ¡y muchas de ellas lemon, os lo aseguro! muchas gracias de nuevo, y nos leemos ^^
Un saludo :D