Harry Potter no me pertenece, este fin fue creado sin fines de lucro.

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Nueve años después: Aceptados

-Ya llegue- gritó la voz de una chica al llegar a su casa –¿Papá?- preguntó, era raro que no le respondiera, por lo general la esperaba en la sala viendo televisión, su madre se debía haber ido a trabajar hacía una hora más o menos, de esa forma lo dejaban sólo el menor tiempo posible pues tenía un estado de salud muy delicado.

Su corazón se agitó nervioso y se obligó a relajarse, no era la primera vez que se alarmaba para nada, fue a la sala y ahí lo encontró acostado como siempre, sin embargo algo no iba bien, lo podía sentir.

-¿Papá? Te he dicho que no te duermas aquí- le dijo intentando despertarlo, sin embargo no reaccionó, ella se acercó para sacudirlo levemente pero su piel se estremeció al sentir la de aquel hombre fría… demasiado fría… -¿¡Papá!? PAPÁ DESPIERTA- gritó sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas –AYUDA POR FAVOR…- gritó con desesperación e inmediatamente llamó a emergencias, los vecinos más cercanos llegaron de inmediato alertados por el grito, el hombre de inmediato intentó hacerle RCP.

-Ana…- dijo una chica rubia de enormes ojos azules.

-¡Oh, Luna!- dijo la chica echándose a sus brazos llorando a lágrima viva.

Un ambiente lúgubre se podía sentir en los alrededores de una modesta casa en Rusia donde un conglomerado de personas vestidas de negro hablaban en susurros, dando condolencias a una joven de cabello castaño el cual tenía recogido en una coleta algo descuidada, sus ojos miel delataban la tristeza enorme que ahondaba en su corazón, pues frente a ella se encontraba el féretro de su padre William Granger, a su lado y sosteniendo su mano su llorosa madre Isabella Granger, ninguna respondía más de unos pocos monosílabos ante las palabras de condolencia dirigidas a ellas pues el sufrimiento que habían vivido les había dejado una marca que sabían no se borraría nunca por completo.

Su padre había padecido cáncer, diagnosticado hacía poco más de 3 años no habían logrado salvarlo y por ello vieron cómo el hombre de la familia iba perdiendo poco a poco su vida frente a sus ojos con la frustración de no poder detener aquel letal proceso, el entierro fue sencillo y rápido pues prolongarlo no provocaría ningún bien, madre e hija regresaron a su casa inmediatamente después ya que no les apetecía compañía extraña, además tenían algo importante que discutir.

-Hasta luego Ana, sabes que estoy aquí para todo lo que necesites- le dijo suavemente Luna Lovegood, su mejor amiga de toda la infancia, ella sólo asintió y fue a lo que ahora le resultaba un sombrío hogar.

-Ana- llamó su madre a penas la castaña cerró la puerta –Cumplirás el último deseo de tu padre… ¿verdad?- le preguntó con aquel cariño que sólo una madre puede tener para su hija.

Ella sin embargo no respondió, su triste mirada se posó en el suelo sin poder evitar evocar aquel momento en donde su padre aun estando en un estado crítico, le había pedido que le hiciera aquella promesa. Isabella fue hasta la mesa ratona que había en la cómoda estancia, encima reposaba un florero, un bol donde acostumbraban dejar las llaves, una foto de ellos tres sonrientes como siempre cuando Anastasia tenía 11 años, y el objeto de su atención, un sobre que contenía la carta que cambiaría por siempre el rumbo de la vida de su hija.

-Hija- le dio la carta –Es lo que él hubiese querido para ti- y viendo como los ojos de su adorada niña se inundaban en lágrimas no pudo evitar tomarla en brazos para que pudiera desahogarse.

Aquel trozo de papel contenía una carta de opción a una beca en la mejor academia de Arte y Cultura de toda Rusia, estudiar ahí significaban gastos cuantitativos enormes que sus padres no podrían pagarle jamás, una vez cada año que estaba a meses de comenzar aceptaban a una cantidad reducida de 25 alumnos que competirían por ser merecedores de una beca completa, y ella había sido seleccionada.

Porque Anastasia Granger era una chica sumamente talentosa, amaba el baile y cantar, aún sin profesores contratados ella siempre se esforzó por sí misma para aprender todo lo que pudiera, leía partituras hasta aprendérselas de memoria y luego vocalizarlas, había pertenecido a la coral de su escuela así que tenía una leve idea de lo que hacía, y siempre que podía buscaba ayuda de alguien que fuera un profesional, no le costaba conseguirla pues la pasión que sentía por ello cautivaba a todos, añadiendo su inteligencia muy por encima del promedio era un gusto enseñarle.

El baile sí había sido más complicado de aprender pues su fuente no podía ser un libro y tendía a escaparse a calles donde practicaban el baile contemporáneo, y fue aquello lo que capturó su corazón pues expresaba con movimientos lo que sentía en su alma.

Dos meses atrás impulsada por su padre había decidido enviar una cinta explicando el por qué quería participar para obtener la beca y una semana antes de la tragedia había recibido la respuesta positiva, era una de las 25, y su padre le hizo prometer que lucharía con todo el amor que tenía dentro de sí por esa beca… y le iba a cumplir.

-Lo haré- respondió una vez que se hubo calmado secando las lágrimas que salían de sus ojos –Lo haré mamá… se los prometí a ambos y cumpliré.

-Estoy orgullosa de ti mi niña- sonrió la mujer tomando el rostro de su niña entre sus manos –Partirás en dos días a San Petersburgo y nos harás sentir orgullosos así no la obtengas.

-Sí madre- la sonrisa no logró salir de sus labios pero su palabras estaban cargadas de determinación, faltando pocos tiempo para cumplir sus 18 años partiría a la capital de Rusia, allá tendría su habitación donde podría quedarse mientras transcurrían los 2 meses que duraba la competencia.

.-*

-¡Harry!- gritó la voz de un muchacho de cabellos rojos y ojos azules -¡Harry!- volvió a gritar.

-¿Qué sucede Ron? ¿Por qué tanto alboroto?- preguntó una chica pelirroja como su hermano pero de ojos avellanas.

-¡Nos han aceptado!- dijo blandiendo una hoja de papel frente a unos ojos esmeraldas escondidos tras unas gafas redondas de un chico cuyo revoltoso cabello azabache cubría una cicatriz en su frente que había adquirido hacía casi nueve años atrás.

-¿¡Qué!?- Gritaron ambos a la vez que Harry tomaba el papel en sus manos y lo leía rápidamente.

-LO LOGRARON- gritó la chica que era un año menor que ambos muchachos abrazando al ojiverde provocándole a su vez un sonrojo.

Los tres se sumieron en un enorme abrazo de satisfacción, pues ambos se habían esforzado mucho por entrar en aquella prestigiosa academia de artes con el fin de obtener la beca y la hermana del chico los había ayudado tanto como había podido pues aunque todavía no tuviera edad para participar y no había terminado la secundaria si lograba que su hermano tuviera éxito de seguro que podría ayudarla para el siguiente.

-¡Pero qué es este escándalo, santo cielo!- preguntó una mujer regordeta de cabellos rojos por igual que los niños anteriores.

-¡Mamá Los han aceptado!- gritó la chica con felicidad y su madre e inmediatamente fue a abrazar (asfixiar según Ron) a los otros dos chicos.

-Estoy muy orgullosa de ustedes mis niños- dijo casi con lágrimas en los ojos.

-Muchas gracias Molly- respondió Harry sonriendo a la mujer que lo había cuidado desde el asesinato de sus padres en la época de la revolución de Bolchevique –En dos semanas nos iremos a la academia.

-Mis niños como los voy a extrañar- dijo la mujer con algo de drama.

-Por favor mamá- dijo una voz que recién llegaba a la casa.

-Estarán a 3 cuadras de aquí- dijo otra igual dando paso a dos gemelos pelirrojos.

-Más bien sería mejor que estuvieran lejos- volvió a decir el primer, Fred Weasley.

-Así expandiríamos el negocio a otra ciudad- dijo George Weasley.

-Además vendremos todos los fines de semana mamá no es para tanto- se quejó Ronald.

Ambos gemelos tenían un negocio muy famoso de artículos para bromas y fiestas, y eran reconocidos en San Petersburgo por dan en época de Halloween la mejor fiesta con el motivo en toda Rusia; gracias a su éxito le habían dado a su madre y sus hermanos menores (porque consideraban a Harry un hermano aunque se burlaban de él diciendo que era la oveja negra de la familia haciendo alusión por supuesto a su no pelirrojo cabello) un buen lugar para vivir, no demasiado lujoso pero sí muy bien acomodado.

-Fred, George- saludó su hermana menor alegre de verlos en casa.

Ese día comieron alegremente en casa y se dedicaron a hacer planes antes de su partida con el fin de aprovechar el tiempo que les quedaban juntos a los 3 menores, una semana más tarde asistieron al funeral de un amigo del cabeza de la casa, Arthur Weasley había llevado a su familia a darle la condolencia a la mujer que había quedado viuda y con una hija adolescente, aunque no era amigo íntimo de los Granger, William había trabajado con él en el ministerio de sanidad y le había tenido cierto aprecio, hacía poco habían informado en el trabajo de su fallecimiento.

Esa noche Harry vio por primera vez en los ojos de alguien el sufrimiento que él mismo había sentido en carne propia por la pérdida de sus padres, los ojos almendra de aquella chica de rizos castaños estaban fijos en un punto en el vacío ignorando a todos y a todo a su alrededor, de vez en cuando asentía a las palabras que se le susurraban sin embargo él sabía que no escuchaba nada, deseó acercársele y darle un abrazo para que lograra desahogarse, la entendía perfectamente.

-Harry, ya es hora de irnos- escuchó decir a Ron a su lado.

-Sí… en un momento voy- dijo y tomando el valor que necesitaba se acercó a ella, le extendió una mano, y ella pareció reaccionar, lo miró y él casi dejó de respirar ante aquella tristeza –Soy Harry- ella tomó su mano pero no dijo nada -Y te prometo que pasará, te ayudaré- y tras esto se fue dejando en la mano de la chica un papel.

Tras esto no logró volver a verla pues los preparativos para su ida a la academia lo tenía demasiado ocupado como para viajar a otra ciudad, sin embargo nunca logró sacarla de su cabeza.

.-*

-Harry Potter- susurró la chica viendo el papel que un extraño chico le había dado en el funeral de su padre con una frase… "Hoy sonríe y mañana ríndete, no olvides leer esto todos los días", sonrió y terminó su equipaje.

La academia de Hogwarts de Arte y Cultura la esperaba, fundada por Minerva Dumbledore en memoria a su nieta preferida muerta en la revolución de Bolchevique, iría a ese castillo y conquistaría a todos, y haría sentir orgulloso a su padre, su nueva vida estaba a punto de comenzar, y estaba segura de que algo le esperaba en aquel lugar que le cambiaría la vida por siempre.

-¿Lista?- preguntó su mejor amiga desde la puerta, ella le sonrió y asintió.

-Te extrañaré Luna- le susurró y la abrazó.

-Nos encontraremos el próximo año- le dijo ésta bastante segura de sí misma.

.-*

-Esto es un asco- se escuchó el quejido de un joven rubio de ojos grisáceos en medio de la enorme habitación que ocupada en Malfoy Manor.

-Draco- le regañó su madre –Cuida tu vocabulario.

-Madre es ridículo- se quejó nuevamente –Si ella estuviese viva hace rato que habría regresado a ocupar su puesto como Zarina, ¿Qué le hace pensar a Riddle que pueda llegar a aparecerse en este mismo instante?

-Draco hay una profecía sobre…-

-¡Ya me sé ese cuento!- exclamó nuevamente –Y es estúpido… no puedo creer que crean en profecías y esas estupideces.

-Suficiente- dijo la serena pero amenazante voz de Lucius Malfoy –De no ser por Riddle no vivirías en los lujos que tienes en estos instantes, ha sido la mayor fuente de aportes económicos para las empresas Malfoy y no creo que quieras renunciar a tus lujos, ¿O sí, Draco?- ante esto el rubio no respondió –Así me gusta, ahora deja que los sirvientes terminen de empacar tus cosas, te irás en dos horas- y sin más ambos se fueron dejando a un frustrado ojigris.

Y es que esa profecía (que él consideraba absurda) había estado volviéndolo loco, era imposible, la magia no existía y mucho menos estaba escondida en una canción, él era muy talentoso pero no quería ir a Hogwarts, su sueño era ir a la academia de deportes de Dumstrang sin embargo Tom Marvolo Riddle había solicitado que entrara en la antes mencionada, pues cuando la heredera al trono Ruso cumpliera la mayoría de edad y la canción olvidada fuera tocada, en Rusia amanecería un nuevo sol bajo el mandato de aquella que legítimamente en deber de las líneas reales de sangre la corona debía portar… ¡Qué gran tontería!

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Sé que este cap es considerablemente más corto que el anterior, pero espero que haya sido de su agrado… Un enorme abrazo y agradecimiento a aquellos que se tomaron la molestia de leer, agregar a favoritos y Jem que me dejó su review… MIL GRACIAS!

Reviews?

Matta Ne!