ADVERTENCIA!: este fic puede contener muchísimos spoilers, si no has leído a partir de la segunda parte de Tormenta de espadas seguro te amargo un poco la lectura xD; además de eso tiene algunas teorías locas mías, personajes originales y demás, la pareja principal es Arya x Gendry, pero creo que habrá unas cuantas locuras antes de que estén juntos.
Sin más, les dejó leer, un saludo :)
Habían pasado cinco años desde que se fuera de Westeros y todo había cambiado.
Los nombres de su lista estaban tachados desde antes de que llegara, sólo quedaba alguien a quien entregar el don: Cersei Lannister.
La buscó por todo King's Landing, donde una mujer llamada Daenerys se había coronado Reina, pero ese no era su asunto, sólo quería dar con Cersei; supo que los Lannister habían caído en desgracia, sólo sobrevivían los pequeños Tommen y Myrcella, adempas de Jaime, quien era ahora el señor de Casterly Rock, decían que se había desposado con una moza horrible y que mandaba cortar la lengua a todo aquel que la insultara, pero ese tampoco era su asunto.
Siguió muchas pistas falsas y cuando perdía la esperanza fue cuando la encontró, la antes vanidosa y bella reina Cersei se había convertido en una pordiosera, la halló mendigando en un pueblo ruinoso, cubierta de harapos y con el cabello hecho un asco, toda su belleza la había abandonado, Arya se acercó dispuesta a matar, nadie extrañaría a esa vagabunda, pero cuando vio esos ojos de esmeralda tan desolados, cuando la escuchó rogarle dinero para un pedazo de pan, supo que no sería capaz de asesinarla.
- Una moneda, mi señora- decía Cersei , con los ojos cubiertos de lágrimas- por favor, no he comido en tres días-
Arya sacó todo el dinero que le quedaba, no era mucho pero le ayudaría a buscar una posada y procurarse un plato de comida caliente, puso el pequeño saco en las manos de la mendiga y se alejó, ligera como el viento, antes de que pudiera agradecerle.
No había podido hacerlo, después de cinco años de preparación, después de haberlo dejado todo para cobrar venganza, no pudo asesinar a la última persona de su lista, ¿qué sentido tenía su vida ahora?, constantemente se repetía que una vez concretada su venganza ya no le importaría vivir o morir, ¿y ahora qué hacía?
Vagó por mucho tiempo de pueblo en pueblo, robando lo que podía, comiendo mal y durmiendo peor, ya no servía para nada, no había hecho lo que tanto tiempo anheló, no le quedaba nada a qué aferrarse.
Entonces decidió que si iba a morir, al menos lo haría en Winterfell.
Vio su hogar una mañana fresca que le recordó los años de su infancia ya perdida, las puertas estaban abiertas, entró a su anhelado hogar casi muerta de hambre y sed, apenas y podía arrastrar los pies, una ligera neblina envolvía los edificios y creyó ver a su padre acercándose.
- ¿Arya?- dijo una voz que no era de Eddard.
Arya se desplomó y no supo más de sí, apenas y sintió la cálida mano de alguien sobre su pecho, después todo era confuso, reconoció un tintineo de una cadena, luego le acercaron una copa a los labios y le pidieron que bebiera, era un vino amargo y espeso que le dio sueño; recordaba voces, voces que le parecieron familiares y otras que no, despertó una noche, lo supo porque había velas encendidas en el cuarto, observó, estaba en casa, ¿y si todo había sido un sueño?, seguiría siendo una niña y su padre estaba con vida igual que su hermano Robb, Jon estaría cerca para revolverle el cabello, Sansa la llamaría Arya caracaballo, Brann trepando por los muros, Rickon…
- Has despertado- habló alguien, Arya siguió la voz.
- ¿Sansa?-
- Sí, hermanita, soy yo-
Arya no supo qué le sorprendió más, que Sansa la llamara hermanita o lo bella que era su hermana, tenía el cabello larguísimo, color rojo, su cuerpo era el de una mujer, no la muchachita embarneciendo que Arya recordaba, aquella belleza se inclinó para besarla en la frente.
- Estás de vuelta después de tanto- sollozó su hermana, y la abrazó.
Arya levantó los brazos con sus menguadas fuerzas para corresponder el gesto, al fin en casa.
Esa noche se sintió lo suficientemente repuesta para bajar a cenar con su familia, no sabía nada de ellos desde que se embarcó a tierras extrañas, tenía miedo de que no la aceptaran, que no aceptaran a esa nueva Arya, la asesina, nadie.
Las doncellas la ayudaron a bañarse, la tallaron y la perfumaron con esencia de rosas que la relajó, envolvieron su cuerpo en un hermoso vestido lila, le trenzaron el cabello y se lo adornaron con perlas, se miró al espejo, atónita, casi parecía una dama, fue apenas consciente del cambio de su cuerpo a través de los años, sus caderas más anchas, la cintura fina, los pechos crecidos, hacía dos años que había florecido, se sonrojó al comprobar que se estaba convirtiendo en mujer.
Tenía una sensación extraña, caminar por esos pasillos…se sentía ajena pero a la vez se sentía en casa, sabía que no eran las mismas paredes de su niñez, Winterfell debió ser reconstruida, pero era su hogar.
Cuando entró al enorme comedor se le heló la sangre, había demasiada gente, demasiado ruido, era agradable y raro a la vez, se deslizó tan silenciosa como le habían enseñado hasta estar frente a la mesa principal, el que se sentaba en el trono de su padre debía ser Bran, tendría ya catorce años y era una mezcla de su madre y su padre; a su derecha estaba Lady Catelyn, estaba tan cambiada, ¿pero cómo podía estar después de recibir el don?
- ¿Arya?- le llamó alguien, la muchacha se giró para encontrarse con un chico de algunos diez años.
- Rickon- dijo Arya, como si recordara el nombre de un lugar olvidado de su mente.
- ¡Sí eres tú!- exclamó Rickon, abrazándola – Jon te encontró, quería ir a verte pero no me dejaban.
- ¿Jon está aquí?, quiero ver a nuestro hermano-
- Ya no es nuestro hermano, Arya- dijo Rickon – hay muchas cosas que no sabes-
Aquello no le gustó para nada, ¿por qué Jon no era su hermano?, sin embargo dejó que Rickon la tomara de la mano y la guiara junto a su familia, su madre la abrazó y la llenó de besos, Sansa estaba sentada junto a un hombre muy atractivo, se acercó a saludarlos a ambos, el esposo de Sansa se levantó ayudado de un bastón.
- Lady Arya- saludó el hombre, besándola en ambas mejillas – los dioses la han traído de vuelta-
- Él es Lord Willas Tyrel- le dijo Sansa, sonriendo – mi amado esposo-
Arya apenas se percató del enorme perro negro que descansaba a los pies de la pareja, no pudo evitar una sonrisa, al final su hermana había conseguido lo que siempre anheló.
En la mesa del señor había también dos invitados completamente desconocidos para ella, un muchacho de ojos verde pantano, vestido también de verde, de rostro agradable y mirada profunda, debería tener cerca de 18 años, junto a él había una muchacha de cuerpo largo y delgado, cabellos castaños y rizados, seguramente eran hermanos, ambos le sonrieron con amabilidad.
Entonces se acercó a Bran y ocurrió lo imposible, Bran se puso de pie.
- Hermana- dijo Bran, tendiéndole los brazos- hija del norte-
Arya no pudo contener un grito de felicidad, se dejó envolver por los brazos de su hermano, tan cálido, tan dulce, ahora estaba con su manada.
- ¿A mí no me abrazas?- era la misma voz que le había llamado al llegar a Winterfell.
- ¡Jon!- exclamó Arya.
Su hermano estaba muy cambiado, tenía la barba crecida pero bien cortada, el cabello lo llevaba hasta los hombros, su rostro tenía unas cicatrices debajo del ojo que antes no estaban ahí, pero esos ojos, esos ojos de tormenta…
- ¡Te pareces tanto a nuestro padre!- le dijo Arya, conteniendo las lágrimas.
- Más tarde hablaremos de eso- dijo Jon, abrazándola – al terminar el banquete-
Arya no quería hablar, sólo quería volver a ser la pequeña Arya entre los pies, Arya caracaballo, la loba, quería estar con su madre y que sus hermanos la mimaran, se estremeció al pensar en Robb.
Poco tiempo después apareció otro rostro nuevo, debía serlo porque Arya no recordaba de nada a esa mujer, cuál fue su sorpresa cuando la vio correr hacia Jon y cómo su hermano la recibía levantándola de la cintura y besándola en los labios.
- Arya, quiero que conozcas a mi esposa Cora-
La mujer se acercó a Arya, le besó las mejillas y la envolvió en un abrazo.
- Arya, hermana mía- dijo Cora.
La esposa de Jon era una mujer muy bella, de piel bronceada, cabello negro como el carbón que le caía hasta las caderas en hermosas ondas brillantes, tenía los ojos cafés y grandes, el ceñido vestido azul revelaba una cintura bella, buenas caderas y senos generosos.
Después del festín se organizó el baile, Willas no podía bailar y a pesar de que otros caballeros invitaron a Sansa, ella prefirió quedarse al lado de su esposo y de su mascota; Cora no dejó sentarse a Jon en toda la noche, Bran bailó con la muchacha de cabello rizado, ¿sería su noia?, Arya se sentía como una chiquilla, se sentó junto a su madre y comenzaron a platicar de trivialidades como los platos servidos en la cena, las nuevas torres de Winterfell, el hermoso verano…
- Lady Arya- era el muchacho de los ojos verdes, miró a Arya con amabilidad pero esos ojos… - ¿me permite esta pieza?-
- No bailo muy bien- se excusó Arya, sonrojándose, esa mirada parecía leerla.
- Yo tampoco- continuó el muchacho – por cierto, mi nombre es Jojen Reed, y la muchacha que baila con Bran es Meera, mi hermana-
Arya aceptó la mano que le ofrecían, Jojen tenía un paso ligero y grácil, sus manos delgadas la rodeaban, amables, por la cintura.
- Has estado muy lejos de casa, Arya- le dijo Jojen – no temas, tu familia te escuchará y te aceptará-
No supo por qué, pero las palabras de Jojen la calmaron, hablaba con mucha seguridad.
Los invitados fueron retirándose, quedando sólo la familia Stark y los hermanos Reed, Arya supo que el momento había llegado, reunió todo su valor (que no era poco) y, por primera vez en mucho tiempo, se encomendó a los dioses de su padre.
Willas y Cora quisieron retirarse pero Arya les pidió que se quedaran, ahora también eran parte de su familia; contó todo, desde que Yoren la sacó de King's Landing después de la ejecución de su padre, su estadía en Harrenhal con el asqueroso Bolton, Jaqen y su moneda, su intento de llegar al tridente, la Hermandad sin estandartes, el viaje con Sandor Clegane, el barco que la llevó a Braavos, el templo del Dios de mil rostros, su deseo de venganza y la piedad que detuvo su mano asesina de cortar el cuello de Cersei Lannister.
- Debí matarla- dijo Arya, apretando los puños – pero no pude, fui débil-
- No, fuiste fuerte- habló Catelyn – matar es fácil, los humanos somos frágiles y asesinar es la cosa más sencilla del mundo, pero tú, teniendo todos esos motivos para matar a esa mujer, no lo hiciste, porque ella ya no tenía ni era nada, estaba pagando ya sus pecados, tú lo entendiste y supiste que matarla sería una cobardía-
Arya suspiró, la muerte había dado mucha sabiduría a su madre.
- Has pasado por mucho- continuó Jon, abrazándola – y temo que te haremos pasar por mucho más – Jon tomó a Arya por los hombros y la miró a los ojos – Eddard Stark no fue mi padre, al menos no de sangre—
- John, no entiendo…-
- Mi padre…- Jon suspiró – mi padre fue Rahegar Targaryen, Lyanna Stark no fue secuestrada, sólo fue tras el hombre que amaba-
Arya sintió que la cabeza le daba vueltas.
- Entonces…todo este tiempo, Oh, Jon, la mujer que está en el trono…-
- Dany es mi tía- dijo Jon, sonriendo – no es la reina propiamente, es la reina regente, el trono es de Aegon-
- ¿Aegon?-
- Sí, el bebé de Elia de Dorne no fue asesinado, Varys lo intercambió y envió a Aegon lejos, a las ciudades libres, Dany reunió un ejército, Aegon también tenía sus hombres, Tyrion consiguió unificarlos, fueron al Muro donde me encontraron, Melisandre me reveló la verdad de mis orígenes, ellos me reconocieron, Stannis hincó la rodilla, rechinando los dientes pero lo hizo, nos levantamos contra Cersei, no contra Tommen, Ser Jaime y Lady Brienne se unieron a nuestra causa, igual que la Hermandad sin estandartes, los hijos del Hierro se unieron a la causa aunque no muy convencidos, Theon fue de gran ayuda con eso, también contamos con el apoyo de Lanza del sol, incluso los Tyrell y sus abanderados nos siguieron, no te mentiré, arrasamos la Fortaleza roja, se dieron órdenes de respetar la vida de los inocentes pero todos los traidores perecieron, en cuanto a Cersei…Tyrion estuvo a punto de asesinarla pero no lo hizo, esa mujer estaba perdiendo la cabeza, al final se compadeció de ella-
- ¿Tyrion?, ¿Tyrion Lannister?, creía que Theon…-
- Traicionó a Robb, sí, y quemó Winterfell, pero se arrepintió de ello y resultó útil, Tommen se rindió, aconsejado por su entonces esposa Margery, tomamos posesión de la ciudad y del trono, Aegon podía reclamarlo por derecho, como hijo legítimo de Rahegar le correspondía, decidió hacerlo, pero antes pidió cinco años para conocer su reino, dejó a Daenerys como reina regente, se perdonaron los crímenes de Tyrion al comprobarse que él no asesinó a Joffrey, Ser Jaime rogó por Tommen, Myrcella y su Brienne, no pronunció palabra por su cabeza y dijo estar dispuesto a entregarla, conociendo los antecedentes de Aerys se le perdonó la vida pero perdió su capa blanca, Jaime no pareció muy contrariado por ello, tomó a los niños y a Brienne, con quien se casó, y se marchó a Casterly Rock; el matrimonio de Margery y Tommen se disolvió… Aegon se enamoró de ella y se casaron, a regañadientes de Dany, claro, en cuanto a mí, bueno, se supone que soy el rey en el Norte-
Arya se quedó con la boca abierta, su hermano se rascó la nuca y se sonrojó, parecía un chiquillo avergonzado.
- Pero no tienes que decirme alteza, pff, lo odiaría- Jon sonrió – Rey en el Norte y protector del Muro, vaya título, Dany quiso buscarme esposa, estuvimos revolviendo entre las chicas jóvenes de las casas más importantes cuando…- Jon miró a Cora – llegó Cora desde las ciudades libres, hija de un poderoso khal que la enviaba con la reina Daenerys con la esperanza de que la tomara como doncella, en cuanto la vi supe que la quería a ella y no aceptaría a nadie más, me casé, Dany lo dudó un poco pero terminó cediendo, ella fue esposa de un khal, conoce a los dothrakis mejor que nadie-
- Yo…no sé qué decir…- Arya trataba de procesar toda la información – Bran, ¿cómo es que…?-
- ¿Tengo piernas nuevas?, bueno, es algo tan complicado…fui más allá del Muro en busca del cuervo de los tres ojos, ¿lo has visto alguna vez en tus sueños?, es tan difícil, era como un…- Bran suspiró– él me devolvió las piernas, por decirlo de alguna manera, Jojen y Meera me llevaron, junto con Hodor y Verano, había perdido todas las esperanzas de volverte a ver, Arya, hasta que…-
- Hasta que yo les aseguré que estabas viva- intervino Sansa – Cersei me retuvo en la Fortaleza roja, decía que era una invitada, yo sabía que sólo eran palabras, era una prisionera más, luego llegó Lord Stannis, creí que ganaría esa batalla y me enviaría a casa, pero ya sabemos el resultado…cuando los Tyrell llegaron vi un atisbo de esperanza, Margery y Lady Olena me hablaron de mandarme a Highgarden, a casarme con Willas pero Cersei se adelantó, me obligó a casarme con Tyrion, puedo decir que Tyrion siempre fue bondadoso conmigo, no me obligó a estar con él, a cumplir mis deberes de esposa, me defendió de los ataques de Joffrey cuantas veces pudo, en fin, me respetaba, entonces asesinaron a Joffrey, yo huí, creí que era ayudada por Ser Dontos cuando el que maquinaba todo era Petyr Baelish, me llevó al Nido de águilas con Lysa Arryn, esa pobre mujer creyó las mentiras de Petyr, trató de asesinarme en un arranque de celos pero Petyr lo impidió arrojándola por las puertas de la luna… Ser Jaime y Lady Brienne fueron a rescatarme, junto con…Sandor Celgane-
- ¿El perro?- preguntó Arya, sorprendida – creí que estaba muerto, cuando yo…-
- Todos lo creían- continuó Sansa – fueron a rescatarme, Sandor mató a Petyr, pero estaba tan herido, tan débil…murió en mis brazos- los ojos azules de su hermana estaban inundados de lágrimas – lo sostuve mientras moría, por primera vez vi lo que era, un hombre atormentado, lleno de dolores y penas, un hombre al que nadie amaba, él me amaba a mí y yo lo quise ese día, lo quise mucho-
- Sansa…- suspiró Arya, echando una mirada a Willas Tyrell quien seguía impasible, aunque un poco contrariado por las lágrimas de su esposa.
- Willas lo sabe todo de mí- dijo Sansa, sonriendo, aunque sin dejar de llorar – no tenemos secretos, sabe que abracé a Sandor contra mi pecho y le pedí perdón, le pedí…le pedí que no me dejara, le prometí que me casaría con él cuando estuviera curado, no me avergüenza decir que lo llené de besos y acaricié su rostro-
- ¿Qué te dijo él?-
- Se rió, me llamó pajarito bobo, y me contó que estabas viva, Arya…él pudo haberte abandonado después de intentar llegar con Lysa pero no lo hizo, yo creo que sintió pena por ti, por eso no te dejó, me contó lo de la posada, dijo que eras una loba fiera y que seguro estabas viva, que no temiera por ti, me pidió que fuera buena…murió en mis brazos, riéndose de mí, de mis lágrimas, dijo que era absurdo llorar tanto por un perro-
Willas se acercó a consolar a su esposa, abrazándola, susurrándole palabras tranquilizadoras, el perro negro, mascota de Sansa, también se acercó a ella, gimiendo como cachorrito y moviendo la cola, Sansa besó a Willas en la mejilla y acarició al perro.
- Lady Brienne me llevó con nuestra madre, le dije que estabas viva, nunca perdimos la fe en encontrarte-
- Han pasado tantas cosas- suspiró Arya.
- Y tú has pasado por muchas cosas también- dijo Bran – Arya, respóndeme la verdad, ¿eres doncella?-
- ¡Bran!- exclamó Catelyn.
- Sí- reconoció Arya, sonrojándose - ¿Y eso a qué viene?-
- Desde que llegaste he pensado...te comprometeré con Jojen-
El Reed se echó a reír, Bran lo miró con el ceño fruncido, Meera estaba aguantándose la risa también.
- ¿Te parece graciosa mi propuesta?- gruñó Bran.
- No te molestes, mi príncipe- dijo Jojen, sonriendo – Arya se casará, pero no será conmigo-
- ¿Y por qué no?- continuó Bran – quiero unir nuestras casas, que ustedes se casen…-
- Nuestras casas se unirán gracias a ti y a mi hermana Meera- siguió Jojen – yo lo he visto en los sueños, el futuro de Arya Stark siempre fue difícil de visualizar, cambiaba mucho, pero algo no cambió nunca: el hombre con el que se casaba, nunca fui yo-
- Pero…- insistió Bran.
- Vamos, mi príncipe- continuó Meera, tomándole la mano – ya conoces las visiones de Jojen-
- Yo no me casaré- gruñó Arya – búsquenme marido hasta el cansancio, no me casaré jamás-
- Nadie te buscará marido- dijo Jojen, riéndose – te lo buscarás tu sola, bueno, algo así…no te diré más, no sería divertido si te lo digo-
- Creo que deberíamos dormir- sugirió Jon – mañana partiremos al Muro-
- Quiero ir contigo- dijo Arya.
- Lo supuse- agregó Jon, sonriendo – y vendrás, no te preocupes, Arya…puede que ahora lleve el apellido Targaryen, pero para mí, Eddard Stark siempre será mi padre, él me cuidó, me crió y me amó como a un hijo, me dio hermanitos, una señora madre…-
Catelyn Stark soltó un sollozo, sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Ay, Jon, si yo te hubiera podido querer…si hubiera sido mejor…-
- Lady Catelyn, yo no la culpo de nada, usted quería proteger a sus cachorros, pero ya basta, hemos hablado demasiado por hoy, hay que ir a descansar-
Cora la tomó de la mano y la guió hasta sus habitaciones, Arya apenas se dio cuenta de que bostezaba y el mundo le parecía borroso, la esposa de Jon la ayudó a desvestirse, la arropó en la cama y le acarició el cabello con ternura.
- Te gustará el Muro- dijo Cora, metiéndose en la cama junto a ella – Jon ha hecho maravillas con ese lugar, es frío, siempre es frío, pero alrededor hay pueblos hermosos y sencillos con cosechas abundantes, sirven felices a su Rey, mi Jon…-
La voz de Cora se fue haciendo cada vez más distante hasta convertirse en un susurro, pronto Arya se quedó dormida.