Cap. XXVIII. Una Propuesta que No Podrá Rechazar.

Caminaba intentando mantener a raya el dolor de cabeza que había empezado a nublar sus pensamientos, las frías corrientes de aire se iban haciendo cada vez mas fuertes obligándolo a fruncir el ceño, no sabia porque su hermano no terminaba de elegir un lugar donde decirle lo que tuviera que decir.

-Aquí esta bien- Dijo deteniéndose totalmente en una de las habitaciones mas lejanas de la mansión, el pelinegro menor dio un rápido reconocimiento confirmando el hecho de que estarían solos unos cuantos minutos, asintió y se cruzo de brazos obligándose a mantener su mal humor a raya.

-Itachi debo hablar hoy con Hiashi-sama, necesito que esto se acabe de una buena vez- Se sincero roncamente viendo como el mayor lo miraba seriamente, le molestaba totalmente no poder descifrar que era lo que pasaba por la cabeza de su hermano cuando tenia esa expresión totalmente hermética y distante haciéndolo suspirar conteniendo su inconformidad.

-Quien arreglo su matrimonio fue Neji-kun no Hiashi-san- Revelo pausadamente viendo como la sorpresa se instalaba en las facciones de su hermano menor. –Si Hinata llega a tener un hijo varón de Kotaro-san la mitad de este feudo será de los Mizumaki- Completo distante viendo como la rabia empezaba a marcar los rectos rasgos del pelinegro.

-Nani?!- Su voz subió dos tonos todavía sin creer lo que le acababan de revelar. –La cambian como mercancía?- Se indigno apretando sus puños, vio como Itachi se cruzaba de brazos al tiempo que su semblante se volvía totalmente serio.

-Están intentando mantener la tradición Hyuuga a través de ella, es joven puede tener varios hijos varones si se casa en los próximos meses…- Se corto al escuchar un gruñido amenazante salir de la garganta del menor, sus ojos negros se centraron totalmente en aquel trabajado cuerpo que había desarrollado el menor con el pasar de los años, estudio sus largos músculos entendiendo que el podía hacer de aquello una guerra física si lo quisiera y no era precisamente lo que el quería empezar con el feudo Hyuuga.

-Ella no se casara con el Mizumaki, yo me encargare de eso- Aseguro sintiendo como su cuerpo vibraba ante la posibilidad de que alguien mas tomara a aquella mujer, el punzante dolor de cabeza se volvió mas agudo nublando totalmente su visión, obligándolo a apoyarse en una de las paredes que tenia cerca.

-Que puedes ofrecer Sasuke? Sabes bien que te dije que dieras lo que quisieras por comprar su mano demo… Son los Hyuuga los que están ofreciendo mas por su matrimonio que lo que podrían estar dando los Mizumaki por ella- Explico viendo como el menor se separaba lentamente de la pared y empezaba a caminar de un lado a otro intentando tal vez pensar en alguna oferta que para los Hyuuga resultara tan tentadora que decidieran cortar aquel compromiso previo.

-Podemos ofrecerle algo también a los Mizumaki?- Interrogo intentando tal vez tentar tanto a la otra parte como para que se pudiera romper el compromiso por ellos, se detuvo al ver como el mayor solo negaba lentamente haciéndolo fruncir el ceño.

-Al ser los Hyuuga los que mas están poniendo en juego los Mizumaki seguramente no tienen opción para romper ese compromiso, debes concentrarte en los Hyuuga- Explico viendo como la intranquilidad volvió a llenar los rasgos de su hermano menor. –Piensa en que pudieras darles a ambos que lograras comprar su libertad- Agrego haciendo que el pelinegro se detuviera de golpe, su rostro turbado se convirtió rápidamente en una mascara de inexpresión al tiempo que encontraban sus miradas idénticas.

-Creo que se que es lo que podría comprar a Hiashi-sama de tal manera que Neji-san no podría oponerse a su decisión- Murmuro sorprendido de que no se le hubiera ocurrido algo tan sencillo antes. –El puede anular la decisión al ser todavía el feudal cierto?- Interrogo centrando nuevamente su atención en el mayor.

-Hai… Todavía no ha habido la sucesión por lo que técnicamente quien firma y anula todo lo que se haga con el feudo Hyuuga y sus herederos es Hiashi-san- Dijo intentando comprender lo que podría interesarle tanto a un feudal como para dejar de lado la continuidad de su linaje.

Sasuke asintió complacido por la respuesta de su hermano mayor y con paso decidido empezó a marchar hacia el estudio del mayor de los Hyuuga, si quería que todo ese juego de poderes terminara en ese momento tenia que poner todas sus cartas sobre la mesa y así demostrarle a los Mizumaki que la ojiblanca era únicamente suya.

-Onegai Sasuke no te precipites- Las palabras suaves del primogénito Uchiha lo hizo detenerse pero sin girarse a verlo. –A Umiko y a mi nos ha costado mucho volver a levantar ambas familias, no pongas en riesgo nuestra honorabilidad- Pidió viendo la amplia espalda de su hermano menor, lo vio asentir relajando su ansiedad de aquel juego de poder que se había empeñado en llevar a cabo por su hermano menor.

Había comprendido rápidamente que era lo que mas les importaba a su hermano y su esposa, y sabia que ambos crecieron llenos de orgullo por sus raíces guerreras así como el mismo, por lo que no había razones para intentar destruir todo lo que ambos habían luchado por construir pero, sabia que debía poner en riesgo ciertas cosas para que todo aquello se inclinara hacia sus planes.

Sus pasos sigilosos habían avanzado rápidamente por los pasillos recordando gratamente la dirección del estudio del feudal, la fría brisa paseaba lánguidamente por los pasillos llevando diferentes aromas a sus sentidos, frunció el ceño al percatarse del ligero aroma a lavanda que bailaba mezclado con un fuerte aroma masculino, inconscientemente se concentro en esos aromas cambiando la dirección de sus pasos y siguiendo el rastro llego a uno de los pasillos menos transitados de la mansión Hyuuga.

Sus ojos se abrieron sorprendidos al tiempo que la rabia nublaba totalmente su visión llenando todo lo que veía de un color carmín intenso, detallo con morbosa lentitud como aquel castaño tomaba posesivamente a la ojiblanca por la cintura, lo vio empujar aquella esbelta nuca hacia su rostro obligándola a sentarse totalmente contra su cuerpo, un gemido quedo floto en el aire obligándolo a apretar los dientes intentando calmar su furia interna.

"Lo matare" Gruño un instinto primitivo al fondo de su cabeza tomando el control de todo su cuerpo al ver como la mano de la cintura subió levemente posicionándose en el obi de la mujer, sus puños se cerraron rápidamente y con decisión empezó su marcha hacia donde se encontraba aquella pareja.

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Sintió la lengua deslizarse por sus hinchados labios obligándola a rechazar con mas fuerza el contacto, intento nuevamente alejar aquel pesado cuerpo pero sus manos nuevamente parecieron ejercer el efecto contrario haciendo que el castaño la aplastara todavía mas contra su caliente pecho.

-Eres muy dulce- Murmuro roncamente el castaño dando por terminado el contacto, las mejillas de la ojiblanca se encendieron en un rojo intenso al escucharle decir aquello justo al momento que unas gruesas manos tomaban por sorpresa al otro hombre retirándolo de encima de la Hyuuga con un ágil movimiento.

-Sasuke-kun!- Dijo exaltada al ver como el pelinegro caía encima del abdomen del castaño y subía uno de sus puños dispuesto a estamparlo contra los rasgos del Mizumaki. –Detente onegai- Suplico moviéndose torpemente de su posición y tomando el brazo del pelinegro justo a tiempo para detener el ataque.

-Suéltame- Murmuro roncamente el pelinegro sin despegar sus oscuros ojos de los verdes del otro hombre que lo miraban sorprendido, podía sentir el aroma de la ojiblanca bailar en la piel del Mizumaki haciendo que la violencia hormigueara en su cuerpo con mas intensidad. –Hinata déjame- Pidió entre dientes soltando un gruñido al sentir como la ojiblanca negaba y solo apretaba aun mas sus pequeñas manos a su brazo.

-Solo estábamos hablando onegai- Confeso haciendo que el pelinegro girara su rostro para encararla totalmente incrédulo, un escalofrío recorrió toda su columna al ver aquella mirada despiadada centrarse en ella y sin poder evitarlo sintió el calor acumularse pesadamente en su rostro.

-Hablando?- Repitió con incredulidad al encontrar su mirada con la de la mujer, pudo ver el rojo intenso que marcaba sus mejillas así como sus rosados labios levemente hinchados haciendo que la rabia ahora se dirigiera a ella. –En serio me estas diciendo esto?- Interrogo todavía sin poder creer que la mujer asintiera nerviosamente ante sus inquietudes.

-Onegai deja que Kotaro-kun se vaya- Pidió jalando un poco mas el brazo del pelinegro, podía sentir el miedo correr por su cuerpo al sentir todavía la mirada despiadada del pelinegro sobre toda su persona, se sintió temblar levemente viendo como los ojos del pelinegro se hacían mas distantes ante sus reacciones.

-Sasuke-kun- Murmuro ahora el castaño ganándose un gruñido amenazante por parte del mencionado. –Lo que dice es cierto, yo fui el que decidió hacer…- Se corto al sentir como las piernas del pelinegro se apretaban a los costados de su cuerpo y su mano libre atrapada su cuello haciéndolo jadear sorprendido.

-No me digas lo que decidiste hacer kisama- Gruño entre dientes dando un movimiento brusco liberándose totalmente de las pequeñas manos de la pelinegra. –Ella no será tuya- Amenazo bajando su rostro hasta llegar a unos centímetros del rostro del otro.

-Sasuke-kun onegai- Volvió a sonar aquella suave voz llena de miedo, lo vio apretar un poco mas el agarre en el cuello del castaño poniéndola mas nerviosa al escuchar el gemido escapar involuntario del cuerpo del castaño y sin pensarlo demasiado se aferro con ambos brazos al cuello del pelinegro pegando todo su delgado cuerpo a la ancha espalda del pelinegro escuchándolo bufar por lo debajo.

-Kuso- Gruño entre dientes el pelinegro soltando el agarre en el cuello del castaño, el cálido cuerpo de la ojiblanca contra su espalda aclaro su mente instantáneamente, vio como la sorpresa aparecía en aquella mirada verde y a regañadientes intento ponerse de pie llevándose consigo aquel pequeño cuerpo.

Al sentirlo erguirse solo pudo atinar a deslizar sus manos por la amplia espalda para cortar el contacto, lo sintió bufar exasperado y el miedo cubrió nuevamente su cuerpo al ver aquella mirada llena de rabia clavarse totalmente en ella.

-Vienes conmigo ahora- Ordeno tomando sin ninguna delicadeza la muñeca de la ojiblanca haciéndola gemir, la sintió poner resistencia haciendo que el contacto se volviera mas brusco y la arrastrara un poco.

-Iie…- Se negó por lo debajo haciendo que su otra mano llegara a la que la mantenía sujeta posesivamente. –No entiendes… Kotaro-kun…- Empezó nerviosa haciendo que el pelinegro se girara hacia ella dejando ver nuevamente aquella mueca de incredulidad en sus facciones.

-Me estas diciendo que quieres quedarte con el?- Soltó sorprendido viendo como la mujer abría levemente su boca, sus perlados ojos dejaron ver la indignación que su frase le había causado. –Es eso acaso?- Volvió a interrogar liberando a la pequeña mujer y cruzándose de brazos los obligo a permanecer en medio de aquel alejado lugar.

Lo miro sorprendida, sintiendo como a cada palabra que decía en su interior la furia la tentaba con tomar el control de su cuerpo, lo vio fruncir el ceño y tomando aire con decisión se dispuso a hablar.

-Solo me sorprendió…- Acepto por lo debajo viendo como la mirada oscura se hacia mas intensa sobre ella. –Estaba hablando con el del compromiso- Completo juntando sus brazos para intentar mantener el calor en su cuerpo, sentía su cuerpo totalmente helado pero estaba casi segura que no se debía al clima que paseaba lánguidamente por la mansión.

-Compromiso?- Repitió incrédulo, la rabia volvió a nublar levemente su raciocinio. –Es que acaso quieres estar con el?- Dijo neutralmente viendo como ella subía su mirada confundida. –Es eso? Quieres saber que se siente estar con…- No pudo terminar su frase al sentir la cálida mano de la ojiblanca contra su mejilla.

-Urusei!- Grito horrorizada por lo que había estado insinuando el pelinegro. –Quería que rompiera el compromiso!- Agrego sintiendo la humillación bailar por su cuerpo, los ojos negros del hombre se centraron en ella haciéndola sentir mas miserable. –Le dije que te amaba- Confeso abochornada viendo como el Uchiha abría los ojos sorprendido.

Levanto su mano para tomarla pero el ligero cuerpo de la ojiblanca fue mas rápido y escapo de su agarre, gruño y cuando iba a empezar a perseguirla escucho un pesado suspiro a unos pasos de su posición.

-Algo que siempre dejaron de lado los clanes guerreros fue la delicadeza para con sus mujeres- La estable voz del castaño a unos pasos de su cuerpo lo hicieron temblar de impotencia. –Espero que no logres romper el compromiso Sasuke-san, Hinata-chan es única y quiero tenerla a mi lado así sepa que su corazón nunca será para mi- Su neutral voz hizo que el pelinegro temblara conteniendo su rabia contra aquel hombre pero, mas rabia sintió al saber que fue el quien había causado toda aquella confusión.

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La irritación seguía corriendo fuertemente por su cuerpo, se obligo a apoyar totalmente su cuerpo en el shoji de alguna habitación que no reconocía, sabia por la intensidad de la fría brisa que estaba cerca de los jardines pero no le dio demasiada importancia, todavía incrédula miro su mano ligeramente rosa, su palma le picaba por haber tocado así al pelinegro.

-Estoy harta de esto- Murmuro para si cerrando y abriendo su mano intentando que la picazón pasara mas rápido, sintió su irritación convertirse velozmente en tristeza de solo recordar las filosas palabras que el pelinegro había dicho contra su persona.

Se abrazo intentando darse calor debido a las fuertes corrientes de aire helado que arrastraban consigo los copos de nieve indicando que seria una noche de tormenta, intento centrar su atención en ellos sintiendo como poco a poco estos iban chocando contra su cálida piel. Sus sentidos brincaron alerta al sentir unos lentos pasos acercarse a ella, el aroma masculino y fresco la hizo fruncir el ceño sintiendo nuevamente la humillación pasear por cada célula de su ser.

-Déjame sola- Pidió por lo debajo sintiéndose una completa tonta por seguir actuando bajo la educación que le dieron, donde las mujeres no podían exaltarse bajo ninguna circunstancia, los pasos se detuvieron unos segundos ante sus palabras pero luego siguieron avanzando hacia ella. –No me escuchas…- Se corto al encontrar su mirada con unos ojos verdes brillantes, el miedo se disparo por su cuerpo al ver aquella sonrisa burlona aparecer en aquel despreciable hombre.

-Pequeña Hinata-chan… Que sorpresa tan agradable- Dijo burlescamente atravesando su amplio cuerpo en medio del pasillo para que ella no pudiera huir de el. –Y yo que pensaba que no iba a poder hablar contigo a solas antes de que nos marcháramos- Completo todavía sonriendo haciendo que la ojiblanca se estremeciera en su posición, el miedo la había congelado totalmente y solo podía ver como aquel hombre se acercaba lentamente a ella.

Justo cuando lo vio estar a solo dos pasos de distancia cerro sus ojos impotente y al sentir que este daba un ligero salto en su dirección ella se movió con agilidad quedando ahora a mitad del pasillo siendo el hombre el que diera hacia los jardines de la mansión, abrió sus ojos nuevamente viendo como el hombre maldecía por lo debajo y su cuerpo le urgió que empezara a correr pero una mano atrapo su muñeca jalándola hacia el hombre deteniendo totalmente su huida.

-No he podido dejar de desear terminar lo que empezamos en aquella posada- Murmuro justo cuando el delgado cuerpo de la ojiblanca caía contra su cuerpo sin ninguna delicadeza. –Imagino que ya no debes tener tanto miedo, si el Uchiha esta aquí para reclamarte- Dijo con burla contra el oído de la Hyuuga sintiéndola estremecerse entre sus brazos por las palabras dichas.

-Onegai- Suplico sintiendo como sus ojos se nublaban por las lagrimas, las manos del castaño empezaron a pasear pesadamente por su estrecha espalda apretando su delgada silueta a el obligándola a jadear asustada.

-No me molesta no ser el primero, igual debía esperar a que Kotaro te tuviera si no quería levantar sospechas- Murmuro empezando a besar el largo cuello de la ojiblanca, sonrió al sentirla luchar contra su agarre, la escucho jadear y como pudo la aplasto contra una de las paredes de la mansión.

-Porque me hace esto?- Susurro entrecortadamente haciendo que el castaño subiera un poco su rostro para encontrar su mirada con la de la ojiblanca, ella tembló al sentirse totalmente acorralada y expuesta a lo aquel hombre decidiera hacer, abrió los ojos sorprendida al sentir el calor de algo apretarse contra su bajo vientre haciéndola sentir totalmente asqueada de la situación.

-Eres muy hermosa pequeña Hinata-chan y no he podido sacarte de mi cabeza- Hablo roncamente frotándose contra aquel pequeño cuerpo, sintió como la tensión del cuerpo de la Hyuuga desapareció totalmente haciéndolo dudar y justo cuando iba a separarse de ella sintió como entre sus brazos se arqueaba levemente y justo cuando iba a liberarla sintió algo cálido bajar por su pecho haciendo que se separara rápidamente de la mujer.

No pudo contener las arcadas y siguió devolviendo la ligera comida que había tomado algunas horas antes, se sujeto como pudo el estomago intentando contener el asco que sentía todavía sobre su piel y su alma, sus ojos se cristalizaron sin poder contenerse dejo que su dolor fluyera totalmente por sus mejillas.

-Hinata-chan?- Una tercera voz floto hasta ellos, haciendo que el castaño maldijera por lo debajo obligándolo a retroceder unos pasos para esconderse en la oscuridad del pasillo que daba a los jardines.

-Esto no ha acabado aquí pequeña Hinata-chan ya lo sabes- Susurro amenazante el hombre justo antes de empezar a alejarse a paso apresurado de aquel lugar con dirección a sus habitaciones.

"Por Kami" Rogo mentalmente sintiendo una pesadez extraña apoderarse totalmente de su cuerpo, se dejo arrastrar por la inconsciencia sin oponer ninguna resistencia sintiendo como ultima cosa el frio de los tatami de la mansión.

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Intento mantener la urgencia de encontrar a la pequeña pelinegra al margen, dándole prioridad a la proposición que sabia no podía esperar mas tiempo, sabia que tenia los días contados por lo que no podía seguir aplazando aquella conversación, cruzo en el siguiente pasillo deteniéndose totalmente ante un shoji levemente abierto y donde una mujer estaba sentada aparentemente al margen de todo lo que pasaba a su alrededor.

-Uchiha-kun?- La interrogante floto en el ambiente obligándolo a centrar su atención en la mujer que tenia ante si, la reconoció inmediatamente como una de las principales ayudantes del feudal Hyuuga.

-Necesito hablar con Hiashi-sama- Informo cruzándose de brazos y viendo como la mujer lo miraba con cierta sorpresa para segundos después asentir y perderse detrás del shoji que siempre mantenía oculto al patriarca de la mansión.

Frunció el ceño al tiempo que frotaba insistentemente el medio de su pecho, podía sentir una incomodidad crecer a pasos agigantados haciendo que su corazón latiera de manera irregular.

-Hinata…- Murmuro muy bajito entendiendo que aquella molestia se debía a la ausencia de aquella ojiblanca, solo una vez había sentido algo como eso y fue el día que la Hyuuga perdió su bella y sedosa cabellera.

Cerro los ojos intentando tranquilizar su creciente necesidad de salir a comprobar que ella se encontrara bien ya que la persona que en aquella ocasión le había ocasionado algún daño se encontraba a unos metros de su posición.

-Uchiha-kun…- Llamo la tranquila voz de la mujer obligándolo a centrar toda su atención en ella. –Hiashi-sama lo recibirá, onegai adelante- Dijo solemnemente bajando su rostro y retrocediendo dos pasos para permitir que el cuerpo del pelinegro se perdiera dentro del estudio principal de aquel feudo.

-No esperaba volver a recibirte tan pronto- Confeso en tono distante el castaño, sus ojos se encontraron con los oscuros del pelinegro y con un gesto educado le pidió que se sentara en uno de los cojines frente a el.

-No soy de tener demasiada paciencia- Dijo intentando no sonar demasiado irritado por la situación. –Debería saberlo bien- Agrego clavando sus oscuros ojos en aquellos perlados que solo expresaban distancia y hermeticidad.

-Te conozco mas de lo que podrías llegar a entender Sasuke-kun, a ti y a Naruto-kun- Hablo dejando la tensión de lado y relajando sutilmente sus hombros. –No hay nada que puedas hacer para lograr que cambie de opinión lo entiendes verdad?- Dijo estoicamente sin separar sus ojos del pelinegro, estudiando cada una de sus reacciones.

-Realmente considera tan poco probable que Hinata de a luz un hijo varón?- Hablo firmemente cruzándose de brazos y manteniendo a raya su satisfacción al ver la sorpresa adornar el pálido rostro del patriarca. –Se que si es así deberá entregar la mitad de todo esto a la familia Mizumaki, realmente esta dispuesto a perder tanto por un matrimonio arreglado por Neji-san?- Agrego sin rodeos viendo como el mayor cruzaba sus manos frente a su rostro y se apoyaba totalmente en el escritorio.

-Como sabes los términos de ese compromiso?- Pidió incrédulo de que alguno de los Mizumaki hubiera revelado tales clausulas a quien sabían era un candidato potencial a la mano de la única pelinegra de la familia Hyuuga.

-Digamos que tengo mis medios- Dijo restándole importancia a aquellos detalles. –Si se la entrega a mi familia sabe que no tendrá que entregar tierras, ambos somos clanes guerreros así los herederos Hyuuga hayan dejado de lado dichas tradiciones, todavía se les considera una familia de guerreros- Admitió intentando no dejar ver la incomodidad que le causaba tocar ese tema en particular.

-Te abrí las puertas de mi hogar Sasuke-kun, tu y Naruto-kun fueron criados bajo las enseñanzas de los Hyuuga, comieron, durmieron y fueron entrenados bajo mi protección y la de los míos, demostraron una superioridad innata por su linaje desde el primer momento que recibieron entrenamientos y creyendo estaban totalmente solos les abrí las puertas a mi guardia personal y con todo y esto te atreviste a fijarte en mi heredera, en la mas inocente y vulnerable- Recrimino dejando que la rabia que sentía por dicha situación se expresara en palabras dichas en voz alta.

-No es un objeto Hiashi-sama- Dijo desviando su mirada hacia el tatami, no se sentía cómodo al escuchar aquello en voz alta, siempre supo que eso estaba mal, que la traición era lo mas difícil de perdonar. –Ella…- Se corto al escuchar bufar exasperado al castaño que tenia ante si obligándolo a encontrar sus miradas nuevamente.

-Porque la deseas si ya conseguiste robarle lo mas preciado que poseía?- Interrogo viendo como el rostro del pelinegro se tornaba ligeramente rosa. –Se todo lo que pasa entre las paredes de mi feudo Sasuke-kun demo no pensé que caerías fácilmente ante el enamoramiento de una niña- Recrimino haciendo que el pelinegro se removiera en su lugar incomodo.

-Si tiene tanta seguridad entonces porque la va a entregar igualmente a los Mizumaki? Si esta tan seguro que yo le robe algo? Porque estaría aquí pidiéndole que me la entregue?- Soltó ácidamente desafiando al mayor, se sorprendió al ver una ligera sonrisa adornar aquella delgada boca.

-Sabia que no me había equivocado contigo Sasuke-kun- Se jacto prepotente poniéndose de pie al tiempo que los sentidos del pelinegro se disparaban alerta a cualquier movimiento extraño. –Sabias que a ninguno de los Mizumaki les importaría si ella es o no es inocente?- Soltó deteniéndose delante de las katanas de sus antepasados, sus ojos recorrieron distraídamente las trabajadas y bellas fundas que escondían las hojas brillantes de aquellas armas.

-Realmente esta dispuesto a entregar la mitad de todo esto?- Se exalto girándose completamente para ver al hombre acariciar distraídamente las katanas de sus antepasados. –Solo por no entregármela a mi? Es que acaso siempre fue una prueba?- Se quejo no pudiendo mantenerse por mas tiempo en su lugar.

-No para ti Sasuke-kun- Se confeso girándose para ver aquella mirada furiosa clavarse en su rostro. –Era ella quien tenia que mantener las distancias, era ella quien tenia que obligarse a dejar de lado el enamoramiento que sentía por ti, Hinata siempre asumió que disimulaba bien el hecho de sentirse atraída por ti demo… Conozco demasiado bien a mis hijos- Concluyo escondiendo sus manos en las amplias mangas de su kimono patriarcal.

-Que es lo que espera?- Susurro por lo debajo al ver como el hombre frente a el volvía a relajarse observándolo pero sin verlo realmente. –Estoy dispuesto a…- Su voz se corto al escuchar las palabras del patriarca Hyuuga revelar el secreto que rodeaba a la ojiblanca.

-Ella muy probablemente no pueda tener hijos- Confeso haciendo que el pelinegro aguantara la respiración mostrando la desconfianza que esas palabras le causaban. –No puedo entregártela a ti porque los clanes guerreros exigen una comprobada fertilidad en las esposas sino… Tienes la potestad de buscar a una segunda esposa que mantenga el linaje de tu familia- Lo ultimo lo dijo mas bajo pero sin apartar la mirada del pelinegro que solo podía mirarlo con una expresión de absoluta incredulidad.

Intento soltar alguna palabra pero nada venia a su mente, sabia como se manejaban los clanes guerreros, lo había estudiado antes de que la guerra destruyera casi toda su familia incluso en el feudo que lo había acogido había escuchado dichas normas pero, nunca pensó que seria por ellas que la Hyuuga había sido entregada a una familia totalmente ajena a los antiguos linajes de guerreros del país.

-No quiero que ella sufra lo que vivió la esposa de mi Otosan- Soltó amargamente el castaño desviando su vista hacia uno de los retratos que nadie se molestaba en detallar. –Mi Okasan fue la segunda esposa y solo así siguió existiendo el linaje de mi familia, generalmente la pureza de los Hyuuga se reserva para un solo varón en cada matrimonio por lo que mi familia podría estar muy cerca de la extinción- Confeso dejando que un suspiro cansado escapara sin poder contenerlo de sus labios.

-Los Mizumaki?...- Corto su interrogante al ver como el patriarca negaba lentamente, se apoyo en una de las columnas intentando mantener a raya el mareo que le provocaban aquellas revelaciones.

-Los clanes guerreros piden pruebas con sus médicos por lo que se determinaría que ella no es… Adecuada- Al soltar la ultima palabra el pelinegro frunció el ceño irritado por tal acusación. –Nunca podría haberla logrado prometer a herederos de algún linaje de mi preferencia y además justo unos meses antes de su nacimiento las familias guerreras mas antiguas y poderosas fueron aparentemente destruidas- Sus ojos se encontraron con los del pelinegro haciendo que este se le secara la boca ante tal alusión a su pasada situación.

-Por eso dejo que fuera Neji-san el que decidiera con que feudal casarla?- Murmuro viendo como el castaño asentía levemente. –No me importa- Se apresuro a agregar haciendo que el castaño se girara para verlo sorprendido.

-Que estas diciendo?- Interrogo incrédulo el Hyuuga al ver como en los ojos del pelinegro brillaba la determinación de obtener lo que había ido a buscar.

-Estaba muerto para mi familia hasta hace unas semanas así que no me importa tener o no tener heredero que ofrecerle a mi apellido, además el primogénito de los Uchiha esta casado y es en el en quien recaen en su totalidad las normas que limitan la descendencia de los Uchiha- Dijo seguro de si mismo, una sonrisa prepotente adorno sus labios al tiempo que se cruzaba de brazos. –Incluso estoy dispuesto a ofrecer toda una generación de Uchiha en segundo grado para que sean la guardia personal de los Hyuuga, así como un digno pretendiente para Hanabi-chan- Ofreció viendo como el castaño abría aun mas sus ojos al escuchar cuanto estaba dispuesto a entregar por su heredera.

-Por Hinata?- Murmuro tragando grueso al ver como el pelinegro asentía decidido obligándolo a apoyarse en el shoji principal. –Puedes ofrecer tales cosas? Sin la presencia de tu feudal?- Interrogo dejándose guiar por la desconfianza que movían aquellos acuerdos, solo pudo apretar sus labios al ver como su contra parte ampliaba levemente su sonrisa y asentía con seguridad.

-Los Uchiha a diferencia de los Hyuuga tenemos ciertas normativas internas que nos permiten disponer de todo lo que poseemos seamos o no seamos los primeros en la línea de sucesión- Explico sintiendo la ansiedad que le estaba produciendo estar tan cerca de obtener la respuesta que tanto había esperado.

El castaño estudio aquellos rasgos que conocía demasiado bien, la prepotencia que reflejaba nunca lo había abandonado ni siquiera con el pasar de todos esos años siendo educado como un simple guerrero, como algo prescindible para su familia, cerro los ojos apretando el puente de su nariz intentando contener la sorpresa que todo eso le causaba.

-Tomaste la virginidad de Hinata?- Pregunto descolocando totalmente al pelinegro, observo aquellos rectos rasgos cerrarse inexpresivamente ante sus palabras obligándolo a bajar su mirada por tener aquella conversación con quien ni siquiera era el prometido oficial de la pelinegra.

-Acaso tiene relevancia para darme la respuesta que estoy esperando?- Contraataco sintiendo que aquello estaba empezando a cansarlo, quería que simplemente se limitara a entregarle el derecho de llevarse a la ojiblanca de aquel pesado lugar.

-Lo arrogante nunca pude quitártelo- Se rindió por fin el castaño cerrando sus ojos ante la sonrisa victoriosa del Uchiha. –Hablare con Kotaro-kun para decirle que el compromiso se ha terminado- Soltó entre dientes al tiempo que se cruzaba de brazos y se obligaba a encontrar su perlada mirada con una totalmente opuesta.

Sasuke no pudo evitar la sonrisa victoriosa que adorno totalmente sus facciones, sintió como un peso desapareció de sus hombros sintiendo que podía respirar en paz nuevamente, encontró su mirada con la perlada leyendo en esta una preocupación impropia de un feudal pero mas adecuada a un padre que ha decidido sin saber si realmente es lo mejor para su hija.

Las palabras que iba a emitir el pelinegro se quedaron atoradas en su garganta al ver como el shoji detrás del castaño era abierto de golpe dejando ver el cuerpo tembloroso de su hiperactivo amigo rubio haciendo que la sensación en el centro de su pecho explotara obligándolo a sujetarse del mueble mas cercano.

-Hinata-chan esta gravemente enferma- Soltó totalmente preocupado el rubio recién llegado, sus azules ojos se centraron en el patriarca de los Hyuuga para luego dirigirse al pelinegro que estaba unos pasos mas atrás. –No ha recuperado la consciencia y esta prendida en fiebre- Completo irguiéndose toda su estatura dándole paso al hombre mayor que fue el primero en reaccionar y empezar a marchar hacia el exterior del estudio.

"Kuso" Pensó para si el pelinegro encontrando su mirada con la preocupada del rubio, entendió que este no sabia realmente que era lo que había pasado tan de golpe para que aquella delicada mujer cayera en tal condición en cuestión de minutos, solo atino a rogar a su difunta madre que aquello no fuera algo realmente grave.

Bueno y hasta aquí dejo la actualización de hoy, como dije fueron varios capítulos, 3 para ser exacta, ya la historia esta es su fase final como seguramente notaron entonces en la siguiente actualización si es pronto subo uno, sino vuelvo a subir varios para ver si les mantengo el gusto por acá a las historias SasuHina, creo que ya es un fandom un poco abandonado pero es mi pareja favorita y así queden dos lectores yo escribiré sobre ellos! Besitos nos leemos si gustan en los review! Cuídense mucho del Covid-19 y cuiden a su familia! Hasta la siguiente oportunidad!