QUE HUBIERA PASADO SI…
Buenas noches señoras y señores, en esta ocasión les traigo el primer capítulo de este fic, que obviamente será sobre cómo hubiera sido la vida de Butters si hubiera vivido con Paris Hilton, no es que tenga nada contra ella, pero en esta historia la voy a mostrar como una… ya saben que, espero que les guste y ya saben que South Park no es mío y cualquier aparición de personas famosas son pobres imitaciones, pero la historia y los personajes que me invente son de mi propiedad.
CAPÍTULO UNO: ¿QUÉ HUBIERA PASADO SI BUTTERS HUBIERA TERMINADO CON PARIS HILTON?
Luego de que Butters se subiera a la limosina de Paris Hilton, esta se le tomo una foto y la guardo en un álbum, pero el rubio no lo miro, solo se dedicaba a mirar por la ventana cómo sus padres estaban muy felices con el cheque de 250 millones de $ que recibieron.
-Oh…- suspiro con tristeza el pequeño rubio al saber que sus padres no lo quieren.
-Vamos señor Jingles no te pongas así, debe de sentirse porque va a estar conmigo para siempre- le dijo Paris para luego cogerlo y abrazarlo.
-Bu-bueno e-ese es el problema señorita- le dijo nervioso el pequeño rubio frotándose sus nudillos.
-No te preocupes, yo te voy a cuidar, dar de comer, bañar y darte lindos disfraces de animalitos- le dijo sonriente la rubio sin dejar de abrazarlo y acariciándole su cabello rubio luego de haberle bajado su gorro de osito.
-Si claro cómo no, de seguro ese chico va a terminar suicidándose cómo sus otras mascotas- espetó irónico el conductor de la limosina.
-¿Qué dijiste?- le pregunto la rubia, que no lo escucho bien.
-Na-nada señorita Hilton- le dijo nervioso el chofer.
-"¿A-acaso dijo su-suicidio?"- pensó preocupado el pequeño rubio frotándose los nudillos, pero tampoco lo escucho bien (NA: en esta historia Butters no tiene otra personalidad maligna).
-Dime señor Jingles, ¿a qué lugar le gustaría ir ahora?- le pregunto Paris.
-¿A-ahora?, pero si ya es de no-noche- le dijo el rubio frotándose de nuevo sus nudillos.
-Hay no te preocupes por eso, recuerda que estás conmigo y nadie puede negarme nada- le aseguro de forma arrogante la mujer, para luego toser una… sustancia blanca.
-No quisiera ser u-una mo-molestia- le dijo el pequeño rubio sin cambiar de semblante.
-Claro que no lo serás, pide lo que quieras- le aseguro la rubia.
-Bu-bueno, me gus-gustaría ir al par-parque de diversiones- le pidió aún tímido el pequeño rubio, ya que quería ir a ese lugar para tratar de animarse un poco.
-Cómo quieras, oye inútil llévanos al parque de diversiones- le ordenó a su chofer.
-Sí señorita…- le dijo hastiado el chofer y puso rumbo al parque de diversiones (NA: el mismo lugar que Cartman había comprado).
Ya estando en el parque de diversiones, hay varias personas, a pesar de ser de noche, que se sorprendieron y emocionaron al ver a Paris Hilton en ese lugar e incluso varias personas le trataban de pedir autógrafos o tomarse fotos junto a ella, pero esta la mayoría de las veces ella los mandaba al carajo y los trataba de forma muy déspota y Butters se daba cuenta de eso.
-Estos pueblerinos idiotas- dijo entre asqueada y molesta la rubio para luego darle un trago a una pequeña botella de Whisky.
-O-o-oiga, no de-debería de-decir eso- le dijo el pequeño rubio frotándose sus nudillos no solo nervioso, sino un poco molesto.
-Sí, sí como sea- le restó importancia la mujer y luego vio algo que le llamó la atención- oye, ¿no quieres uno de esos peluchitos?- le preguntando emocionada señalando una atracción en donde daban peliches cómo premios.
-Cla-claro señorita- le dijo ya emocionado el rubio.
Ya estando en la atracción, que era tirar unas botellas con una pelota, el rubio fue el primero en intentar, pero no pudo, luego lo intento Paris, pero tampoco pudo y luego de hacer un gran berrinche, le ordenó a su chofer que tirara las botellas y este bufando hastiado otra vez, cogió una pelota y de un solo lanzamiento tiró las botellas.
-¡Muy bien, lo logró!- dijo emocionado Butters.
-Ya era hora imbécil- le dijo de forma desagradecida la rubia.
-¿Cuál peluche quieren?- les pregunto el encargado de la atracción.
-¿Qué premio quieres señor Jingles?- le pregunto Paris, el rubio empezó a mirar los peluches que habían y vio uno muy grande de Hello Kitty.
-Qui-quiero ese- pidió un poco nervioso señalando al peluche.
-Cómo quieras, dennos ese peluche- le exigió al encargado y este se lo entrego- ya era hora, aquí tienes señor Jingles- le dijo entregándole el peluche.
-Gra-gracias señorita- le agradeció el rubio recibiendo el peluche.
-De nada señor Jingles, todo lo que pidas, lo recibirás enseguida- le dijo sonriente la mujer.
-¿To-todo lo que qui-quiera?- le pregunto el rubio que parece que se le ocurrió algo.
-Sí, todo lo que quieras- le afirmo la rubia.
-Pu-pues yo qui-quiero ir a ca-casa- le pidió nervioso, ya que a pesar de que lo vendieron, aún quiere regresar con sus padres.
-¿A casa?, bueno ya es tarde, supongo que ya es momento de regresar a casa- le dijo la rubia para luego toser de nuevo esa sustancia blanca y el rubio siendo tan inocente pensó que ella se refería a llevarlo a su antiguo hogar y se le formó una gran sonrisa en la cara.
-Pues entonces en marcha- dijo aún hastiado el chofer y luego cogió el gran peluche de Hello Kitty y junto con el pequeño rubio y Paris empezaron a salir del parque de atracciones y mientras lo hacían varias personas le empezaron a idolatrar y pedirle autógrafos, pero la rubia de nuevo los mandaba a la mierda.
Ya estando en la limosina, el rubio pudo notar como se empezaba a alejar del pueblo en vez de ir a su casa.
-Eh… señora Hilton… ¿a do-dónde vamos?- le pregunto un poco asustado Butters.
-Pues a casa cómo dijiste- le dijo la mujer para luego darle un trago a su botella de whisky.
-Pe-pero mi ca-ca-casa queda por haya- le dijo señalando al pueblo y eso hizo que la rubia riera un poco.
-jajaja señor Jingles, pero si nosotros vamos a vivir en ese mugroso pueblo lleno de ignorantes, vamos a ir a unos de mis hoteles- le dijo la rubia para luego darle otro trago a su bebida.
-¿Ho-hoteles?- le pregunto aún más asustado el pequeño rubio.
-Claro, uno de mis hoteles es mucho más lujoso que cualquier pocilga que haya en ese pueblucho- le afirmo la mujer.
-Pe-pe-pero es que yo…-el rubio estaba tan asustado y nervioso que no sabía que decir mientras se frotaba rápidamente sus nudillos.
-Hay te vez tan adorable cuando haces eso- le dijo de forma "tierna" la mujer para luego abrazarlo otra vez y eso sonrojo un poco al rubio- no puedo esperar para ver como lucirías con un disfraz de conejito- le dijo sin cambiar de semblante.
-Oh re-recorcholis, si mis pa-padres me vieran así me cas-castigarían- le dijo el rubio sin cambiar de semblante.
-No seas tontito, recuerda que eres mío ahora y nadie te podrá castigar- le aseguro la rubia sin dejar de abrazarlo.
-¿Na-nadie me cas-castigara?- le pregunto el rubio y durante unos momentos dejo de lado su preocupación que fue reemplazada por una gran alegría.
-Correcto, nadie volverá a castigarte y podrás hacer lo que quieras- le afirmó la mujer sin soltarlo y eso hizo que al rubio se le formara una gran sonrisa en la cara.
Luego de un tiempo ya habían llegado a uno de los muchos hoteles Hilton (NA: es el mismo hotel en donde Cartman trata de vender sus camisetas del Coon).
-Buenas noches señorita Hilton- le saludaron al mismo tiempo todos los empleados del hotel.
-Hola manada de inútiles- les dijo groseramente la rubia y se podía apreciar que ya está, muy borracha y varios de los trabajadores la vieron molestos.
-¿Quién es el chico?- le pregunto el gerente del lugar refiriéndose a Butters, que estaba un poco nervioso al estar rodeado de todas esas personas.
-Él es mi nuevo amiguito, se llama el señor Jingles, así que trátenlo con respeto- les dijo Paris para luego toser esa sustancia blanca de nuevo.
-Entendido- les dijeron sus empleados al mismo tiempo.
-¿Quiere ir a su habitación señorita Hilton?- le pregunto amablemente una sirvienta.
-Claro, vamos señor Jingles- le dijo la rubia que se estaba tambaleando y apenas lograba mantenerse en pie.
La habitación de Paris Hilton es inmensa, con grandes lujos que nadie podría imaginarse y eso asombro enseguida al rubio que casi se le cae la quijada.
-Wau…- dijo estupefacto.
-Ven señor Jingles… vamos a dormir…- le dijo Paris mientras se tambaleaba a su cama y el rubio amablemente la ayudo a mantenerse de pie mientras llegaban a la cama- gracias señor Jingles…- le dijo mientras se acomodaba en su enorme cama.
-De-de nada- le dijo un poco tímido el rubio e hizo el ademan de retirarse, pero la mujer lo detuvo.
-No… espera señor Jingles… hazme compañía… como todo el osito que eres…- le dijo Paris mientras lo abrazaba cómo si fuera un verdadero osito de peluche y el pequeño rubio se sonrojo por eso.
-Es-está bien, que ten-tenga buenas no-noches- le dijo nervioso.
-Buenas noches señor Jingles…- dicho esto la rubia se quedó dormida de borracha aun abrazando al rubio, que hizo el ademan de separarse de ella, pero no pudo, así que no tuvo más opción que dormir junto a ella y por algún motivo se sintió cómodo.
-No es tan ma-malo como pen-pensé- se dijo así mismo- aunque me gus-gustaría que no o-oliera tanto a cigarro y al-alcohol- dicho esto también trato de dormir.
Al día siguiente, el primero en despertar fue Butters, al ver que Paris estaba dormida con un chorro de baba saliéndole de la cara hizo el ademan de pararse, pero luego se fijó en cierta anatomía de la mujer y cómo la última vez empezó a tocarla con su mano izquierda.
-Oh… aún esta pegajoso… ¿pero porque tiene sangre?- se preguntó con cierto tono de asco.
-Toc toc- de repente alguien toco la puerta y eso lo asusto enseguida.
-¿Qui-quién es?- pregunto nervioso mientras se frotaba sus nudillos.
-Servicio al cuarto- se escuchó la voz de una mujer y el rubio un poco inseguro se acercó a la puerta para abrirla un poco.
-Bu-buenos días se-señorita- dijo un poco tímido el pequeño rubio.
-Buenos días jovencito, ¿puedo pasar?- le pidió amablemente la mujer.
-Es-es que la se-señorita Hilton aún esta dor-dormida- le dijo no muy seguro de dejar pasar a la mucama y ella rio un poco por eso.
-Hay chico, no te preocupes por eso, no es la primera vez que pasa esto, solo voy a dejar unas sábanas y toallas limpias- le dijo sonriendo la mujer.
-Bueno, entonces pa-pace- le dijo el chico haciéndose a un lado y la mujer entro y no pareció incomodarse al ver a Paris Hilton dormida de borracha y después guardo las toallas y sábanas que trajo.
-Listo, así tendrá con que limpiarse cuando despierte.
-Gracias señora- le agradeció el pequeño rubio, pero luego le rugió el estómago indicando que tiene hambre y eso hizo que se sonrojara mientras se llevaba las manos al estómago y eso hizo que la sirvienta volviera a reír.
-Se nota que tienes hambre chico, ven vamos a que te den algo de comer.
-No qui-quisiera ser una mo-molestia- le dijo Butters frotándose sus nudillos.
-No lo serás, créeme se lo que es una verdadera molestia- dijo de forma indirecta viendo a Paris Hilton que aún sigue dormida, pero como el rubio es demasiado ingenuo no se dio cuenta de eso.
-Su-supongo que sí podría comer algo-le dijo aún un poco tímido el rubio frotándose los nudillos.
-Pues entonces vamos- dicho esto la sirvienta y el rubio salieron de la habitación de Paris Hilton que todavía sigue dormida y murmurando algunas cosas.
La mucama acompañaba a Butters para que recorriera todo el hotel, el pequeño rubio se asombraba cada vez más y más ante tanto lujo y luego de unos minutos llegaron al gran comedor del hotel.
-Siéntate aquí, ahora le pido a alguien que te traiga algo de comer- le dijo la mujer y el rubio se sentó y delante de él había una gran mesa elegante con varios cubiertos, que no sabía para que servían todos ellos.
-¿Qui-quién habrá in-inventado tantos cu-cubiertos?- se preguntó mientras cogía uno de los muchos tenedores que habían.
-¿En qué le podemos servir jovencito?- le preguntaron de repente algunos mozos y sirvientas al mismo tiempo mientras se le acercaban.
-¡Oh caracoles!- exclamo el rubio asombrado por eso dejando caer el tenedor.
-¿Caracoles?, entendido traigan caracoles- dijo uno de los mozos pensando que esa exclamación era lo que quería pedir el chico.
-¿Desea algo más jovencito?- le pregunto una sirvienta.
-Bu-bueno, este yo no…- el chico no sabía que decir ya que aún estaba muy asombrado por lo que estaba pasando.
-¡¿Qué mierda es todo ese escándalo?!- pregunto de repente Paris Hilton que estaba entrando al comedor y tiene una GRAN resaca.
-Buenos días señorita Hilton- le dijeron al mismo tiempo los mozos y sirvientas.
-Hola pobres diablos- les saludo groseramente la rubia y casi todos la vieron de mala manera- ¡señor Jingles, acá esta!- dijo emocionada mientras se le acercaba enseguida para abrazarlo y él se sintió avergonzado e incómodo por eso.
-Ho-hola señorita Hilton- le dijo avergonzado el rubio.
-Pensé que te habías perdido o que te paso algo cómo a mis otras mascotas- le dijo alegre la rubio siguiendo abrazándolo.
-Aquí tienes sus caracoles joven- dijo una sirvienta trayendo lo que "pidió" el rubio.
-¿Para qué trajiste esta mierda?- le pregunto molesta Paris, pero el rubio se dio cuenta de que la sirvienta podría meterse en problemas, así que hablo.
-Yo los pe-pedí para comer- cuando dijo eso la sirvienta le agradeció con la mirada.
-Oh bueno, espero que desayunes bien, ya hoy iremos a Italia- le dijo sonriente la rubia y eso sorprendió enseguida al rubio.
-¿I-Italia?- pregunto en estado de Shock.
-Claro, contigo a mi lado todo será más divertido- le dijo sonriente Paris.
-Oh Dios san-santo, nunca debí su-subirme a su li-limosina- se lamentó Butters frotándose sus nudillos.
Fin del capítulo
Espero que les haya gustado el primer capítulo, creo que este fic se dividirá en pequeñas historias, aunque no sé si en algún momento estas se relacionarán entre sí o serán totalmente independientes una de otra, por el momento solo tengo pensado los episodios de "tonta puta malcriada", el de "salven a la ballenas" y el de "te estás haciendo viejo", así que necesito de su ayuda para las otras historias y me digan consejos y muchas gracias a todas las personas que me han dejado reviews en mis otros fics y que tengan una buena semana santa :D