hola, aqui estoy otra vez... este fanfic lo hice en un ratillo que tenia libre, asi que no aseguró que sea bueno =P
Aún así espero que os guste
Desprecio.
Nuevamente aquel recurrente sueño la atormentaba. Siempre que se creyó segura aquella imagen volvía a pasar por su mente como recordándole lo que había hecho por su debilidad.
Porque después de todo aquello no era más que su culpa, su terrible y dolorosa culpa.
¿Pero cómo enmendar el pasado? ¿Cómo volver el tiempo atrás y traerle a la vida?
Eso era imposible y lo sabía. Y puede que por eso se sentía como se sentía. Por eso entrenaba tanto. Para quitarse el desprecio que sentía a sí misma. Ese desprecio que lo único que hacía era deprimirla nuevamente.
¿Pero entonces de que sirvió todo esos años de entrenamiento?
Siempre algo dentro de ella le recordaba aquel desprecio que sentía, porque por su debilidad no fue capaz de salvar a aquellos que consideraba su familia y cuando los volvió a ver, y volvió con ellos, tampoco fue capaz de salvarlos a todos.
Se despreciaba.
Su estúpida debilidad solo le causaba dolor. Pero era algo con lo que tenía que vivir, vivir recordando aquella época de sufrimiento, recordar aquel sacrificio de su amigo. Todo porque ella era débil.
Puede que aquel sentimiento que sentía no lo sintiera por nadie. Ni siquiera por Jellal en aquella época en la que aún lo consideraba un enemigo. Pero es que nadie merecía que ella le despreciara. Por qué el sentir desprecio por alguien es un sentimiento tan frio y aquel que lo recibe solo siente un tremendo dolor en su interior.
Pero ahí estaba aquel sentimiento, atormentándola cada ver que sus compañeros le decían que era fuerte y que siempre les protegía. Ahí estaba escondido para volverle a recordar sus pecados.
Incluso como ahora, sentada en el gremio comiendo un pastel, veía a sus compañeros felices, sonriendo, riendo, o hasta peleando sin borrar aquella sonrisa que siempre había caracterizado al gremio.
En aquel momento ella se preguntó, por qué no podía ser como ellos, porque en realidad dentro de ella quería estar así, quería volver a sonreír, no como ahora que cada sonrisa le costaba, si no como cuando era niña, que era cuando su sonrisa aparecía rápidamente.
Pero ella no solo era una gran maga, si no que también una gran actriz, y sabía cómo debía comportarse para no levantar sospechas entre sus compañeros, sus amigos, o mejor dicho su familia.
Porque eso era para ella Fairy Tail, era su familia. Y aunque en aquella ocasión no pudo ser de ayuda para su anterior familia, lo sería ahora, y para eso debía volverse más fuerte y así poder omitir ese sentimiento de desprecio que sentía a si mima.
―¿Te noto rara? ―Preguntó Mavis a la maga mientras ella giraba la cabeza para verla.
―¿Rara? ― preguntó Erza sin entender.
―Si es rara, que tu estés tan sería ― comenzó a explicar la antigua líder ― teniendo en cuenta de que estas comiendo una de las cosas que más te gustan en este mundo. O por lo menos me dijeron, que adorabas con locura a los pasteles.
Erza se dio cuenta de que en aquel momento había dejado de actuar como solía hacerlo. Y aunque de cierta manera ella amaba, no , veneraba a los pasteles y siempre el momento de comerlos era un placer divino del cual solo podía brindarle alegría. En aquel momento no estaba para nada contenta, más bien se sentía dolido.
―Es que estaba pensando en mis cosas ― comento ella sonriente, intentando ocultar aquel dolor.
―¿Sabes que soy un fantasma no?
―Sí.
―Pues has de saber que veo más allá de lo que ven los simples humanos.
―¿Qué quieres decir?
―Te he visto, y he notado que muchas veces cuando sonríes no sonríes con alegría, también he visto que cuando entrenas lo haces con tal devoción que pareces querer demostrar a alguien algo
―Serán alucinaciones tuya ― comentó ella sonriente
―Ahora mismo estas fingiendo
―¡Para nada! ― negó ella rapidamente
―Sigues fingiendo
―No
―Si
―No
―Sí, ¿eres consiente que podemos estar así eternamente? Yo estoy muerta y no tengo nada que hacer.
―¿Y qué quieres que te diga?
―Lo que es en realidad, quiero la verdad. No se lo diré a nadie lo prometo
―Bueno, ― suspiró con pesadez ― tú no conoces mi historia, mi pasado.
―Solo un poco, lo que me contó Makarov
―La razón por la que no sonrió como debería es porque me cuesta hacerlo, no es fácil sintiéndose como me siento.
―¿Y cómo te sientes?
―Despreciable
―¿Despreciable?
―Si siento desprecio de mi misma, ―empezó a explicar ― de haber salido de aquel sitio ¡sola!, de haber sido la culpable de que Simon muriera, simplemente por mi debilidad. No puedo evitar sentirme así.
―Yo no te veo despreciable
―Pero esa es solo tu visión
―Lo dudo. ― agrego la antigua maestra con firmeza ― cuando te veo con los demás, cuando te vi en batalla, parecías cualquier cosa pero no despreciable, y estoy completamente segura de que no debes albergar aquel sentimiento hacia ti misma
―¿A qué te refieres?
―Cuando saliste de aquel sitio, no debiste sentirte así pro ser tú la única que salió, debiste sentirte afortunada, porque ahora se te daba una oportunidad de poder volverte fuerte para ayudar a aquellos a los que apreciabas, y cuando tu amigo murió por salvarte, no fue por que seas débil, puede que fuese por que él así mismo se viera débil y viera en ti una posibilidad de triunfo, él vio en ti lo que ahora tú no eres capaz de ver.
Mavis se acercó a ella y cogió de los hombros a ahora una confusa Erza.
―Eres Erza Scarlet, eres una maga de Fairy Tail, y tienes el corazón más lindo que podría existir, porque a pesar de que eres la que más se esfuerza y amas con locura a tus amigos sigues aferrándote a aun sentimiento que no es desprecio, es amor hacia los demás, porque eres tan inocente que no sabes ver que tu amor es lo que quiere hacerte más fuerte , no tu desprecio.
Aquellas palabras entraron en ella como un viento fresco, que calmaron aquel dolido corazón, e hicieron una sonrisa sincera en su rostro. Puede que se despreciara por todo , pero era cierto que a todos aquellos que había conocido en su vida ocupaban un gran lugar en su corazón.
Y puede que aquellos sentimientos de desprecio que se tenía, no fueran en sí, un miedo a ser débil y perder a sus seres queridos, entonces era aquel amor el que la hacía sentirse preocupada, era aquel amor lo que no la dejaba tranquila.
―Bueno me voy a entrenar – dijo sonriente mientras se levantaba
―¿Y tú pastel?
―Puedes quedártelo, te lo regalo. – aún sigo siendo débil, y debo protegerles
Aquello daba un pequeño giró en su vida, aquello le mostraba otra visión de su vida. Y le gustaba.
Aquellas palabras habían cambiado su desprecio, por amor.
Viendo lo bueno de lo malo =P