Disclaimer: Los personajes de Sakura Card Captor pertenecen a sus debidas creadoras (CLAMP), unicamente fueron tomados prestados para la siguiente historia.
"Esta historia participa en el Reto '3 sentimientos y/o emociones' del Foro Comunidad Sakuriana"
I. Vestido.
Esta vez no te detienes a observar la noche estrellada, tal parece que la muy altanera se burla de ti, presumiendo que ella descansa en el día y refulge en el momento en que las horas se vuelven altas, cuando por tu parte no has conseguido pegar el ojo en dos amaneceres. Pero valdrá la pena, sabes que sí, es el vestido que querías para la noche de tu graduación después de todo.
Esta vez te permitiste ser egoísta, pensar primero por ti, desear ser tú la glamorosa y no tu prima, que aunque la quieres, optaste por no confeccionar su vestido y en cambio, hacer tu propio vestuario. Ser la reina de esa noche, al menos para un par de ojos zafiro. Anhelas ser hermosa para él, solo esa vez.
Puntada tras puntada el vaporoso vestido va adquiriendo forma y te sientes orgullosa, porque el diseño es único, porque el diseño es tuyo.
Las tres y treinta de la madrugada y aun no se encuentra terminado. Si el vestido no está listo para las cinco, te dices con nerviosismo, no lo estará nunca y no tendrás más opción que ataviarte con alguno de los que cuelgan en tu armario, que si bien provienen de las más finas y costosas tiendas de ropa, no están hechos con el amor y el cariño que tu le vienes dedicando a ese trozo de tela desde hace semanas.
Suspiras y sientes como unas cuantas gotas de sudor perlan tu frente, estas ansiosa, cansada y presionada. A las seis de la mañana debes ducharte y presentarte en la preparatoria una hora después, como presidenta del Consejo Estudiantil debes ultimar los detalles para la fiesta de los graduados, debes supervisar que todo este perfecto, desde los adornos que penden del techo del gimnasio donde será la ceremonia hasta el banquete que será servido a las nueve en punto de la siguiente noche, si es que tu memoria no te falla por lo poco o nada que has dormido.
Frunces el seño y un gritito escapa de tus labios, por perderte en cavilaciones has hecho mal la costura y te has pinchado un dedo. Que más da, lo introduces en tu boca y acabas con la gotita de sangre que lo coronaba, y sonríes, una sonrisa encantadora al recordar lo que diría él si te viera realizar tal acción. Seguramente una mueca de asco se haría presente, él odia la sangre.
Las cuatro con cincuenta y ya suspiras de alivio. Has terminado tu vestido.
De fina tela color vino y un delicado vuelo que inicia en las caderas y termina en las pantorrillas. Tiene un escote que demuestra tu recato, pero la prenda es lo suficientemente estrecha como para vislumbrar tu buen cuerpo de chica adolescente.
Y al fin admiras tu labor, el arduo trabajo valió la pena, estas satisfecha.
Porque esta vez serás tú la pequeña mariposa que brille en la oscuridad.
Porque esta vez será la primera en que luzcas algo de tu creación.
Sentimiento: Satisfacción.
Palabras: 500.