Disclaimer: Los personajes ni el canon nos pertenecen, son propiedad de Arthur Conan Doyle y la BBC. Ésta es una traducción del original con el mismo nombre de la autora MadLori.
Traductora: Serpent
Beta: Blaireau
Sally entró al vestuario de Sherlock mientras él se quitaba el maquillaje. "¿Todo bien?" dijo.
Él la miró por el espejo. "No lo sé."
"¿A qué te refieres?"
"¿Es normal que los ensayos sean tan amenos? Todos se saben sus líneas, todo el mundo es profesional y cooperador, Alan sólo se sienta en la audiencia y dice 'brillante'de vez en cuando. Sé que ha pasado tiempo desde mi última experiencia en el escenario, pero no recuerdo el teatro siendo tan – fácil."
"Te has acostumbrado al histrionismo de Hollywood."
"Tal vez." Sherlock suspiró, mirándose en el espejo. "Incluso mis co-estrellas son agradables. Por primera vez en mi carrera profesional, no hay nadie en el reparto a quien asesinaría alegremente."
"Supongo que tenemos que llamar a eso progreso," dijo Sally, sentándose en una silla de la habitación. "Sabes por qué son todos tan amables, ¿cierto?"
"Ilumíname."
"Eres la gran atracción aquí, Sherlock. Todos están comportándose lo mejor que pueden para evitar una de tus rabietas legendarias. Están esperando por una mención de sus actuaciones cuando el público y la tropa de críticos vengan a éste teatro a verte."
"Hmm." Difícilmente le importaba. Y todo lo que le había emocionado acerca de ésta producción tampoco lo hacía. Ahora todo parecía tan vacío.
Sally vaciló. "¿Has hablado con John?"
El nombre lo golpeó como una bofetada. "¿Qué? No. No esperaba hacerlo. Está ocupado. Todos lo estamos."
"Podrías escribirle, ¿sabes?. Mandarle un email. Nada dice que no pueden seguir en contacto."
"Por supuesto que no. Podemos escribirnos mensajes sin sentido acerca de nuestros proyectos y los tabloides y su ruptura falsa y mi renacimiento en el West End y el maldito clima." Tiró su franela al mostrador. "No puedo intercambiar emails con John Watson."
"Sherlock…"
"No, Sally. Soy consiente de que tratas de ayudar, pero por favor, quédate fuera de esto."
"¡No puedo!" exclamó. "¡Mi etapa de quedarme-fuera-de-ello se terminó mientras llorabas en mi hombro todo el viaje desde Toronto!"
Sherlock se volvió hacia ella. "No quiero hablar del asunto."
"No, ¿Por qué querrías? ¡Realmente ayudaría el que quisieras! O que tú, oh, no sé, ¡hablaras con el hombre! Pero no, no puedes hablar de ello, porque entonces perderías tus derechos de drama-queen."
"Sally, no estoy teniendo esta conversación contigo. No, retiro lo dicho, ¡esto no es una conversación en lo absoluto! Estoy tratando de prepararme para ésta obra, no puedo permitirme distracciones." Se puso de pie y comenzó a meter cosas en su bolsa.
Sally se puso de pie. "Te lo advierto, Sherlock. No voy a ser capaz de mostrarte mucha simpatía si es que lo único que haces es sentarte, suspirando por él y sintiendo lástima por ti mismo."
"No tengo ninguna intención de suspirar por nadie. Ahora, si no te importa, preferiría no estar hablándote ahora mismo."
"Bien." Salió pisoteando del camerino, dejando que la puerta se azotara tras ella. Sherlock suspiró y se dejó caer en su silla.
Cinco días. Cinco días y ya eres un maldito desastre. Contrólate un poco.
Se pondrá mejor. Lo superaré. Las emociones pueden llegar a ser inconvenientemente elevadas en un set de filmación, especialmente en una película tan intensa como esa. Es una situación temporal. Lo he visto cientos de veces. Los actores se sumergen en un romance mal concebido porque se quedan atrapados en el drama y la pasión de las actuaciones, y seis meses después están teniendo una gran ruptura, o peor, un divorcio. No tengo derecho de arrastrar a John en algo parecido.
De todas formas, se merece algo mejor.
Sherlock se puso de pie de nuevo, empacando sus cosas con malhumorada resignación. Mañana en la noche la obra se estrenaría, y con ello llegaría la emoción de la actuación, la rápida respuesta de la audiencia, la (ojalá) entusiasta admiración de los críticos, y todo esto quedaría atrás.
"¿John?"
John empujaba los restos de su ensalada de arriba abajo en su plato, haciendo pequeñas formas curvas con su vinagreta de frambuesa.
"¡John!"
"¿Huh?" miró hacia arriba. Mike le estaba mirando, expectante. John se dio cuenta con vergüenza que se había desintonizado completamente de la conversación. "Perdón, Mike, lo siento. Me distraje."
"¿Estás bien?"
"Sí, por supuesto."
"Te ves un poco distraído desde que llegaste de Toronto."
"Estoy cansado, supongo. Fue un rodaje agotador."
"¿Viste las noticias sobre la obra de Sherlock?"
John asintió. Había sido lo primero que había hecho el sábado después de que la obra se estrenara. Los críticos se estaban superando a si mismos buscando nuevos y excitantes superlativos para elogiar el rendimiento de Sherlock. Los otros actores en la obra estaban consiguiendo buenos comentarios, también, pero estaba claro que Sherlock era la estrella en esa obra en particular.
Había observado la foto que acompañaba uno de los comentarios, una toma de Sherlock vestido de Dan. Se veía tan hermoso que la piel de John dolía. Apartó ese pensamiento, con fuerza. No estaba ayudando. "Sabía que lo haría bien," fue todo lo que dijo.
Mike apartó su plato y entrelazó los dedos sobre la mesa, en lo que John reconoció como su pose de 'hora de hablar en serio'. "John, soy tu agente, pero también soy tu amigo. Así que lo que estoy a punto de decir viene de los dos lados, ¿entendido?"
"Muy bien."
"Hay rumores. Estoy recibiendo llamadas."
"¿Qué tipo de rumores?"
"Que algo pasó entre tu y Sherlock durante el rodaje."
"Define 'algo'"
"John, no te pongas difícil. Sabes a lo que quiero llegar."
"Sí, lo sé, y estoy sorprendido de que lo creyeras. Estábamos interpretando a una pareja gay. ¿Creías que no habría personas que sacarían miles de cosas de lo que es una actuación?"
"Así que – ¿no es verdad, entonces? "
John suspiró. "Mike, no pasó nada entre Sherlock y yo en ese set." Eso tenía la ventaja de ser verdad, aunque se seguía sintiendo como una mentira. "No voy a negar que nos volvimos amigos cercanos. Trabajamos mucho juntos, era eso, o matarnos entre nosotros."
Mike asintió, y se veía sin duda aliviado. ¿Qué pasaría si yo hubiera dicho que era verdad, Mike? ¿Si es que hubiera dicho que tuvimos un tórrido romance y que pasamos cada hora que no estábamos grabando teniendo sexo loco y desenfrenado? ¿Qué hubiera pasado? ¿Dejarías de representarme? ¿Mis guiones dejarían de llegar? ¿Tendría que reescribir toda mi carrera? ¿Sería el chiste del programa nocturno de entrevistas para toda la eternidad? Estaba asustado de preguntar, porque estaba bastante seguro de saber las respuestas.
Mike estaba listo para seguir adelante, satisfecho con la negación de John, y sabiendo que era mejor no preguntar nada más. "Bueno, eso fue un poco difícil. Ahora las buenas noticias. Hay mucho más que rumores sobre el rodaje. También hay comentarios. Muchos. Mucha gente está hablando sobre las actuaciones, especialmente de la tuya."
"¿En serio?"
"Un director de casting me llamó para decirme que había oído que tu actuación en ésta película iba a reventar las salas de cine."
"Bueno, a los directores de casting les encanta exagerar."
"Tengo tres guiones presentados ésta semana. Películas serias; buenas. No una comedia romántica del montón. En dos de ellas, serías el protagonista masculino."
"No quiero pensar sobre nuevos proyectos ahora mismo, Mike. Estaré un mes con éstos tres episodios de "El mentalista" y no va a ser una grabación fácil. Después, la mayoría de Julio estaré ocupado con las grabaciones de voz para Pixar, y antes de que nos demos cuenta, será el momento para la publicidad de To a Stranger. No quiero estar en un rodaje y tratando de hacer malabares con la gira publicitaria. Hablé con la encargada de la publicidad, tiene los ojos puestos en ésta película. Va a ser un ataque."
Mike suspiró. "Está bien, ¿pero por lo menos puedo mandarte esos guiones? Échales un vistazo, se un buen chico."
"No te prometo nada."
"Lo extrañas, ¿cierto?"
John levantó la cabeza rápidamente. Buscó una insinuación o una tácita suposición detrás de las palabras de Mike, pero no encontró ninguna. Una inocente pregunta. "Supongo, sí."
"¿Han estado en contacto, entonces?"
"Dios, no. No quiero molestarlo. Tiene ésta obra en marcha, y no es muy adepto al correo electrónico, para empezar. Lo último que quiere es tener que tratar de mantener una charla electrónica sin sentido conmigo." John hizo girar distraídamente su tenedor con la mano, las puntas golpeando el plato.
Había pensado en mandarle un mail a Sherlock, pero era extrañamente reluctante. No era sólo que no quisiera molestarlo. Era que no podía imaginar claramente como saldría.
Podría empezar con entusiasmo. ¿Cómo has estado?, la obra va bien, estoy grabando como estrella invitada en un programa de televisión, parece que hubiera sido ayer cuando estábamos en Toronto, recuerdas cuando y cómo en ese tiempo y dios, era una maravilla.
Los mails diarios se volverían mails cada dos días, entonces mails una vez a la semana. Las charlas sinceras se volverían en pequeñas conversaciones superficiales. Eventualmente el inevitable email de "bueno, la mejor de las suertes, nos vemos en algún momento" y eso sería todo. Y no podría soportarlo. No podría soportar que lo que él y Sherlock compartieron en Toronto se deformara predeciblemente de una profunda conexión a una superficial, y finalmente, a nada en lo absoluto. Prefería nunca más hablar con Sherlock y mantener lo que tenían seguro, a dejarlo disolverse en la nada porque él no podía dejarlo ir. Eso no era lo que quería. Pondría a Sherlock en una burbuja y lo sellaría herméticamente, en el fondo, donde nadie podía tocarlo, y allí se quedaría, sin importar que pasara éste otoño o el próximo año, o el resto de su vida.
Miró a Mike, preguntándose cuanto se estaría mostrando en su cara. Mike lucía amable, pero sin sospechar. "Bueno, parece que te las arreglaste para al menos trabajar bien con él, que es más de lo que la mayoría de sus co-estrellas puede decir." dijo Mike. "¡Sólo por eso deberías ganarte un Oscar!"
John sonrío. "No tienes ni idea."
"Holmes."
"Sherlock, es Jim Schamus."
"Hola, Jim. ¿Cómo va la edición?"
"Muy bien. Debería tener el primer corte para finales de Junio. Andrew se está haciendo cargo del sonido. Nunca lo había hecho, así que es un gran paso para su aprendizaje, pero he escuchado alguno de sus primeros arreglos. Es increíble."
"Me alegra oírlo."
"Estoy llamando porque estamos empezando a concretar el calendario para la publicidad. ¿Debería gestionar esto a través de Sally, o de Greg Lestrade?"
"Hazlo con Sally. No voy a tomar ningún trabajo hasta el próximo año, así que no tendrás que trabajar con Greg."
"Muy bien. Escucha, Sherlock – No soy alguien que de cumplidos muy fácilmente. Pero he visto algunas de las secciones editadas, y el trabajo que tu y John hicieron en ésta película es impresionante."
Sherlock suspiró. "Gracias. Fue un desafío, pero un placer."
"Tu química con él en pantalla es – alucinante."
"¿Algo que quieras preguntarme, Jim?"
Se aclaró la garganta. "Hemos recibido algunas preguntas de los medios. Preguntando si los rumores son ciertos."
"Los rumores son siempre ciertos, ya lo sabes. Especialmente cuando no lo son."
"Necesitamos llegar a un acuerdo sobre cómo vamos a manejar esto."
"¿Qué es lo que necesita ser manejado, exactamente?"
"Al estudio le gustaría eludir cualquier publicidad no deseada que distraiga al publico del estreno de la película." Dijo Jim, con suavidad, como si Sherlock no hubiera hablado. "Las vidas personales de nuestros actores no son nuestro problema, pero qué es lo que se vuelve público y qué no, si nos concierne."
"¿Qué es lo que crees que la gente descubrirá? ¿Que me las arreglé para terminar un rodaje sin alienar a mi co-estrella, por una vez? Eso es difícilmente una noticia de portada."
"Eso no es lo que se dice, y lo sabes."
Sí, lo hacía. Sally era la Maestro Zen de los cotilleos mediáticos, y lo mantenía bien informado. Había un segmento del público cinéfilo que estaba observando ésta película de cerca, y la gente había comenzado a hablar. Decían que Sherlock y John habían mantenido un tórrido romance fuera de cámara durante el rodaje. Que Sarah Sawyer había dejado a John cuando se enteró. Que su osada escena de sexo explícito no había sido falsa. Que habían sido pillados en numerosas posiciones comprometedoras por todo el set durante las filmaciones.
"¿Quienes son éstas personas?" demandó Sherlock, después de que ella le hubiera mostrado algunas discusiones en los foros de fans. "¿No tienen – no sé, trabajos? ¿Cómo saben tanto acerca de la producción?"
"Leen Variety, Sherlock. Y la comunidad gay está muy conectada a los medios de comunicación, ¿O esto es algún tipo de sorpresa para ti? La noticia de que alguien esté finalmente haciendo una película con hombres gay que no se trate de ser gay, y que no sea cualquiera, sino Ang Lee, protagonizada por dos estrellas de Hollywood – fue como la segunda venida. Han estado vigilando esto muy cuidadosamente.
Sherlock sabía que vivía en una burbuja. Pero no se había dado cuenta qué tan desinformado estaba.
Y ahora ahí estaba Jim, un hombre gay, preocupado de las consecuencias que traería para la película si es que resultaba que sus coestrellas, ninguno de los cuales había sido abiertamente gay antes, hubieran caído en un Showmance. "Qué es lo que intentas decirme, Jim?"
Escuchó al productor exhalar cansadamente. "Si es que estás con John, como un ser humano no puedo estar más que feliz por ti. Pero como el productor de ésta película, por mucho que lo odie, tengo mis reservas."
"Entonces destierra esas preocupaciones, porque John y yo somos sólo amigos."
Larga pausa. "¿Me estás diciendo la verdad?"
Sherlock cerró sus ojos por un momento. "Sí. No he hablado con John en un mes, no desde que nos separamos." El decir esas palabras en voz alta las hacía parecer de alguna manera más verdaderas, y más odiosas.
"Oh, ya veo. Bueno, él es mi próxima llamada, así que voy a hablar con él por mi mismo. Te enviamos el paquete de fotos, revisa tu email. Estamos planeando tener un tráiler para septiembre.
"Lo estaré esperando." Sherlock colgó. Fue directamente a su portátil y abrió su email. Había un gran archivo comprimido de parte de la oficina de producción; lo descargó y lo extrajo, y luego…
Oh.
Foto tras foto de él y John, en personaje dentro del set. A la mitad de una escena, a la mitad de una discusión, a la mitad de un abrazo. Había una que estaba seguro estaría plasmada por todo el internet en tiempo record, mostrándolos al borde de un beso apasionado. Una de él viendo a John dormir.
No. No John. Mark. Esas no son fotografías de John y tu. Son Benjamin y Mark. Tenlo claro en tu mente, por el amor de Dios.
Extendió su mano y tocó con la punta de su dedo la pacífica y dormida cara de John, aunque incluso esa imagen era una mentira, porque John sólo fingía dormir.
John.
Mi John.
La fotografía no era la única cosa que era una mentira. Desde Toronto, lo era toda su vida. Pero faltaban sólo dos meses, y entonces sería libre, y la mentira podría parar.
"Retomaremos ésta escena mañana, chicos," dijo el director de voz, sentado en la cabina de mezcla y hablando por el intercomunicador. "Terminamos por hoy."
Susurros y movimientos de papeles. Cinco personas atrapadas en una cabina de grabación por ocho horas seguidas no era la idea de diversión de nadie, pero nadie se quejaba. Trabajar para Pixar era como un campamento de verano. John seguía esperando que el lado oscuro mostrara su cara, pero éste se negaba completamente a hacerlo. Nunca lo había pasado tan bien trabajando en su vida.
Bueno, casi nunca.
Gran parte de las grabaciones era hecha de forma individual, pero los horarios habían sido modificados para encajar y las cinco voces principales habían tenido que encerrarse una semana completa en el estudio para grabar algunos de los interludios de conversaciones más difíciles. Cinco actores de no despreciable estatus en una sala por ocho horas al día, cinco días seguidos, sonaba como una versión de actores del infierno de Satre para John, pero para su sorpresa, todo el mundo había dejado sus egos en la puerta y, hasta ahora, se llevaban bastante bien.
"Entonces, John. Mi agente me dijo que probablemente te veríamos en algún podio el próximo invierno," dijo Kevin, metiendo el guion en su maletín. Todos se detuvieron y lo miraron.
"Oh, ¿en serio?" dijo John, poniendo su muy usada sonrisa modesta. Se preparó para algunas burlas a costa de cuan ridícula era esa idea.
Salvo que Kevin no lucía como si estuviera bromeando. Se veía serio. "Sí, en serio. Dice que el primer corte de To a Stranger tiene a mucha gente emocionada."
"Uno se pregunta cómo lo ha visto ella."
"Creo que juega golf con alguien de Universal que vio una parte."
"Acabo de terminar una película con Mark Ruffalo," dijo Amy. "Me dijo que él realmente quería esa parte, la que tu interpretaste, John."
"Mucha gente estaba interesada en esa película," dijo Kevin. "Aunque apuesto a que unos cuantos perdieron el interés cuando Sherlock fue elegido," dijo, guiñándole un ojo a John. Todos se echaron a reír.
John forzó una sonrisa. "Es entendible. No es fácil compartir la pantalla con alguien tan talentoso como él. A nadie le gusta estar en la sombra."
La risa de todos decayó un poco. "No es su talento, es su actitud," dijo Kevin. "¿Cómo lo soportaste? Escuché que casi condujo a Haggins a un ataque de nervios."
"Eso no fue culpa de Sherlock," dijo John. "Y él es difícilmente el único actor exigente en la ciudad, ¿no? ¿Cómo fue trabajar con Tomk Cruise, Kevin? Obviamente, nadie se atreve a hablar mal de él. Supongo que Sherlock se hace un blanco fácil al no preocuparse una mierda sobre lo que los demás piensan."
Los otros cuatro intercambiaban miradas inciertas para ese momento. "Tom es un gran tipo," dijo Kevin, con un tono de repetición automática. "Pero no me pueden pagarme suficiente como para trabajar con Sherlock Holmes."
"Que bien, porque estoy seguro de que nadie lo haría," espetó John. "Yo trabajaría con él gratis."
"¿En serio?" dijo Amy. "No lo conozco, pero he escuchado que es difícil de manejar. ¿No lo crees, John?"
John tomó su mochila y se la puso en el hombro. "Sherlock Holmes no sólo es el mejor actor con el que he trabajado, es el más trabajador. Y es un tipo fantástico, como cualquier persona sabría si es que se molestaran en realmente conocerlo en vez de asumir que no pueden." Se dirigió a la puerta. "Los veo mañana."
Escuchó los murmullos en el estudio mientras la puerta se cerraba tras él. Cerró los ojos con un suspiro consternado. Fantástico, Watson. Eso debería a ayudar a calmar esos rumores. ¿A cuantas personas le dirán esos cuatro que estuviste defendiendo el honor de Sherlock como un colegial enamorado?
Todavía podía escuchar las palabras de advertencia de Jim, entregadas hace semanas cuando lo había llamado por los horarios de la publicidad. Necesitamos que ésta película se mantenga por sus propios méritos, como una obra de arte, porque eso es lo que es. La última cosa que necesitamos es que la película sea eclipsada por lo que sea que haya pasado fuera de escena. Le había asegurado a Jim que nada había pasado fuera de escena.
"¿De donde está sacando la gente esta idea de que algo ha pasado?" le había lloriqueado a Harry no mucho después. "¿Están inventando historias de la nada?"
"Hay algunas cosas inventadas, pero difícilmente salió de la nada. Tú y Sherlock pasaron casi cada minuto de espera juntos en ese set. Y algunos de los minutos de no-espera, también."
"¡Estábamos trabajando! ¡Éramos – amigos! ¿Desde cuando eso es tan sospechoso? No puede ser simplemente porque estamos interpretando a unos enamorados."
"Eso es una gran parte de ello. Pero, John…" Lo pensó un momento. "Ustedes no se ven a si mismos."
"¿Vernos a nosotros mismos? ¿A qué te refieres?"
"Tu no veías como lo seguías con la mirada, o cómo el hacía lo mismo contigo. O cómo sus sonrisas no eran falsas cuando te sonreía a ti. No veías como se miraban cuando creían que nadie les estaba poniendo atención. Pero siempre hay alguien poniendo atención, cariño. Lo sabes. Los dos de ustedes pueden ser Actores de Su Generación, o lo que sea, pero nadie puede actuar todo el tiempo. Ustedes dos mostraban más de lo que se daban cuenta."
Se subió a su auto y se dirigió a casa. Una llamada telefónica llegó a través de su Bluetooth mientras entraba en la autopista. "¿Qué sucede, Harry?"
"John, algo apareció en internet."
"¿Qué?"
"¿Una fotografía de tú y Sherlock, con algunos fans? ¿En Casa Loma?"
"Oh, sí. Hicimos un poco de turismo en uno de nuestros días libres, unas chicas nos pidieron autógrafos y nos tomamos una foto."
"Bueno, una de las chicas lo subió a Oh No They Didn't, y ahora está por toda la red. Los foros de fans están enloqueciendo."
"¿Enloqueciendo? ¿Por una foto de nosotros con unos fans? No hay nada en eso que pueda provocar locura."
"No, es una foto perfectamente inocente. Es el contexto. Ya sabes, una excursión a un lugar turístico local. Lo están llamando su 'cita'"
John suspiró. "¿Estas personas no tienen vida?"
"Todo el mundo necesita un hobby."
"Yo no firmé para ser el pasatiempo de nadie."
"Eso no es todo. Un par de transeúntes los vieron ese día, hay algunas fotos borrosas de móviles."
"¿Y? ¿Qué es lo que muestran?"
"Una es de ustedes dos caminando por una calle."
"Oh, no puede ser. Eso no. No caminando por una calle. Oh, las implicaciones."
"John, estoy de acuerdo con que esto se ha sacado un poco de proporción…"
"¿Un poco?"
"Pero están caminando bastante cerca, y ambos tienen esas grandes sonrisas e incluso tengo que aceptar que se ven bastante cariñosos."
"La próxima cosa que encontrarán serán mensajes cifrados en nuestras corbatas."
"La otra foto los muestra en uno de esos tours en barco. De nuevo, nada concluyente, pero el día completo huele un poco a cita."
"¡No era una cita! ¡Fue un par de amigos viendo la ciudad! ¿Cuando se volvió imposible para dos hombres ser vistos en público sin que nadie hiciera ningún tipo de suposición?"
"Cuando esos hombres están interpretando a dos amantes, y uno de ellos es conocido por no llevarse bien con nadie, así que al verlo llevarse tan bien contigo – bueno, tu conoces a la prensa. Ellos crean una historia si es que no hay ninguna para contar."
"¿La prensa está metida en esto?"
"No la prensa común. La blogósfera."
"Discúlpame si no tiemblo de terror ante la todopoderosa blogósfera."
"No deberías. Esto va a pasar. Tú y Sherlock no han estado en contacto desde la grabación."
El estómago de John se apretó un poco con eso. Hace poco más de dos meses que no había visto o escuchado de Sherlock. Había esperado parar de extrañarlo, dejar de querer contactarlo, que todo acabara y lo dejara en paz. Seguía esperándolo. El tiempo no parecía debilitar, sino agudizar el dolor que sentía por la separación, y temía llegar a un punto en donde tuviera que hacer algo al respecto. "No. No lo hemos hecho."
Escuchó a Harry suspirar. "Me gustaría poder ayudarte, John." Dijo.
"No puedes. Nadie puede. No hay nada que hacer. Es un maldito desastre y eso es todo. Estaré bien, no hay necesidad de que te preocupes."
"¡Pero lo hago! ¡Me preocupo por ti todo el tiempo! John…"
"Por favor, Harry. Yo sólo – No puedo, ¿de acuerdo?"
"De acuerdo. Te llevaré la cena, ¿okay?"
"Sí, gracias, eso estaría bien. Te veo entonces."
"Adiós."
Colgó el teléfono y se concentró en la carretera. Cualquier esperanza que tenía de que él y Sherlock podrían – bueno, cualquier esperanza que tenía sobre Sherlock en lo absoluto estaba disminuyendo rápidamente. Si es que los medios estaban involucrados, no importaba lo poco justificados que estuviesen , sólo magnificarían todo, más aún cuando la máquina publicitaria realmente cobrara vida. Nunca habrían resistido el escrutinio. No podía arriesgar la película. No ahora, no cuando estaba a punto de pasar a una nueva etapa en su carrera. Tal vez, en un año o así, cuando la película estuviera fuera de los cines y la atención de la temporada de premios hubiera pasado, y la mirada del mundo se hubiera desplazado a otro lugar, tal vez entonces…
Tal vez para entonces me habré vuelto loco. Eso resolvería todo.
La puerta del escenario no estaba muy llena, quizá una docena de personas, muchos de los cuales no estaban interesados en él sino en alguna de sus co-estrellas. Sherlock firmó algunos autógrafos y habló con los fans, demostrando lo que esperaba como un comportamiento medianamente agradable.
Levantó la vista y vio a Greg Lestrade esperándolo. Greg asintió con la cabeza en reconocimiento. Sherlock terminó con los espectadores, y se acercó. "Greg, ¿qué haces aquí? " le dijo, estrechándole la mano.
"Vine a ver el espectáculo."
"¿Por qué no me dijiste que ibas a venir?"
"Fue una cosa de último minuto, en realidad. Estoy en la ciudad sólo por la noche, no tenía intención de hacer nada, pero el amigo con el que me estoy quedando tenía boletos y no pude dejar pasar la oportunidad. Vamos, vamos a buscar algo para comer."
Fueron a uno de los pubs favoritos de Sherlock, en la misma calle de su piso. Se sentaron en la parte de atrás y pidieron unas pintas y comida. "Greg, vamos a ello. Nunca vas a ningún lado si no es por negocios."
No respondió al principio. "Nunca te había visto actuar así con los fans."
"¿Así cómo?"
"Agradable."
"Me haces sonar como un ogro impertinente."
"No. Es sólo que usualmente no tendrías tiempo para esas tonterías."
"¿Un hombre no tiene permitido cambiar de opinión sobre algo tan trivial?"
"No es trivial para ellos."
Sherlock suspiró. "Si es que estás aquí para regañarme por los rumores, ya he tenido bastante de ello."
"No estoy aquí para regañarte. Estoy preocupado por ti."
Sherlock frunció el ceño. "¿Preocupado? Apenas hemos hablado desde que la obra empezó."
"Eso no quiere decir que no tenga un ojo en ti. Eres uno de mis clientes más importantes, Sherlock. Es mi trabajo saber sobre el tuyo."
"Ya veo. Espías por todos lados, ¿es eso?"
"Nada tan rebuscado. Pero conozco gente, y muchos te conocen. Y no soy el único que está preocupado."
"No puedo imaginarme que comportamiento está causando tantas preguntas. Estoy perfectamente bien."
"Bien, sí. Por supuesto. Apareces, actúas, y vuelves a casa. No le hablas a nadie. No sales. Has declinado cada invitación que te han mandado desde que llegaste a la ciudad. Te quedas en tu apartamento contigo mismo. De alguna forma eres más amable y considerado con tus fan que nunca. Te ves sumamente enigmático." Ladeó la cabeza. "O sumamente deprimido."
Sherlock trazó el húmedo anillo de condensación que su vaso había dejado en la mesa. "No es tu trabajo mimarme, Greg."
"¿Si no lo hago yo, entonces quién? ¿Sally? Está llegando a los límites de su paciencia."
"¿Has hablado con ella?" le preguntó bruscamente.
"No tengo por qué. Me lo dijo Anderson. Sabes que siguen saliendo. Él solía ser una agente con nosotros. Seguimos en contacto."
"¿Existe alguien a quien no conozcas?"
Greg lo miró a los ojos. "¿Te conozco a ti, Sherlock? Estoy empezando a preguntarme. ¿Has cambiado tanto?¿O éste has sido siempre tu, y el hombre que todos conocimos no era más que una armadura contra el mundo?"
"No me trajiste aquí para hablar todas estas tonterías acerca de mi estado emocional. Que no te incumbe, por cierto. Sólo pregunta lo que quieras preguntar."
"¿Estás enamorado de él?"
La cabeza de Sherlock se levantó. No había esperado que Greg se lo preguntara tan abiertamente. "Bueno, eso es ser directo."
"¿Lo estás?"
Sherlock vació el resto de su cerveza. "Si lo estuviera, ¿por qué tendría que decírtelo?"
"Porque tenemos que formular una estrategia."
"No. Absolutamente no necesitamos hacer eso. Mi vida personal no es algo que tenga que planearse estratégicamente. Es mi vida, y no es asunto ni tuyo, ni del estudio."
"Si es que afecta al éxito financiero de la película, ellos lo harán su asunto, y yo tendré que hacerlo el mío."
"Me retiraré, Greg. Voy a dejar todo y me iré a vivir a un cottage antes de dejar que mi vida personal sea discutida en algún comité con un enfoque de grupo. Que se vaya a la mierda su gira publicitaria, pueden promocionar ésta película sin mi."
"No lo harías. Ésta película significa mucho para ti."
"No tanto como…" No tango como él lo hace. Nada significa tanto. Sherlock cerró su boca con un chasquido de su mandíbula antes de que algo más pudiera escaparse, pero podía ver en la cara de Greg que era demasiado tarde. "Estoy en control de la situación."
"Quizá ese es el maldito problema. Siembre tienes el control. Siempre el hombre más inteligente en la sala, el que sabe todo sobre todos, incluso las cosas que nadie quiere que se sepan. Bienvenido al otro lado de la valla, Sherlock. ¿Cómo se siente?"
Sherlock se puso de pie y buscó en su billetera por efectivo. "Me quedan dos semanas en ésta producción, Greg. Después de eso, pretendo irme lejos y no decirle a nadie donde voy, especialmente no a ti. ¿Quedó claro?"
"¿De qué te serviría eso, Sherlock?" preguntó Greg, en voz baja.
Por supuesto, Sherlock no podía responder a esa pregunta sinceramente. Eso va a depender de cómo John reaccione cuando me presente en su puerta, Greg. Formula una estrategia para eso, ¿quieres?
"¿Hola?"
"Hola, Sally"
"Harry, pensé que ibas a llamarme la semana pasada."
"Estuve ocupada."
"¿Literalmente?" dijo Sally, riéndose. "¿Estaba Clara en la ciudad?"
"De hecho, sí, lo estaba, pero no me refería a eso. ¿Cómo van las cosas?"
"Terribles. El mío es miserable."
"El mío es miserable, también."
Permanecieron en silencio por un momento. "¿Por qué los hombre son tan idiotas?"
"No sé. Debe estar en su ADN. Estaba usando la computadora de John el otro día para mandar unos emails. No podrías creer cuantas fotos de Sherlock tiene guardadas en su disco duro. Sesiones, fotos publicitarias, alfombra roja, de todo."
"Sherlock está teniendo algo parecido a un festival de cine."
"Oh, no, no está…"
"Sí. Todas y cada una."
"¿Incluso Havana Honeymoon?"
"Incluso esa. Creo que ahora que ha visto todas las películas, se ha decantado por los videos de entrevistas de John en YouTube. Incluso encontró un video de John en alguna producción comunitaria de La importancia de llamarse Ernesto."
"Y sin embargo, no pueden tomar un maldito teléfono o mandarse un email."
"Bueno, esto es más seguro. No arriesgan nada cuando se acechan por internet el uno al otro."
Harry suspiró. "¿Qué tiene Sherlock programado para cuando la obra se termine?"
"Nada. Tiene algo de tiempo libre."
"Hmm."
"¿Qué está pasando por tu pequeño cerebro retorcido?"
"Sólo estoy pensando en cómo podemos ser las mejores posibilitadoras."
"No voy a interferir."
"Tampoco yo. No directamente. Pero no hay nada que diga que no podemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para hacerlo más – fácil."
"Sigue hablando."
Harry despertó por los golpes en la puerta de su apartamento. Se dio la vuelta y miró el reloj – cinco a.m. Mierda.
Se levantó y se tambaleó hacia la puerta, donde los golpes se habían reanudado. "Ya voy, ¿de acuerdo?" Abrió la puerta y allí estaba John, con los ojos desorbitados. "Cristo, ¿no podrías sólo haberme llamado?"
Pasó junto a ella y entró en el piso. "Dime que no estoy loco."
"Si no quisieras parecer un hombre loco, no deberías haber golpeado a mi puerta a las cinco en punto de la maldita mañana."
"Dime que soy un hombre sano y sensato, y que no hay ninguna posibilidad de que esté considerando subir a un avión para volar a Londres, y hacer algún tipo de declaración durante el tercer acto."
"Deja de hablar de tu vida como si fuera una película. Y siéntate de una puta vez, ¿quieres?" empujó a John a una silla, mientras iba a la cocina a poner la tetera en el fuego. "Voy a hacer un poco de té."
"No quiero té. Quiero que no me dejes hacer algo colosalmente estúpido."
"Colosalmente estúpido es cuando rechazas un papel en una película de Oliver Stone para filmar Los huevos azules de Robin ."
Se sentó frente a él y lo tomó de las manos. "Quiero decir que existe lo colosalmente estúpido, y luego está el salir de debajo de las piedras para decirle a ese maldito bastardo cómo te sientes por él, y esos dos círculos no se superponen en el diagrama Venn de la vida, Johnny."
John dejó caer la cabeza, sacudiéndola de un lado a otro como si estuviera diciéndole 'no' al mundo. "No puedo hacerlo."
"John," le dijo. "Mírame." Él levantó la cabeza y la miró a los ojos. "Te he observado todo el verano, y me estás matando. Pones una cara alegre y haces tu trabajo y tu vida y cuidas de mi y de todas las personas que conoces, pero te estás muriendo por dentro, y no puedo soportarlo. He estado aquí , y he visto tu corazón romperse un poco más cada día, y ya me aburrí, cariño. ¿Tú no? ¿No estás cansado?"
Suspiró, cerrando los ojos. "Estoy tan cansado, Harry."
"Entonces detente. Sólo detente."
"No sé cómo."
"Sí, lo sabes." Le sostuvo la mirada.
Una sonrisa apareció en sus labios, una sombría sonrisa de determinación. "¿Qué tan rápido me puedes hacer llegar a Londres?"
Harry le sonrió y soltó sus manos. Se puso de pie y se dirigió a su escritorio, sacando el itinerario que había hecho la semana pasada. Le pasó un sobre. "Te vas ésta tarde. Te reservé una habitación en el hotel Savoy."
Tomó el sobre, mirándola con asombro. "Como pudiste…"
"Su obra cierra mañana en la noche. Los conozco a ustedes los actores. Aman las declaraciones dramáticas. Y sé de una buena fuente que se va a tomar un día libre después de la obra y se va a ir a un lugar desconocido. Así que es mejor que te apures."
John se levantó de un salto y la abrazó. "Eres la mejor hermana en el mundo."
Ella sonrió y le devolvió el abrazo. "Sólo estoy equilibrando la balanza un poco, cariño."
Las noches de clausura siempre tenían la melancolía de un final. Si es que el espectáculo había sido una buena experiencia, traía la adicional tristeza por la separación, de la obra, del público, del elenco y el equipo, y de la vida que habías llevado mientras estabas actuando.
Pero para Sherlock Holmes, esperando entre bastidores a que lo llamaran al escenario, su participación ya terminada, lo único que la noche de clausura le trajo fue alivio y ansiedad. El espectáculo lo había retenido aquí, lo había obligado a mantenerse en su capullo de auto-preservación. Le había dicho a Greg que estaba planeando irse, pero no le había dicho donde.
En su camerino había una maleta y un billete de avión a Los Ángeles. Al momento en que su contrato con ésta producción expirara, iría al aeropuerto, abordaría un avión, volaría a Los Angeles y tomaría un taxi hasta la misma puerta de John.
Que haría entonces, no tenía idea. Pero él y John nunca habían tenido dificultad para comunicarse. Algo se le ocurriría.
El aplauso fue ensordecedor. Salió junto con sus co-estrellas y éste se intensificó. Hicieron una reverencia grupal, luego una individual, y luego otra grupal. Salieron, por el lado izquierdo del escenario. Pausa, pausa, pausa. Subieron al escenario otra vez, por otra ronda de reverencias.
Y allí llegaba la directora de escena con los obligatorios ramos de rosas. Se los entregó a sus colegas, mientras éstos hacían otra reverencia, cada uno recibiendo otra excitada ovación de la multitud. Sherlock fue el último. Le entrego su ramo, guiñándole el ojo en el proceso. Los aplausos de multitud aumentaron, gritos y silbidos llegaban a él. Otra noche, en otro momento, esto sería como una droga para él. Algo que ni el narcótico más potente podría igualar. Esto era para lo que vivía. El trabajo. Su adulación como prueba de que, una vez más, era el mejor.
Pero ahora mismo, no los oía. Siquiera podía verlos. No le importaba. Todo se había transformado en ruido blanco y una vaga bruma.
Todo lo que Sherlock podía ver era la solitaria hortensia que estaba puesta en medio de las rosas en sus brazos.
John.
John estaba aquí. Estaba aquí, en alguna parte. Sherlock miró alrededor, pero por supuesto no podía ver una maldita mierda con las luces del escenario en su cara. Su co-estrella lo tomó de la mano, e hicieron otra reverencia. Reverencia, reverencia, reverencia… ¿dónde estaba? ¿Estaba ahí fuera allí mismo, aplaudiendo? ¿Lo estaba esperando? ¿Se iría?
No se va a ir, vino aquí para verte. Tú ibas a verlo, pero te ganó, porque él es así de exasperante y maravilloso.
El telón se cerró de nuevo. Eso eliminaría la posibilidad de que lo llamaran. Las luces del teatro se prendieron y pudo oír al público murmurando, mientras recogían sus bolsos y chaquetas. Sherlock casi voló fuera del escenario, el ramo apretado en su mano, olvidado. Se abrió paso entre los miembros del equipo, ignorando sus felicitaciones, dejando caras perplejas a su paso.
John. John. ¿Dónde estaba?
Corrió hacia la puerta del escenario y sacó la cabeza. Unos cuantos fans, pero no John. Volvió al interior antes de que los fans se dieran cuenta que era él. Corrió de vuelta a los escalones que conducían al edificio y los subió de dos en dos. El público se estaba yendo, nadie demoraba. Nadie bajaba hacia el escenario, no había nadie que luciera como John a la vista.
Piensa. ¿Dónde estaría?
La hortensia debía haber sido acomodada con tiempo. Debe haber estado aquí antes del show. ¿Había visto la obra? De todos modos, era uno en medio de todo el equipo. Sally era probablemente la persona indicada para ayudarlo. Debe de haberlo metido por la puerta del escenario y escondido en alguna parte. ¿Dónde?
La respuesta vino a él antes de que hubiera terminado la pregunta. Se dio la vuelta y corrió hacia su camerino.
Se detuvo frente a la puerta, paralizado, su mano buscando el picaporte. ¿Estaba John tras esa puerta? Este no era el plan. El plan era que él, Sherlock, volaría por John. Era lógico, ya que John tenía trabajo en Los Angeles y Sherlock estaba libre y sin trabas. El que John decidiera venir a verlo el mismo día en que Sherlock había planeado dejar el país era de alguna forma predecible. Ambos sabían que la obra se cerraba hoy, lo que les proveía de un punto de partida, sin mencionar cierto elemento dramático, al cual eran tristemente susceptibles siendo los actores que eran.
Abre la maldita puerta.
Sabía por qué estaba dudando. Si abría la puerta y John no estaba detrás de ella…
Abrió la puerta.
John estaba de pie frente al espejo, mirando los variados recortes que Sally había pegado allí. Se dio vuelta al oír la puerta abrirse.
Sherlock cerró con llave, y se recostó contra la madera, el ramo de flores cayendo de su mano, olvidado. Tenía miedo de moverse o parpadear o hablar y que John se desvaneciera como un espejismo, un producto de su frustrada imaginación. El señor sabía que había pasado tiempo suficiente evocando la imagen de John en su mente.
John estaba tan quieto como una estatua. Vestía un traje gris de buen corte y una camisa rosa con el último botón sin abrochar. Se veía glorioso y curtido (llegó la noche pasada se quedó en el Savoy pasó el día visitando su antiguo vecindario también visitó a sus padres cenó con su prima que es cardióloga) y Sherlock perdió el aire de sus pulmones, las palabras en su garganta, el pulso de su corazón y el sentido de su mente, todo reemplazado por John, John aquí en su habitación, John frente a él, John en todas partes.
Estoy aquí.
Estás aquí.
Una lenta sonrisa se formó en la cara de John. Sherlock sintió la suya imitándolo, sus hombros distendiéndose mientras el cuerpo de John se relajaba, y de todas las primeras palabras que había imaginado a John diciéndole, nunca había predicho que no habría ninguna en lo absoluto.
La habitación era pequeña. Necesitaban dar sólo un paso para llegar al otro. Había sido un paso muy grande para darlo en Toronto y ahora, en menos de un segundo, tan fácil, tan natural, la cosa más intuitiva en el mundo, acercarse y rodearlo, dejar ser sumergido, el movimiento haciendo que sus bocas se juntaran y las respiraciones se agitaran y el pulso resurgiera, y la imaginación era nada más que las sombras más finas en comparación con lo que la realidad había demostrado ser.
John.
Sus labios eran suaves e insistentes; se separaron entre los de Sherlock y se fundieron en los del otro, toda moderación dejada de lado largo tiempo atrás, semanas de contenerse, meses, terribles y vacíos y tan fútiles. Los brazos de John se movían inquietos por su espalda, como si estuviera buscando una forma de sostenerlo más firmemente y Sherlock deseaba que pudiera, deseaba ser más pequeño para que pudiera rodearlo por completo. Tomó la cara de John atrayéndolo más cerca, su infinitamente fascinante rostro, pegado al suyo como si hubieran sido tallados para encajar, la cálida boca de John, y su lengua y su aliento caliente contra la mejilla de Sherlock.
Mantuvo la cabeza de John erguida, y presionó besos en sus labios, sus mejillas, por su mandíbula hasta su cuello, agachándose para presionar su cara bajo la barbilla de John, las manos de John se deslizaban hacia su cabello, pero no era suficiente, necesitaba ser más pequeño, necesitaba estar más cerca. Se deslizó hacia abajo dentro del estrecho círculo de los brazos de John hasta que sus rodillas golpearon el suelo y pudo enterrar su cara en el estómago de John, sentir su calor a través de la ropa, apretar sus brazos alrededor de sus caderas y sentirse a si mismo más cerca, su cráneo siendo masajeado por los dedos de John y finalmente pudo respirar, sólo respirar, grandes bocanadas de aire que tomaron sus más profundos deseos no expresados y los dejaron disiparse en el aire.
Sintió a John presionar su cara en la parte superior de su cabeza. "Sherlock…" comenzó.
"Shhh. Por favor, John, sólo…" Sólo abrázame. Abrázame hasta que me acostumbre a cómo se siente, hasta que pueda se capaz de recordar cómo se sentía justo antes de que hayas parado. No me dejes porque estoy aterrorizado por necesitar esto y nunca pensé que lo estaría, porque nunca ha habido nadie, no antes que tú, porque eres el único que sabría cómo.
"Está bien," murmuró John, sus brazos afianzándose alrededor de los hombros de Sherlock mientras que presionaba suaves besos a lo largo de su frente y las sienes, la única parte de él que John podía alcanzar en ese momento.
Simplemente se quedaron ahí, respirando juntos mientras su nueva realidad se asentaba a su alrededor. Un minuto, dos, tres, los segundos pasaban y Sherlock podía oír el caos de la noche de clausura tras la puerta de su camerino. Eventualmente tendría que volver al mundo, y se preguntaba cuanto tiempo podría posponerlo.
Finalmente convencido de que no iba a estallar en llamas, despertar sólo en la cama o encontrarse a si mismo abrazando el aire donde John nunca había estado, Sherlock giró su rostro hacia el cuerpo de John y suspiró. La mano de John se movió por su pelo, suave y paciente. Se soltó sólo lo suficiente como para ponerse de pie, sus ojos encontrándose en un compartido momento de bien, sucedió. ¿Ahora qué?
John sonrió. "¿Qué se dice después de una bienvenida como esa?"
Sherlock se rió entre dientes. "No lo sé. Aunque, en realidad nunca dijimos hola"
La sonrisa de John se desvaneció. Levantó una mano y movió un riso errante fuera de la sien de Sherlock con su dedo índice. "Hola," le susurró.
Se inclinó hacia adelante hasta que sus frentes se tocaran "Hola, John." Esperó por tres respiraciones, y luego tomó la cara de John y lo besó de nuevo, lenta y deliberadamente. John lo tomó del cuello, y le devolvió el beso, jugando gentilmente con la boca de Sherlock.
Cuando se separaron de nuevo se sentía como si algo hubiera sido decidido. No sabía qué exactamente, pero algo lo había hecho. John suspiró. "Desearía haber hecho esto en Toronto. Separados tres meses lamentándonos. Por lo menos, sé que me he estado lamentando un poco."
"Sally caracteriza lo que he estado haciendo como suspirando."
John sonrió. "¿Suspirando? ¿Por mi?"
"No, por Cate Blanchett. Por supuesto que por ti, idiota."
Se ruborizó hasta la punta de las orejas, y Sherlock sintió una sacudida en el corazón. Oh, Dios, realmente estoy enamorado. John bajó la mirada y se removió un poco. "Bueno, por lo menos podemos dejar de hacerlo."
"Por supuesto." Deslizó sus brazos alrededor de la cintura de John. Estaban tan cómodamente perfectos de ésta forma, que era difícil creer que no estaba diseñado así. "Pero sabes por qué no hicimos esto en Toronto."
John asintió. "He visto centenares de showmances comenzar en el set y luego destrozarse en el mundo real. Sabía que había – algo, pero no podía soportar que eso nos pasara a nosotros. Lo mejor era dejar pasar algo de tiempo y asegurarnos de que – bueno, de que ese algo era real."
"¿Y lo es? ¿Es real?"
John lo miró a los ojos. "Dios, sí."
La urgencia repentina tomó a Sherlock por sorpresa, y a penas tuvo tiempo de parpadear antes de que se estuvieran besando de nuevo, ésta vez con urgencia y necesidad y deseo, tanto deseo, embotellado por mucho tiempo y queriendo salir, necesitando expresarse y ser extinto . Sus brazos se apretaron en torno al otro, John parándose de puntillas para presionarse más cerca. Besó y chupó el cuello de Sherlock, pequeños sonidos escapándosele que iban directamente a la ingle de Sherlock. Deslizó sus manos por la espalda de John hasta su culo y lo atrajo hacia si. "John," susurró.
"Quería esto," John murmuró contra su piel. "Quería hacer esto contigo, todo el tiempo."
Sherlock estaba teniendo problemas para pensar coherentemente. Era una situación nueva y no del todo confortable. Tomó el rostro de John y lo besó, profunda y rápidamente, era todo lo que podía pensar en hacer y todo lo que parecía querer hacer, además de otras cosas que se podía imaginar haciendo y que John lo dejaría hacer.
Pero estaban en un camerino en el medio de un concurrido backstage y era realmente muy inconveniente. Presionó dos duros besos en la boca de John , y luego retrocedió. "John, por mucho que yo prefiera quedarme aquí y besarte toda la noche, no puedo. Tengo que volver y hacer el detrás de escena y entonces estoy más o menos obligado a hacer una aparición en la fiesta de después."
John asintió. "No debería ir contigo. De hecho, deberíamos tratar de asegurarnos de que nadie me vea salir." Sus ojos se encontraron y Sherlock vio que John había estado siendo apaleado sobre los rumores al igual que él.
Esto iba a complicarse, y rápidamente. Pero eso iba a pensarlo más tarde. Todo lo que le preocupaba ahora era conseguir librarse de sus obligaciones y llevarse a John a la cama, lo más rápido posible. Sonrió, su corazón haciendo esa cosa extraña de nuevo. "No puedo creer que hayas venido," dijo.
John le sonrió de vuelta, pero luego ésta se desvaneció y frunció el ceño. "¿Qué hubiera pasado si es que no lo hacía?"
Sherlock se apartó y buscó su bolsa; sacó su itinerario y se lo pasó a John. Él lo abrió y lo leyó, con los ojos muy abiertos. Miró a Sherlock, su boca abierta por la sorpresa. "Iba a ir a verte. Ésta noche, después de que hubiera terminado aquí. Iba a ir directamente desde el aeropuerto a la puerta de tu casa, y te iba a preguntar si te molestaría mucho que te llevase a la cama."
Los labios de John estaban haciendo algo extraño, parecía como si quisiera sonreír, pero otra expresión estaba luchando para expresarse. "No me molestaría. Ni un poquito. De hecho, voy a estar bastante enojado contigo si no lo haces."
Sherlock rebuscó en su mochila de nuevo, y sacó una llave. "Aquí," dijo, pasándosela a John. "¿Sabes donde vivo?"
"Sí."
"Voy a ir a buscar a Sally, ella te va a ocultar para que los fans no te vean en la puerta del escenario. Ve a mi piso y espérame allí. Trataré de no demorarme tanto, ya sabes cómo es."
"Por supuesto. Voy a mirar todas tus cosas para matar el tiempo." Dijo John, sonriendo.
Sherlock se echó a reír. "Mira cuanto quieras. Lo más incriminatorio que encontrarás es una colección completa de las películas de John Watson."
El rostro de John se relajó. "¿Las viste todas?"
"Todas y cada una."
"¿Y sigues queriendo estar conmigo?"
"Considéralo como una medida de mi devoción." Echó un brazo sobre los hombros de John y lo besó en la sien. "Fueron de ayuda. Me impidieron que te extrañara tanto." John se apoyó en él con un suspiro. "Bueno – eso no es completamente cierto. Nada podía impedir extrañarte."
"Te extrañé, también. Todos los días."
"Será mejor que me cambie. Odio tener que salir y hablar con gente, y actuar como si no tuviera un John Watson esperándome en mi piso."
John levantó la vista hacia él, enganchando un dedo en su solapa, su labio curvado coquetamente. "Valdrá la pena."
"Oh, Dios," suspiró Sherlock.
John lo besó, un rápido beso de hay-más-por-venir. "Voy a buscar a Sally entonces, ¿de acuerdo?"
"Mejor déjame mandarle un mensaje, ella va a venir a recogerte."
"Está bien."
"John, tu…" se rió. "Deberías tomar una de éstas." Le dijo, extendiéndole un poco de crema y una franela.
John frunció el ceño. "¿Qué? ¿Por qué?"
"Porque tienes mi maquillaje de escenario por toda la cara."
Notas clave:
1. Sobre cuando los agentes de John están preocupados, he mezclado un poco los papeles de agente, manager y publicista. Actores de su estatus seguramente tendrían uno de cada uno y las cosas que les dicen Mike o Greg serían tratadas por sus managers o publicistas. Quería mantener el número de personajes lo más manejable posible, así que me he reservado la licencia poética de modificarlo.
2. Los dos actores nombrados grabando con John para Pixar se supone que son Kevin Pollak y Amy Adams.
3. El comentario acerca los mensajes codificados en las corbatas es una broma de fandoms, se refiere a un variado grupo de fans que imaginaban que Elijah Wood y Dominic Monaghan estaban saliendo en la vida real. En un momento esas fans realmente tuvieron teorías que incluían mensajes cifradosen sus corbatas. Ah, el fandom.
Notas de las traductoras:
Lo siento, lo siento mucho, va pareciendo que ahora actualizamos cada tres meses, pero el colegio nos absorbe y no podemos hacer todo lo que planeamos, además de que los capítulos se van haciendo cada vez más y más largos. ¡8.300 y algo palabras!, esas son más o menos 22 planas de word y gosh, es demasiado.
¿Que esperar para el próximo capítulo? Miel chorreando por tu pantalla, n' lots of sex! ¡Nos leemos!