Tres meses

Era el día de emprender un nuevo viaje. Con anterioridad arregló su maleta. Sólo le quedaba la pelea matutina con su larga cabellera pelirroja ondulada.

Una peineta de dientes gruesos era su única arma para ese cabello indomable.

Después de pelear otra media hora con el botón de la blusa blanca, logró terminar de vestirse.

-Bien, al fin estoy lista- dice la pelirroja frente al espejo. Se miró unos segundos más y tomó su maleta ubicada en el vestíbulo.

Salió de su departamento a toda prisa para tomar el ascensor.

Mientras que en Quantico, los agentes se reunían para investigar un nuevo caso.

-Hoy se unirá una nueva integrante al equipo- anuncia Hotchner.

Los agentes se quedaron callados… ¿por qué de pronto vendría otra agente?

-¿Por qué viene otra agente?- declara Emily Prentiss.

-La nueva agente es de criminalística y nos apoyará en terreno con los análisis de las escenas- dice el supervisor.

Antes que procedieran a conocer los detalles del caso, una mujer apareció en el umbral de la puerta.

-Buenos días- saluda la recién llegada- soy Heather Díaz, pertenezco a la unidad criminalística.

-Buenos días- responden cada uno de los agentes.

-Heather pase a mi despacho en breve- le solicita Aaron Hotchner.

-Está bien, con permiso.

Heather sale de la sala roja como un tomate. Se sentía como una extraña.

Dejó su maleta al lado de una silla. Odiaba sentirse tan nerviosa y ansiosa por trabajar en una nueva escena del crimen. Aunque llevaba pocos años en criminalística, le gustaba más trabajar en terreno y recabar evidencia que encerrarse en un laboratorio. Sin embargo, había pedido un permiso especial para poder ingresar a la unidad de conducta, sólo como apoyo para análisis.

Comenzó a mover su pie derecho en señal de ansiedad. Era algo que no podía evitar y la ayudaba a calmar el creciente nerviosismo que ascendía por su cuerpo.

Lo que siempre lograba calmarla era dibujar. Es por ello que había tomado un curso de dibujo en las vacaciones de verano y cada vez que presentía que algo se le olvidaba lo retrataba.

Sacó su croquera y lápiz de grafito y comenzó a trazar líneas, las cuales se remontaban a una experiencia anterior, o mas bien un sueño… un anhelo que sólo quedaba plasmado en un papel.

Heather olvidaba el transcurso del tiempo e incluso perdía la audición cuando se ponía a dibujar. Hasta que una mano se posó en su hombro y la hizo volver a la realidad.

-Hotch quiere hablar contigo- era la voz de una mujer rubia, joven y delgada- soy J.J, mucho gusto.

-Lo mismo digo- respondió con torpeza- lo siento, siempre me pasa lo mismo cuando dibujo- se levanta y cierra la croquera. Toma una carpeta y pidiendo nuevamente permiso sube por la escalera y toca la puerta. Una voz seca se escucha del otro lado. Entra y la puerta se cierra detrás de ella.

J.J y Emily se quedaron viendo la croquera de Heather donde se repetían varios dibujos.

Detrás de ellas estaba el Dr. Spencer Reid, quien también miraba los dibujos de reojo.

Apenas la vio llegar notó algo extraño en Heather. No sabía qué era en específico, pero era un total misterio que le despertaba su curiosidad.

Continuará…