*Nota de la escritora:

Los nombres que aparecerán en esta novela son de la magnífica e increíble Stephenie Meyer y de la saga Twilight, excepto la historia, esta es mía y original, igual que el nombre. Pido que si utilizan cualquiera de las dos cosas me avisen por favor, es un trabajo que me ha costado y me gustaría que lo valoraran (Advertencia: agregue algunos nombres nuevos que no tienen que ver con la saga) Disfruten, den Review. Thanks

Miro hacia el horizonte, con la ventanilla abajo dejando que todo el aire me alborote el cabello, apenas pude sujetarlo esta mañana con una liga para el cabello, esta algo más largo desde que visite a mi padre a un pequeño pueblo llamado Forks, Charlie vive solo, después de que mi madre Renee le pido el divorcio hace más de cinco años él decidió dejarse en la soledad un tiempo hasta que conociera a una buena mujer, por lo que se esta saliendo con una mujer llamada Sue Clearwater, la conoció en su trabajo, de vez en cuando lo llamo para saber que tal la esta pasando, él dice que todo va bien y que intenta no estropear las citas que ha llevado con ella, cada día le ruego a dios porque pueda ser feliz otra vez, a pesar de que me dice que no hay mejor alegría que aquel día que llegue a su vida. Renee se caso con Phil, un hombre casi de su misma edad (rondando los treinta y ocho) es vendedor de artículos para construcción, le va tan bien que ha logrado pagarme dos semestre en una universidad cerca de Nueva York, así que por ello debo mudarme, he vivido tres años con mi madre en Seattle, me siento tranquila con ella, sabe cocinar, me da consejos cada vez que le solicito uno y siempre esta ahí para mí, en cambio mi padre, bueno, es algo reservado y callado, como yo, por ello intentamos siempre cambiar de personalidad algún día.

Phil estando dando vuelta hacia el carril derecho, directo hacia el aeropuerto, llevo mis dos maletas debajo de mis pies, recostada sobre el asiento trasero esperando encontrar algo interesante en Nueva York, exacto, me voy a la universidad, mañana estaré estudiando leyes, una carrera que Charlie y Renee siempre han querido que estudiara, lo cual me deja sin ánimos, odio las leyes, mi futuro y deseo es poder ir a la carrera de Literatura inglesa, lo he estado esperando por años y ahora al parecer tendré que olvidarla. Renee tuvo la amabilidad de rentarme un apartamento en un barrio cerca de Brooklyn, no puedo esperar a verlo, a pesar de que le he dicho que yo prefería los apartamentos del campus.

-¿A que hora sale el avión de Bella? –le pregunta Phil a Renee

Renee saca una pequeña libreta con estampado floral, esa libreta se la he regalado yo en su pasado cumpleaños treinta y siete, lleva su nombre en dorado.

-A las tres de la tarde –Renee verifica su reloj –Tenemos el tiempo exacto.

Sin duda extrañare Seattle, tanto como Forks, no se si podré empezar una vida sola en Nueva york con tan solo veintiún años, tendré que buscar empleo sin duda alguna. Phil se estaciona en un espacio del estacionamiento, me ayuda a bajar mi poco equipaje mientras yo me quedo con mamá, ella me abraza con fuerza mientras avanzamos hacia el aeropuerto, creo que le esta costando trabajo dejarme.

-¿Por qué me has querido mandar tan lejos? –le pregunto cuando intento respirar de sus indestructibles brazos

Ella trata de sonreír, pero sus labios tiemblan mientras solapa un sollozo.

-Porque quiero lo mejor para ti preciosa, siempre he querido que tengas las mejores educaciones, una madre siempre terminara dando lo que sea por el bienestar de un hijo.

-Mamá, lo entiendo pero solo mírate –tiene los ojos rojos y lágrimas rebotando de sus mejillas –Lo mejor que hubieras hecho era inscribirme en una universidad aquí en Seattle, hay muchas muy buenas.

Niega con la cabeza, sigue abrazándome tan fuerte que no puedo evitar sentirme ahogada, aprecio el esfuerzo de darme lo mejor pero ni ella ni yo vamos a poder dormir tranquilas, no deseo irme, apenas puedo ver a mi padre y ahora ni ambos podré ver, no estando lejos. Después de una hora de espera mandar llamar a mi vuelo, saco mi boleto y mi pasaporte, estoy tan nerviosa y no por el avión, realmente estaré viviendo sola en Nueva york ¡Una verdadera locura! Mama me aprieta la mano tan fuerte que quiero arrancarme el brazo, le doy mi boleto a la mujer que me sonríe con un elegante uniforme, comprueba mi pasaporte y boleto y me da la entrada.

Es hora de entrar al llano frenético de Renee.

-Mamá, tengo que subir –susurro.

Mi madre retuerza su nariz en un pedazo de servilleta, Phil mantiene sus brazos sobre los hombros de mi entristecida madre, la gente nos mira al caminar, Renee no puede ser más expresiva.

-Tengo que relajarme ¿verdad? Oh por dios, es que, es imposible, mi pequeña bella se va, ¡Oh! –y sigue rompiendo en llanto.

Phil y yo nos miramos con una media sonrisa, a decir verdad también extrañare a Phil, siempre ha querido mucho a mi madre, tanto que termino por entender que el divorcio entre mis padres ha sido como una bendición. El me ofrece la mano, nos damos un saludo corto y me inclino para darle un beso en la mejilla, se ruboriza y me sonríe de oreja a oreja.

-Te deseo lo mejor Bella, eres una chica inteligente, no nos dejes de llamar. Sabes que te amamos.

Asiento.

-No lo hare Phil, gracias por todo.

Sin percatarme Renee se me hecha encima, derramando lágrimas sobre mis hombros, la consuelo abrazándola con fuerza, escucho su llanto por detrás de mi oreja que me da mucha impotencia.

-¡Te quiero tanto bella! No nos dejes de llamar por favor, quiero saber como va todo y como te sientes ¿De acuerdo? Cada semana, tan solo una llamada por favor –me pide

Cierro los ojos con fuerza, nuca podría olvidar llamarla, quiero quedarme aquí pero creo que es hora de partir. Nos miramos a los ojos, su rostro se ha hinchado, me inclino y le doy un beso en su mejilla húmeda, ella me acaricia los pómulos y me da una temblorosa sonrisa.

-Te quiero mamá.

Eso solo inunde sus ojos de más lágrimas.

-Te amo mi pequeña Bella. Suerte –me da un beso en la frente.

Me aprieto los labios ¡Oh por dios! Quiero aferrarme a ella y quedarme ¿Por qué demonios me ha mandando tan lejos? Les doy un rápido abrazo a los dos y corro hacia el interior del avión, la mujer del elegante uniforme cierra las puertas por detrás de mí. Dentro del avión hay demasiada gente que aun no consigue su asiento, me veo apretada entre un montón de personas que me impiden respirar, una azafata rubia me ayuda a encontrar mi lugar, le agradezco a dios por ponerla a mi lado y auxiliarme.

Ella me entrega mi boleto y mi pasaporte una vez verificado mi número de asiento.

-¿Desea un aperitivo antes de despegar, señorita Swan?

Mi boca esta seca, esta semana ha hecho un calor tremendo en Seattle, asi que una buena soda no me vendría mal.

-Una coca cola fría, por favor

Ella asiente con una sonrisa y camina por el largo pasillo entre los asientos, yo espero a que regrese mientras saco de mochila mi ipod y por supuesto mi libro de "cumbres borrascosas" que aun no termino de leer, es un regalo, mi maestra de literatura en preparatoria me lo ha obsequiado, me ha dicho que tengo futuro en la escritura después de leer mi trabajo final, una novela romántica del siglo XVll de más de quinientas páginas, dice que tiene un estilo contemporáneo, un nuevo estilo combinado con Orgullo y prejuicio. Mis recuerdos de la preparatoria son los que menos me gustan recordar y no precisamente por ser la menos popular de entre todos, más que nada por lo que me ha pasado antes de todo esto, ni siquiera se lo he contado a mi madre o a Charlie, es un secreto que llevo muy dentro de mí desde ese entonces.

La azafata me hace saltar de mi asiento cuando me interrumpe con mi coca cola en la mano, le agradezco con una sonrisa avergonzada.

-¿Desea algo de comer?

Tendré que comer algo si no quiero que la coca cola me quite lo cansada que estoy, pienso en algo que de verdad pueda gustarme.

-Hum… ¿Ensalada de pollo?

Me sonríe.

-En seguida, señorita Swan.

Tengo la suerte que encontrarme en el asiento de la ventana, veo que aun no despegamos y ansió de verdad que mi lugar de junto siga vacio hasta el despegue, no me gusta estar cerca de la gente desconocida, es algo que no puedo evitar y más si son hombres. Me distraigo comiendo mi ensalada de pollo y leyendo mi libro, el tiempo se pasa cada vez más lento hasta que al fin logramos despegar, me pongo mis audífonos y lo único que termino por escuchar son las indicaciones del capitán, me pongo mi cinturón de seguridad y me recuesto mi cabeza sobre el respaldo, parece que será un largo y exhausto viaje.

Una ligera sacudida me hace abrir los ojos de golpe, mis audífonos cae por el movimiento inesperado, me froto los ojos y es otra azafata quien esta parada a un lado mío, observo a mi alrededor, la gente esta sacando sus equipajes de los compartimientos, todo indica que hemos aterrizado.

-Hemos llegado señorita Swan.

Sonrío somnolienta

-Gracias

¿Cuándo me he quedado dormida? ¿Hace dos horas? ¿Tres? ¿Cuatro? El tiempo se ha pasado más corto de lo que pensé, me levanto y guardo todo, saco mi equipaje y salgo junto con las demás personas. No se a donde ir, ni a donde llegar, lo único que se es que estoy sola en esta gran cuidad llamada Nueva York sin mis padres, confundida y aterrada. Rápidamente saco la dirección que Renee ha escrito de mi nuevo departamento, solo veo el nombre de una calle y varios números. Cielos, esto es más difícil de lo que pensé, tendré que pedir un maldito taxi. Salgo con mis maletas y mi mochila colgada sobre mi espalda, ay una fila llena de carros amarillos, no se realmente cual escoger, un hombre regordete y calvo me hace una señal con las manos, señala su taxi, avanzo hasta donde esta y me ayuda con mis maletas, me subo a la parte trasera y enciende el auto.

-Buenos días ¿A dónde la llevo?

Saco el papel con la dirección y se la entrego.

-No se donde queda esta dirección realmente, ¿Podría llevarme hasta ahí por favor?

Me mira desde el espejo retrovisor y me da una ligera sonrisa.

-Claro, se donde queda –me observa -¿Es su primera visita a Nueva york, señorita…?

-Si, es mi primera visita –contesto sin mirarlo.

Avanza entre un montón de autos hasta llegar a la calle, miro por la ventana sin esperar a que me sigua preguntando, no me gusta hablar con gente desconocida y más cuando se tratan de hombres mucho mayores que yo. El silencio me hace sentir mucho mejor, solo el pequeño ronronear del motor y el sonido de los neumáticos al frenar con brusquedad.

El hombre mira hacia el frente hasta que notó otra vez que me mira por el espejo retrovisor.

-Le encantara estar aquí señorita, es un lugar muy concurrido por turistas, estoy segura de que usJamesviene por eso ¿O no es así?

Trago con dificultad, perfecto, el hombre quiere sacar platica, lastima que yo no estoy muy dispuesta.

-No –respondo son serenidad –Vengo a estudiar.

Se queda boquiabierto mientras frena en una parada de alto.

-Valla, entonces le deseo la mejor de las suertes ¿Señorita…?

-Swan –susurro.

-Swan –repite con una sonrisita.

Lo ignoro mientras sigue conduciendo, me concentro en el paisaje de afuera, la gente, el cielo, las risas y el sonido suburbano de lo que es mi nuevo hogar. El hombre regordete sigue parloteando, al principio sigo ignorándolo y la verdad no es normal que yo me concentre en escuchar historias de un extraño, no es de mi interés, no es hasta que me repite la pregunta y es cuando se que me ha atrapado ignorándolo.

-¿Perdón? –le digo desconcentrada.

-¿Qué viene a estudiar señorita Swan?

Me incomoda demasiado que utilice mi nombre.

-Leyes

-Eso es fantástico, hay muy buenas universidades aquí en Nueva york para estudiar leyes, estoy seguro de que le van a encantar

Hago una mueca, dudo que me guste mucho estar sentada en una butaca aprendiendo algo que no me interesa.

-Eso espero –mascullo.

-Sus padres deben estar orgullosos de usted, es una carrera bastante complicada.

-¿Y usted como lo sabe?

Se encoge de hombros

-Mi hijastro la estudió, pero la dejo, dice que no es lo suyo.

Valla, siento una ligera envida por aquel chico desconocido, debe saber que es lo que realmente quiere.

-Si yo tuviera…

-¿Disculpe?

-Es una gran carrera –admito.

Asiente.

-Si que lo es.

Entramos a un calle llena de autos, miro por la ventana, hay niños jugando, personas caminando con tranquilidad sobre la acera y arboles grandes y verdes decorando los rincones, parece ser un barrio tranquilo y se ve bastante caro, para mi sorpresa el hombre se detiene frente a un edificio grande color escarlata, no hemos avanzado mucho y me sorprende que se detenga aquí, quizá solo esta verificando la dirección, santo cielo, no puedo vivir aquí ¿O sí? El hombre apaga el taxi frente al edificio y abre la puerta.

-Aquí es señorita Swan

Veo claramente el edificio, es grande, elegante y por supuesto debe costar una fortuna, santo cielo, Renee y Phil debieron haber gastado mucho en el alquiler, de verdad tendré que trabajar para pagarlo. Me bajo, tomo mis maletas y le pago al hombre, me siento de nuevo sola cuando veo que el taxi deja la calle ¿Y ahora que? Avanzo hacia el edificio, hay un intercomunicador con varios botones, oprimo el primero y espero a que alguien conteste.

Me pongo nerviosa cuando una mujer habla.

-Buenas tardes ¿En que puedo ayudarle?

-Am…Hola Soy Isabella Swan, soy la nueva inquilina –rápidamente le echo un vistazo al papel de la dirección.

Apenas estoy a punto de hablarle de nuevo hasta que ella me interrumpe.

-¡Ah si! Isabella Swan, habitación 1869. Bienvenida, pase por favor.

Se escucha un crujir de la puerta, giro la perilla y se abre, no me encuentro con nada más que en una elegante recepción, una mujer castaña de ojos claros me saluda con una sonrisa, le regreso el gesto mientras avanzo.

-Aquí tienes sus llaves señorita Swan, espero que haya tenido un buen viaje –me entrega las llaves, me pide firmar unos papeles y me vuelve a sonreír.

-Gracias, disculpe ¿Cuándo es mi siguiente depósito?

Consulta su computadora, tarda unos minutos hasta que me vuelve a contestar.

-En tres semanas, sus padres han pagado el alquiler ¿Quiere adelantar algún pago?

-No por el momento, gracias –bajo la mirada.

-Las escaleras están a la izquierda, sexto piso a la derecha. Que tenga buen día.

Tomo mis maletas y me dirijo hacia las escaleras, mis maletas no se sintieron tan pesadas hasta hora que tengo que subir varias escaleras, llego a un ascensor hasta que por fin llego al sexto piso, busco entre el número de puertas el 1869, hay como quince puertas a lo largo del pasillo, tardare minutos en buscar mi habitación, camino hasta llegar con triunfo mi habitación, inserto la llave y entró, dejo mis maletas en el vestíbulo y miro con indignación la gran habitación, lo acogedora y grande que es, todo esto para mi sola. Wow, si tan solo Renee pudiera ver esto, daría lo que fuera para poder compartirlo con ella y Phil. Examino cada rincón de la habitación, es perfecta, tiene una vista a la cuidad y el trafico del día, debo decir que es más que perfecta, sin duda disfrutare mi larga estancia en Nuevo york. Recuerdo que debo llamar a Renee antes de que se preocupe, corro hacia el teléfono y marco, no espero más de dos bip cuando es ella quien toma la llamada.

-¡Bella, cariño! ¿Cómo estas? ¿Has llegado bien?

-Si mamá, el viaje estuvo muy corto, acabo de llegar al departamento, es realmente hermoso, gracias.

Ríe entre dientes, escucho en un murmuro la voz de Phil.

-Me alegro demasiado, espera, Phil dice hola.

Sonrió.

-Agradécele de mi parte, esto es realmente bello.

-Oh mi cielo, por supuesto que sí, me alegro tanto que estés bien, lo que más queremos es tu bienestar, me da gusto por ti.

-Mamá ¿Has hablado con Charlie? ¿Sabe que ya llegue?

-Sí, lo llame hace unas dos horas, Sue tomo el recado, me dijo que estaba en el super mercado, estoy seguro de que quiere que le llames.

Suspiro, me es difícil encontrar a Charlie, trabaja casi todo el día siendo repartidor, se gana la vida para él solo y creo que su trabajo lo tiene ocupado y satisfecho.

-Sí, lo llamare esta tarde.

Mi madre nota la debilidad en mi voz y sabe a que me refiero.

-Cariño, se que tu padre no esta siempre en casa, pero créeme, desea saber como esta su pequeña.

-Lo sé, dile que lo amo de mi parte si llama ¿De acuerdo?

-Claro.

-Adiós.

-Adiós hija.

Cuelgo, me siento sobre la cama y respiro, bueno al menos estoy aquí, sana y salva, lo he logrado. Me quito los tenis y los dejo a un lado, me recuesto sobre la cama, estaré los próximos tres años y medio aquí sola, hasta graduarme de la universidad, regresar a casa como una profesional abogada y enorgullecer a mis padres siendo algo que no quiero ser. Es algo tarde, el reloj de pared marca las 10 de la noche y yo tengo que desempacar y acomodar mis útiles para mañana, empiezo por sacar mi ropa y acomodarla en el armario, luego acomodo mis libretas nuevas en mi vieja mochila (que adoro con locura) es tan anticuado como yo y me encanta lo resistente que es, podré sobrevivir los nueve semestres que llevare con esta preciosura. Mi estomago empieza a rugir, la ensalada de pollo y la coca cola que comí en el avión debió haber sido hace unas siete horas atrás así que tendré que buscar algo en la nevera y si no, tendré que ir a algún lugar a comprar, por suerte encuentro leche fresca y cereal Cherrio´s con canela, me sirvo un plato y como sin escuchar ningún ruido, quien lo diría, nuca me imagine estando sola en un gran departamento, al menos el sonido de afuera me hace compañía, es mejor que escuchar mi propia respiración, lavo lo que ensucie y me pongo mi pijama, tendré que dormir bien si quiero levantarme temprano y encontrar un taxi que me lleve a la universidad a tiempo, por lo que se, no queda muy lejos de donde vivo pero que va, no es bueno confiar siempre en todo.

Me acuesto en la cama y apago la luz, lo único que tintinea desde mi ventana es una señal de neón que parpadea lentamente.