Disclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece y todo es de Clamp. Pero si me hubiera pertenecido a mí ya tendríamos como 10 temporadas de Sakura y contando. ¿Soy la única que terminó completamente frustrada y triste al saber que todo terminaba en la segunda película y que ya no habría nada más que ver? ¿Y que ni siquiera hubo un abrazo decente o un beso entre Sakura y Shaoran? Clamp, me deben varias horas del psicólogo.
Todo lo demás que tengo que comentarles lo haré más abajo en notas del autora. Este es un capítulo relativamente corto, pero espero que le den una oportunidad a la historia. ¡Nos vemos abajo!
Capítulo 1: El consejo de la tía.
Sakura no sabía que era peor: Tener clases de matemáticas a la primera hora de la mañana o a la última hora de la tarde. El año pasado tenía esa asignatura el lunes en la mañana y era una tortura. Sakura pensaba que solamente podría superar ese suplicio tener física a la hora siguiente, pero su establecimiento se las ingenió para atormentarla de otra manera peor. Tener matemáticas a la última hora de la tarde los viernes le venía tan bien como le vendría tomar leche avinagrada. En serio, había que ponerse de pie y aplaudir a cualquiera que haya organizado los horarios este año.
- Si hacemos estas pruebas, más con los dos trabajos que harán en dúos o grupos, tendremos suficientes notas para terminar bien el semestre.
Al menos la profesora no estaba hablando de materia.
Sakura miró a su lado y Tomoyo le sonrió. La buena Tomoyo, siempre levantándose el ánimo. Pero ni cuatro payasos y globos en el cielo le quitarían el aburrimiento. Miro el reloj de la sala y suspiró. Mejor se armaba de paciencia, la clase no terminaría demasiado pronto para ella.
50 minutos después y suficientes bostezos como para toda una semana, la clase había finalizado. Sakura estiró los brazos para alejar el sueño y se levantó.
- Ánimo, Sakura. No fue tan malo – Tomoyo comentó mientras ordenaba sus cosas.
- No, no lo fue, pero aún queda todo el año por aguantar, ¿No? – Replicó Sakura ordenando su bolso también.
- Vamos, Saku, tú no eres así. Tú siempre miras lo bueno a todo.
Y eso era cierto. Sakura Kinomoto era conocida por su buen humor y optimismo. Sin embargo, una simple clase de matemáticas era capaz de drenar toda la energía positiva que su cuerpo contenía.
- ¿Están listas, chicas? – gritó Chiharu desde la puerta del salón.
- Sí, vamos de inmediato – Respondió Tomoyo, y tomó del brazo a su malhumorada amiga.
- ¿A dónde vamos?
- ¿No te acuerdas? Le dijimos a las chicas que acompañaríamos a Chiharu donde su tía – Tomoyo le sonrió y siguió empujando a la esmeralda.
Aunque entre las varias características de Sakura se encontraba el ser despistada, ella podría jurar que jamás dijo nada de acompañar a sus amigas a ningún lado. Pero prefirió guardarse el comentario y seguir la corriente. ¿Qué tan malo podría ser? Aparte, le gustaba la tía de Chiharu. Era algo "extraña", pero siempre tenía cosas interesantes que contar.
Sakura y sus amigas cursaban su penúltimo año de secundaria y todas se conocían desde primaria. En realidad, casi a la mitad de su grupo curso los conocía desde primaria. Todos fueron al mismo colegio, y todos se cambiaron a la misma secundaria. Varias veces bromeaban entre ellos de que, lo más seguro, todos terminaran yendo a la misma Universidad.
- ¿Y qué le llevas a tu tía hoy, Chiharu? – Preguntó Naoko mientras se alejaban del establecimiento.
- Mi mamá me pidió que le llevara un libro de cocina. Últimamente está muy interesada en la comida coreana.
- ¿Pero no que tu tía vivió en corea hace unos años atrás? – Comentó asombrada Sakura.
- Sí, pero dijo que para no olvidarse de sus raíces sólo comió ahí comida japonesa – Chiharu suspiró - Ya saben que mi tía es algo especial.
Las chicas sonrieron. Oh, sí, todas sabían que la tía Kaede era inigualable. Ella era la hermana menor de la mamá de Chiharu, y desde que terminó la secundaria dedicó su vida a viajar, ser fanática del té, llenar su casa con incienso y coleccionar colgantes y aros. Muchos la considerarían una hippie, bohemia o, directamente, una excéntrica. Sin embargo, Sakura sabía que era extremadamente inteligente y sabia. Manejaba varios idiomas, tenía un título en ciencias políticas, y como pasatiempo, resolvía problemas aritméticos y crucigramas.
- Y entonces… - Partió Rika con un tono de precaución en su voz - ¿Qué pasó con Yamazaki, Chiharu?
- ¿Por qué comentas eso, Rika? – preguntó extrañada Tomoyo.
- Bueno, Chiharu siempre sale los viernes de clases junto a él, pero hoy no. Así que supongo que algo pasó, ¿No creen?
- Oh, por favor, no hablemos del idiota de Takashi, ¿Si? – Protestó Chiharu y apuró el paso.
- Ven, algo pasó – Susurró Rika con algo de preocupación.
- Bah, no le den importancia. Ellos siempre pelean, ¿Se acuerdan? – Comentó Naoko ya sabiendo que las peleas entre su amiga y su novio nunca duraban mucho.
- ¡Eh! Ya casi llegamos – Señaló Sakura apuntando a una casa verde oscuro en la esquina.
Si bien la tía Kaede podría tener gustos raros y/o extravagantes, su casa por fuera era bastante normal y simple. Jamás podrías adivinar desde la calle todas las maravillas y curiosidades que se encontraban dentro. Sakura amaba su hogar, pero esta casa siempre le fascinaba. Era su modelo a seguir para su futura casa cuando tuviera una familia.
- Me pregunto si la tía Kaede tendrá galletas de canela – Comentó Rika – Por más que me haya dado la receta, sus galletas son insuperables.
- Por supuesto que tengo. Pero te juro que te di la receta verdadera, así que no sé porque no te salen bien – Comentó la tía Kaede desde el patio con una sonrisa.
La tía Kaede estaba regando sus flores. Tenía alrededor de 50 años, pero lucía definitivamente más joven. Vestía un largo vestido floreado color verde, con un largo collar de cristal de murano y su cabello largo, suelto. Una vez le comentó a Sakura que antes ella solía matar cualquier tipo de planta o flor. Sin embargo, tras divorciarse, un vecino le dijo que la jardinería podría ayudarla a pasar ese difícil momento.
- ¿Y la ayudó? – Preguntó Sakura completamente intrigada.
- No, pero como mi ex esposo me dijo tantas veces que jamás sería capaz de mantener ni un arbusto vivo, decidí que haría todo lo posible para demostrarle lo contrario.
Y realmente lo había conseguido. Su patio rebosaba en vida, y ni siquiera el crudo invierno podría arruinar esas plantas.
- Pasen chicas – Les ofreció la tía Kaede haciéndolas pasar a su hogar - Chiharu ya está adentro, no me vio acá. Lucía algo enojada, ¿Pasó algo?
- Yamazaki, eso pasó – Bufó Naoko.
- Oh, bueno. Eso lo explica.
Sakura respiró hondamente y tuvo que contener un suspiro. La casa olía a chocolate (De seguro gracias a algún incienso), además de que se podía sentir el olor a canela y té verde provenientes desde la cocina.
- ¡Tía! ¿Dónde está? – Gritó Chiharu desde alguna parte lejana de la casa.
- ¡Con tus amigas! – Respondió la tía con una sonrisa – Pasen al comedor. De inmediato les traigo té y galletas – Y se retiró.
- Té y galletas. ¡Las energías me han vuelto! – Sonrió Sakura y se sentó en el sofá.
Tomoyo y Rika comenzaron a observar unas fotografías en la pared y Naoko se sentó junto a Sakura. A los pocos segundos llegó Chiharu.
- ¿Cómo fue que ustedes la encontraron primero que yo? – Refunfuñó tirando el libro de cocina que había traído en la mesa.
- Estaba en el jardín – Respondió Tomoyo sentándose igualmente.
- Ni siquiera presté atención.
- Pensando en Yamazaki, ¿Quizás? – Comentó Naoko con algo de malicia.
- No vas a estar tranquila hasta que te lo cuente, ¿Verdad?
- No. Aparte, nos lo vas a terminar contando de todas formas sea ahora o después.
- Pues nada. Takashi y sus celos. ¡Y él sabe que no aguanto los celos!
- ¿Y qué hay de malo con los celos? – Comentó despreocupadamente la tía Kaede entrando a la pieza con una bandeja.
- ¿La ayudo? – Se ofreció Tomoyo.
- Gracias, cariño – Y la amatista se levantó y comenzó a ordenar las tazas – Pero, volviendo al tema, ¿Quién dijo que los celos son malos?
- ¿No lo son? – Preguntó Sakura.
- Bueno, depende de cómo se vean. Aunque eso sucede con casi todo, ¿No?
- Tía, no hay nada de bueno en que tu novio se moleste contigo por cosas tan tontas como que un compañero te ayude en química. ¡De inmediato pensó que lo estaba engañando o algo por el estilo!
- Insisto, ¿Eso es malo? – Volvió a preguntar la tía mientras le pasaba las galletas a una feliz Rika.
- ¡Por supuesto que sí! Él sabe que lo quiero, y me molesta que no confíe en mí.
- Entonces, ¿Qué pasaría si no estuviera celoso? ¿Sugieres que sería mejor que no te prestara atención, en especial si te acercas a otro chico?
- No, o sea… - Pero Chiharu no supo cómo defenderse.
- Ya entendí – Dijo Rika con una galleta a medio camino a su boca – Si Yamazaki no estuviera celoso, significaría que no le presta atención a Chiharu. Es eso, ¿No?
- Exacto – Sonrió la tía mientras le pasaba una taza de té a Sakura – En lo que a mí concierne, los celos son señales de cariño. Apuesto a que si vieras a Yamazaki con una chica muy apegados el último sentimiento que sentirías sería indiferencia, ¿Verdad, Chiharu?
- Sí, pero en mi caso es sobre un compañero. ¡Un compañero al que conozco desde hace años!
- Puede ser, pero los celos son incontrolables también. Y tú jamás sentirías indiferencia en lo que se refiere a Yamazaki porque lo quieres.
- Pero tía, ¡Los celos matan una relación! No podría mirar a nadie si Takashi fuera celoso.
- Eso sería así sólo si tu novio fuera celoso compulsivo, lo que no es. Pero si le das celos en su debida cantidad, no estaría tan mal. Preocúpate cuando ya no hayan más celos. Eso sólo significaría dos cosas: Que tiene completa y absoluta confianza en ti, o que ya no le interesas.
Chiharu miró a su tía como si fuera un caso perdido y, aún enojada, se sentó en el sillón con su té.
- Pero basta de mi sobrina. Ustedes, chicas, igual deben tener novios, ¿No?
- Pues no, somos todas un grupo de solteras, a excepción de su sobrina – Comentó Tomoyo risueña.
- Pero han tenido novios, supongo.
- Bueno… - Comenzó Naoko mirando a sus amigas – Yo y Tomoyo tuvimos novios hace uno o dos años atrás. Y Rika tuvo un pretendiente muy serio, pero se cambió de ciudad.
- Yo y mi suerte, ¿Eh? – Se burló Rika levantando su taza de té y dando un largo sorbo, mientras fingía pesar.
- ¿Y tú, Sakura? ¿Has tenido novio? – Le preguntó la tía Kaede a la esmeralda.
- ¿Yo? – Preguntó Sakura a su vez como si fuera demasiado extraño que la consideraran en esos temas – Oh, no. Yo no soy de las que tienen novio.
- Pero si eres muy linda e inteligente.
- Gracias por el cumplido, pero, honestamente, jamás me ha interesado alguien. Cuando niña me gustaba el mejor amigo de mi hermano, pero fue algo bastante platónico. Y con el tiempo… Supongo que no es para mí.
- ¡Bah, tonterías! De seguro debiste gustarle a alguien.
- No sé, no lo creo – Meditó Sakura durante unos segundos – Sin embargo, aunque así fuera, nunca pasó nada.
- ¡Pero si tener pareja es tan fácil! – comentó asombrada la tía Kaede, como si las chicas no supieran la leyes básicas de la vida – Llega incluso a ser mecánico todo el proceso.
- ¿Mecánico? – Preguntó Sakura confusa.
- Oh sí – La tía dio un largo sorbo a su té - Lo primero es escoger a un chico, claro.
- ¿Cualquiera? – Preguntó Naoko.
- Bueno, no tan cualquiera. Uno que les interese al menos, da igual que no hablen o compartan mucho con él. Aunque si no les interesa, tampoco afectaría a los resultados.
- ¿Y qué más? – Insistió Tomoyo.
- Pues, es necesario que hagan correr el rumor de que les gusta ese chico.
- Primero que los celos son buenos y ahora mentir – Bufó Chiharu - ¿En serio, tía?
- Como con los celos, los rumores pueden ser útiles en su medida justa. Por supuesto, añadiría mucha más eficacia que demostraran algo de interés, de modo que los rumores parecieran tener fundamento.
- ¿Y eso es todo? – Comentó Rika sin encontrar sentido al consejo.
- Por supuesto que no. Falta el movimiento clave de todo el asunto. Cuando se percaten de que los rumores llegaron a oídos del chico en particular, ignórenlo.
- Ok, ahora sí me perdí – Comentó Naoko frunciendo el entrecejo.
- Así de simple, ignórenlo. Eso llamará profundamente su atención. Será intrigante para él saber porqué, si antes era tan especial, ahora ya no. Y, tras ello, sucederá lo inevitable. Él vendrá a ustedes.
Tras algunos segundos, Tomoyo y Rika sonrieron. A las demás chicas les tomó un poco más de tiempo entenderlo todo, pero al final captaron la lógica de la idea.
- ¿Y se supone que funciona? – Preguntó Naoko aún meditando sobre el asunto.
- Claro que sí. Siempre resulta. Por lo que sólo deben usarlo si están completamente seguras de lo que están haciendo.
Pasaron unos veinte minutos más, entre varias tazas de té, galletas y chismes, hasta que las chicas finalmente se despidieron de la tía Kaede. Chiharu fue la primera en separarse del grupo para irse a su casa, y Rika decidió a último minuto ir a comprar lápices, dejando a sus amigas al pasar por el rey Pingüino.
- ¿Saben? Sigo sin entender mucho el consejo de la tía Kaede – Comentó Sakura.
- ¿El de los pasos para tener pareja? – Inquirió Tomoyo.
- Sí. Es que, no entiendo. ¿Por qué ignorarlos los atraería más?
- Quizás por ser tan egocéntricos. Los chicos pueden ser tan infantiles – Sugirió Naoko resoplando.
Pronto llegaron a la casa de Sakura y las amigas se despidieron. Cuando ya estaban a punto de separase, Naoko se detuvo bruscamente, llamando la atención de la amatista.
- ¿Qué? – Preguntó Tomoyo intrigada.
- Hagámoslo – Contesto Naoko mirano a su amiga ansiosa – Hagamos lo del consejo que dio la tía.
- ¿Qué nos busquemos parejas?
- No a todas, sólo a una. Sólo para ver si funciona.
- ¿Y tú crees que funcionará?
- No sé – Reflexionó un poco Naoko – Hagámoslo con Sakura, es la que nunca ha tenido novio, ¿No?
- Ella nunca va a aceptar hacer algo así – Replicó Tomoyo.
- No, pero no es necesario que se entere. Es cosa de esparcir el rumor, ¿Verdad?
Rápidamente, Tomoyo se percató de lo fácil que sería. Propagar el rumor les tomaría menos de un día. Y como Sakura no sabría lo que estaba pasando, ignoraría a todos de cualquier forma.
- ¿Y quién sería el afortunado? – Preguntó la amatista pensando en todas las posibilidades.
- Alguien difícil o imposible. Alguien en el que Sakura jamás se percataría o elegiría estando consciente de ello. Ni viceversa – Tras varios segundos, a Naoko se le iluminó el rostro – Li. Él es nuestro chico.
- Oh, Dios. Realmente esa es una buena opción. Sakura jamás miraría a Li con interés amoroso, y mucho menos lo haría Li con ella.
- ¿Qué dices? – Inquirió Naoko mirando a su amiga esperanzadamente - ¿Estás conmigo en esto?
- ¿Te das cuenta de que si Sakura se entera de esto nos va a matar?
- Por supuesto. Pero no tenemos garantía alguna de que funcione, ¿Verdad?
- No. Pero nos va a matar igual – Tras pensarlo unos segundos, Tomoyo asintió – Bien, si vamos a partir, necesitamos un plan. ¿Cómo siquiera vamos a divulgar la mentira?
- Oh, no te preocupes. Somos mujeres… ¿Qué tan difícil puede ser propagar un rumor? – Sonrió triunfante Naoko.
Notas de la autora:
¡Hola a todo el que llegó hasta acá! No saben lo ansiosa que estoy por publicar esta historia, en especial después de tanto tiempo sin publicar nada. Ustedes no pueden ver mi rostro en estos momentos, pero les aseguro que la sonrisa que tengo no me la quita nada.
Llevo trabajando en esta historia prácticamente más de medio año. Comencé a desarrollarla en mi cabeza durante diciembre del año pasado, y en febrero de este año comencé a escribirla. Para estas alturas tengo al menos la mitad de la historia casi lista (Entre clases, trabajos, exámenes y todo eso). Pero tuve que esperar hasta ahora para publicarla porque antes no estaba muy segura de hacia donde iba con toda la trama. Ahora que ya sé, acá estoy :)
La idea vino, asombrosamente, de mi madre. Ese consejo que la tía Kaede les dio a las chicas fue el mismo consejo que mi mamá le dio a mis amigas una vez que vinieron a verme a mi casa. ¡En serio! Así que es real y no sólo una invención mía. Ahora, ¿Irá a resultar o no? Tendrán que esperar y leer.
Este capítulo es corto, pero necesario para el desarrollo de la trama. De ahora en adelante los capítulos serán un poco más largos y, desde cierto punto, incluso llegarán a ser el doble de largos. Además, habrán muchos personajes que no son de la serie (Como la tía Kaede), pero los necesitaba. ¡Y muchos de ellos son re simpáticos! :P También debo advertir que va a haber mucho uso de apellidos (Al estilo japonés), muchas insolencias, nombres de redes sociales y/o conceptos propios del mundo tecnológico. Pero la historia se ambienta en adolescentes, no podía no incluir todas esas cosas, ¿O sí?
Publicaré el capítulo 2 en un par de días porque hay que revisar faltas ortográficas, cohesión y coherencia (Esa es una lucha interminable, SIEMPRE hay una falta de ortografía escondida en alguna parte).
¡Espero sus comentarios! ¿Les gusta la idea? ¿Sí? ¿No? ¿Mejor desaparezco de nuevo? Soy tolerante a todo.
¡Nos vemos! :)
PD: ¿Ustedes han recibido algún consejo de amor interesante alguna vez? Si es así, me encantaría saber cual... De seguro debe haber uno que otro chistoso e, incluso, útil por ahí :P