Hola comunidad Ichirukista XD no soy tan nueva, pero este si es mi primer fic enteramente ichiruki. Sean pacientes conmigo y no duden en darme sus opiniones, siempre y cuando no insulten.
Primero que nada, gracias por leer esto. Estaré contenta si quieren, después de leer, continuar a mi lado hasta que llegue el fin.
Esta historia se me ocurrió luego de ver la película El Aro, no me pregunten cómo porque ni yo misma se porque salió esto. Ojo abra un poco de Occ pero intentare no resaltarlo demasiado. Aunque no prometo nada, ya que la temática del fic requiere ciertas reacciones. Las apariencias de los personajes por el momento es la que tenían en la saga antes de la despedida del ichiruki.
Advertencias:
Ichiruki, si no te gusta presiona X. Embarazo, pareja crack ¿Cuál? Byakukarin a petición/amenaza/orden de mi querida hermana mayor.
A/U Ella sabía que él no estaba listo para una responsabilidad así de grande, se lo había demostrado y de la peor manera. Por eso había tomado la mejor y posiblemente la más dolorosa decisión –Adiós Ichigo. Volveré cuando madures.
Declaimer:
Bleach es del jodido troll de Tite Kubo-sama, maldito porque mataste a mi Bya-kun.
El titulo de cada capítulo estará basado en alguna canción. En el calor de la noche es de Alejandra Guzmán.
.
.
.O.o.O.o.O.o.O.o.O.
Cuando Madures
Capítulo
I
En el calor de la noche.
-Somos un contrasentido
mágico en el paraíso,
algo marcha muy mal¿Qué me sucede?
Frente a frente hoy
en el calor de la noche. Duelo a muerte amor,
te siento cerca de mí –
- Alejandra Guzmán.
.O.o.O.o.O.o.O.o.O.
.
.
14 de Enero. Esta fecha no era nada especial, solo era el decimocuarto día del año, solo eso, solo un día más del invierno en el que en cualquier momento podría caer una nevada. Pero para Kurosaki Ichigo de 17 años, casi 18, no era así; no era un día frio ni nada por el estilo, era pura y sencillamente el mejor día del año en su mundo. El chico de pelo naranja y una altura considerable, respondería a cualquiera que le preguntara si tenía un día favorito del año, que el 14 de Enero sin duda lo era. ¿La razón? Fácil de adivinar, era el cumpleaños de la chica a quien más amaba en el planeta. Una pequeña, fina y mandona mujer de hermosos, imponentes y extraños ojos violetas, de nombre Kuchiki Rukia quien era mayor que él 7 meses. Ellos se habían conocido hacia casi 3 años cuando ella fue transferida desde Tokio a Karakura, porque su hermano Kuchiki Byakuya tomaría temporalmente el liderazgo de una de las fracciones de las empresas Kuchiki, inc.
Desde el primer momento hubo algo entre ellos, aunque lo primero que se hayan dicho fueran palabras como "Zanahoria parlante" o "Enana del infierno" sin duda alguna tenían buena química entre los dos, ya sea por las constantes peleas o por esa inexplicable conexión entre sus cerebros que les permitían saber y comprender mucho más de lo que podía salir de sus bocas, el contraste entre ellos, su diferencias y cualidades habían sido un aliciente. Inevitablemente sus corazones dejaron de ser suyos para pertenecerles al otro. Habían caído en un profundo amor, que a estas alturas era muy poco probable hallar en algún otro lado. Eran simplemente, aunque sonara absurdamente cursi, el uno para el otro.
Por ello, cuando la morena había expresado durante una de sus tantas caminatas al centro de bateo, lugar donde acostumbraban pasar el tiempo después del instituto, que tenia deseos de ir al parque de diversiones de la vecina ciudad. Sin importarle su reputación de delincuente hostil y que fuera jodidamente romántico, cosa que no pegaba con su forma de ser en lo absoluto, planeo el llevarla el día de su cumpleaños número 18. Todo fue perfecto, su novia que no era ni melosa ni nada le agradeció de corazón aquel gesto. Se habían divertido lo bastante, claro con sus peleas y toda la cosa, para decir que había sido un buen día. Y ahí la palabra que era el negrito en el arroz había. Hasta que una puta tormenta de nieve jodió el día. Ahora estaban helándose el culo en la estación de trenes porque la nieve impedía la salida de estos.
−Señorita ¿Está segura que no va a salir ningún otro tren a Karakura?- gruñó el pelinaranja, la mujer de la ventanilla de los boletos negó con la cabeza.
−Lo siento, no abra más salidas hasta que cese la tormenta.-comunicó haciendo una ligera inclinación, el ojiavellana apretó los puños y frunció aun más el ceño. Soltó un bufido y se aparto del mostrador, alrededor había otros tantos de sujetos en su misma situación. Se dirigió hasta una banca donde una pequeña pelinegra columpiaba los pies y bebía lentamente un chocolate caliente.
− ¿Cómo fue, saldrá algún tren?-inquirió clavándole su penetrante mirada.
−No. Sigue siendo la misma mierda que dijo el otro sujeto, no habrá trenes hasta que se detenga la maldita tormenta-contestó fastidiado.
−Vaya a este paso pasaremos la noche aquí- exclamó al aire antes de dar otro sorbo a su bebida.
−Ni loco. No planeo congelarme más el culo aquí enana-declaró negando con la cabeza.
−Entonces ¿Qué tienes en mente? No veo ninguna otra opción-murmuró ajustando su bufanda rosa.
−Busquemos un hotel, una posada ¡Joder que se yo! Algo porque ten por seguro que no perderé mi trasero por dormir en esta banca- se llevó una mano a su despeinado cabello.
−Bien. Pero debemos avisar a nuestras familias-Indicó la pelinegra poniéndose de pie y sacando de su mochila un celular gris.
− ¿Y crees que tu hermano tomara la llamada esta vez o dejara que su secretaria te ayude como el otro día?-preguntó sacando también su móvil. Rukia lo fulmino con la mirada.
−Nii-sama es un hombre muy ocupado idiota. Además Isane-san me ayudo mucho- justificó inflando las mejillas, Ichigo desvió la mirada molesto.
−Si tú dices, no deberías tapar su des-obligación -se concentró en la voz al otro lado de la línea-. Hola Yuzu pásame al viejo.
−Maldito idiota, Nii-sama no es ningún desobligado. La estúpida zanahoria parlante no sabe de qué habla-musitó entrecerrando los ojos, haciendo picadillo con la mirada a su novio.
−Bueno, empresas Kuchiki oficina del presidente Kuchiki ¿Quién habla?- cuestiono una amable voz.
−I-isane-san soy yo Rukia, podrías por favor comunicarme con mi hermano-pidió algo nerviosa.
−Rukia-san, hola. Lo siento el presidente está en una junta urgente con los ejecutivos ¿Quieres dejarle un recado?-indagó la mujer. La morena miró triste el suelo. ¡Joder! ¿Por qué Ichigo siempre tenía razón?
−Sí. Dile que no iré a dormir a casa, la tormenta de nieve no dejara salir ningún tren de Kusuko* en cuanto se pueda regresaremos-dictó.
−Está bien yo le digo. Tenga cuidado Rukia-san- deseó.
−Sí, gracias, adiós- colgó y lanzó un largo suspiro.
−Te lo dije-dijo con sorna el pelinaranja parándose a su lado.
−Cállate idiota-gruñó propinándole un buen golpe en la cabeza.
− ¡Ah! Enana del infierno- se quejó sobándose la zona afectada.
−Zanahoria parlante- refutó. Ichigo frunció aun más el entrecejo fulminándola con sus ojos y Rukia lo ignoro olímpicamente-. Vamos busquemos un taxi o algo-sugirió tirando el envase de su chocolate en un contenedor.
−Hmmp- bufó-. Espérame enana. Le dio alcance y fueron hacia la calle a ver si había algún taxi que les pudiera llevar hasta alguna bendita posado u hotel.
Por suerte encontraron, lo que ellos calificaron como el barco de salvación, un taxi que atendió el llamado de la morena y el hombre les había recomendado un, según él, buen hotel. Fueron 15 minutos de viaje, según el sujeto se hubieran hecho 5 si la pesada masa blanca y fría no cayera tan fuerte. Los dejó e Ichigo pagó la tarifa. Entraron al lugar de aspecto tradicional. Rukia se acercó al mostrador donde una chica atendía.
−¿Disculpe señorita tiene dos cuartos libres?- preguntó la azabache rogando a los dioses porque fuera así.
−Lo siento. Solo nos queda una habitación.
−La tomamos- se apresuró en decir. Sabia Dios si encontrarían cupo en algún otro sitio, a juzgar por lo sucedido todos los turistas estarían buscando hospedaje en la ciudad. Y no se arriesgaría a perder esta.
−Rukia, sólo tienen una, necesitamos dos- llamó por lo bajó el pelinaranja.
−Shh, cállate idiota- chitó la ojivioleta.
−¿Van a querer la habitación? –inquirió la recepcionista amablemente. Rukia se giró hacia ella y asintió, llenó el papeleo y pago la renta del cuarto, tomó la llave y jaló a Ichigo del abrigo- Que disfruten su estadía- deseó la mujer. Ichigo rodó los ojos como si alguno de ellos pudiera disfrutar algo, era una puta habitación, cuando en realidad necesitaban dos ¡Joder!
Irónicamente, como una broma de mal gusto, el número de la habitación era el 15. Una vez dentro se deshicieron de los abrigos y las bufandas.
−Bien, será mejor ir a dormir- informó Rukia mirando su móvil, eran las 10 de la noche, lo cual le hizo darse cuenta que habían estado cerca de 4 horas en la estación.
−Ya- Ichigo sacó una de las almohadas de la cama.
−¿Qué crees que haces?
−No es obvio. A listo el sillón para poder dormir- explicó poniendo los ojos en blanco.
−¿Qué? No, yo dormiré en el sofá- le arrebató la almohada.
−Rukia, eres una chica, las chicas duermen en las camas y los chicos en el sofá-dijo recuperando el saco acolchonado de los brazos de su novia, quien frunció el ceño. Y es que a la morena no le parecía aquello, ¿Por qué quería lucirse si no era necesario?
−No me vengas con idioteces zanahoria parlante-gruñó enfadada.
−La que dice idioteces eres tu enana del infierno- refutó.
−Yo dormiré en el sofá y punto final- declaró quitándole la almohada.
−Ya te dije que no.
−Que sí.
−No
−Si
−No
−Si
−¡Que no, mierda! ¿Sabes qué? ¡Ya me harte!- gritó enojado, la tomo de los hombros y la tumbo en la cama con él sobre ella -¡Los dos dormiremos aquí!
−I-ichigo- llamó entrecortadamente.
−¡Joder! ¿Y ahora qué?-lo estaba sacando de quicio. Parpadeo al ver el sonrojado rostro de Rukia. ¿Pero qué narices?
−Me…estas aplastando, además esta posición- indico apenada. Fue entonces que el pelinaranja se hizo consciente de la sugerente posición de sus cuerpos. Una de sus piernas estaba entre las de Rukia muy cerca de su…Sus manos estaban en los hombros de la morena y sus pechos chocaba, la distancia entre sus rostros era casi nula. Sintió un golpe de calor azotarle el cuerpo.
−Rukia- murmuró observando fijamente sus labios, maldición se veían tan antojables.
−Ichigo-respondió ella a su vez, el corazón le latía como toro desbocado, se sentía mareada y un extraño picor le nacía en el estomago. No sabía si era su imaginación o no pero podía jurar que estaba hirviendo, tenía mucho calor.
Él no dijo nada simplemente mando todo al carajo y besó a su novia. Sabía que debía parar, porque pronto querría más de esos adictivos besos y explorar más piel. Pero no pudo, mordió el labio de Rukia para que le permitiera entrar y esta soltó un leve gemido. Sus lenguas comenzaron una fogosa danza. La morena quiso alejarlo por lo extraña que se sentía pero las manos de Ichigo retuvieron las suyas contra la cama, el pelinaranja le dedico unos besos húmedos en el cuello, llegó hasta su clavícula, ella lanzó varios suspiros entonces él se detuvo.
−¿Q-qué p-pasa?-jadeó la ojivioleta.
−Debemos detenernos, sino no habrá marcha atrás-avisó él con respiración acelerada. La deseaba, con una mierda que lo hacía, pero no podía obligarla a nada.
−Está bien, continua-aseguró avergonzada, quería sentir de nuevo su caricias y besos, quería llegar tan lejos como fuera posible.
−¿Estás segura?-cuestiono dudoso de hacerlo.
−Si- sonrió sonrojada. A Ichigo la imagen le pareció condenadamente sexy. Estampo bruscamente sus labios contra lo de ella, en un acto lleno de pasión, deseo y amor. Desabotono uno a uno los botones de la blusa de Rukia, entonces ya no había marcha atrás, era demasiado deseo y calor lo que había en esa habitación, demasiado e iba a ser saciado.
Saciado de una forma dulce, dolorosa y placentera. En el calor de la noche dos cuerpos se unieron en uno en una conexión mágica más allá de lo intangible.
2 meses, 2 meses habían pasado desde que Rukia e Ichigo tuvieron su primera vez, cabe decir que la pelinegra estaba tan avergonzada después de aquello que casi no podía verle el rostro al kurosaki, ya que si lo hacía recordaba cuando hicieron aquello y su rostro estallaba en rojo vivo. Era la hora del almuerzo y como siempre las chicas estaban sentadas bajo un árbol para comer, siempre era así, no importaba que alguna de ellas tuviera novio o no, era un momento exclusivo con las amigas, igual para los chicos.
Rukia se encontraba sentada entre Arizawa Tatsuki, una ruda karateca de pelo negro e Inoue Orihime, una voluptuosa pelinaranja de mente inocente. La karateca discutía con una chica llamada Chizuru, quien intentaba acercarse a Inoue por su enfermiza atracción hacia ella.
−Ya para Chizuru estúpida-amenazó Arizawa.
−Pero mi hermosa Hime-alegó y Tatsuki la pateo lejos de su amiga.
− ¿Qué traes de almuerzo Orihime?-Inquirió Rukia ignorando la pelea de las chicas a su costado. La pelinaranja abrió su caja de almuerzo. En ella se podía ver una sustancia negra que burbujeaba y lo que posiblemente era huevo.
−Curry con azúcar y tamagoyaki* con pimienta ¿Quieres?-ofreció. Las demás chicas hicieron muecas de asco, solo a ella se le podía ocurrir cocinar aquello. Pero para sorpresa de todos Rukia miraba maravillada la comida y con una clara intención de probarlo, se le había hecho agua la boca al oler la comida.
− ¡Esta delicioso!-aplaudió después de haber probado el menjunje. Las demás no podían creerlo. No podía estar hablando en serio, algo andaba mal con la cabeza y el estomago de la chica, porque esa cosa era simplemente…incomible.
−Kuchiki-san ¿Estás bien? Últimamente comes muy raro-preguntó algo preocupada Chizuru. La ojivioleta enarcó una ceja. ¿Por qué le preguntaba aquello? Que no estaba claro que se sentía de las mil maravillas, bueno ahorita, porque en la mañana había vomitado como loca todo el desayuno.
−Estoy perfecta ¿Por qué lo dices?
−Es que últimamente comes la comida de Hime-musitó como si eso fuera suficiente explicación. Sin embargo la morena ladeo la cabeza.
− ¿Y? sabe bien.
−Y tu caja de almuerzo es muy grande a comparación de la que siempre traías- agregó Tatsuki.
−Es que me da mucha hambre.
−Sin mencionar que duermes mucho durante clase, tan solo ayer dormiste las últimas tres horas- recordó mirándola fijo.
−Bueno no dormí bien por estar estudiando para los exámenes finales de la semana que entra. Quiero salir bien en las materias antes de la graduación- y no mentía en casi nada todas ellas y los demás alumnos de tercero se irían, algunos de ellos ya habían presentado sus exámenes de admisión en la universidad local. La morena por su parte no sabía qué carrera escoger había una infinidad y cada una le llamaba la atención. Pues quería hace muchas cosas una vez se graduara, como viajar con Ichigo a Tokio, ir con Ichigo a Hokkaidô, viajar a América, claro con Ichigo; en todos y cada uno de sus planes el pelinaranja iba incluido, no podía imaginarse nada sin él, aunque a veces el muy jodido resultara como una espina en el culo de su orgullo.
−…uchiki, ¡Kuchiki!-pegó un buen salto de suelo y miró alarmada a todas direcciones.
− ¿Qué? ¿Qué pasa, quien se muere?-cuestionó alarmada. La persona responsable del grito alzó una ceja. Primero se queda ida y luego dice incoherencias, negó con la cabeza, no debían dejar que pasara tanto tiempo con su novio.
−No se muere nadie-suspiró aliviada-. Pero tú sí que parecías muerta, ya sonó el timbre y parecías no ir a moverte ¿te encuentras bien?- explicó la karateca.
−Estaba…pensando algunas cosas, no me prestes atención ¿vale? Vamos-indicó cerrando su caja del almuerzo que estaba completamente vacía. Divisó a lo lejos a sus demás amigas. Al parecer solo Arizawa se había quedado a esperarla, se unieron en su caminata a Inoue. Iniciaron una conversación sobre la tarea de arte, en la cual Rukia estaba segura no saldría bien librada, ya que aunque para ella chappy el conejo era una obra maestra, su profesor y muchos otros, incluyendo al idiota de su novio, opinaban todo lo contrario. Llegaron al salón de clases y se sentaron en sus puestos. Miró a Ichigo, él se sentaba a tres pupitres delante suyo. Cuando el ojiavellana se dio cuenta de la penetrante mirada de su novia la miró fijo y la saludó con una mano. Rukia le correspondió el saludó, después centro su vista en un cuaderno donde garabateaba a chappy. Qué bien que ya podía verlo a la cara, aunque seguía poniéndose ansiosa y nerviosa cuando se besaban o salían a algún lugar, sobre todo si era privado como el karaoke del viernes pasado. Estaba tan jodida de los nervios, que volcó un vaso de agua sobre su falda, el kurosaki quiso ayudarla, pero al tocarle las piernas, la morena totalmente sonrojada le había plantado una poderosa patada en el pecho para alejarlo. Molesto le pidió una explicación y ella solo pudo decir "vas a ver mis bragas" el ojiavellana había rodado los ojos y respondió "¿Y? ya te vi más que eso" y aunque ella sabía que tenía razón no pudo evitar gritarle una sarta de improperios y llamarle pervertido. Irracional, si pero nada podía hacer.
El resto del día paso sin incidentes, bueno si exceptuabas que el profesor de matemáticas le metió tremendo porrazo con la tiza en la cabeza por haberse quedado dormida a mitad de la guía para el examen final. Cuando sonó el timbre la ojivioleta se dispuso a ir a la enfermería, tenia deberes como encargada.
−Enana, nos vemos en la entrada-informó Ichigo pasando a su lado para ir al club de kendo. Le habían pedido ayuda con un encuentro y con dinero de por medio el ojiavellana había aceptado. La morena asintió y vio una ligera mueca de disgusto en el rostro de Ichigo, no pudo más que reír, pues sabía perfectamente que eso se debía a quien se iba a encontrar la pelinegra en la enfermería.
−Buenas, Kaien-dono-saludó pasando por la puerta. El susodicho de aspecto muy similar al de Ichigo, solo que en su caso tenía el cabello negro, desvió la mirada de una pequeña tv que estaba en su escritorio. Sonrió.
−Hey-exclamó elevando una mano -. Tan puntual como siempre.
−Y tu tan desobligado-contestó. Acercándose a una mesa donde había papeles -. Aun no comprendo que te vio Miyako-dono, para enamorarse de ti.
−Dímelo tú, estuviste enamorada de mi hasta los 14.- contrarrestó divertido. Ella se sonrojo y torció la boca.
−Sinceramente no sé, te conozco desde hace 15 años y todavía es un misterio.
−Hmmp. Hablando de misterios ¿Qué clase de anillos les gustan a las chicas?-cuestionó balanceándose en la silla, la bata de laboratorio que llevaba se movió centímetros antes del suelo.
− ¿Anillos?-inquirió sorprendida.
−Sí, es que bueno…yo…-se rasco la nuca abochornado -¿Quiero pedírselo a Miyako?
− ¿Pedirle que?-parpadeó repetidas veces, Kaien puso mala cara, Rukia se hacia la desentendida a propósito para molestarle ¿cierto? Ella debía saber muy bien que pediría y porque estaba nervioso. Chasqueo la lengua.
−Matrimonio ¿Ok? Pienso pedirle matrimonio-musitó de mala gana. La morena levantó las cejas sorprendida.
−Y ¿Por qué me preguntas a mí?
−Pues porque eres mujer- puso los ojos en blanco-. Las mujeres saben sobre eso ¿no? ¿O tú no sabes?
-Algo-gruñó ofendida, si era mujer pero que iba a saber ella sobre joyas. Nunca le había llamado la atención, ni porque con el dinero de su familia se podía comprar docenas.
−Entonces acompáñame-pidió.
− ¿A dónde?-preguntó con rudeza.
−A comprar el anillo- obvió. Rukia soltó los papeles que traía en las manos.
− ¡¿Qué?! ¡Claro que no! Hazlo tú solo Kaien-dono-vociferó.
−Vamos, por favor o es ¿porque tu novio se pondrá celoso?
−¡No! ¡Arg! Esas cosas solo tú debes verlas, a caso no conoces lo suficiente a Miyako-dono.
−Sí, pero soy un bruto para esas cosas.
−No solo para eso-murmuró para sí.
− ¿Qué dijiste?
−Nada, está bien te acompañare. Pero ni una puta palabra a Ichigo ¿entendido?-musitó en son de amenaza. Kaien enarco una ceja.
− ¿Por qué, tan poca confianza hay entre ustedes?
−No se trata de simple confianza, no lo entenderías- exhaló.
−Ah que clase de respuesta es esa.
−Je-le sacó la lengua basta de charlas, tenemos que terminar esto- dijo girando sobre sus talones. Sintió una leve arcada y una fuerte punzada que le recorrió el cuerpo entero, tuvo la necesidad de sostenerse de la mesa puesto que si no lo hacía hubiera terminado embarrada en el suelo.
−Hey ¿te encuentras bien?- Kaien se levantó rápidamente de su silla. Por un segundo pensó que la morena perdería el conocimiento, tenía el rostro pálido y sudoroso.
−Sí, solo fue un mareo. Maldición ya son varios, creo que estoy enferma de tanto estudiar-masculló apesadumbrada. Sintió nuevamente otra arcada, la cual la obligo a correr al baño de la enfermería a verter todo el contenido de su estomago en el.
−No creo que estés bien. Has estado así ¿mucho tiempo?-preguntó hincándose a su lado y tocándole la espalda, estaba preocupado, ella era como su hermana pequeña.
−Un par, creo- murmuró con dificultad.
−No deberías exigirte demasiado. Recuerda la salud de tu familia no es muy buena-dijo recordando a la hermana mayor de Rukia, quien había fallecido hacia unos años por culpa de una enfermedad. El rostro de la morena era pálido y puso una mueca de tristeza, lo sabía, había una pequeña posibilidad de que hubiese heredado la mala salud de su hermana.
−No creo que sea tan difícil, tal vez es una descompensación por desvelarme para estudiar-susurró poniéndose de pie para lavarse la boca.
−Si vuelve a ocurrir dímelo, te hare unos análisis- indicó serio.
−Está bien.
−Recuéstate, debes descansar- ordenó, la morena se recostó en una de las camillas.
−Ok.-expresó antes de cerrar los ojos para dormir.
Rukia se encontraba cenando con la familia Kurosaki, estaba sentada al lado de Ichigo quien discutía con su padre sobre algo que llevaba las palabras "boda" y "nietos" juntas en la misma oración. Frente a ella una linda castaña de grandes ojos redondos intentaba mediar entre ellos para poder comer en paz.
−Otou-san ya deja a Onii-chan en paz-pidió con un puchero en su cara. Isshin kurosaki la miró con los ojos aguados.
−Pero Yuzu-chan el idiota de mi hijo debe aprender que él tiene que ser el primer en casarse. No, tiene que ser el único, no dejare que nadie se lleve a mis amadas hijas- declaró poniéndose de pie. Ichigo le dio una patada en el estomago que lo mando a volar contra la pared -. ¡Oh, mi Masaki, nuestro hijo no me quiere!- lloriqueo saliendo del agujero de la pared para ir a abrazarse a un gigantesco poster de una mujer, en el cual se erguía la leyenda de "Masaki Forever" aquella mujer era quien en vida hubiera sido la madre y esposa de los kurosaki, había muerto 9 años atrás de un cáncer en el pulmón, basta decir que aun ahora se sentía su ausencia- . ¡Y nunca me dará nietos, están gruñón que no creo que lo haya hecho con Rukia-chan!- el rostro de la mencionada se tiño al rojo vivo y, literalmente, le estallaron la orejas de vapor. El peli naranja se levanto mas irritado que el mismísimo demonio y golpeó a su padre hasta que la jodida mano de ardió. Si tan solo Isshin supiera.
−No le prestes atención Rukia-nee- aseguró la otra kurosaki, una morena de ojos azabache. De las dos hermanas kurosaki era quien más se llevaba con ella, ya sea porque ambas tenían un temperamento parecido o porque inexplicablemente sus gustos eran iguales. Si a ella, Kurosaki Karin le gustaba chappy, aunque jamás en su negra vida lo diría, solo Rukia sabia.
−S-si, ya sé-murmuró un poco cohibida.
−Por cierto Rukia-nee mañana tengo un partido a ganar por un premio, ¿quieres ir a verlo? El premio es un chappy de edición limitada-cuestiono antes de comenzar a comer el arroz de su plato. La ojivioleta la miró. Iba a aceptar cuando recordó la promesa a Kaien.
−Lo siento no puedo, pero me encantaría ver ese chappy.- se disculpó.
− ¿Por qué no puedes?, mañana no hay deberes en la enfermería- preguntó el pelinaranja sentándose luego de haber terminado con su "adorado" padre. Rukia se puso nerviosa.
− ¿Eh? Hmmm ah tengo unas cosas que hacer en la empresa-exclamó dubitativa.
−¿Tú?- levantó una ceja confundido.
−Si bueno, los ancianos de la familia quieren que vea las posibilidades de estudiar administración de empresas para continuar con la corporación- suspiró, esa excusa era lo bastante creíble para cualquiera. No le gustaba mentir, pero era mejor no preocupar a Ichigo, no es que él no le tuviera confianza, claro que se la tenía, pero eso no garantizaba que confiara en Kaien. Ni se lo podías mencionar, odiaba a muerte al pelinegro, la razón quien sabe.
−Ya. Bueno no hay nada que hacer- se encogió de hombros y se dispuso a continuar con la cena, la pelinegra suspiro aliviada.
Terminaron de comer y las mellizas se pusieron a fregar los platos, Rukia les ayudo un poco e Ichigo intentaba sacarse de encima a su padre. Después las menores se retiraron a su habitación para terminar lo deberes y el par de novios subió al cuarto del pelinaranja. Ichigo saco sus deberes de ingles y Rukia se acostó en la cama de este.
− ¿No vas a hacer la tarea?-inquirió el ojiavellana leyendo un par de cosas en el libro. La morena que había tomado una de sus almohadas y la tenia puesta en la cabeza, gruñó.
−Luego- murmuró, de pronto se sentía muy irritada con los deberes y no sabía el porqué.
−De una vez te digo, que no voy a dejar que me copies-advirtió sin apartar su mirada de las letras. Ella volvió a gruñir a modo de respuesta. Bufó un poco y levantó medio cuerpo, sus orbes divagaron por toda la habitación hasta que se centraron con anormal curiosidad en la vieja guitarra de Ichigo. Gateo hasta el otro extremo de la cama y estiró el brazo para alcanzarla.
−Hey, Ichigo- llamó analizando las cuerdas y tocándolas tímidamente.
− ¿Qué?- giró medio rostro y abrió ligeramente los ojos al ver Rukia con su guitarra entre los brazos, la morena la veía maravillada ¿Por qué? La había visto millones de veces cuando venía con él a casa y jamás le había llamado la atención.
− ¿Puedes tocar algo?-alzó una ceja.
−No y déjala en su lugar enana, tengo que terminar mis deberes- el rostro de Rukia se torno triste.
−Por favor- insistió. Por algún motivo quería escucharlo tocar.
−No, ya te lo dije- se volvió hacia su trabajo.
−Por favor, por favor, Ichigo solo una, por favor- hizo un pequeño puchero, Ichigo se masajeo la sien. Joder, no podía concentrarse, masculló un par de improperios y se levantó de la silla de su escritorio, se acercó a ella y le quito el instrumento. Revisó que aun estuviera afinado y cuando lo comprobó se la acomodó en el regazó para comenzar a tocar un par de notas. Los ojos de Rukia se iluminaron y algo dentro de ella se removió feliz de escuchar las notas que el kurosaki con sus dedos tocaba.
− Me sé la letra de esta-aseguró triunfal. Sin esperar respuesta del ojiavellana empezó a cantar la canción.
De alguna forma, perece una pérdida de tiempo pensar en ti,
Pero es que quiero que seas para mí, todo el tiempo.
Del alguna forma, no quiero pensar en ti…
Porque es vergonzoso cuando me sonrió a mi misma ¿sabes?
Solías llegar tarde y cansado del trabajo.
Se balanceaba a su lado al ritmo de la canción, Ichigo la observaba de reojo, sonrió internamente al verla cantar. Aunque últimamente se comportaba raro, también se veía más hermosa, pero suponía que debía ser por lo que hicieron, puesto que una mujer que ha hecho eso se ve más radiante ¿no?
Me tomabas en tus brazos, aun en sueños podía sentirte…
Te extraño…te extraño…
No podría sentirme más inútil…
Te extraño…te extraño…
Siempre, siempre te amaré…
Se calló un momento para solo tararear el sonido de las palabras. Fuera de la habitación, Yuzu e isshin estaban pegados a la puerta, habían sido atraídos por el sonido de la guitarra. Hacía mucho que el pelinaranja no tocaba y que lo hiciera ahora era raro. Pero ahora estaban sorprendidos de la dulce voz de Rukia, era muy buena sin duda. Isshin murmuró algo de que castraría a su hijo si la perdía y Yuzu solo pudo seguir prestando atención, la mediana de los kurosaki los observo con una ceja alzada.
¿Sabes que vi nuestra felicidad escrita en la estrellas?
Tomaste esa solitaria persona que era yo
Y la volviste hermosa, siempre estando a su lado. Te extraño…te extraño
No quiero dejarte ir jamás .Te extraño…te extraño
Siempre, siempre te amaré*
Ichigo dejo de tocar y Rukia no protesto, se le había secado la garganta de tanto cantar. El pelinaranja dejo la guitarra a un lado y la morena algo exhausta se recostó en el regazo de su novio.
−Enana, tengo que terminar la tarea- le recordó tocándole la cabeza, ella se acurrucó mejor. Él atino a exhalar y acariciarle el cabello.
−Lo sé-susurró somnolienta -. Ichigo…- suspiró entre ida y despierta.
− ¿Hmm?- miró su rostro, o al menos lo que se podía ver considerando que estaba recostada sobre su regazo.
−Siempre, siempre te amaré- recitó la última línea de la canción. A saber porque, se lo quiso decir. Recordarle que lo amaba. El pelinarnaja estaba sorprendido, Rukia no se lo decía muy a menudo, tampoco es que fuera tan jodidamente cursi para repetirlo todo el tiempo, se amaban lo sabían perfectamente, por eso no necesitaban palabras.
−Yo igual enana- le dio un beso en la mejilla, vale hasta él tenía permitido hacer una puta cosa tierna en su noviazgo ¿no?
No recibió respuesta en cambio vio una pequeña sonrisa dibujada en los labios de la morena. Se había quedado dormida, él sonrió, con cuidado la apartó de él y la acomodó en la cama, tal vez estaba cansada por los deberes de la escuela. A saber que le encargaba hacer el imbécil de Shiba Kaien, ni aunque le metieran una bala por el culo tragaría a ese tonto. Por alguna razón lo odiaba, tal vez sería que él fue el primer amor de su enana. Infantil, si pero así trabajaba su cerebro y no podía evitar sentir esos celos irracionales hacia el pelinegro.
Rukia era suya de eso no había duda y lo era, y seria, en todos los sentidos habidos y por haber.
Los ojos violáceos de la morena iban de anillo en anillo y su cara estaba pegada al vitral de la joyería. Maldita sea la hora en que acepto, no se le ocurría ni una puta idea de cual anillo seria mejor para Miyako. Su viejo amigo tan poco tenía ni una jodida pista y si el siendo el futuro prometido no sabía cual escoger, estaban perdidos, mierda que lo estaban.
− ¿Necesitan ayuda señor?-preguntó la dependienta mirándolos con una ligera expresión divertida, llevaba años trabajando ahí y sabia que muchos clientes no sabían cómo escoger.
−Si, por favor- se podía ver la desesperación en sus ojos. La mujer rió un poco.
−Su novia es, sin ofender, algo pequeña por lo que no le recomiendo el oro grueso- indicó Rukia alzó las cejas y Kaien se mosqueo por aquello.
−No, no, yo no soy la novia. Soy su…amiga-se apresuró en aclarar.
−Sí, mi novia no es tan enana- secundó el pelinegro, Rukia lo miró mal y le dio un ligero puntapié. Kaien se quejó.
−Oh, lo siento, yo pensé que…- se rió un poco apenada –.Entonces ¿cómo es su novia?- la pelinegra se golpeo la frente y el mayor sonrió ampliamente.
−"Hay no, ya va a empezar"-renegó mentalmente la ojivioleta.
−Bueno ella…
Luego de 1 hora de decir las una y mil maravillas de su novia la dependienta por fin pudo enseñarle el anillo, que a su parecer profesional, era el mejor para tan "extraordinaria" chica. Kaien no pudo negar que se apegaba a su amada Miyako y Rukia agradeció que ya se hubiera callado porque estaba a nada de patearle el culo de lo irritada que la puso. Caminaban por el centro y el pelinegro cantaba lo feliz que se pondría su novia cuando lo se lo diera. La morena rodo los ojos justo cuando pasaban al lado de un puesto de comida, el olor de esta le pego de lleno en la nariz y sintió unas espantosas ganas de vomitar, jaló a Kaien de la chaqueta y este volteo hacia ella. Primero vio su rostro pálido convertirse en verde y después que le temblaron las piernas como gelatina. Se alarmó y buscó cualquier lado donde pudiera sentarla, pero estaban a medio centro, por lo que eso sería difícil.
−Ven- la ayudó a caminar hasta una banca no muy lejos de ahí. Una banca de esas que hay fuera de los moteles -. ¿Qué sientes?
−Mareo-tragó saliva para ver si la sensación de vértigo se iba pero no.
−Recuéstate un poco iré a ver si consigo agua. Tal vez sea una deshidratación- indicó, la morena asintió y él se alejo de ella.
Se puso una mano en la, recientemente, sudorosa frente, mierda ya eran demasiados mareos, sin mencionar que olores que antes no le molestaban ahora la ponían así, apenas ayer cuando el hambre la levantó a las 3 de la mañana termino tirando todo el huevo frito que cocino ansiosamente por la madrugada. Se le había antojado y cuando ya lo tenía el hedor, a su parecer, hizo que fuera a vomitar al fregadero. Kaien regresó y le dio una botella de agua fría, la cual su cuerpo agradeció a niveles insospechados.
−Rukia estos mareos ya no me están gustando. Te hare unos análisis, mas tardar mañana te quiero en la enfermería para sacar las muestras de sangre-ordenó serio, tenía una ligera sospecha de que podía ser, pero se dijo que no sacara conclusiones, primero tenía que hacer esos análisis. Vio con alivio que la pelinegra recuperaba el color.
−Ok-murmuró cerrando los ojos.
−Sera mejor que te lleve a casa-se paró y espero a que ella hiciera lo mismo, lo intentó pero las piernas no le respondían correctamente, pues apenas se puso de pie volvió a sentarse porque sus extremidades no aguantaron.
−Ayúdame o me iré de culo al suelo-gruñó. Kaien pasó una mano por su cintura y con la otra la afianzo a su costado. Salieron del pequeño pórtico del motel y se fueron en dirección a la casa de la morena.
No muy lejos de ahí un par de ojos avellana miraban a la "cariñosa" pareja salir del motel, fácilmente pudo malinterpretarse y vaya que lo hizo, porque su dueño solo vio cuando se alejaban, no lo demás. Apretó la quijada y el puño, tanto que sus nudillos se pusieron blancos. ¿No se suponía que Rukia iba a estar en la empresa? ¿Si era eso entonces porque estaba con ese mal nacido? ¿A caso le había mentido? Y eso era lo que más le enfurecía, la maldita enana le había mentido.
− ¿Qué mierda es esto?-cuestionó con miles de sensaciones en él. Había ido a comprar unas cosas para Yuzu y se encontraba con aquella imagen que le hervía la sangre. Definitivamente se sentía traicionado. Dio un puntapié a la pared de un edificio y se fue maldiciendo a la gran mierda que era la vida.
Su enana lo había engañado.
.
.
Continuara
.
Bueno hasta aquí el capitulo.
*1- Kusuko es una ciudad inventada por mi.
*2- es una tortilla de huevo hecha para el bento.
*3- Es la canción de Daisuki da yo de Ai Otsuka.
Espero les haya gustado. No olviden comentar, solo así sabré si les gusta el Fic.
Dejen reviews.
Akari se despide
Nos estamos leyendo.