ZOMBIELAND

PREFACIO

Tenía que ocurrir el mismísimo fin del mundo para que encontrara una familia real. Un lugar donde verdaderamente me sintiera en casa, donde hubiese gente que me quería. ¿Quién lo habría adivinado? Yo no, al menos.

Tal vez este mundo infestado de monstruos caníbales enloquecidos no sea tan malo después de todo. No, sabiendo que estas siete personas y yo estaremos juntos en todo momento. Sabiendo que nos apoyaremos y encontraremos una solución para este mundo completamente infestado… de zombies.

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¿Y cómo ocurrió? Bien, pues, déjenme explicarles cómo comenzó todo.

Todo empezó con una vaca. Nada fuera de lo normal. Una vaca común y corriente que se pasaba la vida yendo de un lado para el otro comiendo, masticando y viviendo feliz con sus cuatro estómagos. Pero había un problema. Esta vaca estaba infestada con el virus de la vaca loca. Muy conocido.

Gracias al maldito destino (al que llamaremos McDonalds esta vez) mataron a esta vaca, la cortaron, la frieron y la sirvieron en una hamburguesa con queso. Un hombre (llamémosle… Fred) tuvo la mala suerte de pedir esa hamburguesa y comérsela. Lamentable, ¿verdad? Uno entre un millón… Pero bueno, la vida no siempre es justa ¿o sí?

De cualquier modo, Fred cambió. Su organismo no asimiló bien el virus, el cual mutó y pasó de ser "el virus de la vaca loca" a "el virus del hombre loco" y de ahí a "el virus del zombie loco" Este virus mutado te hincha el cerebro, te vuelve furioso, violento, desenfrenado… y te da muchas, muchas, ganas de comer. Comer cualquier cosa. De pequeñas plantas a basura, de tierra a carne humana.

Fred, a pesar de haber sido internado en un hospital de alta seguridad, escapó y en su huida, atacó a varias enfermeras, doctores y pacientes, quienes fueron aislados y analizados mientras sus cuerpos mutaban y se deformaban… y con ello su personalidad. Ya no reconocían nada ni a nadie. En su desesperación por comer cosas, rompieron la puerta de alta seguridad que los mantenía apartados del mundo normal y escaparon. Una vez afuera se limitaron a morder personas, infestarlas y convertirlas en zombies. Y antes de que el gobierno o alguna autoridad pudiera darse cuenta, una cuarta parte de la población de los Estados Unidos ya se habían convertido en monstruos mitad vivos mitad muertos (si es que a eso se le puede llamar siquiera vida)… y los números aumentaban a cada segundo. Aumentaban, aumentaban y aumentaban… y así sucesivamente hasta acabar con toda la humanidad. Bueno, no toda. Quedábamos nosotros ocho y quién sabe si algún desgraciado se habrá salvado por ahí. Genial.

Bueno, no tan genial sabiendo que miles de millones de zombies ahí afuera se retuercen de desesperación buscando algo que comer, y al parecer su festín favorito es la carne humana.

Bueno, ya basta de hacerme pasar por un profesor de historia universal. Ahora les contaré mi historia, que es más interesante que la de Fred.

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Aquí les dejo otro fic :) Una de mis películas favoritas es Zombieland, y no pude evitar hacer un fic de esta.

Saludos :)

Rose L. Hale