Dos veces amor

No podía creer que Hao hubiese roto su relación con Anna. Sencillamente no comprendía las razones de su hermano, más porque cada uno complementaba al otro de manera verdaderamente asombrosa. Sin embargo, por más que trataba de dialogar con él, simplemente no accedía a nada.

-¿Y en verdad crees que es algo definitivo?-cuestionó por segunda vez.

Bastaba con ver su cara para saber la respuesta. En verdad estaba muy dolida por la ruptura y ni el expresso ayudaba a levantar el ánimo de la rubia.

-Me llamó emocionalmente dañada, supongo que eso significa que no tengo la más mínima importancia para él-se limitó a responder molesta- ¡Exigir respeto y pedir lo que merezco no me hace una persona demandante!

-Calma, Anna-pronunció el castaño apenado- La gente nos queda mirando…

-¿Cómo me pides que me calme?, ese idiota se llevó siete años de mi vida-replicó de inmediato.

Suspiró y tomó de nuevo el vaso de frapuccino. Claro que lo sabía, por eso objetaba con fuerza a la decisión de su hermano, para evitar que cometiera cualquier idiotez.

-Tranquila, lo superarás y él se arrepentirá de haberte dejado-le alentó tomándole la mano con firmeza- Ánimo, Anna.

Sonrió con melancolía y apoyó una segunda mano sobre aquel tacto de amistad. Yoh era casi como un hermano para ella y por eso apreciaba todos sus gestos.

-Gracias. Supongo que esto cambia un poco las cosas.

-¿En qué sentido?

-Ahora soy la ex de tu hermano, supongo que…

-No, claro que no, eres Anna Kyouyama, una buena amiga, eres casi como mi hermana. Te vi crecer, cómo crees que te botaría por las tonterías de Hao, Anna. Seguiremos viéndonos, si quieres salir a comer con alguien soy materia dispuesta, ir al cine, lo que quieras. Si un día estás triste, estaré ahí para ti. No te voy a sacar de mi vida y espero que no lo hagas tú.

-No lo hagas por lástima, Yoh. Créeme que no lo necesito.

Si que era bastante terca y necia para creerlo.

-Bueno, deja que el tiempo lo decida, ¿no crees?

-Si tú lo dices…

Ocho años después

Alcanzó a contestar la llamada, llevaba ya bastantes minutos de retraso como para incrementarlos y por ende, atender debidamente al cliente que marcaba.

-En este momento no puedo atenderlo-dijo molesta mientras subía al automóvil- Puedo canalizarlo con alguien más…

-¿Hacia dónde se dirige, señorita?-preguntó el taxista.

-Hotel Wellington-le indicó con seriedad mientras seguía discutiendo con aquel hombre.

Ya no podía soportar el estrés y la carga de trabajo, pero era el motivo de su vida, sin ello se sentía vacía. Colgó el móvil y miró con atención la bella y atorada vista del tráfico en New York. Observó el reloj, seguramente Yoh estaría por cerrar el caso en dos minutos más y ella seguía en el embotellamiento.

-Aquí me bajo-dijo sorpresiva y excesivamente molesta.

-Aún faltan quince calles más.

Cómo si eso le importara, por mucho que le dolieran los pies no se iba a perder el brindis por el décimo caso de Yoh, aunque eso implicaba verle la cara a Hao. Y en efecto, apenas pudo pasar el umbral del bar del hotel, vislumbró a los hermanos Asakura y el gabinete de ejecutivos celebrando la ocasión.

-¡Anna!-exclamó Yoh feliz- Pensé que no llegarías.

-Nada más cerca de la verdad-respondió cansada.

-Impuntual como siempre, Kyouyama-se quejó Hao, mientras tomaba su copa de vino.

Ignoró olímpicamente el comentario mientras Yoh la presentaba con todos los hombres de negocios.

-Anna Kyouyama, mi mejor amiga y la directora de mercadotecnia en Vogue. Ella es una mujer grandiosa y exitosa.

Siempre destacaba cada cosa de ella, y aunque le apenaba un poco, estaba comenzando a acostumbrarse. Yoh la trataba como Hao no había hecho nunca y podía dar las gracias de no haberse casado con ese ogro, que al fin y al cabo se comprometió con una amargada mujer por dejarla embarazada. Sorbió la copa de vino que Yoh le ofreció y sonrió internamente la desgracia de Hao.

-Y dígame, ¿es usted casada?

Comenzaba a odiar esa pregunta con el alma, en verdad que sí.

-Soltera y así será hasta el resto de mis días-pronunció con convicción.

-No puedo creerlo, es usted tan joven…

-Pero con muchas ocupaciones, mi carrera es lo elemental y vivo por y para ello. Tengo relaciones con muchas personas, así que no me siento sola, ¿comprende el mensaje?

Yoh sonrió por aquella forma tan tajante de ver la vida, pero lo sabía de antemano, que después de la quinta decepción amorosa de Anna, ella había cerrado tajantemente esa puerta. No más amor, no hijos, no esposo. Se dedicaría por entero a ella y sus más cercanos amigos.

-¿Es decir que no anhela casarse y formar una familia?

-No

No era raro sostener ese tipo de charlas, por más que se tratara de una reunión con sus clientes. Tenía claro que Anna era una mujer atractiva y eso generaba expectación en varios de ellos, hombres de dinero, pero sabía que para llegar a la rubia había una brecha muy amplia llamada conquista tierna.

Miró a su amiga descalzarse y quitarse el vestido con total tranquilidad para quedarse en ropa interior. Sabía que buscaría la playera holgada de siempre y por esa mirada asesina, seguramente le reclamaría la descortesía de su cliente por ser tan insistente en el tema.

-De verdad, Anna, no tienes por qué molestarte. El señor Fujiyama sólo es curioso, todo mundo lo pregunta a menudo.

Colocó el vaso de agua de golpe sobre la mesa de la cocina.

-Es irritante. Puedo tolerarle cualquier idiotez, menos que sugiera que me acuesto contigo y que además seamos amigos muy abiertos.

Era un buen punto, no era la primera vez que sucedía, pero siempre puntualizaba y especificaba que llevaba catorce o más años de conocerla. Se levantó y la acompañó a la mesa de la cocina.

-Deberías buscar un novio, por lo menos con una pareja te ayudará a espantar este tipo de situaciones.

Rió y emitió un sonido bastante irónico, que no se atreviera a sugerirle parejas, porque todos sus amigos eran unos idiotas engreídos y superfluos.

-Ni de broma, Asakura. Sé por dónde va el asunto.

-Vamos, Anna. Sabes que es cierto, estás en una muy buena edad, además, qué gran satisfacción tendrás cuando Hao te vea saliendo de la mano de otro hombre, felizmente sin compromisos serios.

La idea sonaba interesante, pero la desechaba, no necesitaba darle celos a nadie.

-Puedo vivir con mi estigma orgullosamente. Qué me dices tú, tienes medio año sin salir con alguien- objetó de inmediato.

- Cuando tienes mucho trabajo, las relaciones son muy complicadas de llevar -meditó con lentitud- No tengo muchas ganas de enamorar a una mujer, es mucho trabajo y esfuerzo. Tengo algo más en mente.

-¿Algo sin compromiso?-cuestionó con curiosidad- Ya has tenido varias…

-No, más bien, esto es un compromiso realmente serio y me siento con deseos de llevarlo a cabo. Anna… quiero ser padre.

¿Yoh, padre? No tenía ni el más mínimo sentido de la responsabilidad, por dios, su departamento lo arreglaba una mujer que le dejaba todo hecho, incluso la comida… tenía hecho un caos su vida hogareña, o más bien, carecía de ella.

-Estás demente, Asakura. Una agencia no te dejará adoptar a un niño…

-¿Quién dice que necesito una agencia?-dijo con alevosía.

-¿Embarazaste a alguien?-cuestionó incrédula.

-Voy a rentar un vientre, Anna-respondió con una sutil sonrisa.

Se recargó en la silla mientras él tomaba alegre una copa de vino. Era un cínico muy bien escondido.

-¿Y por qué no te casas? No creo que sea inconveniente para ti eso de conseguirte una mujer.

-¿Te explico que cortejar a alguien lleva varios meses? ¿Conocerla lleva otros tantos? ¿Casarse más gastos?

Suspiró y bebió de golpe el agua.

-Idiota.

-¿Tan mala idea te parece?

Masajeo sus sienes antes de mirarlo detenidamente.

-Es una completa idiotez. No tienes tiempo para una relación, cómo lo tendrás para cuidar un niño.

-Puedo agendar mis citas de una manera…

-Necesitas una esposa, Yoh, no un ama de llaves. No una sirvienta. Necesitas crearle un hogar, no un padre irresponsable con deseos de individualidad que deja su ropa tirada, no sabe ni calentar una sopa instantánea… y así puedo seguirme de largo.

Posó sobre la mesa la copa y la miró con seriedad.

-Puedo ser responsable, puedo cuidar a un niño, Anna, puedo hacerlo y quiero hacerlo.

-Bien, entonces, arruina tu vida-respondió molesta.

-Para ser mi mejor amiga no me estás apoyando, ni me aportas otra solución-se quejó herido- Si no quieres que alquile un vientre, me obligas a casarme. Esa no es la solución.

-¿Y qué quieres que te diga? No hay nada más que decir, tienes dos opciones, o te casas o te casas.

Cruzó la habitación y cogió la cajetilla de cigarros, rara vez fumaba pero estaba perdiendo la paciencia con Anna.

-Anna, si me pongo a pensar en matrimonio, a la única mujer que tendría ganas de proponerle matrimonio sería a ti.

Casi escupió el agua de vuelta al vaso cuando Yoh se sentó de nuevo.

-Te conozco y sé cómo eres, no lo pensaría demasiado, ése es el punto: ser práctico. Quiero un bebé, no una mujer, Anna.

-Bien, dame dos razones y yo… te propongo algo nuevo.

-De acuerdo, tengo treinta y cuatro años. Tengo un trabajo estable y cada vez que veo a los hombres con un niño tengo la necesidad de proteger a alguien igual de pequeño. Me ilusiona como no tienes imaginar la idea de ver despertar a ese pequeño ser, abrazarlo y cuidarlo, amarlo y enseñarle todo lo que sé… es una sensación inexplicable.

-Es todo un discurso-admitió Anna-Cómo sabes que esa mujer te entregará al niño, no puedes estar cien por ciento seguro y además… no serías tan cruel de quitárselo.

Miró la seriedad en su rostro, y lentamente aprisionó su mano con la suya. Estaba demente, pero todas las vertientes eran negativas, excepto una.

-¿Y si yo conociera la otra parte? Si ella estuviese de acuerdo, si fuera… mi mejor amiga….

-Por loco que suene, me pasó por la cabeza hace unos minutos.

Yoh sonrió y contempló la serenidad en el rostro de Anna.

-¿Me regalarías un hijo, Anna?

La ilusión en sus ojos era algo difícil de ignorar, demasiado para pasarlo por el arco del triunfo.

-Sí.

Continuará…

N/A: Fic nuevo y con actualizaciones continuas, no pierdan la esperanza, en estos días, no será el único que actualice, no se preocupen. Pero ánimo, sigan escribiendo, continúen leyendo y muchas gracias a quienes me han comentado últimamente, espero ser más continua con ustedes.