¡Hola! Volví, este fic se sitúa antes del capitulo anterior.
¿Perfecta?
No.
Era todo menos perfecta.
¿Quería serlo?
No.
Se sentía perfectamente bien tal y como estaba. Con sus gruesas gafas y cabello corto, perfectamente cortado a la altura de sus hombros y prefería mil veces mas; estar preocupada por el próximo examen de calculo, que preocuparse por tener el nuevo labial de moda.
Pero tal vez era hora de un ligero cambio…
Su cabello había crecido bastante, había cambiado sus gruesas gafas negras por unos sencillos lentes de contacto, mucha gente le decía lo linda que se veía. Pero ella no se sentía así, no se sentía bonita, de cierta manera, se sentía incomoda consigo misma, cosa que nunca había pasado antes.
-¡Mama!-gritó a su madre mientras caminaba en su búsqueda, y si la memoria no le fallaba ella seguiría disfrutando su día de descanso en el sillón de la sala.
-¿Qué pasa hija?-contesto ella, prestándole atención a la joven prodigio.
-¿Donde están mis lentes?-pregunto alzando sus cejas perfectamente perfiladas.
-Los llevas puestos, querida-le dijo su madre apuntándola
-No estos, los de armazón negro-le dijo dibujando la silueta de los lentes en el aire y prestándole atención a lo que hacía.
-Están guardados en el mueble de la sala, ¿para que los quieres?-le dijo extrañada.
-Me los voy a poner, es que estos no son lo mío-dijo, quitándose los lentes de contacto, para ponerlos en el frasquito (no recuerdo como se llama) donde debían de ir.
-Pero hija, así te vez tan bonita, no te los pongas te vas a ver fea-ese comentario la molesto de sobremanera, ¿Qué, verse bonita era más importante que sentirse bella? ¿Su mama pensaba así? Que decepción.
-Sí mama, me los voy a poner-Dijo yéndose del lugar, dejando a su mama pensando, era su hija, y quería lo mejor para ella.
Velma fue a su habitación, decidida a regresar a su antiguo look, prefería que elogiaran su inteligencia que su apariencia.
Tomo las tijeras de su buró, el largo cabello caía en el piso, hasta quedar a la altura de sus hombros, como antes, tomo sus viejos amigos de negro armazón, y se los puso.
-Ahora sí, me siento perfecta.-dijo mirándose satisfecha en el gran espejo frente a ella, sonriendo.
