ESTA HISTORIA ESTA PUBLICADA EN FANFIC . ES POR SU AUTORA ORIGINAL MISFITS Y ELLA ME HIZO EL FAVOR DE PRESTÁRMELA PARA PUBLICARLA AQUÍ

Nota de Arika Yuy Uchiha: se que dije que publicaría un nuevo ryosaku pero por fin pude ponerme en contacto con misfits para poder publicar este shikatema el cual me encanto pronto lo hare y me pondré al corriente con los demás

Nota de la autora (misfits): cuando hay dialogo coloco siempre un guión antes, sino lo coloco es porque es un pensamiento o narración… se van a dar cuenta a medida que vayan leyendo.

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Mision: Suna

Siempre lo mismo. Siempre la misma historia. ¿Será que ya nada es tan importante como para sorprenderme? Mi vida se ha vuelto demasiado monótona, hasta pareciera que la única diversión que tengo es cuando debo actuar como censor en los exámenes chunnin –pensaba Shikamaru mientras miraba las nubes recostado en el verde césped de la Aldea de la Hoja.

El Nara se encontraba bajo un árbol en una cálida tarde de primavera. La sombra que el árbol le proporcionaba cubría la mitad superior del cuerpo del shinobi aunque algunos rayos de luz se escapaban entre las ramas y hojas iluminando parcialmente pequeñas zonas del torso.

Además… últimamente esa mujer… no me ha dejado dormir –pensó un poco molesto por la situación. Y no era para menos, Shikamaru llevaba varios días soñando con Temari. Peor aún esos sueños no eran lo que el joven describiría como "normales". Eran demasiado sugerentes, a veces se soñaba a la dama de la arena tendida en una cama cubierta a penas por unas blancas sabanas mientras lo llamaba extendiéndole la mano, él estaba estupefacto pero de todas formas se acercaba a ella, sin embargo, cuando por fin estaba por tomar su mano él se despertaba.

-Tsk… esa mujer es una pesadilla –murmuró sin darse cuenta. Era imposible para el genio de la Aldea de la Hoja comprender el por qué. ¿Por qué tenía sueños tan extraños con ella? Si nunca antes había tenido ese tipo de problemas para dormir. De hecho jamás había tenido ningún tipo de problema para dormir.

Lejos de ahí, en la Aldea de la Arena, un joven jounin estaba reparando su marioneta en compañía de su hermana mayor.

-¿Qué problema tiene la Hormiga Negra? –preguntaba Temari observando a su hermano mientras ella se encontraba cómodamente sentada en una silla.

-Los lanzadores de agujas se atascaron con algo y debo aceitar las ranuras de su estómago o las compuertas no se abrirá con facilidad –explicaba Kankuro mientras intentaba limpiar los orificios por donde salían despedidas las agujas.

-Vaya, se oye complicado. Por cierto ayer apareció en casa esa chica de pelo negro ondulado y grandes ojos grises, tú sabes la que siempre usa unos pantaloncillos cortos y una remera negra que deja al descubierto uno de sus hombros… ¿cómo es que se llama…? –describía Temari en un vano intento por recordar el nombre de la chica.

-¡¿Meiko estuvo aquí? –preguntó sorprendido el titiritero.

-¡Sí! ¡Eso es Meiko! –Afirmó complacida de haber despejado la duda y continuó con una media sonrisa en el rostro– parece que realmente te importa esa chica…

-No, claro que no. Solo es una genin más. No tiene importancia –mintió Kankuro evitando sonrojarse.

-Pues parece que tú a ella si le importas ya que no solo preguntó por ti sino que solicitó que fueras a verla a penas te enteraras de esto.

-Que molestia –exclamó Kankuro aunque por dentro estaba emocionado por ir a ver a la bella dama.

Gaara, quien no estaba lejos del taller donde Kankuro estaba reparando su marioneta, buscaba a sus hermanos sin éxito. Tranquilamente podría haber enviado a alguien por ellos pero se sentía con ganas de buscarlos él mismo. Desde que había sido nombrado Kazekage sus responsabilidades habían aumentado y se sentía un poco culpable por no tener tanto tiempo para sus hermanos. Creo que hasta los extrañaba un poco.

¿Cuándo te volviste tan sensible? –reprochaba Shukaku en el interior de Gaara.

Ya déjame. Creí que ya no me molestarías hoy… –respondió Gaara.

Nunca pensé que te convertirías en hombre de familia, que decepción –continuó Shukaku.

¿Por qué mejor no me ayudas a encontrarlos y cierras la boca? –sugirió el Kazekage.

Como quieras. Están a tres puertas de aquí a la derecha –informó el demonio.

Gracias.

Gaara abrió la puerta del enorme taller donde su hermano casi terminaba de alistar su Hormiga Negra.

-Gaara ¿qué tal me quedó? –inquirió Kankuro refiriéndose a su marioneta.

-Emmm… bien… creo… –respondió.

-¿Qué te sucede? parece que algo te molesta –exclamó Temari.

-No es nada, es solo que Shukaku está un poco inquieto hoy –explicó sin mucho detalle.

Claro… échame la culpa a mi –reprochó Shukaku –tú estás así desde que esa niña, Matsuri entró en tu oficina hoy y…

No vas a dejarme en paz ¿cierto? –cuestionó Gaara.

-Quizás presiente algo –sugirió Kankuro.

Si presiento que dejarás este tonto juego de Kazekage y volveremos a las misiones sangrientas –le propuso el Biju a Gaara.

Ya te dije que eso se terminó –indicó Gaara y luego inquirió – ¿estás conmigo o no?

Sabes bien que no me queda otra… al menos que quieras ir a dormir un rato…

Tú sabes que eso no pasará…

-No presiente nada, solo extraña un poco las misiones y hablando de eso tengo que informarles que la Hokage y el Raikage vendrán en una misión diplomática.

-¿Misión diplomática? –cuestionaron Kankuro y Temari al mismo tiempo.

-Sí luego les daré los detalles. Como jounin de mi confianza y guardaespaldas deberás estar en la reunión Kankuro y, Temari demás está decir que tú también, no solo como guardaespaldas sino también como embajadora de la Arena.

¡Ja! Yo soy el único guardaespaldas que necesitas –afirmó Shukaku.

-Tú no necesitas guardaespaldas –aclaró Kankuro.

-Sí lo sé, es una formalidad –exclamó en un tono fatigoso y continuó más sereno– De cualquier forma hoy en la cena les contaré detalles.

-¿Vendrás a cenar hoy? –cuestionó emocionada Temari al ver que su hermano por fin comería con ellos. Desde que había sido nombrado Kazekage, eran pocas las veces que no se quedaba trabajando hasta tarde.

-Sí hoy sí –respondió con una sonrisa.

Entre tanto en la Aldea de la Hoja, Shikamaru había sido citado por la Godaime quien le explicó detalladamente la situación.

-¿Por qué yo? ¿Por qué no manda a otro?

-Porque necesito tus habilidades analíticas, además yo soy la Hokage y si digo que te necesito para una misión tú aceptas y punto. Ya deja de quejarte.

-Pero sólo puede llevar a dos guardaespaldas y definitivamente yo no cumplo esos requisitos.

-El Kazekage y el Raikage estuvieron de acuerdo en que asistieras además de mis guardaespaldas pero deberás estar desarmado durante la reunión.

-Que problemático, ¿está segura de que no hay otro?

-¡Te dije que dejaras de quejarte!

-¿Por qué no quieres ir? –preguntó Shizune metiéndose en la conversación.

No puedo decirle que es porque tuve sueños raros con Temari y ahora me da vergüenza mirarla a la cara. Esa mujer es sin duda la más problemática que he conocido aunque debo admitir que hubo ocasiones donde fue amable. ¡¿Qué demonios estoy pensando? Estar cerca de ella es definitivamente un problema. Sin embargo, ahora estoy en un aprieto. No puedo confesar la verdad, no hay solución debo aceptar –pensaba Shikamaru.

-No tengo que hacer nada, es solo que quería tomarme el día libre.

-¡Olvídalo! ¡Si serás descarado pedirme vacaciones tan livianamente! –gritaba la Quinta.

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Nota de la autora (misfits): los primeros capítulos siempre son un poco aburridos... ¡gracias por leer!