Hola...!
Se que ha pasado muchisimo tiempo de esto y que he fallado como Escritora, había prometido subir nlos Dos finales Alternativos, creanme que no fue por que no quisiera sino que la inspiración simplemente se tomó vacaciones pero lo bueno es que ha regresado y recargada je je je je je, pero bueno, espero logren disculparme y les dejo aqui los dos finales Alternativos, en mi Opinion el de Tom&Hermione es el que mas me ha gustado, es un tanto extraño pero quedo satisfecha de lo que eh logrado con esa parte del Fic...
SALUDOS y muchisimas gracias a todas(os) por seguirme, sus comentarios han lograron que siguiera continuando cuando me había detenido ya, a veces es bueno saber que la gente esta al pendiente de tus trabajos y durante ese tiempo sentía mis dedos tiesos y mi cerebro se había secado, pero muchos Reviews me ayudaron a continuar...
De verdad... Muchisimas, muchisimas Gracias...
FINAL ALTERNATIVO I
Draco y Hermione
Seis segundos fueron más que suficientes para que Hermione se sintiera desdichada, seis segundos de su vida pegada a Malfoy…
Tomy había sido secuestrado aquella noche, y habían pasado ya dos horas de eso, todo el mundo iba y venía, intentando seguirle la pista a los seguidores del mago tenebroso pero ella estaba ahí, en medio de la sala, sentada en aquel viejo sofá, mirando el suelo con sus ojos apagados…
- "Yo jamás podría…ser tú hijo, Hermione"- recordó lo que Tom Riddle le había dicho.
- Hijo de puta…- susurró Hermione con odio, levantó la mirada, las prisas seguían pasando por su lado, todo el mundo moviéndose en busca de una solución, pero ella estaba ahí, demasiado quieta, incluso Salazar se había marchado junto con Ron y Harry tras las pistas de los mortifagos y alguna señal de Tomy.
Pero al levantar la mirada, se encontró con los ojos color mercurio de Draco, quien estaba sentado a la mitad de los escalones, mirándole fijamente mientras posaba sus brazos en sus piernas, estaba despeinado y sus mechones casi blancos rozaban su rostro con suavidad.
Ni uno ni el otro fue capaz de parpadear si quiera.
El ruido y las prisas excesivas seguían pasando a su lado, al parecer eran ellos dos los únicos que habían perdido velocidad, Malfoy le vio mentalmente en otro universo, sus ojos marrones se habían opacado de sobremanera que le era difícil entenderlo, pero era comprensible, habían secuestrado a un chico que prácticamente ya era parte de la familia.
Y se puso de pie.
Había estado esperando a que Slytherin apareciera de una jodida vez, ella necesitaba que la consolaran o al menos que escucharan lo que sentía, que la alentaran a recuperar a Tomy, pero nadie se había acercado a Hermione. Nadie.
La castaña sintió cómo su cuerpo se tensaba al verlo siquiera ponerse de pie, el pánico comenzó a helar su cuerpo al verle acercarse, demasiado decidido, pensó la joven, pero había algo extraño en Draco, tal vez era ese aire despreocupado que mostraba en ese momento, o quizá su rostro ajeno a total emoción, pero la verdad era que no sabía absolutamente que era ese extraño ambiente que rodeaba a Malfoy, había un extraño brillo en su mirada de acero…
Pero lo que más le preocupó fue que ella se puso de pie, su respiración era agitada y tenía tremendas ganas de llorar, pero se mordió la lengua, ella era, además de inteligente, una mujer fuerte…
Draco no se detuvo a pesar de que la distancia estaba muriendo poco a poco entre ellos, Hermione bajó la mirada y cerró los ojos a continuación y al abrirlos, el aroma que el cuerpo de Malfoy emanaba, penetró sus fosas nasales y sin esperar a que él se detuviera, la castaña levantó los brazos al verle lo suficientemente cerca y rodeo el cuello del muchacho con ellos, el rubio cerró los ojos y autónomamente envolvió la cintura de la joven con sus brazos.
- El mocoso volverá…- le dijo él aún con la mirada en las sombras.
- Lo sé…- contestó ella mientras hundía su mirada en el cuello de él…
Y así se quedaron durante un buen rato.
Unas Horas más tarde. Draco les escuchaba formular cientos de planes para el rescate de Tomy, Salazar se encontraba demasiado agotado, había estado intentando recuperarse del crucio que Voldemort le había lanzado, pero al parecer, su cuerpo no respondía a los tratamientos de Molly Weasley.
- Esto es una jodida mierda ¡Se supone que somos los buenos y los buenos siempre ganan! - gritó Ron mientras golpeaba la pared con ambos puños, nadie dijo nada.
- Se supone…- susurró Draco mientras se echaba las manos dentro de los bolsillos, nadie logró escucharlos a excepción de un agotado Slytherin, quien solo se limitó a mirarle de soslayo.
Después de una larga charla, y de repasar los mapas del croquis de la mansión Malfoy en busca de una manera discreta de entrar, los miembros tanto como los antiguos como los recién egresados al ejercito del Fénix, habían decidido que sería muy buena idea tomar un descanso, Malfoy se dirigió a la habitación de Hermione, y mientras subía las escaleras, Salazar, quien acababa de salir de la habitación que se encontraba a lado de los escalones, le vio subir al siguiente piso.
- ¿te encuentras bien? - escuchó la vocecilla de Ginevra Weasley, el de los cabellos negros se volvió para mirarle.
- Solo…me preguntó si ella será capaz de enfrentarse a lo peor…- fue su respuesta mientras intentaba ir a fuera a relajarse, pero la mano de la pelirroja se lo impidió.
- Ella te necesita…eres la persona que ella ocupa tener a su lado en estos momentos.
- Malfoy está con ella…- respondió secamente a aquello, Ginny quedó un poco sorprendida debido a que Salazar no se opusiera a aquello.
Pero la chica no dijo nada, solo se limitó a voltear a ver el final de los escalones de madera, suspiró y luego se fue en la búsqueda de Harry, estaba segura de que su novio iba a necesitar hablar con alguien.
La puerta se abrió lentamente, a pesar de estar prestando su total atención al cielo estrellado, Hermione estaba alerta en todo momento, suspiró un poco e identificó el aroma del perfume fino de Malfoy, bajó la mirada y cerró los ojos.
- De verdad que no quiero hablar con nadie.- dijo sin darle oportunidad al muchacho de decir algo.
- No quiero que hablemos, Granger…- fue la respuesta de Draco antes de tomarla por el antebrazo y girarla hacia él.
- Entonces… ¿Qué quieres? - preguntó mientras seguía sin mirarle, a pesar de que sus ojos ya estaban abiertos.
- Sabes perfectamente lo que deseo… Granger tú.
- Yo amo a Salazar… y en estos malditos momentos no puedo pensar en otra cosa más que en mi hijo… de cómo voy a traerlo a casa… y tú Malfoy…- pero la muchacha fue interrumpida por los labios del rubio sobre los de ella.
Ginny salió de la madriguera, y ahí estaba Salazar, mirando el cielo, la pelirroja fue tras él, la soledad parecía ser la mejor compañera para muchos, Harry se lo había dicho momentos antes… quería estar solo.
El regreso de Voldemort los había debilitado.
- Tomy volverá, ya lo verás…- dijo la menor de los Weasley, pero no recibió respuesta a aquello, ni siquiera lo esperaba, pero lo que si necesitaba saber, era que él estuviera escuchándola.
- Él no va a volver…- susurró Salazar mientras, entre la oscuridad que su propio cabello largo, le profesaba en esos momentos, una retorcida sonrisa se dibujaba en sus labios.
Ginny levantó una ceja, a pesar de que Salazar estaba dándole la espalda y no podía ver su rostro, Ginevra sabía que algo extraño estaba pasándole…
- ¿te encuentras bien, Salazar? Sé que el tratamiento que mi madre y yo te hemos estado no ha estado resultando como lo esperábamos pero… todos tenemos fe de que Tomy va a volver… Hermione así lo cree al igual que…- pero la pelirroja se vio interrumpida por una fuerte carcajada.
Una ronca y cruel.
Tomy le miraba con miedo, sus ojos azules reflejando la imagen de Tom Riddle, el chico ya estaba al tanto de lo que estaba pasando, del por qué lo habían raptado, de quien era y cuál era el propósito del mago oscuro para con él.
Ambos eran uno solo.
Pero en ese momento, no estaba su enemigo, ni su raptor, ni el hombre que se decía ser él mismo, sino alguien al que conocía a la perfección…
Un hombre de confianza.
- Tenemos que salir de aquí, Tomy… no tenemos tiempo.- escuchó la tan conocida voz, aquel hombre no era otro más que Salazar Slytherin.
- ¿Qué está pasando? ¿por qué tú…?
- Es una larga historia que no entenderías… ahora, antes de que Voldemort regrese…tienes que escapar…
- ¡Pero!
- ¡Hazme caso…! Te llevaré a la salida lo antes posible… me desharé de los mortifagos… pero Tom… prométeme que harás hasta lo imposible por llegar con tú madre…
- ¡claro! - respondió un emocionado Tom.
- Bien…ahora sigue exactamente al pie de la letra las siguientes indicaciones…- dijo Salazar.
Bellatrix estaba realmente enfadada, Lucius simplemente no quería entender que su Lord le pasaba algo extraño y esa sensación aumentó cuando le vio salir de la habitación donde tenían encerrado al maldito mocoso…
Pero lo que más le molestó, fue verlo con aquel niño.
- ¡Mi señor! ¡¿Qué es lo que está haciendo? - preguntó la bruja mientras se acercaba a ambos.
- ¡Deja de cuestionarme…! - gritó Voldemort mientras tomaba a Tomy por el hombro y lo guiaba hacia el lado opuesto de la bruja.
- ¡Pero…amo!
- ¡Si te acercas te mataré…! ¡ahora ve hacer algo más productivo que estar fastidiándome la existencia! - fue la respuesta de Riddle.
Bellatrix se quedó en su lugar, mirando cómo el Lord Oscuro se marchaba con aquel mocoso endemoniado, sus planes habían sido desde un principio devolver a su amo la juventud y la fuerza que hubiera tenido años antes, pero todos sus planes se habían ido a la basura…
El verdadero Lord Voldemort lo hubiera destruido todo sin hacer averiguaciones, pero desde que aquel Tom Riddle había abierto los ojos, lo supo… se dio por enterada de que las cosas no iban a salir como se habían planeado, Lucius se lo había advertido tiempo a tras…
- ¿crees que se den cuenta? - preguntó Tomy a su padre.
- No tengo ni idea, pero ya hemos pasado por sobre la más peligrosa…- dijo Salazar mientras se detenía en el pasillo y se recargaba a la pared, alguien venía…
- ¿mi madre está bien? - preguntó Tom, Salazar, que estaba ocupando el cuerpo de Tom Riddle, volteo a verle.
- Ella está muy preocupada por ti… por eso tienes que volver Tom…- fue su respuesta antes de levantar su varita y apuntar a los mortifagos.
Los destellos de la muerte escaparon por entre las ventanas, Salazar sabía que los gritos habían alertado a todos los mortifagos, pero no importaba, él sacaría a Tomy de aquel lugar y Hermione volvería a recuperar aquella sonrisa y la luz en sus ojos.
Sobre él y su problema, no estaba tan seguro.
Tomy le vio doblarse y apretarse el pecho contra sus manos, el gesto que había en su cara le indicó que estaba sufriendo de sobre manera.
- ¿te encuentras bien, hay algo que yo…? - pero el joven fue interrumpido por un empujón ligero que Salazar le dio.
- ¡Aléjate…! ¡corre Tom y vete lejos de mí…! ¡Ahora! - le ordenó Slytherin mientras intentaba luchar contra el dueño de aquella alma.
Por otro lado, momentos antes.
Harry Potter, junto con Ron y Severus Snape seguidos por Lupin y Arthur Weasley, salieron de la Madriguera al escuchar el grito de Ginny, la cual provenía de las afueras del hogar…
El chico que vivió puso cara de terror al ver a su novia en los aires, bajo ella, se encontraba Salazar Slytherin con una expresión que bien no era característica de ese hombre…
- ¡¿Qué diablos estás haciendo, Slytherin? ¡Baja ahora mismo a Ginny! - exigió Harry mientras se encontraba pensando en si sacar su varita o no.
- ¿seguro que quieres que la baje, Potter? - preguntó Salazar.
Snape se extrañó de todo aquello.
- ¿Qué es lo que está pasando…? ¡Ginny! - gritó Molly, la cual acababa de salir de la casa, la pelirroja estaba inconsciente en el aire, el viento comenzaba a volverse violento.
- Harry Potter… ¡¿Dónde está ella? - gritó el de los ojos azules.
- De que… ¡¿de qué estás hablando? ¡Baja a Ginny y explícate todo esto, maldición! - respondió Harry.
Snape dio un paso al frente, con cautela y con varita en mano, con sus oscuros ojos fijos en Salazar Slytherin, aquello no le gustaba nada, había visto al hombre bastante turbado por el secuestro de Tomy y la ausencia de Granger… pero reaccionar de aquella manera ya era bastante misterioso.
- Potter… aléjate de él.- intervino Severus mientras se detenía a unos cuantos pasos tras el chico.
- ¡De ninguna manera, este tipo se ha vuelto loco y….!
- ¡Que te alejes eh dicho! - interrumpió Snape con voz fuerte, Harry volteo a verle, ambos ojos se encontraron.
Y Harry lo entendió todo. Aquel no era Salazar.
El verdadero Salazar se lo habían contado escasos minutos después de la tan inesperada interrupción de los mortifagos, había sentido días antes una extraña sensación que cada tanto tiempo se adueñaba de él, provocándole la inconsciencia casi de inmediato, cosa que, en esos momentos, Snape se percató de lo que había sucedido.
Lord Voldemort, de alguna u otra manera, había logrado entrar al cuerpo de Slytherin, pero, si el alma oscura de Tom Riddle se encontraba en el cuerpo de Salazar, entonces este último ¿Dónde se encontraba?
Severus vio a Harry Potter dar un paso al frente, y de inmediato, el profesor de las artes oscuras le detuvo regresándolo de un jalón, se acercó a su oído y…
- Si al que tenemos en frente es el cuerpo de Slytherin poseído por Voldemort… entonces eso significa que posiblemente Slytherin este dentro del cuerpo de Riddle… y eso nos lleva a una sola cosa Potter…- le dijo el hombre sin apartar la vista de Slytherin supuesto.
- Eso quiere decir que tenemos una oportunidad para que Slytherin recupere a Tomy ¿No? - respondió Harry mientras se acomodaba los anteojos.
- Así es…- contestó Snape, alegrándose internamente de que la estadía del muchacho en Hogwarts no resultó del todo en vano.
Draco mantuvo sus manos enmarcando el rostro de Hermione, habían escuchado gritos pero no sabía él por qué no iban a averiguar qué era lo que estaba pasando, tal vez, le pareciera más interesante la persona que estaba frente a ellos.
- Siempre…- comenzó a decir el rubio.- siempre voy a estar aquí para ti, Granger, no dudes en buscarme…- pero el muchacho se vio interrumpido por un tierno beso de ella, Hermione se apartó y le miró dulcemente.
- Gracias…Draco…Gracias por ofrecerme todo un mundo contigo, pero yo…- y la leona fue silenciada por el índice del rubio.
- No necesitar decirlo, Granger… no retiraré jamás mi oferta… ¿entendido? - aquello no pareció ser una oferta, sino más bien una orden que a Hermione causó un poco de gracia.
Después de aquello, ambos bajaron y salieron de la Madriguera, encontrándose con una escena aterradora, Ginevra Weasley estaba en los aires, siendo controlada por Salazar Slytherin.
- Sabía yo que este bastardo no era bueno…- susurró el rubio mientras miraba de reojo a Hermione.
- Él no es Salazar…no el que conocemos, Malfoy…- el muchacho le escuchó decirle, pero por más cosas que ella le dijera acerca de Slytherin, Draco siempre iba a pensar lo peor de él, no importase lo que importase…
Salazar siempre sería el villano en su cuento.
Tenían que ganar tiempo, había dicho Ron, pero Harry sabía que Ginny no iba a aguantar mucho, le veía el rostro angustiado, era como si la muchacha estuviera sufriendo.
Y fue en aquel momento al ver a Riddle dentro del cuerpo de Slytherin, levantar la varita, iba a atacarlos, iba a comenzar una nueva batalla en aquellos terrenos pantanosos…
- ¡Ava…! - pero Riddle se interrumpió así mismo al verla ahí, a unos cuantos metros lejos de ella.
Y sus ojos marrones se encontraron con aquellos azulados claros, que obviamente no eran los que normalmente Salazar poseía cada mañana hasta el anochecer. No, ese hombre no era su Salazar…
- Baja a Ginny ahora mismo… Riddle.- escupió Hermione mientras se acercaba, Draco intentó detenerla, pero una furibunda mirada de ella lo hizo retroceder.
- Oh, mi querida sangre-sucia, no tienes ni idea de lo mucho que te eh extrañado…- respondió el villano, ignorando la orden de la castaña, Harry miró a su amiga, por otro lado Ron era detenido por su padre, pues el pelirrojo estaba más que dispuesto a detener a la muchacha, quien lentamente comenzaba a acercarse al mago oscuro.
- No sé como… o él por qué te has adueñado de ese cuerpo… pero será mejor que dejes en paz a Ginny… ahora mismo…- Hermione sentía todas las miradas en su espalda, sabía de sobra que los que estaban presentes no iba a aprobar nada de lo que hiciera a partir de ese momento, pero su amiga estaba en peligro y tenía que ayudarla.
A demás, por alguna misteriosa razón, la palabra trueque se le vino en mente.
Riddle dejó caer a la pelirroja, pero Harry al intentar ir por ella, se vio detenido así mismo debido a que Voldemort había atraído hacía si a la pobre muchacha que seguía inconsciente.
- No tan rápido… Potter.- empezó a decir.- la sangre sucia… por esta…- continúo diciendo, refiriéndose al cambio que quería.
Si Harry deseaba volver a su prometida sana y salva, su mejor amiga tenía que ir hacia los brazos de loa persona a la que más odiaba…
- ¡Jamás! - gritó en respuesta el chico de los anteojos.
- ¡Harry! - llamó la castaña, este inmediatamente se volvió para mirarle.
- Hermione…
- Está bien Harry…lo haré…- dijo ella mientras daba un paso más.-
- ¡¿Te has vuelto loca o que, Granger?
- No va a pasarme nada, Malfoy…- susurró ella mientras le miraba de soslayo, el rubio vio sus ojos.
- Granger…
- Malfoy…
Harry intentó detener a Hermione, pero Ron, para sorpresa de todos, le detuvo.
- ¡¿pero qué haces, idiota? - exclamó el niño que vivió.
- Harry…él no será capaz de lastimar a Mione… todos lo saben a estas altura, por eso nadie ha hecho nada, en cambio…Ginny no tendría la misma posibilidad de sobrevivir si continua en sus manos…- fue la excusa que Ron le había dado a su amigo, pero fue poco a poco que Harry comenzó a comprenderlo todo.
- Él está….
- Obsesionado con ella por alguna razón…- interrumpió Draco quien se encontraba ya a lado de Ron y Harry.
Ginny cayó al suelo pesadamente, soltando un suave quejido, pero en cuanto la chica tocó la tierra, Hermione fue tomada en brazos…
Ron soltó un suspiro, prometiéndose que rescataría a su amiga fuera lo que fuera y pagaría cualquier costo si fuera lo necesario, Harry por otro lado, tomó a Ginny entre brazos y anotó en su libreta mental otro motivo más para matar a Lord Voldemort… mientras que Draco desaparecía entre las mazorcas con escoba en mano…
No iba a permitir que Hermione siguiera con aquel monstruo un momento más, nada de eso, él iba a traerla de vuelta pasara lo que pasara.
Y la Guerra estaba a punto de hacerse llamar.
Bellatrix le vio recargado en la pared, con su varita bien ajustada en su mano, habían perdido de vista al pequeño Tomy, aquel infante que es la versión en miniatura de su señor.
Lucius también se encontraba ahí junto con otros de los seguidores de Lord Voldemort, observando todo cuanto podía, sabía que el hombre en sí, había estado actuando de maneras muy extrañas, que comúnmente se dejaba llevar por ciertas emociones demasiadas humanas que antes no se hubiera permitido sentir.
Pero todo se debía al despertar del joven Tom Riddle.
Pero esta vez, mientras el rubio observaba a su señor, se dio cuenta de que aquel hombre era mucho más misterioso que antes.
- Mi señor…
- No necesitaremos al mocoso…- interrumpió Salazar, quien se encontraba oculto dentro del cuerpo de Tom Riddle.
- ¡Lo ha liberado!- exclamó Bella bastante sorprendida, igual lo estaba Lucius Malfoy, pero no lo demostró en dado caso.
- Así es… y quien ose ir por él sin mi consentimiento… le mataré sin pensarlo dos veces.- fueron sus palabras, las cuales ocasionaron que Bellatrix diera un paso atrás.
- Tú…- dijo la bruja mientras le apuntaba con la varita.- ¡TÚ NO ERES NUESTRO SEÑOR! - exclamó la mujer mientras le lanzaba un expulso, hechizo que Salazar logró evadir con un golpe de varita, Lucius y los demás presentes fueron testigos de cómo la mujer salía despedida por los aires todo gracias a un Crucio.
- ¿alguien más que dude de mi…? - preguntó Salazar mientras pasaba su mirada por todos los mortifagos, los cuales se quedaron en silencio.
- Si…- resonó una ronca y aterciopelada voz a unos cuantos metros a la izquierda del falso Voldemort, todos voltearon a verle…- Yo tengo un serio problema con eso…- continuó diciendo un hombre que comenzaba a salir de entre las sombras, Salazar encogió los ojos para visualizarlo mejor, pero poco a poco, su rostro comenzó a perder su tranquilidad, para transformarse en mera perplejidad.
Aquel hombre no era otro más que la imagen de sí mismo.
Imposible, había pensado Salazar pero aquello se había vuelto aún pero al ver a aquel sujeto con una Hermione adormecida y en sus brazos.
Aquel Salazar. Aquel hombre no tenía que ser otro más que…
Lord Voldemort.
Usando su sonrisa, sus ojos….
- Usted…- susurró Salazar poco antes de recibir un Crucio que le dio de lleno en el pecho, el poder fue tanto, que perdió la conciencia, pero lo último que vio antes de que las sombras se adueñaran de su vista, fue el cuerpo de Hermione entre los brazos de aquel sujeto.
No hubo otro momento en el que se odio más.
Hermione abrió los ojos poco a poco, encontrándose sentada en el comedor, parpadeo varias veces, dudando del lugar donde pudiera encontrarse, rápidamente su mente recordó lo que había pasado…
Voldemort en el cuerpo de Salazar…
Al recuperar por completo la visibilidad, Hermione se encontró dentro de una enorme sala, el comedor para ser exactos, una hilera de velas rojas ya encendidas adornaban todo el centro de la larga mesa, y junto con algunas antorchas que se encontraban incrustadas en la pared a su alrededor, aquello era lo único que iluminaba la sala…
Hermione, alarmada y asustada, intentó ponerse de pie, pero sus manos estaban atadas mágicamente a los brazos de la silla de madera, la cual tenía un enorme respaldo…
- Mierda… mierda…- susurró la castaña al notar que ya no llevaba puesto sus típicas ropas…
Su cuerpo estaba bajo un hermoso vestido rojizo con incrustaciones de cristales por todo el pecho, la castaña podía sentir fuertemente el corsé acabando con su respiración, era hermoso, pero mortal si no se lo quitaba…
- Eres en verdad una mujer muy hermosa…- la leona se sobresaltó al escuchar la voz de aquel hombre, se estremeció de pies a cabeza al verlo frente a ella, al otro extremo de la mesa, la castaña apretujó la quijada, deseo matarle al verlo vestido de aquella forma tan formal…
Sobre todo, por qué ese cuerpo que estaba usando no era la de él…
Salazar, pensó de inmediato.
Y se alarmó y el terror que sintió se vio reflejado en todo su rostro, sobre todo en su mirada café.
- Debes estar preguntándote donde se encuentra el señor Slytherin, por lo que veo…- comenzó a decir Tom mientras movía la silla y se sentaba, y a pesar de la lejanía que les separaba, Hermione podía oler su perfume, podía escucharle claramente…
- ¿Dónde está él…? ¡¿Qué le has hecho? - preguntó la leona ya histérica.
Y vio sonreír al cuerpo de la persona a la que amaba, era una lástima, por qué ella sabía que el alma que estaba dentro de ese cuerpo, no era la de Salazar Slytherin.
- ¿Tú que crees que le hice? - fue su pregunta ante una anonadada Hermione.
El silencio se hizo dentro de ella, y le buscó dentro de su corazón, no creería nada de lo que aquel monstruo le había dicho…
Y entreabrió la boca.
Una por una fueron cayendo las lágrimas dentro de ella.
- ¿y sabes que es lo mejor? - comenzó a decir Tom Riddle mientras hacía aparecer un par de copas con whisky de fuego justamente frente a ambos, tomando la delicada y escultural copa de cristal entre sus manos, dando suaves vueltecitas a la copa, sus ojos azul turquesa observando el líquido rojizo moverse de un lado a otro, por un momento, Hermione notó melancolía en aquella mirada, pero al verle levantar la mirada hacia ella, todo aquello desapareció.- lo mejor de todo esto…es que no podrás evitar amar este cuerpo…- y sus ojos marrones se abrieron desmesuradamente.
Y volvió a intentar escapar, gritó, pataleo y espetó lo mucho que le odiaba, amenazó con matarle si le hubiera hecho algo a Salazar… sus ojos estaban completamente empapados en lágrimas.
- Oh, querida… aquí él hubiera no existe… sino los hechos… - fue su respuesta.
Y Hermione no creyó nada de aquellas absurdas palabras, Salazar no podía haber muerto, él era muy fuerte y no pudo haber permitido que alguien como Tom Riddle hubiera acabado con él sin haber luchado.
- Mentiroso…- acusó la castaña sin poder dejar de temblar.
Riddle parecía tranquilo, pero si hubo sorpresa en él, nunca lo demostró, sabía que esa mujer amaba a aquel hombre dueño del cuerpo que estaba ocupando y que se negaba a creer que lo había perdido, pero así había pasado… él y su varita, le habían llevado a la muerte…
- ¡Mentiroso! - volvió a gritar la sangre sucia que más deseaba y él, seguía sin emoción alguna en su rostro.
Pero él, en lugar de lamentarlo por ella, sonrío.
- ¿quieres que te cuente cómo pasó? - preguntó cínicamente, dejando a Hermione horrorizada.
Pero él no se detuvo, quería destruirla, hacerle daño, pero sobre todo, dejarla vulnerable, por qué si deshacía esa barrara que el amor que sentía por ese hombre al que estaba sustituyendo, lo separaba de él, entonces tendría que hacerlo para abrirse camino a su corazón.
Hermione se sacudió al notar la invasión de Riddle en su mente, pocos segundos después, la imagen de Riddle frente a ella, desapareció, y aunque seguía sentada en aquella silla, las mazmorras parecían rodearle…
Y vio a Zabini Blaise arrastrar el cuerpo de Tom Riddle, la castaña se cubrió la boca al saber que aquel no era el señor oscuro, sino Salazar…
- No… ¡Detente, no hagas esto! - gritó la leona mientras se sacudía en la silla, intentando escapar, la desesperación era total.
Pero nadie la escuchaba.
- "Es increíble ¿No, señor Malfoy? Que este hombre haya usurpado el cuerpo de nuestro señor" - habló el moreno mientras se retiraba el gorro, dejando ver su rostro, y aun que Salazar estuviera inconsciente, Lucius permanecía alerta, Hermione podía notarlo en su cara.
- "Este hombre lleva la misma sangre que Lord Voldemort… es el que desencadenó todo y gracias a él, nuestro amo ha podido llegar hasta donde está hoy en día…" - respondió Lucius, orgulloso de todo lo que estaba diciendo, Blaise le miró de reojo.
- "Si es así, entonces me encantaría entender por qué está de lado de esos idiotas…"
Y Lucius también quería saberlo, ¿Por qué ese hombre siendo quien es, había decidido defender a los sangre-sucias?
Oh, si…
Lo entendió al recordar cierto nombre.
- "el muy idiota contrajo la peor enfermedad que acoge todo hombre en este mundo…" - fue su respuesta, el moreno levantó la ceja, Lucius notó su ignorancia.
- "El amor…" - susurró el rubio mientras volvía su mirada al hombre que se encontraba encadenado a una vieja pared.
La humedad y la oscuridad eran evidentes, pero la escasa luz que provenía de una rendija, permitía a Hermione mirar todo lo que estaba sucediendo…
La ira se mescló en sus ojos marrones al ver a Voldemort en el cuerpo de Salazar, entrar a las mazmorras, con aquel aire de arrogancia que incluso Slytherin poseía, pero aquella mirada brillante, le hacía sentirse aún más furiosa…
No debió haber dejado a Salazar solo, debió de haber comprendido que ella no era la única que debía estar sufriendo la pérdida de Tomy…
- "despiértenlo" - ordenó Riddle mientras se detenía frente a Slytherin, Lucius se acercó y dio una fuerte patada al prisionero, Hermione tuvo que morderse la lengua para no gritar del coraje.
Unos cuantos minutos y varios golpes después, Salazar había abierto los ojos, sorprendiéndose una vez más, por verse así mismo frente a él…
- "¿Creíste que no lo había notado, verdad?" - comenzó a decir Riddle mientras comenzaba a andar de un lado a otro.
- "Lo que creo o no…no es asunto tuyo…" - fue su respuesta, Tom le miró desde arriba, sonrío de medio lado.
- "¿Y sabes que no saldrás vivo de aquí, supongo? No creo que seas tan estúpido para hacerlo… y si lo eres, no tienes los medios para salir de aquí"
- "No tienes ni idea de lo que soy capaz de hacer…"
- "Por supuesto que lo sé… dejaste para mi aquel basilisco, eliminé a ciertos muggles fastidiosos…"
Pero Tom fue interrumpido por una fuerte carcajada proveniente de la garganta de Salazar Slytherin.
- "¡Eres un idiota si creíste que por ser mi heredero, dejé al basilisco ahí por esa estupidez!" - le gritó Salazar con el ceño fruncido, Tom no dijo nada, solo guardó silencio.
- "Mi señor…déjeme…"- iba a decir Lucius pero fue interrumpido por Tom, quien lo había silenciado con un movimiento de mano.
- "Eso no es lo de menos… los logros que he hecho no fueron a causa de pertenecer a tu maldito linaje…a demás… lo que me interesa en estos momentos…. No tiene mucho que ver con la pureza de la sangre ¿tú me entiende, no?" - aquellas palabras parecieron activar algo dentro de Salazar, por qué Hermione le vio sacudirse, los gritos comenzaron a hacer eco por todos lados, fue en ese momento cuando la chica entendió todo.
- ''DEJA A HERMIONE EN PAZ O TE MATARÉ" - la ronca voz de Salazar se volvió tan fuerte cómo el rugido de un león, sorprendente al ser él la personificación de una serpiente.
- "Hermione ha sido mía… por lo tanto, es mi deber alejarla de ti… tú eres un estorbo en mi camino y mientras sigas vivo… no tendré ninguna oportunidad con ella" - comenzó a decir, Lucius volteo a ver a Riddle con un brillo de sorpresa, adivinando lo que su señor iba a hacerle a aquel hombre, Blaise simplemente lamentó el destino de aquel sujeto.
- "morirás por mi mano…y borraré todos tus recuerdos de su memoria, me haré del poder del mundo mágico y limpiaré el planeta de esos asquerosos muggles…"
- "desgraciado… si sientes algo por ella… ¡dudo mucho que quieras hacerle daño" - le contestó Slytherin, Riddle sonrío.
- "así es… pero recuerda quien soy yo, si yo digo sapo…mis subordinados brincaran al instante… por lo tanto… si yo quiero que ella sea una sangre pura… lo será por el simple hecho de que yo lo afirme…"
Sus miradas, aunque parecidas, no eran iguales, no demostraban la misma intensidad de ciertos sentimientos, y en ese momento, Hermione notó una inmensa ira dentro de los ojos de Slytherin, vio sus muñecas, sangraban y su piel estaba rojiza por ello…
- "aunque le borres mi imagen y mis recuerdos de su mente…siempre volveré a ella… podrá olvidarse de mi gracias a tus encantamientos… pero de su corazón… ¡escúchame bien bastardo! ¡de su corazón nadie va a sacarme!" - gritó Salazar mientras fruncía el ceño, Hermione se llevó las manos al corazón, un fuerte estremecimiento sacudió todo su cuerpo…
- "Ya veo…" - susurró Riddle mientras levantaba su varita y apuntaba a Slytherin, su mirada se oscureció y sus facciones se endurecieron, Hermione abrió desmesuradamente los ojos.
- ¡DEJALE EN PAZ, RIDDLE! - gritó la muchacha mientras sentía las lágrimas caer por las mejillas.
- "Oh…por cierto Slytherin…no será necesario el cambio de cuerpos… Gracias por el préstamo permanente…" - y la carcajada de Riddle resonó por toda las mazmorras, dejando a Slytherin en un completo shock.
- "Hermione…" - susurró el Hombre mientras la punta de la varita de Tom Riddle comenzaba a brillar…
- "Avada Kadavra…" - pronunció el mago oscuro…
Hermione cerró los ojos, estaba segura que no iba a soportar ver a Salazar sin vida, pero cuando sintió un ligero mareo, estaba segura de que Riddle había salido de su cabeza de una buena vez…
Y ahí estaba, sentado sobre la orilla de la mesa, muy junto a ella, sus azules ojos demasiados profundos y ella, con sus ojos cafés claros, sintió como estos comenzaban a llenarse de lágrimas.
- Es mentira…- dijo ella después de un rato, Riddle soltó un suspiró pero no dijo nada.
- ¡Mientes con cada diente! ¡Salazar no está muerto, él vendrá por mí y te pateará el trasero! - siguió gritando y él siguió en silencio, unos minutos más tarde, la castaña le vio sonreír de medio lado.
- Tienes razón…- dijo.- estoy mintiendo… por eso traeré ante mí su cuerpo ¿quieres verlo? ¿quieres ver el cuerpo que usurpó? ¿quieres ver el cadáver que él estaba usando durante mi ausencia? El muy idiota ni siquiera se dio cuenta, deberías darme las gracias por no haberlo torturado antes…- fueron sus palabras antes de que ella dijera nada.
- Eres un…cobarde… ¡un maldito cobarde! ¡toda tú hipocresía de mierda! ¡No eres capaz de conquistar a una mujer por tus propios medios! ¡bastardo! - comenzó a gritar entre sollozo y sollozo, Tom se levantó de la mesa y se acercó a ella, posando sus manos en las de ella, acercó su rostro a la de la castaña, esta mordía su labio inferior.
- Tú….serás mía de aquí hasta la eternidad…- le susurró antes de plantarle un beso ligero sobre los labios, la joven sé quedó de una pieza.
Harry bajó los escalones a toda prisa, su rostro parecía mostrar miedo, Ginny ya había despertado tiempo atrás, pero Malfoy había desaparecido, además que estaba el rapto de Hermione…
- ¡Profesor Snape! - llamó el niño que vivió al entrar a la sala, este, se volvió lentamente y con evidente molestia al ver al chico.
- ¿Qué quieres? - preguntó el hombre al verlo acercarse.
- Se ha ido…-dijo antes de tomarse un tiempo para respirar.- ¡Malfoy se ha ido y estoy seguro que fue por tras Hermione! - exclamó el muchacho de ojos verdes.
Arthur, Dumbledore y Lupin, quienes estaban tras Severus, se miraron unos a otros, Snape cerró los ojos y al abrirlos, pasó por un lado de Harry, golpeando su hombro…
- ¿pero qué…? - preguntó Molly en el momento de entrar vio a Snape salir de su casa.
- Malfoy se ha ido… y fue a morir de seguro.- comentó Ron quien estaba sentado en el sofá.
- Maldito idiota… entonces… ¿Qué estamos esperando? - dijo Neville, emocionado por la batalla.
Todos los presentes sé le quedaron mirando.
Por otro lado…
Draco se dirigía hacia aquella maldita Mansión, seguramente el cómodo de Riddle estaría ahí, haciéndole sabrás dios que cosas a Hermione, y al pensar en ello apretó el mango de la escoba, estaba enojado… muy enojado.
Y alguien iba a terminar pagándolo.
Poco rato después de haberse alzado en vuelo; al aterrizar se dio cuenta de que aún seguía siendo inmune a los hechizos de protección que su padre y el padre de este antes de él, habían puesto sobre aquellos terrenos para proteger su hogar de indeseados, como ellos solían llamarles, y por eso se alegró al menos de tener un poco de suerte…
Y levantó la mirada hacia aquellos enormes ventanales, sabiendo que ella estaría dentro de aquella fría mansión en la que él se había criado y crecido; el rubio se fue directamente al jardín trasero, donde justamente apegado a la pared, se encontraba una entrada secreta que daba directamente a las mazmorras.
Al entrar, se dio cuenta de que Voldemort había estado utilizando y manteniendo activa aquel sitio, no había ningún prisionero en ese momento, pero tanta humedad no era normal, continuó su paso, con varita en mano, sabía que estaba caminando entre las sombras, pero conocía a la perfección aquel lugar…
Las celdas a su costado rebelaban que aquella mansión tan enorme y lujosa, no solamente era para presumir de su suerte económica o algo por el estilo.
Draco se detuvo al ver una sombra al otro lado del pasillo, estaba Algo retirado pero sabía que era un hombre él que estaba en el suelo, recargado a la pared y aparentemente inconsciente, el rubio fue acercándose lentamente, no quería ninguna sorpresita…
La luz de la luna entraba por aquella pequeña rendija, revelando partes de aquel cuerpo, Draco se detuvo a escasos metros al notar que el cadáver carecía de vida…
- Mierda…- masculló mientras comenzaba a rodear el cuerpo, algo dentro de él le decía que lo había visto antes, en algún lugar…
Y sus ojos grises se abrieron anonadados.
Sí que conocía a aquel hombre…
- Hijo de puta…- susurró consternado mientras daba unos cuantos pasos hacia a tras, consternados, si bien Draco Malfoy no había sido el más inteligente durante el curso en Hogwarts, era un genio sacando conclusiones.
Y pensó en Ginevra Weasley y en las palabras de Hermione diciéndole que aquel hombre, no era Salazar.
Si ese sujeto era Voldemort…
Entonces el que estaba frente a él era…
Apretó los puños tanto cómo pudo, sintiendo la quijada aún más ajustada de lo normal, frunciendo el ceño, la imagen de Hermione se le vino en mente, si ella se enteraba que Slytherin estaba muerto… era como ser asesinada en vida.
- No ha sufrido…- el rubio se estremeció al escuchar aquella voz, pero no volteo, ni se asustó en absoluto, sabía quién era, y tranquilamente comenzó a girarse, pero a pesar de que aquel hombre era su padre, mantuvo siempre, fuertemente apretada su arma.
- ¿Granger sabe que está muerto? - preguntó el Malfoy menor, temiendo que la castaña estuviera al tanto de lo que había pasado.
- En eso estamos…- respondió Lucius mientras sonreía.
Draco cerró los ojos y al abrirlos, preguntó.
- ¿Quién lo ha hecho? - quiso saber, necesitaba saber a quién iba a matar.
- No eh sido yo, evidentemente.
- ¿Dónde está Granger…?
- ¿te refieres a la sangre sucia que pronto será la mujer de mi señor…? - Lucius levantó una de sus oscuras cejas, estudiando la reacción de su hijo. Draco sonrío.
- De eso nada, padre… sobre mi cadáver antes de que esa asquerosidad de hombre le ponga un dedo en cima…- fue su respuesta antes de apuntar con su varita al hombre que le dio tu vida.
- ¿Qué vas hacer Draco, matarme acaso? No serás capaz de hacerlo, si no pudiste asesinar a Dumbledore, menos a tu padre…
- No me tientes… o te apartas o te mueres.- fue su advertencia, Lucius suspiró cansinamente, bajando la mirada.
- Yo solo quiero a tu madre de vuelta… ¿Qué te cuesta ayudarme a lograrlo?
- Eres idiota si crees que Voldemort va a ayudarte… estás enfermo si piensas que yo lo haré… ahora apártate antes de que te mate…
- ¿seguro que lo harás…?
- Tan seguro como el cielo es azul…- su respuesta causó un poco de sorpresa en Lucius, pero aun así, este no lo demostró y nunca dejó de sonreír.
- Bien entonces… ¡Cru….! - pero Lucius Malfoy se vio interrumpido por una intensa luz verdosa que iba dirigida hacia él.
No podía continuar viendo a su padre decaer de tal manera, su locura ya había llegado a límites inesperado y era su obligación ponerle un alto, sus ojos grises fueron a dar al cuerpo sin vida de su progenitor, se lo había advertido…
No podía tener piedad a un asesino como lo había sido él, si, era su padre, pero por causa suya, su madre y él habían sufrido demasiado, mientras que Narcisa pagó la ineptitud de su padre con la muerte, él tenía que cargar la vergüenza de ser señalado por todos…
- Que descanses padre…- susurró mientras evitaba pisar el cuerpo.
La guerra había comenzado y por ello, los terrenos de la Familia Malfoy, se encontraban en una completa revolución, el cielo se había ennegrecido gracias a la noche, pero aun así, las nubes prietas aparecieron para cubrirlo todo incluida la Luna, la cual, sus rayos seguían penetrando entre las nubes, llegando a iluminar aunque sea un poco.
Draco lo escuchó desde el primer momento en que puso un pie fuera de las mazmorras, la guerra había despertado y abierto sus ojos, la muerte de muchos estaba a punto de abrirse como la página de un libro y el rubio sabía, que si no tenía cuidado, él mismo podría ser uno de los tantos muertos que la Guerra provocaba a su paso.
Hermione, a pesar de haber sido liberada del hechizo que la ataba a aquella silla, se quedó en aquel lugar, con la mirada fija en algún sitio lejano de aquella habitación, Riddle estaba con una pierna arrodillado frente a ella, acariciando su mano y luego su mejilla, la castaña evitaba mirarle, por qué si lo hacía, el amor que sentía por Salazar… iba a dirigirlo a él…
Muerto.
Pensó la castaña en él, recordando el primer momento en que le vio, aquella tarde en que por accidente, había ido a dar al pasado, cuando sus ojos se cruzaron por primera vez, o de los insultos que ambos se dirigían, de la vez que le dio una bofetada…
Y las lágrimas comenzaron a caer, una por una, tan frías y tan hirientes y soltó el sollozo, tan fuerte, su pecho se convulsionaba al pensarlo…
Él estaba muerto… Salazar estaba muerto.
Y gritó, apretando los parpados, pero a pesar de eso, las lágrimas se le escapaban por entre las pestañas, y estas caían libremente…
Riddle le había escuchado, pero no levantó la mirada para verle, más bien sonrío, algún día le haría entrar en razón, y ella le amaría como él lo hacía tan enfermamente, pero se estremeció al verla ahí, sentirla sobre su mano, tan fría…
Aquella pequeña gota de lágrima sobre la mano.
- Pronto vas a olvidarlo…- le susurró al oído.
- Tal vez…- dijo ella mientras levantaba la mirada, aún quedaban rastros de lágrimas dentro de ellos.- pero jamás…jamás olvidaré que tú le mataste… - continuó diciendo mientras le miraba a los ojos.
Sus ojos azules estaban fijos en los de ella, sino fuera porque Riddle estaba consciente de lo que estaba mirando, hubiera afirmado que se encontraba mirando un mar de fuego dentro de aquellos ojos, lo odiaba, había pensado, pero del odio al amar…
Había solo un paso, un paso que él estaba dispuesto a darlo para acercarse a ella.
Y se puso de pie y sonrío de medio lado.
Y tendió su mano hacia ella, Hermione no mostró signos de emoción alguna, solamente sé le quedó mirando, aquel hombre era el cuerpo de Salazar, pero su alma… pertenecía al ser que más odiaba en el mundo.
Pero por alguna extraña razón, al mirarle a los ojos, algo extraño había pasado.
Riddle sonrío abiertamente al ver como ella posaba su mano sobre la de él, la serpiente la atrajo hacia él…
Y un apenas audible vals comenzó a llegar a sus oídos, Hermione, con el rostro ajeno a emociones, simplemente se dedicó a moverse de un lado a otro…
Y ella sonrío al recordarlo, aquella madrugada en la que bailó con Salazar dentro del ahora sala de los menesteres, cuando le besó y sintió por primera vez, aquel amor…
Y le vio soltar las lágrimas una vez más, en silencio, mirándole con aquel brillo de mujer enamorada…
- No llores…- susurró él mientras seguían dando vueltas, Hermione se detuvo perpleja al escuchar su voz… su voz.
Se separaron, ella con la sorpresa en la cara, dio un par de pasos hacia atrás, arrastrando el largo vestido rojo…
Era él.
Salazar se acercó a ella y la envolvió en brazos, lo había estado presenciando todo, escuchando cada palabra que ella decía, lo que Voldemort le respondía y del sufrimiento que le estaba causando a Hermione con todo aquello.
Y se abrazó a ella, con su mirada azul apagada.
Sabía que andaba mal, ella lo había notado cuando vio sus ojos azules oscuros, pero no quiso preguntar, no quiso saber que era lo que Salazar sabía, y se negaba a creer que lo perdería…
- Hermione, hay algo que tengo que decirte…- comenzó a decir él mientras recargaba su barbilla en su melena castaña, la joven cerró los ojos fuertemente.
- No quiero escucharlo…- fue su respuesta.
- Hermione… tienes que escucharme… esto es…- pero Salazar fue interrumpido por un movimiento violento y repentino de Hermione.
- ¡No quiero Salazar! ¡No lo sigas, por favor! - pidió ella mientras aferraba sus manos en el traje de él.
Ella sabía lo que estaba pasando.
- No me queda mucho tiempo… apenas y pude escapar al Avada de este hombre… Hermione.
- ¡Cállate! - le interrumpió ella una vez más al borde del llanto.
- Lo siento Hermione, pero no hay de otra manera…- le decía aquello mientras llamaba a su varita, la cual llegó hasta la palma de su mano en un instante, Salazar le tomó de la mano, Hermione se resisitó, pero él era más fuerte. La varita llegó a la delicada palma de ella.
- No lo hagas… no me hagas esto, por Merlín…- sollozaba ella mientras no apartaba la mirada.
- Es la única manera de destruirle por completo… Potter y los demás están a fuera, peleando para rescatarte… yo ya he sacado a Tomy de aquí, él te necesita…
- ¡Nos necesita, a ambos…a ti y a mí! - le gritó ella, con voz temblorosa, Salazar sonrío.
- Me hubiera encantado haber formado una familia contigo Hermione… pero no me fue posible… así que… más que hacerlo por mí... hazlo por el resto de las personas que se encuentran peleando, por los inocentes…
- Me estás pidiendo que te quite la vida… ¡ ¿Es que no estás escuchando las tonterías que estás pidiéndome?
- Lo sé…- fue su única respuesta, Hermione seguía con la varita en mano, Salazar dio unos cuantos pasos atrás y sonrío de medio lado.
- No lo haré Salazar… ¡No voy hacer semejante locura!
Salazar suspiró resignado, esa mujer sí que era necia ¿es que no se daba cuenta de que si no lo hacía Voldemort iba a volver? Gracias a Merlín, él había logrado salir de ese cuerpo para entrar al suyo, pero Riddle no se había dado cuenta de nada, y esa era una oportunidad de oro para hacerlo.
Para acabar con la guerra de una vez, y ahora Hermione se negaba a ayudar a erradicar a un terrible enemigo.
- Si no lo haces tú, Hermione… buscaré a alguien más…- fue su amenaza, cosa que la castaña le sorprendió por completo.
- Y sabes a la perfección que Malfoy tiene más de un motivo para matarme… ¿lo sabes, verdad?
- Draco no está aquí…- le respondió, Salazar sonrío una vez más.
- Déjame sacarte de tu error, querida mía… hace unos momentos que él ha llegado…
- ¡No te atreverás!
- ¡ENTONCES HAZLO TU MALDITA SEA! Hermione…quiero que seas tú lo último que vea…
Hermione levantó la varita, las lágrimas comenzaron a suicidarse una vez más, Salazar esperó el tal dichoso hechizo asesino…
- No olvides que te amo…- dijo él mientras le miraba con ternura, Hermione sonrío, la tristeza era más que evidente.
Su mano temblaba…
- Ava…Avada…- Hermione apretó los dientes, mirando como las lágrimas le hacían ver borroso la imagen de Salazar…- ¡Avada Kada…!
- ¡Expulso! - la joven fue lanzada por los aires gracias a aquel hechizo, interrumpida por aquel que se encontraba frente a ella, Hermione rodó por el suelo, pero logró recuperarse, al levantar la vista, la cual mantenía perpleja, se dio cuenta de que Salazar ya no estaba, siendo reemplazado por Lord Voldemort.
- Tú… ¡estuviste a punto de matarme… a mí! - gritó mientras se dirigía a ella a grandes zancadas, la castaña se puso de pie, para suerte suya, la varita estaba aún entre sus manos…
Draco terminó de pronunciar el hechizo, había dejado a Potter y a Weasley atrás, su prioridad en esos momentos era Hermione, el ejército de Dumbledore ya estaba en plena batalla y si bien les iba, la Guerra acabaría ese día…
Hermione.
Se detuvo en medio del pasillo al sentir un escalofrío que terminó por sacudir su cuerpo, se giró lentamente, con la mirada perpleja, vio al fantasma de Salazar Slytherin frente a él…
- Pero que….
- Hermione está a tres puertas del próximo pasillo a la izquierda…. Voldemort se ha adueñado de mi cuerpo… ¡Tienes que ayudarla! - le escuchó decir.
- ¿Qué diantres te ha pasado?
- Eso no importa ahora, idiota… yo te ayudaré entorpeciendo a Riddle… pero quiero que seas tú quien acabe con todo esto…
- Pero… ¿Qué…?
- ¡No averigües y lárgate a salvarla! ¡Ella no podrá con todo esto! - y dicho aquello, el fantasma de Slytherin se esfumó.
Malfoy no lo hizo esperar y salió corriendo hacia donde le había indicado. Dejando solo el eco de gritos y explosiones en la lejanía…
La Guerra estaba en su pleno apogeo.
Hermione sintió el punzante dolor en su espalda, Lord Voldemort estaba que echaba fuego por los ojos, la castaña le vio lanzarse contra ella una vez más, intentó escapar pero el peso del vestido entorpecía sus pasos, Riddle la tomó por el ante brazo y la zarandeo un poco, no decía nada, pero su mirada lo explicaba todo, luego la arrojó contra la pared, la leona soltó un quejido….
- ¡Por más golpes que me des…Harry vendrá y te matará! - le gritó furiosa, mordiéndose la lengua, para eso, Riddle ya había soltado la carcajada, además de hermosa, inteligente…era graciosa…
- Potter no me hará nada, solo es un maldito mocoso bueno para nada.- le espetó mientras la acorralaba contra la pared, Hermione intentó escapar, pero las manos apoyadas de Riddle a cada lado de su cabeza, se lo impidió, sus miradas se entrelazaron en una batalla…
- Tal vez ella no hará nada… y Potter menos… pero yo no puedo decir lo mismo…- la voz de Draco Malfoy resonó por toda la sala, Riddle le estaba mirando de soslayo.
- Tú…rata traidora…- acusó el hombre mientras se giraba hacia él…
Hermione cayó de rodillas, mirando a Draco enfrentar a aquel hombre.
- Te torturaré, y lo haré una y otra vez, hasta que tus gritos de dolor no me sean suficiente, abriré tu carne y haré que tus ojos lo vean todo… no te mataré porque eso sería como enviarte al paraíso… te dejaré desangrar y haré que veas como ella…- apunta a Hermione.- sufre frente a ti…- y dicho, Riddle apuntó con su varita, lanzando un cruciatus que Draco logró evadir el maleficio.
Draco no fue tan piadoso, ni mucho menos, pues el muchacho había lanzado un sectumsempra seguido de un Avada Kadavra, cosa que dejó a Hermione un poco sorprendida, recordando aquella ocasión en la que Harry lo había atacado con aquel encantamiento.
La risa burlesca de Riddle hizo eco por todos lados, sobre todo cuando logró golpear a Malfoy con un expulso, la varita de este salió rodando, deteniéndose a una distancia considerable…
Voldemort se dirigió a paso lento hacia el rubio, buscando la manera más lenta y dolorosa de hacerlo sufrir, la castaña se puso de pie, temblorosa…
Y le vio retorcerse, ella entre abrió los labios al mirar como Riddle se retorcía, agarrándose la cabeza y gritando de dolor, fue en ese momento cuando se percató de que Salazar estaba intentando salvar a Draco…
Lo conoció cuando viajo accidentalmente al pasado.
Se enfrentó a él y a su arrogancia.
Se acostumbró a sus insultos.
Y se enamoró de él.
No era tan fuerte como para saberlo lejos de ella, no lo soportaría, se volvería loca si él muriera, pero tenía que hacer algo, Salazar se estaba enfrentando a Riddle él solo, intentando salvar a Malfoy, quien había quedado inconsciente…
- Accio varita…- llamó una muy seria Hermione, con su voz ronca.
Riddle intentaba sacar a Slytherin de su cuerpo, pero el hombre parecía haber sacado fuerzas de sabrá Merlín de donde, el cuerpo comenzaba a resentir la presencia de dos almas dentro de ella, Hermione le vio el rostro enrojecido, y sus ojos cambiaban constantemente de color…
Y él se giró hacia ella, con la quijada fuertemente apretada y sus ojos en un tono bicolor…
- ¡Hazlo Hermione! - le había gritado, pero aquella voz no pertenecía a Salazar ni tampoco a Riddle.
Y ella levantó su varita una vez más, no había nada en su mirada, ni un solo brillo, su rostro ajeno de emociones… Y le miró, y sonrío…
- No olvides que te amo…- dijo ella mientras ladeaba un poco su muñeca.
Riddle abrió los ojos sorprendido y salió corriendo hacia ella, gritando descontroladamente, pero Salazar le volvió aún más lento el andar…
- Avada Kadavra…- se escuchó el llamado de la muerte.
Harry se encontraba frente al muchacho de rubios cabellos, el cual estaba sentado a la orilla de la cama, la guerra había afectado a todo el mundo, pero para Draco Malfoy había resultado todo un infierno personal.
Sobre todo por qué cuando Voldemort murió y el recobró la conciencia, se encontró con una imagen desgarradora.
Hermione acunando el cuerpo sin vida de Salazar Slytherin, con cientos de lágrimas, pero ella no emitía ningún sonido alguno…
- ¿Qué diablos estás mirando, Potter? - preguntó el rubio mientras levantaba la mirada, Harry no dijo nada, solo suspiró, esperando el momento indicado para hablar.
- Ella... va a marcharce, Malfoy… y estoy seguro que te mueres de ganas de ir tras ella…
- Eso no es asunto tuyo… Potter… no te inmiscuyas en asuntos que no son de tu incumbencia…
- ¡Pero son mis amigos, Malfoy…!
- Tú y yo no somos amigos, Potter… y déjame en paz antes de que te haga otra rajada en la frente…- fue su respuesta antes de ponerse de pie, Harry le vio marcharse…
Habían pasado solamente una semana desde que se dio definitivamente por muerto y tres días desde que Salazar Slytherin, junto a Nymphadora y Lupin… habían sido sepultados.
Sus muertes causaron bastante revuelo en el mundo mágico, y aunque muchos no sabían que Salazar Slytherin era uno de los fundadores de Hogwarts, se les había hecho creer que era su descendiente…
Un sangre pura perteneciente a un antiguo linaje que había muerto peleando por justicia e igualdad, su muerte no sería olvidada.
Y Draco le dejó ir.
Había llevado a Tomy al expreso y se había despedido de él, pues este tenía que terminar sus cursos mientras que ella buscaba un hogar en el Londres Muggle, y es que, había sido decisión de Tomy ir a vivir allá, en lugar del mundo mágico, sabía lo doloroso que era para su madre lo que estaba pasándole.
Horas más tarde desde que Hermione acabó con la vida de Riddle y Slytherin, Tomy había sido encontrado en el bosque, escondido entre las ramas de un enorme árbol…
- "Al menos él está intacto…" - había pensado la castaña mientras lo abrazaba, cuando Ron se lo había llevado.
- ¿estás bien, Mamá? - preguntó Tom al verla demasiado pensativa.
- Si, por supuesto…- había contestado ese día.
Pero ahora, volteando a ver entre la multitud, buscándolo, se dio cuenta de que él no vendría y que tendría que partir así sin más, sin despedirse…
Malfoy no iría tras ella.
Y eso, en parte era ventajoso para ella, no quería lidiar con esos extraños sentimientos que solamente la confundían, además, necesitaba un buen tiempo para digerir que Salazar ya no estaba más con ella.
Lo amaba, y no sabía si algún día iba a sobreponerse a su perdida.
Ya estaba decidida, regresaría al mundo Muggle, donde haría su vida con Tom.
DOS AÑOS MÁS TARDE.
Draco había recuperado su casa y demás pertenencias, habían estado toda su herencia en juicio gracias a las acciones de su padre años a tras a favor de Voldemort, pero ahora, que le concedían acceso total a su fortuna, Malfoy había concedido la mitad de todo lo que tenía para los afectados de la Guerra…
Ahora, estando en paz, lo único que le quedaba era poner en venta la mansión, no necesitaba ese lugar tan grande para una persona, además había liberado a los elfos domésticos, sonrío nostálgicamente, a Granger le hubiera encantado escuchar aquello.
Y ahí estaba, sentado frente a la chimenea, se había hecho de una casa por allá a las afueras de Hogsmeade, y aunque era un 95 por ciento más pequeña que su antigua casa, era mucho más acogedora y cálida.
El rubio estaba sumergido en sus pensamientos, con su mirada platinada puesta en aquellas llamas danzantes cuando se vio sorprendido por la llegada de Hedwig, la lechuza de Harry Potter, el ave albina dejó caer un sobre blanco sobre la mesita de a lado…
- Gracias, amigo…- susurró Draco mientras tomaba el sobre entre sus manos.
Se vio sorprendido al descubrir que aquello era una invitación para una boda, Draco abrió el sobre lentamente y sonrío al leer los nombres de los novios.
Harry Potter y Ginevra Weasley.
- Ya era hora… estaba comenzando a creer que esto nunca iba a pasar…- susurró el rubio mientras desdoblaba el sobre y comenzaba a leer las pequeñas y delicadas letras en colo9r negro…
En cuanto supo que era aquel sobre, se había negado a asistir al evento, pero al leer el nombre de la principal madrina de los novios, comenzaba a cambiar de opinión…
Hermione sonrío al ver a Tom intentando atar el moño, después de aquel verano que había ido a recoger a su hijo, se había sorprendido de lo alto que era y de lo apuesto que se encontraba, muchos decían que no aparentaba su edad, que, para tener trece años, las chicas del séptimo curso, ya se encontraban babeando por el muchacho.
- ¿Puedo ayudarte o tengo que esperar que solo te ahorques…? - habló la castaña mientras entraba a la habitación que Tom ocupaba cada vez que ella y él se encontraban de visita en la madriguera.
- Hola Madre… ¡Por favor, me sería de gran ayuda! - respondió el chico, poniendo gesto de súplica, Hermione sonrío un poco.
- Sabes… me alegro mucho por Harry y Ginny…
- Ella está embarazada…- le interrumpió Tom mientras sonreía de oreja a oreja, sonrisa que a Hermione le recordó a cierta persona.
- ¿Y tú como lo sabes, jovencito? - preguntó la castaña al terminar de atarle el moño.
- Muy bien… no soy el mejor de mi clase por nada… la observación y atención es primordial para lograr un buen aprendizaje…- contestó el chico mientras ofrecía su brazo a la mujer, Hermione negó con la cabeza y sonrío divertida.
- Y te doy toda la razón… ¿sabes? Eso mismo deberías decírselo a Richard y a Emily.- comentó la antigua Leona haciendo referencia a dos de los amigos de su hijo.
- Richard no me hará caso… y Emily está demasiado ocupada golpeando chicos que seguro querrá dejarme su marca personal en mi cara y eso no puedo aceptarlo… ¡si eso pasa ya no habrá más chicas los fines de semana!
- ¡Vaya que vanidad la tuya y que cinismo!- exclamó la mujer, ambos iban bajando las escaleras.
La fiesta se organizaba bajo una enorme carpa color blanco, los adornos rojos se encontraban en cada una de las mesas, mientras que cientos de velas rojas se encontraban flotando en el techo…
Hermione entró a la carpa a lado de Tom, quien, tan solo entrar al lugar y ver a sus dos mejores amigos, se separó de ella, la castaña sonrío al verlo acercarse a la muchacha, estaba muy seguro que su pequeño Tom, estaba perdidamente enamorado de esa muchacha, por más golpes que dijera que esta le daba…
- ¿Hermione? - la voz de Ginny llegó a sus oídos, la mujer se giró para verla…
- Ginevra Weasley… ¡estás preciosa! - exclamó la castaña al abrazar a su amiga.
- Eso ya lo sé, pero muchas gracias…- comentó la joven.
- ¡Pero que le pasa al mundo, ahora todos se han vuelto tan vanidosos! Dijo ella, Ginny levantó una ceja.
La música estaba a todo lo que daba, por todos lados habían conocidos de ambas mujeres, Harry se encontraba con Ron y Neville, este último no apartaba la vista de Luna, la cual estaba radiante con aquel vestido color verde claro.
- Ven Mione… quiero presentarte a un querido amigo…- decía la pelirroja mientras la arrastraba, Hermione iba a replicar cuando Ginny se detuvo de un golpe.
- ¡Ginny, no tenías que hacer esto! - decía ella mientras se soltaba del agarre de su amiga.
- Hermione… quiero presentarte a un muy buen amigo…- comenzó a decir la pelirroja, la mencionada levantó la mirada, encontrándose con un par de ojos color acero.
- Draco Malfoy…- continúo diciendo la pelirroja con una enorme sonrisa en sus labios.
- Ginny…- llamó Hermione…
- Draco, ella es mi mejor amiga, Hermione Granger…- los presentó la muchacha.
Draco no apartaba la mirada de ella, ya la había visto llegar desde hace un buen rato, la castaña y el rubio parecían haberse quedado solos en aquel lugar.
Ginny les tomó por la mano y las juntó una con el otro, Hermione se había puesto muy nerviosa…
- Mucho gusto…- siguió el juego Draco mientras se inclinaba para besarle la mano, Hermione le lanzó una mirada severa a Ginny, pero esta ya no estaba ahí.
- Malfoy, deja de hacer el payaso…- habló Hermione mientras quitaba la mano.
- Fue entretenido verte la cara…- respondió el con una sonrisa de medio lado.
- No fue gracioso… y no soy tu payasa…
- Ni yo el tuyo, Granger…
- Bien…
- Bien…
- Adiós… encantada de conocerlo señor Malfoy…
- Igualmente, señorita Granger…
Y dicho, la castaña se dio la media vuelta para pasar a retirarse y así saludar a algunos de sus ex profesores, pero algo la detuvo, una fría mano rodeando su muñeca, Malfoy.
- Hermione, necesitamos hablar… seriamente.- había escuchado decirle muy cerca del oído ¿Cuándo había llegado ahí? Ni ella misma lo sabía con certeza.
Emily le veía con una ceja levantada, sus ojos grises destellaban curiosidad al ver a sus amigos, junto a los Héroes nacionales de Harry Potter y Ron Weasley, apostar por aquello, la joven de oscuro cabello vio a la madre de Tom alejarse con el auror Draco Malfoy hacia la salida de la carpa…
- Quinientos galeones a que hoy mismo se comprometen….- soltó Tom con una sonrisa de oreja a oreja.
- No lo creo Tom… es muy pronto para Hermione…- comentó Harry algo preocupado y mirando el lugar por el cual aquellos dos habían desaparecido.
- Yo apuesto a que no se comprometen hoy…- intervenía Ron algo divertido.
- Bien... el tío Ronald ya ha apostado, solo falta usted señor Potter… - la voz de Tom en lugar de ser un comentario, más bien era como un reto, Harry se acomodó los anteojos.
- ¿Qué hacen? - llegó preguntando Ginny de improvisto, sobresaltando a más de uno, Harry se puso pálido y Ron ni que decir.
- Estamos apostando a que mi madre se compromete con el señor Malfoy esta noche…
- ¡Tom! ¡Ginny, eso es mentira…! - exclamó Harry algo asustado.
- ¿De verdad? Tom… ¿de cuánto es la apuesta? - preguntó una simpática pelirroja.
Emily se acercó a Tom y le dio un puñetazo en el brazo, este soltó un quejido.
- ¡¿Pero por qué me has pegado? - preguntó un exaltado Tom, la muchacha entrecerró la mirada, Harry y Ron se miraron de soslayo, Ginny no dijo nada, Robert simplemente sonrío, ya estaba acostumbrado a esos golpes y esas respuestas silenciosas de su amiga.
- ¡¿Es que no ter estas escuchando, idiota? ¡Estás apostando a costa de la felicidad de tu madre! - gritó la chica.
- ¡No solamente es la felicidad de ella…! También es la mía…- le respondió, bajando la voz para que nadie escuchara aquello último, Emily suspiró, ese amigo suyo era todo un idiota, muy inteligente, sí, pero un idiota a fin de cuentas.
Mientras tanto…
Draco arrastraba a Hermione por entre las mazorcas, las cuales ya estaban completamente recuperadas después del incendio durante la guerra, la castaña no decía nada, solamente observaba la mano de Malfoy tomando la de ella…
Se sentía extraña.
Se relajó al ver que el rubio se detenía, encontrándose en un círculo de espacio a mitad del campo de maíz, el rubio se giró hacia ella y le miró.
- Ha pasado mucho tiempo ¿no crees? - preguntó el rubio, Hermione levantó una ceja.
- ¿para esto me has traído aquí Malfoy, para preguntarme esto?
- Granger, no presiones, no va a funcionar conmigo…
- que es lo que querías decirme Malfoy… mira Malfoy yo no sé tú pero quiero estar con mis amigos…
- Te amo Granger…
- …es una hermosa fiesta, con aperitivos deliciosos, los chis están felices…
- Granger… estoy enamorado de ti…
- …No creo que sea un momento apropiado para hablar…
- Siempre te eh querido…- decía un divertido rubio.
- ¡A demás! ¡¿Por qué diantres me has traído aquí?
- Iba a confesarte mis sentimientos hacia a ti en el último año del curso ¿Sabías?
- …tengo hambre Malfoy…
- ¡Granger Te amo, con un demonio! ¡¿Quieres escucharme decirte que te quiero? - explotó el joven ya harto.
- ¡YA TE ESCUCHÉ MALFOY, NO NECESITAS GRITARME! ¡Y SI, YO TAMBIEN TE QUIERO! - respondió la castaña, sorprendiéndose por aquellas palabras.
- Granger…
- Malfoy.. olvídalo, no dije ni escuchaste nada…- interrumpió la muchacha mientras se daba la media vuelta intentando escapar, pero el rubio le detuvo con un abrazo.
- Quédate…- le pidió.
- No puedo… hay una fiesta allá…- respondió ella con la mirada en el suelo.
- Escúchame Granger… te amo…y no voy a dejarte ir esta vez…- la castaña sé quedó perpleja ante aquello.
- Pensé que irías tras de mi aquella vez…
- Estabas dolida y acababas de perder a Slytherin… además, no creo que hubiera estado preparado para declararme…
- Sufrí mucho…- dijo ella casi en un susurro.
- Y yo igual, Hermione… te alejaste de mí y yo no tuve el valor de ir tras de ti y detenerte…
- ¿Crees que…funcionará? - preguntó la castaña mientras se giraba.
- No lo creo… estoy seguro…- respondió el rubio mientras le besaba.
Tom veía para todas partes en busca de su madre, había una gran cantidad de dinero en juego, y aún que él ya sabía que su madre y Malfoy ya estaban juntos (Instinto de hijo sobreprotector) necesitaba hacerles saber al resto, quien era el ganador…
Y a la apuesta no solamente Ginny se les había unido, Albus incluso había duplicado su apuesta, eran varios los que no creían que Malfoy pudiese confesársele a la castaña, pero Dumbledore, Ginny y Tom no estaban de acuerdo con aquello.
Hasta que les vieron entrar…
Juntos, tomados de la mano.
Hermione con una tímida sonrisa que le dirigía a su hijo, y Malfoy con una bien abierta, mostrando sus blanquecinos dientes.
Y todo el grupo de apostadores se lamentaron al verlos acercarse, Ginny gritó de emoción, al igual que Tom, al cual se le fue obsequiado un golpe nuevo en el brazo de parte de Emily…
- ¿Qué pasa aquí? - preguntó Hermione mientras abrazaba a Draco, este correspondió.
- Nada… que hemos perdido mucho dinero gracias a Malfoy…- dijo Ron con pesadez.
- ¿Qué? ¡A mí no me culpes!
- ¡No debiste confesártele a Mione! - intervino Harry.
- Tom… explícate…- pidió Hermione mirando a su hijo, este solo sonrío.
- No es nada madre… es solo que estamos tan felices por ti y por el señor Malfoy…que decidimos jugar.
- ¡Han apostado, infelices! - gritó el rubio algo exasperado.
- Si quieres llamarle así….- dijo Tom.
- Mocoso endemoniado…- mascullo Draco.
- Entonces ¿Qué? ¿Cuándo es la boda? - preguntó Ginny.
- ¿Boda? - preguntó Hermione sin saber que pasaba…
- Mañana mismo…- contestó Draco para sorpresa de varios.
- ¿Mañana? - preguntó Hermione.
- Si, Mañana…
- ¡MAÑANA! - gritó la castaña algo sorprendida.
Y los presentes soltaron una carcajada al ver a Hermione así de sorprendida, Draco la tomo de la mano y plantó un beso en los labios…
- Ya hemos esperado mucho ¿No Granger? - le preguntó Draco, ella le miró.
- Si Malfoy… demasiado.- contestó mientras sonreía.
La pérdida de Salazar le había costado mucho, sabía ella y otros, que la herida estaría ahí, pero la vida continuaba y Hermione no era de esas personas que se rendían fácilmente, le era imposible dejarse llevar por la corriente de dolor, que en algún tiempo, se había hundido en ella…
Había amado a Salazar con todas sus fuerzas, pero Malfoy había sabido curarle esas heridas… FIN.
FINAL ALTERNATIVO II
Era demasiado tarde para todo y para todos, Hermione lo entendió desde el primer momento en que sintió como perdía a Salazar y tenía que evitarlo a toda costa, pesara a quien le pesara.
El viento soplaba a su alrededor, golpeando salvajemente mientras caía, sus cabellos rebeldes no molestarían nunca más, no tardaría horas en peinarle como dios manda, no tendría que ver el desastre que la guerra dejaba a su paso, si ella podía evitar más llanto, más derramamiento de sangre y más pérdidas humanas a cambio de su vida, entonces, pesara a esos gritos de Salazar allá en las alturas, iba a darla con gusto.
Estaban cayendo rápidamente y no sabía con qué iban a chocar, si iba a doler o si iban a morir lo más rápidamente…
Y sus ojos azul turquesa brillaron hermosamente fue donde Hermione no pensó ver algo tan bello provenir de la peor escoria del mundo, y a decir verdad, mientras le observaba fijamente a la cara, la leona simplemente continuaba maravillándose en silencio de lo contradictorio que resultaba la situación, él…él simplemente era lo más perfecto, dueño de una fuerza sobrenatural tanto mágica cómo física y ella entendía ese poder por qué Salazar era precisamente otro poseedor de ese tipo de poder, energía que la atraía aterradoramente y la envolvía con posesión…
Y ahí estaba ella, cayendo al vacío como una hoja de árbol en otoño, y bajó ella, dándole cara, estaba el ser más espeluznante de toda la historia mágica y estaba mirándole….
Y recordó entonces lo que había pasado segundos antes de caer al abismo junto a ese hombre, a ese monstruo… junto a Tom Riddle. Y ella, siendo una persona absolutamente razonable, reflexiva, se preguntaba por qué diantres había saltado tras él a pesar de que Salazar se lo había impedido…bueno, había hecho el intento.
FLASH BACK.
Todo pasó él día en que se encontró con él en aquella banqueta tan concurrida, cuando Tommy se había puesto tan mal momentos después del encuentro, la primera vez en que sus ojos se encontraron y ella lo sabía y al igual que Riddle, sintió una chispa que encendió una llama…
Una flamante llama de color azul.
Y luego sucedió lo de Tomy y la pérdida de cordura de Salazar, y es que aquel suceso solo se dio por enterada demasiado tarde, y nadie podía creer lo que ella sabía, Salazar Slytherin no era ya más quien ellos creían que era, ella sabía que había sufrido un cambio tormentoso dentro del alma de su amado, Salazar cambió su armadura de caballero negro por la capucha de mortifago y ella lo sospechaba, Slytherin no era más aquel hombre del quien se había enamorado, su corazón se había corrompido más de lo que ya había estado, se oscureció y opacó su amor, dejándole afuera de este…
Fue en la noche en que Tomy estuvo a punto de morir, cuando ella lo llevó al bosque prohibido, se habían estado escondiendo de los mortíos en el colegio y en la mínima oportunidad, Hermione y Salazar escaparon al bosque y ella aprovechó para hablar con él.
- Has cambiado demasiado ¡tanto que aún me pregunto si de verdad eres tú! - le gritó mientras empuñaba su oscuro saco con sus pequeñas y blancas manos, Salazar, quien era mucho más alto que ella, simplemente le veía indiferente, la castaña le miró suplicante, rogando cuando nunca antes lo había hecho con nadie, ella lo amaba ¡Por Merlín, sabía que lo estaba perdiendo y de una forma tan oscura! Y es que la leona no sabía si Voldemort había nacido así de oscuro, frívolo y cruel gracias al gen que Salazar Slytherin había aportado a su familia, ella respiraba agitadamente, rogando a su dios que le devolviera a aquel hombre al que tanto quería ver en su futuro…
No creía en las profecías ni mucho menos en la inestable materia de la adivinación, pero en ese momento deseaba más que nada saber lo que iba a pasar.
Y aferrada a sus ropas, Hermione se dio cuenta, por la expresión de Salazar, que lo había perdido y con un nudo en la garganta, dejó caer sus manos a los costados, su mirada cristalina por las futuras lágrimas, dio un paso atrás, Salazar esbozó una mirada de medio lado…
- Tú… serás la única que no saldrá lastimada por nadie….- susurró la serpiente mientras se acercaba a ella a grandes zancadas, Hermione fue cuando se vio atrapada entre sus brazos una vez más, sin darse cuenta, que una oscura aura los envolvía, encobijando su extraño tipo de amor.
Por qué él la amaba con mucha intensidad, deseaba tenerla a su lado cómo a ninguna otra cosa, por qué gracias a ella había conocido lo que sabía, por medio de Hermione había encontrado un poder que iba más allá de su comprensión y había aprendido a controlarlo a la perfección, por qué Hermione era lo único que lo mantenía en la línea que separaba la locura de lo real…
Hermione era lo más cuerdo que había tenido nunca, pero ahora tenía en la palma de su mano, todo aquel poder, podía tener ambas cosas a la vez, solo tenía que derrocar al mestizo que tenía por descendiente y acabar con los de la orden del fénix.
Ella no iba a perdonárselo nunca y él no estaba dispuesto a dañarla, tal vez con sus artimañas y trucos bajo la manga iba a ganarse una enemiga más, pero nada iba a tocarle ni un pelo, ni siquiera él.
- Basta ya Salazar… ¿Qué has estado haciendo con los libros del profesor Snape? Te dije que eran peligrosos, que estaban hechizados…- le había recriminado una vez cuando lo encontró en la oficina de su antiguo mentor, Salazar sonrío dulcemente y se puso de pie, lo último que recordaba de esa ocasión es que se encontraba en la cama entre sus brazos.
Odiaba que un hombre fuera su debilidad.
- Algo raro está pasándole a Salazar Ginny… es algo que no puedo explicar.- le había contado en una ocasión a su amiga, pero la pelirroja simplemente se había reído de ella.
Todo comenzó a tomar sentido cuando se volvió a encontrar con Malfoy en el colegio, un día antes de que Salazar y Draco fueran tras el niño, unas horas antes de encontrarse con Riddle una vez más, cuando las dudas y la demencia comenzaban a inundar su vida.
- ¿Estás segura de lo que estás diciendo? - preguntó Draco mientras se sentaba a su lado, ambos se encontraban en la sala de visitas en el departamento del rubio.
- Sí, estoy casi segura de que esos libros tienen mucho que ver, Snape me ha dicho que ha deshecho los encantamientos que había usado en ellos pero… ya no sé qué pensar, Salazar está cada vez más extraño y lo peor de todo es que Harry y Ron lo excusan…
La leona guardó silencio, esperando a que el rubio dijera algo más, los ojos color acero del muchacho simplemente se dedicaban a mirarle, le incomodaba pero entendía lo que el rubio intentaba hacer por ella, estaba ayudándole con su silencio en cierta manera.
- No hay remedio Granger… Salazar se ha vuelto al lado oscuro…- fue la respuesta de Malfoy, la castaña cerró los ojos y frunció el ceño y lloró.
Lloró por qué Draco había sido el único en decirle sin tapujos la verdad de sus temores, la oscuridad había arropado de una manera tan fría e inesperada al viajero que ni ella estaba segura de poder regresarlo a la luz, Hermione se puso de pie, había perdido ya a Tommy y no dejaría que Salazar se alejara de ella, no de esa manera…
- ¿A dónde vas Granger? - preguntó Draco mientras le seguía, Hermione se volteó para mirarle y le sonrío tristemente.
- De verdad fue un gusto haberte conocido, pese a nuestros inicios, Draco…- Hermione desapareció casi de inmediato, dejando atrás a Draco Malfoy con la boca abierta.
Y ahí estaba ella, entrando a aquel oscuro callejón de Hogsmeade, esperando a aquel que había citado, al que había rechazado con insistencia y sin contarle a nadie de las peticiones del mismísimo Tom Riddle por volver a verla…
El enemigo.
Hermione, envuelta bajo una oscura capucha de terciopelo oscuro le vio aparecerse entre las sombras, vio unos movimientos humanos tomar forma delante de ella y sabía por ello, que Riddle había llegado.
Sus ojos claros de color turquesa claro fue lo primero que vio y de lo que no podía apartar la mirada a pesar del peligro, se había prometido mantenerse alerta y vigilando las manos del mago; del cual sospechaba que estaba obsesionado con ella.
- Iré directo al grano Riddle… le has hecho algo a Salazar y quiero que…- pero la mujer joven de ondulados cabellos rebeldes fue interrumpida, bajo la capa que le protegía, sus manos apretadas estaban y su cerebro se había vuelto cómo una maquina antigua, marchando a todo vapor…
Fue en aquella ocasión donde las dudas, el miedo y entre otras cosas, comenzaron a hospedarse dentro de su corazón, esa misma noche, Salazar y Draco recuperaron a Tomy…
Y en ese mismo callejón, entre la oscuridad de la noche, teniendo cómo testigos a la Luna y las estrellas, cubiertos por la sabana oscura del espacio…
Una bruja de corazón valiente y puro, correspondió a la propuesta negra del mago más tenebroso y poderoso de todos los tiempos.
El pacto sellado con aquel profundo beso, usándolo cómo firma de un contrato que no podía romperse por nada del mundo, él aceptaba responder sus respuesta bajo el engaño de una condición, ella simplemente ofrecía sus labios a petición del mortifago líder de una masacre.
Hermione no perdía nada solamente a Salazar Slytherin, y era lo único que la leona no deseaba ver desaparecer, no al menos bajo el embrujo de la maldad que comenzaba a echar raíces en el corazón del hombre.
- ¿cómo fue que has corrompido a Slytherin, tiene algo que ver qué compartan línea sanguínea? - preguntó Hermione con el alma en la mano, no solamente estaba a punto de perder al hombre que amaba, sino que se encontraba frente al mago más oscuro, Tom sonrío y Hermione se avergonzó por sentir las mejillas arder al ver aquel par de hoyuelos en las comisuras del labio de Riddle, las mismas que su pequeño Tomy tenía.
- Yo no manipulé nada de ese caballero, lo corrompido no puede mazarse, Lady Granger…con nada puede darse nueva forma a lo in-transformable, así cómo lo blanco nace blanco, lo mismo pasa con su contraparte….- explicó Tom mientras llevaba sus manos cubiertas de negro a su capucha, la que cubría su rostro y su cabellera rebelde, Hermione sintió deslizar la tela por entre sus hebras castañas, sintiendo el frío de la noche en su rostro, Riddle comenzó a jugar con sus cabellos, estaba hipnotizado por ellos…
- Entonces… Salazar es cómo tú…- susurró Hermione al darse cuenta de que aquello, más que haber sido tomado como insulto, para Tom había sido un alago de su parte por qué sonrío mientras le observaba.
- Eres… una bruja interesante… - y dicho aquello, Tom Riddle cobró la condición que había impuesto por acudir a aquella oscura cita.
Y fue esa misma noche en que Tomy fue trasladado a la madriguera mientras que Harry, Ron, ella y los demás se encontraban luchando contra los mortifagos.
Cuando la verdad salió a luz, Salazar había tomado las riendas de la guerra, viéndose Tom Riddle traicionado por los suyos ¿pero que se podía esperar de un Slytherin sangre pura? Hermione había desviado sus llorosos ojos de Salazar y fijado en Tom quien simplemente veía la escena con profunda y mal disimulada tranquilidad.
- Tú te quedas con mi ejercito….- empezó a decir Riddle mientras se giraba hacia ella y le ofrecía una sonrisa cómplice.
Harry y Ron junto con los demás vieron con horror todo aquello, la transformación de Salazar y cómo Tom Riddle se aparecía tras Hermione, encarcelándola en un fuerte abrazo, cosa que había dejado a la chica algo sorprendida.
Hermione intentó luchar, pero el petrificus se lo había impedido por completo.
La castaña veía todo con lujo de detalla, el cambio de gesto en el rostro de Salazar, fue cuando sintió las lágrimas en sus mejillas, resbalando e hiriéndola cómo navajas al viento.
Él la amaba.
Pero no estaba dispuesto a abandonar las ambiciones que había retomado, no era ese amor que se sentían lo suficientemente poderoso y profundo cómo para dejarlo todo atrás…
Y se miraron a los ojos…
La tristeza los cubrió, Tom se dio cuenta por qué a pesar de la amiga de Harry Potter se encontraba petrificada, podía sentirla temblando bajo su abrazo prisionero.
- Se ha vuelto tan oscuro, superándome en toda la extensión de la palabra.- le dijo al oído mientras pegaba su fría mejilla con la de ella, eso no hizo otra cosa más que encender la ira de Salazar.
Harry Potter y los demás miembros de la orden vieron la batalla retomar el rumbo iniciado, Salazar lanzó un hechizo, Tom se alejó de Hermione sin la más pisca de alejarla de aquel hechizo.
Pero para la mala suerte del mago oscuro, Hermione había sido golpeada por un finite incatatem, cosa que había liberado a la castaña, para eso, Salazar fue tras Riddle con las obvias intensiones de acabar con él, y así… hacerse del ejército oscuro.
La batalla inició y el polvo se levantó con todas las fuerzas del viento, cubriendo cada parte de aquella escenografía de guerra, Hermione, a mitad de todo eso, volteaba desesperada a todos lados en busca de alguien o de algo que le ayudara.
Pero no veía nada.
Hermione se estremeció de pies a cabeza al ver claramente un rayo rojizo abriéndose paso entre el polvo, era tan claro su color que la chica temía por la vida de aquel ingrato que lo recibiera con el pecho abierto…
Y cuando la enorme ola de suciedad se hubo extinguido al fin, lo vio, a Salazar apretujando el cuello de Riddle quien yacía sobre el barandal del balcón, y le miró, sus azules ojos oscuros tan parecidos a los de su enemigo, antepasado y descendiente luchando a muerte uno contra el otro con un solo propósito…
Obtener el control de las sombras.
Y Hermione sintió cómo su cuerpo se desarmaba al ver la mirada turquesa de Tom Riddle, estaba mirándole a pesar de que Salazar estaba a punto de matarle…
Y corrió.
- ¡YA BASTA! - gritó la muchacha mientras corría, siendo rozada por hechizos explosivos, una que otra maldición, evadía y hechizaba a sus oponentes, pero ella iba hacia ellos, con el propósito de defender a cualquiera si era necesario.
Salazar se dio cuenta de lo que la mujer intentaba hacer, se lo había dicho antes ¡No iba a lastimarla! Pero ahora ella estaba luchando contra él, intentándolo alejar del monstruo que había convertido su vida en un caos…
- ¡Déjalo Salazar, que Harry se encargue de él! - pedía la joven con voz temblorosa, pero Slytherin no se movía ni el más mínimo centímetro, no la escuchaba, sus ojos azules tenían un brillo que a Hermione le desagradaba y temía, no, ese no era el hombre que ella amaba…
- ¡Eh dicho que te alejes! - Gritó un ya exasperado Salazar mientras liberaba una de sus manos y la empujaba con fuerza.
Y mientras ella caía, con su mirada desencajada por la sorpresa, Hermione veía todo con lentitud, la mirada azul claro de Riddle seguía en ella, buscándola a cada momento, a Salazar atacándolo de manera salvaje, todo se alejaba de ella…
La imagen de Salazar Slytherin cada vez más lejos de ella, la castaña extendió su mano hacia el hombre y antes de golpearse contra el suelo el mundo se abrió dentro de ella, dándose cuenta de una terrible verdad, de algo que no había querido aceptar desde un tiempo…
A Salazar…
Ya lo había perdido.
Y chocó contra el frío mármol, con sus cabellos regados a los lados y su mirada puesta sobre el techo del lugar, Hermione intentaba digerir lo que sucedía en su vida…
Y lo sintió, el dulce y fresco, recordándolo cómo si ya hubiera estado acostumbrada a ello, y no quería saberse sumergida en las sensaciones que aquel beso de muerte le estaba haciendo…
Y la imagen del rostro de Riddle muy cerca de ella llegó a su mente cómo brisa de mar, aquel beso que había pedido a cambio de información acerca de lo que sucedía a Slytherin…
Y un gemido proveniente de muy cerca le hizo despertar de aquellos recuerdos a los que comenzaba a abandonarse poco a poco, y hacerlo comenzaba a gustarle, cosa de la que no se dio cuenta.
Y se puso de pie, metiendo su mano dentro del bolsillo y buscando su arma mágica, con su mirada perpleja, Hermione no podía creer lo que estaba a punto de hacer; y Tom le vio anonadado a pesar de que el aire comenzaba a abandonarle, ella se había puesto de pie y con su rostro hermoso y lleno de sorpresa, levantó su mano con arma en la mano, apuntando a la ancha espalda de su atacante…
- Expeliarmus…- susurró Hermione, hechizo apenas audible, y este, estrellándose contra la espalda de Salazar…
Todo tenía que acabar, ahí y ahora, si Harry no podía acabar de una vez por todas con Tom Riddle, entonces ella lo haría, el miedo se apoderó de su ser, y fue ahí cuando Salazar, estando en el suelo y comenzando a incorporarse, le vio salir corriendo hacia su enemigo…
Harry y Ron, junto con todos los demás se detuvieron, el silencio reinó durante ese tiempo, Bellatrix soltó un desgarrador grito al ver a la sangre sucia abrazar de un golpe a su señor, Ron chilló al verla empujar su cuerpo contra Riddle…
Y Harry sintió el alma en vuelo al ver a su mejor amiga caer tras la barandilla de mármol, y desaparecer en el vacío…
- ¡HERMIONE! - la ronca voz de Salazar Slytherin hizo eco, despertando a los demás de su embelesamiento.
Y el elegido y su amigo el pelirrojo salieron corriendo hacia el lugar por donde su amiga había desaparecido, llevándose consigo a Tom Riddle…
FIN FLASH BACK.
Aún podía escuchar los gritos desesperados de Salazar, al menos, con su decisión suicida se excusa con la idea de haberle quitado un peso de encima a su mejor amigo, y ahí estaba, bajo ella, mirándole con esos ojos, tan sereno, tan calmado… no era como aquel monstruo que los había torturado, con su rostro deforme…
No.
Y en cuestión de segundos, Hermione Jean Granger descubrió lo que nadie había podido ver nunca, al menos no desde que Tom Riddle había suplantado a Lord Voldemort.
A pesar de que uno era el mismo que el otro, Hermione se percató de que aquello era una mentira, si, uno era de cierta manera, la evolución más oscura del otro, pero si uno se fijaba bien, había muchas cosas que lo diferenciaban.
Y continuaron cayendo sin que la gravedad tuviera piedad alguna de ellos, fue en esos momentos tan horribles cuando Tom decidió sonreír, iban a morir, un golpe y la vida se les escaparía cómo agua entre las manos.
Y era algo que, misteriosamente, no temía, Hermione no tenía miedo a la muerte, Tom ni siquiera se atrevía a preguntarse si el hombre sentía temor alguno por su futura muerte, y le miró sorprendida mientras que él le extendía sus brazos y la velocidad se encargó de lo demás, el hombre de alma oscura y apuesto físico la tomó del brazo y la atrajo hacia él, envolviéndola en un posesivo abrazo.
Y el viento siguió ululando en su contra.
La muerte siempre ha resultado un misterio enorme que el hombre ha intentado con creces poder resolver, más sus ineptas hipótesis de como evadirla han sido desechadas en el preciso momento en que pierden la vida, y ahí estaban ambos, recorriendo el camino de la muerte mientras caen en un acantilado, mientras que los seres amados de ella gritan su nombre sin intentar siquiera ir tras su rescate y es que para Hermione eso es lo mejor, llevarse consigo a Tom Riddle y asegurándose con su muerte, de que Tom Riddle no vuelva al mundo mágico ni una ni dos ni tres veces más…
Pero que importa eso, a él no le interesa más seguir viviendo, lo dice ese beso que le planta mientras caen en el oscuro abismo…
Caer…
Caer…
Caer…
Y seguir cayendo es lo último en lo que la pareja piensa…
Hermione abre los ojos y el ya está observándola con sus horribles pero hermosos ojos azul turquesa, aquellos mismos que se abrían en sus sueños, que brillaban con inmensidad mágica, esos mismos que causaron terror a muchos pero que la cautivaron a ella…
Y él, por primera vez en su vida de criminal, sonrío con completa sinceridad, Hermione no pudo evitar contagiarse por él y si extraña sonrisa.
Y lo último que vio la castaña antes de verse sumergida en completa oscuridad, fueron sus ojos azules aún más brillantes que antes y él, simplemente se despidió de la vida con la imagen de la mujer de ojos marrones…
Salazar sacudió su capa oscura, sus cabellos negros se encontraban humedecidos por la lluvia que caía en esa madrugada, lo que Hermione había hecho había sido tan… tan estúpido…
Su pecho subía y bajaba con rapidez, el aire le hacía falta y el dolor dentro de él, en su corazón para ser explícitos, comenzaba a arderle mucho más y el sufrimiento aumentaba cada vez más al dar un paso al frente, se encontraba en el fondo de aquel sitio rocoso y húmedo, sabía que ella estaría en cualquier parte, Salazar sacó su varita e iluminó el lugar con ella…
El nuevo Mago Oscuro se estremeció al escuchar pasos tras él, seguramente eran Potter y Weasley quien venían en la búsqueda de Hermione…
Ella iba a estar ahí, muerta, y era lo que no habría querido nunca, se lo había dicho antes, no iba a pasarle nada, pero la muy necia decidió deshacerse de uno de los enemigos más poderosos de la humanidad…
- Hermione…- susurró Salazar mientras se detenía, sus ojos se dilataron al ver lo que no habría querido hacer nunca desde que la había conocido, Harry y Ron se detuvieron a su lado pero el pelirrojo se llevó la mano cubriendo sus labios y dándose la vuelta, no podía verla, no a ella…
Harry fue más fuerte y dio un paso al frente.
Salazar apretujó los puños y se mordió la lengua, sus azules y oscuros ojos comenzaban a adaptarse a la gran cantidad de sombras y poico a poco fue distinguiendo lo que había ahí.
- Santa mierda maldita…- masculló Harry mientras se acuclillaba
- ¡¿Qué pasa Harry, la has encontrado, está muerta? ¡Merlín dime que está bien! - exclamó Ron desde su sitio, Salazar empequeñeció los ojos al ver lo que habían descubiertos.
Por un momento habían creído que era el cuerpo de Hermione, pero era solamente su capucha oscura que yacía sobre unas rocas mohosas…
Salazar levantó la mirada, y allá en el cielo nublado se asomaba una hermosa luna llena tan brillante pero a la vez fría…
- Hermione está muerta Ron…de un modo u otro…- fueron las palabras de Harry quien le hicieron ver el enorme error que había cometido.
Y allá entre las grisáceas nubes, una figura oscura se alejaba del abismo y de la mansión donde todo había acabado…
Una oscura nube que les protegía a ambos, pero aquellos dos, tanto Salazar como Harry Potter sabían lo que esa extraña nube era o mejor dicho a quienes ocultaban…
Y sobre el cielo nocturno Hermione bajó la mirada mientras se fugaba con el que había sido el mago más temido de todos, aún sin entender cómo fue que Salazar había escogido la oscuridad antes que a ella.
Pero ahora eso era lo que menos importaba…
Sonrío al ver los azules ojos destellar y reflejando su rostro.
Eso era lo único que ella había pedido, ser lo único en ser reflejado en la mirada de alguien y ahí estaba un ser oscuro que lo había dejado todo por ella…
A la fuga de una bruja blanca y un mago de magia negra…
Fue lo único que quedó claro para los demás.
No espero en realidad que alguien me deje un comentario debido a la Falta que he cometido, y me refiero a esto por que realmente soy muy dedicada con mis ESCRITOS pero dejenme decir que se siente Horrible no poder continuar algo que los Lectores esperan con ansias seguir leyendo...
Por Favor, ofrezco miles de disculpas y dejo mis mas cordiales saludos...
Por cierto...
s/8093550/1/
Es de Hunger Games, vi la pelicula y leí las novelas y quede atrapada en ese mundo...
este es de Harry Potter de Azucar Amargo, lo había eliminado pero como dije antes... ¡Volvi a la vida!
s/7491785/1/
Dejo saludos y espero les haya gustado los Finales alternativos... Gracias.
