Los personajes y lo que haya conllevado su creación, es obra de Masashi Kishimoto. De manera que sólo los tomé prestados para esta historia.
Estructura:
-Diálogos-
-Pensamientos-
-Flashbacks- ; -Endflashbacks- recuerdos.
N.O.T.A: Este capítulo estará relatado en primera persona, es decir, cada personaje se expresa así mismo en varios casos, otros seré yo, la narradora.
- ¡Cuidado!- demasiado tarde, la hermosa columna de flores secas en la que había trabajado por tanto tiempo se encontraba destrozada junto con mis ánimos de estos días, en realidad no sabía que me pasaba, pero me sentía extraña, como si algo malo fuese a suceder y eso no me dejaba tranquila.
- ¡Torpes niños!- y ahí estaba mi castaña favorita, tratando de alcanzar a los niños y su horrible balón destruye flores- ahora tendremos que decirle a Tsunade-sama que esto tomará más días, si no es una cosa es otra, pareciera que cualquier cosa sucede con tal de retrasar el evento, esto ya me está cansando- bufó y la vi comenzar a recoger los pétalos.
- A malos presagios buenas señales- solía decir mi madre.
~O~
- Quisiera regresar a casa y ver a la pequeña Hanabi- habían pasado más días y veía a mi blanquecina amiga más nostálgica y un poco deprimida, creo que pasábamos más del medio mes de estancia en Suna, y creo que yo extrañaba Konoha, a ella y su gente, no había tenido noticias de Kakashi-sensei ni Naruto o Sasuke, y eso me preocupaba un poco, lo único que hacía más amena mi estancia aquí son mis compañeros y Gaara, que se hacía de más tiempo libre sobretodo para visitar a Temari, que seguía aún delicada, los roces con el Hyuuga habían cesado casi por completo, pero aún conservaba la extraña sensación de aquella ocasión.
- Tranquila Hinata, tal vez nos vayamos pronto a casa, o eso espero- suspiré tratando de animarla.
- ¿Tan insoportable me consideras?- el pelirrojo acaba de ingresar al comedor donde nos encontrábamos almorzando, sorprendiéndome aún el cambio que había hecho con los años.
- N-no Gaara, yo no me refería a eso, yo sólo…- trataba de explicar, pero las palabras se atropellaban en mi torpe lengua-… todos extrañamos el hogar, tú sabes- me limité a decir.
- Tranquila, sólo bromeaba un poco para animarlas- sonreí, ahora él era un amigo a tomar en cuenta, había dado un giro de trescientos sesenta grados a su vida, era otro, y estoy segura que no era la única persona que me había dado cuenta de ello y que se alegraba, más cuando vi a Hinata sonreír dulcemente.
- Si quieren pueden pedir un permiso de servicio, para que se turnen y tomen unos días de descanso y regresen, espero que eso los haga sentir mejor- no sé como su voz podía sonar ahora tan varonil y serena al mismo tiempo.
- No se preocupe Gaara-sama, desde un principio de ser ninjas sabíamos que esto era parte del paquete, no es nada nuevo, y disculpe si lo hago sentir incomodo con mis tonterías nostálgicas- se disculpó Hinata, aunque sabía que la oferta del aguamarina le había sonado sumamente tentadora.
- No tienes porque disculparte, y Hinata, ya han sido varios días, por favor, entiendo todo eso de la etiqueta y el respeto, pero estamos entre amigos, sólo dime por mi nombre, ¿de acuerdo?
- Pero…
- Es una orden, entre amigos claro- rió.
-Sólo me dedicaba en esos momentos a observarlos, los gestos que mi tímida amiga hacia cuando alguien le hablaba, en especial los hombres, como encogía las manos y las apretaba ligeramente en su regazo y sus mejillas, pintadas de un ligero rojo natural que hacían que su blanca piel resaltara; el chico frente a ella, sonriendo ligeramente y observando con ojos penetrantes, su cuerpo alto con su general postura recta, ahora se encontraba relajada, había cambiado tanto, fuera aquel niño de mirada llena de odio, serio y asesino todavía, no sería un buen amigo en estos momentos, un jefe de aldea y un hombre increíblemente apuesto…
En ese momento, sus mejillas comenzaron a tomar el mismo color que las de su amiga sin darse cuenta, y al momento que el pelirrojo volteo hacia la dura sensación de ser observado, la intensidad aumento, rió con nerviosismo al ver que él, le lanzó una dulce sonrisa para sólo atinar a devolvérsela, y de pronto, un carraspeo y una ligera risa interrumpió el momento y separó las miradas, y sucedió, que se dio cuenta que la risa provenía de la única otra mujer en la habitación y el carraspeo de nada más y nada menos, que… Nara, junto a él, el Hyuuga mantenía su seriedad habitual, un silencio sepulcral invadió la habitación, sólo una voz fue capaz de interrumpirlo.
- ¿Cenamos?
- Gracias Shikamaru- agradecí internamente dirigiendo mi mirada hacia la de él, y atiné a ver, que sonreía socarronamente y las palabras sin pronunciar que nada más se hacían forma en sus labios, eran tan legibles "Ya te vi" junto con el extraño movimiento de cejas que hacía, le saqué la lengua y me senté.
~O~
- Ve a descansar Hinata, no te ves nada bien, todo está tranquilo, así que no creo que ocurra nada, ¿de acuerdo?- sabía que mi amiga era pálida, pero en este punto, podría decir que se veía casi transparente, y eso me preocupaba.
- Gracias- atinó a decir.
-Para estos momentos, ya me había arrepentido de decirle que se fuera a descansar, y me sentía egoísta, pero esta oscura soledad me dejaba demasiado tiempo libre para pensar, para recordar y que mis abrumadoras tristezas inundaran de nuevo todo mi ser, hasta el hecho de haber dejado mi casa sin asear me molestaba y me ponía deprimida, no quería llegar al lugar desolado y frío que tenía por hogar, extrañaba la calidez que dejaba mi madre con su sonrisa y su deliciosa comida, junto con mi padre, el verlo recoger el periódico cada mañana cuando yo salía para el hospital, y no pude, como ya desde hacía tiempo no podía evitar, comencé a llorar.
~O~
- ¡Deja de fastidiarme!- me gritó a todo pulmón.
- ¡Pues deja de meterte en mis sueños!- esas palabras nunca se las había esperado por mi parte, ni ella ni yo- te haz metido en mi mente más que cualquier otra cosa, y no sé que me pasa contigo, pero no te soporto, no soporto cuando no te veo, cuando ríes con él, cuando no veo que la noche ilumine tus ojos ni te pongas roja cuando notas que te miro, te odio, porque me haz causado algo que nadie más ha hecho, y creo que por primera vez en mi vida estoy asustado…- no sabía como reaccionar, ni yo mismo sabía que estaba pasando.
- Neji…- su suave voz pronunciaba mi nombre, y me gustaba, realmente me gustaba.
Sentí un ligero frío en la espalda y me removí, justo en el momento que me senté, me di cuenta que todo había sido un sueño, y uno muy raro, decidí vestirme de manera rápida y salir a dar una vuelta, revisar que todo estuviese bien. La inquietud no me dejaba respirar. Al llegar a uno de los pasillos, comencé a escuchar murmullos y ligeros sollozos, agudice mi sentido y sólo alcanzaba a sentir el chackra de Sakura, me apresuré, y en seguida la vi sentada, recargada en una pared con las piernas encogidas, estaba totalmente hecha un ovillo abrazándose a sí misma, era claro lo que su llanto quería decir, pero sus palabras eran inatendibles, me acerqué a ella con precaución y no se había dado cuenta de mi presencia, me preguntaba por el paradero de mi prima, al llegar justo a su lado coloqué mi mano con sutileza en su hombro y ni se inmutó, estaba a punto de preguntar que había sucedido, pero lo que vi me congeló, su rostro se alzó pálido ante mí, mis ojos vieron los suyos acompañados de unas profundas ojeras y cada uno con un río de lágrimas, su boca jadeando por aire, y lo peor, la mirada que reflejaba era de un completo vacío, estaba rota, totalmente rota, y recordé inesperadamente, el día que mi padre había muerto.
- Sakura, yo…- y sin esperármelo, se abalanzó sobre mi y caímos al suelo, lloró, más y más, y no sabía como tenía energías para seguir, y menos de donde provenían tantas lágrimas. Después de un rato se quedó dormida, la observaba con detenimiento cuando escuché que pronunciaba algo, me acerqué más a sus labios y sus palabras me dejaron mudo, "te extraño mamá", mis brazos rodearon su menudo cuerpo sin permiso, y por primera vez en mi vida, sentí que alguien entendía como mi profundo ser se concebía, desolado.
Un par de horas después, comenzó a removerse, justo en el momento que vi como trataba de abrir sus ojos, que estoy seguro le escocían demasiado, porque tardó en acostumbrarse a la luz, al irse levantando y darse cuenta que la abrazaba se apuró a separarse lo que me causó frío, y de repente me inundó cierta incomodidad.
- Neji- su voz sonó justo como en mi sueño, me estremecí.
~O~
- ¿Estás bien?- escuché su voz con cierta inquietud, y me sorprendí, pero la pena en mi era más al darme cuenta que estaba, hasta hace unos momentos, abrazada y recargada en él, sólo atiné a afirmar ligeramente con la cabeza y sonrojarme.
- ¿Qué sucedió?, ¿dónde se encuentra Hinata?- preguntó fijando su mirada alrededor y regresando a la mía.
- Le dije que se fuera a descansar, no se sentía ni se veía nada bien- respondí- yo…- en realidad no sabía que decir.
- Sé como te sientes, y sólo me resta decirte que con el tiempo mejora, no se cura la herida, pero mejora- me sorprendí demasiado, desde el hecho de que sabía que me afectaba hasta las palabras que salían de sus labios, una lágrima más salió y su mano la limpió, me sonrió y mi corazón dio un vuelco increíble, su sonrisa era tan cálida, y sin poder evitarlo me abracé a él buscando alivio y protección, y hablé, hablé hasta que mi garganta no pudo más y el amanecer nos regresaba a la realidad, me contó ciertas cosas de él, cuando decidimos que el día era más importante que la extraña noche, me dirigí a descansar sin decir más, despidiéndome de él de manera casual, como si nada hubiese pasado, igual que él lo hizo, sólo al llegar a mi habitación me había dado cuenta de lo que había sucedido, me cambié y me recosté, ahí, abrí mis ojos a más no poder aunque el ardor me lastimase, y realicé de verdad lo que pasó… Neji había sonreído, y aun peor, me había abrazado, y me gustó, me gustó demasiado.
~O~
Los días pasaban, tan aburridos, no sé que ocurría que no volvían a atacar, y yo, estaba desesperado por volver a la aldea, quería terminar con esto, aquí en Suna no había nubes que observar, sumado al hecho de que Sakura se encontraba muy rara estos días, Hinata no podía decir nada sin tartamudear y Neji estaba tranquilo, las rabietas habían acabado entre esos dos y ahora sólo se evitaban el uno al otro.
- Neji- lo llamé- creo que no volverán a atacar, por lo que entiendo Temari está casi recuperada y no creo que nos necesiten más aquí…- seguía hablando pero su mirada estaba en otro lado, al seguirla, observé que esta estaba viendo con detenimiento lo que se encontraba a través de una ventana, la escena de Sakura riendo sonrojada mientras Gaara bromeaba, cosa que se me hacía todavía muy extraña, y acariciaba suavemente su cabello, regresé mi mirada a su rostro y vi que mi compañero tenía las cejas fruncidas a más no poder- ¡ja!, así que es eso- Neji- carraspee más fuerte, -¿me oíste?-
- Si Shikamaru, será mejor que nos vayamos, pronto- a mi parecer, enfatizó demasiado la última palabra.
~O~
- Bien, nos reuní esta noche porque creo que el tiempo ha sido el suficiente para darnos cuenta que los enemigos que hayan sido, no volverán a atacar, así que creo que la misión está finalmente terminada- habló el castaño de la habitación.
- Pero Neji-nisan, aún no sabemos quien hizo esto y pueden regresar- inquirió la blanquecina.
- Hinata tiene razón, deberíamos quedarnos un poco más de tiempo, tan siquiera esperar a que Temari salga del hospital, no vaya a ser riesgoso- la aguamarina había dado su punto, cosa que hizo que el castaño frunciera las cejas.
- ¿Segura Haruno?- comentó Neji de manera suspicaz, causando que la habitación se quedase en completo silencio y todos lo mirasen perspicaces.
- Por mi se pueden quedar más tiempo si gustan- le sonrió a la pelirrosada, y ella le devolvió el gesto, Neji bufó- aunque si creo que este asunto esté fuera de peligro.
- Bien, si es así, nos vamos, preparen sus cosas- y acto seguido se levantó de la mesa para adentrarse en un pasillo.
- Pero…- se había quedado con la palabra en la boca, iría tras él para hacerlo cambiar de parecer, quería un día para ir de compras y llevarle algo a su cerda amiga- ¡Neji!- le llamó cuando lo encontró en un pasillo recargado en una pared.
-¿Qué quieres?- su voz sonaba tan hostil que dio un respingo.
-¿Sucede algo malo?, ¿te encuentras bien?- se acercó a él, y trató de divisar su mirada que se mantenía oculta tras su largo cabello, caminó más hacía el hombre frente a ella y se detuvo, presentía que algo malo iba a suceder, y recordó el otro día y su rostro enrojeció- gracias- pronunció lo suficientemente alto para que él la escuchase, el ojiperla se sorprendió y volteo a verla interrogante.
- Por el otro día, de verdad, gracias, me ayudaste mucho y no te había dicho lo grato que fue para mí… - enmudeció- … tienes una linda sonrisa- comenzó a columpiarse sobre sus pies, al momento que se mordía los labios y su rostro se ponía más rojo.
El chico Hyuuga no sabía que hacer, el enojo que había sentido momentos antes se disipó y dejó paso a una tranquilidad cálida, caminó hacia ella, y tomó su mano, no sabía que estaba haciendo y se podía detener, pero no quería, caminó con ella hasta llegar a un lugar más privado.
- ¿Te encuentras mejor?- preguntó de pronto- no sé como le haces para sonreír todos los días y alegrar a las personas.
- Supongo que es mi mecanismo de defensa, hacer lo contrario a lo que mi corazón me dicta, sin embargo, también creo que el hacer eso me ayuda, saber que las personas no se sienten igual gracias a mi, es reconfortante- las acciones y palabras sorpresivas de él la mantenían en un ligero estupor.
- Nos quedaremos una semana más- finalizó, y ella sonrió.
~O~
Habían recorrido Suna los días siguientes, habían dado de alta, con cuidados en casa, a la rubia hermana del Kazekague, Shikamaru miraba con curiosidad el cambio repentino en la actitud de la rosada con el líder del equipo, hasta la pelinegra se preguntaba que había sucedido entre ellos dos para que platicasen tanto y se llevaran mejor, pero aún así, cierta parte de su ser se alegraba por ello aunque no supiese la razón.
- ¡Kankuro!- escuché que llamaba la voz de Sakura- ya rato sin verte, ¿es cierto que te quedarás a cargo para que Gaara vaya unos días a Konoha?, según Tsunade-sama quería hablar con él de ciertos asuntos.
- Así es, será un poco fastidioso, ya sabes, pero que hacerle, todo por los hermanos menores- bromeó.
- De seguro lo haces porque dormirás en esas horas- inquirió el pelirrojo- Sakura- volteó- no me extrañes demasiado- sonrió, lo que causó que mi amiga se pusiera roja a más no poder, se me hacía muy aburrido irnos en diferentes días, más que nada extraño, ¿por qué Tsunade- senjû mandaría a pedir a Gaara sin que regresara su apreciada "hija"?, ¿podría ser que el sake estuviera afectando su juicio aparte de su carácter?
Y sin darme cuenta, por estar viendo un cielo despejado, sin nubes, sin vida, estábamos en la puerta de la aldea, a mi lado derecho, Temari se sostenía con un poco de dificultad con unas muletas especiales para la arena, y al izquierdo la pelirrosa y dos castaños.
- ¿Seguro no quieres venir Sakura?- preguntó el pelirrojo, a lo que atiné a ver el fruncido de cejas de mi compañero ojiblanco, esto de no tener nada que hacer me afectaba, ¿desde cuándo era tan fijón?
- Descuida Gaara- se acercó a él y lo abrazó- sólo vayan con cuidado, te encargamos mucho a Hina-chan.
- Descuida Sakura-chan, estaremos bien, cuídense mucho, y gracias por dejarme ir antes Neji-nisan- el aludido sólo asintió con la cabeza, ¡quería regresar a Konoha!, segundos después vimos como se marchaban, acompañados de cuatro ninjas, y yo aquí- ¿Shikamaru?- escuché la voz de una mujer, Temari a mi lado me sonreía- ¿ya te diste cuenta que el cielo de Suna no tiene nubes?- me sorprendí, después de su burla comenzó a caminar como podía, y sonreí- deja te ayudo mujer problemática.
~O~
Suspiré, extrañaría mucho a Hinata-chan, y también al chico de la arena, había sido tan gentil con todos nosotros, creo que sus sonrisas hacían que este lugar se viese más verde- reí- las ganas de salir corriendo tras ellos no se apartan de mi mente.
- Hmm- escuché un carraspeo a mi lado; Neji- ¿sucede algo?
- Lo mismo preguntaré, ya van más de diez veces que volteas hacia las puertas de la aldea, ¿quieres ir tras ellos?, si quieres te puedes ir- mi torpe cabeza me decía que Neji me corría, pero mi imaginación me decía que su tono de voz daba a entender todo lo contrario- ve- soltó sin más.
- Aquí estoy bien, gracias- sonreí.
Después de regresar a la mansión del líder de la aldea, nos separamos, el blanquecino fue a dar una vuelta por el perímetro, Temari a su habitación, y Shikamaru… ¿y Nara?, en realidad no tenía idea donde se había metido mi amigo morocho, pero como no había nada que hacer me dirigí a visitar a la rubia, hace mucho que no platicaba con ella, pero al llegar a la puerta escuché dos voces acompañadas de risas- …que problemática eres- y entendí que no tenía nada que hacer ahí; iría a dar la vuelta por el lugar.
~O~
A la hora de la cena todo estaba tranquilo, callado, como no había podido estar gracias a cierta chica, y al fin, respiré profundo y tranquilo, hasta que alguien interrumpió el hablar del silencio.
- ¿Qué tanto platicaban Temari y tú Shikamaru?- ahí iba de nuevo la ojiverde a mi lado, su pregunta, que provino de la nada, hizo que los aludidos se atragantaran con lo que masticaban, y a su vez, que el hermano mayor del kazekague riera estrepitosamente, sí, esa era Sakura, la que reía por la reacción de todos- …te extraño mamá- la que reía a pesar de tanta tristeza, la que creo me llamaba la atención, y creo, que al sentirse demasiado observada, giró su rostro hacia mí y su sonrisa se hizo más ancha, y entendí, Sakura no sólo me llamaba la atención, me gustaba, y mucho.
- ¿Neji?, Neji cariño, despierta, se te hará tarde- abrí lentamente los ojos, y vislumbre un rostro borroso, la voz se me hacía muy conocida, pero no lograba identificarla- cariño, algo terrible pasará- las suaves caricias que recibía en la frente me hacía recordar cuando tenía tres años, antes de la muerte de mi padre.
- ¿Dónde estoy?
- Eso no importa ahora mi pequeño genio testarudo- la voz, y una inexplicable fragancia primaveral inundaron el lugar.
- ¿Madre?- la neblina de mis ojos desapareció y logré verla, sus delicadas facciones y aquella sonrisa que hacía que parase de llorar sin importar el motivo por el cual lo hacía, cuando era indefenso- madre, yo…
- Lo sé cariño, pero no hay tiempo, algo terrible pasará, y tendrás que proteger a muchas personas, pero ten cuidado, ¿de acuerdo?
- ¿De qué hablas?- mis ojos buscaban algo alrededor, pero no había nada, sólo oscuridad.
- Ya no me queda tiempo- acarició mi frente, que extrañamente estaba falta de mi banda, un beso siguió a su dulce mano- disculpa por no haber hecho todo por ti, mi pequeño, mamá te ama Neji, ¿si?
- Tengo muchas preguntas…
- Que algún día tú mismo podrás responder, ahora, tengo que irme, y tú tienes que despertar.
- Pero yo…- vi como se alejaba y comencé a seguirla a gran velocidad, pero ahí estaba, en el mismo lugar sin avanzar, y la oscuridad cegó mi visión…
Desperté agitado sentándome en un instante, el aire me faltaba y jadeaba de una manera desesperada buscándolo, no sabía que había sido eso, desde hace tantos años que no recordaba el rostro de mi madre. Me levante y caminé lentamente hacia la ventana, estaba oscuro, debía ser de madrugada, resignado suspiré y me encaminé a alistarme, el sueño que había tenido momentos antes me tenía perturbado, con un mal presentimiento.
Dos horas después, me encontraba en el comedor desayunando despacio, mientras trataba de memorizar el rostro de mi madre, su aroma, mientras recordaba las veces que me levantaba cuando me caía y besaba mis lastimadas rodillas, cuando…
- ¡Buenos días!- el grito de la peli rosada me sacó de mis pensamientos, giré para verla, y ahí estaba, estirándose para quitarse, lo que a mi parecer, era pereza, me sonrió, a lo que respondí con el mismo gesto, aunque muy ligero, claro, visualicé que sus mejillas tomaron un color carmín que combinaba perfecto con esa mañana luminosa- lamento el grito- se disculpó para tomar asiento a mi lado.
- ¿Neji?-
- Dime- giró su rostro hacia otro lado, evitando que pudiese mirar sus ojos.
- Na…na-da-cuando regresó su vista a su desayuno, el rojo de su cara había aumentado.
- Buenos días a ti también, Sakura- me sonrió, tan habitual se hacía, y no me aburría.
~O~
Cuando bajé a desayunar, tan fue mi sorpresa de sólo ver a Neji en la mesa, observarlo con una cara tan concentrada hizo que mi mente comenzara a imaginar cosas que no debería, estiré mi cuerpo tratando de despejarme justo en el momento en que volteó y sentí mucha pena, mi cara comenzó a arder y me disculpé por la forma en que entré, tomé asiento a su lado, y la curiosidad entró en mí; no sabía nada de él. Quería preguntarle si tenía novia, o si alguien era de su gusto, como prefería a las mujeres, y un clic llegó a mi cabeza, ¿y si a Neji le gustaban los hombres?... Kami-sama.
- ¿Neji?- alcancé a articular, no sabía como empezar, era demasiado cobarde para preguntarle.
- Dime- giré mi rostro, no resistía esa profunda mirada del color de la luna, que brillaba con el sol de esa mañana, y parecía escrutar hasta el más recóndito lugar de mi alma. Me estremecí.
- Na…na-da- que cobarde era.
- Buenos días a ti también, Sakura- sus dulces, a mi parecer, palabras combinadas con su varonil voz me hicieron sentir muy bien, a lo que atiné a sonreír como la boba cobarde que era, como la boba cobarde que estaba gustando de ese chico tan peculiar.
Pasaba del medio día cuando comenzamos a sentir una extraña sensación, nos dirigimos a revisar la casa; nada de nada fue lo que encontramos, ni siquiera Neji percibió nada con el byakugan.
-¿Qué hacemos?- algo no andaba bien, tenía un muy mal presentimiento.
- Hay que seguir revisando- escuché la voz de Shikamaru a mis espaldas, su mirada suspicaz que delineaba cada rincón de la habitación donde estábamos.
- Separémonos- fue lo último que salió de la boca del castaño antes de que desapareciera.
~O~
- ¿Shikamaru?- la rubia apenas podía moverse- ¿eres tú?
- Aquí hay una- escuchó una voz ajena- mátala- otra, y sabía que estaba en problemas, cuando la puerta se abrió lentamente y ella se hizo la dormida, creerían así que no daría problemas y cuando menos lo pensarán…
- ¿Quiénes son ustedes?- la voz del moreno se hizo presente- cuento tres, si no me equivoco, los demás deben estar en las otras posiciones- lo observé con cautela, esperando ver en sus movimientos o palabras su plan, pero nada; kunais comenzaron a volar por mi gran habitación y de ahí no supe más, sólo quedé con la sensación de angustia clavada en mi pecho.
~O~
- ¡Neji!, ¡tómalo!- escuché en un instante para que en el segundo que siguiera, viera el objeto que protegíamos volar en cámara lenta hacia mí, rápidamente corrí y justo alcancé a ver la silueta de Sakura seguir su rumbo seguida de varios sujetos, la seguiría de no haber sido porque llegaron otros, y mis pensamientos volaban en distintas direcciones mientras automáticamente luchaba contra ellos, no entendía en que momento había comenzado todo esto, como no me di cuenta de la presencia, y como no me di cuenta que la preocupación me invadía y las ganas de ir tras mi compañera de equipo no desaparecían, algo de todo esto me daba mala espina.
~O~
- Tsunade-sama, la buscan- avisó temerosa Shizune.
- ¿Quién- ni siquiera había volteado a verla, había sido un muy, pero muy mal día, puesto que al levantarse tropezó y cayó estrepitosamente, el agua en su regadera brillaba por su ausencia, ya no había café en la lacena y para el colmo, sake, su bendito sake había sido profanado de la peor manera, por el que estaba segura, sería el ser más vil, por el que ella haría que la pena de muerte en Konoha fuera admitida de nuevo, y todavía llegaba alguien a importunarla más; que día.
- El Kazekague-sama, acompañado de Hinata Hyuuga y un escuadrón élite, dicen que es por un asunto urgente al cual usted los mandó a llamar.
- ¿Yo?- se giró, y el signo de interrogación era fácil de ver en sus facciones.
- Buenos días Lady Tsunade- saludó cortesmente, a lo que los demás atinaron sólo a hacer una reverencia.
- ¿Qué haces aquí Gaara?, ¿no deberías estar en Suna?, más con el pendiente del robo- soltó sin más, olvidando las etiquetas en el camino.
- Venimos a responder a su solicitud de ayuda, usted...- algo en su cabeza hizo clic- Demonios...
Acto seguido, la habitación se sumió en un denso silencio, mientras los líderes intercambiaban miradas y el aire olía a preocupación.
~O~
- ¿Y qué sucede con ese, mmm... tipo jarrón?-no entendía porque alguien nos mandaría a cuidar un simple jarrón de oro, bueno, sabía que era valioso, pero no tanto como si fuera a causar algún mal perder un par de kilates.
- No es en sí el jarrón Sakura- sonrió- es lo que guarda dentro y no puede ser retirado.
- Ajá... ¿y eso es?-
- La llave para liberar un poder muy grande, algo que podría hacernos mucho daño a todos- su mirada seria y penetrante me estremecía, y un suspiro travieso se escapó de mis labios-... algo que deberías ya saber, y más si diste clases a gennis Sakura, sino que les enseñaste- se burló.
- ¡Uy!, te odio, ¡eres un arrogante!- inflé mis mejillas sonrojadas como acto reflejo, pero al ver como su mirada se había opacado y se apartaba ligeramente de mí, sólo reí ligeramente, haciendo que su vista regresara donde se encontraba segundos atrás y me observase con curiosidad- ¿hay algo que no sepas?- sonreí- te tengo envidia- y rió, como tan habitual se me hacía en esos momentos.
- ¡Rayos!- ya no podía más, mis piernas comenzaban a flaquear, estos hombres que habían aparecido de la nada me atacaban de tantas formas y de tantos lados, el taijutsu no me hacía nada, físicamente yo era más fuerte que ellos, pero las combinaciones que hacían de genjutsu y ninjutso me tenían harta, no me dejaban descansar, sentí kunais que llegaban desde atrás, iba a girarme pero una voz me detuvo- ¡Sakura!, ¡aba...!- ¿Neji?, y segundos después un frío aterrador inundó mi alma.
~O~
- ¡Sakura!, ¡aba...!- no, no no, no podía ser, no, Kami-sama me diera la razón de lo que veía no era la realidad, sino una simple mala jugada, una broma, una pesadilla, no supe exactamente en cuanto tiempo lo hice, acabé con los ninjas sin más, y antes de que el cuerpo de ella tocara el suelo la sujeté- ¡Sakura háblame!- era mi culpa, si no la hubiese distraído.
- ¿Ma-m...má?- no sabía porque me sentía tan alterado, incómodo, estaba al pendiente de ella desde aquella vez en el pasillo, tomé sus manos para medir su pulso, era débil y estaban perdiendo calor, que haría si tenía a la única médico del equipo herida entre mis brazos, y ahí me di cuenta, que lo húmedo que sentía era su sangre, que el frío que sentía era de su temperatura desapareciendo ante mí, que no podía hacer nada por ayudarla y que más que sólo preocuparme por ella, la amaba, de un modo extraño, lejano, a mi manera, sentía que la necesitaba.
- ¿Qué sucedió?- llegó un Shikamaru escudriñando la situación y con una rubia en brazos.
- Nara, no sé que hacer- y era verdad, por primera vez en mi vida, no sabía que hacer.
- Iré por ayuda- soltó sin más.
~O~
- Sakura- escuché una voz canturrear mi nombre- linda, es hora de irnos.
- No quiero ir a la escuela mamá- estaba acostada y el cuerpo me pesaba a más no poder, sentía que si abría mis ojos la luz me cegaría y jamás vería de nuevo, y por alguna extraña razón, la espalda me escocía.
- Linda, no tienes opción- ¿papá?
- ¿Opción?, ¿de qué hablas?- abrí mis ojos a más no poder, las palabras de mi padre sonaban severas, y él jamás me había hablado así, estaba oscuro, pero veía las figuras de mis padres con tan claridad que parecía de día, un día con fondo negro- ¿qué sucede?- me quise levantar, pero no pude, me dolía la espalda.
- ¿No recuerdas cariño?, te distrajiste de la pelea y entonces tú...- su madre suspiró, y acto seguido llevó una de sus manos a su boca para taparla y ahogar un sollozo- ... yo no quería que esto pasara mi niña, y menos de esta forma, eres tan joven- sus miradas eran de tristeza, y un foco iluminó sus recuerdos.
- La pelea...- no podía ser cierto- mamá, yo no... yo no puedo, ¿o sí?- su mamá asintió- ¡No!, ¡no!, ¡no!- acto seguido rompió a llorar.
- Cuanto lo lamento, esto no debería estarle pasado a mi pequeña- la mujer blanca de ojos más claros corrió hacia ella, la abrazó y consoló.
- Por lo menos estaremos juntos- susurro el padre, un hombre alto de ojos azules y cabello oscuro, para sentarse a su lado y dejar escapar una lágrima en silencio.
- ¡Noooooooooooo!... Neji, ¿por qué?- la imagen del castaño inundaba su mente.
~O~
- ¡Shikamaru!- escuchó un grito desesperado al ver al moreno correr, rebuscando el área con una mirada alterada y las ropas rasgadas y manchadas de sangre.
- ¡¿Tsunade-sama?!, ¿cómo fue que...?- Sakura...- venga, necesitamos su ayuda, todo fue una trampa- el pelinegro los dirigió hasta donde se encontraban los demás, pero al llegar, lo que presencio la rubia, la aterró y paralizó por unos segundos, Neji abrazaba a su alumna, con tal posesión y desespero que asustaba, para después, fijar su vista en la sangre del suelo, y que el castaño dirigiese su vista a ella, dejando que el desasosiego y la desolación se vieran, y jamás sintió tanto miedo ni tristeza desde la vez que perdió a su hermano y a Dan; todos al ver esa imagen supieron que nada estaba bien.
~O~
- Nada, lo siento... mu... cho- lleno de lágrimas, el rostro de la rubia se dejó ver después de muchas horas detrás de esas puertas de un blanco brillante, y sus palabras, contundentes, no dejaron duda en ninguno de los presentes- ... la perdimos- acto seguido ella, Shizune, la ojiperla y la rubia de Suna inundaron la habitación de llanto y tristeza.
- La perdimos...- se repetían una y otra vez sus palabras en su cabeza- ...la perdí.
¡Lamento el retraso!, no les puedo decir el por qué, pero aquí estamos de regreso, espero subir pronto el capítulo próximo, que las cosas de ahora en adelante se ponen interesantes. ¿Qué sucederá ahora que Sakura se ha ido?, ¿qué hará Neji?
Muchas de sus dudas serán resueltas en el próximo capítulo, y espero de todo corazón que lo hayan disfrutado, ¡cuídence!, hasta pronto :).
