Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.
La historia es una adaptación del dorama "Full House"
Advertencias: AU. Contiene OoC .
La historia la publiqué en febrero del 2011, pero ahora decidí editarla y tratar de eliminar la mayor cantidad de horrores gramaticales posibles.
CAPÍTULO 1.- DESTINO
Eran las seis en punto y como todas las mañanas el despertador sonó, anunciando al joven que dormía plácidamente entre las sabanas que era hora de levantarse. El muchacho, dueño de un cuerpo bien formado y de una extravagante cabellera naranja, estiró el brazo y a tientas logró tomar el despertador y apagarlo. Se estiró un poco antes de sentarse en la cama.
Un nuevo día había llegado y con ello más trabajo. No le disgustaba lo que hacía, en verdad lo disfrutaba, pero el costo de ello era algo elevado.
El chico que respondía al nombre de Ichigo miró la habitación de su departamento, amplia, elegante, sobria, pero fría y emanando soledad.
Era irónico que siendo él, rodeado de lujos, comodidades, riqueza y fama, no pudiera tener lo único que realmente quería, a ella.
Él se talló el cabello dispuesto a olvidar el pequeño momento de melancolía y se puso de pie para ir a tomar un baño. Iba a ser un día largo y necesitaba estar concentrado.
Primero iría a su trabajo para ver lo de un posible contrato de trabajo muy importante y jugoso, y luego tenía que ultimar los detalles de la compra de una casa propia. Actualmente vivía solo en un departamento de un quinto piso en un lujoso y céntrico edificio, sin embargo quería algo más hogareño y espacioso.
Después de bañarse se puso unos pantalones de color negro, una camisa de manga larga blanca y se dispuso a ir a su trabajo a bordo de su automóvil plateado.
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Después de media hora de camino llegó a un edificio de color crema donde se alojaba la oficina de su jefa. Se estacionó enfrente y bajó de su auto con una sonrisa, pues pensaba que en la tarde vería a la persona más importante para él, pero su linda sonrisa se desvaneció cuando al bajar del auto, lo recibieron varios flashazos provenientes de las cámaras de los reporteros que ya lo esperaban en el lugar, y es que él no era otro que Ichigo Kurosaki uno de los jóvenes actores más importantes de Japón, conocido también en otros países.
―¿Ichigo es cierto que tienes una relación con Matsumoto? ― le preguntó Hisagi, uno de los reporteros que siempre cubría las notas relacionadas con él.
―Claro que no, sólo somos amigos. ― respondió Ichigo tratando de ser amable pero la verdad ya estaba harto de que cada vez que terminaba de filmar una película lo ligaran sentimentalmente con la protagonista femenina.
―¿Pero recién se les vio juntos en un café? ―preguntó otro reportero, esta vez Ichigo no contestó y como pudo se libró de los reporteros que seguían tomando fotos y grabando logrando llegar a la entrada del edificio. Ahí los guardias de seguridad impidieron que los reporteros lo siguieran al interior.
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Ya en la oficina lo esperaban una mujer morena, de ojos dorados quien era su manager y un hombre rubio de ojos grises quien se encargaba de su seguridad y de las relaciones públicas.
―Ichigo te tenemos buenas noticias. ― le comentó Yoruichi, la mujer morena, desde su escritorio. ―te conseguimos el contrato para filmar la película en Corea, sales en un par de días para empezar las grabaciones la semana siguiente. ― indicó colocando sobre el escritorio el contrato que minutos antes había sacado de un cajón. Después de firmarlo, Ichigo, Yoruichi y Urahara ultimaron los detalles para el viaje a Corea.
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Mientras tanto, a varios kilómetros de distancia, en una linda y amplia casa a la orilla del mar, una joven de cabello negro y ojos violetas, llamada Rukia, se encontraba frente a la computadora escribiendo su más reciente obra.
Rukia no era escritora profesional, solo publicaba sus trabajos en una revista de internet recibiendo un pequeño sueldo por ello.
Pero ella tenía sueños, deseaba llegar a ser una muy buena escritora y que sus obras fueran leídas por muchas personas; por ello dedicaba gran parte de su tiempo a escribir una novela con la intención de enseñársela a algún editor para que se la publicara.
La muchacha vivía sola, ya que sus padres habían fallecido en un accidente cuando era muy joven, pero le habían dejado, además de la casa, una cuenta en el banco, por lo que no tenía problemas económicos y se conformaba con lo poco que le pagaban por las publicaciones en la revista.
Rukia estaba muy optimista en cuanto a su novela, estaba segura que en cuanto la terminara habría alguien dispuesto a publicarla.
―La chica regresó después de un año a su ciudad natal para casarse con el que fuera el amor de su vida, lo primero que hizo al llegar fue...― Rukia hablaba en voz alta mientras escribía en su computadora, cuando se le secaba la garganta, hacia una pausa para tomar un poco de jugo. ―ir a casa de su novio para darle la sorpresa de que había regresado, pero la sorpresa se la llevó ella cuando al llegar a su casa lo vio…― el timbre de la puerta interrumpió su inspiración.
―¿Quién será? Me interrumpen cuando estoy escribiendo lo más interesante. ― se quejó la chica todavía frente a la computadora. Trató de seguir escribiendo pero el timbre siguió sonando con mucha insistencia, sin muchas ganas bajó las escaleras para abrir la puerta principal.
No se sorprendió al ver parados frente a ella a una chica de largo cabello naranja, ojos grises y grandes pechos y a un chico de cabello negro y lentes. Eran sus amigos de la infancia Orihime y Uryu, quienes iban muy seguido a comer con ella.
Rukia los invitó a pasar a la sala y enseguida fue a la cocina para servirles agua.
Orihime y Uryu corrieron unos trapos sucios en el sillón para poder sentarse. Y es que si un defecto tenía su amiga era el de ser desordenada. Así que su casa tenía objetos regados por todos lados y los trastes sucios en la cocina.
―Uryu ¿Estás seguro de lo que vamos a hacer? ― Le preguntó la chica de grandes atributos al chico de anteojos, mientras esperaban a que Rukia regresara.
―No nos queda de otra, vamos a tener un hijo y tenemos muchas deudas. ―contestó el chico acomodándose las gafas, los dos se miraron y trataron de darse ánimos.
Sabían que lo que harían no estaba bien, pero no les quedaba otro camino que hacerlo.
―¿Y a que debo esta vez su visita? ―preguntó Rukia acercándose a ellos con una bandeja con trs vasos con agua de Jamaica.
―Venimos a darte la buena noticia que te has ganado un premio. ― respondió Orihime mientras Rukia tomaba asiento frente a ella después de dejar la bandeja sobre la mesa de centro, en la que habían bolsas vacías de frituras.
Rukia los miró sorprendida.
―Sí, te ganaste un viaje con todo pagado a Corea. ― agregó Ishida y le dio un boleto de avión a Rukia. ― incluye viaje en primera clase, estancia en un hotel de lujo y la comida gratis.
―¿Me estás jugando una broma? ―preguntó desconfiada la chica de ojos violeta.
―Claro que no. ― señaló Ishida serio. ―es un premio que sortea el banco en el que trabajo entre los mejores clientes y tu resultaste ganadora.
―No lo sé, siento que algo anda mal. ― les dijo Rukia. Nunca había escuchado de algo parecido. Además no era como si ella tuviera mucha suerte.
―¿Por qué habría de estar algo mal?― Preguntó Orihime tratando de ocultar su nerviosismo. ― ("Sera que nos descubrió").
―Es que un viaje gratis no lo creo, ¿no será que es un truco para que termine suscrita en algún programa y pague más dinero? ― Preguntó Rukia con desconfianza.
―Claro que no, es completamente gratis, no tienes que pagar nada. ―le dijo Ishida. ―("Que bueno que no sospecha nada"), aprovecha el premio, recuerda que nunca has viajado en avión y tal vez no tengas otra oportunidad. ― agregó para convencer a su amiga de viajar a Corea.
― Pero no quiero dejar mi casa sola. ―No es que tuviera cosas que le robaran pero la casa era demasiado importante para ella, además le daba miedo salir por primera vez fuera del país.
―No te preocupes por ella, ni que te la fueran a robar, además aquí estamos nosotros que te la cuidaremos. ― le contestó Orihime sintiéndose culpable. ―Además mereces distraerte y conocer nuevos lugares, posiblemente puedas encontrar inspiración. ―le animó.
Rukia lo meditó por un momento.
―Tienes razón, iré a Corea, tal vez me inspire para terminar mi novela. ―Contestó Rukia muy emocionada, confiando plenamente en sus amigos.
Orihime e Ishida sonrieron y después le explicaron que su vuelo saldría en un par de días, tiempo suficiente para que Rukia preparara sus cosas.
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Él día señalado llegó y Rukia llegó al aeropuerto acompañada de quienes creía eran sus mejores amigos.
Los tres se despidieron frente a la sala de abordaje.
―Los voy a extrañar chicos. ―dijo Rukia y después les dio un abrazo a cada uno. ― cuídense y cuiden mi casa. ―la chica se despidió con una seña con la mano y dio media vuelta.
―Rukia, espera. ―la llamó Orihime haciéndola girar nuevamente. ― ten este dinero para lo que necesites. ―Orihime le puso en sus manos unos cuantos billetes y la abrazó. Rukia no los quería aceptar pero sus amigos la convencieron de hacerlo.
Después por fin Rukia pudo abordar su avión.
―Me preocupa Rukia. ― comentó Orihime.
―No te preocupes, ella es fuerte y se sabe cuidar, cuando regresé es cuándo tendremos que preocuparnos. ― indicó Ishida. ―Vámonos, que tenemos mucho que hacer ahora que ya se fue.
Luego él y su novia salieron del aeropuerto.
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En ese mismo aeropuerto, pero por la entrada para las personas VIP, Urahara despedía a Ichigo.
―Ichigo, recuerda que al rato que llegues tienes una entrevista, trata de portarte bien y no causar escándalos. ―le aconsejó Urahara. ― Yoruichi no quiere más problemas, ya tenemos bastante con los rumores de tu supuesta relación con Matsumoto.
―Si no te preocupes. ― respondió Ichigo restándole importancia a los consejos del rubio. Luego se fue a la sala para abordar su avión.
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Ya en el avión la azafata le indicó su lugar junto a la ventana a Rukia y le dio un periódico para distraerse. La chica de cabello negro estaba muy emocionada por ser la primera vez que viajaba en avión, luego de abrocharse el cinturón le dio una pequeña ojeada al periódico y sorpresa que se llevó cuando vio que junto a ella se sentó el famoso actor Ichigo Kurosaki, pero al contrario de ella, él no estaba muy contento de compartir asiento con alguien más y menos con una chica que seguramente lo acosaría durante todo el trayecto.
―¿Tu eres Ichigo Kurosaki? ¿A qué vas a Corea?¿Harás entrevistas o filmaras una película? ― Rukia bombardeó a su compañero de viaje con muchas preguntas, pero él no respondió a ninguna y se limitó a voltearse hacia el otro lado y se hizo el dormido. ― ("que pesado es, ni que me gustara tanto"). ―se quejó la chica.
El avión comenzó a moverse por la pista provocando que Rukia entrara en pánico, pues no estaba acostumbrada al movimiento del avión.
―¡Ay qué miedo! El avión se mueve. ― murmuró Rukia nerviosa mientras sujetaba a Ichigo de la muñeca, este trató de zafarse de su agarre, pero Rukia por lo nerviosa que estaba lo sujetaba con mucha fuerza.
Todo lo hacía de manera inconsciente, pues en realidad no tenía interés en el muchacho de cabello naranja.
Después de batallar un poco Ichigo logró soltarse y ella quedo más calmada cuando el avión por fin despegó y se dejó de sentir el movimiento.
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Mientras tanto la casa de Rukia estaba siendo ocupada por tres personas.
―Entonces ¿cerramos el trato Sr. Urahara? ― preguntó Ishida.
―Sí, la casa es muy bonita, amplia y está en un lugar tranquilo, a Ichigo le gustara. ― contestó Urahara después de observar la casa en la que se encontraba.
Había tardado en encontrar algo adecuado para él, pero en cuanto vio la casa anunciada en una página de internet supo que era la indicada. Algo le decía que ahí Ichigo encontraría lo que tanto estaba buscando. Además claro está, el precio era toda una oferta.
Los dos firmaron los documentos necesarios y Urahara pagó la cantidad acordada.
―Por los muebles no se preocupe, nos encargaremos de sacarlos. ― dijo Orihime.
―OK, se los encargo entonces, fue un gusto hacer negocios con ustedes. ― Urahara se despidió estrechando sus manos.
―Orihime, creo que esta vez nos excedimos. ― confesó Ishida preocupado cuando Urahara se fue.
Al principio había sido muy buena idea, pero ahora los remordimientos lo acechaban. Su amiga confió en ellos y ahora la habían dejado sin casa, sin la casa que construyó su difunto padre.
―Quizá no sea tarde para deshacer el trato. ―comentó la chica.
Pero aunque salieron en busca de Urahara y lo encontraron él no estaba dispuesto a deshacer el acuerdo, de hecho hasta amenazó por denunciarlos por fraude, logrando intimidarlos.
Así que Orihime e Ishida sólo les quedaba esperar a que Rukia comprendiera porque hicieron lo que hicieron.
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En el avión.
Rukia disfrutaba, junto a Ichigo, del almuerzo, sin imaginar que sus amigos habían vendido su casa y que el destino le tenía preparadas varias sorpresas.
Ese viaje definitivamente cambiaría su vida y la de otras tres personas más.
Espero que les gustara la historia, se irá poniendo mejor a medida que avance.
Saludos.