Lo siento, quizás el capitulo les parece algo flojo, por las pocas rimas,o algunos errores, pero no he tenido tiempo para mejorarlo. Espero les guste ^^


Hechizo para invocar descendencia ...

Erase que se era, una mañana hermosa y soleada, por la luz del sol bañada con sus cálidos rayos iluminando el lugar. Los pájaros piaban a coro, entre alegres cantares, entre flores y azahares.

La felicidad desbordaba el aire y las personas charlaban animadas, llenas de gran vitalidad.

El agua pura emanaba de la fuente en forma de escultura, situada en el centro de aquel parque de gran belleza. Hermoso paraje natural, que con certeza, inspiraba al alma y al espíritu.

Risas de niños inocentes se oían de fondo, quienes jugaban en aquel lugar sin igual, gozando de la alegría del vivir.

Y es que la vida era armonía en ese glorioso día.

La vida era gloria.

La vida era el regalo más hermoso que un ser podía poseer.

La vida era …

"… una mierdaaaa" – murmuraba un hombre extraño, con un aura depresiva y más negra que un cuervo pintado de negro en una noche de eclipse. (?)

Los niños corrieron histéricamente lejos del lugar, asustados por el aura del "hombre siniestro", y los pájaros emitieron unos extrañísimos e histéricos graznidos de horror mientras se marchaban de ahí cagando leches.

"Vergüenza, vergüenza, vergüenza …" – murmuraba una y otra vez el hombre moreno de ojos verdes, sintiéndose desgraciado. Se encontraba sentado en el banquito del parque, con sus piernas flexionadas contra su pecho, de modo que podía abrazarlas y apoyar su cabeza sobre las rodillas, ocultando su inusual expresión llena de bochorno y depresivo estado.

"No entiendo que me paso … que vergüenza, vergüenza, vergüenza … vergüenza …"

Una pareja que pasaba frente a él miró traumatizada al hombre que murmuraba solo, soltando incoherencias ,y que de pronto emitió un grito frustrado, se levantó súbitamente de su asiento y llevó sus manos hacia su cabello, revolviéndolo con rabia, en medio de un debate interno y un caos mental.

La pareja salió corriendo de allí como alma que lleva el diablo …

"¿Cómo pude ser capaz de decir todas esas bobadas al mismísimo Arthur " - siguió murmurando, demasiado deprimido y confuso para prestar atención a la gente que pasaba por allí. - "¡A Arthur! ¡Dije que amaba a Arthur! ¡A.R.T.H.U.R! ¿Poor quéeee? … ¿Ahora cómo voy a ser capaz de mirarlo a la cara en las reuniones mundiales? ¿CÓMO?" – sollozó levemente, con la cara toda roja de vergüenza. – "Seguro se pondrá a molestarme …"

-.-.-.-.-.-

No muy lejos de allí, dos dulces jovencitas lo observaban con máxima atención y expectante tensión …

Una era una morenaza de pelo castaño oscuro y unos cautivantes ojos miel. Lucía dos buenos y exuberantes pechos ... postizos ... y … eeeh ... un curioso rulito en el pelo …

Al lado, se encontraba una rubia explosiva de labios carnosos y un top ajustado, conjuntado con una minifalda que llevaba estampada la bandera de Estados unidos …

Por difícil que sea esto de creer, Romano y America tenían que ser …

Disfrazados estaban, para que nadie les pudiera reconocer, mas con las pintas que traían, a más de uno hacían retroceder …

Un niño los señaló y comenzó a llorar. Su histérica madre no tardo en llegar, para llevarse a su hijito a algún distanciado lugar, lejos del alcance de "los travestis locos."

"Oye Romano … creo que estás equivocado … yo no lo veo muy enamorado" – susurró confuso el americano, observando con detalle al hechizado.

"Cállate, bastardo, y deja de poner voz de camionero, que así no es como hablan normalmente las chicas. Nos van a descubrir por tu culpa." – gritó el pobre italiano, muerto de vergüenza. Susurró un leve "Chigi" y estiró su 'difraz', que consistía en un traje rojo demasiado corto que se le subía a cada rato, enseñando asi sus muslos y sus … sus ... cosas … - "¿De verdad hacía falta disfrazarse de esto para espiarlo?"

"Claro que sí jajaja. ¡Ahora mismo somos irreconocibles y podemos espiarlo de cerca! Asi veras que estás equivocado en tu teoría de que Antonio está hechizado. ¡Y como soy el héroe, hasta una ropa de chica me sienta bien! ¡Yahoo!"– dijo Alfred emocionado y muy animado, poniendo una voz de pito que sonaba aun peor .Romano lo miró con los ojos en blanco y con infinitas ganas de suicidarse.

"Por favor, Señor" – balbuceó el italiano, elevando su vista del suelo, para clavar sus ojos en el cielo – "Haz que caiga un meteorito sobre mi cabeza … y si es kriptonita mejor" – dijo mirando a Alfred acusadoramente.

Oh … vaya .. su traje había vuelto a subirse …

"¡Tias buenaass!" – gritó de pronto un pervertido al azar, que pasaba por el lugar ...

"O bueno … al menos me queda el consuelo de que estoy más 'buena' que tú, Alfred …" – susurró Romano con tono ácido, mirando con rabia al pervertido que les lanzaba piropos. Por un momento, se planteó seriamente la seria posibilidad de al viejo verde asesinar.

"¿Qué dices? … a bueno, da igual … Como decía, así nadie nos reconocerá y pasaremos totalmente desapercibidos"

"No sé yo, bastardo … hacemos de todo menos pasar desapercibidos"

"¡Arrg! No puedo más! !Le dije que era mi cielo! ¡No lo entiendo! " – gritó Antonio al otro lado del lugar, al borde del colapso mental.

Ante el grito repentino, Romano se asustó y comenzó a "disimular"

El objetivo de dicha acción, pasar desapercibido era, mas dar el cante es lo que consiguieron que ocurriera …

Tanto fue así, que ya no había gente cerca del parque en un radio de un kilometro a la redonda … Todos preferían alejarse de los presuntos locos peligrosos que rondaban tan pacifico parquecito.

"¿Qué voy a haceeerr? ¡Ese rubio es el causante de todos mis problemas! ¡Te odio Arthur, te odio, te odio!"

"Oye … ¿qué hora es?" - susurró repentinamente el americano, sin importarle mucho la crisis mental que pasaba por la mente del español.

Y de pronto, antes de que el italiano abriese siquiera la boca, un grito de los labios del español escapó sin más. El susodicho bajó sus piernas y se sentó, recto y tenso cual estatua. Una mano en su pecho y un sonrojo, que de hecho, toda su cara adornó.

Sus corazón salvaje palpitaba, víctima de su pasión. Un maléfico conjuro, volvía a hacer aparición.

Por sus venas corría el veneno, que cegaba su razón, y alborotaba sus sentidos. Un encantamiento misterioso, que a cada parte de su alma y su ser mantenía cautivos.

"Te odio, te od-o … te amooooo, Arthur. Te amo. Te amo. Eres el Sol que brinda luz en el dia y la Luna que ilumina en la oscuridad de mi noche. " –aulló extendiendo sus brazos al cielo, mientras los inocentes animalitos del parque huían de él despavoridos … -" Lo siento, lo siento. ¿Que … q-que he hecho?" – murmuró entonces el hechizado prisionero, con aire triste y lastimero. Recordó cada palabra de odio que dedicó al que amaba.– "¡Ayer dije cosas horribles a Arthur! ¿Cómo pude decir que no lo amaba? Oh dios, oh dios, ¡Si me muero por él! ¡Es el amor de mi vida! – en tono dramático y preocupado vociferó – "¡Tengo que disculparme!"

Con inexplicables lagrimas en los ojos, a su dulce amado corrió a ver, pues su corazón latía rabioso, por tan solo la idea de reencontrarse con él.

Mientras, en los arbustos, una pareja dispareja hizo aparición.

"¡Has visto eso Alfred! ¡Está hechizado sin duda! ¿Ves que tengo razón? ¡Hagamos algo!" – dijo alarmado el italiano, señalando acusador al reciente lugar que el español acababa de abandonar. – "Debemos seguirle."

Mientras, Alfred se quedó parado en el lugar en el que se encontraba, mirando sorprendido un punto en concreto y dándose cuenta de algo importante.

"¿Sabes una cosa, Romano? " – dijo mirando al reloj de la torre de aquel parque ya vacio - "Son las doce … y conociendo a Arthur y sus hechizos … Quizás … quizás tengas razón …"

-.-.-.-.-

Raudo, el joven de eterna sonrisa corrió por las calles en busca de su amor. Cuando de pronto, un pensamiento a su mente asaltó.

"Debe estar enfadado … ¡Debo llegarle algún regalo!"

Y con dicho pensamiento en mente, la tienda más cercana visitó. En ella esperaba encontrar, el obsequio que le otorgaría el perdón.

Y fue a otra tienda, y otro regalo compró.

Y fue a otra más, y de un presente se hizo el dueño.

Y así continuamente, hasta que en sus manos cargaba con un pesado cargamento de obsequios.

Entre decenas de regalos, se podían encontrar: cajas de bombones, flores, osos de peluches, tarjetas de reconciliación, una vajilla de plata, un secador para el pelo, un depilador de cejas, una guitarra, un libro de poesía, una pulsera de los chinos, un fic UKxEspaña, un taladro, un autógrafo de Johnny Depp, y un largo etc.

-.-.-.-

Al llegar a su destino, tras el largo camino, el español a la puerta tocó con impaciencia y una inquietante sensación. Se sentía nervioso, quizás, porque el caballero inglés no le fuese a hablar.

Tras unos minutos de espera, decidió que no había otra manera o solución, sino entrar sin permiso. Adentrándose en el interior, empujó la puerta y escuchó el crujir de la madera, al cerrase de golpe tras él, de manera abrupta y certera.

El recibidor estaba muy poco iluminado, y extrañamente silencioso. Sintiéndose ligeramente nervioso, Antonio caminó por el pasillo, llamando a su amado, para descubrir donde se había metido.

Depositó su arsenal de regalos en el suelo, buscando a su amor sin demora o recelo.

"Hey … ¿Arthur? ¿Estás en casa? …. ¿Lily?"

Solo el silencio le respondió, con la inquietante y total ausencia del sonido.

Un tanto intrigado, comenzó a inspeccionar, habitación por habitación. Puesto que llamarlo por su nombre no daba resultado, decido ejecutar un método un tanto más … sofisticado … de llamar la atención …

Asi pues, comenzó a cortejarlo, mientras cuarto por cuarto recorría.

"Ey,ey, Arthur. Tengo algo especial que decirte "… - dijo el español, inspeccionando el comedor - "De tu boca quiero un beso, de tu camisa un botón, de tu nombre el apellido y de tu pecho el corazón"

Silencio …

No estaba en la habitación. Así pues, raudo fue hacia otra estancia, buscando allí a su amor.

"Unos quieren el mundo, otros quieren el sol, pero yo solo quiero un rinconcito en tu corazón." – Susurró suavemente con una sonrisa melancolica al entrar en un cuarto.

Más silencio …

Que extraño … normalmente, Arthur saldría a protestar. Definitivamente no estaba allí.

Asi pues, el galán aclaró su garganta, dispuesto a subir el tono de sus piropos …

"Cuando llegue la noche fría, yo te ofrezco mi estufa, no tiene pilas ni cables, … ¡PERO IGUALMENTE SE ENCHUFA!"

Silencio …

No estaba allí. Entró al cuarto de baño, y miró en cada rincón.

"Hey Arthur, ¿Estás duchándote? … porque … ¡Miedo te tenía que dar, si supieras donde me cuelgo la toalla y el albornoz cada vez que pienso en tu cuerpo, rubio!"

Nada …

Arthur no salía, incluso usando esa clase de piropos. Definitivamente no estaba en casa.

Antonio se dio la vuelta, dispuesto a buscar a su amor en otro lugar, pero erase entonces que al girarse, a Arthur de pronto encontró. En su mano, una varita agitó, y extrañas palabras, ese rubio musitó:

"emreud, etneimrud alleb, emreuD"

Las palabras escaparon de esos labios, siendo pronunciadas con un tono espeluznante. Su piel morena se erizó, recorrido por un escalofrió inquietante, que por completo le paralizó. Sintió sus parpados muy pesados, y el sueño de pronto lo invadió.

Las rodillas flaquearon, y antes de que al suelo cayese, unos brazos le agarraron por la cintura, impidiendo tal brutal golpe.

"Amooo. ¿Qué les has hecho?" – se quejó Lily con aire lastimero e infantil.

"Si el hechizo no se va a romper por las buenas lo haremos por las malas." – exclamó Arthur decidido. – "Vé al sotano y prepara El Ritual"

"P-Pero …"

"No necesito 'peros', Lily. Debemos deshacer esta farsa."

-.-.-.-.-

Y así pues, el hada y el caballero inglés bajaron al sótano. El rubio cargaba en sus brazos al enamorado, cegado por el hechizo que impregnaba cada fibra de su ser, haciéndole sentir cosas que ni él podía comprender.

Bajaron por las escaleras del sótano lúgubre, donde el joven rubio guardaba sus instrumentos de hechicería y sus libros de brujería.

El cuarto a oscuras estaba, solo bañado por la débil luz de unas velas, rojas como la sangre. Dichas velas se colaban una tras de otra, de manera que formaban un camino hasta el centro de ese cuarto espeluznante, lleno de telarañas y objetos inquietantes …

Múltiples muñecos vudú …

Inscripciones extrañas en paredes carcomidas por el paso de los siglos …

Estacas, candelabros de sinuosas formas, mil y un libros de escritos inteligibles …

Burbujeantes líquidos de colores brillantes, que se proyectaban en las paredes formando sombras de colores. Las burbujas se formaban en la superficie de los viscosos líquidos, vertidos en frascos y embudos extraños con curiosas formas y tamaños.

En el centro de la estancia de penetrante atmosfera y asfixiante olor, se encontraba una tabla circular que estaba cubierta por un manto rojo de gran espesor y suave textura. A los bordes de la mesa redonda se hallaba una anaconda tallada sobre la fría superficie de madera. Inscripciones en un antiguo idioma adornaban su sus extremos se encontraban cuatro grilletes ... dos para las muñecas y dos para los tobillos.

Tras arrojar al suelo el manto rojo, Arthur colocó al moreno sobre la mesa misteriosa, colocando con avidez los amarres y cadenas.

El moreno se quejó y balbuceó entre sueños, siendo aun un prisionero inocente del hechizo que le mantenía inconsciente y debilitado.

"A-Amo mio … ¿Seguro desea hacer esto?" – preguntó Lily temblorosa, flotando majestuosa en el aire, sus ojos inundados de temor y horror al recordar el brutal hechizo que su señor deseaba efectuar. – "M-Mi señor … es peligroso. El portal del mundo mágico, abierto podría quedar, y miles de mounstros espantosos, libres por este mundo podrían vagar. Sembrarían caos y destrucción, … muerte, ira y desolación …"

"Todo saldrá bien … El Ritual será completado. Destruirá el falso hechizo de amor y nada malo pasará. Confía en mí …"

"Confío, amo. Confío … Pero usted está jugando a un juego muy peligroso. " – dijo solemne con aire aterrador. Sus labios temblaron con cada silaba que pronunció. - ¿Quién sabe qué horribles aberraciones puede llamar con este portal espiritual?

"Debemos arriesgarnos. Sin el libro adecuado para romper el hechizo, no tenemos más remedio que recurrir a … la magia negra."

"…" – Lily guardó silencio. En su mente, un secreto resonaba, añorando ser desvelado … Sin embargo, el hada no confesó su crimen. No era el momento adecuado. El libro escondió, pero su paradero no podía ser revelado … no todavía ... aún no …

"Arthur …" – susurró Antonio, entre el límite de la conciencia y entre un profundo sueño. Su tono grave, pero gentil, envió al caballero un escalofrió que recorrió su cuerpo.

Arthur le miró, sus ojos permaneciendo fijos en su rostro. Mil y un dudas y preguntas pasaban por su cabeza de forma frenética.

"Lo siento Antonio … este es el fin de esta farsa." - dijo sin más.

Y así pues, el caballero inglés cubrió su rostro con su capucha. Una túnica verde oscuro cubría ahora su cuerpo.

Palabras en una extraña lengua fueron pronunciadas ...

De pronto, un libro negro se materializó en su mano derecha, y una fuerza invisible hacía pasar las páginas de dicho libro frenéticamente de una página a otra.

Más palabras fueron pronunciadas. Los extraños símbolos de la mesa comenzaron a brillar, iluminándose así los ojos de la anaconda tallada en madera.

Arthur alzó su mano izquierda, y una poderosa ráfaga de magia inundó la estancia. Lily se agarró de cualquier cosa que tuvo a mano para evitar que el repentino torbellino de viento cargado de energía mágica la arrastrase.

La onda de energía prohibida sacudió todo cuanto se puso en su camino ...

Un idioma antiguo y místico resonó con su eco entre esas cuatro paredes. Y de pronto, un agujero comenzó a formarse en la pared situada al frente del mago. Un agujero pequeño, pero cuyo profundo y negro abismo en forma de remolino tenía el poder suficiente para arrastrar consigo al mago y al país entero. Arthur sabía que estaba jugando con fuego ... y si no andaba con cuidado, se podría quemar. Cauteloso debía de ser. Eso lo sabía muy bien.

Y así, el portal oscuro se abrió … lentamente, revelando sus entrañas.

Extraños ruidos, escalofriantes quejidos y lamentos de angustia comenzaron a escucharse. Junto con gemidos adoloridos y otros berridos de dudosa procedencia …

Daban autentico terror …

"Prepárate para conocer el poder de la más horrible de las magias … Lily" – murmuró Arthur seriamente, con aire solemne.

"YAY~!" – Gritó eufórica el hada, muy feliz, jugando y dejándose llevar por las ráfagas de aire que la agitaban de un lado a otro, como una hoja danzando con el viento.

"¡Basta, Lily! ¡Toma esto enserio!"

"Yayyy! ¡Esto es muy divertido, amoo~~!"

Arthur iba a protestar, cuando de repente, el suelo tembló. Entonces el mago se giró y siguió con su labor.

Las palabras de Arthur ahora resonaban con fuerza, provocando un eco vivaz y estremecedor.

Otra ráfaga de magia inundó el lugar, esta vez acompañada por un cumuló de energía eléctrica. Chispas emergieron del suelo, formando rayos impresionantes creados con Photoshop y Adobe Flash Player …

Había llegado la hora de susurrar las palabras cuyo pronunciación romperían la cruel maldición:

Criaturas de los abismos de la muerte

Seres de corazón inerte

¡Yo os invoco!

Concededme la aniquilación de este amor cautivo

Deshacerlo del corazón del enemigo

Y de la victoria hacedme testigo

¡Yo os convoco!

De pronto …todo en silencio quedó, como si el tiempo se hubiera detenido.

Y entonces, una fuerte ráfaga de magia hizo temblar la casa entera, con una furia implacable y traicionera.

Antonio un terrible grito de horror emitió, cuando la ráfaga su cuerpo atravesó, provocando gran dolor.

Todos los objetos del salón comenzaron a levitar. La magia estaba fuera de control, y nadie la podría parar …


"¿Has oído eso?" –el italiano habló, con desesperación en su mirada y furia en su corazón. Al español siguieron, mas su pista perdieron, hace ya un tiempo atrás.

"¡Suena como si España estuviera gritando … junto con … otras voces … espeluznantes!"

"¡Sígueme, Alfred! ¡Debemos descubrir lo que ocurre!"


Todo era caos en aquel sótano. Todo volaba por los aires. La magia desatada, con furia emanaba, sin límite o control.

Antonio gritó. El hechizo de ensoñación había dejado de tener efecto y ahora miraba los objetos caer y levitar. Como por arte de magia, los objetos comenzaron a chocar, unos contra otros.

Antonio sintió de pronto unas manos temblorosas desatando sus muñecas. Miró hacia un lado, para al fin contemplar a su amor, que intentaba liberarle y salvarle de ese horror.

Una chispa de culpabilidad y arrepentimiento latía en el corazón de Arthur, que siguiendo el impulso de su interior, al español rescató. Lo abrazó fuerte y cayeron al suelo temblorosos, esperando que la furia de la magia no les engullera de tan vil manera.

-.-.-.-.-

De repente, sin saber ni cómo ni por qué, las ráfagas de furiosa magia negra dejaron de emerger.

Los objetos que levitaban cayeron al suelo con ruidoso estruendo.

Todo en calma quedó, y al fin, Lily de su escondite salió.

Un silencio abrumador la sala recorrió.

Antonio y Arthur, aun abrazados, respiraban con dificultad.

"Lily tenía razón … e-este método es peligroso" – murmuró entre jadeos, cerca del oído del joven moreno, que agotado por el hechizo de ensoñación, en sus brazos cayó, levemente adormilado y aturdido.

Todo estaba en silencio.

Arthur pasó sus manos suavemente por el cabello castaño oscuro, sintiendo la suavidad de esos mechones enredándose entre sus dedos.

Y de pronto …

Unos extraños ruiditos y vocecillas se dejaron escuchar, tras unos minutos de quietud y paz.

Arthur amplió sus ojos a más no poder, pues ante sus ojos se encontraban los seres más increíbles que nunca antes pudo ver …

Justo en el lugar dónde había pronunciado su hechizo, pudo apreciar un gran círculo pintado en el suelo, brillando y emanando una mágica fuerza hechizante.

El imprudente acto de magia negra, un portal a otra dimensión abrió … y el portal era ese circulo, que brillaba con esplendor.

En el interior de la circunferencia se encontraba una peculiar estrella de ocho puntas, dibujada en el frió piso. En el interior del sobrenatural dibujo, que la entrada a otra dimensión era, se encontraban curiosos seres, iluminados bajo la luz de las velas.

Uno de los estrafalarios seres dio un paso hacia el frente. Con expresión pacifica, pronunció:

"HOLY BITCH! Fuck you!" [¡Santa puta! (LOL ¿Cómo traduzco ESO?) ¡Jódete!]

El ser que alzó su voz era rechoncho, blanco y redondo, aunque ligeramente ovalado. Llevaba gafas y una curiosa sonrisa sinuosa, asemejada a la de un gatito juguetón

"Holy ¿qué? … ¿Es eso una expresión siquiera?" – exclamó confundido el inglés, mirando al bicho, con los ojos en blanco y expresión indescriptible.

"Mi nombre es Mochi!America. And you are a sucker, but it's okey … because … I'm AMERICAN!" [Y tú eres un cabrón, pero está bien … porque … ¡Soy americano! (?)]

Y mientras gritaba eufóricamente "I'm american", dio un heroico salto hacia la ventana, mientras que la banda sonora de Superman tocaba de fondo, creando una atmosfera épica. Finalmente, con el salto épico al más puro estilo película americana, se impulsó épicamente hacia la ventana, rompiendo épicamente el cristal. La escena sucedió a cámara lenta, para hacerlo más épico aun. Y así, muy heroicamente, el mochi consiguió una ruta de escape.

Tras él escaparon muchos seres similares, invadiendo así las calles.

"¡Están huyendo!" – exclamó Lily asombrada, aunque sonaba más excitada y emocionada que preocupada.

"Oh .. Dios …" – murmuró Arthur, soltando al español con cuidado y dejándolo apoyado contra la pared – "¡Qué alguien vaya tras esas cosas antes de que hagan alguna barbaridad!"

"Yo voy" – dijo un mochi, con un mostacho postizo de color negro muy vistoso y aire mafioso. Un curioso rulito sobresalía de su cabeza. Llevaba un puro gigante en la boca y un sombrero negro.– "¡El de las gafas me debe una pizza!"

Y así, el inglés vio al ser extraño partir en busca de su objetivo.

... El rostro del pobre rubio no tenía parangón. Estaba confuso, observando la ventana con la mirada perdida y los ojos en blanco, permaneciendo parado cual estatua.

Todo esto le parecía surrealista hasta a él …

De pronto, una dulce vocecilla sacó al rubio de su ensimismamiento.

"Te ves triste … ¡Déjame animarte!" - dijo aquella vocecilla tierna.

Inglaterra miró hacia sus pies, para encontrarse con un mochi chiquitín, risueño y alegantín. Era redondo y blanco como los demás, pero mostraba una expresión simpática, pacífica, sonriente y levemente sonrojada. Un pequeño tomatito se encontraba sobre su cabeza, y una galletita de la fortuna en forma de bocadillo de comic flotaba a su alrededor.

"He is a bitch" [Es una perra]– gritó de pronto Mochi!America, asomándose a la ventana para luego desaparecer sin más.

"¡No te preocupes, tengo algo que te hará sentir mejor!" – dijo alegre el ser de vocecilla dulce, ignorando al otro.

De pronto, el mochi sonriente dio un gran salto, entre brillitos, sacando dos banderitas españolas de no se sabe dónde. Comenzó a agitarlas en el aire mientras gritaba:

"¡Amuleto para la buena suerte!"

Arthur soltó un grito sorprendido y retrocedió algunos pasos, pero al final, su cuerpo reaccionó solo y se inclinó hacia delante para atrapar al vuelo a ese ser antes de que cayese al suelo.

El ser siguió agitando banderas como si nada, de forma muy mona. Arthur lo contempló asombrado. La verdad es que sentía una imperiosa necesidad de achuchar y abrazar a esa masa tibia, suave, blandita ... como si del peluche más mono de la historia se trataba. Sin embargo, se contuvo. ¡Hacer eso sería ridículo y embarazoso!

"Waa, ¡Que mono! ¿Has visto Arthur? Son tan lindos." – afirmó Antonio, que había despertado desde "no se sabe cuando" y se encontraba muy alegre y feliz como si nada hubiese pasado. En esos momentos, estaba tumbado en el suelo, con otro pequeño mochi a su lado. El español se dedicaba a picarle con el dedo en un costado y a llamarlo "monada". Mientras , el ser no paraba de decirle que se estuviese quieto y murmurar: "Rubbish" a cada rato, haciendo un puchero enojado.

Parecía molesto, pero su voz era tan tierna y adorable que daban ganas de molestarlo aun más.

El Mochi llevaba un pequeño y gracioso sombrero sobre la cabeza. Tenía cejas grandes y mostraba una expresión adorable a pesar de no parecer muy feliz. A todo contestaba con la palabra "Rubbish", aunque no viniera a cuento. Era extremadamente lindo.

"He is gay" [Él es gay] – gritó de pronto Mochi!America, asomándose a la ventana para luego desaparecer sin más.

Inglaterra se acercó a Antonio, con Mochi!España en los brazos, destinándolo finalmente junto a Mochi!Inglaterra. El primero sacó sus banderitas y las agitó alegre en señal de saludo, mientras que Mochi!Inglaterra sacó de la nada una mini-banderita de su país y la agitó suavemente, saludando a su compañero mochi.

"Arthur, ya que es biológicamente imposible que tengamos chibihispanoingleses … ¡Tengamos Mochi-hispanoingleses!"

"No podemos quedárnoslos" – replicó Arthur en tono rabioso - "Debo invertir el hechizo y llevarlos a su mundo … " -Arthur se giró, viendo que el portal ya se había cerrado casi por completo -"Debemos devolverlos a su hogar ... N-no sé exactamente como … p-pero …"

"Pero Arthur … míralos" – dijo Antonio dulcemente, su expresión comenzando a suavizarse hasta formar una sonrisa llena de ternura, mientras señalaba con su dedo con gran premura.

Arthur miró hacia donde señalaba. Allí se encontraban los pequeños y graciosos seres. Mochi!España estaba rodando su tomatito por el suelo, muy feliz de la vida, mientras Mochi!Inglaterra lo miraba sonrojado con ganas de unirse al juego, pero demasiado testarudo para admitirlo. Ponía pucheros realmente … adorables.

"¡Que monos!" – Dijo Lily entre una atmosfera llena de corazones.

"¡Adoptémosles!" – gritaron Lily y Antonio, acercándose a Arthur con ojos brillosos e ilusionados.

"¡No podemos!"

"Arthur" – Más ojos brillosos.

"No"

"Arthur~~"

"N-No …"

"¡Arthur!"

"..."

"Arthurrr~~"

"¡Basta! ¡Solo por un tiempo hasta que aprenda a abrir el portal! ¡No me miréis así! ¡Me dais grima!"

"YAY!" -Antonio y Lily pegaron un grito de júbilo. La pequeña hada comenzó a bailar feliz, flotando en el aire con gracia y sutileza. Mientras, Antonio se abalanzó sobre Arthur, tomándole de las manos.

"Gracias Arthur. Gracias. ¡Gracias! Thenk yuu!

"¡Es 'thank you'! ¡Thank yooouu!"

"Tu padre debe de ser pirata ... porque tú eres un tesoro."

"¡No empecemos de nuevo con los piropos, Antonio!"- reclamó sonrojado - "¡No empecemos!"

"¿Quieres oír un piropo guarro?"

"NO"

"¡Me gustaría ser pirata, no por el oro y la plata, sino por lo que tienes entre pata y pata!"

"¡ANTONIO!"

"¡A Mochi!España lo llamaremos 'Tomatín' y a Mochi!Inglaterra lo llamaremos 'Cejitas'! ¡YAY! " – Añadió Lily muy contenta como si nada mientras bailaba de forma alborotada. Mientras decía decía esto, saltaba sobre los mochis, revotando contra sus cuerpos blanditos y usándolos como colchonetas.

"Don't touch me! [¡No me toques!]" – gruñó 'Cejitas' con el ceño fruncido.

"¡Lily, vas a abollar a nuestros hijos!"

"¿Qué voy a ser con estos dos? " murmuró Arthur, cubriendo su rostro con la palma de la mano.


Mientras, en otro lugar no muy lejos de allí:

"¿Es verdad eso que dices, pequeño ser blanco?" – Exclamó Alfred, sosteniendo en sus manos a una criaturita mochi enredada entre las redes que colocaron como trampa. - "¿Escapasteis por el portal de magia negra?"

"¡Arthur ha ido demasiado lejos! ¡Está llevando a España al lado oscuro! ¡Lo quiere hacer satánico! ¡bastardo!"

"Dios mio … ¡No puedo creer que Arthur hiciera todo esto! ¡Atreverse a abrir un portal … lleno de fantasmas! ¡Y cosas que dan miedo!" – exclamó America horrorizado, aun aterrado por los aullidos de horror y los rayos impresionantes creados con Photoshop y Adobe Flash Player …

"¿Ves? Te dije que Arthur hechizó a Antonio y ahora vete tú a saber lo que quiere hacerle. Juntos son un peligro y debemos separarlos por el bien de la humanidad."

Alfred lo miró directamente a los ojos, dubitativo.

"Está bien" – exclamó tras unos segundos de reflexión – "Tienes razón. Debemos d- … ¡Ah! ¡Estate quieto pequeño! … jajaja ¡Mm-me haces cosquillas!" – exclamó el americano risueño cuando el pequeño mochi se coló dentro de su camisa.

"I'm american! I love you América!"Soy americano! ¡Te amo, America!] – gritó el chiquitín de forma mortalmente aguda, destrozando los oídos de Romano, que comenzó a sentirse mareado.

"YAY! ¡Mochi me ama!" – gritó Alfred eufórico abrazando a su adorable mochi, mientras Mochi!America se acurrucaba contra él amorosamente, mirándole como si el rubio se tratase de un dios.

"Solo son unos bastardos" – replicó simplemente Mochi!Romano, con aire indiferente.

"Por fin alguien que entiende mis sentimientos" – murmuró Romano mirando dramáticamente a su mochi con lagrimas en los ojos …

"Supongo que nos ayudaran en nuestra misión … ¿No es asi?"

"Claro que sí. Formaremos un buen equipo."- exclamó Romano -" Nuestra única misión será incordiar a esos dos hasta que se separen. ¡Por su bien! ¿Estáis conmigo?"

"¡Siii!" – exclamaron todos.

"¿E-Eh? … O-Oh … ¿enserio? N-No suelo tener tanto apoyo" – dijo el italiano confundido – "En fin … Tú te llamaras Pizza" – dijo señalando a su mochi.

"¡Y tú te llamarás 'Pan,pan, americano'! ¡Como la canción!" – exclamó Alfred, mirando a su mochi.

"¿Qué? …" – dijo Romano mirándolo como si estuviese loco.

"Mmm … ¡quizás le llame Hero! … "


Lol

He 'tuneado' al Mochi de Romano x'DD Asi es como me lo imagino yo. Asi queda más interesante xD

Los que no sepan que son los Mochis seguro estarán algo confundidos y no entenderán ciertas partes. Les recomiendo que se vean las tiras de Mochihetalia. Están en Livejournal.

Madre mia … bien me gusta inventarme chorradas … Espero que a pesar de todo, en alguna parte retorcida de sus mentes, les haya gustado xD

En un review me han dicho que si esto iba a acabar en Spamano y UsaxUk. Lo siento, pero creo que de momento prefiero dar el gusto a las personas a las que no les agradan mucho las parejas convencionales o que simplemente están aburridas y quieren más diversidad mundial xD

Yo ya tengo un fic spamano, de todas formas (algún día terminaré el capítulo final de una vez por todas. Me he quedado atascada ^^U )