Disclaimer: D. Gray man no me pertenece.

―Dialogo de los personajes―

Pensamientos de los Personajes

Voz de la Inocencia

Cap. 13: Rendición

La luz de la luna ilumina con suavidad la piel canela del varón, envuelta en una simple camisa blanca y unos pantalones negros sueltos, mientras disfruta con total armonía el licor de las uvas, con aquellos ojos dorados perdidos en el regocijo de un plan perfectamente ejecutado. El control de sus habilidades sobre la materia oscura y la inocencia han traído un impredecible resultado, casi se sentía mal por Allen. Casi. Tanto esfuerzo y paciencia para no herir a sus viejos camaradas lo habían llevado a la completa ruina, su alma ya no soportaba más el duelo de voluntades, y con el Crown Clown de su parte, el fiero guerrero de ojos grises cayó de vuelta , en las garras oscuras del músico.

―Te ves complacido, Neah.

El pelinegro suelta la copa de vino la deja sobre la mesa, volteándose ante su acompañante.

― ¿Te parece?

―Mucho. Tanto que me aterra preguntar el porqué.

Neah sonríe con burla. ― No digas ese tipo de cosas Marian, somos amigos. ― dijo, en un tono sarcástico.

El ex general entrecierra los ojos ante la actitud tan amigable del músico, si conocía de Neah era que nunca mostraba emociones sin tener una razón, lo cual no era bueno. En las circunstancias en las que se encontraban, quién debía estar feliz era Allen, no Neah, pues el Noah traidor estaba en total desacuerdo con sus métodos pacifistas.

― ¿Por qué me miras así? Estoy siguiendo los pedidos de Allen al pie de la letra, debería recibir una estrella por portarme tan bien. ― ironizó con voz juguetona. ― Ya quita esa cara, me arruinas la bebida.

― ¿Qué has hecho, Neah? Quiero la verdad. ― demandó con seriedad, sin apartar la mirada.

Los filosos ojos dorados del Noé se mantienen decididos y tranquilos ante la inquietud del exorcista. Solo un poco más, un poco más de tiempo para que su pequeño movimiento surtiera efecto. Ya podía saborear la victoria, Allen era un buen amigo, le debía por muchísimas cosas, tanto del pasado como del presente. Pero había un problema.

Allen seguía allí.

Y ya no era necesario.

Para él, Allen ya había cumplido su propósito.

Era hora de que Allen se marchara y él pudiera disfrutar a sus anchas, llevando sus planes de la manera que le parecía, actuando como le plazca, sin tener al exorcista obstruyéndole el camino.

―Contéstame, Neah. ¿Qué has hecho? ― inquirió con más fuerza el ex general, dando un paso adelante.

Sí era necesario, Cross saldría del camino también. Solo era cosa de esperar el momento más oportuno.

Los sonidos de pasos corriendo llegaron hasta la habitación del catorceavo, trayéndole consigo una satisfacción infinita. El tiempo había acabado, y él había ganado contra Allen solo con mover un par de dedos. La puerta de la habitación se abre de golpe, revelando la silueta femenina de Lenalee, cubierta por un camisón corto color crema y una nefasta aura de derrota. Sus ojos no reflejan la misma valentía que antes, parecen vacios y perdidos, sus mejillas están envueltas en un tono rosáceo, símbolo de que las lágrimas han caído con fuerza.

―Lenalee ¿Qué estás haciendo aquí?― preguntó Cross, incrédulo por su estado.

Neah sonríe complacido. ― Deberías ir a descansar Marian, yo me encargaré muy bien de nuestra invitada.

Sin embargo, Cross se dirige a la exorcista y la toma por los hombros, ante el fastidio de Neah.

―Salgamos de aquí, Lenalee. Te acompañare de vuelta a tu habitación, sígueme. ― insiste, intentando hacer que la joven salga de la habitación y se mantenga lejos del ojidorado. ― Lenalee, vamos.

No obstante, los orbes morados pasan de ver la figura de Cross, concentrados únicamente en la altiva apariencia del pianista, allí, de pie con una sonrisa de gloria. Quiere acercarse, pero la fuerza de las manos sobre sus hombros le impide la tarea, levanta la mirada, encontrándose con el rostro confundido de quién , en algún momento admiró por su fuerza, y ahora solo le ve como un peón más en aquel juego nefasto que es la guerra.

―Creo que tu presencia aquí es innecesaria Marian, te mandare a dar una vuelta por mi arca hasta que te necesite. ― bromea Neah.

― ¡Espera Neah! ― exclama Cross, volteando a verle. El chasquido de dedos del joven lo mando sin aviso a la cuidad blanca, un lugar lejano desde donde no podrá proteger a la exorcista.

― Las interrupciones en esta charla son un estorbo. ― afirmó con gracia, mirando la figura de la chica en frente suyo. ― He esperado mucho por nuestra conversación, no quiero más personas metiches, ponte cómoda.

Cierra la puerta con seguro, dejando un rastro de magia en la cerradura solo por las dudas. Regresa a atender a su invitada, viendo que ella ha optado por acercarse al ventanal de su habitación, observando la noche tanto como él hizo antes de la llegada del mujeriego pelirrojo.

― ¿Qué te ha hecho cambiar de opinión? La última vez que hablamos ni querías que estuviera cerca, incluso tu guardián te aparto. ― comentó a una distancia prudente. ― ¿Te has enterado de algo que no te ha gustado, Lenalee―chan? ― pregunta con burla, metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón.

La Lee voltea a verle, con una expresión cansada.

―Todo este tiempo… ¿solo estabas jugando? ― preguntó ella, con un ligero tono rencoroso. ―Nos has hecho creer que necesitabas de la inocencia, cuando la verdad es totalmente distinta.

―Oh, me has descubierto. ― musita, con un tono de culpa mal fingido. ― Es cierto que tener o no el cubo de inocencia me es irrelevante. ― asegura, restándole importancia al asunto. ― Caer con la misma piedra sería un error muy grave, prefiero tomar mis precauciones.

El rostro de la Lee se contrae por la cólera, ha sido muy tonta por creerle todo ese tiempo. Ha sido ingenua, demasiado. La confianza en sí misma se ha partido en pedazos ante el recuerdo de aquellas líneas en el diario que Mana le hizo llegar, todo en lo que venía creyendo desde que decidió sacrificarse por la Orden fue una verdad a medias, apenas un pedazo diminuto de toda la realidad que la aqueja.

―Traerme a este lugar era solo para calmar a Allen, estabas esperando que se debilite.

―Buena deducción, claro que tengo muchas otras ideas para ti. ― respondió, dando unos pasos hacia ella. ― Dime Lenalee… ― susurra, deteniéndose justo al frente de ella, apenas a un paso de distancia. ― ¿Qué es lo que deseas pedir? Ahora que sabes de lo que soy capaz, sabes que tu querida Orden puede desvanecerse con muy poco esfuerzo, vamos, dime. ¿A qué has venido aquí?

Los ojos de la joven se llenan de lagrimas inconscientemente, ya no es capaz de fingir fortaleza, cayendo por sus mejillas en un par de cascadas dolorosas, su rostro se contrae ante el pánico de lo que está a punto de hacer, pero no tiene más alternativas, es su única salida. Neah parece sorprendido de verla rota con tanta facilidad, apenas y había tenido que soltarle la historia completa y la tenía a su merced.

―Dime Lenalee… ― susurra seductor, tomando el rostro de la chica con ambas manos. ― ¿qué deseas? Yo lo puedo cumplir, cualquier deseo. Vienes a rogarme por ellos ¿no? Esta sería ya la segunda vez… así que me tomare mi tiempo.

El aliento de sus palabras parece aumentar el furor de las lágrimas en ella, convirtiéndose en un temblor incapaz de parar.

―Solo dilo… mi querida Lenalee… yo puedo cumplirlo todo, a cambio de tu eterna lealtad, algo tan pequeño como eso… Lenalee. Sabes que puedo, vamos dilo.

Los labios femeninos tiemblan entre quejidos.

―Mi familia…Allen, los exorcistas, mi hermano… ― musita ella, juntando un poco de coraje. ― no toques a mi familia… por ningún motivo, los envuelvas en esta guerra.

El músico desliza una mano por el cuello femenino, enterrando sus dedos por entre el cabello verde de la exorcista.

― ¿A cambio de? ― pregunta, malicioso.

Lenalee ahoga un sollozo con fuerza, tragándose el miedo que la paraliza. El odio hacia sí misma le corroe los labios, secos por las palabras que va a decir.

―Me rindo…

Los iris dorados brillan extasiados ante la derrota del espíritu de la Lee, tiene mucho tiempo esperando por eso. Por esas simples palabras.

―…Haré lo que sea, todo lo que me pidas…

Neah sonríe, acariciando las mejillas llorosas de su nueva musa. Por fin, tras muchos años de espera la tiene, su amado corazón de inocencia, suyo… únicamente suyo. Fuera del alcance de cualquier otro. Su aliento choca contra los labios de ella, quien se congela por las intenciones del Noah.

―Buena chica. ― felicita Neah, mirando directamente los aterrados ojos de Lenalee. ― Has hecho la elección correcta, mí amada Lenalee. ―Al igual que antes, haz escogido la opción correcta.

Su felicidad iba en aumento, apenas con poner aquel viejo diario en als manos de la chica había logrado acorralarla.


La pelea de prueba de los reintegrados exorcistas a la orden llevaba ya más de tres horas desde su inicio, con la aprobación de ambos chicos como un hecho, el experimento seguía por simple deleite y reconocimiento de los miembros activos.

Komui tuvo la intención de detener la pelea, pero los exorcistas le pararon en el acto. Ellos querían probar la lealtad y voluntad de los antiguos miembros de la Orden, no los aceptarían por ningún motivo de tener un alma débil y con facilidad para sucumbir a la oscuridad.

El pensar en caer como un caído no era un recuerdo agradable para ninguno.

―Aunque hallan pasado la prueba aún es inquietante ver la diferencia en capacidades entre ambos. ― comentó Bak, mirando la gran pantalla dividida en dos. ― Debo decir, sin ofender… ― mencionó, mirando a los exorcistas tras de él―. Que estoy muy decepcionado.

Komui le miró con escepticismo, él tenía una opinión muy similar al respecto.― Quizás no se ha ajustado lo suficiente, Kanda-kun es un caso especial en lo que a compatibilidad se refiere después de todo.

― ¿Komui-san no le han dicho? ― preguntó Chaoji con una gota en la cabeza. ― Debió leer los análisis de Kanda-san y Lavi-san con más cuidado.

El supervisor levanto una ceja, ¿se había perdido de algo? Sus ojos se clavaron inmediatamente en Reever, en busca de una respuesta clara. En un momento tan crucial necesitaba saber el todo de todo. Su mano derecha le miró con aburrimiento, ¿en serio? , si hasta le dio los papeles y le señalo los puntos más resaltantes del examen del espadachín. Komui era muy despistado en situaciones estresantes.

―Ah… mire la pagina tres del informe médico de Kanda. ― respondió, regresando su atención al espectáculo de las batallas de ambos exorcistas. ― Si lo compara con los resultados de Lavi entenderá a lo que se refiere Chaoji.

El Lee hizo lo dicho con suma curiosidad, si de algo siempre se sentía orgulloso era de saber todo sobre sus subordinados, sus preocupaciones, sus temores y sus fortalezas. Solo pensar que el joven samurái había cambiado en algo atraía toda su actitud sobreprotectora.

―No puede ser― musito, levantándose de la silla con el informe de Kanda en la mano. ― Es imposible. Esto es…

El informe se resbaló de su mano, cayendo sobre el escritorio compartido de todos los líderes de las ramas de la Orden, Bak fue el primero en tomarlo, obteniendo la misma expresión de sorpresa que Komui.

―Tienes que estar bromeando… ― dijo, volteando a ver a todos los exorcistas detrás de él. ― ¿Es broma verdad? Debe haber algún error aquí.

Amaya negó con la cabeza, sin cambiar el semblante sereno de su rostro.

―Es posible. De hecho, la prueba misma está en la prueba médica. Ha sido una sorpresa para todos nosotros también. ― agregó, con el reflejo de la batalla de Kanda en sus ojos. ― Sería un avance mucho más grande que el de Haru en ese aspecto.

Reever continuó viendo la batalla de Kanda con interés, casi nada en el parecía diferente. Casi nada. Pero había diferencia, estaba muy bien comprobada al milímetro. El análisis de los miembros de Crow era fiable y por tanto, imposible de ser alterado.

―Esto es un milagro. ― calificó Komui, con las manos sobre su rostro. ― Un milagro…

Sus palabras salen con una gran sonrisa, acompañada con unas pequeñas lágrimas de felicidad que se asoman por sus ojos. La alegría le estalla del pecho, luego de tantos años con el remordimiento de la penitencia de Kanda, por fin, luego de tanta desgracia, algo positivo resultó de verse envuelto con la Orden una vez más.

Se preguntaba si el peli azul lo había notado. ¿Qué pensaría? ¿Cambiaría su opinión? ¿Tendría otra perspectiva de la vida ahora? Las razones que lo trajeron de vuelta no eran claras para ninguno de los miembros en la Orden que lo conocían desde pequeño, incluso Lenalee le dijo que Kanda estaba en la Orden por el hecho mismo de odiarla.

Kanda se había quedado en forma de penitencia por no salvar a Alma Karma, por los atroces acontecimientos que trajo él permanecer con vida, porque no se perdonaba el hecho simple de respirar el día a día.

Komui sabía que la única razón que movía a Kanda era morir en alguna batalla.

La administración central lo aceptó sin muchas ganas, con la condición de mantenerlo bajo vigilancia y lo más vivo posible para sacar provecho de su cualidad de sobreviviente de la segunda rama. Todo para beneficio de Dios, según Leverrier decía. Y a él, la verdad, le importaba muy poco. De ser por él ya hubiera mandado a Kanda y a Lenalee muy lejos de la Orden ni bien los tuvo al frente, eran niños cuando fueron reclutados, inocentes niños con la maldición de portar el fragmento de Dios.

Y ahora, luego de años de sufrimiento, de ver de nuevo a su difunto mejor amigo, Kanda había ganado una vida que él negó con todas sus fuerzas. Abrumado por la alegría se dejó caer sobre su silla de nuevo, escuchando los murmullos de sorpresa de todas las cabezas de las divisiones de la orden, el descubrimiento era simplemente un "milagro".

Un muy merecido milagro.

―Esto sobrepasa por mucho la evolución de la inocencia de Haru-kun. ― comentó Reever, atrayendo la atención de todos. ― Hidden Order fue un caso relacionado a su misma habilidad, pero en el caso de Kanda no tienen nada de parecido. En su forma equipo Mugen utilizaba la energía vital de Kanda como fuente de energía, pero ahora es posible que haya perdido esa capacidad.

―Y a cambio ha cambiado la posición de Kanda como un sobreviviente de la segunda rama. ― completó Komui, con una amplia sonrisa. ― Su cuerpo ya no necesita del sello en su pecho para regenerar las heridas y tampoco consumirá más su energía vital; la composición de su naturaleza biológica de segunda rama ha pasado a convertirlo en… un humano en su totalidad.

Marie y Tiedoll sonríen ante la afirmación. Desde que el maestro de Yuu se había enterado, gracias a las conexiones mentales de Kazuo, que su querido pupilo se había convertido en un ser humano, sin aquellas agresivas características que consumían su vida al igual que Alma, no podía caber de regocijo. No recordaba las cantidades de veces que le escucho de pequeño quejándose por su propia vida, diciendo que era un monstruo traído del infierno donde prefería haberse quedado, al lado de la mujer que en realidad extrañaba.

Tanto dolor que fue sellado entre las memorias de Kanda, con el único propósito de que lograra convertirse en un exorcista fuerte para luchar contra el Conde. Listo para luchar hasta que el sello dejase de funcionar, sin tener la facilidad de morir de los demás, como un alma perdida cuya única tarea es sufrir su condena.

―Te ves feliz, Tiedoll. ― comentó Cloud.

El maduro exorcista no borró su sonrisa. ― Lo estoy. Por mucho que Sokaro le presione, no puedo dejar de ver que Kanda tiene esa sonrisa en el rostro, jamás lo vi expresarse así cuando se trataba de su inocencia o de la Orden, esta… es la primera vez.

Los demás exorcistas parecen igual de conmovidos, a excepción de los nuevos miembros, quienes siguen sorprendidos de la extrema habilidad del japonés, ninguno puede quitar su cara al ver a Kanda disfrutar su pelea con Sokaro.

―Kanda-san es un oponente formidable. ―añadió Haru, con una sonrisa desafiante. ― Ya quiero entrenar con él, será muy entretenido.

― ¿En serio? A mí aún me parece sospechoso. ― dijo Amaya, con un tono molesto. ― Defensa, ataque, resistencia, agilidad, compostura, fuerza. En todos los aspectos de combate ha sido capaz de integrarse con su inocencia evolucionada en apenas minutos. ¡Esta de igual con Sokaro-san! ― exclamó en un mohín. ― ¡Llevan horas así y apenas tiene unos cortes pequeños!

Los tres niños del grupo de exorcistas se miran entre ellos ante el berrinche de la peli vino. Era obvia la razón de tanta habilidad. Los hermanos tomaron una mano cada uno de la niña vidente y alzaron los brazos, en busca de atención.

― ¿Pasa algo niños? ― preguntó Miranda, agachándose a verlos.

― ¿necesitan algo? ― se unió Krory, mirando hacia abajo. Los niños negaron con la cabeza al mismo tiempo. ― ¿Entonces?

Ellos compartieron un aire confidente, hasta que Eliott se atrevió a decir su secreto. ― ¡Kazuo-san no es justo! ¡Nosotros queremos decirles! ― exclamó con las mejillas infladas. Todo el grupo de exorcistas voltearon a ver al de ojos dorados, con una clara mueca de curiosidad. Por lo general los niños jamás opinaban en temas tan complejos o delicados, por el contrario, se mantenían callados o abrían la boca cuando era algo muy importante.

Kazuo se cruzó de brazos. ― Esta bien, díganles ustedes. ― animo, con un movimiento de mano. Los niños se alzaron en alegría, pero las miradas de los exorcistas seguían en el exorcista de inocencia mental ―. Pregúntenles a ellos, me han pedido que no diga nada.

Ante las sonrisas divertidas de los más jóvenes en la Orden Reever se atrevió a avanzar hacia ellos, arrastrando su silla.

― ¿Qué cosa quieren decir niños? ― preguntó amable.

Los infantes inspiraron hondo, y Alexander comenzó con su explicación.

―Nosotros sabemos porque Kanda -san es tan fuerte. ― admitió, con una sonrisa amplia en el rostro.

―Kanda es fuerte porque es un exorcista experimentado niños, ya era así de fuerte antes ― argumentó. ―. Su progreso no es de mucho asombro si piensas lo habilidoso que era antes, se la pasaba destruyendo los robots de Komui de un tajo.

― ¡Reever-san! ― reclamó Amaya. ― Sabe que aunque fuera un general no debería poder representar pelea a Sokaro-san. ¡Es imposible!

―Eso es verdad, nosotros llevamos muchísimo tiempo entrenando con nuestras inocencias evolucionadas, Kanda-san solo lleva horas. ― agregó Chaoji, con el dedo en alto. ― Y yo se que tan fuerte era Kanda-san hace mucho.

Los comentarios siguieron corriendo por el grupo, con el mutismo de Cloud, Kazuo, Tiedoll y Marie, quiénes siguen pendientes del encuentro. Sin embargo, los niños no parecen complacidos por ser ignorados.

― ¡No es eso! ― exclamó Eliott en voz alta, callando a todos. ― ¡Kanda-san es fuerte por otra cosa!

Los exorcistas, incluyendo los que se mantuvieron callados, excepto Kazuo, se voltearon a ver a los niños, curiosos de la realidad sobre el poder de Kanda. Los niños se balancearon con las manos y alzaron a voz junta.

― ¡Es porque su inocencia le ama! ― gritaron, con un sonrojo infantil en las mejillas.

Todos los presentes en la sala dejaron de respirar, volteando automáticamente a ver a los niños. ¿Habían dicho amar? Tenían un promedio de cinco a doce años, ellos no sabían de amor. ¡Todavía ni lo habían vivido!

―Niños deben de haberse confundido, eso no es posible… ― musitó Reever, calmando la emoción de los más jóvenes. ― No hay forma de que…

― ¡Es la verdad! ― argumentaron los hermanos. ― ¡Nosotros lo hemos oído! ¡Delia-chan también! ¿Verdad? ― inquirieron, volteándose a la mayor.

La rubia asintió, nerviosa por todas las miradas sobre ella. ― La escuche cuando se activo, podemos verla también… su inocencia.

En ese punto de la conversación todos comenzaron a atar cabos y tener dudas. Era de conocimiento público que entre todos los exorcistas, el par de hermanos, Delia y Timothy eran capaces de visualizar la figura de inocencias ajenas con suma facilidad; en el caso del peli celeste era algo normal, pues Tsukikami era visible para él la mayoría del tiempo. No obstante, para los otros infantes, era considerada una habilidad especial, quizás relacionada a la edad, pues al igual que a los demás exorcistas, los menores habían vivido experiencias traumáticas.

― ¿Estás seguro de eso Delia-chan? ― preguntó Komui, algo abstraído por la confesión de los niños. Ella asintió tímida. ― Eso es… inesperado.

―Pero cierto. ―agregó Bak, centrándose de vuelta en la pantalla. ― Sí te pones a pensarlo el grado de sincronización que Kanda muestra es solo posible si ha entrado en contacto con la verdadera forma de su fragmento, y sea el trato que hayan hecho, la resolución de Kanda debió dejar al alma dentro muy complacida.

Komui asintió con la cabeza, tenía mucha lógica. Kanda presentaba una evolución jamás vista en el grupo de apóstoles de dios, inclusive podría plantarle cara a Lenalee.

―Lástima que no podremos decir lo mismo de Bookman Junior.

Las palabras rencorosas de Amaya cortar la tensión en el grupo de observación. Si… Kanda estaba teniendo un grandioso avance en batalla, pero Lavi era otro asunto. La batalla entre el aprendiz de Cloud daba toda la balanza en contra del pelirrojo, pues, aún con su inocencia evolucionada, era obvio que no era capaz de controlarla con la misma destreza que Yuu.

―Niños, ¿puedo pedirles un favor? ― preguntó Komui, atrayendo a los niños hacia él. ― ¿Pueden ver la inocencia de Lavi y decirme que le ocurre?

La pregunta de Komui atrae las miradas negativas de todos los exorcistas. Ha hecho algo innecesario e imprudente. Sin embargo, los niños no parecen aquejados por ello, al contrario, se enfocan en mirar la pantalla y ver el encuentro entre su "hermano mayor" y el chico del parche. Sin embargo, tras unos segundos, Eliott y Alexander corren al refugio de los brazos de Krory, perturbados. Delia se mantiene de pie, con un ligero temblor en la boca.

― ¿Qué sucede? ― preguntó el vampiro, consternado por el inusual susto de sus pequeños. Los niños no responden, enterrando sus cabezas en el uniforme de Krory.

―Se han asustado. ― aclaró Miranda, volviendo a mirar las pantallas para asegurar su habilidad. ― No hay señales de anomalías.

―Komui-san, Delia no se ha movido. ― agregó el líder de la rama americana, mirando a la pequeña con los ojos perdidos.

El Lee se acercó a la niña, recordando cuando solía calmar a Lenalee con sobarle la cabeza.

―Está bien si no me lo dices, tranquilízate Delia-chan, no importa. ― suavizó.

La rubia negó con la cabeza. ― Es raro. ― confesó, señalando la pantalla.

― ¿La inocencia de Lavi? ― consultó Tiedoll. Delia asintió.

―Su inocencia se ve… muy enfadada.


Tenía muchísimo tiempo luchando contra su misma cabeza, era obvio que el poder de su inocencia era distinto, se podía sentir con solo mover su martillo, pero la diferencia entre la afinidad que tenía al manejarlo le preocupaba. Cuando era una inocencia tipo equipo su única preocupación era que el arma se fuera a quebrar por el exceso de daño o uso, o quizás amos, como ocurrió durante la pelea contra Tikky Mikk; sin embargo, ahora le preocupaba más que sus brazos se rompieran al contacto.

Al inicio de la pelea tuvo que analizar con cuidado las nuevas habilidades del pequeño Timothy, quién ya con más años y mucho entrenamiento no le daba tregua alguna, casi ni le dejaba respirar. Y no era porque tuviera un estilo de pelea muy habilidoso como el de Kanda, para nada, pues Lavi se enfrentaba exactamente al mismo estilo que poseía.

Tras recibir un choque eléctrico por parte de su contrincante salió rodando varios metros, incapaz de moverse por el dolor, soltó su martillo en el proceso y se levantó a ciegas, jadeando como si el oxigeno en el aire no fuera suficiente.

―Pelea. ― demandó el ex niño ladrón. ― Levanta Bookman Junior.

Su voz sonaba molesta, y su rostro daba a entender que no estaba para bromas. No obstante, al ver que el pelirrojo no lograba levantarse por sí solo optó por poner cartas en el asunto.

―Dije que te pararas imbécil. ― regaño. De un salto hacia adelante apareció al frente del pelirrojo, sorprendiéndolo por la suprema facilidad de su movimiento. ― Te lo advertí. ― dijo más irritado. Utilizo ambas manos para tomar el mango del martillo que atrajo con su propia inocencia y golpeó de lleno a Lavi contra el suelo con el costado del martillo, escuchando el grito de dolor sin remordimiento alguno. ―Patético, Bookman Junior.

Lavi escupió un poco más de sangre, percatándose de que, por lo menos, ya había perdido medio litro de sangre entre cortadas, golpes y demás. Escucho el estridente sonido de su martillo contra el suelo, levantó la vista y Timothy lo miraba desde arriba con los brazos cruzados.

Y una mirada de sumo odio concentrado.

―Ponte de pie, Junior. ― demandó, golpeando con su pie el martillo para acercarlo a Lavi. El pelirrojo apenas y estiro la mano, sin alcanzar su arma. ― Basura. ― insultó el menor, apartando el martillo de una fuerte patada, mandándolo a un extremo de la habitación. ―Incapaz de empuñar tu arma, ¿qué clase de guerrero tiene miedo de su propio poder? Verte me genera nauseas, maldito Bookman.

El iris verde de Lavi captó el sentimiento de repugnancia en sus palabras.

― ¿Qué te han hecho los Bookman? ― preguntó, intentando levantarse con todo lo que podía. ―Hablas y hablas con tanto rencor, no recuerdo que te haya hecho algo. ― contestó con algo de fastidio, aún desde el suelo.

La facción del menor se contrajo en un destello de ira. ― Qué me han hecho preguntas…―musitó, apretando los dientes. ― te diré que me han hecho…― contestó, estampando su bota de lleno en el hombro derecho de Lavi, estrellándolo de vuelta al suelo.

El grito ahogado de dolor rebotó en los oídos del joven, pero no paro la presión de su pie en contra del cuerpo adolorido del Junior.

―Tu asqueroso clan nos ha marcado… ― sentenció, con una sonrisa retorcida de malicia y venganza. ―… como nunca merecimos.

― ¿Q-Que?

El exorcista de cabellos celestes levanto la mirada, pasando su mano por su frente, resplandeciendo el jade fragmento de inocencia incrustado en él. Podía sentir con claridad el poder fluyendo en respuesta a su rabia, un incontenible poder. Iba a desquitarse un poco, ya tenía mucho tiempo esperando a que el pelirrojo pudiera adaptarse a su inocencia durante la batalla, ahora no le iba a dar tregua.

―Adaptarse a la inocencia evolucionada parece ser una tarea muy difícil de cumplir para ti, tremendo fracaso, Kanda-san ya se ha ganado el respeto de mis hermanos y el mío. Tardo apenas unos minutos en compenetrarse con su inocencia y obtener el verdadero poder para pelear como un hijo de Dios. En cambio tú… ―dijo con desprecio.― No vales si quiera la oportunidad. ― sentenció. ―Eres escoria.

No espero ni que cogiera aire para lanzarlo con una potente patada al extremo de la habitación, escuchando con cierto placer retorcido el eco del grito adolorido y el crujir de la pared al desplomarse sobre el cuerpo del exorcista.

―Tsukikami― llamó. ― Ven a mí.

La serena voz del exorcista de doce años resuena fuerte en el laberinto creado por Miranda, reflejándose en la acumulación de un haz de luz azulada que aparece justo al lado del niño, casi como una entidad divina. Lavi, entre quejidos logra apartar las rocas de encima de su cuerpo, notando que no muy lejos está su adorada arma. Se levanta apenas, vislumbrando el cuerpo de inocencia formarse al lado de Timothy.

Según sus registros, ese debía ser el ente de la ex inocencia parasitaria del mocoso, la proyección adulta conocida como Tsukikami. Pero era la primera vez que lograba contemplar a tan peculiar inocencia por sí mismo. Como Allen se lo había comentado hacia muchísimo tiempo atrás, Tsukikami era una versión adulta de Timothy, solo que de aspecto distinto.

El brillante color azul aguamarina de los cabellos del Hearst es reemplazado por un violeta pálido, su piel es de un blanco similar al usado por las geishas japonesas, los ojos tono durazno del niño eran un iris oscuro en su versión adulta, adornado por contornos verdes que resaltaban también sus labios y la marca de cruz en la frente. Su ropa es de estilo oriental, con unos cuadros, diseños y líneas que revelan el ser traviesa de su joven usuario.

Tsukikami, es sin duda, una versión celestial de Timothy.

Una versión que, a simple vista, está dispuesta a cumplir órdenes sin remordimiento alguno.

― ¿Qué ocurre? Me estaba dando una buena siesta. ― se quejó el ente de inocencia entre un bostezo. ― Oh, pero si es Bookman Junior, se ve que es poca cosa si has usado apenas un 30% de tu poder para dejarlo así.

―Ya cállate. No te llame para que me digas lo que ya sé. ― cortó el amo, apretando los puños a los lados. ― Me he cansado de este pedazo de mierda, así que tú tomaras el control y lo eliminaras por mí.

― ¿Estás seguro? Tiene un fragmento de inocencia, es compatible. ― argumentó sin mucha aflicción, mirando al pelirrojo a lo lejos.

Timothy no pareció complacido con la respuesta. ― Al demonio con su fragmento, sea tu hermano, amigo o un perro no me interesa. Ese fragmento está loco si viene a traerme escoria traidora al cuartel. ¿Qué se ha creído? No ha dado ni pelea, estoy seguro de que si le matamos le haríamos un favor en lo que refiere a su gusto por acomodadores.

Los afilados ojos negros de la inocencia se obscurecieron ante la voluntad de su amo. ― Entendido, me tomaré mi tiempo esta vez. Eliminar akumas se ha vuelto tan rutinario que matar un humano será un entretenimiento fabuloso para mis niveles de estrés. ― califico, cruzándose de brazos en actitud ganadora. ― Hazme espacio un poco Timothy-chan, tengo mucho para desquitarme con este sujeto.

―Haz lo que te la gana, me tiene sin cuidado. ― musita fastidiado, se estira de brazos y respira profundo. ― ¡Entra!

Al comando de la voz Tsukikami se convierte en un haz de luz que entra al cuerpo de su dueño, adaptando la apariencia del niño al blanco de su piel, el color de su iris y las marcas felinas de su rostro. Y al igual que la cruz que resplandece en Tsukikami, la piedra de inocencia solidificada en Timothy se transmuta en una cruz afilada.

―Listo.

La voz más grave del exorcista denota el éxito de la posesión de la inocencia. Su rostro se curva de alegría al ver que Lavi ya ha salido de los escombros y se apoya sobre su martillo, intentando no caer por los golpes que hacen mella en su cuerpo.

― ¿Qué? ― pregunta tosco el pelirrojo, tras notar la intensa mirada del exorcista poseído sobre él.

Tsukikami, en el cuerpo del niño, ladea la cabeza. ― Voy entendiendo porque regresaste a la orden. ― comenta, con una amplia sonrisa maliciosa. ― Te sientes culpable.

El Bookman se pone de pie con esfuerza, con su martillo sujeto en ambas manos. ― ¿Culpable? Que yo recuerde no tengo remordimiento ni culpa por nada.

― ¿Es eso verdad? ― pregunta insistente el de ojos oscuros. ― Deberías de conocer mi habilidad de entrar en las almas de las personas humanas y los akumas; desde que mi dueño y compañero evoluciono mis poderes han llegado más allá. Tu derrota en esta batalla es la prueba.

Lavi frunce el ceño. Aunque el francés lo lleve derrotando por lo que llevan de pelea no está dispuesto a rendirse, su orgullo no se lo permite. Puede que antes admitiera una derrota por su falta de habilidad o poder durante los entrenamientos, era algo propio de su personalidad juguetona y despreocupada, pero ahora… ahora algo lo jala a ceñirse a no rendirse ante el menor, o ante los demás exorcistas.

Necesita probar que vale algo, algo más allá que solo el titulo de Bookman.

Necesitaba probar que él mismo era más. Que podía ser un exorcista. Que había pasado de ser tinta en la historia. Que no era solo un mero nombre sin importancia, que su existencia sin rastros en la vida pública, quizás, en ese mundo secreto de la guerra santa podía adquirir un significado.

―Entre los fragmentos tu inocencia es considerada como una de las más complejas, cuando supimos que había encontrado un acomodador pensamos que había ocurrido un milagro. ― explico, con aire de tranquilidad. ― Me temo que aún con una inocencia tan rara tu falta de carácter la ha vuelto inservible.

― ¿Estás diciendo que la falla soy yo? ― preguntó ofendido, apretando el mango de su arma con enojo mal camuflado. ― Nunca fui un guerrero para empezar, pedirme ganarle a un mocoso que ha tenido ya años de entrenamiento con su inocencia evolucionada es demasiado. Están siendo injustos, Tsukikami.

Su oponente sonrió altivo. ― ¿Te parece? Kanda Yuu no ha tenido problemas para adecuarse en lo absoluto, ustedes están en los mismos términos, aquí no ha habido ventaja o desventaja para ninguno, Bookman.

― ¿Yuu y yo iguales? Buena broma. ― ironizó, alzando su martillo por detrás de su espalda. ― Sí hay algo que aprendí de vivir con Yuu todo este tiempo es que lo último que podríamos ser es iguales. ¿Se te quemó el cerebro? Un ser humano no es comparable con una bestia como él.

―En eso tienes razón. Sin embargo, Kanda y tú si están en los mismos términos. ― reiteró, extendiendo su palma a un lado. ― Desde que él vino de regreso a la Orden dejando atrás su otro yo, un ex exorcista utilizado para el santo propósito del hombre y de Dios, con la firme decisión de ser un exorcista a voluntad… tu amigo "Yuu" gano el derecho de convertirse en un ser humano completo, sin rastros de aquella magia corrupta que usaron en él. ― explicó, acumulando una suave energía en su mano. ― No hay razón para que tú no puedas ganar.

El flujo de inocencia se materializa por segunda vez durante el encuentro, retornando a la copia perfecta del martillo de Lavi. La letal arma que el pelirrojo venía evitando desde el inicio, debido a su incapacidad de afrontar el ardiente flujo de energía que demanda su nueva habilidad.

―Timothy-chan me dio un nuevo poder, ahora puedo recrear las armas de exorcistas a quienes he "atacado" antes. Como sabrás puedo ver y modificar las almas de los Akumas, ahora también logro copiar almas humanas a la perfección. ― comentó, balanceando el martillo con su mano. ― Y lo que veo en tu alma es decepcionante. Ganaste el derecho de tener de vuelta tu inocencia más por necesidad que por voluntad.

Lavi no prestó atención a sus palabras y se concentro en atacar, sintió el ardiente calor del sello de fuego recorrerle los brazos como apretadas enredaderas que hacían saltar las venas de sus brazos, adoloridos por el poder de su inocencia.

―Hi Ban, ¡Gouka Kaijin! ― exclamó el pelirrojo, invocando su representativo sello de fuego.

Los sellos brillan en un octágono alrededor del Bookman, aún con varios símbolos de preguntas pero con una cantidad más amplia de habilidades que en su forma tipo equipo. El golpe del martillo contra el kanji del fuego es más suave que antes, y, ahora brilla con vida propia en un resplandor rojizo. La antigua visión de serpientes gemelas de fuego es ahora un fragante dragón de ojos desafiantes y cuerpo destellante, su cuerpo alargado resplandece en un dorado anaranjado tan abrazador como el sol mismo. Sin embargo, en vez de atacar al exorcista rival el dragón permanece en su posición, rodeando a Lavi con el largo de su cola, independiente de la voluntad de Lavi.

― ¡Oi! ¿Qué estás haciendo? ¡Estamos en una batalla! ¡Se supone que le ataques!― replicó Lavi, mirando su invocación del fuego. ― ¡Oi!

El dragón de fuego le voltea ver, sin mucho interés en la mirada, y vuelvo a observar la calmada figura de Tsukikami al frente. Los ardientes ojos color magma se obscurecen al ver a su contraparte de inocencia.

―Hola de nuevo, han pasado treinta y siete años desde que nos hemos visto hermano. ― saluda cortes, con una leve reverencia. ― Tu acomodador no te ha tratado tan bien, estaba a punto de encargarme de él para liberarte.

El dragón gruñe en respuesta, con una furia solemne y la clara intención de no moverse, el cuerpo alargado aumenta en temperatura, rodeando el cuerpo de Lavi a una distancia prudente.

Los problemas que tengo con mi acomodador son independientes de la misión que me fue encargada. Retrocede, hermano. ― contesto con soberanía, gruñendo por lo bajo.

―Tu misión es la misión de todos, recuerda que somos un solo ente en esencia, querido hermano. No obstante, me temo que tu orden es independiente a la mía, Timothy-chan no estará feliz de saber que deje escapar al culpable de su casi muerte hace dos años. Y yo tampoco me lo perdonaría. ― añadió, preparándose para saltar al ataque. ― Si tú no te haces a un lado, te hare hacerlo a la fuerza.

Lavi no logra reaccionar ante el avance del exorcista, apenas pone el martillo en posición de defensa al ver que Tsukikami se ha lanzado en su contra a una velocidad que no es capaz de seguir, casi puede tocar el odio y resentimiento del alma de Timothy al tener al niño tan cerca suyo.

―Exorcista o no, la escoria como tú no deja de ser escoria. ―calificó Tsukikami, alzando el martillo hacia arriba. ― Ten Ban… ― murmura, con el kanji del cielo resplandeciendo en su copia. ― Raitei Kaiten.

La invocación se desprende en forma de rayos con la figura de lobos contra Lavi, quién a la corta distancia se ve incapaz de evadirlos.

Puede escuchar el choque de algo contra la pared contraria, y deja su pose defensiva, a la vista de que los rayos, por alguna razón, no le han dado. Al mirar de nuevo puede ver que el cuerpo de Timothy se ha estrellado contra la pared hasta hacerla pedazos, y el dragón de fuego que antes se negó a obedecerle esta justo delante suyo, protegiéndole.

―Que… ¿Por qué? ― musita, confundido por las acciones de su inocencia. ― ¡Hey! ¡Porque!

El dragón le ignora de nuevo, sin despegar su vista de su oponente. Entre los escombros, el exorcista menor se levanta con algunas quemaduras menores que sanan poco a poco.

―Eso fue grosero, hermano. ― dijo, limpiando el rastro de sangre que escapa de la comisura de sus labios con la manga del uniforme. ― Hasta hace unas horas estabas al margen, sin que te interesara ayudar a que tu acomodador de pacotilla muriera o no. ¡Incluso nosotros lo hemos sentido! ¡El odio que como inocencia le tienes a ese sujeto! ― reclamó, desvaneciendo el martillo de inocencia de su mano. ― Nosotros nos conocemos perfectamente, sabemos nuestras capacidades, el porqué de nuestra decisiones, pero a ti… a ti jamás te hemos entendido querido hermano.

El dragón se retrae hacia Lavi, acercando su cuerpo llameante hacia Lavi. El Bookman se cubre con cuidado, pero al sentir las llamas en sus brazos puede notar que están no tienen la temperatura como para matarlo, sí arden, son muy calientes, pero su piel no se deshace como mantequilla al pasar sobre ellas.

― ¡Aliarte con los Bookman fue alta traición! ― gritó Tsukikami, con un atisbo de enojo. ― Siempre dijiste que no les darías poder, por eso te creímos a ti y a ese anciano que sirve al viejo Bookman de la guerra pasada. Pero ahora… te atreves a traer ante nosotros a la escoria de la historia de la cual debiste encargarte.

― ¿De qué está hablando? ¡Contéstame inocencia! ¿¡De que está hablando ese sujeto!?

El grito confundido de Lavi atrae la atención del dragón de fuego, quién le voltea a ver con aires de arrepentimiento. Como parte del alma de Lavi lo sabe, conoce que el pelirrojo está confundido por las palabras de Tsukikami, no puede negarle eso, él también está muy enmarañado con todos los eventos.

― ¿A qué se refiere con alta traición? ¿Fue porque me fui con los Noé antes? ¿Por eso? ― preguntó apresurado Lavi. ― ¡No tenía opción! ¡La vida del viejo estaba en juego, mi vida también! ¡Dijiste que me ayudarías a enmendar mi error, entonces habla! ¡¿Por qué está diciendo que no me darías poder?! ¡Inocencia!

El dragón permanece en silencio, mirando los afilados ojos de Tsukikami. El odio que siente contra su acomodador es más que evidente. Luego vuelve a ver a Lavi, notando la total confusión en el ojo verde del muchacho.

Una vez no haría mucho daño, al menos no tanto como para matar al Bookman.

Se retrae más hacia Lavi, envolviéndolo por completo en el fuego, pero este no se queja, por el contrario sigue quieto, a la espera de las repuestas de su inocencia. El fuego se ve engullido por el martillo de nuevo, regresando en un abrazador calor que quita la tensión en los músculos y venas del pelirrojo.

―Siempre fuiste problemático. ― clamó Tsukikami, en una pose de ataque basándose simplemente en sus puños. ― Proteger al Bookman que casi destruye la Orden, ¿acaso quieres que te borren la memoria? ― preguntó, saltando de vuelta hacia Lavi.

El Bookman bloqueo los fuertes puños de Timothy por primera vez en el encuentro, casi como un reflejo involuntario, su primera intención era correr a refugiarse, pero sus brazos se movieron casi jalados por su inocencia para bloquear el golpe y no evadir.

―Bloquear es inútil cuando no logras atacar. ― refutó el de ojos oscuros, acertando una serie de golpes en contra de su oponente, todos siendo bloqueados con una sorprendente velocidad. ― Hora de ponernos serios.

El puño de Timothy se condesó en una luz verdosa, y una sonrisa confiada aparece en las blanquecinas facciones del exorcista, envueltas en un odio condensado que transforma la luz jade en un violeta oscuro.

―Ira. ― invocó el exorcista, disipando el poder de su muñeca y regresando a atacar con golpes físicos a Lavi. Sin embargo, el bloqueo con el martillo de inocencia parece no tener la misma efectividad de antes, pues a cada ataque un fuerte calambre corre por todo el cuerpo del joven, lo que resulta en una respuesta más lenta.

En un descuido, el puño de Timothy impacta directo contra la pared que esta tras del Lavi justo sobre su oreja derecha, el dueño del martillo aprovecha para posicionar su martillo justo sobre el torso del niño, aún elevado en el aire por el salto.

―Te tengo, niñato. ― dijo victorioso, invocando su característico sello de fuego.

Timothy sonríe sin mucha preocupación por su descuido. ― Eso crees tú. ― respondió el calor del sello de fuego que esta pronto a impactar contra su cuerpo le indica que debe ser veloz, haciendo uso de la fuerza de su inocencia extrae su puño del concreto y toma la cabeza de Lavi por la oreja, apretando con fuerza. ―Déjame mostrarte algo de mi odio hacia ti.

La descarga del dragón de fuego pasa a través del cuerpo de Timothy, expulsando a Tsukikami de su interior, el ente de inocencia se ve atrapado entre las fauces del dragón de fuego, alejados ambos de sus dueños. Con la sangre cayendo en una ligera cascada de la boca, Timothy sonríe con autosuficiencia, alegre de tener la maravillosa oportunidad de ver sufrir al pelirrojo. Lavi intenta sacar la mano del menor de su cabeza, pero el niño le supera en fuerza, estrujando aún más, lleva las dos manos a la de Timothy, he incluso golpea el pecho del chico con una patada pero este se niega a soltarle.

―Puedo entrar en cualquier cuerpo, deberías recordar cuando entre en el cuerpo de Lenalee-chan, pero ahora… puedo incluso meterme a destruir tu alma si se me antoja.

El brillo violeta regresa de vuelta a la palma del exorcista, ingresando como miles de agujas dolorosas hacia la cabeza del Junior. El aprendiz del panda grita en agonía ante el incontenible dolor, observando vagamente como su anterior invocación de fuego va perdiendo ante los ataques de Tsukikami, mirando hacia él con suma lastima.

¿Por qué… me sigues mirando así?

Pronto, el agudo dolor se transforma en imágenes que fluyen por su cabeza, como cuando Kazuo manipulo sus registros. Pero esta vez es diferente, esta vez no son sus recuerdos los que se reflejan ante él.

Son ajenos a su existencia, pertenencias del de cabellos azul aguamarina, quién aprieta aún más su cabeza, escuchando los gritos de dolor de Lavi.

―Te hare ver el sufrimiento de esa noche, basura.

El Junior se ve engullido por sus palabras, escuchando la misma voz llena de rencor recitando en su cabeza.

Los humanos se han convertido en títeres de esta guerra. Los exorcistas debemos de mirar a cada uno de ellos como un enemigos, pues no diferenciamos a los akumas de ninguno de ellos, eso era algo a lo que ya estaba acostumbrado luego de tantas sesiones con mi maestra.

Pero había olvidado que incluso nosotros mismos, los exorcistas, éramos humanos igual de volátiles a los demás.

Había olvidado que incluso un exorcista podía vender su alma al diablo.

―Es hora de mi venganza, Bookman Junior. Te haré pagar cada maldito segundo, cada uno, lentamente. ― dijo, meciendo el mazo de inocencia en su palma, tras tomarlo del suelo. ― ¿Recuerdas ahora? ― preguntó, apuntando el filo de la parte superior del martillo en contra del pelirrojo.

La cantidad de energía fluyendo hacia Lavi aumenta, pasando las imágenes de terror una y otra vez, en una secuencia agónica. Puede escuchar gritos, ver cuerpos caer, sentir manos restregarse contra su piel, listas para engullirlo.

―No se dé que hablas. ― insistió entre quejidos, aguantando el dolor de los poderes en su cabeza.

El peli celeste sonrió. ― ¿No sabes? Entonces te hare recordar… la noche en que abriste tu maldita boca y nos marcaste. ¡Te haré recordar como tuve que asesinar a mis amigos y ver morir a cientos de otros sin poder hacer nada! ¡MALDITO TRAIDOR!

La ira de Timothy envolvió todo el laberinto, transformándose en un viento de euforia en contra del Bookman.

―Como te atreves… ¡Después de todo lo que hiciste! ¡Después de que casi nos matas! ¡¿Cómo te atreves?! ― su cólera se restregó en un ataque frontal, insertando toda la punta filosa del martillo en el estomago de su oponente. ― ¡Tú tienes la culpa! ¡Solo ustedes sabían! ¡Traidor! ¡Traidor! ― gritó, cegado por la furia de sus recuerdos, insertando el arma en múltiples partes de su carne. ― ¡Traidor! ¡Traidor! ¡Por tu culpa… por tu culpa! ¡Por tu culpa todos murieron! ¡Lenalee tuvo que ir con esos malditos! ¡Nunca hubiéramos sido separados!

El suelo se tiñe de una horrorosa mancha rojiza entre la fuerza de los ataques Lavi está a merced del pequeño enfurecido, rememorando todos aquellos días que queman con fuerza en Timothy. Puede sentir con cruel ironía el porqué de los insultos de los buscadores antes, puede ver aquellas desgracias de aquella noche.

Puede ver claramente el fuego, el terror en la cara de los buscadores, escuchar a todos corriendo de un lado a otro entre gritos, el olor penetrante de la sangre y cuerpo tras cuerpo caer entre el camino. Según su visión, Timothy está escapando entre saltos, siendo sujetado por alguien, puedo saber quién es con claridad… el calor de ese cuerpo era una memoria infantil que nunca quiso desechar.

Los brazos de Lenalee lo envuelven en la simple memoria causada por Timothy. Voltea la mirada hacia ella, escuchando su agitada respiración.

¡Te llevare a la entrada! ¡Tienes que ir donde los generales! ¡Ellos te pondrán a salvo!

El rostro de Lenalee le aterra. Jamás había visto tanto dolor reflejado en esos ojos morados, ni siquiera tras la muerte de Tap. Están llorosos, destruidos por dentro, su cabello está mezclado con un color rojizo que identifica como sangre, cayendo en una amarga y estremecedora línea por su mejilla. Sus manos tiemblan mientras lo sujetan, puede ver como los ojos de la chica se cierran al sonar de los gritos de ayuda, como sus manos aprietan a cada explosión, como llora en silencio ante todos los ataques.

Pronto aterrizan en lo que identifica como uno de los pisos nuevos de la Orden, ahora destruidos y con cuerpos regados por encima. El sonido de las botas oscuras se ensorde cuando una explosión los alcanza, lanzándolo lejos del agarre de la exorcista. Sus manos intentas llegar a ella, pero pronto es sujetado por un akuma por detrás.

Al llevara la mirada al frente puede ver al Noé del placer acorralando a su amiga, con aquella sonrisa retorcida en maldad que detestaba desde el primer día.

¡Lenalee! ¡Déjame ir! ¡Lenalee!

El ardor en su garganta es original pese a ser solo una visión del pasado, puede sentir el terror por su amiga al ser cercada por múltiples Noé. De repente, quizás en respuesta por sus quejas, el dolor el crujido de sus brazos al romperse lo hace soltar un grito de agonía. El akuma que le tiene prisionero le ha roto ambos brazos como si fueran palitos de fosforo, rápido y sin remordimiento.

¡Timothy!

Puede ver a Lenalee queriendo acercarse a él, pero Lulubell la estampa contra el suelo de un latigazo. El grito adolorido de la chica no dura mucho, tras verse golpeada de nuevo por la Noé de la lujuria, quién la ataca sin remordimiento. Lenalee y apenas mantiene el ritmo, adolorida por los golpes que a tenía. Siente desesperación, dolor, agonía… esta justo frente a ella, pero no puede ayudarla.

Tienes que huir…

El susurro de la voz de la exorcista tras escapar del Noé le estremece, los brazos del akuma lo han soltado, y Lenalee le empuja en dirección a las ruinas de la Orden; y en plena caída… puede ver claramente como los tobillos, brazos, y el estomago de la chica es atravesado sin piedad por las extremidades de Lulubell.

No su preciada amiga, no tras pasar por tanta desgracia. No después de todos sus ánimos por seguir adelante, con esa sonrisa esperanzadora que ahora yace destrozada. No con ese cuerpo tan aguerrido y pequeño que solo desea ocultar de la maldad. Ahora destrozado por las garras del enemigo.

¡LENALEE!

Sus ojos se abren con fuerza, saliendo de golpe de la horrorosa visión. Logra detener el ataque de su propio martillo con el puño, dándose cuenta de la tremenda cantidad de sangre perdida durante su tiempo fuera.

― ¿Qué… demonios fue eso? ― preguntó, alzando la vista.

Timothy sonrió de lado. ― ¿Te gusto el viaje? Todos nos atacaron, mataron a casi todos, destruyeron todo, nos destruyeron desde lo más hondo, y apenas has visto un pedazo. Maldito Bookman, eres tan feliz de abrir la boca para traicionarnos pero no te gusta ver lo que causaron tus palabras. ¡Encima niegas todo!

Timothy intenta volver a asestar un golpe, pero la rápida reacción del pelirrojo le impide asestar un golpe. Lavi ha retomado el liderazgo del ataque y le ha empujado de una patada al otro lado del cuarto, pasando como un adorno por las caras de las inocencias, que detienen su pelea al verlo pasar.

― ¡Timothy-chan!

Tsukikami sale como un rayo a ver el estado de su amo, encontrando al niño estable, pero con cólera pintada en la cara.

―Demonios, me descuide. ― dijo, escupiendo un poco de sangre a un lado.

Tsukikami sonríe más tranquilo. ― Pero ya le atacaste mucho, no tardara en caer. ― afirma, dándole la mano al niño para ayudarle a levantarse.

― ¿Quién no tarda en caer? ― preguntó Lavi a espaldas de ambos.

El menor aguanta la molestia al oír el tono superior del Bookman, se levanta con ayuda de su inocencia y se prepara para seguir su pelea.

―Al fin aprendiste algo. ― dijo desafiante, mirando el nuevo estado de Lavi.

―Eso parece. ― contesta el reintegrado exorcista.

Ante el pequeño espacio de tiempo entre la recuperación de Timothy el dragón de fuego ha regresado a ver a su dueño, envolviendo en sus fuertes flamas, brindándole soporte para sus heridas. El martillo de inocencia resplandece en un brillo verdoso, aceptando con nuevos aires a su acomodador, las heridas abiertas de Lavi se cierran rápidamente, muestra de su nueva compatibilidad, al igual que la mirada de su mascota elemental, que mira a Tsukikami con mayor confianza.

―Entonces iré con todo esta vez, Bookman. ― dijo, haciendo énfasis en el sobrenombre. ― ¿Listo para asumir la culpa?

Lavi encoge el martillo de inocencia en el acto, desvaneciendo su arte de fuego consigo, muy a sorpresa de Timothy.

― ¡Hey! ¡Ven y pelea! ¡Invoca a tu inocencia! ¡Quiero desollarte cuando peleas enserio, basura!

Las quejas del niño son sordas a oídos del mayor, quién solo se sienta sobre el suelo, dirigiendo su mirada hacia arriba.

― ¡Bookman! ― grita de nuevo, acercando a pasos pesados hacia él.

Lavi cierra los ojos, rememorando las horrorosas visiones de Timothy. Su piel se estremece del solo recuerdo, jamás en su vida había experimentado tanta desesperación, tanta tristeza, rencor, remordimiento, cólera, angustia. Quería borrar el rostro destrozado de su amiga de su memoria, pero este solo seguía repitiéndose una otra vez, clavándose con fuerza en su pecho.

―Yo no fui. ― aclara con fuerza, deteniendo al niño en el acto. ― Puedes culparme todo lo que quieras, pero… quién les dijo eso a los Noé no fui yo. ―insiste. ―Sin importar si me sigues odiando o no, quiero dejarlo en claro. Quién les dio esa información no fui yo, no podría haberlo hecho aun queriendo, mi inocencia borró los registros de la Orden cuando el viejo y yo nos unimos a los Noé.

La confesión paraliza al niño por completo, al igual que a las personas que permanecen en la sala de observación. Komui sonrió casi inconsciente ante las palabras dichas, sin embargo, detrás suyo, los demás exorcistas no parecen pensar igual.

― ¿Es eso cierto, Delia-chan? ― preguntó Krory en un apuro. ― ¿Está Lavi… diciendo la verdad?

La angustia por la verdad se siente en el aire, todos concentrados en la pequeña rubia vidente, quién mira con escepticismo la pantalla, donde Timothy parece esperar también la aclaración. Sus largas pestañas se cierran con tranquilidad, analizando las palabras del Junior.

―Es verdad. ― afirmó, pasmando a todos los presentes. ― Su inocencia lo ha confirmado, Lavi-san no nos delato.

―Entonces quién nos delato fue… ― continua Chaoji, girando a ver a sus compañeros. Tiedoll encuentra la mirada de su alumno, y la redirige hacia Komui. El Lee palidece un poco y traga antes de confirmar lo dicho.

―El que nos traicionó… fue Bookman. ―aclara, mirando a la pantalla. ― Todo este tiempo, Lavi no tenía idea de lo que ocurrió hace dos años.

Los exorcistas se miran entre ellos, totalmente confundidos de la nueva aclaración. Estaban seguros de que Lavi tenía la culpa de tan terrible día, de aquel fatal ataque que acabo con casi toda la Orden. Pero ahora, tras lo que debió ser la más terrible experiencia, el Junior había confesado no saber del hecho.

―Miranda saca a Lavi y Timothy, también a Kanda-kun y Sokaro, necesitamos hablar. Urgente. ― ordenó Komui, echando miradas tanto a Bak como a Rever. ―

La alemana asiente aún nerviosa. Relaja las manos y pronto la imagen de los monitores cambia de vuelta al tradicional salón de entrenamiento de los exorcistas, dejando solo a Kanda, Sokaro, Timothy y Lavi en el centro. Komui, Bak y Reever se llevaron a los exorcistas consigo, corriendo a ver el estado de los combatientes.

―Peleas bien, mocoso. ― alagó Sokaro, de lo más relajado. Sin conocer aún lo ocurrido con Lavi.

Kanda levantó una ceja hacia él y volteo a ver al grupo amotinado de exorcistas y científicos acercarse. ― ¡Oi Komui! ¡¿Por qué terminaste el encuentro?!

El Lee se detuvo en seco, mirando con unas gotitas al japonés. Este parecía estar enfadado por no haber terminado su ansiada pelea.

―Lo siento, Kanda-kun. Pero tenemos cosas más importantes que hablar ahora, Lavi ¿te importaría venir con nosotros un momento? ― preguntó.

El pelirrojo rodo los ojos sin mucho interés. ― Entiendo. ― se levantó con algunos traspiés y camino hacia el Lee, quedando bajo el refugio de la compañía de Bak y Reever contra los demás miembros de la Orden. ― ¿Van a interrogarme de nuevo?

―Tenemos que aclarar algunas cosas.― intervino Reever. ― Irás luego a la enfermería para un chequeo.

El pelirrojo asintió, pasando de ver las culpables caras de sus ex compañeros. Parecían algo arrepentidos de cómo le habían tratado. Algunos más que otros.

― ¿Significa que pasamos su estúpida prueba? ― preguntó Kanda, guardando su katana en su sitio.

―Con honores, Kanda―san. ― respondió Kazuo. ― Nos pondremos al corriente más tarde, me temo que ahora lo más recomendable es que todos descansen. Ha sido un día difícil. ― argumentó. ― Tiedoll-san le llevara a su nueva recamara.

Kanda asintió con algo de fastidio al notar la orgullosa mirada de su maestro al verlo en una pieza.

―Bien, vamos Lavi. ― dijo Komui, indicando el camino fuera del campo de entrenamiento.

El Bookman asintió, menudo encuentro tuvo contra el pequeño Timothy, no quería ni imaginarse el poder que tenían los generales ahora. Volteo a ver a su ex oponente por unos segundos, notando la confusión escrita en toda su cara. Kanda por su lado suspiro, algún rollo tenían con el molesto conejo que ahora todos le miraban con culpa e ira mezcladas.

―Vamos a tu nueva habitación, Yuu-kun. ― dijo alegre Tiedoll, guiando al peli azul, a su lado, Marie sonrió con paciencia, tratando de aligerar los aires del espadachín.

―No me llame por mi primer nombre. ―advirtió Kanda, pasando de su maestro. ― Ya le dicho que deje esa fastidiosa costum-

Las palabras de reclamo se quedan atoradas en su garganta, sintiendo un frió alarmante recorrerle toda la espina dorsal. Algo estaba mal, muy mal. Se encogió un poco, tratando de recuperar el aliento, pero ni bien lo hizo pudo escuchar las quejas y los golpes rodearlo por completo. Levantó la vista hacia el resto de personas, notando la gravedad de la situación.

Todos los exorcistas yacían tendidos en el suelo o arrodillados, con las manos en el pecho o en el cuello, como ahogando un profundo dolor. Las luces de sus inocencias brillando con dolor por sobre sus pieles, con las venas saltando y varios quejidos de dolor sonando por el aire.

― ¡¿Qué ocurre?! ¡¿Qué les pasa?! ― pregunto asustado Komui, mirando a sus protegidos tendidos en el pavimento. Reever sujetaba a los más pequeños con sus brazos, los niños llorando en su regazo.

Lavi miró a Kanda con la misma expresión de duda en sus ojos, ambos no sentían dolor alguno. Haru se arrodillo entre espasmos, con la mano sobre su pecho, apretando con los ojos dilatados la piedra cristalizada de su inocencia.

―La conexión… ― dijo con dolor, alzando las manos hacia Bak, quién lo ayuda a sostenerse. ― Está en peligro… ― murmuro.

Ante las fatales palabras del rubio Lavi camina de prisa hacia Kanda, tomándolo del brazo. Ellos eran los únicos exorcistas sin la dichosa conexión a la inocencia.

―Yuu― llamó, mirándolo directamente a los ojos. ― Esto es… Lenalee esta…

Las puertas de la habitación se abrieron de golpe, con el eco de los pasos del enigmático hombre líder de la Orden. El japonés puso la mano sobre la empuñadura de su arma en un reflejo. Tenía muchísimo tiempo sin verle la cara a aquel desgraciado.

Frente a frente, el apócrifo le mira con una cara seria y fría.

―La conexión ha caído en manos del catorceavo. ― confesó, escuchando los ahogados quejidos de sorpresa ante lo dicho. ― Me temo que la vida de Lee-san pende de un hilo, el músico ha logrado obtener el poder para controlarla por completo.

Yuu se mordió los labios. Se lo había advertido antes de marcharse. Le había dicho muy fuerte y claro que alejara a aquella basura gris de la chica. Ya se las vería con el moyashi cuando le pusiera las manos encima, lo iba a rebanar y dejar calvo si Neah le tocaba un solo cabello a Lenalee.


¡Hola a todos! Temo decir que en este capitulo no habrá avance, pues se me complica un poco cuando los pongo. Así que sean pacientes, por fa porfa! y esperen al siguiente capitulo.

He decidico acelerar las cosas y movido algunas cosillas, pero no se me angustien, todo es para bien, pues en dos semanas mas acabo clases y con una más y termino el ciclo, lo que significa ... ¡Mucho tiempo para fics! :D .

Como se abrán dado cuanta cambie el titulo, porque simplemente no me pareció muy adecuado, quizás use ese nombre para el que viene , pero no es nada seguro u.u - Han pasado muchas cosas, en primera esta el hecho de que la fría Lenalee cayó como una hojita a las manos de Neah y Allen ni idea de lo ocurrido. No crean que mate a Allen o algo, para nada, allen sigue allí, pero Neah tiene mas poder ahora. Lenalee ha leido cosas en ese diario que revelare en el siguiente capitulo, y la han hecho dar un paso en dirección a nuestro sexy musico. Cross parece no ser de mucha ayuda, pues Neah con un chasquido de dedos lo mando a que pasee por la Orden. Ya veremos que pasa en esa mansión.

Por otro lado, la inocencia de LAvi y Kanda a jugado un gran rol en este capitulo. Primero, digo que la inocencia de Kanda le quiere mucho por ese cuadro del ultimo capitulo del manga donde la inocencia del apocrifo , tras el ataque al cuello que hace Kanda, se desvanece en el acto dejandolo inconsciente. La escena me parecio tan reflexiva y tierna, que lo entendi como el hecho de que Mugen adora tanto a Kanda que no concibe que le haga tanto daño como el apocrifo espera. Además , esta el hecho de que la inocencia de LAvi cambia de parecer.

En este caso, se debe a que en primera, su inocencia esta enfadada porque Lavi no logra decidir entre la culpa de la traición o su deber como Bookman, lo viene arrastrando desde antes, por lo cual no logra hacer conexión. Pero en todas las reflexiones tras las memorias de Timothy nuestro pelirrojo de hermosos ojos logra tomar una decisión, cortesía de Kanda en el siguiente capitulo;D .

Preguntitas rapidas... ¿Les gusto el capitulo? ¿No les gusto? ¿Tienen ganas de tirarme tomates? XD Ya ya , ¿que les parecio la nueva forma de los ataques de Lavi? Los sentí más geniales. ¿Quieren saber que decía el diario? Luego de mucho revisar mi mente malevola a craneado una muy compleja teoria de D gray man. Incluido el descubrimiento del verdadero color de cabello de Neah, es rojo! Que sexy xD . En fin, dejenme sus ideas, comentarios , tomatazos y demas en un review. :D

¡Athena los quiere y quiere conversar con ustedes por reviews! :D ¡Cuidense lectores! ¡Hasta la proxima! :D