Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. La trama a Lady Cere. Links en mi perfil
Summary:
No te llevas bien con el chico malo del instituto, lo aborreces por los tontos y estúpidos apodos con los cuales te llama. Él te odia y te lo ha demostrado y ha dicho más de varias veces, pero que hacer cuando luego de una fiesta despiertas con él a tu lado y como si fuera poco te enteras que esa noche tuvo consecuencias. Tu familia te bota de tu casa y tienes que dejar tu vida e irte a vivir con esa persona que tanto te desprecia. ¿Podrás cambiarle la vida y vivir en paz mientras deciden que hacer con sus vidas?...¿Es un amor difícil o es él difícil de amar?
Difícil de Amar
By
Lady Cere
Capitulo 1: Chico Malo, Niña Buena
— Muy bien señores —decía el maestro— Para la próxima semana quiero que hagan un estado financiero siguiendo las instrucciones del libro y con todo lo aprendido —dijo— Será en grupos de dos personas, un hombre y una mujer.
— ¿Podemos escoger nuestras parejas? —preguntó un estudiante.
— No, los grupos serán compuesto por la persona que se siente detrás de ustedes.
Automáticamente las miradas fueron a parar a una esquina específica del salón de clases.
— ¡Qué miran idiotas! —exclamó con fastidio, se puso de pie, tomó sus cosas y se marchó.
Todos guardaron silencio y nadie comentó ni una palabra. Cuando la clase hubo terminado se puso de pie y corrió para alcanzar con el que trabajaría para el trabajo asignado.
— Cullen —gritó cuando lo divisó caminando hacia la salida del instituto.
— Maldita mujer —susurró por lo bajo y apresuró el paso.
— Cullen —corrió todo lo que sus piernas le permitieron y se interpuso en su camino.
— ¿Qué mierda quieres, maja? —gruñó.
— No me llamo maja —le dijo con algo de enojo.
— ¿Que quieres, zorrita? —su semblante era de enojo.
— Tampoco zorrita o muñequita o estúpida o odiosa o niñata —mencionó todos los apodos que él le decía— B-e-l-l-a —le dijo.
— ¿Te han dicho que eres insoportable? —no le prestaba ni la mínima atención.
— Y tú un grosero —le dijo con las mejillas inflamadas.
— Habla ya maldita sea —dijo aborrecido.
— Respecto al trabajo que tendremos que hacer... —él la detuvo.
— Haber niñata —se llevó una mano a su alborotada cabellera— No me interesa hacer el trabajo contigo —le dijo.
— Pero... —trató de protestar.
— Todos aquí saben que no hay nadie más bruta que tú en las matemáticas —dijo con fastidio.
— Pero... —nuevamente él la interrumpió.
— No me interesa, ¿entendido? —maldijo y se marchó con pasos apresurados.
Se quedó sorprendida, ese miserable, vago, poco sensible, grosero, con faltas de modales la había insultado y para el colmo la había dejado con las palabras en la boca.
Así era Edward Cullen, el chico más guapo de todo el instituto pero el más grosero y poco sensible. Era alto y esbelto, con los cabellos color cobrizos y los ojos del mismo color que las esmeraldas en los cuales se reflejaba una mirada maliciosa y llena de misterios. Media mitad del instituto suspiraba por él, claro y quien no, era bueno en todo lo que hacía, en natación, jugando fútbol, practicando karate, todo. Pero también era el chico malo, el que se metía en cada problemas que le fuera posible o simplemente se los buscaba, nadie lo había visto o fumando o tomando pero no quitaban que se drogaba. Sabían que era de Inglaterra y que su familia era muy importante y con muchas influencias por lo cual no entendían porque la actitud de él.
— ¡Idiota! —gritó a todo pulmón.
— Esta vez sí que te sacó de tus casillas —le decía una chica de cabellos rubios al acercarse.
— Es un grosero —dijo con leve enojo.
— Pero hace maravillas en la cama.
— No me interesa lo que hace o deja de hacer.
— ¡Oh claro! —exclamó— Te estás guardando para tu príncipe azul.
— ¿Qué te pasó por la mente cuándo te acostaste con él? —no pudo evitar preguntarle.
— ¡Joder Bella, no preguntes algo así! —le pidió— Él es caliente —le dijo— Muy caliente y difícil de complacer.
— Si tú lo dices te lo creo —dijo sin más.
— Me tuvo toda la noche gritando —le dijo— Parece que ninguna lo complace en la cama.
— ¿Sabes? No me interesa tu vida sexual ni la de Cullen.
— Solo porqué tú no tienes una no quiere decir que los demás no tenemos —le recordó— Esta noche vuelvo y me acuesto con él —dijo con malicia.
Así era Rosalie Hale, era su mejor amiga, delgada muy bien parecida, con sus carnes perfectamente puesta, de piel pálida y ojos color zafiro. Era la niña rica del instituto y por lo tanto todos querían con ella.
— ¿Irás a la fiesta de esta noche? —le preguntó.
— No gracias —dijo.
— O vamos Bella —le pidió— Estará Jacob —dijo— El chico que tanto te gusta.
— ¿Irá? —preguntó.
— Pues claro —le dijo— ¿Qué pensabas, que tu querido Jacob se perdería un fiestón de esa magnitud?
— No sé, Rose —dijo con duda.
— Mira, vamos un rato si no te gusta nos volvemos —le aseguró.
— Bueno —dijo con resignación.
— Genial —dijo con emoción— Vamos, tenemos que comprar ropa para esta noche, estoy segura que será inolvidable —y valla que no se equivocaba.
— ¿Quieres? —le preguntaba un chico de cabellos castaño claro.
— No —le dijo.
— O vamos Edward —dijo ofreciéndole el cigarrillo— Solo un poco.
—Tengo un mes limpio —le recordó.
— Edward Cullen, el niño bueno —dijo en tono burlón.
— Nunca —dijo— Esme quiere que enderece mi camino y me encargue de los negocios familiares.
— Esa no la sabía —dejó caer el cigarrillo y lo pisó para a pagarlo— ¿Lo harás? —le preguntó.
— Le quitaré todo el dinero de mi padre, cumpliré la mayoría de edad y le quitaré la custodia de mi hermana —le recordó.
— Mi pequeña y adorada Ali —dijo el castaño— ¿La traerás a vivir contigo? —le preguntó con una sonrisa.
— Si llegas a meterte con mi hermana me olvido que eres mi amigo —le dijo con seriedad.
Él solo lo miró con una sonrisa.
— ¿Irás a la fiesta en casa de Newton? —le preguntó.
— Si —dijo.
— ¿Y ya sabes a quién te llevarás a la cama? —le volvió a preguntar.
— No, todavía no, cuando llegue allá decido.
— Me enteré que Jacob planea acostarse con Bella esta noche.
— Le deseo buena suerte, esa niñata merece una buena zurrada por estúpida.
— Es algo tonta pero está como quiere.
— Si la definición para ti de una mujer que está como quiere es tonta, ignorante y con falta de inteligencia está perfecta la condenada.
— Me refiero a su cuerpo —dijo con malicia— ¿Te imaginas todo lo que se le podría enseñar?
— No tengo intención en iniciar a una virgen y menos si es Swan —dijo— Y hoy el estúpido de Jacob le dará lo que se merece por zorra.
— No si yo me le adelanto —sonrió.
— Cuidado con lo que harás —le advirtió— No te vuelvas un violador por esa mocosa.
— Con suficiente polvito blanco en su trago será pan comido.
La música era fuerte, todavía no podía creer que se había dejado convencer por la pelinegra, se sentía fuera de lugar, ese no era su ambiente, francamente ninguno lo era.
— Hola guapa —las saludaron un compañero de clases.
— Hola papasito —lo saludó la zafiro.
— Y no presenta a tu amiga —sentía la mirada de su compañero recorriéndola de arriba abajo.
— Es Bella —dijo con una sonrisa.
— Wow Bella —dijo— Pero mira lo bien que tenía todo esto escondido.
La hizo girar sobre sus talones para observarla mejor, llevaba un traje a mitad de muslo color lila, strapples y ceñido hasta la cintura, su melena castaña la traía suelta y caía sobre sus hombros.
— Esta noche está como para comerte muñeca.
— No me interesa —dijo cortante— Iré por un refresco —le dijo a su amiga.
— Tráeme un Martini —le dijo la rubia.
Estaba tan metida en sus pensamientos que chocó contra una fuerte espalda masculina.
— Disculpa —se disculpó con rapidez.
Cuando el chico quedó de frente la miró de abajo arriba, largas y perfectas piernas.
— No hay problema hermosura —sonrió, pero esta sonrisa duró hasta que vio los orbes chocolate de la chica— No sabía que la niña buena asistiría —sonrió burlonamente.
— Me dejaste con la palabra en la boca en el instituto —dijo al reconocerlo.
— Vamos muñequita —dijo con fastidio— No te hagas la inteligente conmigo.
— Escúchame muy bien Cullen —se acercó a él y lo miró con seriedad— No voy a reprobar la clase de contabilidad solo porque a ti te de la gana.
— Entonces hagamos negocios —le dijo.
— ¿Qué quieres? —le preguntó.
— Vamos fresita —la mirada de rabia que ella le dedicó lo hizo sonreír— Que pudiera yo querer de ti.
— Maldito pervertido —espetó, odiaba cuando él la llamaba de aquella manera.
— Aquí estás —sintió el brazo de su amigo sobre sus hombros— Vodka, puro y delicioso vodka —dijo al pasarle un vaso. Su mirada se desvió a la mujer que estaba hablando con el cobrizo— Valla Bellita, mira de todo lo que no has privado —le dijo mirándola de arriba abajo.
— Sádico —susurró la castaña.
— ¿Quieres? —le ofreció de su bebida.
— No tomo alcohol —dijo.
— Por una vez que tomes no te hará nada —le dijo— Solo es para que te relajes —sonrió al verla mirarlo.
— No gracias —dijo con firmeza y se marchó.
— Muy desconfiada —susurró el castaño.
Se sintió algo mareada luego de unas horas, solo olía a puro alcohol y a marihuana y sabe Dios que tantas otras cosas más. La mayoría estaban borrachos y drogados y los que no ni se podían identificar.
— Me quiero ir —le dijo a un chico pelinegro y ojos oscuros con el cual bailaba.
— Claro hermosa —dijo este— Deja me despido y nos marchamos.
Cuando él le besó la mejilla su corazón latió con rapidez.
— Jacob me llevará —le dijo a su amiga cuando esta volvió a su lado luego de haber bailado.
—Yo me quedaré un rato más
— ¿Ya te vas, Bellita? —le preguntó el castaño que se había acercado a ambas chicas.
— Si —le dijo cortante.
— Me acepta un trago antes —le acercó el vaso que tenía en manos— No tiene nada, por lo menos nada de lo que piensas —le dijo con malicia.
— Espero que no me moleste más —tomó el vaso de mala gana y se lo bebió todo de un solo sorbo algo que le causó tos.
— Bailemos —le dijo la rubia a Jasper y lo jaló para luego alejarse a bailar.
Jasper y Rosalie no volvieron, cuando empezó a sentirse mareada caminó hasta el baño. Tropezaba con las personas sin querer, no era consciente de su estado.
— Zorrita —escuchó la odiosa voz de Cullen.
Giró sobre sus talones y lo enfrentó.
— Escúchame muy...muy...bien...Cu...Cullen —sonrió tontamente— E...er...eres...un grosero.
— Zorrita borracha —se acercó a ella y le sonrió.
— Gro...sero...borracho —dijo— Bailemos —le rodeó el cuello con las manos y se movió al compás de la lenta melodía que se empezó a escuchar.
— Pero te gusto —inclinó la cabeza hasta esconderla entre el cuello femenino.
— N...no...te e...quivoques —cerró los ojos— Yo...yo...a...m...o...a...Jacob —le aseguró.
— Y le estás guardando tu virginidad —no fue una pregunta.
— S...si.
Él se separó de ella y la observó, tenía los ojos cerrados y las mejillas fuertemente sonrojadas lo que confirmaba su estado de embriaguez.
— ¿Tomaste algo que te dio Jasper? —le preguntó.
— Siii...algo...muy rico.
Estaba algo tomado pero no tanto como para no saber que con quien bailaba era con la castaña de ojos chocolate, la manera en que ella lo tenía agarrado por el cuello era algo intimo y eso no le gustó.
— Sácale las manos de encima Cullen —escuchó la voz de un chico tras él.
— Jacob —ella sonrió al mirarlo pero no se separó del cobrizo.
— Ve con tu novio, zorrita —ella protestó cuando él se separó de su cuerpo.
— B-e-l-l-a —dijo ella, sonrió cuando Jacob la tomó del brazo— Suel...suéltame —protestó.
— Te llevaré a casa —le dijo— De seguro este imbécil te emborracho.
Lo hizo voltearse y le pegó fuertemente en el rostro partiéndole la nariz del impacto.
— ¡Oh! —los labios de la castaña formaron una perfecta "o".
— La próxima vez que me llames imbécil te jodes pendejo —se alejó antes las miradas de los demás como si no hubiera hecho nada.
— Se...se no...nojo Cullen —ella lo siguió.
— Hijo de puta —susurró Jacob al verlo marchar.
Besó sus labios con hambre, ¿cómo habían terminado así?...quien sabe pero eso era lo menos que le importaba. Dibujó un húmedo camino de besos hasta llegar a su cuello, se entretuvo largos minutos y luego siguió besando hasta el valle de sus pechos. La tenía en bragas frente a él, tomó un erguido pezón entre sus labios y lo acarició con la lengua. Gimió ante la caricia tan íntima y placentera que él le brindaba. Mordisqueó y succionó el pequeño montículo. Se sació y disfrutó de sus pechos.
— Estás tan húmeda —la acarició sobre las bragas— Quiero probarte —le separó las piernas y quitó las bragas con rapidez.
—...N...no... —quiso protestar pero solo un fuerte jadeo se le escapó de los labios cuando sintió su húmeda lengua acariciar su parte mas intima.
Con la lengua acarició su botoncito de placer una y otra vez, volviéndola loca. La lamió, mordisqueó y succionó hasta hacerla alcanzar lo más alto de su placer.
— Ed...Edward —escucharla gritar su nombre lo hizo sonreír orgulloso.
Su respiración era entre cortada y agitada, se colocó a su altura y con movimientos rápidos se deshizo de sus jean's.
— ¡Oh joder! —tomó su palpitante erección entre sus manos— M..mira como es...estoy —gruñó al frotarse contra la intimida de la chica— Er...eres una nena muy mala —empezó a introducirse en su interior.
— Edw...ard —un jadeo se le escapó cuando lo sintió introducirse en su interior. Lagrimas se acumularon en sus ojos ante el ardiente dolor que empezó a recorrerle el cuerpo por la invasión del miembro del castaño.
— Shhh... —la besó con lentitud— Aguanta —se introdujo un poco más y su jadeo fue más fuerte contra sus labios.
— Pa...para —le pidió entre jadeos.
— Estoy muy caliente, fresita —gruñó contra su oído— T...tan apretada —mordisqueaba el lóbulo de su oído.
El placer y el dolor eran una tortura para su cuerpo.
— Te dolerá —le advirtió al tomarla de la cintura y penetrarla de una sola estancada.
El grito de dolor/placer de ella lo hizo estremecer.
— Te...te...odio... —le dijo ella luego del dolor haber cesado.
— Yo...yo también —le sonrió de manera maliciosa— Voy a joderte fresita, te follaré tanto que no podrás sentarte —le prometió— Duro y salvaje —le besó el cuello.
Se empezó a mover con lentitud, luego más rápido. Cuando ella movió las caderas en un acto inconsciente él gruñó de placer.
— S...si...muévete...muñequita —arremetía una y otra vez contra su intimidad arrancándole gemidos de lo más profundo de su ser.
Ambos cuerpos se movían a movimientos sincronizados, verla bajo su cuerpo jadeante y toda sudada lo hacía moverse mas rápido si era posible.
— E...Edward... —gemía ella.
— Grita mi nombre —le ordenó.
–Ed...Edward...– gritó más fuerte al sentir como el cosquilleo de su bajo vientre se hacía más intenso.
— Corre...corre...correte...para mi...
–Ed...Edw...Edward —gritó fuertemente cuando el orgasmo golpeó su cuerpo.
Al escuchar la manera en la que ella gritó su nombre se dejó ir. Con un gruñido, su semilla se derramó dentro de ella, bañándola en una marea cálida.
— ¡Oh! maldi...maldición —gruñó— Parezco fuente —estaba tomándola de las caderas y apretándola fuertemente a él, para que todo quedara en su interior, para que ninguna gota se desperdiciara. Se dejó caer sobre su cuerpo luego de terminar en su interior. La dejó descansar unos minutos, después de todo era su primera vez.
— ¿Quieres más? —la miró al rostro y besó sus labios, mordisqueándolos.
Solo pudo asentir, jadeó cuando sintió unas de sus manos deslizarse por su espalda hasta su trasero.
Cuando la miró se quedó sin aliento, el brillo de sus orbes esmeraldas lo dejaron desconcertado, no le prestó mucha atención tenía una promesa que cumplir, la follaría hasta que no se pudiera sentar y eso era lo que haría.
Esa noche mientras los dos se saciaban no pensaban que con esa noche sellarían su destino, él un chico malo y ella una niña buena, ¿algo puede surgir entre dos personas tan diferentes?