NOTA: man no me pertenece solo tomo prestados sus personajes.

El fantasma

Era otra noche lluviosa, en los pasillos de la orden no se oí ni se miraba una sola persona a excepción de un joven peliblando que se encontraba sentado en la cafetería con una bandeja llena de comida. Eran ya pasadas las once de la noche pero eso no era suficiente para retener el apetito de Allen.

Al terminar de devorar todo se levanto para flexionar sus brazos y sobarse el estomago – Eso estuvo delicioso – exclamo para si, tomo la bandeja y los platos que habia utilizados y los dejo a un extremo de la mesa. – será mejor que me vaya a la cama pero tomare algo para el camino – pensó.

Diez minutos después

Allen iba caminando muy felizmente por el pasillo con las manos llenas de brownies de chocolate, estaba a punto de comerse su décimo brownie cuando un extraño ruido llamo su atención, se detuvo y volteo a ver, no había nada solo las paredes y la puerta de la biblioteca – Debo de dejar de comer tanta azúcar antes de dormir – se dijo a si mismo, se encogió de hombros y le dio una mordida a su décimo brownie cuando en ese momento se volvió a oír el extraño ruido al parecer provenía de la biblioteca - ¿Por qué no lo pensé antes? – se pregunto a si mismo, sus pensamientos fueron interrumpidos nuevamente por el ruido, instintivamente camino hacía la puerta y la abrió.

Del otro lado de la puerta se vio como poco a poco Allen asomaba su cabeza, primero el brownie y la punta de su nariz hasta que entro por completo camino unos cuantos pasos y sin mas ni menos la puerta se cerro de un golpe, un extraño frío le recorrió la espalda haciendo que su piel se erizara y su cabeza se llenara de muchas gotitas – Pero ni siquiera hay viento – murmuro aun con el brownie en la boca, sacudió su cabeza para no pensar en historia de fantasma, con este escenario solo lograría asustarse. De nuevo se volvió a oír ese moleste ruido Allen estaba completamente seguro de que lo había oído en el fondo del salón. Camino en dirección del ruido, no habían pasado ni cinco minutos cuando se golpeo con una de las mesas, por más que trataba de no chocar con nada… bueno digamos que fue inútil tratar de esquivar las: mesas, sillas, los estantes, etc.

Conforme se iba acercando al lugar noto una pequeña luz en uno de los rincones – ¿Quién estará aquí a esta hora? – se pregunto en su mente, decidió seguir avanzando tomo el último brownie y le dio una gran mordida, no se dio cuenta y choco con una mesa provocando que todos los libros que se encontraban ahí se cayeren al piso.

- ¡Ah! – se oyó el grito de una chica.

- ¿Lenalee? – Allen se acerco a un extremo de uno de los estantes que se encontraban ahí y asomo la cabeza – Lenalee que… - fue interrumpido por un libro que le cayo en la cara, fue arrojado con tanta fuerza que Allen cayó de espalda al piso.

- ¡Aléjate fantasma! – gritaba Lenalee con los ojos cerrados.

- Lenalee soy yo, Allen – dijo el pobre chico.

- Allen – repitió y abrió los ojos – Oh, Allen como lo siento, no sabes cuanto lo siento – se levanto del suelo y se acerco a el - ¿Allen te encuentras bien? – pregunto temerosa y avergonzada.

Cuando tomo valor se agacho a un lado de el y le quito el libro del rostro – ¡Allen-kun! – Exclamo asustada al ver la cara del chico; sus ojos estaban llenos de lagrimas, una gran línea roja se marcaba desde su frente hasta la barbilla, el brownie se había aplastado llenándole la boca y las mejillas de chocolate – Perdóname – volvió a disculparse.

- No se preocupen el libro apenas y me toco – bromeo con las tres Lenalee que miraba a su alrededor. Como pudo se incorporo pero su cabeza aun le daba vueltas, estuvo a punto de caer de espalda de nuevo cuando Lenalee lo sujeto por la cintura, provocando que ambos quedaran a solo unos centímetros de distancia.

Un leve sonrojo se dejo notar en las mejillas de ambos. Por una razón, el corazón de Allen comenzó a latir frenéticamente, podía oír los latidos en sus oídos ¿Qué era esto que sentía cada vez que se encontraba en una situación como esta, con ella su mejor amiga? No era la primera vez que le pasaba y esta no era la respuesta que buscaba para su pregunta, trago en seco.

- Déjame ayudarte – el peliblanco volvió en si y asintió. Lenalee se coloco a un costado de él y le paso un brazo por la cintura – apóyate en mi. – Le dijo antes de ponerlo en pie.

Caminaron hacia la mesa, Lenalee lo sentó en una de las sillas, sacó un pañuelo de su bolsillo y comenzó a limpiarle el rostro, la línea roja ya estaba desapareciendo.

- Perdóname, mira como te deje.

- No te preocupes, no pasa nada es mas ya no me duele. – Le dedico una calida sonrisa.

Con cuidado Lenalee comenzó a limpiar el chocolate del rostro del peliblanco. La forma en que colocaba sus manos con tal suavidad y cuidado para no lastimarlo más de lo que ya estaba era la mejor sensación que había sentido en su vida. – Ella es muy dulce – pensaba el chico, le miro el rostro parecía muy concentrada en lo que hacia.

- ¿Tengo algo en el rostro? – pregunto Lenalee mientras se ponía una mano en sobre el rostro.

- No, es solo que me llamo la atención la concentración que tenias.

- ¿Eh?

- je jeje… Olvídalo, el golpe me afecto.

Solo se limitaron a reír, ya que ninguno entendió esto último luego se produjo un silencio, en el cual Allen solo se limitaba a ver el rostro de Lenalee quien continuaba limpiándole el rostro.

- Muy bien, ya te quite el chocolate.

- Gracias – le dedico una gran sonrisa – oye Lenalee ¿Qué haces aquí tan tarde?

- Es que… estaba haciendo un reporte sobre una misión y se me hizo un poco tarde.

- ¿Pero lo terminaste?

- Si

- ¿Entonces porque no te has ido a tu habitación?

Lenalee sonrió muy nerviosa y comenzó a jugar con sus dedos. Allen la miro extrañado y por su cabeza se deslizo una gran gota y varios signos de interrogación aparecieron a su alrededor, de un golpe recordó lo que había gritado antes de tirarle el libro.

- ¿Tiene que ver con el fantasma? – Pregunto el chico - ¿Lenalee?

- ¡Allen-kun! – comenzó a llorar.

- ¡Tranquila! Lenalee, Tranquila – Allen agitaba sus manos de un lado a otro – Disculpa no quería asustarte.

- No importa de todos modos ya estaba asustada. – se calmo.

- ¿Eh, que quieres decir?

- Bueno es que oí el rumor de que en los pasillos ronda un fantasma.

- ¿Un… fantasma? – Allen se puso todo pálido y le dio un tic en el ojo.

- Si, al parecer es el fantasma de una mujer que murió aquí hace varios años, se dice que sigue rondado por aquí en busca de una familia a quien poder amar.

- Si es cierto eso ¿Por qué no te has ido a tu habitación todavía?

- Es que… – sonrío – bueno cuando termine el reporte ya no había nadie aquí y cuando salí al pasillo todo estaba muy oscuro y la lluvia no ayuda mucho.

- ¿Cuantas horas tienes de estar aquí?

- Como unas dos – admitió un poco avergonzada agachando la cabeza.

- Ya es tarde lo mejor es que nos vayamos juntos ¿No crees? – Dijo el peliblanco poniéndose de pie después de saber esto ni loco se iba a ir solo.

- Si, contigo me sentiré más segura. – esto ultimo hizo que Allen se pusiera muy feliz.

Ambos se dedicaron una sonrisa y caminaron a la puerta, al salir al pasillo todo se encontraba en silencio a excepción de la tormenta que caía con más fuerza. Caminaron unos cuantos metros cuando un ruidoso rayo cayó cerca, Allen solo dio un brinco del susto pero Lenalee soltó un ahogado grito y abrazo el brazo de Allen.

- Solo fue un rayo, no pasa nada – le aseguro, ella solo asintió con la cabeza y soltó el brazo de Allen.

Mientras caminaban hacia los dormitorios Allen podía notar que Lenalee estaba muy asustada, – No me gusta verla así – se dijo a si mismo. Sin pensarlo se acerco a ella pasándole un brazo por los hombros, ella solo lo vio extrañada, por lo cual el peliblanco decidió quitarle el brazo de encima.

- No déjalo – ahora fue Allen quien la vio extrañado – es solo que… – se sonrojo – me asustaste – lo abrazo por la cintura – Gracias – agrego.

- No debes asustarte mientras este contigo ¿Esta bien?

- Si, al parecer no tienes miedo Allen-kun.

Allen puso una cara muy seria – Honestamente si lo tengo – pensó para si. Siguieron caminando.

Unos minutos después.

Estaban casi llegando a los dormitorios cuando oyeron los pasos de alguien acercándose, ambos pararon.

- ¿Oíste eso? – pregunto Lenalee

- Si – contesto – ¿Recuerdas que alguien viniera detrás de nosotros? – pregunto con la esperanza que la respuesta fueran si.

- No

Los pasos cada vez se iban acercando más hacia ellos, ninguno reaccionaba al parecer les habían salido raíces en los pies, el aire se torno pesado para nuestros protagonistas, quienes tampoco se atrevían a voltear a ver.

- Un escalofriante murmullo se oyó atrás de ellos

Ambos se abrazaron aun más fuerte y comenzaron a llorar a choros, en ese instante estaban seguros que no era la mejor de las noches para salir de sus habitaciones.

- Espera por favor – se oyó una voz a lo lejos del pasillo, claro esto no ayudo porque a nuestros protagonistas se les pusieron los pelos de punta. – Espera – se volvió a oír.

En ese momento ambos muy pero muy lentamente voltearon a ver. Se quedaron paralizados al ver que un bulto blanco caminaba hacia su dirección, la cara de Allen realmente estaba blanca como el papel y ni hablar de Lenalee.

El bulto seguía caminando hacia ellos, lo más lógico era que salieran corriendo de ahí pero su piernas no reaccionaban.

Un rayo cayó iluminando el pasillo haciendo que Allen reaccionara, el bulto se encontraba a unos cuantos metros de ellos. Allen tomo a Lenalee en sus brazos y salio corriendo de ahí dejando solamente una nube de polvo detrás de ellos.

- ¡Espera! – Volvió a decir el bulto o mejor dicho Komui - ¿Quién anda levantado a esta hora y aparte corre como loco? – Se pregunto así mismo – Bueno no importa me iré a la cama. – bostezo y siguió su camino.