Estoy viendo a ver si me organizo, pues resetearon mi computador y todo se fue a la basura (sí me dolió), por suerte tenía todo almacenado en que como muchos que leen la historia sabrán, es mi prioridad. Me han salvado y espero con todo lo que actualizaré, que fanfiction también sea un salvavidas para mí. Lean lean lean!

Besos, K.M.P.


Capítulo seis

Nueva

El pequeño Eddie no se inmutó. Permaneció serio mientras Esmy intentaba sonsacarle información. Él sabía que había sido un accidente, su madre se lo había dicho y él le creía. Eddie negó suavemente aún sin saber cómo su maestra de guardería podía hacer tal suposición. Esmy suspiró, pero le miró más atenta esta vez con una mirada de desconfianza. Eddie vio cómo ella se erguía y abandonaba el salón decepcionada. Cuando el pequeño enfocó su vista en sus compañeros, vio que instantáneamente, como si fuera una reacción, Belly le tenía ya apresado entre sus bracitos. Él parpadeó sorprendido a espaldas de ella y cuando la sintió alejarse, le correspondió el abrazo torpemente. Seguía anonado.

-Nunca dejaré que te hagan daño-. Le dijo Belly cuando estaban cara a cara. Sus labios temblaban levemente y lágrimas se resbalaban de las comisuras de sus ojos. Eddie levantó el dedo pulgar y se las limpió, intentó sonreír en vano. La mirada que le daba Belly lo ponía triste, pero aún así no podía apartar los ojos de los suyos. Vio como poco a poco el chocolate de los ojos de ella se iba derritiendo y disipando por la fina capa de lágrimas que amenazaban con cubrirlos completamente. La maestra carraspeó, interrumpiendo el íntimo momento que compartían los niños. Ellos se sobresaltaron al mismo tiempo y viraron hacia la maestra que les indicaba que se sentaran.

-Como iba diciendo, ¿quién me puede decir cuánto es dos por tres?- Belly miró hacia su pupitre, sintiéndose conmocionada. No quería levantar la mano hoy, no después de lo que había pasado. Ella sabía que Eddie se había negado, pero había aborrecido tanto la idea de que lo lastimaran que se renegaba a aceptar su pobre negativa.- ¿Belly?- Ella alzó la cabeza de sopetón y abrió los ojos, haciendo saltar a las lágrimas que aún no se habían secado en sus ojos. Tanya estaba mirándola expectante y ella reparó en que todos la miraban.- No llores, cariño-. Belly dejó escapar un sollozo y luego de unos momentos su respiración reanudó su ritmo.- ¿Me podrías decir la respuesta, por favor?- Belly, viéndose bajo el foco de todas las miradas, asintió sintiendo una opresión en el pecho. Estaba nerviosa.

-Yo... esto... ¿cuatro? No, no...- Su mente estaba en blanco y ya había comenzado a morderse el labio. Sus ojos se posaron en los verdes de Eddie por un instante y entonces todo estuvo claro.- ¡Seis!- Chilló emocionada. Una sonrisa se le escapó de los labios y no sabía porqué de repente estaba feliz. No sabía si era la mirada de cómplice que le había dado su mejor amigo, o contrario a eso el hecho de que él pusiera todo su interés en ella.

-Muy bien, Belly-. Sonrió jovialmente la muchacha pelirroja para volverse al tablero y escribir la tabla del tres con un marcador borrable. Eddie sonrió, correspondiendo ciegamente a la chica de cabellos cafés. Sonó el timbre y Tanya saltó, como si de repente el sonido le hubiera causado un susto tremendo y se giró con una leve expresión de desconcierto en el rostro. Seguiremos con esto la próxima clase, niños, ahora vayan a música-. Dijo sonriendo.

-¿Desea usted que le ayude, maestra?- Dijo sumisamente Rosie. Tanya le sonrió con gratitud y le pasó el borrador de tablero. Rosie lo tomó entre sus manitas y accidentalmente se le enredó con su cabello dorado. A los pocos segundos, el borrador cayó al suelo y la pequeña hizo ademán de recogerlo, pero alguien lo hizo por ella.

-Permítame, señorita-. Dijo Emmy haciendo una pobre imitación de un caballero, Rosie se rió. Emmy sonrió y le pasó el borrador; ella agradeció en un murmullo y empezó a borrar el tema que aún no habían dado sin apartar los ojos de Emmett.- Señorita, me gustaría acompañarla a clase-. Continuó su actuación cuando ella ya había acabado y puso su brazo en forma de gancho. Rosie se rió audiblemente en una carcajada y las comisuras de Emmy se torcieron imperceptiblemente hacia abajo. ¿Por qué se burla de mí?, pensó con inseguridad. Él solo intentaba ser amable y hacer que a ella le agradara, aunque fuera un poco. Ella le había ignorado en la guardería por algo que él aún no comprendía, pero que comprendería más tarde sin embargo, cuando se encontrara mirándola en su alcoba esos días calurosos de Junio.

Se sorprendió mucho cuando ella aceptó su invitación y rodeó su brazo con el de ella.

-Seguro, caballero-. A Emmy le encantaba el acento sureño que a veces se le escapaba de sus labios de pétalos de rosa. Ella no tenía su acento tan marcado como el de su gemelo Jasper, ya que lo había aprendido a dominar bastante bien a decir verdad, pero aún no lo perfeccionaba del todo. La sonrisa de Emmy se renovó y ambos avanzaron a donde se oían ruidos por montón. Pasaron por delante de una Tanya, en la cual tenía una expresión impagable en el rostro, sin siquiera reparar en ella nuevamente.

-¡NO ME GRITES!- Chilló Allie a un atónito Jazzy.

-Yo no te he gritado-. Repuso suavemente el sureño rubio. Sus ojos azules como el mar parecían asustados, como si vieran al mismo diablo paseándose por el aula de música. Allie había querido tocar la guitarra, pero Jazzy le había dicho que era suya en un tono apacible. Allie se había puesto como una fiera y le había empezado a gritar a Jazzy, pero ahora nadie se atrevería a refutarla. Jazzy se acercó a Allie y le puso una mano en el hombro; ella sin mirarlo, se relajó un poco, disfrutando de su contacto. Se la sacudió al segundo, cuando se sentía un poco más tranquila.

-Vale-. Y en actitud bipolar, le dio un beso en la mejilla al sureño, quien se sonrojó violentamente. Allie se rió de la reacción de Jazzy y se fue a sentar en una de las sillas. Ella observó con suspicacia la charla de Emmy y Rosie, que hablaban animadamente. Su conversación a su vez, estaba cargada por sonrojos de parte de Rosie y sonrisas de parte de Emmy.

-Buenos días, clase-. Dijo una esbelta rubia de pelo corto mientras ingresaba al aula en donde los niños se encontraban riendo. Las burlas cesaron y las conversaciones se congelaron al instante. Aquella voz padecía de solemnidad y junto con los pálidos ojos azules sin brillo, hacían una combinación totalmente nociva para el humor de los niños.- Soy Irina y seré su nueva maestra de música.


Cuando termine de actualizar lo que tengo hasta ahora, haré los capítulos más largos (lo juro) porque siento que cada vez se hacen más cortos (solo me pasa a mí). Por favor, no olviden que entre más reviews, más presión para actualizar. Como dije anteriormente, aquí está el otro capítulo, de ustedes depende que suba otro ;) Muy pronto pondré una poll en mi perfil para ver con cuál historia quieren que siga, puesto que um no sé si eliminar más.

Otra cosa! Pásense por Todo puede pasar cuando tienes diecinueve tengo ya escritos 23 capítulos en total, así que actualizaré rapidísimo (mucho más rápido que las otras) woho! Estoy alegre hoy jaja. En la noche tal vez suba otra capítulo de esta apasionante historia si ustedes lo desean :D

Besos helados, K.M.P.