Aclaración: ni Bones ni ninguno de sus personajes me pertenecen.

- Huesos, vamos, abre la puerta, sé que estás despierta - Booth golpeaba la puerta del piso de Brennan.

Ella se despertó con los golpes y se sobresaltó. Tardó unos segundos en darse cuenta de dónde provenía ese escándalo.
Se levantó de la cama, se puso la bata y fue a abrir la puerta.

- ¿Qué pasa Booth? ¿A qué tanta prisa?

Él entró sin pedir permiso y cerró la puerta a su espalda. La miró detenidamente, sin disimular lo más mínimo.

- ¿Y bien? - volvió a preguntar ella mientras intentaba inútilmente sujetarse el revuelto pelo.

A él, en ese instante, le vino a la cabeza una escena similar en la que él vino a buscarla y se encontró al amante-buzo de Brennan. Sonrió para sus adentros y giró su cuerpo esperando encontrarse a algún otro amante. Al no verlo le preguntó - ¿he interrumpido algo? ¿estás acompañada?
- No, no lo estoy ¿a qué has venido?

Él soltó el aire que conservaba en sus pulmones y le sorprendió a si mismo el alivio que sintió. Qué me importará a mi con quien se acueste Brennan - pensó- yo ya estoy con Hannah.
- Tenemos un caso, y tenemos que darnos prisa porque media ciudad está con el suministro de agua cortado esperando a que retiremos ese cadáver de la tubería principal de abastecimiento urbano. Así que venga, ligerita, a vestirte y a trabajar.
Diciendo esto la empujó suavemente por la espalda en dirección a su dormitorio.
- Peeero..., es sábado..., apenas he dormido ..., anoche bebí un poco... no estoy en condiciones- decía mientras desaparecía en su habitación.
- Nada de excusas, Huesos, eso no es propio de ti. - Una ducha y como nueva - Le dijo mientras la veía alejarse. Así que durmió poco, bebió,... creo que me he perdido algo - pensó Booth y su deformación profesional como investigador hizo el resto.

Empezó por la cocina y allí obtuvo su primera pista: un par de copas de vino en el fregadero... así que anoche tuvo compañía. Bueno, a lo mejor vino Ángela, o su padre... pensó con esperanza. Y nuevamente se sorprendió a si mismo al desear que así fuera.

Fue al salón a seguir con su investigación y lo que encontró allí le descorazonó por completo.
Flores, o más bien una flor, un enorme narciso metido en una también enorme caja adornada con un todavía más enorme lazo. Por favoooor, el que le hubiera regalado esto no conocía ni lo más mínimo a su Huesos, pensó... o quizás si. Los narcisos son su flor favorita, eso él lo sabía y estaba claro que el que había comprado aquella cursilada también lo sabía... sintió un peso en el estómago. Bueno, todavía es posible que haya sido su padre. ...

Entonces la vió, sobre el brazo del sillón, la tarjeta que probablemente acompañaba al narciso. Se acercó con paso inseguro, no sabía que hacer, era o no correcto que él leyera aquella tarjeta... miraba nervioso hacia la puerta del dormitorio de Brennan, sabía que en cualquier momento podía aparecer y pillarle in fraganti.

Se quedó quieto y escuchó. Le tranquilizó el sonido de la ducha y decidió que aquella tarjeta estaba ahí probablemente tirada, es decir, no estaba encima de la mesa, estaba en el brazo de un sillón, eso podría, ante un tribunal, considerarse basura. Así que decidió leerla. Abrió el sobrecito muy despacio y más despacio aún sacó aquel trocito de cartulina que tanto podía decirle de lo que estaba pasando en la vida de Brennan. Y la leyó: "Te esperaré. Mike". La volvió a leer, una vez y otra vez más... ¡Por todos los santos, no sabía cómo interpretar aquella simple frase!. Él, todo un agente especial del FBI no sabía como interpretar dos palabras. "Te esperaré", "Te esperaré"... las palabras retumbaban en su mente ¿qué diablos quería decir el tal Mike con ese "Te esperaré"?

Quizás ella había llegado tarde a su cita y esa era su forma de decirle... no, es absurdo. Quizás él quería llevarla a algún sitio pero ella tenía que trabajar... más absurdo todavía... Miraba hacia las paredes del salón buscando una pista que le ayudara a interpretar aquel mensaje cuando se sobresaltó al oir la voz de Brennan desde su habitación.

- Podrías ir preparando algo de café mientras me visto, así ganaremos tiempo.

Booth soltó nervioso la tarjeta y el sobre donde los había encontrado y se dirigió a la cocina a hacer café.

¿Quién será Mike? se preguntaba a si mismo mientras llenaba el filtro de café, ¿dónde lo habrá conocido? Se quedó pensativo mirando como el café caía hirviendo en la jarra de la cafetera. Ya no me cuenta nada, bueno, eso quizás sea culpa mía, ya no paso tanto tiempo con ella, desde que estoy con Hannah hemos perdido mucha confianza... y de repente se sintió triste al darse cuenta de eso.

- Bueno, ya estoy lista, un café y nos vamos. ¿Qué le pasa a la cafetera? - Le preguntó Brennan mientras sacaba un par de tazas del armario de la cocina.
- ¿A la cafetera? nada ¿por? - dijo Booth levantando la vista.
- Porque la estás mirando fijamente, pensaba que no funcionaba bien.
- Ah, no, nada, estaba pensando y me he quedado con la vista ahí - se explicó él.

Brennan sirvió dos tazas de café, se las llevó a la mesa, se sentó e indicó a Booth que hiciera lo mismo. Él se movió lentamente hasta la mesa y tomó asiento.

Realmente se moría de ganas de preguntarle por Mike, pero sabía que no podía hacerlo directamente, ya buscaría la manera, podía ser muy sutil y era muy bueno en los interrogatorios, podía guiar los pensamientos de la gente por donde quisiera... pero no hizo falta...

- Estoy saliendo con alguien y, por primera vez en mi vida, creo que puede funcionar - le dijo Brennan de sopetón mientras jugaba con el lazo del narciso que estaba sobre la mesa.

Booth se sobresaltó, no se esperaba que ella se lo contara sin más y mucho menos que le dijera aquello de "puede funcionar". Ella pensaba que todas las relaciones acababan mal, qué habría hecho el dichoso Mike para hacerla cambiar de idea... El corazón le latía muy deprisa y sintió un peso en el estómago, un dolor indefinido que pudo identificar como tristeza.

- ¿En serio? - dijo como pudo. De repente ya no quería saber nada de Mike, no quería que ella le contase lo feliz que era con él, lo mucho que él la llenaba intelectualmente, lo increiblemente bien que se lo pasaban en la cama, ,..., quería seguir en su ignorancia, porque sabía que cualquier cosa que su Huesos le dijese de su relación con Mike le iba a hacer sufrir.

El móvil de Booth sonó en ese momento y él, mentalmente, dió gracias a Dios por librarle de escuchar lo que Brennan iba a contarle y que sabía no le iba a gustar nada.
- Booth - respondió - si, ya vamos para allá. Hasta ahora.

Brennan ya se había levantado y cogido su bolso. . Él también se levantó y la siguió, silencioso, a la puerta.