¡Hola!
Buenas, buenas, aquí les traigo el epílogo de este fic ^^
Pues, bueno ha sido muy lindo escribir esta historia, pero ya llegamos al final, así que sólo me queda decirles que les doy las gracias por haber dedicado su tiempo en leerme ¡Mil gracias por todo!
Ahora, lean tranquilamente ^^
Xxxx
Epílogo:
Estaba tremendamente nerviosa ¿Y como no estarlo? Si hoy era el día más importante en la vida de toda mujer que sueña con estar el resto de su vida junto a la persona que ama.
Hoy era el tan esperado día de su boda…
—¡Esas flores van del otro lado! – Se escuchó un grito afuera de la habitación, perteneciente a su cuñada Temari, la cual estaba encargada de los preparativos y estaba vuelta loca ordenando como debían ir los adornos de la fiesta.
Matsuri sólo suspiró, las exigencias de su cuñada no hacían más que ponerla aún peor ¿Qué pasaba si algo no salía bien? ¿Si con lo torpe que era caía al suelo antes de llegar al altar y toda la gente de Suna se burlaba de ella? O tal vez podría hasta tener problemas con el vestido.
Pero no, no debía pensar así, sino que todo saldría perfecto, que su boda con Gaara sería un éxito.
—Bien, Matsuri dime algo ¿Estás lista? – Le preguntó Temari entrando a la habitación, acompañada de Sari, la cual lucía un hermoso vestido color rosa fuerte, mientras que la rubia vestía de blanco, utilizando una preciosa tela transparente encima a modo de bufanda.
—No lo sé Temari, no estoy convencida – Dijo mirándose al espejo, apenada por la imagen de su reflejo —. ¿No crees que es demasiado maquillaje?
—¡Tonterías! – Exclamó Sari, acercándose a ella para darle un gran abrazo —. Amiga, te ves preciosa, muchas felicidades, vas a casarte con Gaara-sama, deberías estar feliz y no tan nerviosa.
—Es que… - La castaña bajó la mirada, estaba sonrojada y avergonzada. Nunca pensó que se iba a casar con él, antes sólo lo miraba desde lejos, soñando con que algún él le hiciera caso, que la volteara a ver tan sólo un segundo, y ahora estaba a minutos de convertirse en su esposa.
Bajó la mirada, recordando algunas cosas que la ayudaban a sentirse más tranquila.
Estaban sobre el sillón de la oficina, aquel mismo día en que Gaara le había pedido que fuera su esposa. Sus cuerpos desnudos descansaban del acto que acababan de terminar, abrazándose con fuerza mientras la chica apreciaba la joya que ahora llevaba en su mano.
—¿De verdad quieres casarte conmigo Gaara-sama? – Preguntó apenada, pero más que nada porque hace sólo unos segundos acababa de hacer el amor con él de nuevo, justo después de que le pidió matrimonio, pero aún le costaba creérselo del todo.
—Matsuri, te dije que me llamaras sólo Gaara, y sí, claro que quiero que seas mi esposa tonta ¿Acaso me crees capaz de bromear así?
—Esto es como un sueño… - Susurró Matsuri cerrando sus ojos y apoyando su cabeza sobre el pecho de su novio, el cual comenzó a acariciar su cabello despacio.
—Puede que sea un sueño como dices, pero en ese caso no vamos a despertar jamás de él, porque quiero estar a tu lado para siempre, sin importar qué pase – Le dijo dando un pequeño beso en la cabeza de la joven, acariciando su espalda desnuda con su otra mano.
—¿Se lo dijiste ya a tus hermanos?
—No, primero quería saber que me ibas a decir, pensé que no aceptarías, pero me hace feliz que sí lo hayas hecho – Matsuri le dio un suave y lento beso en los labios, separándose un poco luego para verle a los ojos.
—No podría decirte que no, Gaara, te amo – Dijo sonriendo, provocando la misma reacción en él, quien sin esperar más la besó apasionadamente, tomándola del mentón con una mano y de la cintura con la otra, dándole la vuelta para quedar sobre ella de nuevo.
Era verdad que aún le quedaba mucho trabajo, que incluso se había atrevido a ignorar esos papeles del consejo, pero le daba igual, quería volver a estar con ella hasta cansarse, quería consumar su amor mil veces si fuese necesario.
—Ya Matsuri, deja esa cara de preocupación y levántate – Le ordenó Temari con autoridad. Matsuri le hizo caso a regañadientes, pues aún no se pensaba lista como para salir y enfrentar a todos los invitados.
Cuando pensaron en dejarle todo a Temari, ella y Gaara pidieron expresamente una ceremonia pequeña e intima, pero nada podía ser intimo cuando un Kazekage pensaba contraer nupcias, por lo que llegaron incluso personas de otras aldeas, los demás Kages, los ninjas de Konoha, todo era una locura.
—Definitivamente vas a dejar a mi hermano con la boca abierta – Dijo la rubia con emoción en su mirada, imaginando que cara pondría Gaara cuando viera lo hermosa que estaba Matsuri.
Traía un vestido sencillo, por más que Temari insistió en que debía ser ostentoso como el de una princesa, ella se decidió por uno más bien normal. Era largo, ocultando en su totalidad sus piernas, pero dejando ver sus tobillos y sus lindos zapatos blancos, los cuales se amarraban alrededor de su tobillo en forma de X. La caída era holgada, para que cuando caminara o diera una vuelta el vestido se abriera como una flor, y la parte de arriba era ceñida, con un escote que sólo mostraba lo justo y necesario (Gaara era muy celoso y no le gustaba que otros vieran lo que no debían de ella). Su cabello lo llevaba recogido hacia atrás con dos horquillas en forma de flor a cada lado de su cabeza, y sobre el rostro usaba un leve maquillaje que la hacía lucir realmente preciosa.
—Ah, que envidia, yo también quiero casarme – Dijo Sari con los ojos iluminados como estrellas, observando la felicidad de su amiga. Temari la miró y la abrazó por el cuello sonriendo.
—Ah, pero ni creas que se me olvida lo que vi el otro día, tú estabas ahí muy abrazadita de Kankuro ¡Y besándose!
—¡No puede ser! – Pegó el grito Matsuri, viendo totalmente sorprendida lo roja que estaba Sari, pero al parecer no lo pensaba negar —. Oh, entonces las dos seremos cuñadas de Temari-san, pero que bien.
—S-sólo fue un beso… aunque no negaré que Kankuro me gusta mucho… - Confesó la chica llevándose las manos a sus mejillas que estaban aún sonrojadas.
—Bueno, dejemos el parloteo, que ya no falta nada, es hora de salir Matsuri – Habló Temari nuevamente, volviendo a poner nerviosa a la novia.
Temari y Kankuro estaban con la boca abierta ante la noticia que acababan de recibir por parte de su hermano y Matsuri. Era verdad que ya todos sabían de su relación, desde un principio nunca fue un secreto, pero de eso a pensar en casarse, vaya que se estaban tomando las cosas en serio.
—Pero ¿No creen que casarse es algo muy apresurado? – Cuestionó Kankuro confundido, pero la mirada que le dio en ese momento Gaara le hizo darse cuenta de que su hermano no tenía dudas.
—Lo hemos decidido ya, queremos casarnos y estar juntos para siempre, así que no nos parece apresurado – Aseguró el pelirrojo, sacándole una sonrisa a su hermana mayor, mientras su novia se sonrojaba por completo.
—Yo te comprendo Gaara, y te apoyaré en todo a ti y a Matsuri ¿Verdad cuñada? – Preguntó efusiva, abrazando a la castaña que muy pronto se convertiría en la flamante esposa de su hermano menor.
—Temari-san, ¿serías tan amable de ayudarnos con los preparativos de la boda? Gaara estará muy ocupado con su puesto de Kazekage y yo, bueno soy muy torpe para estas cosas – Pidió la avergonzada joven, bajando la mirada porque de verdad estaba aún confundida respecto a todo esto, casarse con él era un sueño.
—¡Claro, haré todo lo que esté en mis manos! – Exclamó Temari sonriendo.
Y así había sido, Temari hizo todo y más de lo que estuvo en sus manos, porque la cantidad de gente era enorme, no todos los días se casaba el Kazekage, así que la concurrencia por el evento se fue hasta las nubes.
—Esto es incómodo ¿Cómo voy a casarme con tanta gente viendo? – Se preguntó Gaara, acomodándose la corbata que ya comenzaba a apretarle más de la cuenta debido a los nervios que se traía encima.
Tenía puesto un elegante traje de color gris, tanto el frag como los pantalones, mientras que usaba una camisa blanca y corbata negra. Llevaba una rosa blanca en el bolsillo, se veía como todo un hombre elegante.
Se veía tan serio y calmado como siempre, pero por dentro estaba que lo llevaba el diablo, los nervios le estaban matando y toda la gente presente lo ponía aún más tenso.
—Venga Gaara, deja de estar tenso, al final vas a ver que cuando te estés casando no te importará cuanta gente haya presente – Le dijo Kankuro, quien estaba parado a su lado, al igual que Naruto, ya que el rubio era el padrino de la boda.
—Es verdad Gaara, lo importante es que Matsuri-chan será tu esposa – Acotó el rubio sonriente, provocando una pequeña sonrisa en los labios del novio, quien asintió con la cabeza, estando de acuerdo con él.
Estaban los dos frente al consejo, tomados de la mano y algo nerviosos. Acababan de exponer su situación, que pensaban casarse dentro de poco tiempo y ahora necesitaban la aprobación del consejo, aunque Gaara había dicho que aunque no les aprobaran su relación, igualmente pensaba casarse con ella.
—Bueno, ya he terminado de hablar, así que díganme que piensan al respecto – Dijo seriamente, sin desviar ni por un segundo la mirada de todos esos miembros del consejo, quienes deliberaban entre sí sobre el asunto.
—Bueno, es cierto que la imagen de un hombre de familia le vendría muy bien… - Comenzó a decir uno de los ancianos, mirando al Kazekage —. Pero es usted demasiado joven aún, además… casarse con la que fue su alumna…
—Yo no le veo el problema, Matsuri-san es una gran kunoichi, además ellos son mayores de edad y pueden decidir lo que quieren hacer con su vida – Comentó otro de los ancianos, luego de lo cual se escucharon varios murmullos afirmativos.
El que parecía ser el líder observó detenidamente a los dos jóvenes, la verdad era que no había razones para oponerse, era cierto que Matsuri no era una joven de excepcional familia, pero si su Kazekage la había escogido debía ser por algo, así que finalmente se decidió por cerrar los ojos y asentir con la cabeza.
—Por mi parte tienen la aprobación, Kazekage-sama, usted es libre de comprometerse con la persona que lo estime conveniente, nosotros sólo podemos aconsejarlo, y le felicito por su elección, Matsuri-san es una buena chica.
Gaara sonrió ante lo que acababa de oír, al igual que lo hizo su amada, quien no podía creer que habían conseguido el consentimiento del consejo para su unión, no podía sentirse más feliz ahora, sólo esperaba con ansias ese día.
—Eso lo sé muy bien – Dijo el Kazekage, mirando una vez más a su novia con todo el amor que le tenía reflejado en sus ojos.
La música que anunciaba la llegada de la novia comenzó a sonar e instantáneamente las miradas de todos se dirigieron al principio de la gran alfombra roja, que adornaba la mitad de la gran plaza de Suna.
Gaara se quedó simplemente asombrado, ahí comenzaba a llegar ella, caminando lentamente hacia él, para entregarle su vida y su corazón. Estaba hermosa, lucía como un ángel, un ángel que había sido enviado para iluminar su camino, para cambiar toda su vida y para darle la felicidad más grande del mundo.
Y cada paso que daba la acercaba más a su amado, mientras su sonrisa radiante parecía iluminar más que el mismísimo sol en el cielo azul.
—Matsuri… - Susurró Gaara con felicidad, extendiendo su mano para tomar la de la joven castaña que al fin había llegado a su lado. Se miraron por un segundo que pareció eterno, en donde se transmitieron sólo con ese gesto todos sus sentimientos. Parecía que todos los invitados habían desaparecido del lugar, tal como le había dicho Kankuro, a Gaara no le importaba cuanta gente había presente, en ese momento sólo podía ver a Matsuri.
Ambos se pararon frente al altar, tomados de la mano para comenzar con la ceremonia, la cual fue hermosa para los dos, hasta que finalmente llegó el momento de la pregunta, que no dudaron en responder con un "sí" muy seguro, para que finalmente su unión estuviera completa.
Se besaron dulcemente, sin importarles que la gente les estuviera viendo, en ese momento la felicidad que sentía podía contra todo y todos; por fin estaban casados, eran esposos.
—Te amo Gaara – Susurró Matsuri al separarse, mientras todos los invitados aplaudían emocionados. Él acarició su mejilla, sin dejar de clavar sus ojos aguamarina sobre su delicada persona.
—Yo también te amo Matsuri – Y volvió a besarla, volvió a probar el dulce sabor de esos labios que le enloquecían.
Era el momento más hermoso de su vida, después de esto sabían que nada los separaría, que serían por siempre el uno para el otro.
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La luna brillaba más que nunca antes, colándose por la ventana de aquella oscura habitación, en donde estaban los dos abrazados bajo las sábanas de la cama, besándose con pasión después de haberse entregado una vez más el uno al otro.
Disfrutaban plenamente de su noche de bodas, se habían amado intensamente como cada vez que lo hacían, hasta sentir que el sueño y el cansancio llegaban.
—Será mejor dormir, mañana saldremos temprano a nuestra luna de miel – Dijo el pelirrojo, abrazándola más fuerte para apegarla a su pecho —. Será grandioso estar contigo todos esos días frente al mar, no te soltaré ni un minuto – Susurró al oído de la joven, la cual se sonrojó un poco al pensar en aquello.
—Que bien, conoceré por fin el mar, y junto a ti – Dijo Matsuri, cerrando lentamente sus ojos —. Gaara… soy muy feliz de ser tu esposa, todavía no me lo creo.
—Tonta, ya deberías creerlo, eres mi esposa, eres sólo mía… - Hizo una pausa en sus palabras, mirando fijamente la luna llena, antes la noche era lo que más le gustaba, pero ahora ya tenía algo mejor —. Por ti aprendí lo que es el significado del amor… - Tocó su cicatriz con el kanji —. Esta palabra… gracias a lo que me hiciste sentir, tiene un sentido diferente ahora, antes se suponía que sólo podía amarme a mí mismo, pero desde que apareciste tú eso cambió, porque me hiciste amarte.
—Yo no hice nada, sólo te amé desde el primer momento en que te vi, y siempre quise demostrártelo… no soy nada especial, solamente soy una chica que te ama demasiado – Gaara posó su dedo índice sobre los labios de la castaña, para indicarle que no era necesario que siguiera hablando. Con cuidado acarició sus mejillas, bajando por su cuello, sus hombros y su espalda.
—No habría podido amar a otra que no fueses tú… - Murmuró simplemente, para después volver a besarla.
Y la besó toda la noche, la hizo suya hasta el amanecer, no importaba nada más, sólo el hecho de que estaban juntos para siempre.
Fin…
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Espero que les haya gustado el fin.
Bueno, pues nos encontraremos en mis otras historias entonces, la nueva será publicada tal vez hoy en la noche o mañana temprano, pero ya saben.
También, pronto habrá conti de "¿Te Casas Conmigo?" así que espérenla con ansias, porque se viene lo mejor.
Sin más, hasta otra ^^
¡Bye!
