Demashita! Powerpuff Girls Z Copyright © Yoko Kamio

Warning!: Lemmon, OoC.

Notas de Perfect Hell: Hola, ando corrigiendo el fanfic para darles mayor calidad de lectura. Ya saben algunos acentos o palabras mal escritas. De antemano gracias por leer.


Viento helado… ¿Auto empañado?

By_PerFecTHeLL

El sol pegó en la hermosa cara de Kaoru. Ella frunció un poco el ceño, no es que deseara ser despertada. Era sábado, un día sin escuela y sin preocupaciones.

Se levantó y se extrañó que estuviera acostada en su cama, pero no le dio importancia. Se estiró perezosamente y bostezó un poco. Se dirigió directamente al baño y vio su rostro, sus ojos se notaban hinchados y en sus mejillas había un pequeño rastro de lágrimas. Ella sonrió tristemente.

—Tal vez… sólo fue mi imaginación— se dijo a sí misma en un leve susurro. Solamente pudo reír ante sus propias palabras y entre esas risas, lágrimas volvieron a escurrir de esos bellos ojos. Ella sabía que era real y eso le hacía mucho daño.


— ¿Qué diablos estás haciendo Butch? — preguntó el chico de ojos rojos.

— ¿Acaso te importa? — le contestó de muy mala manera Butch.

—Je, je déjalo Brick, no ves que pasó una mala noche— dijo el rubio, señalando sus ojeras.

— ¡Argh! Cierren la boca imbéciles— rabió el chico de ojos verdes.

—Je, je… es cierto.

Butch cerró los ojos frustrado. Y los miró de reojo… los otros dos chicos pararon de reír. Butch se sentía enojado, no con sus idiotas hermanos sino consigo mismo.

—De acuerdo, no te enojes— trató de calmarlo Boomer.

—Cierto, no es justo que te desquites con nosotros— dice Brick apuntándolo acusadoramente.

—Como sea… voy a salir.

Se paró de su asiento y salió de la cabaña. Era lo mejor, salir a despejar su mente le haría bien o eso pensaba. El chico caminó con las manos ocultas en los bolsillos de su pantalón, tenía que verla… la necesitaba. Pero… qué le diría cuando la viera, ayer… había sido un idiota, afortunadamente la había encontrado dormida.

«Demonios que le iba a decir: "Quiero tener sexo contigo". Que idiota me oiría, yo… yo… no sólo quiero tener sexo con ella… yo quiero que sea mía y de nadie más» pensó el chico mirando con un poco de rabia a los chicos que caminaban a su alrededor, buscando a alguien a quien "conquistar". Kaoru solo sería suya y de nadie más… aunque él desde hace mucho tiempo ya no era virgen… y esto tenía que admitirlo. Catorce años, con esos contaba cuando perdió su virginidad con alguien que nunca valió la pena, pero que se dio cuenta demasiado tarde.


—Perdón, no te entendí.

—Se nota a leguas que todavía sigues siendo un niño— dijo una chica de cabello negro y ojos azules. Miró la sonrisa que se había formado en el rostro de ella, la sintió acercarse peligrosamente, haciéndolo retroceder un poco por la cercanía de sus rostros.

—Quiero que me hagas tuya— le susurró ella al oído, empezando a besarlo. Mientras el chico se dejaba manipular por ella. Dieciocho años tenía la chica, él debió suponerlo.

Después de esa noche, él salió a comprarle un lindo obsequio. Iba rumbo a la casa de ella. Llegó y tocó el timbre. Ella le abrió, Butch la miró algo confundido, ésta sólo llevaba una camiseta…

— ¿Qué haces aquí?

—Yo vine a…— pero fue interrumpido cuando un hombre mayor, unos veinticinco se le calculaban, salió y envolvió a la chica en un abrazo.

— ¿Quién es el pequeño, primor?

—Amm… un amigo, mejor hay que continuar con lo nuestro…— contestó la chica, se despidió de Butch y le cerró la puerta. Estaba completamente destrozado, lo habían… utilizado. Esto no se quedaría así, no sabía con quien se había metido. No lloraría, los hombres no lloran. Solamente, se vengan.

Ese mismo día en la noche, fue hasta la casa de la chica… entró por su ventana, la miró dormir al lado del hombre que había visto hace unas horas… éste aun tenía el condón puesto, Butch arqueó levemente una ceja y negó con la cabeza.

—Querías sexo, tendrás sexo— murmuró Butch con voz sumamente baja. Sacó de un botecito a una serpiente negra. Una serpiente marina, al parecer.

—Espero disfrutes tu bocadillo, Kumo— le dice Butch a la serpiente, metiéndola dentro de las sabanas. Salió de nuevo por donde entró y se posicionó enfrente de la casa de la chica.

—Tres… dos… hmm… uno. — sonrió Butch al escuchar el gritó de terror de la chica —A ti, también te hace falta madurar— dijo Butch con una sonrisa bastante grande, miró al mastodonte que estaba con ella salir de la casa. Completamente desnudo. Y ella siguiéndolo por detrás al igual que él… desnuda. Los vecinos empezaron a encender sus luces y salieron a ver qué pasaba, que horror… ver a dos jóvenes calientes correr por las calles completamente desnudos y gritando como locos.

Butch se acercó a la casa de la chica y la serpiente salió de esta.

—Bien hecho, Kumo— la metió en su bolsillo y marchó rumbo a su hogar. Aún dolido, pero… al menos ya se había vengado.


—Que perras son las mujeres que me han tocado— pensó —mendiga suerte la mía, tener que… enamorarme de nuevo— la imagen de Kaoru apareció en su mente, él se recargó en la banca donde estaba, volteó su rostro hacia el cielo y cerró los ojos completamente relajado. Los abrió y…

« ¿Mendiga suerte? » Pensó él.

—Más bien, es bendita— sonrió, al ver a la chica de ojos verdes caminando con una bolsa de mandado. Se paró de inmediato y caminó hasta ella. Mientras ésta estaba demasiada distraída viendo un puesto de dijes que estaban en la calle. Se paró junto a ella, pero al parecer Kaoru no le dio importancia. Miró a ella examinar detenidamente un dije en forma de rayo y tomarlo un poco. Butch reía al ver que ni se había dado cuenta de su presencia. Escuchó un leve suspiro, y ladeó su rostro al ver a ella contar su dinero–al parecer no le alcanzaba–. Butch no se movió de su lugar, ¡qué tan descuidada era su verdecita!, al menos en su cuidado personal. Butch sintió a ella chocar contra él.

—Perdón.

—Descuida, linda— ella abrió los ojos, era él.

«Mendiga suerte» pensó ella.

«Bendita suerte» pensó él.

—Lamento haber chocado contigo— dijo Kaoru, pasó por un lado de él dispuesta a irse. Pero alguien le tomó el brazo.

—Oye verdecita… se te olvidó algo— se acercó Butch a su oído para susurrarle.

—Claro que no, y te pido que me sueltes sino te irá muy mal— trató de decir Kaoru fríamente.

Butch se extrañó ante la actitud de ella. Era cierto, siempre habían peleado pero había algo en la voz de ella que no estaba bien.

— ¿Te pasa algo?

Porque diantres todos le hacían la misma pregunta, ella ya estaba harta de que le preguntaran eso. Las imágenes en su mente no la dejaban en paz y sus lágrimas presionaban demasiado a sus ojos por salir.

—No me pasa nada, suéltame— trató de liberarse ella de su agarre, pero era inútil.

—No te dejaré ir, hasta que me digas qué te pasa— determinó él, agarrando el otro brazo libre de la chica. La volteó justamente para que quedara viéndolo fijamente, pero la chica mantenía la vista agachada como si no se atreviera a verlo a los ojos. Algo húmedo cayó en la mano del chico. Kaoru estaba llorando, él la quiso llevar a un lugar menos habitado, pero ella se resistía. Hasta que por fin se cansó de batallar con ella, la alzó cargándola en sus brazos, ella esta vez no se resistió. El chico encontró un lugar lejos de la civilización; se veía varias flores de colores, había varios árboles alrededor y al parecer alguien había abandonado un auto. Bajó a la chica con cuidado y le levantó la vista haciendo que lo viera a los ojos.

Un sonido hizo eco en el lugar, unos cuantos pájaros volaron, pero sólo eso y ya. Lo había abofeteado. Él sólo se tocó su mejilla, abrió sus ojos bastante sorprendido y la volteó a ver.

—T-te odio…— dijo la chica con rencor.

— ¿Qué? — preguntó el chico esperanzado, tratando de convencerse a sí mismo que había oído mal.

— ¡Que te odio! — le gritó la chica, con sus ojos ya hechos un mar de lágrimas. Dejó caer las cosas que cargaba y después cayó ella, llorando a más no poder.

—Dime, ¿Por qué? — preguntó él, con la voz un poco quebrada.

La chica lo volteó a ver extrañada de esa pregunta. Él se puso a la altura de ella y le acarició el rostro, sintió a ella apartarle su mano. Al parecer, no quería que la tocara, ni siquiera quería verlo, y por lo que parecía… tampoco quería amarlo.

—Te odio… no lo entiendes— susurró tratando de tranquilizarse. Ella sabía que nunca debió abandonar su casa, sabía que debía negarse cuando la mandaron hacer las compras… y sobre todo ella sabía que lo que le estaba diciendo a ese chico no era cierto.

—Hay cosas que uno no llega a entender Kaoru… ésta es una de ellas… explícame— dijo él posicionando de nuevo su mano en la mejilla húmeda de ella.

—Te odio, porque… tú sólo me quieres para… para… complacerte— dice Kaoru, comenzando a llorar de nuevo. El chico frunció el ceño ante esto, como era posible que pensara eso.

— ¡Quién demonios te dijo eso! — gritó alterado él. Observó como ella sólo lo miró y negó con la cabeza. — ¡Dímelo! — exigió él, tratando de "no perder la calma".

— ¡Fuiste tú! — gritó ella.

— ¿Qué? — preguntó él, algo desconcertado y sorprendido.

—Te vi… ayer, gozando con… una mujer… maldito… te odio— le murmuró Kaoru, abrazando sus piernas, ocultó su cabeza en éstas y lloró de nuevo.

Mientras el chico, no se la acababa de creer. Ella… lo había visto. De repente recordó el sonido del bote de basura… ¡Idiota!, sí eso había sido, un completo ¡Idiota! Se maldijo internamente. No sabía que decirle… no esperaba que pasara eso… sin embargo, pasó.

—Kaoru, yo…— ¿Qué rayos podía decirle?, sentía que lo que había hecho no tenía justificación.

—Yo… yo no quiero ser o-otra más en tu lista Butch— le dijo Kaoru, tartamudeando un poco.

"Otra más en tu lista" esas palabras, ya lo estaban llevando hasta sus límites.

—Yo… me detesto por lo que hicimos en la playa… nunca debí dejar que pasara— continuó Kaoru, llorando—yo… pensé que tal vez… que tal vez tú sentías a-am…— no pudo continuar y cerró sus ojos fuertemente, mientras gotitas cristalinas caían en el verde pasto.

Maldita sea, quería golpearse en ese momento. No quería verla así, y menos por él.

—Estas muy equivocada— le dijo Butch, llamando la atención de Kaoru.

—Hmm…— fue lo único que pudo emitir de sus labios. Butch bajó hasta quedar a la altura de ella, la tomó de la barbilla obligándola a mirarlo a los ojos. No estaba muy seguro de lo que iba a decir a continuación pero aun así… tenía que hacerlo.

—Kaoru… quiero que me escuches bien… esto es algo difícil para mí… es por eso que sólo lo repetiré una vez…—tragó saliva y continuó—lo lamento, soy un idiota, estúpido, pendejo… soy una mierda, soy alguien que no vale la pena. Pero una cosa si te aseguro… te amo, y si soy un idiota por hacer eso prefiero serlo por toda mi vida. Sólo te pido un favor, no me digas que me odias… no quiero sufrir, no de nuevo. Perdóname. — finalizó él, cayendo de rodillas y llorando. Algo que nadie había podido hacer en mucho tiempo.

Kaoru estaba en shock; se lo había dicho viéndola a los ojos, en ninguna de sus palabras había volteado la mirada… pero… ¿acaso debía confiar en él? Simplemente ella estaba muy dolida y no podía pensar claramente. Él estaba llorando, inclinándose hacia ella como si… su vida dependiera de ello.

Tal vez era una idiota, tal vez era otra más en la lista, pero… al menos quería probar solo por una vez en su vida, la confianza hacia los demás. Iba a confiar en él, solo por esta vez.

Se levantó y sintió al chico levantar su mirada viéndola.

—Te espero aquí, a las 10:00 p.m. —dijo la chica sin inmutarse—sí, lo que dices es verdad… entonces estarás aquí y lo repetirás de nuevo… si no lo es… simplemente se te olvidara.

Recogió sus cosas y se fue. Dejando al chico demasiado confundido, pero con algo de esperanza. No podía echarlo a perder, no esta vez. Se levantó, limpió sus lágrimas y se fue lo más rápido posible a la cabaña.


—Ok, creo que esto estará bien— dice Kaoru viéndose al espejo. Tenía puesta una linda falda negra, junto con una blusa strapless color verde algo holgada en la parte del vientre y unos zapatos negros que tenían un lindo moñito.

—Sé que no soy yo, pero… esto creo que… me servirá— dijo la chica sonriendo—si él me quiere como soy… me lo dirá.


—Bien, estoy listo…— suspiró un poco frustrado, llevaba un pantalón negro, junto con una playera verde y encima de esta una chaqueta negra, hoy el viento estaba demasiado helado. Volteó a ver el reloj… 9:30 p.m.

—Será mejor que me vaya, antes de que lleguen esos idiotas y me quieran seguir— salió de la cabaña, se aseguró de que nadie lo siguiera y fue al lugar citado. Miro su celular (robado)… 9:55 p.m. ¿y si ella no venía?, ¿qué tal si sólo le dijo eso para que la dejara ir? Él no podría vivir con eso. Se recargó en el auto abandonado, se veía que apenas lo habían dejado… tal vez el motor aun funcionaba, los asientos se veían nuevos, lo único que no tenía éste era… el volante.

«Seguramente el conductor era un histérico» pensó Butch, observando el interior del auto. Abrió una puerta, ésta no contaba con seguro. Escuchó a alguien acercarse y volteó… ¡Dios! Se veía realmente hermosa, un sonrojo apareció en sus mejillas. Kaoru venía frotando sus brazos, debido al viento helado que había. Butch sacudió la cabeza de un lado a otro para salir del trance. Se acercó a ella, la cual se limitó a verlo. Estaba demasiado sonrojada como para atreverse a verlo.

—Pensé que no vendrías— le dijo Butch, rompiendo el silencio.

— ¿Por qué no debería hacerlo… si fui yo quien te cite?— le contestó ella, algo molesta volteándolo a ver.

—Yo… ya te dije lo que te tenía que decir Kaoru— dijo Butch, desviándole la mirada.

—Como también se lo dijiste a esa chica— le dijo Kaoru lo más calmada posible.

—Escucha lo que viste, fue una falsedad… ¡Crees acaso que disfrute el estar con esa zorra! —levantó un poco su tono de voz.

— ¡Pues parecía que sí…!— le dijo ella también levantando el tono, mirándolo con desafío.

— ¡Te amo, eso no logras entender! — dijo él, ya molesto.

— ¡Y crees que yo no…!— sollozó—tú no sabes nada acerca de mí.

—Pues, tú tampoco—le desvió la mirada, ya que también había sentido sus ojos humedecerse. Ella se acercó a él y le volteó su rostro. Quería mirarlo a los ojos, quería ver completamente su rostro. Desaparto el mechón que le impedía ver su rostro completamente y le dijo…

—Entonces, déjame conocerte— terminó dándole un tierno beso en los labios. Él la sujetó del mentón, mientras con su otra mano la atraía más a su cuerpo. Introdujo su lengua en la cavidad de ella, degustando ese dulce sabor que tanto la identificaba. Su mano la apegó más a él, la quería sentir más cerca de su cuerpo… esa chica realmente lo enloquecía. Él mordió el labio inferior de ella, provocando un leve gemido en ella. Un viento helado pasó entre ambos, provocando un leve escalofrió en el cuerpo de Kaoru.

—B-Butch, no podemos, no aquí— le dijo la chica cuando sintió los labios del chico pasar por su hermoso cuello.

—Hmm…— él sólo soltó un leve gruñido. Sus manos recorrían delicadamente la espalda de la chica, mientras su boca se encargaba de remarcar los antiguos chupetones. Kaoru se estremeció cuando sintió las manos del chico apretar sus nalgas.

—B-Butch… ¿Dónde quedó tu orgullo? — le dijo usando un tono burlón.

—C-creo que l-lo deje en casa— respondió él, mordiendo las partes de las antiguas marcas.

Kaoru rió ante esto. Ella tampoco se iba a quedar atrás lo empujó hasta chocar con una de las puertas traseras del carro y mordió su cuello. No sólo los hombres podían dejar "marcas de propiedades". Butch abrió suavemente la puerta trasera, no dejando de besar a Kaoru. En cuanto la abrió acomodó suavemente a Kaoru en el asiento.

—Estás loco, no podemos hacerlo en un…— calló Kaoru al recibir de nuevo los labios de Butch sobre los suyos.

Sus manos de él rozaban las delicadas piernas de la chica. Su mano subió y apretó el seno derecho de la chica.

—Ah…— gimió ella al sentir la leve estimulación que le estaba dando el chico. El chico metió la mano debajo de la blusa de la chica… ¡oh, bendita suerte de él! Ella no llevaba sujetador, empezó a estimular el pezón de la chica, mientras esta cerraba los ojos disfrutando el placer dado. Quitó con cuidado la prenda de la chica, dejando al descubierto sus ya erectos pezones. Enseguida ubicó su boca en uno de los senos y lo empezó a lamer. Ella acariciaba el pecho de él, mientras se deshacía de la chaqueta y playera… él muy pronto acabó de enrojecer cada pezón de la chica.

Sentía algo pulsar en su pantalón, pero lo ignoró. No quería que ese momento acabara tan pronto. Se alejó un momento para ver al ángel que tenía como pertenencia en ese momento. Su rostro estaba completamente enrojecido y aun así se veía realmente hermosa. La intimidad de Kaoru se empezaba a humedecer poco a poco.

—Pensé que no te gustaban las faldas— le dijo el chico con un tono burlón, empezando a estimular esa parte tan íntima en ella.

— ¡Ah…! ¡Cállate…Ah! ¡Bien que lo estás disfrutando! ¡Aaah…!— arqueó la espalda la chica al sentir que su prenda íntima era desprendida de ella. Butch cerró la puerta fuertemente poniéndole seguro–al menos las puertas de atrás sí contaban con éste–, mientras aventaba las prendas de Kaoru a los asientos de adelante. Miró a la chica, la cual estaba completamente abierta de piernas dejándole al descubierto su intimidad, mientras sus senos aun conservaban esa erección tan notoria. Algo en su pantalón le reclamaba por salir, pero de nuevo decidió ignorarlo. Bajo su rostro hasta quedar en la entrada de Kaoru y pasó su lengua cuidadosamente.

— ¡Aaah! ¡Por f-favor, Butch no hagas eso! ¡Aaah! — la chica arqueó su espalda al sentir la lengua de Butch pasar varias veces por su intimidad. Kaoru sentía como su vagina se contraía, el viento helado aumentó, mientras de la boca de Kaoru salía constantemente vaho. El dedo de Butch empezó a estimular su clítoris, mientras su lengua no dejaba de saborear esa deliciosa entrada. Kaoru empujó la cabeza de Butch, invitándolo ir más adentro de ella. Metió dos dedos en ella, empezando a moverlos en círculos. Subió hasta su boca y la besó apasionadamente. «Te amo» le dijo dentro del beso. Ella tímidamente empezó a deshacerse del pantalón de él. El chico formó una sonrisa y le ayudó un poco a su hermosa "verdecita". La chica se sorprendió al deshacerse del bóxer del chico.

—E-es… muy grande— tragó saliva, completamente avergonzada.

El chico rió ante su comentario. Ambos cuerpos sacaban vapor de las grandes temperaturas en las que se encontraban. Sus bocas arrojaban en cada palabra que decían un "bocado" de vaho. Butch se deshizo de la última prenda en la chica, en este caso… la falda. Sacó sus dedos con cuidado del interior de Kaoru y degustó el sabor del dulce liquido en sus dedos. Acarició los muslos de la joven despacio con cuidado, provocando varios escalofríos en su cuerpo.

—Y-ya… h-hazme t-tuya… p-por f-favor— le suplicó ella, completamente lista para recibirlo. Butch puso su punta en la entrada de ella, metió lentamente su miembro y una parte de él se alegró de que "algo" obstruyera su paso.

—Hmm… ¿estás segura de esto?— le preguntó con su voz algo ronca.

Ella sólo asintió con su cabeza, él empujó un poco más adentrándose completamente en ella. Mientras que la chica sentía un dolor punzante en ella, se aferró a los fuertes brazos del chico y no pudo evitar retener una lágrima.

Él la abrazó, esperó a que ella le anunciara cuando había pasado el dolor; pasó un momento cuando ella comenzó a mover sus caderas en un vaivén. Él empezó a moverla más rápido, ella arqueó su espalda sintiendo como el pene de él iba saliendo y entrando de ella cada vez más rápido. Él tenía una vista realmente hermosa… veía como los pechos de su "ángel" rebotaba en el vaivén, su cuerpo estaba completamente mojado debido al calor interno y su vagina se contraía apretando más su miembro, esta acción provocaba que los espasmos fueran más constantes. La velocidad se hacía cada vez más rápida.

— ¡A-ah… a-ah…!— y la verdad ella no ayudaba mucho con los gemidos que salían de su bella boca. Ella decidió cambiar de posición, estando ahora ella arriba de él. Movió sus caderas de delante hacia atrás, mientras él gruñía por el placer recibido. Sentía su miembro aumentar de tamaño, él la tomó de las caderas moviéndola más rápido. La chica arqueó la espalda al sentir su orgasmo llegar, mientras él se derramaba en ella. Sacó su miembro con bastante pesadez, ambos estaban agotados, ambos estaban mareados y ambos habían dejado el auto empañado. Kaoru se recostó en el pecho de él, abrazándolo tiernamente. Él acarició el bello rostro de su verdecita, le dio un beso tierno en los labios y le sonrió.

—Te amo, Kaoru.

—Yo también… pero prométeme que serás solo mío… ¿Sí? — él rió un poco, pero después la abrazo con fuerza y le dio un beso en la frente.

—Sí, seré solo tuyo… así como tú eres mía— esto provocó una pequeña risa de la chica.

—Butch…

—Hmm…

—Te amo… de verás.

—… y yo a ti también, y eso nadie lo va cambiar…— le dijo él viéndola a los ojos. Ella alzó su mano hasta el vidrio empañado de la ventana y escribió con su mano "Viento helado… ¿Auto empañado?"

— ¿Qué es eso? — preguntó Butch riendo, por la acción de su novia.

—Lo que voy a escribir en mi clase— dijo ella sonriéndole. Le dio un beso, para por fin quedarse dormidos.

Él sabía que ella sería suya por siempre. Ella estaba segura que él iba a ser suyo por siempre… la pregunta a este dilema sería, ¿Cómo le iban hacer en los días de "infierno"?


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Original story...* Perfect Hell