Porque TODO el mundo se ha preguntado

Alguna vez que le pasa por la cabeza al

Mejor teniente de Miami.

Por todos esos que están completamente

In love con Horatio Caine y todo su mundo(:

American Horatio

Pii, piii, piii. Buenos días Florida son las cinco, ¿como andamos madrugadores?

Abro los ojos y apago la radio-despertador. Odio la voz de ese hombre que transmite las últimas noticias de las cinco de la mañana, no se ni porqué la tengo en ese frecuencia. Bueno, si lo se, porque si no me despertara con voz humana me sentiría más solo de lo que estoy.

Me pongo las zapatillas y apago la luz de la habitación. Entro en el baño y no cierro la puerta, que más da, no hay nadie allí.

Me lavo los dientes y abro el grifo de la ducha. Acaricio el agua que empieza a calentarse, ¡que sensación! Ojala todo fuese como esa caricia.

Me enjabono con mi jabón de coco, esa fragancia que me envuelve y me deja olvidar el mundo que me rodea.

Me envuelvo con la toalla y quito el vaho del enorme espejo. Me pongo espuma para afeitarme y cuando me estoy pasando la cuchilla me acuerdo de Marisol. Marisol…Recuerdo ese día al despertar en que ella se sentó en el mármol de baño, junto al grifo, cogió la cuchilla y me dijo con una sonrisa: ¿Confías en mi? Como en esa película antigua. No recuerdo el nombre.

Intento olvidar ese momento de felicidad que tuve durante escasos meses de mi vida, pero no puedo. No creo que nadie pueda olvidar a su esposa muerta por un…monstruo.

Voy a mi enorme ropero y me visto con mis usuales y perfectos trajes de Armani.

Hago la cama, ya ni me preguntó por que la hago, no hay razón, pero es algo monótono.

Preparo café, cojo mi pistola, mis gafas, mi iphone y las llaves del Hummer.

Me voy hacia el trabajo.

Empieza a amanecer, el reloj no da aún las seis, pero yo se que los asesinos andan sueltos por las calles de Miami y que alguna desafortunada víctima está siendo cazada. Por eso estoy allí, pienso en el caso que actualmente llevo, el de Ralph Cortier, uno de las nuevas celebridades del diseño de Miami, sabemos quien le asesinó, su secretaria y mujer Scarlata, pero esta no aparece. ¿El móvil? Creemos que un ataque de celos o una estafa con alguno de sus diseños. Nadie sabe mucho de ella.

El Miami Dade Departament aparece delante mío, aparco. Frank ya ha llegado, está su coche, al igual que Calleigh. Poco faltará para que lleguen los otros.

Antes de salir recibo un mensaje. En la pantallita pone que es de Frank. Salgo del coche, el aire me acaricia el rostro y me despeina mi fino pelo naranja. Abro el mensaje.

Hemos encontrado a Scarlata.

Por fin, pienso, ahora solo falta que se nos vuelva a escapar. Horatio se un poco más optimista, por díos.

Doy un paso y un olor me envuelve, es mi olor a coco de mi champú pero no proviene de mí. Pero si de esa mujer de allí. Esa que sale del Departamento y está a escasos pasos de mi. Lleva una gabardina negra corta y unos tacones al estilo inglés, su pelo caoba ondea con el viento dejando que su leve perfume se me acerque. Va con prisas y papeles revueltos cogidos con sus finos brazos, me mira, la miro. Sube al coche y desaparece con una suave sonrisa.

Subo al ascensor y me pongo las gafas, se abren las puertas y la luz veraniega de mi ciudad me ilumina y parece que reluzco como un superhéroe, es lo que me consideran algunos, pero no lo soy. He pecado muchas veces en mi vida y por muchas cosas buenas que haga no lo compensaré nunca.

Allí aparece Frank frotándose la cabeza como si tuviese el pelo suficiente para hacerlo, con aire de lo conseguí.

-¿Adivina donde estaba?

-¿Dónde?- preguntó yo.

-En un cine, mirando una vez tras otra American Beauty y escondiéndose del señor de las entradas.

Le miro extrañado.

-Lo sé, esa peli es demasiado buena y ella lo remarca diciendo que está enamorada de Kevin Spacey y que no hacía nada malo salvo no pagar por verla cien veces- comenta.

Le sigo.

Scarlatta es alta, rubia, pómulos remarcados y muy pintada. Parece modelo. No me gusta.

Me pongo de lado con las manos en jarra dando pequeños toques con mis dedos a la placa.

-Señorita Cortier. ¿Qué tal la película?- le preguntó arqueando una ceja.

Ella sabe porque está aquí y sabe que no tiene escapatoria, es como si estuviera acurrucada en la esquina de la sala mirándonos y sin salida. ¿Qué debe sentir?

- Queda arrestada por el asesinato de su marido.

-Yo no lo maté.

Frank ríe y dice con sarcasmo.

-Y quien fue ¿Kevin Spacey?

-Eso pregúnteselo a él- dice

-Scarlata, sabemos que ha sido usted, así que no complique las cosas. Encontramos el cuchillo en uno de los bolsos que diseñó su marido, tenía sus huellas y su sangre ya que también se cortó.

Ella se tapa la mano, como si no nos hubiésemos fijado antes en ese detalle.

-¿Y que pasa si lo hice yo?- dice con rabia, apreta los puños y explota- Ralph era una mala persona, se le subió la fama a la cabeza y me era infiel. ¡Teníamos un hijo! Tenía que arreglarlo.

-Ahora su hijo no tiene padre…ni verá a su madre durante mucho tiempo. Agente- digo.

Y desaparezco.

Me encierro en mi despacho y arreglo papeleo. Como se arruina la vida a la gente. El ser humano es tan malo a veces y nos creemos tan buenos. ¡Vaya mundo! Escribo un punto en la i y llaman a la puerta. Es Walter. Con su habitual sonrisa en su rostro.

-Jefe, necesito que me firme estos papeles- dice animoso.

Los miro, más papeleo, los firmo.

-¿Así que ya habéis encontrado a la fan de Kevin Spacey?

Asiento y sonrío.

-¿Asesinó a su ex marido porqué este insultó a Kevin?

Río, raro en mi, Walter me hace reír. Era lo que necesitaba el departamento. Alegría. Por eso lo elegí, a parte de su talento y sus ganas de aprender.

-No, tenían una mala relación.

-¡Percebes! He perdido la apuesta con Calleigh.

Sonrío, ya me imagino las apuestas que deben hacer entre ellos.

Walter sale.

Actualizo casos y bebo café.

Voy al laboratorio, me pongo la bata blanca con mi nombre y realizo algunas pruebas para cerrar el caso.

Vuelvo al despacho.

Son las siete de la noche. Hora de irse. Hoy hemos acabado pronto.

Antes de salir compruebo una cosa en el ordenador.

Me despido de Calleigh que aún está en el laboratorio realizando pruebas de balística.

También de Jesse y Walter que están en el ascensor.

Salgo.

Llego al coche y abro la puerta.

Me viene la imagen de la mujer de esta mañana. Sonrío. Solo era una fragancia. Recuerdo una cosa que me dijo una vez Yelina: A veces, Horatio, hay que creer en las señales. Mi trabajo está basado en no creer en ellas y solo fijarse a las pruebas. Pero puede que las señales nos lleven a las pruebas.

Debería entrar otra vez y pedir el registro de gente que ha entrado esta mañana y buscar su nombre. Horatio, ¿Qué te pasa? ¿Estas sonriendo como un niño enamorado? No, no, no puede ser. Tengo ganas de pegarme, me siento tonto. Hace tanto que no me siento enamorado, que le tengo miedo al amor. Todo lo que toco acaba en cenizas y no quiero que vuelva a ocurrir. Son demasiadas contadas ya. Y ni siquiera la conozco.

No me apetece ir a casa.

Voy al cine donde Frank a encontrado a Scarlata esta mañana y compró una entrada para ver American Beauty, me ha llamado la atención. Hace mucho que vi esa peli y hay algo que me dice que la vuelva a ver.

La peli casi ha empezado, los anuncios ya salen, pero las luces del pasillo no están apagadas.

Se oyen tacones corriendo y alguien pone la mano para que no acabe de cerrar la puerta que mantenía sostenida.

Esa olor. Mi olor.

Es ella, no puede ser. Increíble. ¿Una señal?

Aguanto la puerta para que pase, como todo caballero debe hacer.

-Gracias- dice con voz de ángel la mujer de esta mañana, la que me ha robado más de un pensamiento y sonrisa…

Me mira y me sonríe. Me reconoce.


Espero que os haya gustado(:

xo xo

Yours,

JeiCi