Not so far away
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a la BBC ©
N/a: Spoilers 2x09
Merlín observaba de forma melancólica la superficie del lago, tan plana que te provocaba la ilusión de que, si posabas un pie sobre sus aguas, eras capaz de andar sobre él.
Pero él sabía que, una vez se acercara al agua, sus piernas se sumergirían rompiendo la ilusión. Y es eso mismo lo que él hacía cada noche libre que Arthur le daba a la semana. Se iba a la cama como cualquier otro día, esperaba a que Gaius se durmiera… y en la oscuridad de la noche, salía del dispensario en silencio. Recorría las calles de la ciudad como si fuera una sombra, imperceptible para los guardias que custodiaban el castillo, y salía por las puertas de entrada notando como si de repente pudiera respirar mejor. Sentía al instante la tierra vibrar bajo sus pies, conectándose con la magia que recorría por sus venas. Llamándole para que se internara en las profundidades del bosque.
Entonces corría hacia el lago sin mirar hacia atrás, queriendo llegar allí cuanto antes para poder dejar de sentir esa sensación de soledad que no le había dejado de acompañar desde que ella se había ido. Desde que su hermosa y dulce Freya había cerrado los ojos, con una promesa en sus labios, para no volver a abrirlos.
Aún así Merlín no perdía la esperanza. A pesar de sentir como una parte de él se había ido con ella, sabía que un día la volvería a ver. ¿Cuándo? No tenía ni idea, ni lo podía predecir. Por el momento solo tendría que esperar, y disfrutar de la única cosa que hacía que se sintiera más cercana a ella. Sumergir su cuerpo en las profundidades del lago en la soledad de la noche. El mismo lago en él que había incinerado su cuerpo inerte, con el corazón encogido por la pena.
Podía parecer una locura, pues la brisa fría que soplaba a través de las ramas de los árboles erizaba la piel del joven. Pero a él no le importaba, así que desvistiéndose poco a poco, y dejando caer la ropa a su paso, fue acercándose a la orilla notando la humedad de la tierra con sus pies ahora descalzos.
El primer contacto con el agua helada hizo que su cuerpo se quejara por el repentino cambio de temperatura, pero Merlin siguió internándose en las profundas y oscuras aguas del lago hasta que éstas le cubrieron hasta el cuello.
Llegado ese momento el joven brujo cerró los ojos, a la vez que respiraba profundamente, dejando que el aire que conformaba la fría brisa nocturna le entrara en los pulmones. Poco a poco, su cuerpo fue relajándose, empezando a flotar en la superficie del lago, mientras la luz de la luna caía sobre su piel pálida haciendo que resplandeciera levemente.
Las ramas de los árboles empezaron a balancearse con fuerza, como movidas por un viento repentino que desapareció a los pocos segundos, dejándolas inmóviles de nuevo. Al mismo tiempo, Merlin notó como algo le rozaba la mejilla, tan levemente como el roce de una pluma pero suficientemente perceptible para el joven brujo.
- Freya –susurró a la brisa nocturna.
Sabía que estaba allí, la sentía. Sintió la siguiente caricia sobre sus labios, otra delineando su mandíbula, el olor mixto y salvaje del bosque mientras el agua de su alrededor se agita más que la del resto del lago. Un contacto tan suave por unas manos que no podía ver pero si sentir.
Su cuerpo no estaba, pero su alma residía en aquel lago, libre por fin de la maldición. Libre de las cadenas y el miedo provocado por Hulig. Libre para poder estar en el lugar que tanto significado tenía para ella, y que ahora tanto significaba para Merlin.
Y él… no podía pedir más por el momento.