Epílogo
-Es la historia…
-Más cursi que he oído en mi vida- bufó Anthony dejando caer su cabeza en el respaldo del sillón.
-¡Por supuesto que no!- le reprendió Renesmee golpeándolo con un almohadón.
Rodé los ojos cuando comenzaron a discutir nuevamente, algo típico y de todos los días. A mi lado Edward tosió intentando esconder su risa, cosa que no estaba consiguiendo hacer bien. El que nuestros hijos estuvieran pelando era por su culpa, por ese tonto invento. Bufando golpee sus costillas haciendo que ahora sí tosiera de verdad.
Miré la llama de la vela que estaba en la mesita frente a nosotros. La luz se había cortado hacía una hora, más o menos, la tormenta de afuera había sido tan fuerte que nos había quitado la electricidad. Renesmee había bajado corriendo las escaleras asustada cuando quedamos a oscuras, era una niña de ocho años sin embargo le tenía miedo a la oscuridad.
Edward y yo nos encontrábamos en la sala habíamos estado viendo una película cuando la luz se fue y los gritos de nuestra hija llamaron la atención. Anthony, el mayor, como era costumbre molestaba a su pequeña hermana haciendo sonidos de miedo. A pesar de tener sus buenos diecisiete años se comportaba y ponía a la altura de la niña en varias ocasiones.
Cuando coloqué velas en la sala para iluminarnos, Renesmee, del regazo de Edward, hiso una pregunta de la que él había estado huyendo desde que nació Anthony ¿Cómo nos habíamos conocido? Quizá para algunos esa era una pregunta común y fácil de responder, pero para Edward no lo era.
Edward me había dejado en claro que no quería que nuestros hijos supieran nada respecto a nuestro pasado. No quería que supieran de su antiguo trabajo, de su venganza, de lo que pasamos para estar juntos y mucho menos quería contarles sobre sus verdaderos padres, eso era en lo que hasta el día de hoy difería. No me parecía buena idea ocultarles a nuestros hijos sus verdaderos abuelos, pero Edward me había hecho prometerle que no diría nada, y así lo hice.
Él no quería nombrar a sus padres, el solo mencionarlos todo lo demás seria reacción en cadena. Eso llevaría a explicarles el por qué murieron, quién fue el causante, por qué él decidió vengarlos y cómo realmente me conoció a mí… eso también llevaría a que les contara de James. Nuestro pasado era realmente lamentable y era algo que él no quería compartir con los niños… recuerdo cuando me dijo que debíamos contar del nacimiento de Anthony para adelante, las maravillas que viviríamos juntos.
-¡Mami!- el grito de mi hija me trajo a la realidad. La miré y sonreí al ver sus mejillas coloradas-. Dile a Tony que no es verdad- me pidió con un adorable puchero a punto de llorar.
-Pues, yo pienso…-miré a Edward quien me miraba con cautela. Tomé su mano, entrelazando nuestros dedos y recostándome en su hombro, sin dejar de mirarlo-, que es la historia más hermosa que he vivido en mi vida.
Edward se rió y se inclinó para besarme. Anthony hiso un sonido de asco mientras Renesmee aplaudía emocionada. En realidad mis palabras iban solo para Edward, ya que a pesar de tantas trabas ahora estábamos aquí, juntos y felices.
De repente las luces se prendieron iluminando toda la casa.
-¡Por fin!- exclamó Anthony levantándose de un salto y corriendo hacia su habitación.
-Yo me iré a dormir- dijo Renesmee acercándose a nosotros y plantando un sonoro beso en nuestras mejillas-. Buenas noches.
-Buenas noches, cariño- saludamos ambos.
-Así que… ¿enamorados desde el instituto?- pregunté cuando quedamos solos- ¿Nos separamos pero la distancia no nos impidió seguirnos amando?- le arqueé una ceja- ¿Cuándo volviste me reclamaste e impediste que me casara con otro? Edward, de verdad, deja de leer mis novelas- bufé pero no pude evitar reírme.
Había inventado la historia más cliché que pudiera existir, pero había logrado hacerla sonar tan real que nuestros hijos se la creyeron, hasta podría creérmela yo si no supiera que la había sacado de una de las novelas de mi estante.
-Su pregunta me tomó desprevenido, fue lo primero que se me vino a la cabeza- se encogió de hombros-. De todas maneras no entiendo cómo puedes leer esas cosas- arrugó la nariz.
-Son historias increíbles que me ayudan a inspirarme cuando las musas me dejan- le resoplé y me incliné para soplar las velas.
-Gracias- murmuró pasando un brazo por mi cintura, atrayéndome hacia él de nuevo-. Gracias por no decirles nada, sé que no estás de acuerdo pero…
-Ya hemos hablado de esto antes- tomé su rostro entre mis manos y apoyé mi frente en la suya-. Sí, no estoy de acuerdo pero si eso te hace sentir tranquilo entonces lo seguiremos diciendo.
-A veces los imagino tristes por ocultarlos- suspiró cerrando sus bellos ojos-. Quizá esté haciendo mal…
-Shhh- me incliné para depositar un suave y pequeño beso en sus labios-. Proteger a los niños del pasado no es actuar mal.
Edward me sonrió de esa manera que tanto me gustaba. A pesar de tener cuarenta y tres años él se veía mucho más guapo que antes. Sus ojos brillaban con mayor intensidad que antes, su sonrisa era tan deslumbrante como siempre… físicamente se había puesto mejor con los años. Edward era un hombre hermoso, apuesto y sexy… y yo me sentía afortunada de tenerle.
Edward volvió a besarme, pero esta vez de manera larga y pasional. Sí… seguía siendo insaciable y yo seguía derritiéndome en sus brazos.
Nuestra relación se afianzó cuando nos mudados a Forks, mis padres no solo se alegraron con la noticia de que esperaba un hijo sino también con que volvería a Forks, aquella vez fue la primera en la que conocieron a Edward, a quien les cayó de maravilla. Estaba segura de que si lo hubiera presentado antes mientras teníamos problemas nos les habría caído tan bien. Solo pasamos un mes en Nueva York antes de marcharnos, nos quedamos por la boda de Alice y Jasper.
Alice y Jasper se mudaron a Boston, y ahora tenía un hermoso niño de trece años de cabello rubio, ojos color avellana y una hiperactividad digna de Alice. Un niño travieso, con mucha energía. Rosalie y Emmett seguían viviendo en aquella casita, que la habían tenido que remodelar ya que la familia había crecido. Tenían tres hijos, un par de gemelos de quince años del mismo tamaño que Emmett, y una adorable niña de diez años, quien era una réplica en miniatura de Rosalie.
Nosotros arreglamos mi vieja casa para convertirla en nuestra. Ampliamos la parte de abajo para hacer una habitación y baño más, esa era nuestra habitación. Luego de eso nos preparamos para la llegada de nuestro primer hijo, Anthony. Compramos lo que creímos, y nos aconsejaron, que sería necesario para nuestro hijo, sin embargo no es lo mismo imaginar lo que sería tener un bebé que realmente tenerlo.
La llegada de Anthony nos hiso madurar en muchos aspectos. Supimos que eran realmente las responsabilidades y el encargarnos de una vida. Edward consiguió otro trabajo, era profesor de contabilidad en la universidad de Seattle, un trabajo discreto del que estaba acostumbrado. Ya no tenía a un personal bajo su mando, tampoco tenía que amenazar a nadie si el plazo de un pago se atrasaba…
Yo no había podido terminar mis estudios y no es algo de lo que me arrepintiera. Me había volcado por completo en Anthony y en la casa, pero para cuando nuestro hijo ya tenía edad para ir al pre escolar, mi tiempo ya estaba libre y era un poco tarde para reiniciar la universidad, entonces comencé a escribir.
Antes de que quisiera darme cuenta tenía ya una novela, una simple pero hermosa historia de amor. No era mi historia con Edward, al contrario, era mi historia con James, simplemente había cambiado mi nombre y había creado una nueva joven, una que compartió un final completamente diferente al mío… un final completamente diferente para James. Le di la vida que le habían arrebatado y aunque él no existiera en la Tierra, vivía en cada casa, y corazón, de mis lectoras y eso para mí era mantenerlo vivo.
Renesmee llegó nueve años después y fue quien cerró el círculo familiar. Es una hermosa niña de rizos cobrizos y ojos marrones, la princesa de Edward, su consentida.
-¡Ew! Espera un momento tía Alice, papá le está succionando la cara a mamá…
Edward se apartó de mí soltando una fuerte carcajada, no pude evitar reírme al ver la cara de asco de Anthony y sus mejillas sonrojadas por la vergüenza. Anthony era parecido a mí, solo que con los ojos de Edward…
-Pasa- le digo y extiendo la mano para que me dé el teléfono.
-Nessie quiere que vayas a arroparla- le dice a Edward antes de girarse y marcharse.
Edward se levanta del sillón y besa mi frente antes de subir las escaleras al cuarto de nuestra pequeña hija.
A veces pienso cómo podría haber sido mi vida si nunca hubiera conocido a Edward… no importa cuántas veces esa tonta pregunta se forme en mi cabeza, la respuesta siempre será la misma… mi vida sería sin colores.
Muchos dicen que el matrimonio perfecto no existe, yo difiero totalmente de ello. Si existe, yo lo tengo. Más allá de las discusiones, peleas, celos y demás tonteras, lo que predomina es el amor y eso es lo que lo hace todo perfecto.
Tanto el pasado mío como el de Edward habían sido tristes, desbastadores y llenos de dolor, la vida nos arrebató seres queridos, sin embargos son tiempos que el destino quiere que pases, no solo para hacerte sufrir, si no para hacerte fuerte y así encontrar la felicidad.
Son momentos que debes aprender a superar, solo o acompañado… y yo aprendí a superarlo con Edward.
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Tengo tantas cosas para decir que no sé por donde empezar… bueno, allá vamos.
Primero que nada, un enorme y miles de GRACIAS, por todo, absolutamente todo. Por acompañarme en este largo viaje, por apoyarme cuando cometí el error, por dejarme sus comentarios, por sus agregadas a FB, Twitter, Messenger…todo.
La verdad es que estoy super triste de haber tenido que darle el punto final a esta historia, de verdad me gustaba. Me divertí escribiéndola. Es un proyecto del que me siento feliz y orgullosa de haber terminado.
Lamento no contestar sus rr, pero chicas los leo a todos, los disfruto a todos, es más estoy a cada rato en el mail viendo si tengo nuevos comentarios xD…
Ahora sé y entiendo que una escritora no es nada sin sus lectoras. No importa si tienes una excelente imaginación, un don para escribir, una historia increíble, si ustedes no lo leen y no nos apoyan esa historia jamás crecería.
Bueno, supongo que eso es todo. Espero que este epílogo les haya gustado. Aviso que este fic va a ser editado, no sé cuando, pero va a ser editado.
Me despido cerrando esta ventana, pero voy a ir abriendo otras y espero que ustedes vuelvan a acompañarme.
Besitos, las adoro!
Hasta otro fic.