Lady Escándalo

Capítulo 19

Lady Kagome Taisho

Al estilo de los Taisho los preparativos para la boda de Inuyasha y Kagome estuvieron listos a los dos días del incidente con el padre de Kagome.

El rey George, hijo de la reina Augusta había sido mandado llamar por su madre para que fuera testigo del enlace al igual que ella. Seshomaru permitió que una parte de los invitados se quedaran a presenciar el matrimonio y siguiendo sus costumbres se dedicaran a comentar entre la alta sociedad el evento.

El vestido de novia había sido mandado hacer en tiempo record, costándole a la familia Taisho una pequeña fortuna, aunque no era lo que el Duque Taisho hubiera deseado para la novia de su hermano. Era blanco, Kagome no estaba muy de acuerdo con el color pero Seshomaru no permitió ningún cambio.

Kouga se había ido de la propiedad pero regresó a tiempo para entregar a Kagome en la ceremonia. Iba de luto y su actitud hacia los Taisho era muy fría y distante.

Bankotsu por su parte parecía haber nacido nuevamente, estaba muy contento. Según Sakura había regresado su hermano tal como era antes de que se enamorara de Kikio. Todos pensaban que se debía precisamente a que por fin se había desengañado de la dama de la que se había enamorado y sin buscarlo se había vengado.

La reina observaba en cada oportunidad que tenía a Kagome buscando alguna señal que hiciera pensar que no era virgen, sin embargo el nerviosismo de la novia porque en cualquier momento todo se viniera abajo hizo que la reina pensara que se trataba de una novia inocente nerviosa y la dejó en paz.

"Sé que una ceremonia así no es lo que una mujer sueña, pero créeme, es lo mejor: estar casada y sobre todo formar parte de la familia Taisho. Parte del daño que se te hizo ha sido reparado, pero lo mejor será que tú y tu futuro marido se alejen un tiempo de aquí. Mi hijo lo ha nombrado segundo al mando en las colonias de Canadá. Estoy segura que te divertirás" – le había dicho la reina.

Kagome estaba temerosa de que todo se derrumbara de un momento a otro, que todo fuera un hermoso sueño, que en cualquier momento su padre se apareciera nuevamente para continuar atormentándola, ó que simplemente alguien se atreviera a retarla y preguntarle si había estado con algún hombre alguna vez.

La hora de la ceremonia había llegado, Kouga estaba a su lado preparado para entregar a la novia pero notó su nerviosismo y se atrevió a decirle esperanzado.

"¿No deseas casarte Kag? Si no deseas casarte yo puedo arreglar las cosas para irnos inmediatamente. Ya te falle una vez y no pienso volver a hacerlo. Puedo detenerlo todo y que Seshomaru y todos los Taisho se vayan directamente al infierno"

"Oh, no Kouga" – Kagome trató de tranquilizarlo – "deseo más que nada en la vida casarme con Inuyasha, sólo estoy temerosa de que algo pueda impedirlo"

"Si es así, vamos" – contestó Kouga con una sonrisa triste – "terminemos con esto"

Entraron en la iglesia, Kagome pudo ver a Inuyasha elegantemente vestido de negro esperándola al pie del altar.

Los ojos de Inuyasha se agrandaron enormemente al ver a su novia entrar al lugar, estaba hermosa con su vestido y todos los presentes desaparecieron. Para él sólo existía Kagome.

Durante los últimos días prácticamente no habían podido verse por los preparativos y en su interior ambos daban gracias por eso. De lo contrario ninguno se hubiera podido controlar y habrían acabado en el dormitorio de él o el de ella y habrían hecho el amor.

Kouga y Kagome llegaron al pie del altar y antes de que le entregara a su hermana le dijo.

"Si te atreves a lastimarla Taisho, ten por seguro que te lo haré pagar"

"Vaya, no conocía esa actitud protectora… algo nuevo ¿eh Kouga?

Kagome rápidamente puso su mano sobre la de Inuyasha y se colocó entre ellos para evitar una confrontación. Kouga no tuvo más remedio que ir a ocupar su lugar junto a Sango y Miroku.

Inuyasha observó detenidamente a Kagome y besó su mano.

"Hola Shaoran"

Kagome se ruborizó por la forma en la que se dirigió a ella y puso atención en el sacerdote que oficiaría la ceremonia.

Durante la boda Kagome estaba atenta cualquier detalle, su temor no disminuía.

De un lado estaba la familia Taisho en pleno incluyendo a Kanna con su bebé en brazos, del otro se encontraban sus hermanos, su cuñado y su sobrino. Y no podían faltar los testigos de honor, el rey y su esposa así como su madre la reina Augusta.

Kagome e Inuyasha se miraron fijamente y realizaron sus votos, más rápido de lo que esperaba había concluido la ceremonia con un beso tierno de parte de los novios.

Al salir del lugar Kagome pudo observar como algunos invitados realizaban comentarios que no alcanzó a escuchar pero estaba segura que se dirigían a ella debido a que la miraban con demasiada atención, especialmente a su vientre. Pero en cuanto esas personas veían a los invitados reales inmediatamente interrumpían su conversación.

Los ahora esposos, recibieron la felicitaciones de sus familias e invitados, se mesclaron entre ellos disfrutando del delicioso banquete que se había preparado para la ocasión. Después de aproximadamente una hora Inuyasha la tomó de la mano y la condujo al salón que estaba en la entrada de Shikon. Kagome no sabía a dónde la llevaba, pensó por un momento que iban a ir a su dormitorio para por fin estar solos. Las mariposas en su estómago revolotearon, estaba emocionada por estar al fin a solas con su esposo.

"No" – dijo Inuyasha cuando vio que la mirada de Kagome se dirigía al piso superior – "tu equipaje se encuentra en el carruaje, ¿vendrás conmigo Kagome?

"Si" – le contestó ella, iría al fin del mundo si él se lo pidiera.

Inuyasha le colocó una hermosa capa blanca en los hombros y tomó su mano dirigiéndose al carruaje, un carruaje muy conocido, donde había empezado toda su aventura.

Kagome no preguntó a donde se dirigían, durante el trayecto habían conversado mucho recordando detalles de la aventura que habían vivido. Cuando por fin llegaron a su destino él le cubrió los ojos para que fuera una sorpresa el lugar al habían llegado, dejó que la llevara hasta una habitación y escuchó como la servidumbre dejaba los baúles donde se encontraba su equipaje. Dentro de la conversación que su esposo tuvo con el personal le quedó claro que había alquilado todo el lugar para ellos.

Cuando estuvieron solos Inuyasha descubrió sus ojos y pudo observar el lugar al que la había llevado. Era la habitación en la que habían estado cuando ella todavía estaba caracterizada como Shaoran.

La habitación estaba hermosamente adornada con rosas blancas. Ambos se despojaron de sus capas.

"Debió haberte costado una fortuna alquilar toda la posada"

"Es el regalo de bodas de Seshomaru, espero no decepcionarte. Creo que mi fortuna personal no es tan grande como la de él" – dijo Inuyasha abrazándola.

"Cielos… no lo había pensado antes" – contestó bromeando con él.

Inuyasha tomó sus manos y besó las palmas, mismas que ya estaban curadas de los golpes recibidos. La abrazó nuevamente y sintió el rígido corsé que llevaba puesto bajo el vestido. Hizo un gesto de enojo y la giró para desabrocharle el vestido y retirar todo lo que consideraba que estaba de más. Cuando sólo quedó una fina camisola ella se volteó para verlo directamente a los ojos. Sin temor empezó a desabotonarle el saco, el chaleco y la camisa. Dejó a Inuyasha sólo con los pantalones puestos y la camisa totalmente desabrochada.

La respiración de ambos estaba agitada, Inuyasha tomó sus manos y señaló la mesa con la cabeza.

"Mira… comida"

"¡Inuyasha!" – contestó Kagome con un sonrojo mayor en sus mejillas.

Él se la llevó al lado de la mesa y se sentó con ella en su regazo. Observó las medias que adornaban sus piernas por lo que las retiró despacio, haciendo que la piel de Kagome reaccionara por el contacto.

Inuyasha acarició sus piernas por todo el largo pasándolas debajo de la camisola. Cuando ella pensó que la iba a acariciar en un lugar más íntimo el retiró la mano y tomó un panecillo.

"¿Te acuerdas?"

"Claro que me acuerdo. ¿cómo crees que lo iba a olvidar?"

Kagome llevó a su boca el panecillo que Inuyasha tenía en su mano y lo mordió. Él limpió con su boca las migajas que habían quedado en la comisura de sus labios. Al terminar el bocado Kagome recibió gustosa los labios de su esposo que la besaba como si su vida dependiera de ello.

"Delicioso… sabes a manzana" – no permitió que Kagome le contestara porque la distrajo diestramente con su boca encima de sus pezones, provocando su erección instantánea al contacto de su boca con la tela que aún los cubría.

Aprovechando su distracción Kagome le arrebató el resto del panecillo que quedaba en su mano. El reaccionó tratando de recuperarlo jugando con ella, cuando al fin lo tuvo nuevamente en su poder y se lo comió a punto estuvo de atragantarse por la mano de Kagome que lo sorprendió cuando le agarró el pene y se lo apretaba y acariciaba debajo de la tela del pantalón. Por fin detuvo sus caricias para comer un poco de más panecillo.

Inuyasha la observó atentamente y sin decirle nada se levantó dejándola sentada en la silla. Se alejó dos pasos y se volteó para quedar de frente a ella. Se deshizo de la ropa que aún le tenía quedando totalmente desnudo ante su esposa.

Ella estaba absorta ante la visión que tenía. Inuyasha era un hombre demasiado guapo y fuerte.

"Pensé que tenías hambre" – le dijo sacándola del encantamiento en el que se encontraba.

Kagome vio el panecillo que tenía en sus manos con su relleno de manzana desbordándose y no se le ocurrió otra cosa que aventárselo. Él fácilmente pudo haberlo esquivado pero decidió permanecer ahí permitiendo que el panecillo lo manchara del relleno a lo largo de su vientre y a en la base de su pene, mismo que estaba erecto como sólo ella había logrado provocarlo.

Inuyasha observó cómo había quedado decorado.

"Creo que la cena está servida, mi señora" – le dijo.

Kagome no estaba segura si este era un comportamiento adecuado para una pareja casada, pero ardía en deseos de estar al lado del hombre que amaba. Se levantó y caminó hacia él, colocó su mano en el pecho de su esposo empujándolo hasta que cayó en la cama.

"Creo que me rindo mi señora… puede usted hacer conmigo lo que quiera" – le dijo Inuyasha.

Kagome observó detenidamente el relleno de manzana que cubría el vientre de su esposo y parte del pene, no pudo detener el impulso de probar lo que había quedado justo en la punta del miembro por lo que acercó su boca y lo probó con su lengua.

Escuchó como Inuyasha emitía un gemido provocando que ella alzara la vista buscando en la mirada de su esposo algún gesto que indicara que lo había lastimado, pero todo lo que vio fue sus ojos cerrados disfrutando del contacto de su boca sobre él. Esto le dio más valor y se dedicó a chupar con intensidad el pene de su esposo, limpiando el relleno que había caído en él. Cuando terminó de limpiar todo, incluyendo lo que estaba en su vientre lo observó nuevamente, la respiración de él estaba acelerada. No lo soportó más y lo montó.

Su acción sorprendió a Inuyasha, quien tuvo el impulso de sostenerla de la cintura para que no ocurriera de esta forma. Pero no pudo resistir la visión de ver a su esposa montándolo y decidió dejarse llevar, dejarse seducir por la diosa que tenía encima de él.

Kagome estaba feliz de ser capaz de provocar esas reacciones por lo que aumentó el ritmo de sus movimientos hasta que hizo que ambos tocaran el cielo con las manos.

Estaban recostados juntos en la cama, cuando por fin él pudo articular palabras.

"No quería que fuera así nuestra primera vez"

Kagome se asustó mucho, parecía que había mal interpretado su reacción y no le había gustado lo que había hecho. Sabía que una esposa no debía comportarse así.

"Perdón…" – dijo tratando de cubrir su desnudez con las sábanas.

Inuyasha no permitió que continuara ni que cometiera el sacrilegio de cubrir su cuerpo. Se acercó rápidamente y la besó profunda y apasionadamente hasta que se separaron por el inconveniente de que tenían que respirar.

"Yo no lo siento, sólo quería que todo fuera perfecto para ti"

"Lo ha sido" – contestó Kagome sonrojándose más.

"Escucha Kagome, tú puedes tomarme cuando y como quieras… sólo que ahora quiero tomarte yo a ti"

Al decir esto su boca se deslizó de la comisura de los labios de Kagome, bajando por su cuello siguiendo su camino hasta los senos de su esposa. Los saboreó detenidamente, con esmero haciendo que Kagome gimiera del placer que sentía ante su contacto. Mientras honraba sus pechos con su boca, su mano se dirigió a su vagina tocando despacio y por la superficie al principio para después aumentar el ritmo y penetrarla con sus dedos.

Su humedad aumentó, el olor de su excitación hicieron que perdiera el control aumentando el ritmo con el que probaba sus senos y la penetraba con su mano.

No pudo contenerse más por lo que se puso encima de ella y la penetró de una sola embestida haciendo que gritara del placer que sentía, seguramente los sirvientes los escucharían pero eso era lo último que le importaba.

La penetró constantemente aumentando el ritmo en el que su pene entraba al paraíso, espero hasta que sintió como Kagome tenía su orgasmo y sólo entonces se permitió llegar él mismo.

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Al día siguiente, caminaban por las calles del pueblo. Ambos estaban felices y bastante cansados porque casi no habían dormido, sin embargo debían acudir al Banco para arreglar algunos documentos.

La felicidad se notaba en sus rostros, de vez en cuando se miraban con complicidad. Al encontrarse con algunas personas Kagome no pudo evitar sentirse incómoda, tenía mucho tiempo que no se enfrentaba a la sociedad, que alguna vez la había señalado.

"Creo que la gente tiene muy buena memoria"

Inuyasha se limitó a observarla y a apresurar el paso hacia el Banco.

"Muy buenos días señor Taisho" – dijo el gerente del establecimiento.

"Buenos días, estamos aquí para hacer ciertas disposiciones a favor de mi esposa. Quiero que tenga acceso a mi dinero" – contestó Inuyasha.

El gerente hizo una reverencia y besó la mano de Kagome.

"Lady Taisho. Es un honor… permítame felicitarla por su matrimonio"

Después de un rato y cuando terminaron los trámites salieron nuevamente.

"¿Lo ves? La reputación de Lady Kagome Higurashi ha sido reparada y, suponiendo que no fuera así la mala fama desaparecerá cuando Lady Kagome Taisho haga su aparición. Puedes estar segura"

"Pues volví a nacer el día que te conocí Inuyasha. ¿Verdad que todo saldrá bien?"

Inuyasha la abrazó fuertemente.

"Claro, siempre estará bien, amor. Aunque, me gustaría provocar un nuevo escándalo… me encantaría que todos hablaran de todo el amor que nos profesamos y como nos lo demostramos. Que pasamos demasiado tiempo en privado. Es más, si no mal recuerdo tenemos una hermosa habitación esperándonos, ¿por qué no regresamos a ella?"

Regresaron a la habitación de la que no saldrían hasta que tuvieran que regresar a Shikon para preparar su viaje al nuevo continente.

Kagome estaba feliz… Inuyasha tenía razón Lady Kagome Higurashi, Lady Escándalo había desaparecido y en su lugar había aparecido Lady Kagome Taisho.

Fin

Gracias a todos los que se molestaron en dejar un review… BESOS!!!