Naruto
(Naruto no me pertenece –por desgracia- es de Kishimoto y el hace cosas que no me gustan como darle tanto protagonismo a Sasuke que es un horrible ser que me desagrada, por eso hago fanfics)
Disculpa:
En verdad siento la tardanza, ustedes no tienen culpa que Naruto (manga) me tenga hasta la coronilla con sasgay, que me puso tan de malas que no me gustaba nada el final, aun sigue sin gustarme, pero en verdad siento el súper retardo. Lo cierto es que no lo subía por coraje y por si se me prendía y el foco y lo mejoraba, ya vi que no, así que mejor terminar de una buena vez. Lo siento de nuevo cuídense.
Advertencia:
Es horrible este capítulo u.u
Contigo
Capitulo 5: "¿A dónde va el amor?"
El silencio de su hogar era ralamente doloroso, el silencio le recordaba constantemente que el fin de un sueño había llegado. Se removía en lo que debía ser el lecho matrimonial, en aquella gran cama que debía haber compartido con ella.
Sus labios temblaban por la fuerza que hacia de no mencionarla, pues sabia que decir su nombre en voz alta seria abrir una puerta sin retorno al dolor y al mismo tiempo temía decir su nombre como una ultima vez, que por la mención de aquella palabra fuera su muerte instantánea, a diferencia de la que vivía, una muerte lenta y dolorosa que se veía solo motivada por una vaga esperanza de que el amor triunfara.
En ocasiones tenia el impulso de ir tras de ella, de hacerla volver, de rogarle, exigirle, que regresara a su lado, se levantaba de la cama y caminaba decidido a dirigirse a donde ella se encontraba, pero por ella, reprimía esos impulsos, y prefería dejarla en paz, aun cuando nunca supiera el sacrificio que el hacia, como vaciaba su alma en aquel abismo de muerte, de soledad, que por mas esfuerzos que hacían sus hermanos no lograban sacarlo de la depresión, y aun cuando cumplía con sus actividades, aun cuando seguía siendo el Kazekage responsable, por ella se volvió un zombi nuevamente.
- Gaara –escucho el mencionada tras de su puerta, era tarde y su hermano sabia que se encontraba despierto- se que estas ahí despierto… Necesito hablar contigo.
El pelirrojo se levanto lentamente, con la pesadez que causaba en su cuerpo el vacio que dejo su alma. Encontró a su hermano, desmaquillado, y en ropas de pijama, pero su rostro reflejaba felicidad, un alivio.
- Debemos hablar, ahora –dijo el castaño acentuando de sobre manera la ultima palabra- No puedes vivir de esta forma hermano, no mas…
-.-.-.-.-.-
Hinata Hyuga observaba con atención el entrenamiento de los mas pequeños de su clan, estaba orgullosa con los avances que se hicieron en su familia, comenzando con la destitución en la diferencia de clanes, Neiji fue nombrado junto con Hinata los lideres de la familia, y ambos respetados de la misma forma, sin ser mas uno que otro.
Los años en los cuales la familia secundaria vivía al servicio de la familia principal como esclavos que debían agradecer su vida, terminaban con la desaparición del terrible sello. La familia principal tenia que aprender a arreglarse su vida sola, debido a que ya nadie podría ser sirviente de nadie mas, los hermanos nunca mas lucharían contra ellos; las reglas cambiaron para bien, aun cuando algunas otras cuestiones quedaban al aire, como el vivir fuera del clan.
- Hinata…
Una conocida voz, en deliciosa masculina y destacadamente áspera llamo la voz de la joven quien se encontraba de pie en el jardín mas grande, Hikari fue olvidada al sentir como un calosfrió le recorría la espina dorsal. Era consiente de la persona que se encontraba detrás de ella, y lo cierto es que volvía a sentirse una niña tímida, no deseaba enfrentarlo, no tenia la fuerza para regresarle aquella mirada aguamarina.
- ¡Papá Gaara!
Antes de que Hinata dijera algo, la pequeña que se encontraba en una fuerte entrenamiento, dejo todo a un lado para correr hacia el pelirrojo, ahora por inercia la morena siguió el andar de su hija, girando así lo suficiente para ver al Kazekage sujetar a la niña Hyuga en brazos, y fundirse en aquel cálido recibimiento.
Entonces los ojos blancos de la dama se abrieron ante la sorpresa, su corazón latio aceleradamente debido a los sentimientos de alegría y preocupación que se entremezclaban en su pecho, sintió a todas sus extremidades temblar ante la agitación y el deseo, pero al tiempo sintió desmoronarse ante la angustia de ver al hombre fuerte y gallardo, en aquella situación.
No era que Gaara se viera mal, o enfermo, pero las personas que le conocían bien tenían la capacidad para detectar con facilidad aquellos cambios. En primer lugar el hombre se encontraba con el cabello descuidado, por tanto era mas largo llegándole a los hombros en pequeños puntas, sus ojos apenas eran visibles bajo la las hebras de color fuego, pero aquello mismo provocaba que sus ojos fuesen mas cautivadores; pero aquello no era lo único notable, pues su cuerpo aun musculoso, era notable mas delgado, su rostro tenia una suave línea que lo alargaba debido al peso perdido y las ojeras que disminuyeron notablemente, regresaron a implantarse sin piedad bajo de sus ojos, a la mujer se le encogió el corazón a saberlo aquí.
- Me alegra verlas –dijo con aquel tono de voz tan neutro, pero sus palabras causaban un calosfrió fuerte en la Hyuga.
- ¡Te eche mucho de menos papá Gaara! –dijo la niña en voz alta- ¿Ya volveremos a casa?
- Si –menciono suavemente, al tiempo que la bajaba- debo hablar con tu madre a solas, pero iremos a casa, te lo prometo.
Hikari asintió fervientemente, y se alejo de los adultos, los otros niños y el Hyuga que les enseñaba se retiraron al ver como la líder de la familia se desconcentraba con la visita, por lo que prefirieron darle intimidad.
Gaara observo largamente a la mujer que amaba, su cabello estaba recortado hasta los hombros, ella se mostraba de igual forma que el mas delgada, aun cuando en sus ojos no se veían indicio del desvelo, pero si el reflejo del cansancio, de la soledad y la tristeza… tenia esperanza.
- No deberías… no deberías prometerle a Hikari algo que no podrás cumplir –menciono ella bajando la mirada apenada, no deseaba decirle directamente que no tenia derechos sobre la niña.
- Me llegaron los papeles para la anulación del matrimonio –le dio el como respuesta, ella se removió un poco nerviosa, entrelazando sus manos- el concejo me exige que si no planeas regresar a la Arena, entonces tome a otra mujer como esposa –ella siguió guardando silencio, le dolían sus palabras, le dolía toda aquella situación- Por eso vine por ustedes.
La mirada de la mujer se levanto súbitamente, por la sorpresa de aquellas decididas palabras, pero cuando lo hizo se encontró con Gaara, quien acortaba la distancia entre ellos, y cuando menos lo esperaba se veía aprisionada entre los fuertes y musculosos brazos de aquel hombre, quien a pesar de su fuerza, era de un tacto gentil.
- Ya hable con Neiji, con Naruto e incluso con tu padre, no hay motivo por el cual debas permanecer aquí y me niego a darte el divorcio, asi tenga que raptarte no te voy a dejar ir nuevamente de mi vida… por que yo soy nada si no estoy contigo.
- Gaara… ¡Gaara! –grito la mujer al tiempo que abrazaba al hombre, dejando fluir el llanto que guardo celosamente aquel día que decidió dejar la Arena, dejando salir todos los sentimientos que desde hacia tantos años guardaba por el bien de otros, dejando a que su felicidad se perdieran en un mar de lamentos silenciosos, siempre sacrificándose por los demás, era incapaz de por una vez ser egoísta y pensar en ella, en lo que realmente deseaba. ¿Seria capaz ahora? Ella así lo deseaba, lo necesitaba, su vida se apagaba sin Gaara a su lado, no encontraba razones o argumentos para levantarse cada maña, si lo hacia era mas por una inercia que por algún motivo especifico. Se esforzaba y cansaba mas que nunca para estar cansada, para dormir sin pensar en el, por que suficiente era tenerlo a cada momento en sus sueños, atormentándola por su egoísmo, por su estúpida necesidad de sentirse útil y sacrificarse por la felicidad de otros, aun cuando ella misma se encontraba con el alma destrozada.
Sintió las manos masculinas colocarse en su rostro, separándola suavemente del cálido abrazo. Los pulgares de Gaara limpiaron con dulzura las mejillas sonrosadas; ella sonrió ante aquel dulce acto, y pronto se encontraba perdiendo el aliento bajo los labios masculinos.
-.-.-Flash Back-.-.-
- Gaara, ¿Crees que con seguir aquí en silencio lograras que ella regrese? –el pelirrojo se mantuvo impávido- Temari y yo estamos preocupados por tu salud, pero sobre todo por tu felicidad, ¡No puedes dejar que esto acabe con tu relación!
- Ella decidio Kankuro, yo no planeo obligarla a nada.
- ¡Ella decidio la primera vez y se equivoco! Solo logro hacerlos infelices tantos años, ¿Por qué habrias de permitírselo de nuevo? ¡Al menos esta vez no solo vivas de recuerdos y de un ¿Qué hubiera sido? –desesperado el marionetista se acerco para sujetarlo de las ropas-Si es necesario renuncia a la aldea, ve por ella, por una vez Gaara piensa solo en ti, en lo que te hará feliz, en lo que te provocara una sonrisa antes de dormir, y te dará la fuerza necesaria para seguir viviendo cada mañana. ¿Dónde ira todo el amor que sienten? ¿Qué pasara con sus sentimientos? ¿Se olvidaran con el tiempo? ¿Desaparecerán? ¿Amaran a otros? Se que el concejo te pide tomes a otra esposa… pero tu estarás preparado para ver a Hinata casada con otro hombre.
- "¿Otro hombre?... ¿Otra persona que admire sus sonrisas? Alguien que disfrute su compañía, que la mire dormir, que la haga feliz… No, ¡No! Hinata no puede estar con alguien mas, ¡Yo no puedo estar con alguien mas!
-.-.-Fin Flash Back-.-.-
- Se lo que es la vida sin ti, ahora quiero saber que es la vida a tu lado Hinata… volvamos a casa o quedémonos aquí, lo que decidas… siempre que estemos juntos. Los tres, haremos lo que desees, solo no esperes que te acepte otra negativa Hinata, ninguna mas.
- No quiero…-ella comenzó a sollozar, sujetándolo con fuerza de sus ropas- ¡No puedo volver a vivir sin ti!
El pelirrojo sonrió complacido, era todo lo que necesitaba escuchar para ser feliz, y en silencio la abrazo, permitiéndola sollozar, permitiéndole darse cuenta que el amor entre ellos era mas fuerte, que la necesidad de estar juntos, ya no podía quedar olvidada, no debían volver a dejar su historia pendiente, no debían volver a estar lejos el uno del otro.
-.-.-.-.-.-
El viento azotaba con fuerza los hogares en la Arena, las nubes caminaban al ritmo que el aire marcaba, la luna no perdía oportunidad de filtrarse por las ventas, aun cuando de vez en cuando algunas nubes traviesas se cruzaban en su camino. Aun así a la dama plateada le gustaba ser testigo de los sueños de los humanos, aun cuando algunos aprovechaban la tranquilidad de la noche para demostrar su amor, como el Kazekage quien se entregaba de lleno a su mujer.
Besándola con fervor, acariciaba con suavidad y seguridad a la mujer bajo de el, quien respondía a su ardiente beso, al tiempo que ella también exploraba con regocijo el cuerpo masculino, hasta que lo sintió moverse nuevamente y deicidio abrazarlo con sus extremidades. El sonido que emitían sus labios pronto inundo la estancia, al tiempo que sentía como aquellas punzadas de placer llegaban desde lo mas profundo de su cuerpo, y entonces la liberación de una forma tan brutal que olvidaba todo, su vida, su presente, su pasado, y solo exista aquella deliciosa sensación que la hacia perderse en una infinidad de emociones, pero principalmente la hacia sentir tan cerca del hombre que estaba unido a ella físicamente y emocionalmente, de una forma tan profunda que aun en la inconsciencia del orgasmo, se deleitaba ante la liberación masculina.
Cuando el se alejo del cuerpo de su esposa, no pudo mas que sonreír al ver como sus mejillas blancas se encontraban rojas, debido a la excitación. Aun sentía en su piel los arañazos y la marca de los dientes de su mujer, quien pese a su apariencia dulce y tranquila, resultaba ser muy apasionada en la intimidad. A el realmente no le importaba, se deleitaba con aquella mujer que perdía la razón ante sus besos y caricias, aquella mujer que lo embrujaba y aun estando junto a el, la necesitaba como el aire.
- Gaara –menciono la dama de cabellos oscuros, al momento en que se deslizaba hacia su esposo, para acomodarse entre sus brazos- recuerda que mañana se marcha Hikari.
- No lo e olvidado Hinata –menciono el pelirrojo, un poco disgustado, no por el recordatorio, por el viaje, como leyéndolo en la oscuridad, Hinata hablo.
- Solo serán algunos meses… ella debe aprender a controlar la técnica de su familia, conmigo no será suficiente para perfeccionarla, además pronto regresara –tranquilizo la mujer, aun cuando el pelirrojo seguía sin estar muy convencido.
- Hace dos años que estamos juntos, es la primera vez que Hikari viaja sin nosotros… me encuentro feliz de permanecer contigo Hinata, pero ella… es… nuestra hija, me preocupa la distancia aun cuando se que la cuidaran.
Hinata sonrió ante las palabras sinceras del pelirrojo, entendía que no deseaba distanciarse de su hija, comprendía su temor de que ella no quisiera regresar, pero por otra parte la morena tenia planeado otro asunto con el, para el tiempo que su hija se encontraba fuera.
- Gaara he pensado que… bueno –se sonrojo un poco, al parecer la idea en su mente era mas fácil de entender, que expresarla a otra persona- bueno –ella decidió sentare, mirando directamente los ojos aguamarina en la oscuridad- tal vez es hora de que Hikari tenga un hermano.
El pelirrojo no oculto su sorpresa inicial, pero rápidamente fue sustituida su mueca por una de seductora sonrisa, al tiempo que tomaba a su mujer por la cintura atrayéndola a su cuerpo. Ella cayo sobre su pecho, y el peso femenino lo hizo suspirar por la agradable sensación del ronce de sus pechos.
- Me encantaría Hinata –contesto el guerrero de la arena, acariciándole el rostro y buscando sus labios. A pesar del tiempo juntos, ambos decidieron disfrutarte abiertamente, suficiente era con la educación y atención hacia la pequeña Hikari, como para que el tiempo restante lo enfocaran en otro infante. Pero ahora ellos se encontraban mejor que nunca, algunas veces llegaban a discutir, sobre todo por temas como la educación de la pequeña, o sobre el exceso de trabajo de Gaara e incluso las misiones que realizaba Hinata para la Hoja sin darle aviso al guerrero pelirrojo. Pero todo era manejado como una pareja, aun cuando en ocasiones los deseos de tirar la toalla y rendirse yacían fuertes, no obstante el amor era fuerte, apasionado y crecía día con día como para permitir que pequeñeces los alejara, y al contrario los acercaba mas.
Ahora era tiempo de agrandar la familia de tres a cuatro, y quien sabe, tal vez la experiencia completa de la paternidad fuera tan buena que tal vez a cinco podría crecer la familia Sabaku.
- Me agrada la idea –menciono Gaara acariciándola sugestivamente- quiero vivir este cambio de vida contigo… viviría cualquier experiencia siempre y cuando sea contigo Hinata.
- Yo también Gaara… solo contigo.
Fin.
Gracias a las personas que se tomaron las molestias de dejar un review, lamento no contestarlos son varios… y lo peor es que… T-T no tengo internet, y bueno tengo que rentar y bueno el tiempo es limitado, además la pc es un asco se traba, me desespera… ¡QUIERO MI INTERNET!
Bien en lista lo que dejaron review, para no ser tan mala.
Mazii-chan
Uzumaki zoe
Misery Tonks
Love Sephiroth
Yosh
vampireville
adictaahgaara
yhara hyuga
mishkis
Rashi Itami
marii
Sabaku no Gothic
Por otra parte les tengo una mala noticia, debido a que Naruto mmmm me tiene disgustada (motivo por el cual tarde tanto en subir el fic) además de mi musa renegona que escribe lo que le viene en gana… amm borrare algunos fanfics… mejor dicho solo dejare el de "El latido de un corazón de Arena" n.n esto por que es el único que planeo seguir, lo siento en verdad, bien cuídense mucho y nos leeremos próximamente.
